La Sabiduría del Ser Gnosis



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La Meditación.


La meditación es el pan diario del sabio, así afirman los grandes maestros y en todas las culturas, ¿Qué podríamos nosotros hacer para realizar en lo más posible una perfecta meditación?, indudablemente la relajación es fundamental, hacernos sensibles y conscientes de lo que sucede en nuestro cuerpo físico. ¿Cómo podríamos iniciar entonces? Nuestro venerable Maestro, Samael Aun Weor, nos dice en varias obras, cómo podríamos lograr una relajación adecuada para nuestras prácticas y ejercicios, como ese fuego del espíritu santo que hace trabajar los chakras internos, al cual se refiere en el libro Magia Crística Azteca:

Acostado en su lecho, en decúbito dorsal, relaje todos los músculos de su cuerpo, desde la punta de los pies hasta la cabeza, y ponga su mente en silencio por unos diez minutos. A continuación, imagínese que por su glándula pineal, situada en el interior del cerebro, casi en medio del mismo, descendiendo del cielo, entra en su cuerpo el fuego sagrado del Espíritu Santo y vitaliza al chakra maravilloso de esta glándula, el cual resplandece en sus doce dorados pétalos centrales teniendo como fondo infinidad de pétalos que parecen rayos de luces multicolores de un loto maravilloso, y lo pone en movimiento, de izquierda a derecha, como rehilete de fuego. Este ejercicio debe durar media hora y debe usted hacerlo antes de quedarse dormido.

Considero que este sistema de relajación puede realizarse para una buena meditación, recomendaríamos realizar esta práctica con el estómago en reposo, es decir preferentemente sin haber tomado alimentos previos a esta práctica. Realizarla con los ojos cerrados para evitar todo tipo de distracciones visuales; si las hubiera, corresponderá a la práctica de quien realiza el ejercicio, su dominio.

Podría utilizarse música clásica, los sonidos de la naturaleza o bien algún mantram, además de una ropa cómoda que le permita relajarse adecuadamente.

Puede realizarse en cualquier lugar, apto para la introspección sin interrupciones. Generalmente si no se está acostumbrado a la relajación, puede haber diferentes reacciones, como un pequeño picor en alguna parte del cuerpo, comezón, una leve distensión de un tendón o músculo, pero en natural. Puede incluso llegar a sentir que saliva más de lo normal, pero esto es solo porque no se había percatado antes de las funciones del cuerpo sensibilizado, simplemente de su organismo en estado de relajación, que conforme la practique, se hará cada vez más consciente de otro tipo de sensaciones naturales. Realmente es maravilloso ir descubriendo todas esas percepciones, las cuales se trascenderán en algún momento, en cuanto el individuo comience a percibir la activación de los chakras o centros energéticos internos, así como la sensación de percibir el sonido de la nota clave resonando en las celdillas del cerebro o bien percibiendo el sonido y ritmo del corazón. Todas estas apreciaciones serán previas al trabajo psicológico místico, trascendental y analítico de la comprensión.

Diariamente se ha de procurar realizar esta profunda relajación, imaginando el fuego del espíritu santo descendiendo y tocando cada chacra para una perfecta concentración y así llegar a encontrar la raíz de nuestra meditación. Sería lo fundamental para iniciar el trabajo diario de adquirir el pan de los sabios. Resumiendo, diríamos que iniciamos con la relajación y continuamos con la concentración de la cosa en sí. La meditación reviste cuatro fases:

Asana: (Postura del cuerpo físico). El cuerpo debe quedar en posición absolutamente cómoda. Y así practicar la relajación todos los días.

Dharana: (Concentración). Debemos apartar la mente de toda clase de pensamientos terrenales. "Los pensamientos terrenales han de caer muertos ante las puertas del Templo". Hay que concentrar la mente únicamente adentro... en nuestro Íntimo.

Dhyana: (Meditación). El discípulo debe meditar en esos instantes en el íntimo. El Íntimo es el espíritu. "Recordad que vuestros cuerpos son el Templo del Dios vivo, y que el Altísimo mora en nosotros". El discípulo debe adormecerse profundamente; tratando de conversar con su íntimo.

Samadhí: (Éxtasis). Si el discípulo ha logrado adormecerse meditando en su Íntimo, entonces entra en el estado de Samadhy, y puede ver y oír cosas inefables, y conversar con los Ángeles familiarmente. Así es como despierta la conciencia de su letargo milenario. Así es como podemos adquirir verdadera Sabiduría Divina, sin necesidad de dañar los poderes de la mente con el batallar de los razonamientos, ni con el vano intelectualismo. La meditación es el pan diario del sabio.

Esperando que el fuego del espíritu santo les inspire para realizar esta práctica, les enviamos un fuerte abrazo y una muy feliz navidad.


Ismael Moreno Luna. Comisión Calmecac.

María y el Niño Jesús. Adriaen Isenbrant. 1530-1540



"Quien quiera conocer todas las maravillas de la naturaleza, debe estudiarlas dentro de sí mismo." Samael Aun Weor

El Nivel de Ser


Dijo el Zaratustra de Nietzsche: “La vida del hombre es una cuerda floja tendida entre el animal y el super hombre”. Hay peligro en cruzar al otro lado, en detenerse, en voltear a ver hacia atrás. Esta cuerda floja se tiende sobre un abismo, hacia el SER, hacia lo que ES. El abismo es la ilusión, la fascinación, el sufrimiento, la atadura a la vida condicionada, al infinito número de nacimientos y muertes en la rueda del Samsara.

Moisés subió al monte Sinaí guiando al pueblo de Israel en su éxodo y en la cima se postró ante la zarza ardiente, ante la presencia misma de Dios, a quien preguntó por su nombre; más Dios dijo a Moisés: les dirás YO SOY me ha enviado a vosotros, SOY EL QUE ES.

El ser humano duerme en un cotidiano subconsciente, fascinado con la creencia en la existencia propia, inmerso en las preocupaciones del día a día, entre la lucha por la vida, entre tragedias, comedias, romances y preocupaciones. Así damos certeza total al mundo en el que se desenvuelve nuestro YO, nuestro ego, formado por miles de estructuras psicológicas que personifican al miedo, al deseo, la ira, el orgullo, inseguridades, hondos sentimientos de inferioridad, temores, egoísmo y a todo tipo de metas materiales ilusorias.

De esta forma nuestra dura existencia en el mundo tridimensional se vuelve más y más mecánica. Nuestro mayor éxito y alegría, así como nuestro peor dolor y fracaso, son pasajeros y siempre generan frustración. Esta identificación nos aleja, nos distrae, nos duerme en el camino.



Nuestro nivel del SER representa lo que nos acerca –o nos aleja– del absoluto, de Dios. Apenas contamos con una fracción de conciencia libre que en gnosis llamamos la ESENCIA, nuestros valores reales: la compasión, el perdón, la conciencia objetiva libre de sentimentalismos o auto engaños.

El nivel del SER se extiende desde el animal, la bestia, el hombre, un ángel o un demonio, es ese punto matemático donde nuestra existencia se cruza en la línea horizontal de nuestro material día a día, con la línea vertical de nuestro interior. La que nos acerca a la liberación, al reino de los cielos que prometió Jesús; o nos lleva hacia el infierno, las regiones sumergidas.

El nivel del SER no es un punto fijo, un punto estático, sino que cambia constantemente en la medida en que reaccionamos en el mundo, ya sea con consciencia o con nuestro ego. En un momento del día reaccionamos identificándonos con los eventos de la vida y actuamos con miedo, con ira, con deseo. Pero si al siguiente minuto nos auto comprendemos, hacemos un alto en nuestra turbulenta mente y emociones y anteponemos la compasión, el auto control, entonces tenemos un nivel del ser diferente. Esto pasa porque carecemos de un centro de gravedad permanente; lo que creemos que son nuestros valores, es una ilusión, una mentira de nuestro propio yo.

Soñamos con grandes experiencias místicas, realizamos esta o aquella práctica o ejercicio espiritual cuando nuestra realidad interior es completamente diferente, cuando nuestro nivel del SER es opuesto a lo que creemos de nosotros mismos o creemos hacer.

En un momento somos compasivos y castos, al momento siguiente todo lo contrario. La vida cotidiana, nuestro estado psicológico de instante en instante y el cómo reaccionamos ante las impresiones de nuestro ajetreado diario vivir, es el único lugar, aquí y ahora, para lograr despertar nuestra dormida conciencia.

En el mundanal y tormentoso día, en donde la preocupación por el dinero y por el sexo es nuestro polo norte, es el instante preciso cuando debemos lograr ese centro de gravedad permanente, nuestro verdadero nivel del SER, que representa valores auténticos, espontáneos, que se niegan a sí mismos (no son vanidad de vanidades) y que surgen de la eliminación de nuestras taras y defectos psicológicos

El recuerdo de sí y la auto observación psicológica de instante en instante son las herramientas imprescindibles. La meditación, el auto psicoanálisis al final de cada día sobre los errores que pasamos por alto en el diario vivir, o que no comprendimos, o que nos abrumaron, son todo un sentido necesario de desarrollar, son nuestro sexto sentido dormido. De lo contrario, viviremos una espiritualidad, un misticismo “enlatado” tan conveniente como superficial, por cuanto alejado del SER.

Es sencillo volverse ilusos en esa cuerda floja del SER, ya para los que pregonan la voluntad de poder y de dominio, porque no existe meta al otro lado de la cuerda floja; como para el místico en busca de salvación y grandiosidad personal. Ambos son solo otro fantasma más.



Enviado por: Dr. Rafael Merazo. Colaborador avanzado, El Salvador

Imagen: Escalera de Jacob. William Blake. 1805



El Nivel del Ser es lo que cuenta y esto es Vertical; nos hallamos en un escalón, pero podemos subir a otro escalón...” “Psicología Revolucionaria” (La Escalera Maravillosa) Samael Aun Weor



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