La psicología y su objeto



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LA PSICOLOGÍA Y SU OBJETO
Los más destacados representantes de la psicología introspectista en la primera década del siglo veinte, fueron E. B. TITCHENER, de Cornell, y WILLIAM JAMES, de Harvard. La muerte de JAMES en 1910 y la de TITCHENER en 1927, dejaron a la psicología introspectista huérfana de un verdadero guía espiritual. Si bien la psicología de TITCHENER difiere en muchos puntos de !a de WILLIAM JAMES, los supuestos fundamentales son idénticos. En primer lugar, los dos eran de origen germánico. En segundo, y esto es más importante, ambos proclamaban que es la conciencia la materia de estudio de la psicología. El conductismo sostiene, por el contrario, que es la conducta del ser humano el objeto de la psicología. Afirma que el concepto de conciencia no es preciso, ni siquiera utilizable. Habiendo recibido una formación experimentalista, el conductista entiende, además, que la creencia de que existe la conciencia remóntase a los antiguos días de la superstición y la magia.
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Es indiscutible que, en 1879, Wundt, el verdadero padre de la psicología experimental, quería una psicología científica. Se desenvolvió en medio de una filosofía dualista del tipo más pronunciado. No pudo discriminar con claridad el camino de la solución del problema mente-cuerpo. Su psicología, que ha regido soberana hasta nuestros días, es necesariamente de transacción. Sustituyó el término alma por el de conciencia. La conciencia no es tan completamente inobservable como el alma; la observamos al atisbarla de improviso y, como quien diría, al sorprenderla desprevenida (introspección).


WUNDT tuvo enorme cantidad de discípulos,. De la misma manera que ahora está en boga ir a Viena para estudiar psicoanálisis con FREUD, hacia l890 era corriente estudiar en Leipzig psicología experimental con WUNDT. De ahí regresaron los que habrían de fundar los laboratorios de la Universidad de John Hopkins, las Universidades de Pennsylvania, Columbia, Clark y Cornell. Todos venían equipados para luchar con esa cosa esquiva (casi tanto como el alma) llamada conciencia.

ADVENIMIENTO DEL CONDUCTISMO

En 1912, los psicólogos objetivistas arribaron a la conclusión de que ya no podía satisfacerlos seguir trabajando con las fórmulas de WUNDT. Sentían que los treinta años estériles transcurridos desde el establecimiento de su laboratorio, habían probado terminantemente que la llamada psicología introspectista de Alemania se fundaba sobre hipótesis falsas; que ninguna psicología que incluyese el problema religioso mente-cuerpo, podría alcanzar jamás resultados verificables. Decidieron que era preciso renunciar a la psicología o bien transformarla en una ciencia natural. Veían cómo sus colegas científicos progresaban en la medicina, en la química, en la física. Todo descubrimiento en esos campo revestía importancia capital; cada nuevo elemento que se lograba aislar en un laboratorio podía serlo asimismo en otro; cada nuevo elemento se incorporaba en seguida a su ciencia. Basta como testimonio la mención de la radiotelefonía, el radium, la insulina, la tiroxina. Elementos así aislados y métodos así formulados empezaron a servir de inmediato en la realización humana.

En sus primeros esfuerzos por lograr uniformidad en el objeto y métodos, el conductista comenzó por plantear el problema de la psicología, barriendo con todas las concepciones medievales y desterrando de su vocabulario científico todos los términos subjetivos, como sensación, percepción, imagen, deseo, intención e inclusive pensamiento y emoción según los define el subjetivismo.

PROGRAMA DEL CONDUCTISMO

El conductista pregunta: ¿por qué no hacer de lo que podemos observar el verdadero campo de la psicología limitémonos a lo observable, y formulemos leyes sólo relativas a estas cosas. Ahora bien: ¿qué es lo que podemos observar? Podemos observar la conducta -lo que el organismo hace o dice-. Y apresurémonos a señalar que hablar es hacer, esto es, comportarse. El hablar explícito o con nosotros mismos (pensar) representa un tipo de conducta exactamente tan objetivo como el béisbol.


La regla o cartabón que el conductista jamás pierde de vista es: ¿Puedo describir la conducta que veo, en términos de «estímulo y respuesta»? Entendemos por estímulo cualquier objeto externo o cualquier cambio en los tejidos mismos debidos a la condición fisiológica del animal; tal como el que observamos cuando impedimos a un animal su actividad sexual, le privamos de alimento, no le dejamos construir el nido. Entendemos por respuesta todo lo que el animal hace, como volverse hacia o en dirección opuesta a la luz, saltar al oír un sonido, o las actividades más altamente organizadas, por ejemplo: edificar un rascacielos, dibujar planos, tener familia, escribir libros, etcétera....”

J. B. WATSON: El Conductismo Ed. Paidos, Buenos Aires, 1976


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