La Psicología del Placer en el Filebo de Platón



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. Aunque en las traducciones al español del Filebo, y en textos de otros autores acerca de este tema, se utilice el término opinión de forma genérica, puede establecerse una diferencia entre la tomada en su sentido epistemológico, referido a cuando es pensada, más no expresada (lo que en el Sofista (263a) se denomina “la conversación silenciosa (unuttered) del alma consigo misma”), caso en el que se traduciría como creencia, y la tomada en su sentido lingüístico, referido a cuando es llevada a enunciado o puesta en discurso, caso en el que se traduciría, propiamente, como opinión.

193 Fil. 38e12

194 Fil. 39a-7. Esta es la distinción que Platón, en el Menón (85c5-7), y en el marco de la solución a la aporía acerca de la imposibilidad de conocimiento, establece entre la clase de la opinión (doxa) a secas, propiamente falsa, y la clase de la opinión verdadera (alethes doxa), la cual es introducida para explicar como puede pasarse de opinión a ciencia o conocimiento cierto (episteme) a través del encadenamiento causal o demostrativo, de, precisamente, nuestras opiniones verdaderas. Allí dice el autor: “…en quien no sabe hay, acerca de lo que no sabe, opiniones verdaderas acerca precisamente de lo que no sabe…”.

195 Fil. 39b6

196 Fil. 39c-2

197 Taylor, 1997: 422

198 Fil. 39e4. Agrega Platón que “…a lo largo de toda nuestra vida, estamos constantemente llenos de esperanzas…” (39e4-6).

199 Fil. 39d1

200 Fil. 39d1-4

201 En este sentido, es en la fase anticipatoria del placer donde se determina el carácter verdadero o falso del placer futuro, ya que, es en la anticipación donde el sujeto hace la inferencia acerca del potencial objeto de satisfacción, y, dependiendo del carácter de éste, así será el carácter de dicha inferencia, y, por lo tanto, también el del placer (Este punto se tratará con más detalle en la cuarta sección del siguiente capítulo, respecto al papel del deseo en la determinación de la acción humana).

202 Cf. Fil. 39e11 – 40a2

203 Fil. 40b3

204 Fil. 40b4

205 Fil. 40c1. Respecto a este punto, dice Taylor (1997: 422): “The good man gets pleasure in anticipating sequences which are in accord with the order God maintains in the world; the bad man gets his pleasure from day-dreams of sudden enrichment and other events which do not come about in the “world as God made it”…”.

206 Fil. 40c3-6

207 Fil. 40c8-d1

208 Fil. 40d8-10. Agrega el autor que, este mismo razonamiento “… podría aplicarse a los temores y arrebatos y a todo lo que es por el estilo, a saber que todo ello también es falso” (40e1-3).

209 Cf. Crombie, 1990: 270

210 Crombie, 1990: 270

211 Taylor, 1997: 422

212 Cf. Fil. 40e6-9

213 Fil. 41a

214 Respecto a este punto, dice Crombie (1990: 271): “Parece, por lo tanto, como si la postura de Sócrates fuera ésta: ¿Por qué deben rechazarse algunas opiniones? Sólo porque no hay verdad en ellas. La ausencia de verdad, por lo tanto, es una base fundamental para que se rechacen; debemos igualmente rechazar un placer que envuelva falsedad (…) Si esto es correcto, Sócrates está asumiendo que el amor a la verdad es característico en todos los seres racionales, y que, no pueden contentarse con creer en cosas con las que no se corresponda nada en la realidad, así tampoco pueden (en la medida en que son racionales) contentarse con placeres de un paraíso de tontos (…) Esta es, desde luego, una línea de pensamiento no hedonista; hace que el amor a la verdad, y no el amor al placer, sea el hecho esencial en los seres racionales”.

215 Taylor (Cf. 1997: 424) le da el nombre de ilusión de perspectiva (“illusion of perspective”).

216 Irwin, 1995: 328

217 Fil. 41e7-9

218 Fil. 42b1-5. Esto podría ponerse en paralelo a lo que Platón considera, en el Protágoras, y en oposición al arte de medir (metrêtikê téchnê), como elegir de acuerdo al impacto de las apariencias: “Este nos perdería y nos haría vacilar, una y otra vez, hacia arriba y hacia abajo en las mismas cosas, y arrepentirnos en nuestros actos y elecciones en torno a lo grande y lo pequeño” (356d2-5).

219 Crombie, 1990: 271. Taylor (1997: 423) expresa esta misma idea de la siguiente manera: “In making such estimates we are always liable to errors of perspective; the anticipated “opposite” is over-estimated by contrast. We expect the coming pleasure to be greater than it will really prove to be, by contrast with the present pain, and an expected pain is over-estimated in the same way by contrast with present pleasure (41e – 42c)”.

220 Según Irwin (1995: 330), “The account of false anticipatory pleasures suggests the general form of Plato’s objection to the different sorts of false pleasure. In order to have false anticipatory pleasures, we must suffer from some recognizable defect, in this case the cognitive defect that gives us the false anticipations (…) If we could have a life that contained pleasure without the cognitive defect involved in false anticipatory pleasure, then we would have reason to prefer that life over the one containing false anticipatory pleasure; but the hedonist require us to say that the two lives are equally good. This is the basis of a legitimate objection to hedonism”.

221 Fil. 33a

222 Fil. 33a

223 Fil. 33b5-6

224 En Fil. 43a-3, Platón contrapone este estado neutro a la necesidad de que algo, ya sea placer o dolor, nos ocurra, remitiendo a los sabios que dicen que “todas las cosas fluyen y refluyen perpetuamente”, lo cual es una obvia referencia a la filosofía de Heráclito.

225 Fil. 43b1-2

226 Fil. 43c3-4

227 Fil. 43c4-5

228 Capítulo I, sección I.2

229 Crombie 1990: 272

230 Bravo, 2003: 111 (El paralelismo entre ambos diálogos será considerado en la siguiente sección).

231 Bravo, 2003: 111

232 Bravo, 2003: 111

233 Esto nos remite a la diferencia entre percepción y conocimiento explicada por Platón en el Teeteto y a la cual hicimos referencia en la primera sección del presente capítulo, la cual nos ayuda a comprender como pueden darse ciertos procesos psicológicos que son independientes de la sensación.

234 Fil. 43c15-d. Platón ya había hecho referencia a este estado neutro en Rep. 583c5-9, donde lo caracteriza como una “cierta tranquilidad del alma” respecto al goce y la pena.

235 Fil. 43e7-8

236 Cf. Fil. 438e9-10

237 Fil. 44a10-11. En Rep.583d5-7, dice el autor: “Y en muchos otros casos tales adviertes, creo, que al encontrarse en ellos sufriendo los hombres, encomian el no padecer, y su reposo cual lo más deleitable; no, el goce”.

238 Cf. Fil. 44b9. De acuerdo con Crombie (1990: 272), estos teóricos suponen que “las condiciones en las cuales el placer es más intenso no son realmente placenteras, en el sentido de que estamos mejor sin ellas. Y de esto deducen que, puesto que el placer intenso no es realmente placentero, no existe el placer”.

239 Fil. 44c

240 Fil. 51a2-6

241 Irwin, 1995: 328

242 Cf. Irwin, 1995: 328-329

243 Irwin, 1995: 329

244 Bravo, 2003: 156

245 Cf. Fil. 44c4-7

246 Fil. 44d7-8

247 Fil. 45a

248 Fil. 45a3-4

249 Cf. Fil. 45a6-b4

250 Fil. 45b5-6

251 Fil. 45b9

252 Fil. 45d8-e2

253 Fil. 45e3-5

254 Taylor, 1997: 424. En el texto original, el autor utiliza la frase: “…the life of “sin” ()…”, pero hemos optado por no traducir la palabra “sin” literalmente como “pecado”, ya que, nos parece que se trata de un término de fuerte carga religiosa que no guarda relación con el tema que estamos tratando, y utilizar una traducción más adecuada al término griego , como lo es “disoluta”.

255 Dice Irwin (1995: 330): “Calliclean pleasures, like other false pleasures, require us to harm ourselves in order to enjoy them, insofar as they require some defect of knowledge, physical condition, or character”.

256 Taylor, 1997: 119. Respecto a este punto, Irwin señala (1995: 105): “In defense of his conception of happiness, Callicles introduces hedonism. He argues that a self – controlled person who has moderate desires and satisfies them cannot be happy (…) Callicles argues, then, that if we identify happiness with maximum pleasure, we ought to agree with his expansive conception of happiness, because someone who satisfies strong and demanding desires maximizes pleasure”.

257 Gorg. 493b-4

258 Gorg. 493d9

259 Gorg.493e3-6

260 Gorg. 493e8 – 494a2

261 Gorg. 494a9-b

262 Dice Taylor (1960: 97): “…since our appetites grow by what they feed on to live for the Hedonist’s end means to cultivate passions which are constantly becoming more and more imperative, while their gratifications are at the same time becoming less and less satisfactory”.

263 Taylor, 1997: 120

264 Taylor, 1997: 121

265 Bravo, 1995: 21-22. El pasaje del República al cual se refiere le autor dice: “¿No es, pues, necesario el que tengan placeres mezclados con penas, eídolos del verdadero Placer, y siluetas de él, coloreados por contraste placeres y penas de modo que parezcan grandes; y que nazcan, en los insensatos, amores rabiosos de sí mismos, y peleen cual dice Estesícoro se peleaban los de Troya por el eídolo de Helena, ignorantes del eidos verdadero?”.

266 Cap. III, sección 3, respecto al tema de la constitución de la vida mixta o conjunta.

267 Fil. 46a7-9

268 Cf. Fil. 446a11

269 Fil. 46b7-c3

270 Cf. Bravo, 2003: 140

271 Fil. 46d4-5

272 Fil. 46c5-7

273 Fil. 46c8-9

274 Cf. Fil. 46c9-d

275 Fil. 46d8

276 Cf. Fil. 46d10-e2

277 Fil. 47a4-9

278 Cf. Fil. 47b1-6

279 Crombie, 1990: 272

280 Taylor, 1997: 424

281 Taylor, 1997: 424

282 Fil. 47c3-5

283 Fil. 47c7-8. Recordemos, como se aclaró en la primera sección del primer capítulo, que, aunque Platón no lo hace manifiesto en el Filebo, además de estos placeres anticipatorios en los que colaboran de forma contraria alma y cuerpo, también podría hablarse de placeres anticipatorios que, en tanto tienen lugar exclusivamente en el alma por medio de la reminiscencia, y, por ello, en condiciones ajenas a las de la sensación, no implican, por ende, tensión alguna entre alma y cuerpo.

284 Fil. 47d9

285 Fil. 47e1

286 Fil. 48a5

287 Fil. 48b9

288 Fil. 48b11-12

289 Fil. 50a5-9

290 Fil. 50b-4. Respecto a este punto, dice Taylor (1997: 426): “…the situations of real life are constantly provoking emotional reactions in which the painful and the pleasing are blended, no less than the situations in a stage – play”.


291 Bravo, 2003: 45

292 Tim. 64a2-b

293 Cf. Tim. 64b2. El término utilizado originalmente en la traducción al español del diálogo para referirse a la condición de estas partes del cuerpo, es “naturaleza bienmovible”.

294 Tim. 64b6-c3

295 Tim. 64d-3 (Resaltado nuestro).

296 Fil. 33d2-3

297 Fil. 33d4-5

298 Fil. 33e10

299 Primera sección del presente capítulo.

300 Cf. Fil. 34a1-4

301 Taylor, 1997: 426

302 Cf. Bravo, 1998, 34 y 2003: 141; Crombie, 1990: 273; Taylor, 1960: 98 y 1997: 426

303 Fil. 51b26. Dice Taylor (1997: 426): “These pleasures are nor preceded by a painful sense of craving, like those of the satisfaction of hunger and thirst, and do not owe any part of their apparent intensity to contrast; they are “pure”, in the sense of being pleasant through and through, without any admixture of painfulness”.

304 Fil. 51c5. Taylor (Cf. 1997: 426) explica que el placer surge, en este caso, no de nuestra percepción del parecido de la copia con el original, sino de la contemplación de las formas geométricas como tales, aplicándose lo mismo a los colores, los sonidos, e incluso a los olores.

305 Fil. 51c4-d1.

306 Fil. 51d5-8

307 Cf. Fil. 51e-5.

308 Cf. Bravo, 1998: 35 y 2003: 141

309 Cf. Taylor, 1997: 426

310 Cf. Fil. 52a-b5. Estos placeres son, precisamente, los que llenan, según Rep. 585b2-7, los vacíos propios del estado del alma, a saber, la ignorancia y la insensatez.

311 Fil. 52b6-8

312 Cf. Bravo, 1998: 35 y 2003: 142

313 Dice Taylor (1997: 427): “…the highly exciting experiences which are commonly reckoned the “greatest pleasures”, since their exciting character actually depends on tension and contrast with a painful factor equally indispensable to the effect, are not the “truest to type”. It is “moderate” pleasures, preceded by no painful craving and independent of internal tension, which are pleasant through and through, and thus deserve the name of pleasures most completely. It is in this sense that Plato speaks of this class as “true”, of the others as “false” or “deceptive” pleasures”.

314 Fil. 52c5

315 Fil. 52c7-d

316 Respecto a este punto, dice Crombie (1990: 274): “Si algo es «auténtico», es un caso puro de lo que es; y un caso puro de algo es «moderado» (emmetron) en el sentido de que se conforma perfectamente a las cantidades especificadas en su fórmula. Todas las naturalezas estables, quizás incluso la de ser un placer, son una mezcla de lo limitado con lo ilimitado. (El placer se considera sin duda ilimitado, pero sospecho que aquí se usa el «placer» en su sentido ordinario, y no como el «autentico placer». Existe el placer, y, por lo tanto, posee una estructura)”. (El criterio utilizado por Platón para afirmar la condición pura de esta clase de placeres será desarrollado con detalle en la primera sección del próximo capítulo).

317 Cf. Rep. 585b8-d10

318 Esto sugiere que cuando Platón utiliza, en el Filebo, el término placer “a secas”, sólo se está refiriendo al de naturaleza falsa, mezclada y desmesurada, mientras que procura utilizar el adjetivo verdadero para referirse a su contrario, tal como, en el Menón, el término doxa “a secas” es utilizado para hacer referencia a la opinión propiamente falsa, mientras que el agregado alethes se destina exclusivamente a la opinión verdadera (Cf. Men. 85c5-7).

319 Cf. Fil. 20d-3. El Bien es perfecto porque no necesita de ningún otro agregado.

320 Cf. Fil. 20d4-6. El Bien es autosuficiente en tanto se basta a sí mismo, y esto es, como señala Protarco en Fil. 21d4, lo que lo diferencia de “…todos los demás seres”.

321 Cf. Bravo, 2003: 222-223; Taylor, 1997: 413. Por su parte, Irwin (Cf.1995: 332), desprende cuatro características del texto: “1. It is complete (teleon; 20d1)”; “2. It is adequate (hikanon; 20d4)”; “3. It is universally attractive (…) (20d7-10)”; “4. It lacks nothing, needs nothing added (20e5 – 21a2)”, y agrega: “Probably the fourth condition is intended to express, or to follow from, the previous ones; Socrates introduces it not as a new condition for the good but as the appropriate question to ask once we consider the choice between two lives that both represent themselves as realizing the good. It therefore seems to be what he means by the first two conditions”.

322 Fil. 20d6-10. Paralelamente, en el Gorgias (499e8 – 500a), dice Sócrates a Calicles: “En efecto, Polo y yo convinimos, si tú lo recuerdas, en que todo hay que hacerlo buscando el bien. ¿Acaso piensas también tú que el fin de todas las acciones es el bien y que es preciso hacer todas las demás cosas por el bien, y no este por las demás cosas?...”.

323 Fil. 20e4 – 21a2. En Rep. 505b5-7, dice Platón: “…a la mayoría el placer les parece ser lo Bueno; a los más refinados, la inteligencia”.

324 Cf. Fil. 21a9-b5

325 Fil. 21b

326 Fil. 21c-8. Recordemos que a las razones que acabamos de señalar para la negación entre la identificación entre placer y Bien, se suman, en primer lugar, su condición de génesis y no de esencia, tal como hemos señalado en la segunda sección del primer capítulo (en Fil. 54d4-7, dice Platón: “…al que nos ha revelado del placer que es génesis y que no tiene existencia alguna, hay que estarle agradecidos, pues está claro que ése se está burlando de los que dicen que el placer es un bien”),y, en segundo lugar, el hecho de tener manifestaciones falsas y malas, tal como ha sido explicado en la segunda sección del capítulo anterior. De hecho, respecto a esto último, Sócrates señala que la mayoría de las cosas placenteras son malas, y, sólo algunas, buenas (Cf. Fil. 13a8-9), y, paralelamente, dice el autor en Rep. 505c6-8: “… ¿qué de los que definen lo Bueno por el Placer? (…) ¿Qué no se han visto forzados aun a confesar que hay placeres malos?”.

327 Taylor, 1997: 413

328 Irwin, 1995: 333

329 Cf. Fil. 21d9-e4

330 Fil. 22a-1

331 Fil. 22a4-6

332 Fil. 22b-1. Dice Taylor (1997: 413-414): “A life of “unmixed” feeling would be “complete” and “sufficient” for a brute, or perhaps a plant; a life of “unmixed” intellect may perhaps be suitable to God, but not to man. The good for man must exhibit both factors”. Paralelamente, Irwin (1995: 336) señala: “…neither ‘life of the best pleasure’ nor ‘life of the best intelligence’ is the right answer to Plato’s question. The right answer must identify the property of the best life that makes it best by capturing the element of intrinsic value in it. To identify this feature of the best life, we must describe it as the mixed life”.

333 Fil. 27d7

334 Por ello, Bravo (2003: 225) señala que, “…la mezcla de placer e intelecto en el dominio de la conducta humana tiene sus raíces en la mezcla óntica de y en la esfera del ser en tanto ser”.

335 Bravo, 2003: 224

336 Crombie, 1990: 267

337 Moore, 1903: 52

338 Moore, 1903: 52

339 Fil. 52e5-7

340 Cf. Fil. 53a4-9

341 Fil. 53b-1

342 Fil. 53b3-5

343 Fil. 53b11-c1

344 Taylor, 1960: 98. En efecto, en Rep. 582e9 – 583a1, dice Platón: “Luego de esos tres placeres el de esa parte del alma, mediante la que aprendemos, sería el más deleitable, y en donde tal parte nuestra gobierne, su vida sería la más deleitable”.

345 Fil. 55c2-8

346 Fil. 57b-1

347 Taylor, 1997: 429

348 Fil. 55d1. Taylor (Cf. 1997: 429) les da el nombre de artes industriales (“industrial” arts).

349 Fil. 55d2

350 Fil. 55d5-7

351 Fil. 55e1

352 Fil. 55e2

353 Fil. 56a2-3. Otros ejemplos puestos por el autor, son los de “la medicina, la agricultura, el pilotaje y la estrategia…” (56b-1).

354 Fil. 56a6

355 Fil. 56b4-7. En efecto, “En la construcción de barcos, casas y otras muchas ramas de la carpintería (…) utiliza la regla, el torno, el compas, la plomada y ese ingenioso instrumento que es la escuadra” (56b9-c2).

356 Esto es confirmado en Fil. 57b4-5, donde dice Platón: “…una ciencia difiere de otra por su objeto y también por ser más o menos precisa…”.

357 Fil. 56c5-6

358 Fil. 56c6

359 Dice Taylor (1997: 430): “We see the presence of this empirical factor in such callings as those of the musician (who has largely to depend on his “ear”), the practicing physician, the soldier; we might fairly say that there is more genuine science in the builder’s business that in any of these professions, because he is so much more concerned with the exact processes of measuring, so dependent at every point on his implements of precision, plumb-line, compass, and the rest”.

360 Cf. Fil. 56c8-11. Según Taylor (1997: 430), “The notion of “exact” sciences seems to be definitely formulated here for the first time in literature; the thought is that of Kant, that every branch of knowledge contains just as much science as it contains mathematics”.

361 Fil. 56d4-5

362 Fil. 56e6-7

363 Fil. 56e8-9

364 Fil. 57c11-d1

365 Fil. 58a3-5. Taylor expone este punto de la siguiente manera (1997: 430): “…we cannot, without blushing, deny that dialectic, whose business it is to study the absolutely real and eternal, must insist on a still more rigid standard of exactness and truth than any other kind of knowledge”.

366 Fil. 58c-1

367 El tema sobre Gorgias y el arte de la retórica es traído a la discusión por Protarco, quien dice haber “…oído muchas veces de Gorgias reiterar que el arte de la persuasión aventaja con mucho a todas las técnicas; consigue, en efecto, que todo se le someta voluntariamente y no por la fuerza, así que es, en amplia medida, la técnica superior a todas…” (Fil. 58a7-12), y esto lo que lleva a Sócrates, precisamente, a señalar la diferencia entre dicho arte y la dialéctica. El mismo Gorgias, en el diálogo homónimo (452d5-7), alaba a la retórica, sosteniendo que “es el mayor bien; y les procura la libertad y, a la vez permite a cada uno dominar a los demás”.

368 Fil. 58c1-3

369 Fil. 58e5-59a

370 Fil. 59a2-4

371 Fil. 59a7-8

372 Cf. Taylor, 1997: 431

373 Fil. 59c11

374 Fil. 59d4-5

375 Prot. 351b8

376 Prot. 351b10-11 (Remite a nota 388)

377 Prot. 351b14-15

378 Prot. 351c3

379 Muchos intérpretes han incurrido en un debate acerca de si esta postura era, en realidad, defendida por Sócrates, o, incluso, por el mismo Platón al momento de escribir el diálogo. Bravo (Cf. 1994: 53-60) separa en dos grupos a los intérpretes que han tomado parte en este debate y señala cuales has sido sus respectivos puntos de vista. Entre los anti-hedonistas, Marsilio Ficino (Plato and the companions of Socrates, Londres, 1988, II, p. 314, No. 1) argumenta que, aunque Sócrates sí expone una doctrina hedonista en sentido estricto, no llega a adherirse nunca a ella, mientras que J. P. Sullivan (The Hedonism in Plato’s Protagoras, Phronesis, VI, 1, 1961, p. 26) afirma que la defensa de dicha doctrina por parte del filósofo se debe, en realidad, a su interés de combatir a los sofistas a cualquier costo, aun no creyendo en la misma, pero como acota G. Vlastos en la introducción a Plato’s Protagoras, pensar tal cosa resultaría ingenuo e incluso mal intencionado, teniendo en cuenta el perfil que conocemos de Sócrates. Por su parte, R. Hackforth (The Hedonism in Plato’s Protagoras, The Class, Quarterly, XXII, 1928, p. 39) sostiene que la tesis hedonista entra en conflicto con las posturas y el retrato del filósofo que es característico de otros diálogos platónicos. Por el contrario, entre los pro-hedonistas, Gosling y Taylor (The Greeks on Pleasure, Claredon Press, 1982, p. 59), señalan que Sócrates controla la argumentación con todo rigor, T. Irwin (Plato’s Ethical Theory, Claredon Press, 1982, p. 309, No. 13) piensa que el que el filósofo asuma una postura hedonista es indispensable para la validez de su posterior demostración, e I. M. Crombie (An examination of Plato’s doctrines, Londres, Routledge and Kegan Paul, 1962, I, p. 240) manifiesta que lo que lleva a otros a negarla es la creencia en la mala fama del hedonismo. El punto de vista de Bravo es que, lo que hay en el Protágoras, es una postura hedonista que es llevada por Sócrates hasta un nivel crítico, la cual se sigue manteniendo a lo largo de otros diálogos y coincide con la postura ética temprana del mismo Platón. En la misma línea de pensamiento, Irwin (1995: 91) sostiene: “Since the hedonism of the Protagoras presents a reasonable defense of the moral theory of the shorter dialogues, it is fair to conclude that this is also Plato’s intention”.

380 Cf. Bravo: 1994: 45; 1995: 11-12, 2003: 179

381 Irwin, 1995: 82

382 Gorg. 491e9 – 492a2

383 Gorg. 494e3-4

384 Gorg. 491d9-e1

385 Irwin, 1995: 106

386 Gorg. 499d3-4

387 Entre los que procuran la salud y fuerza de cuerpo, encontramos los de la comida y la bebida (Cf. Gorg. 499d6-10), y entre los que libran al alma de sus defectos, encontramos a virtudes como la Justicia, la cual “…produce también más placer que otra alguna o más utilidad o ambas cosas, puesto que es la más bella…” (Gorg. 478b8-10).

388 Sin embargo, autores como Bravo (Cf. 2003: 200-203), sostienen que, aunque, a primera vista, parece haberse producido un cambio de postura radical en el Gorgias respecto al Protágoras, la tesis sostenida en el primero no refuta a la del segundo. Bravo explica, remitiendo a la argumentación de Goling y Taylor (The Greeks on Pleasure, Claredon Press, 1982, pp. 71-75) y G. Rudebush (“Plato, Hedonism and Ethical Protagoreanism”, Essays in Ancient Greek Philosophy, III, Plato, J. Anton & A. Praeus, 1989, pp. 27-40), que mientras, en el Protágoras, el placer que Sócrates identifica con el bien es el placer duradero (long-term), en el Gorgias, el autor niega la identificación porque el placer al que se refiere Calicles es el placer corporal pasajero (short-term), y que cuando el placer es verdadero y no aparente se constituye, precisamente, en ese placer que promueve el bien, de manera que los argumentos esgrimidos contra el hedonista Calicles, y que, sólo cumplen con la función de mostrar la diferencia entre “lo inmediatamente placentero y lo placentero en general” (p. 203), no entran, entonces, en conflicto con la tesis hedonista sostenida en el Protágoras. Similar es la postura de Irwin (1995: 111), quien señala: “Perhaps, however, we ought not to assume that the hedonist doctrine rejected in the Gorgias is actually the same as the one in the Protagoras. The Protagoras appears to have taken account of Socrates’ objections to Callicles; for it insists that pleasure is to be assessed by considering not merely the pleasure of the moment but also maximum pleasure over one’s life as a whole”.

389 Cap. I, sección 3

390 En efecto, el tratamiento despectivo se extiende, también, a la “…adquisición de mantos y calzados elegantes, y los demás embellecimientos del cuerpo…” (64d9-10), y, a órganos sensoriales como la vista y el oído, los cuales “…no garantizan alguna verdad…” (65b1).

391 Cf. Fed. 114d-115a2

392 T. M. Robinson, 1995: 33

393 Aquellos que los hombres en general, más no los filósofos, “llaman placeres” (Fed. 64d2).

394 Cf. Rep. 558d-559b8. A este tipo de placeres se les atribuye, de esta manera, esa misma condición de útiles que se les adjudicaba en el Gorgias.

395 Cf. Rep. 585d7-e3

396 Cf. Rep. 582e – 583a1 (Estas consideraciones acerca de las distinción entre placeres y eidos de vida en el República serán retomadas y estudiadas con más detalle en la última sección).

397 Cf. Rep. 505c6-8

398 Así lo aclara el autor en Rep. 581e6 582a1, cuando señala que la discusión versa “…no respecto del más bello o feo vivir o del peor y mejor, sino de lo más placentero e indoloro…”; Cf. Bravo, 2003: 215.

399 Cf. Rep. 588a

400 Cf. Bravo, 2003: 220

401 Irwin (1995: 337) señala: “In the Philebus, as in the Republic, ‘intelligence’ does not refer simply to practical reasoning but also includes the sort of intellectual activity that Plato admires so much in the Republic: philosophical study and reflexion, and other theoretical activity undertaken for its own sake”.

402 Cf. Fil. 60a6 – 61b10.

403 “Hagamos, pues, la mezcla, Protarco, rogando a los dioses, sea Dionisio, sea Hefesto, sea cualquier otro aquel de los dioses al que corresponda el honor de la mezcla” (Fil. 61b11-c1). A este respecto, Bravo (2003: 228) comenta que “La empresa es tan ardua, que la invocación a los dioses se vuelve indispensable”.

404 Fil. 61d7

405 Fil. 61e1-2

406 Fil. 62a6-b

407 Cf. Fil. 62b3-4

408 Crombie, 1990: 277

409 Bravo, 2003: 228-229; Cf. Fil. 62b5-c4

410 Cf. Fil. 62d-e12

411 Cf. Bravo, 2003: 229; Crombie, 1990: 277

412 Fil. 63b2-3

413 Fil. 63c3-4

414 Fil. 63d4

415 Fil. 63e6-7

416 Fil. 63e2

417 Fil. 63e3-4

418 Fil. 63a4-5

419 Bravo, 2003: 229

420 Sobre este punto, Crombie (1990: 277) comenta: “Quizás el añadir figuradamente la verdad como un tercer ingrediente se trate simplemente de una estipulación de que no debe haber falsedades en los otros dos”.

421 Fil. 64c4-6

422 Fil. 64c7-9

423 Cf. Bravo, 2003: 226

424 Fil. 64d3

425 Fil. 64d9

426 Fil. 64d9-e2. Respecto a este punto, Taylor (1997: 433) señala: “We may say at once that what makes any mixture or blend a good one is measure and proportion (). Neglect of the rule of due proportion makes a “mixture” unstable and vitiates the components. Where the rule is neglected, you get not a genuine “mixture” but a mere “mess”.

427 Fil. 64e4-5

428 Fil. 64e5-7.

429 Fil. 65a1-2. Dice Taylor (1997: 433): “We may thus take measure or proportion (), beauty, and truth (or reality, ) as three “forms” () or “notes” found in the good and say that the goodness of our “mixture” is due to the presence of this trinity in unity (65c)”. En este sentido podría decirse, que la idea del Bien está siendo captada y enfocada desde tres puntos de vista diferentes pero a la vez relacionados: estéticamente, en el caso de la belleza, éticamente, en el caso de la proporción o mesura, y, epistemológicamente, en el caso de la verdad.

430 Fil. 65a3-4

431 Crombie, 1990: 277

432 Cf. Fil. 65b4-6

433 Protarco, cuya postura respecto al placer ha cambiado radicalmente, lo compara, ahora, con los niños, quienes, a su parecer, “no tienen ni chispa de juicio” (Fil. 65d-1).

434 Fil. 65d8-9. Es claro que Platón se está refiriendo, aquí, específicamente, al placer falso, que sí pertenece al género de lo ilimitado, al contrario del verdadero y auténtico, el cual deviene mesurado en tanto admite un límite (Cf. 52c-d1).

435 Respecto a este punto, Crombie (1990: 277) comenta: “…vemos que el placer siempre sale perdiendo; pues es indecente o ridículo, carece de disciplina y es jactancioso, mientras que el pensamiento no es ninguna de estas cosas”.

436 Irwin, 1995: 338

437 Esto nos remite al Protágoras, donde el método a seguir para determinar cuál placer es el verdadero, es la evaluación cuantitativa o cálculo hedonístico, ya que, sólo por esta vía podremos distinguir las mayores y menores dimensiones de placer. En este sentido, el arte de medir (metrêtikê téchnê) la cual está vinculada con la más exacta de las ciencias, a saber, la aritmética, es el saber del que “nos salvaría la vida” (357a), lo que significa que, la incontinencia o akrasía, el fenómeno de “ser dominado por el placer” (357d), es, en realidad, un efecto de la ignorancia, en tanto se origina a causa del desconocimiento o falta de la ciencia de la medida, desconocimiento que sólo conduce a “tener una falsa opinión y estar engañados sobre asuntos de gran importancia” (358c5-7).

438 Fil. 66a6-7

439 Cf. Bravo, 2002: 226

440 Fil. 66a8

441 Cf. Bravo, 2006: 226

442 Fil. 66b-2

443 Entendida, aquí, desde el punto de vista de los bienes humanos.

444 Cf. Bravo, 2006: 226

445 Fil. 66b8-10

446 Fil. 66c-1

447 Fil. 66c4-5

448 Fil. 66b3-4

449 De acuerdo con T. M. Robinson (Cf. 1995: 43 y 56), la preferencia de ciertos placeres sobre otros puede explicarse mejor como debida a la primacía de ciertas tendencias, motivos o impulsos (“drives”), y no partes, del alma sobre otras, razón por la cual la tensión entre ellas se debe, más bien, a un conflicto de motivos (conflicto of motives). De la misma opinión es Taylor (Cf.1960: 80), quien señala que lo que Platón entendía “ingenuamente” como partes del alma eran, más bien, una variedad de funciones diferenciables dentro de una misma unidad.

450 Cf. T. M. Robinson (1995: 121). En la misma pagina, este autor agrega que se trata, en realidad, de un istmo (isthmus) del que Platón se vale para distinguir en el alma la parte mortal de la inmortal. En la misma línea de pensamiento, Bravo (2003: 91, Cf. 1998: 20) piensa que entender la bipartición como resultado de una sub-división en la bipartición lleva a concluir que “…la única división siempre presente, tanto antes como durante y después de República IV y tanto en su primera psicología (la de los diálogos tempranos y medios) como en su psicología tardía (la del Filebo y las Leyes), es la que divide la  humana en racional e irracional, o lo que es lo mismo, la que reconoce en ella un principio cognoscitivo y un principio emotivo”.

451 Cf. Bravo, 2003: 92

452 Capítulo I, sección 4

453 Cf. Rep. 580d6-8

454 Cf. Rep. 581b4-7

455 Cf. Rep. 581a10

456 Cf. Rep. 581a3-7

457 Cf. Rep. 581a1

458 Cf. Rep. 559a11-7

459 Cf. Rep. 559b8-9

460 Cf. Rep. 414c – 415d. Como ya se explicó anteriormente, en la medida en que las tres partes del alma estén en equilibrio, ella será justa, y, el individuo de alma justa hará justo al Estado, en tanto también se da un equilibrio respecto a las tres clases sociales, y, en este sentido, la República de Platón es, tal como señala Cornford (1929 – 1930: 211), una ciudad – estado reformada en la que se debe “…brindar un lugar adecuado para cada tipo de carácter humano existente”. Por ello, dice Nalin Ranasinghe (1994: 322): “A man’s first and most proper business is the ordering and continual governance of his soul, and sôphrosunê must precede politics just as self-respect should precede civic friendship”.

461 Davidson, 1994: 73

462 Davidson, 1994: 74

463 Cf. Fil. 33b8-c5; 37e10-12; 39a7-e2

464 Cf. Fil. 40d8-10

465 Cf. Fil. 42b1-5

466 De acuerdo con Michael Woods (1972: 200), “…cierto tipo de opiniones (…) suministran razones para actuar porque son opiniones de una cierta clase, y no es necesario que sea parte del contenido de dichas opiniones, si han de proveer razones, que la acción para la cual proveen razones promuevan la satisfacción de algún deseo”. Sin embargo, creemos que, en el caso de las opiniones o creencias que están implicadas en el placer anticipatorio, sí está incluido, necesariamente, en el contenido de las mismas, el hecho de que promueven la satisfacción de un deseo, precisamente, porque son opiniones que versan acerca de un potencial objeto de placer futuro hacia el cual sólo dirigimos nuestra acción en tanto tenemos una valoración positiva del mismo, es decir, en tanto hemos inferido que, efectivamente, nos dará la repleción.

467 Rep. 581a3-4

468 Rep. 581a6-7

469 Rep. 581a 9-10

470 Rep. 581b1-2

471 Rep. 581b 5-7

472 Rep. 581b9-10

473 Fil. 45a

474 Fil. 47e1

475 Cf. Rep. 580b4

476 Rep. 581c-2

477 Rep. 581c4-6

478 Según Bravo (2003: 213): “el filósofo, el ambicioso y el codicioso”.

479 Cornford, 1929 – 1930: 215

480 Rep. 582c7-8

481 Rep. 582d

482 Cf. Rep. 582e9 – 583a1. Richard Norman (1991: 29-30), lo explica de la siguiente manera: “There are the pleasures of reason, of spirit, and of desire. Persons in whom reason is the dominant faculty (who will be those who live the just life) will value most highly the pleasures of reason, and likewise those dominated by spirit or desire will value their own respective pleasures. Plato argues that the person dominated by reason possesses in the greatest measure the very qualities of knowledge and rationality which are needed to make a correct estimate. Moreover, only such persons have fully experienced all three kinds of pleasures and are in position to judge between them, whereas the person dominated by desire knows only his own kinds of pleasures, and cannot appreciate the value of higher kinds. Therefore, when the person dominated by reason asserts from his experience that his own kind of life, the life of justice, is the happiest, he must be right”.

483 Cf. Rep. 583a4-9

484 En este sentido, el placer verdadero, por sí sólo, es como materia prima, que, si bien sigue siendo verdadero, no está en conexión alguna con actividades humanas. Por ello, es necesario que nuestra inteligencia lo integre a la mezcla, ya que, sólo así, se constituirá en un componente real de la vida buena para el hombre (Cf. Irwin, 1995: 338).

485 Rep. 587c1-2

486 Cf. Rep. 587a9-10

487 Rep. 587b8. Dice Norman (1991: 29): “Plato has suggested that the tyrannical personality is one which is dominated by a single obsessive and compulsive desire. It follows, he claims, that though such a person may appear to be happy when that desire is gratified, he is in reality enslaved to the desire. The crucial point here is that satisfaction of the desire does not necessarily mean satisfaction of the person, as a whole self. Plato is appealing to the idea of the self as a unity, not just a bundle of desires, and consequently whether a person is happy must be determined by considering not his or her superficial satisfactions, but the deeper harmony that underlies them”.

488 Rep. 554a3-5

489 Rep. 561a5-7

490 Rep. 561ab2-6

491 Rep. 549a3-6

492 Rep. 588a7. Comenta Bravo (2003: 213): “…el tirano, que es el hombre de los apetitos (), no sólo es el más malvado de los hombres, sino también el más miserable, mientras que el rey – filósofo, el hombre de los deseos y los placeres de la mente, es el más feliz de todos.



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