La Revolución de la Esperanza



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CONTRATAPA


LA REVOLUCIÓN DE LA ESPERANZA:
En este nuevo libro, Erich Fromm analiza los rasgos esenciales de nuestra sociedad tecnológica y sus efectos sobre el hombre. Advierte el peligro de la mecanización del hombre, que sólo puede evitarse si preferimos la vida y el hombre a la muerte y la cosa. Con este objeto propone la creación de un "movimiento humanista radical", consistente en grupos pequeños y descentralizados con una meta común y un común apre­cio de los valores de una vida nuevamente orientada. Semejantes "activis­tas" de la esperanza, en opinión del autor, podrán superar las compulsio­nes de nuestra era tecnológica.

Acosados como estamos por multitud de problemas creados por el hom­bre, a punto de destruirnos, necesitamos desesperadamente opiniones ex­pertas y preocupadas, como las de Erich Fromm. Buena parte del libro se dedica al análisis penetrante de estos riesgos, y sus brillantes y sugestivas proposiciones inspiran la confianza de nuestra supervivencia en un mundo que merece ser vivido.

Los libros del doctor Fromm han ejercido una gran influencia en el pen­samiento contemporáneo; el Fondo de Cultura Económica ha publicado los siguientes títulos: Ética y psicoanálisis, Marx y su concepto del hom­bre, La misión de Sigmund Freud, Psicoanálisis de la sociedad contempo­ránea, El corazón del hombre y Budismo zen y psicoanálisis (en colabora­ción con D. T. Suzuki). Erich Fromm nació en Frankfurt, Alemania, en 1900, estudió en las Universidades de Heidelberg y Munich, y en el Instituto Psicoanalítico en Berlín. Ha enseñado en Alemania y México, y en los Estados Unidos en el Bennington College y en las Universidades de Nueva York, Yale y Michigan State.


Libros Tauro

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1 Estos títulos corresponden a las traducciones castellanas de las obras de Fromm que en inglés se llamaron —siguiendo el mismo orden— así: Escape from Freedom (Holt, Rinehart and Winston, 1941), Man for Him-self (Holt, Rinehart and Winston, 1947), The Sane Society (Holt, Rinehart and Winston, 1955) y The Heart of Man (Harper & Row, 1964). Los años tanto de los libros originales en inglés como de sus versiones castellanas son los de la primera edición. Por lo demás, estos libros serán citados en lo sucesivo por sus títulos en español [T.].


2 "The Technetronic Society", Encounter, vol. XXX, núm. 1 (enero de 1968), p. 19

3 Edición francesa, 1954; edición norteamericana de Alfred Knopf, 1964, y de Vintage Books, 1967, p. xxx.

4 Lewis Mumford, The Myth of the Machine (Nueva York: Harcourt, Brace & World, 1966).

5 Como en El miedo a la libertad y en Psicoanálisis de la sociedad contemporánea.

6 La palabra castellana esperar significa al mismo tiempo lo que waiting y hoping en inglés, y se refiere claramente a esa clase particular de esperanza pasiva que estoy tratando de describir aquí.

7 La idea estalinista de que la historia decide lo correcto y lo equivo­cado y lo bueno y lo malo es una continuación directa de la idolatría de Robespierre respecto de la posteridad, y el polo opuesto de la posición de Marx, quien dice que "La historia no es nada ni hace nada. Quien es y hace es el nombre." O en las Tesis sobre Feuerbach: "La doctrina ma­terialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación y que, por consiguiente, los hombres que sufren alguna transformación son producto de circunstancias diferentes y de una educación de diverso tipo, olvida que el hombre es quien transforma las circunstancias y que el educador mismo necesita educarse."

8 Tal desesperanza reluce en los trabajos de Herbert Marcuse Eros y civilización (México: Mortiz, 1965) y El hombre unidimensional (México: Mortiz, 1968). Supone que todos los valores tradicionales, como el amor, la ternura, el interés y la responsabilidad, poseen significación solamente para una sociedad pretecnológica. En la nueva sociedad tecnológica —en la que no existe la represión ni la explotación— surgirá un nuevo hombre que no le tendrá miedo a nada, incluso a la muerte, que desarrollará ne­cesidades aún no determinadas y que dispondrá de la oportunidad de sa­tisfacer su "sexualidad polimorfa" (remito aquí al lector a los "Tres ensayos sobre la teoría sexual" de Freud). En una palabra, se hace radicar el progreso final del hombre en la regresión a la vida infantil, el retorno a la felicidad del bebé harto. No sorprende pues que Marcuse concluya en plena desesperanza: "La teoría crítica de la sociedad no posee con­cepto alguno que pueda salvar el abismo entre lo presente y su futuro; sin sostener ninguna promesa ni mostrar ningún éxito, permanece siendo negativa. Así, quiere permanecer siendo leal a aquellos que, sin esperanza, han dado y dan su vida al Gran Rechazo." (El hombre unidimensional, p. 274.)

Lo dicho arriba prueba cuán equivocados se hallan los que atacan o ad miran a Marcuse como un líder revolucionario, pues la revolución nunca se ha basado en la desesperanza ni podría hacerlo. Marcuse, sin embargo, no tiene siquiera relación con la política, ya que si no le interesa lo que puede unir el presente con el futuro, no está ocupándose de política, sea radical o de otro género. Esencialmente, Marcuse ejemplifica al intelec­tual enajenado que presenta su personal desesperación como una teoría del radicalismo. Por desgracia, su falta de comprensión y, hasta cierto punto, de conocimiento del pensamiento de Freud lo hace construir un puente con el que une en síntesis el freudismo, el materialismo burgués y un hegelianismo falsificado en lo que para él y "radicales" semejantes parece ser la construcción teórica más progresista. No es este el lugar para mos­trar de manera detallada que se trata de una ilusión ingenua, cerebral esencialmente irracional, fuera de la realidad y carente de amor hacia la vida.




9 Quiero hacer notar que hablar de "el inconsciente" es otra forma de pensar y hablar de manera enajenada. No hay tal "inconsciente" como si fuera un órgano o una cosa en el espacio. Uno puede ser "consciente de" o "inconsciente de" sucesos externos o internos; o sea que se trata de una función psíquica, no de un órgano en un lugar determinado.

10 Estoy en deuda con Michael Maccoby por este término de "active­ness" (en vez del término usual en inglés "activity"). De manera similar, empleo passiveness en vez de passivity cuando passiveness, o en su caso activeness, se refiere a una actitud o estado anímicos.

En varios de mis libros he tratado el problema de la actividad y la pasividad, especialmente en relación con la orientación productiva. Deseo, sin embargo, llamar la atención del lector hacia la excelente y profunda discusión de ambos conceptos que se encuentra en el libro de Ernest Schachtel, Metamorfosis (México: Fondo de Cultura Económica, 1962).




11 En hebreo la palabra "fe" (emunah) significa certidumbre. Y amen quiere decir "ciertamente".

12 La necesidad de certidumbre se analizará en el capitulo III.

13 El significado de "racional" e "irracional" se discutirá en el capitulo IV.

14 No es éste el lugar para abordar la cuestión de definir la vida or­gánica, así como la materia inorgánica, ni la línea limítrofe entre ambas. Es verdad que desde el punto de vista de la biología y la genética actuales, las distinciones tradicionales han llegado a ser discutibles. Pero seria erróneo suponer que tales distinciones han perdido su validez: más que reemplazarlas, lo que necesitan es refinamiento.

15 He analizado con gran detalle la naturaleza del alternativismo profético en mi libro Y seréis como dioses (Buenos Aires: Paidós, 1967). Cf. también en este libro la discusión de la tendencia apocalíptica en el pensamiento mesiánico judío en contraste con la tendencia alternativista original (pp. 119 ss.).

16 Leo Baeck, Judaism and Christianity (Nueva York: The Jewish Publication Society of America, 1958), con una introducción del traductor W. Kaufman.

17 Estos términos han sido empleados por Baeck, op. cit. Por su parte, Teilhard de Chardin en El porvenir del hombre (Madrid: Taurus, 1967) ha intentado hacer una síntesis de dichos conceptos.

18 Ernst Bloch, en su Das Prinzip Ho//nung [El principio de la esperanza], ha retomado más que ningún otro autor el principio profético de la esperanza en el pensamiento marxista. Asimismo, un im­portante número de escritores socialistas humanistas contribuyeron en el volumen Humanismo socialista (Buenos Aires: Paidós, 1966), edi­tado por mi. Cf. también la edición en inglés de la publicación yugoslava Praxis y Dialogue, que edita G. Nenning, revistas internacionales publicadas por Forum, las cuales difunden un diálogo concertado entre humanistas cristianos y no cristianos.

El extendido criterio de que Marx tenla un punto de vista determi­nista respecto de la historia que afirma que era inevitable el socialismo, no es correcto en mi opinión. Se tiene la impresión de determinismo a través de algunas formulaciones de Marx, cuyo origen hay que buscar en su estilo exhortativo y propagandístico, el cual se entremezcla a menudo con su estilo científico analítico. Rosa Luxemburgo, quizá la más brillante intérprete de las teorías de Marx, ha subrayado el punto de vista alternativista en la formulación de "la alternativa entre el Socialismo y la Barbarie".



* En inglés whistle, el verbo que se usa aquí, significa silbar, pero en el habla coloquial significa asimismo esperar inútilmente, una resonan­cia semántica que no debe haber escapado a Fromm al emplearlo [T.].

19 Este problema y el de otras manifestaciones de la destructividad los trato detalladamente en mi próximo libro Las causas de la destructivi­dad humana.

20 Cf. las aseveraciones de Burckhardt, Proudhon, Baudelaire, Thoreau, Marx y Tolstoi citadas en Psicoanálisis de la sociedad contemporánea (México: Fondo de Cultura Económica, 1956) , pp. 176 ss.

21 Cf. Erich Fromm, Marx y su concepto del hombre (México: Fondo de Cultura Económica, 1962).

22 Mill, John Stuart, Principios de economía política (México: Fondo de Cultura Económica, 2' edición revisada, 1951), p. 641.

23 "The Technetronic Society", p. 19.

24 The Myth of the Machine.

25 El hecho de que el sector subdesarrollado de la población no tome parte en este nuevo estilo de vida fue mencionado antes.

26 Mientras revisaba este manuscrito leí un trabajo de Hasar. Ozbekhan, "The Triumph of Technology: 'Can' Implies 'Ought' " (El triunfo de la tecnología: 'Poder' implica 'Deber'). Este trabajo, adaptado de una suge­rente exposición llevada a cabo en el Instituto Tecnológico de Massachussets y publicado en mimeógrafo por System Development Corporation, Santa Mónica, California, me fue enviado gracias a una cortesía del señor George Weinwurm. Como su título lo indica, Ozbekhan expresa ahí la misma idea que yo expongo en el texto. Su presentación del problema desde el punto de vista de un prominente especialista en el campo de la ciencia administrativa es brillante, y me parece un hecho muy alentador el que el mismo concepto aparezca en escritos de autores de campos tan diferen­tes como el suyo y el mío. A continuación cito una frase que muestra la identidad de su concepto y el manifestado en el texto: "JUL la factibili­dad, que es un concepto estratégico, llega a ser elevado a un concepto normativo, con el resultado de que cualquiera realidad tecnológica indica que el podemos hacerlo se toma en el sentido de debemos hacerlo" (p. 7).

27 C. West Churchman formula el problema en Challenge to Reason (Nueva York: McGraw-Hill, 1968) de manera excelente:

"Si indagamos esta idea de un modelo de sistemas cada vez más grande, acaso entendamos en qué sentido el completamiento representa un desa­fío a la razón. Un modelo que parece adecuarse bien al completamiento se llama un modelo de colocación, y toma el mundo por un sistema de actividades que emplean recursos para 'sacar' productos utilizables.

"El proceso de razonamiento en este modelo es muy simple. Se busca una medida cuantitativa central de actuación del, sistema que tenga la siguiente característica: cuanto más de esta cantidad, tanto mejor. Por ejemplo, cuanto mayores ganancias obtenga una empresa, tanto mejor. Cuanto mayor número de estudiantes se habiliten en la universidad, tanto mejor. Mientras más alimentos se produzcan, mucho mejor. Se comprende que la particular elección de la medida de actuación del sistema no sea crítica, por cuanto es una medida de interés general.

"Tomemos esta medida deseable de actuación y relacionémosla con las actividades factibles del sistema. Estas actividades pueden ser la explo­tación de varias fábricas, el trabajo de escuelas y universidades, el funcio­namiento de granjas, etc. Cada actividad significativa contribuye a alcan­zar la cantidad deseable en alguna forma reconocible. Esta contribución, de hecho, puede a menudo expresarse mediante una función matemática que registra el monto de actividad sobre el monto de la cantidad deseable. Cuanto más se venda un determinado producto, tanto más ganará el fabri­cante. Cuanto más cursos demos, tantos más titulados tendremos. Cuanto más abono usemos, tanto mejores alimentos habrá." (pp. 156-57)




28 El problema de si la ilimitada elevación de la producción y el consumo es una necesidad económica será discutido en el capítulo V.

29 Paul Mazur, The Standards We Raise, Nueva York, 1953. p. 32.

* Las tres citas aparecen en las pp. 153, 151 y 149, respectivamente, del libro de Fromm, Marx y su concepto del hombre (México: Fondo de Cultura Económica, 1962), que incluye como Apéndice I los "Manuscritos económico-filosóficos" [T.].

30 "Why Is Economics Not an Evolutionary Science?", en The Place of Science in Modern Civilization and Other Essays (Nueva York: B. W. Huebsch, 1919), p. 73. (Las cursivas son mías.)

31 El pensamiento paranoide se caracteriza porque puede ser totalmen­te lógico y faltarle, sin embargo, la guía del interés por la realidad o toda averiguación concreta de ella. En otras palabras, la lógica no excluye la locura.

* Trad. esp.: El año 2000 (Buenos Aires: Emecé Editores, 1969) [T.].

32 La diferencia entre lo que se considera enfermo y lo normal se hace patente en el siguiente ejemplo. Si alguien declarara que a fin de librar a nuestras ciudades de la contaminación del aire habría que destruir las fá­bricas, los automóviles, los aviones, etc., nadie dudaría de que estaba enfermo. Pero si hubiera un consenso de que para proteger nuestras vidas, nuestra libertad, nuestra cultura, o las de otras naciones a las que Estados Unidos se siente obligado a resguardar, se precisaría, como un último recurso, de la guerra termonuclear, tal opinión parecería ser per­fectamente sana. La diferencia no reside en modo alguno en el tipo de pensamiento utilizado, sino meramente en que la primera idea no es com­partida por millones de seres humanos y por poderosos gobiernos y, por tanto, se la considera anormal, mientras que la segunda sí lo es y, por tanto, parece normal.

33 Michael Maccoby ha demostrado la incidencia del síndrome del amor a la vida versus el del amor a la muerte en diversas poblaciones mediante la aplicación de un cuestionario "interpretativo". Cf. su artículo "Las ac­titudes emocionales en relación con las elecciones políticas", en Revista de Psicoanálisis, Psiquiatría y Psicología, núm. 11 (México: Fondo de Cultura Económica, enero-abril de 1969).

34 Dean E. Wooldridge, por ejemplo, escribe en Mechanical Man (Nueva York: McGraw-Hill, 1968) que es posible fabricar computadoras sintéti­camente que serán "completamente indiscernibles de los seres humanos producidos a la manera usual" [!] (p. 172). Por su parte, Marvin L. Minsky, una gran autoridad en computadoras, escribe en su libro Computation (Englewood Cliffs, N. J.: Prentice-Hall, 1967): "No hay razón para suponer que las máquinas tengan algunas limitaciones que el hombre no comparta." (p. VII.)

* Trad. esp.: El mono desnudo (Barcelona: Plaza & Janés, 1969) [T.].

35 Esta crítica de Lorenz se refiere solamente a esa parte de su obra en que trata por analogía de los problemas psicológicos del hombre, no a su trabajo en el campo de la conducta animal y de la teoría del instinto.

36 Revisando este manuscrito llegué a enterarme de que Lewis Mumford habla expresado en 1954 la misma idea en In the Name of Sanity (Nueva York: Harcourt, Brace & Co.) :

"El hombre moderno, por consiguiente, se acerca ahora al último acto de su tragedia, y yo no podría ocultar, aunque quisiera, su finalidad o su horror. Hemos vivido para dar fe del acoplamiento íntimo del autómata con el ello, el ello que se eleva de las profundidades más bajas del inconsciente, y el autómata, el pensador semejante a la máquina y la máqui­na que remeda al hombre, desligado por completo de otras funciones mantenedoras de la vida y de reacciones humanas, que desciende de las alturas del pensamiento consciente. La primera fuerza ha demostrado ser más brutal, si se desprende de la personalidad total, que la más salvaje de las bestias; la otra resulta tan impenetrable a las emociones humanas, a las angustias humanas, a las intenciones humanas, tan obligada a responder únicamente la limitada serie de cuestiones para la que su dispositivo fue originalmente cargado, que carece de la inteligencia salvadora para desconectar su propio mecanismo compulsivo, a pesar de que esté empu­jando tanto a la ciencia como a la civilización a su ruina misma." (p. 198.)



37 La rama luterano-calvinista de la teología cristiana enseñó al hom­bre a no temer, de un modo paradójico, los riesgos de utilizar falsos crite­rios en sus decisiones. Empequeñeciendo la libertad del hombre y el papel que desempeñan sus buenas obras, Lutero enseñó que la única decisión que tiene que hacer el hombre es entregar su voluntad enteramente a Dios, con lo cual se lo exonera del riesgo de decidir en base a sus propios conocimientos y responsabilidad. En la concepción de Calvino, por su parte, todo se halla predestinado y la decisión del hombre no importa en reali­dad; su buen éxito, sin embargo, es signo de que él es uno de los elegidos. En El miedo a la libertad, he indicado la desesperación y la angustia en que hundieron sus raíces estas doctrinas.

38 Cf. la discusión de las metas individuales en la toma de decisiones en Peer Soelberg, Structure of Individual Goals: Implication for Organization Theory, the Psychology of Management Decision, obra editada por George Fisk (Lund, Sweden: C. W. K. Gleerup, 1967), pp. 15-32.

39 En Unless Peace Comes, editado por Nigel Calder (Nueva York: The Viking Press, 1968), pp. 91 ss.

40 Edición en rústica de Beacon, 1958, p. 80.

* Hemos traducido factual y antes factuality por "factual" y "factuali­dad" para evitar toda confusión con el concepto de facticidad —tan acre­ditado ya— de ciertas teorías positivistas de la ciencia y, principalmente, con el de las doctrinas existencialistas. Ambos términos no pretenden ser más que simples derivados de la palabra "hecho" (factum en latín); y nos parecen tan legítimos como las voces inglesas y, desde luego, no menos necesarios [T.].

41 H. Ozbekhan ha dicho de manera muy acertada que la planificación "normativa" debe preceder a la planificación "estratégica" y "táctica".

42 Véase la discusión de este punto que hace Lewis Mumford en su The Myth of the Machine.

43 Cf. Johan Huizinga, Homo ludens: el juego y la cultura (México: Fon­do de Cultura Económica, 1943) ; también Gustav Bally, El juego como expresión de libertad (México: Fondo de Cultura Económica, 2' edición, 1964).

44 Es digno de mención el que Marx criticara la famosa definición de Aristóteles que lo ve como un animal político y la sustituyera por el con­cepto del hombre como un animal social, y el que atacara la definición de Franklin del hombre como un animal que fabrica herramientas por ser "característica de la tierra de los yanquis".

45 The Function of Reason (Boston: Beacon Press. Boston Panerback, 1958), p. 4.

46 Recientes experimentos de privación sensorial muestran que las formas extremas de ausencia de estímulos a las que el hombre puede responder son capaces de producir síntomas de enfermedades mentales graves.

47 Se ha descubierto un hecho similar en pacientes psicóticos que vivían en granjas o en condiciones no carcelarias. Ellos se mostraron poco violentos bajo estas condiciones de no coerción, lo que probó que la preten­dida razón de su primer tratamiento de tipo carcelario, esto es, la violencia que manifestaban, producía precisamente el resultado que se suponía que el tratamiento iba a reducir o a controlar.

48 Cf. el trabajo de Bachofen y el de Briffault sobre las sociedades ma­triarcales.

49 Hoy los psicoanalistas ortodoxos explican los numerosos casos indi­viduales de "fijación a la madre" como resultado de un lazo sexual con la madre no disuelto. Esta explicación ignora el hecho de que dicho lazo con la madre es sólo una de las respuestas posibles al trance humano de existir. El individuo dependiente del siglo xx, que vive en una cultura que en el aspecto social espera que sea independiente, se halla confundido y, frecuen­temente, sumido en la neurosis, porque su sociedad no le proporciona —al revés de las sociedades más primitivas— los patrones sociales y religiosos para satisfacer su necesidad de dependencia. La "fijación" a la madre es una expresión personal de una de las respuestas a la existencia humana que algunas culturas han manifestado en formas religiosas. Y, aunque entra en conflicto con el desarrollo pleno del individuo, es una respuesta.

50 En "Manuscritos económico-filosóficos", traducción inglesa de T. Bottomore en E. Fromm, Marx y su concepto del hombre (México: Fondo de Cultura Económica, 1962).

51 Ibid., pp. 139-40.

52 El trabajo de Benjamin Whorf ha puesto de manifiesto la íntima co­nexión que existe entre el lenguaje y las diferencias en los modos de pen­samiento y de experiencia. Cf. la importante contribución a este problema de Ernest G. Schachtel en su libro Metamorfosis (México: Fondo de Cultura Económica, 1962) y en escritos anteriores.

53 Esta opinión la sostiene, por ejemplo, un biólogo tan profundo como Ludwig von Bertalanfy, quien, partiendo del marco de otra disciplina, llega en otros muchos respectos a conclusiones semejantes a las expresadas en este libro.

54 Reconozco con agradecimiento las estimulantes comunicaciones perso­nales del difunto Dr. Raúl Hernández Peón, de México, y del Dr. Manfred Clynes, del Rockland State Hospital de Nueva York.

55 Hagamos notar de paso que en lo que respecta a los "impulsos" que funcionan en favor de la supervivencia, no resulta inverosímil que una computadora pudiera llegar a tener algo paralelo a todo este renglón de las vivencias sensibles, pero en lo que toca a la esfera de los sentimientos específicamente humanos, que no están al servicio de los fines supervivenciales, es difícil imaginar que la computadora pudiera desarrollar algo paralelo a las funciones ajenas a la supervivencia. Podría decirse incluso que es posible definir negativamente la "experiencia humana típica" como aquella que la máquina no puede duplicar.

56 En psicoanálisis o en formas semejantes de psicoterapia profunda, el conocimiento del paciente reside en la capacidad del analista para conocerlo y no en su habilidad para reunir suficientes datos para conocer muchas cosas sobre él. Los datos acerca del desarrollo y de las experiencias del paciente a menudo son útiles para conocerlo, pero no son más que auxiliares de ese conocimiento que no requiere de "datos", sino antes bien de una completa apertura hacia el otro y de una apertura en si mismo. Esta clase de conocimiento puede darse en el primer segundo transcurrido frente a una persona o largo tiempo después, pero cuando ocurre es repentino e in­tuitivo y no el resultado final de una información siempre creciente sobre la historia vital de la persona.

57 El concepto freudiano del superyó es una formulación psicológica de la conciencia autoritaria. E implica atender los mandatos y prohibiciones del padre y, más tarde, los de las autoridades sociales que continúan a aquél.

58 En el pensamiento oriental, este "yo" central es experimentado en ocasiones como si se alojara en el punto situado en medio de los dos ojos, punto en el que en lenguaje mitológico se acostumbra localizar el "tercer ojo".

* Fromm diferencia aquí "I" de ego. A fin de evitar el uso en español del inútil latinismo ego, hemos vertido sistemáticamente "I" por "yo" y ego por el yo (sin comillas). En cuanto a self, que aparece líneas más adelante, se lo ha traducido también sistemáticamente por sí mismo. Creemos que con esto el texto gana en precisión [T.).

59 No hay espacio en este corto libro para discutir en detalle la diferen­cia existente entre el concepto de identidad que aquí presento y el de Erikson. Espero publicar un análisis detallado de esta diferencia en otra ocasión.

60 "The Advance of Cybernation: 1965-1985" en The Guaranteed Income, editado por Robert Theobald (Nueva York: Doubleday Anchor Books, 1967).

61 Invento esta palabra para guardar el paralelo con "activación". Aunque no se la encontrará en el diccionario, es una palabra necesaria debido a que hay ciertas circunstancias que hacen al hombre más activo y otro que lo hacen más pasivo.

62 Hasan Ozbekhan ha formulado el problema muy sucintamente: "Lo que nos ha faltado hacer en todo esto es adscribirle un significado operante a las llamadas deseables que nos motivan, poner en duda su valor intrínseco, evaluar las consecuencias de largo alcance de nuestras aspira­ciones y acciones, preguntarnos si el resultado que estamos esperando co­rresponde de hecho a esa calidad de vida que decimos anhelar, y si nuestras acciones habituales nos conducirán ahí. En otras palabras, en la concepción de planificación del que escribe, nos falta planear en el sentido más profundo." (Cf. el artículo de Hasan Ozbekhan, op. cit. También reconozco con agradecimiento las sugerencias del señor Ozbekhan, recibidas en una comunicación personal posterior, y las de Martin IC. Starr y de Raymond G. Brown.)

63 Más sobre esto en otra parte de este capitulo.

64 En las páginas siguientes, utilizaré el término "administración huma­nista" en vez de "burocracia humanista" porque la palabra “burocracia” en sí misma se refiere a menudo a un tipo de sistema enajenado.

65 En lo que sigue,1lamaré "sujetos" a los que están sujetos a control por la burocracia.

66 Op. cit.

* En el original Town Meeting, que es una asamblea general de votantes formada por los vecinos de una ciudad para tratar los asuntos referentes a ésta. [T.]

67 Mientras revisaba este manuscrito, le( el testimonio del vicealmirante Hyman Rickover ante el Comité de Asuntos Exteriores del Senado, quien acusó a la burocracia civil del Departamento de Defensa de crear proble­mas de política exterior al financiar y dirigir investigaciones en el terreno de la ciencia de la conducta y de la ciencia social en el extranjero: "Dada la vasta superioridad de recursos —el hecho de que incluso en tiempo de paz consiga la mayor parte de les impuestos cobrados por el Gobierno Federal— el Departamento de Defensa estaba destinado a llegar a ser el más influyente de todos los departamentos ejecutivos." (New York Times, Julio 19 de 1968.)

68 Marx expresó sucintamente la naturaleza de la influencia no burocrá­tica sobre la gente, de esta manera: "Supongamos que el hombre es hombre y que su relación con el mundo sea humana. Entonces el amor sólo se puede intercambiar por amor, la confianza por la confianza, etc. Si quieres gozar del arte, debes ser una persona artísticamente cultivada; si deseas influir en la demás gente, debes ser una persona que realmente estimule e impulse a otras. Cada una de tus relaciones con el hombre y con la natu­raleza debe ser una expresión específica, correspondiente al objeto de tu voluntad, de tu vida individual verdadera. Si amas sin evocar el amor en reciprocidad, es decir, sino eres capaz, mediante la manifestación de ti mis­mo como ser humano que ama, de hacerte digno de ser amado, entonces tu amor es impotente y una desgracia." Para corregir el punto de vista falseado de que Marx considera que el hombre está motivado principalmente por la avidez material, véase mi libro Marx y su concepto del hom­bre (México: Fondo de Cultura Económica, 1962.) Cf. E. Fromm (ed.) : Humanismo socialista (Buenos Aires: Paidós, 1966), y los escritos de un gran número de marxistas humanistas de Europa y de Estados Unidos, así como de Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia y Hungría.

69 Un sentimiento similar de poder existe en el votante, que puede escoger entre los diversos candidatos que buscan su simpatía, o en el faná­tico de las estrellas cinematográficas, que experimenta el poder de crear o destruir a su ídolo.

70 Mientras revisaba este manuscrito, leí que una oficina federal había propuesto una ley que persigue prohibir completamente la publicidad de los cigarrillos a través de la radio y la televisión.

71 Agradezco una comunicación personal del Subprocurador General Frank W. Wozenkraft en relación con las leyes existentes.

72 Cf. Robert Theobald (ed.), The Guaranteed Annual Income; tam­bién las proposiciones hechas por Milton Friedman, James Tobin y el dipu­tado Melvin Laird de Wisconsin, que ha presentado un proyecto de ley que incorpora lo más sobresaliente del plan Friedman.

73 C. E. Ayres, "Guaranteed Income: An Institutionalist View", en The Guaranteed Annual Income, Robert Theobald (ed.) (Nueva York: Doubleday & Co., Inc., 1967), p. 170.

74 Meno Lovenstein, "Guaranteed Income and Traditional Economics", ibid., p. 124.

75 J. S. Mill, Principios de economía política (México: Fondo de Cul­tura Económica, 2' edición revisada, 1951), p. 643.

76 Alfred Marshall, Principles of Economics, 8' edición (Londres: Mac­millan, 1966), p. 599.

77 Es bien sabido que el principio que aquí se bosqueja es el mismo prin­cipio básico compartido por el pensamiento' budista y el judeocristiano. Es curioso que un filósofo marxista, Adam Schaff, en su libro Society and the Individual, hable de vencer al egoísmo como el principio básico de la ética marxista.

78 Un importante filósofo checoslovaco, Fiser, en una obra significativa y profunda (próxima a publicarse) sobre el budismo, ha puesto de relieve que el budismo, además del marxismo, es la única filosofía en la histo­ria que se ha apoderado de inmediato de la mente de las masas y que se ha desarrollado, como sistema filosófico, en una forma que los occidentales llamaríamos una religión. Pero también afirma que no se puede duplicar al budismo y admitirlo en su forma actual como una nueva religión para la sociedad industrial. Esto vale también para el budismo Zen, que es el sistema psicoespiritual más esotérico, anti-ideológico y racional que conozco, y que ha desarrollado todas las formas de una religión "no religiosa". No es un mero accidente que el budismo Zen haya despertado un interés tan agudo entre los intelectuales y, en especial, entre la gente joven, y que haya dado origen a la esperanza de que Llegaría a ejercer una profunda influen­cia en el mundo occidental. Yo pienso que sus ideas pueden alcanzar esa influencia, aunque tendrían que sufrir todavía nuevas e impredecibles transformaciones para llegar a ser el equivalente de una religión en Occidente.

79 Thorstein Veblen, The Engineers and the Price System (Nueva York: Harcourt Brace & World, Inc., 1963), p. 97.

* Siglas de American Federation of Labor y de Congress of Industrial Organizations. Se trata de una organización laboral de Estados Unidos creada en 1955 por la fusión de la A.F.L. (Federación Norteamericana de Trabajo) y el C.1.0. (Congreso de Organizaciones Industriales) [T.].

** Industrial Workers of the World (Trabajadores Industriales del Mun­do) [T.].

80 Ibid., p. 99.

81 Ibid., p. 100.

82 Mischna, Pirke Aboth.

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