La percepción



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Universidad de Costa Rica.

Escuela. Ciencias de la Computación e Informática



La percepción.

Un instrumento para las ciencias de la computación y la geografía.






Preparado por:
M. Sc. Sanders Pacheco Araya

2000


sus comentarios a: spacheco@cariari.ucr.ac.cr

Indice.

Indice. 2

INTRODUCCIÓN. 3

DEFINICIÓN. 4

CARACTERÍSTICAS DE LA PERCEPCIÓN. 4

1. La percepción es inmediata. 5

2. La percepción tiene una estructura. 6

3. La percepción es estable. 8

4. La percepción tiene un significado. 9

5. La percepción es selectiva. 9

LOS FACTORES DETERMINANTES DE LA PERCEPCIÓN. 10

1. Los factores objetivos. 10

2. Los factores subjetivos. 12

LA PERCEPCIÓN DE LAS PERSONAS. 15

1. El proceso de percepción social. 15

2. El proceso de atribución. 15

3. Los prejuicios sistemáticos en la percepción social. 15

CONCLUSIONES. 16

BIBLIOGRAFÍA. 18




INTRODUCCIÓN.

La computación al igual que la geografía enfrenta hoy día problemas diversos en sus estudios; el sólo hecho de tratar de explicar las diferentes situaciones entre las relaciones hombre - naturaleza encierra un mundo en donde la percepción juega un papel decisivo.

EL hombre de la calle cree que ve, oye y siente el mundo tal cual es. Plantea la hipótesis de que su percepción es verídica. Aunque los psicólogos hayan confirmado parcialmente ese enunciado, han descrito múltiples situaciones que lo contradicen. Parece ser que nuestra percepción no es la representación exacta de la realidad.

El estudio de las ilusiones ópticas así como el análisis psicológico de los testimonios, entre otras cosas, lo demuestra. Las personas que han presenciado ciertos acontecimientos cometen, a veces, errores al describir e interpretar lo que han visto u oído y sus testimonios a menudo son muy incompletos. Un estudio en 1972 (Oskamp, 1972) demostró que después de la proyección de la película de un accidente, los espectadores relataban espontáneamente menos de un 10% de los detalles del acontecimiento observado y, que hasta después de una entrevista muy rigurosa, el porcentaje de información proporcionada no sobrepasa el 20%.

De la misma manera, cuando muchos testigos son interrogados sobre el mismo acontecimiento, los testimonios difieren grandemente. Se pueden observar ejemplos de dicho fenómeno todos los días. De esa forma, cuando se interroga a estudiantes al final de un curso para evaluar la capacidad de su profesor, puede que algunos lo evalúen como excelente, mientras que otros lo encuentran insatisfactorio. A pesar del hecho de que los estudiantes recibieron la misma enseñanza, la perciben muy diferente. Eso lleva a la conclusión de que "no vemos la realidad sino que más bien interpretamos lo que vemos y lo llamamos realidad" (Robbins, 1979).


La simple constatación de que los procesos perceptuales no reproducen una imagen exacta de la realidad y de que, por, consiguiente, las personas ven las mismas cosas de muy diferente manera, ha suscitado un gran número de investigaciones sobre el fenómeno de la percepción. El interés por ese fenómeno se deriva igualmente de que se ha observado que la percepción influye enormemente en el comportamiento.

En primer lugar, sin la percepción, la interacción del individuo con su ambiente sería imposible. Para poder reaccionar ante el mundo que lo rodea, el hombre debe ser capaz de recibir información sobre ese mundo y poder apreciar esa información: sus procesos perceptivos le permiten hacerlo. En ese sentido, la percepción tiene un efecto determinante sobre la respuesta del individuo a estímulos de su ambiente. Se reacciona al mundo tal como se percibe. Por ejemplo, si un gerente anuncia un nuevo proyecto a sus empleados y la expresión de sus interlocutores cambia en el transcurso de la conversación, entonces reaccionará en función de su percepción de ese cambio. Si percibe la expresión de sus empleados como una aprobación, podrá entusiasmarse y describir las múltiples facetas del proyecto; si él percibe como una oposición, podrá volverse agresivo o tratar de justificarse.

Múltiples situaciones de ese tipo se producen cada día en las organizaciones culturales y eso confirma que la percepción es un fenómeno complejo que conviene profundizar, si se quiere captar la amplitud de las diferencias individuales y sus consecuencias posibles en la vida organizacional e individual.

Muchas dudas surgen cuando se aborda el tema de la percepción. ¿Qué es la percepción y cuáles son las características? ¿Cuáles son los factores que influyen en la percepción? Más específicamente, ¿cuáles son los prejuicios más difundidos y cómo pueden afectar el comportamiento del individuo y de las organizaciones espaciales o culturales que lo rodean?.


DEFINICIÓN.

La percepción es un proceso por el cual el individuo organiza e interpreta sus impresiones sensoriales para dar un sentido a su ambiente.



El hombre no funciona como una cámara o un magnetófono, capta la realidad activamente. Identifica, discrimina, reconoce y juzga la información que recibe de sus sentidos. Ese proceso perceptual activo le permite no ser sumergido por los estímulos del mundo exterior y vivir cierta coherencia en su experiencia sensorial.

Como la percepción implica una interacción dinámica entre el individuo y la realidad objetiva, se ve fuertemente influida por las características del que percibe. Los individuos son muy distintos unos de otros, no es sorprendente que sus percepciones difieran muy a menudo.



CARACTERÍSTICAS DE LA PERCEPCIÓN.

Hastorf, Schneider y Polefka (1970), describen cinco características de la percepción:

1)- La percepción inmediata.

2)- Tiene estructura.

3)- Es estable.

4)- Tiene un sentido.

5)- Es selectiva.
1. La percepción es inmediata.

Desde que nos despertamos, percibimos cosas rápidamente, y sin esfuerzo mental o de interpretación. Además, se define corrientemente la percepción como el conjunto de los "procesos de la experiencia inmediata en los organismos". (French. D. 1963).

Si se quiere distinguir someramente la percepción de los demás procesos de aprehensión de la realidad, se puede decir que en términos del momento inmediato y en cuanto a complejidad, se sitúa entre la sensación y la cognición.

SENSACIÓN - PERCEPCIÓN - COGNICIÓN.

SENSACIÓN - PERCEPCIÓN.

La sensación es un comportamiento muy elemental que está, en gran parte, determinado por el funcionamiento fisiológico.



La percepción es mucho más compleja que la sensación. Es el proceso por el cual los datos sensoriales son filtrados, organizados y modificados. Ese proceso se efectúa automáticamente desde que surge una sensación, sin que se esté consciente de ello.

La descripción de lo que sucede cuando se ve una película puede ilustrar de manera muy sencilla la distinción entre sensación y percepción. Cuando una persona ve una película, su ojo recibe y ve en realidad un cúmulo de imágenes separadas que se suceden rápidamente, pero percibe espontáneamente e inmediatamente un movimiento continuo.

En suma, los procesos perceptuales alteran la experiencia sensorial y esta alteración es tan natural que se tiende a confundir los dos procesos. Sin embargo, en muchos casos, la modificación que se lleva a cabo mediante la percepción es más evidente que en el ejemplo anterior. Así, una persona a menudo reacciona frente a otra de manera sorprendente, debido al simple hecho de que esa persona ha visto u oído cosas muy distintas a lo que la otra ha dicho o hecho.
PERCEPCIÓN - COGNICIÓN.

A medida que la experiencia se vuelve menos inmediata y el número de inferencias hechas por el organismo aumenta, los procesos cognoscitivos se ven implicados. La percepción difiere de la cognición, en el sentido de que es más inmediata y ésta más directamente ligada a la experiencia sensorial. Los procesos cognoscitivos consisten en actividades más complicadas como pensar, decidir, escoger e inferir; (Tajef, 1969) siendo más complejas que los procesos perceptivos, su relación con los datos sensoriales es mucho menos evidente, aunque sí existe.


2. La percepción tiene una estructura.

La percepción es un proceso que permite organizar los datos sensoriales en conjuntos identificables más bien que en un conjunto de elementos inconexos. No percibimos los colores, las formas o las dimensiones, sino objetos precisos y organizados . Esta organización perceptual es aprendida en parte: por ejemplo, hemos aprendido que dos ojos, una nariz y una boca constituyen un rostro. Pero en gran parte, es una propiedad innata de nuestros órganos sensoriales y de nuestro sistema nervioso.



Los psicólogos gestaltistas (Wertheimer, Köhler y Koffka) estudiaron la estructura de la organización perceptual y enunciaron los siguientes principios:

- Percibimos los objetos como figuras en relación con un fondo.



  • Tenemos la tendencia a reagrupar los estímulos es conjuntos coherentes según las leyes del cierre, de la continuidad, de la proximidad y de la similitud.

La percepción figura - fondo.

La percepción figura - fondo implica simplemente que percibimos siempre los objetos como si surgieran de un ambiente dado. Percibimos figuras precisas en oposición a un fondo o segundo plano. Por ejemplo, cuando leemos un texto, las palabras constituyen la figura y la página, el fondo; cuando escuchamos una canción, percibimos la melodía vocal como figura y el acompañamiento instrumental como fondo.



"Esa capacidad primitiva de distinguir un objeto de su ambiente sensorial general es fundamental para percibir cualquier objeto" (Morgan, 1966). El principal mecanismo de la organización es aquel que permite ordenar los estímulos para extraer de un conjunto objetos precisos, y situarlos unos en relación con otros.
La ley del cierre.

Nuestra percepción es mucho más completa que la estimulación sensorial que recibimos. En efecto, los procesos perceptuales tienden a organizar las sensaciones para que se perciban conjuntos completos y no partes inconexas.



Cuando un estímulo está incompleto, el organismo lo completa. Así, al presentar a un individuo la fotografía de una persona, a la cual le falta la parte superior, el individuo probablemente dirá que percibe una persona con la cabeza oculta y no dirá que percibe un pecho, una pelvis, unos brazos o unas piernas. Es decir que un individuo puede fácilmente percibir un todo aun si éste no existe. Esta tendencia al cierre causa a veces distorsiones perceptuales. A este respecto, Luthans (1977) da el ejemplo del jefe de departamento que propone una idea a sus empleados durante una reunión. Luego de una discusión en la cual miembros del equipo emitieron su opinión, él puede estar seguro de haber obtenido la aprobación unánime de su personal, mientras que en realidad, los que no hablaron se oponen a él. La naturaleza misma de la organización perceptual vendría a explicar por qué, en muchos caos, se puede aplicar el célebre adagio "El que calla otorga".
La ley de la continuidad.

La tendencia a la continuidad es aquella que nos lleva a ligar cada sensación a la que le precede, y a percibir los objetos o las situaciones como configuraciones continuas. Es decir que, más que percibir cada evento u objeto nuevo y único, nos inclinamos a percibir como una extensión, situaciones o cosas que se percibieron anteriormente o que son habituales.

En un contexto organizacional, esta tendencia puede ser un obstáculo a la creatividad. A menudo, las situaciones nuevas son asimiladas a los hechos pasados y son percibidas muy rápidamente sin dejar de tomar en cuenta su aspecto nuevo y original. Es estos casos, la gente aborda sus problemas de manera tradicional y habitual, sin buscar nuevos caminos.
La ley de la proximidad.

Los objetos que se encuentran unos cerca de otros son fácilmente percibidos como parte de un conjunto, aún cuando no tienen relación objetiva unos con otros.

Así mismo, los eventos cercanos en el tiempo a menudo se perciben ligados en una relación de causa a efecto.

Por ejemplo, si varios empleados de un mismo ministerio gubernamental dejan su empleo al mismo tiempo, se corre el riesgo de que esa salidas sean percibidas como una protesta concertada contra la gestión o la política del ministerio, aunque sólo se trate de coincidencias y los individuos involucrados ni siquiera se conozcan. En un caso semejante, la cercanía de las salidas en el tiempo contribuyen a desvirtuar la percepción como ocurre con la proximidad y el espacio, porque los empleados de un ministerio son percibidos como grupo.



La ley de la similitud.

Los objetos, las personas o los eventos que tienen características semejantes tienden a ser reagrupados. Por ejemplo, las mujeres en una empresa pueden considerarse un grupo especial y homogéneo aunque en realidad, se encuentren en niveles diferentes de la organización y no necesariamente tengan rasgos comunes. Entre más grandes son las semejanzas, más se acentúa la tendencia a la reagrupación. En un hospital, si hay doctoras, la tendencia a reagruparlas será más fuertes que en el ejemplo descrito antes.

La ley de la similitud, se parece a la ley de la proximidad, pero tiene más impacto que ésta última. De hecho, en la mayoría de los casos, la similitud predomina sobre la proximidad en el proceso de reagrupación de los estímulos.

3. La percepción es estable.

La estabilidad o constancia perceptual es una forma muy artificial de la organización perceptual que permite percibir el mundo como estable a través de los cambios que allí se producen continuamente. Aunque los objetos o las personas cambien de lugar o de condiciones, existe un mecanismo adaptativo que hace percibir su forma, color, dimensiones o luminosidad como algo que no cambia. Por ejemplo, si una persona se nos acerca, no nos parece más gruesa o grande sino hasta que se aleja.


Para el profano, no es sorprendente el hecho de que el mundo se perciba como estable. Sin embargo, la constancia perceptual es un proceso complicado de interpretación de los estímulos que debe ser aprendido a lo largo del desarrollo y de la madurez. Sin esta constancia, el mundo se percibiría como algo desorganizado, incluso caótico. Sería imposible distinguir la variedad de los estímulos y percibir la identidad estable de objetos y personas. Tendríamos que adaptarnos continuamente y la adquisición de los automatismos, necesarios en muchas actividades cotidianas, se vería perjudicada.
4. La percepción tiene un significado.

Además de ser constante, la percepción implica un proceso de interpretación de la realidad. Es decir que percibimos siempre los objetos, las personas y los eventos en un contexto y les damos un significado en términos de nuestra relación con ellos, y de su relación con otros objetos, personas o eventos.

Los estímulos no tienen significado por sí mismos. No adquieren valor sino cuando se ubican en un contexto preciso. En el siguiente ejemplo.

3 2

-2 -2

T I 0 S



Los signos "I" y "0" representan cifras en las series verticales y letras en la última serie horizontal.

El ambiente y las circunstancias en que un acontecimiento o un objeto es percibido pueden entonces tener un impacto considerable sobre la interpretación que se les dará. Si un funcionario bebe licor a las dos de la tarde con un cliente, se dirá que cumple con su deber en relaciones públicas. Si hace lo mismo al llegar a la oficina él solo y en la mañana, se le tachará de alcohólico (Reitz, 1977). Si un jefe critica severamente a uno de sus empleados ante todo el personal, se le percibirá como agresivo; si lo hace en una entrevista individual, será percibido más bien como correcto, honesto y hasta dispuesto a ayudar.


5. La percepción es selectiva.

El organismo confronta sin cesar una multitud de estímulos variados y simultáneos. Si absorbiera esos estímulos a la vez, sería invadido rápidamente por todos lados y se volvería sobreexcitado y totalmente confundido. Por esa razón, hace selecciones constantemente entre numerosas posibilidades que se le ofrecen y sólo pone atención a pocos elementos de la realidad a la vez.



La selectividad es la característica principal de la percepción. Es el proceso por el cual el individuo divide su experiencia entre lo que es central y lo que es periférico, de manera que pueda centrar su atención en un fenómeno preciso y olvidar momentáneamente los demás hechos que se producen al mismo tiempo. Por ejemplo, para poder leer un texto, hace falta concentrarse en el significado de las palabras impresas y olvidar los ruidos ambientales, sus sensaciones corporales y los demás estímulos presentes.

Un aspecto muy interesante de la atención selectiva es su movimiento perpetuo. En efecto, lo que es central en un momento dado, puede luego volverse periférico y así sucesivamente. Ese movimiento continuo de selección no se realiza al azar. Es determinado por muchas influencias que provienen del interior o del exterior del individuo y obedece estrictamente a las leyes de la organización perceptual descritas anteriormente.


LOS FACTORES DETERMINANTES DE LA PERCEPCIÓN.

El análisis de los principios de la organización perceptual ha demostrado que la estructura misma de la percepción contribuye a crear distorsiones de la realidad "objetiva". Además de esta estructura, otros factores tienen una influencia muy importante sobre la percepción y son los que afectan la selectividad perceptual.

Los factores determinantes de la percepción se pueden dividir en dos categorías:

- Los factores objetivos (relativos al objeto percibido)

- Los factores subjetivos (relativos al sujeto que percibe)
1. Los factores objetivos.

Es evidente que la percepción es afectada por el objeto percibido. Muchas investigaciones han demostrado que ciertos aspectos de los objetos pueden aumentar sus posibilidades de ser percibidos. Esos aspectos son: la intensidad, las dimensiones, el contraste, la repetición y el movimiento.


a. La intensidad.

Cuanto más intenso es un estímulo, más llama la atención. Un sonido estruendoso y una luz deslumbrante pueden tener más posibilidades de ser percibidos que un sonido amortiguado y una luz difusa.

El principio de intensidad se utiliza mucho en publicidad. Los mensajes publicitarios de televisión y radio tienen un volumen sonoro ligeramente más elevado que las emisiones corrientes. También existen ejemplos de ese principio en la vida organizacional. Por ejemplo, si varios empleados convocan al jefe de personal para protestar contra una decisión que les afecta y le hacen preguntas al respecto, es casi seguro que les responderá primero a los que hablen más alto.

Sin embargo, hay que ser prudente al analizar la influencia relativa de una aspecto del objeto tal como la intensidad. La intensidad no es más que una característica del estímulo; otros factores que intervienen simultáneamente, pueden afectar aún más la percepción. En relación con el ejemplo precedente, también es muy posible que un empleado conocido por su vehemencia en las discusiones, no pueda llamar la atención con gritos y se haga notar más fácilmente bajando la voz o callándose. en ese caso, la novedad del comportamiento tendría más impacto que la intensidad.
b. Las dimensiones.

Las dimensiones del objeto percibido tienen una influencia de la misma naturaleza y del mismo significado que su intensidad. cuanto más espacio ocupa un objeto, más será percibido. Por ejemplo, un atleta que entra en un bar es susceptible de ser notado más fácilmente que un hombre de estatura mediana. En publicidad, se sabe que un anuncio de una página entera en el periódico llama más la atención que un simple recuadro ente los anuncios clasificados.


También en ese caso, el principio de las dimensiones es relativo. La influencia de la altura y el tamaño puede ser anulada por otros factores. Si un hombre de estatura mediana se encuentra solo entre los miembros de un equipo de fútbol, él es el que se notará más.
c. El contraste.

El ejemplo anterior ilustra precisamente la influencia del contraste en la selectividad perceptual. En tanto que los seres humanos, tenemos tendencia a adaptarnos y a acostumbrarnos a los estímulos de nuestro ambiente. Todo estímulo inesperado o inusual llama nuestra atención.

El obrero que trabaja en una fábrica altamente mecanizada deja de oír el ruido continuamente presente. Si un profesor entra a un aula en que no hay más que una mujer entre los estudiantes, él la notará probablemente antes de poder identificar cualquier otro estudiante.

El principio del contraste se aplica a la relación novedad - familiaridad. Un estímulo nuevo en un ambiente familiar llama fácilmente la atención. Ese fenómeno es la base del sistema de rotación de tareas que se instauró en muchas empresas. De la misma manera, un estímulo familiar en un ambiente nuevo tendrá más posibilidades de ser percibido. Es fácil imaginar a un norteamericano que visita China impresionado por el primer anuncio de Coca Cola que encuentre.
d. La repetición.

Un estímulo llama más la atención cuando se repite que cuando se presenta sólo una vez. Una llegada tardía en el trabajo puede pasar inadvertida, pero si son frecuentes, son más susceptibles de percibirse.

La ventaja de la repetición es doble. Primero, un estímulo repetido será probablemente percibido en el caso de que la atención tienda a debilitarse. Los que supervisan a los trabajadores que cumplen con sus tareas rutinarias y poco interesantes saben que hay que estimularlos constantemente a estar vigilantes si se quiere mantener su nivel de atención.

Además, la repetición aumenta la sensibilidad al estímulo. La mayor parte de los padres de familia utilizan la repetición para sensibilizar a sus hijos en cuanto a las buenas costumbres, por ejemplo. En publicidad, la repetición de los mensajes publicitarios siempre se usa para promover un nuevo producto en el mercado.



e. El movimiento.

Los seres humanos, como los animales, son más sensibles a los objetos que se mueven en su campo visual que a los que permanecen inmóviles. Un anuncio luminoso intermitente es percibido con más rapidez que cualquier otro. En una asamblea, una cara expresiva llama más la atención que un rostro impasible. Un conferenciante que se desplaza al hablar mantiene mejor el interés de sus oyentes que otro que permanece sentado y lee calmadamente su texto.
2. Los factores subjetivos.

Si "parte de lo que percibimos proviene, gracias a nuestros sentidos, del objeto percibido, otra parte proviene de nuestra cabeza". (James, W. 1980) Esta afirmación de William James fue confirmada hace tiempo. Numerosas investigaciones científicas han demostrado que los determinantes subjetivos de la percepción son igualmente influyentes que los determinantes externos, y a veces aún más, entre los aspectos de la persona que influyen la percepción, los más importantes son sus expectativas, su motivación, sus sentimientos y su pertenencia cultural.


a. Las expectativas

Las expectativas de un individuo son el factor que más determina el orden y la dirección que le dará a sus experiencias perceptuales. El hombre percibe lo que espera percibir, es decir que su historia perceptual pasada afecta su percepción actual. Por ejemplo, si una persona tuvo padres severos y trabajó bajo las órdenes de jefes autocráticos, esperará que su jefe actual la dirija de manera rígida y autoritaria: percibirá probablemente con más facilidad los gestos de autoridad presentados por su superior que sus manifestaciones de amistad.

Con el tiempo, el individuo aprende a formarse un marco de referencia que se convierte en la red de selección a través de la cual filtra los datos sensoriales. La observación del comportamiento de muchos especialistas que enfocan un mismo problema ilustra bien este hecho. Supongamos que las ganancias de una empresa disminuyen en un momento dado y que los representantes de distintos departamentos se reúnen para discutir soluciones posibles para mejorar la situación.

b. La motivación.


La motivación tiene un impacto muy fuerte sobre la percepción. En cierto sentido, el individuo percibe lo que quiere. Es decir que sus necesidades actuales orientan sus perceptuales. Una persona hambrienta es más sensible a los estímulos relacionados con comida. Igualmente, es más susceptible a interpretar los estímulos ambiguos según su necesidad. (Levine, R. 1942).

Cuando el grado de motivación es excesivamente elevado, cuando el individuo tiene una gran necesidad de actuar y la situación le impide hacerlo, la percepción puede ser distorsionada por la imaginación y en casos extremos, por alucinaciones. Individuos con mucha sed pueden empezar a ver o escuchar agua a medida que su estado de privación de acentúa.


c. Los sentimientos.

En general, se reconocen más fácilmente los estímulos que tienen una connotación emocional que los que son neutros. En el caso de los estímulos con una connotación emocional negativa, dos fenómenos pueden producirse: la prohibición perceptual o la sensibilización perceptual.

Existe prohibición perceptual cuando una persona no reconoce un estímulo amenazador o socialmente inaceptable. Es la reacción más común: la mayoría del tiempo las personas tienden a erigir barreras psicológicas frente a estímulos negativos, contra los críticos, por ejemplo (Bruner, 1947).

d. La cultura.

Las personas de una misma cultura comparten cierto número de experiencias. Otras de cultura diferente se desarrollan y viven en condiciones a menudo muy distintas, por lo que la pertenencia de un individuo a una cultura determinada afecta su percepción y las diferencias culturales son acompañadas de diferencias perceptuales. Los efectos sobre la percepción se deben a tres factores: la función de los objetos, la familiaridad, y los sistemas de comunicación.

La función de los objetos varía de una cultura a otra. Un elemento necesario para la sobrevivencia de una cultura puede no tener la misma importancia en otra cultura. A causa del ambiente físico y social en el cual evolucionan, los miembros de una cultura pronto son impulsados a dirigir su atención a ciertos elementos de la realidad más que a otros, y aprenden a organizar y seleccionar sus percepciones de una manera particular.


La familiaridad desempeña un papel importante en la percepción: los elementos familiares, en general, son percibidos con más rapidez que los elementos desconocidos. Cosas y experiencias familiares en una cultura pueden estar totalmente ausentes de otras culturas.

Los sistemas de comunicación contribuyen también a determinar lo que perciben los miembros de una cultura. El lenguaje determina no solamente la manera en que una persona comunica, sino su manera de analizar la naturaleza, de recalcar o de ignorar fenómenos e interpretar la realidad. El desarrollo del lenguaje esta ligado a la importancia y a al función de los objetos en una cultura.


LA PERCEPCIÓN DE LAS PERSONAS.

No hay duda de que el proceso de percepción de las personas sigue los mismos principios que la percepción de todos los fenómenos. Sin embargo, cuando el objeto de la percepción son las personas, entran en juego otras variables: el proceso perceptual es más afectado por los sentimientos y a él se le añade un juicio sobre las necesidades, las emociones, los pensamientos y las intenciones del objeto percibido.


1. El proceso de percepción social.

El proceso de percepción y evaluación de las personas se afecta en dos etapas principales. La primera en que se forman las impresiones, implica inferencias basadas en un mínimo de información. La segunda llamada "proceso de atribución", es más compleja. Luego del primer contacto, el que percibe utiliza datos adicionales para obtener una descripción y una evaluación del otro, la cual incluye elementos explicativos y predictivos.

Entre los factores que influyen en la formación de las primeras impresiones hay unos que se relacionan con la persona percibida. Primero, los rasgos visibles como los gestos, las posturas, las expresiones, la apariencia y el lenguaje son los que captan e interpretan inmediatamente.
2. El proceso de atribución.


Al observarse el comportamiento de otra persona, las primeras impresiones se vuelven más complejas y la percepción se enriquece mediante hipótesis sobre la motivación, la actitud, las intenciones y la personalidad de la persona observada. El proceso de atribución es aquel por el cual el individuo atribuye causas a los comportamientos que percibe.
3. Los prejuicios sistemáticos en la percepción social.

A causa de la naturaleza misma de la percepción, existe cierto número de errores sistemáticos que la gente tiende a cometer cuando juzgan a las demás personas. Entre éstos, los estereotipos y el efecto de halo son los más corrientes.


Los estereotipos.

En la vida cotidiana, nos ocurre con frecuencia codearnos con personas de quienes no conocemos sino las características globales tales como la edad, la nacionalidad, el sexo, la ocupación. A partir de estos elementos de información, clasificamos a las personas en categorías, atribuyéndoles, desde ese momento, un conjunto de rasgos supuestamente característicos de sus clases culturales, sociales u ocupacionales.

Existen muchos estereotipos que se manifiestan en expresiones como:

- "Los casados son más estables que los solteros"

- "La alta dirección nunca se preocupa del bienestar de los empleados".
El efecto de halo.

El efecto de halo se produce cuando alguien se forma una impresión general de la persona sólo a partir de una característica, como por ejemplo su apariencia, su inteligencia y sus sociabilidad. Tales generalizaciones son muy frecuentes.


CONCLUSIONES.

El análisis de los procesos perceptuales permitió destacar que, a partir de actividades complejas de selección, organización e interpretación, el individuo le da sentido a la realidad que le rodea. La percepción en una proceso activo de aprehensión de los fenómenos que determina en gran parte al experiencia pasada y el estado actual de aquél que percibe. Es poco probable que dos individuos tengan percepciones idénticas de la realidad, sobre todo si las situaciones son lo menos ambiguas posibles, y si se trata de juzgar a otros individuos. En efecto, la forma en que son percibidas las personas es todavía más susceptibles de ser deformada por las tendencias personales del que percibe en el caso de la percepción de los objetos. Existen incluso errores perceptuales que en algún momento pueden compartirse entre varias personas a la vez y distorsionar considerablemente el juicio y las evaluaciones interpersonales.

De esta investigación podemos deducir algunas reflexiones sobre la percepción en las organizaciones.

- A menudo nos enfrentamos a situaciones ambiguas y el significado que les damos influye en nuestro comportamiento. Gran parte del mundo exterior en realidad se encuentra dentro de nosotros mismos. Con frecuencia vemos en las situaciones lo que queremos ver en ellas.

- De la misma manera que tenemos tendencia a ver lo que queremos, nos inclinamos a creer lo que vemos. Lo mismo ocurre con los demás ... Cuando alguien nos pide ser más "objetivos", implícitamente nos exige apoyar su subjetividad.

- Es importante recordar que nosotros seleccionamos, interpretamos u organizamos los estímulos exteriores en función de nuestras experiencias pasadas, de nuestras necesidades, de nuestros valores y de nuestros sentimientos y que, por eso mismo, tenemos tendencia a ignorar lo que no nos corresponde. La verdad absoluta no nos pertenece; no le pertenece tampoco a los demás. Por consiguiente, siempre debemos estar atentos contra toda interpretación rígida de la realidad.



- Debemos aprender a vivir con nuestras percepciones. Es posible desarrollar nuestra flexibilidad y nuestra exactitud perceptual volviéndonos más conscientes de nuestros propios prejuicios perceptuales. Entre mejor nos conocemos a nosotros mismos, mejor conoceremos a los demás.

- Cada persona tiene un marco de referencia único, por lo tanto percibimos todas las cosas de diferente manera. Por esa razón la comunicación es esencial.

- Sin embargo, la comunicación es imposible de realizar si las partes no revelan sus percepciones respectivas y no son lo suficientemente flexibles para adaptarse con el fin de compartir una realidad más rica y más diversificada. La comunicación es una fantasía cuando las personas se conforman con "leer entre líneas" son confrontar sus lecturas.


BIBLIOGRAFÍA.

Bruner, J. Selectividad emocional en percepción y reacciones. Journal de personalidad, 1947.


French D. Relaciones de Antropología en estudios en percepción y cognición. Vol. 6, 1963. Mac Graw Hill.
Hastorf, A. Percepción y personas. 1970. Reading Massachusset, Addison Weslwy.
Luthans, F. Organización del comportamiento. Mc Graw Hill, 1977.
Levine, R. Las relaciones en la intensidad de la necesidad y las distorsiones perceptuales. Journal de Psicología, 1942.
Marquis, K. Oskamp. Testimonio Valificación y funciones de preguntas. Vol. 2, 1972. Journal de Psicología Aplicada.
Morgan C. R. y King R. A. Introducción a la Psicología. 3a. ed. Mc Graw Hill. 1966.
Reitz, J. Comportamiento y organización. Richard D. Irwing Inc. 1977.
Tajef. H. Factores sociales y culturales en percepción. Lindsey. G. y Aronson ed. 1969.


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