La Pedagogía Ignaciana: su origen espiritual y su configuración personalizada


El enfoque personalizador según Pierre Faure:26



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El enfoque personalizador según Pierre Faure:26

El P. Pierre Faure falleció en 1988, en Pau, sur de Francia, con 84 años de edad, después de haber dedicado 60 años a la educación como profesor universitario en Beirut y en Paris, director de escuela primaria y de escuela de formación de docentes, fundador y director de un centro de estudios pedagógicos y de diversas revistas, orientador de sesiones pedagógicas en cerca de 15 países.

En los años 40, durante la posguerra, Faure se encontraba muy preocupado con el intento de los Estados de reorganizar sus sistemas educativos mediante la imposición de un único modelo escolar, el cual establecía un abismo entre la escuela y la vida, sin preocuparse de la formación integral de los alumnos. No satisfecho con solamente participar de las instancias educativas gubernamentales, Faure comenzó a estimular a sus alumnos de Pedagogía a utilizar métodos activos de enseñanza y aprendizaje en una pequeña escuela que abrió en Paris, en 1947. Estos intentos se constituyeron en materia de reflexión en tres centros de formación de docentes y se difundieron a través de ellos, a través de artículos en las revistas Pédagogie y Recherche et Animation Pédagogiques y en sesiones pedagógicas en diversos sitios.

Poco a poco se fue creando, por contagio, un movimiento pedagógico, dentro y fuera de Francia, que tuvo su más grande expresión en España. Las sesiones pedagógicas que ahí se realizaron a partir de fines de los años 60 promovieron una experiencia piloto muy exitosa en el Instituto Veritas, de las Teresianas del P. Poveda, en el barrio Somosaguas, a noroeste de Madrid. El movimiento de renovación pedagógica se fue expandiendo por el país con tal éxito que la ley española de educación de 1970 asumió este enfoque y, por eso, pasó a ser conocida como Ley Somosaguas.

En diez libros y en más de cien artículos, Faure presentó una triple fundamentación de su propuesta pedagógica. La base antropológico-religiosa proviene de documentos de la Iglesia Católica, especialmente del Concilio Vaticano II, de la espiritualidad ignaciana (los Ejercicios Espirituales) y del pensamiento de Emmanuel Mounier y de Hélène Lubienska de Lenval. María Montessori, los pedagogos científicos, como Jean Itard, Désiré-Magloire Bourneville, Édouard Séguin y las investigaciones de Jean Piaget ofrecieron a Faure la fundamentación bio-psicológica. En el campo pedagógico, la inspiración fue de los autores clásicos, de la Ratio Studiorum, la Escuela Nueva y el Plan Dalton, de Célestin Freinet.

Faure confesó que su vocación a la educación personalizada la motivó la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, que es ante todo interiorización y acción de signo católico 27. En los Ejercicios Espirituales Faure encontró, más que prácticas aisladas, un espíritu y una organización pedagógica, que le inspiraron la idea de los momentos didácticos para favorecer el trabajo personal de los alumnos. De ahí vino, también, el rol del educador como él que abre los horizontes, en lugar de transmitir contenidos. Algunos otros aspectos inspirados por el método educativo jesuítico fueron la emulación, la organización de grupos pequeños de trabajo, la progresión didáctica.

El enfoque pedagógico faureano 28 se basa en seis principios como elementos ´no negociables´ que deben iluminar la marcha pedagógica. La personalización es el trabajo del alumno para concientizarse, identificar los llamamientos para ser más, definirse y situarse de modo propio en el mundo. La autonomía y libertad, como el ejercicio de la persona para rechazar los condicionantes contrarios a su dignidad, y para asumir todo lo que la promueva, poniendo en movimiento todas sus potencialidades. La actividad, que surge del interior de la persona, ya sea de forma espontánea o por sugerencia de alguien, cuya importancia para el aprendizaje es reconocida por la autogénesis. La creatividad, entendida como aptitud para innovar o alterar caminos y soluciones en la vida. La sociabilidad, la cual lleva la persona a ponerse en interacción con los demás, pues es un factor indispensable para el enriquecimiento personal. Finalmente la trascendencia, el ejercicio de la inteligencia espiritual, a través del reconocimiento de la propia contingencia y la apertura al sentido de la vida.

La convicción fundamental de Faure es que nadie nace persona, sino que se va haciendo persona por sucesivas unificaciones interiores y por la interacción con los demás y con el mundo circundante. La persona es una vocación a ser, es un misterio dinámico, único e irrepetible. A cada uno le toca auscultar su interioridad para descubrir el llamamiento de Dios que le lleva a alcanzar su pleno desarrollo.

El proceso educativo será una instigación constante del profesor y del ambiente escolar para que el alumno actúe, movilice todas sus facultades, intercambie con su grupo, genere algo que tenga la marca de su originalidad. El trabajo escolar debe regularse por una pedagogía diferenciada y progresiva, teniendo en consideración la capacidad y el ritmo de asimilación de cada alumno. Se rechaza la actitud de homogeneización de la clase, en la cual el profesor ´dicta´ los contenidos, enfocando a un alumno ideal como referente. Se constata una aplicación del modo y orden de los Ejercicios Espirituales.

En sus escritos, Faure no se mostraba preocupado por subrayar la originalidad de su enfoque pedagógico, afirmando muchas veces que lo que hacemos no es...precisamente original...29, y clarificando que la pedagogía presentada...no es ni una moda, ni una innovación. Ella resulta de un refinamiento de la sicología del niño desde hace un siglo y medio... 30. De modo general, repetía que la educación personalizada es un espíritu y unos instrumentos de trabajo 31.

A pesar de no haber delineado los elementos de su esquema didáctico, Faure cree que es posible, a partir de sus escritos y conferencias, descubrir un ´orden´, un recuadro con instrumentos y recursos pedagógicos, y momentos didácticos con siete pasos. Presentamos aquí este último conjunto 32.



  1. Trabajo Independiente del alumno a partir de la Programación, del Plan de Trabajo y de las Orientaciones de trabajo.

  2. Trabajo Grupal programado o espontáneo, para todo el salón o para algunos grupos, mediante consultas, laboratorios, talleres, ayuda mutua, etc.

  3. Puesta en Común con el grupo sobre conocimientos y/o sentimientos .

  4. Síntesis Personal del alumno con memorización, registros, elaboración de documento, visión de conjunto, etc.

  5. Exposición Oral y Escrita: presentación del trabajo realizado al público interno y externo de la escuela, mediante diversas formas.

  6. Evaluación: autocorrección, auto y/o heteroevaluación, personal y colectiva.

  7. Toma de Conciencia de todo el salón o en grupos de animación.

El Trabajo Independiente, también conocido como Trabajo Personal, es el que más posibilita la personalización del aprendizaje. El alumno llega diariamente a la escuela determinado a lo que se va a dedicar, conforme al Plan de Trabajo que elaboró la víspera, basado en la Programación del curso y en las Orientaciones de Trabajo sugeridas por el profesor. De esta forma, el alumno ejercita la autonomía, actualiza su disposición y motivación para aprender, demostrando la capacidad de análisis de las unidades didácticas, de organización de las tareas, de jerarquía de los medios. Para cada tema o asunto de la Programación los alumnos más grandes disponen de periodos de hora y media a dos horas, apoyados por el material disponible. Ellos realizan no sólo trabajos escritos, sino también investigaciones, consultas - a libros, al computador, a los compañeros, al profesor -, y experiencias.

Faure observaba que los alumnos realizaban espontánea e informalmente Trabajos Grupales para enseñar sus trabajos a los compañeros, para consultarlos, para verificar el aprendizaje unos con otros. Considerando la importancia de la dimensión comunitaria, el esquema personalizador trata de asegurar Trabajos Comunes a partir de un tema ofrecido a todos o a grupos de alumnos o temas elegidos por ellos. Sin embargo, es fundamental que dichos momentos siempre sean precedidos de un tiempo de reflexión personal para permitir a cada alumno elaborar sobre el asunto un pensamiento y posición propios a ofrecer al grupo y evitar superficialidad, vicios y dispersión de energías.

Entre los elementos originales de Faure está la Puesta en Común que los alumnos realizan al final de una sesión o unidad de trabajo para exponer sentimientos y conocimientos sobre los contenidos investigados. Ahí se manifiesta un aprendizaje de la escucha del otro, de la valorización del trabajo del compañero, de la articulación mental y verbal, de la argumentación. Este momento encuentra su raíz en los Ejercicios Espirituales, cuando el ejercitante contacta al orientador para rendirle cuentas de su trabajo diario, sobre como se sintió en los ejercicios realizados, sobre los puntos en que experimentó más o menos luz y consolación o perturbación y desolación.

Hay también otros vestigios notables de la Ratio Studiorum en la propuesta de Faure como la Síntesis y el Registro Personal. Estos momentos permiten al alumno consolidar la apropiación personal de su trabajo al localizarlo en Cuadros de Referencia con los conocimientos anteriores, para evitar un conocimiento fragmentario. El alumno logra la visión de conjunto de lo que estudió cuando elabora la Síntesis y las Anotaciones propias y busca la Memorización. Los trabajos son guardados en archivos o dossiers para testimoniar la trayectoria de los alumnos y recordarles la importancia del esfuerzo realizado.

La Expresión Oral y Escrita es otro momento didáctico de gran importancia en el enfoque pedagógico faureano. Se trata de que el alumno socialice el conocimiento construido, el trabajo realizado, investigado, confrontado con los compañeros y con el profesor. Él lo hace en sesiones internas o públicas, exposiciones, declamaciones, presentaciones artísticas. La Ratio Studiorum revestía de solemnidad los momentos de socialización del aprendizaje, que se realizaban frente al público externo, con la presencia de autoridades, en la forma de academias literarias o científicas.

Faure insiste sobre la autocorrección y la autoevaluación como instrumentos educativos de la autonomía. El método de Evaluación que se muestra más conforme con la enseñanza personalizada es la evaluación continua. Esta es fruto de la observación constante y aguda del profesor sobre el proceso y el resultado del trabajo del alumno. De esta forma, puede detectar aquellos alumnos que se muestran incapaces de cumplir una programación y ofrecerles la participación a corto plazo en una clase de perfeccionamiento. En el contexto de la aplicación de su enfoque, Faure rechaza la repitencia escolar, que considera indicio de la incapacidad de la escuela para adaptarse a las necesidades [de los alumnos] 33.

La Toma de Conciencia, conocida por algunos como Grupo de Animación, es un momento específico para que el grupo de determinado nivel caiga en la cuenta de su caminar, identificando los obstáculos y reforzando los avances. Según Faure, este encuentro – otro intento de socialización - se muestra necesario para reunir a los alumnos que, por seguir su Plan de Trabajo, normalmente están dispersos en bibliotecas, laboratorios y aulas temáticas.

La Evaluación y la Toma de Conciencia tienen también sus raíces en los Ejercicios Espirituales, en el ejercicio de revisión sugerido por San Ignacio al final de cada hora de oración. Dichos elementos se ubican en el horizonte del ´magis´, del dominio, de la profundización, de la excelencia, en contra, por lo tanto, a cualquier actitud superficial e inconsistente. Así como en los Ejercicios no se trata de rezar por rezar, sino rezar para lograr un fruto determinado y deseado, de la misma forma, no se trata de estudiar para rellenar algunos requisitos, sino para capacitarse, para ser más y actuar mejor.

En la enseñanza personalizada, profesor y alumno se reconocen como colaboradores en la construcción del conocimiento. La Actitud Fundamental del profesor, semejante al concepto rogeriano de la ´empatía´, es creer en la dignidad, en la capacidad y en la actividad del alumno. Es familiarizarse con su historia y contexto de vida, es empeñarse en ayudarle a lograr el pleno desarrollo. Su rol es dirigir el aprendizaje del alumno, observar e apuntar constantemente su dirección, crear instrumentos de trabajo apropiados a los tipos, ritmos y necesidades específicos de los alumnos. Igual que el profesor de la Ratio Studiorum, el de la enseñanza personalizada es sobre todo un profesor-tutor, un consejero, un acompañante.

Para asegurar la eficacia, los profesores del mismo grado o ciclo son incentivados a desarrollar su trabajo de modo cooperativo, compartiendo el conocimiento e impresión sobre los alumnos, intercambiando métodos e instrumentos didácticos, armonizando la Programación.

Así como en los Ejercicios Espirituales, el papel fundamental del alumno es el de artífice del propio aprendizaje. Para eso, se fomentan la motivación, la participación, la autonomía, la libertad, la actividad, la sociabilidad, la organización.

Faure subraya la normalización como la primera y esencial condición o prerrequisito y el medio eficaz de enseñanza personalizada 34. Se trata de hacer las cosas normalmente, como ellas piden ser hechas 35. Por consiguiente, la clase normalizada no significa artificio, uniformidad, presión, obligación o miedo, sino un clima de trabajo natural, espontáneo, gratificante, motivador, interactivo, productivo.

La reformulación del tiempo escolar es imprescindible para la implantación de la enseñanza personalizada. Faure reacciona a los frecuentes cambios de actividades impuestas por la excesiva fragmentación de los horarios, puesto que impiden la concentración del alumno y la consecución del Plan de Trabajo. Propone una duración progresiva del trabajo personal,que sea de hora y media para los pequeños hasta alcanzar hora y media, o dos horas para los más grandes. Faure sugiere este proyecto pedagógico para una escuela de jornada integral, para permitir alternar actividades del espíritu y del cuerpo, de búsqueda individual y de trabajos grupales, de reflexión y de expresión, en clase y fuera de ella, etc.

Para respetar el ritmo de desarrollo de los alumnos, Faure propone una nueva modalidad de composición de la clase: el Décloisonnement, que podríamos traducir por Descompartamentalización o no división. Los alumnos pequeños permanecen la mayor parte del tiempo en el propio salón de aula, organizado en diferentes áreas de trabajo. Los alumnos más grandes, en vez de recibir en su salón a los profesores, según el horario escolar, son recibidos por estos en aulas temáticas, específicas para cada asignatura. Ahí se pueden mezclar a la vez alumnos de diversos niveles, pues cada uno tiene un aspecto del Plan de Trabajo a investigar bajo la orientación del profesor. La experiencia muestra que la mezcla de edades y de estadios de desarrollo de los alumnos, en vez de perjudicar, favorece los estudios, pues ellos tienden a consultarse y ayudarse, espontáneamente.

A los que le pedían fijar el número ideal de alumnos por salón, Faure contestaba que eso dependía más del talento y de la creatividad del profesor, quien podría ser capaz de trabajar bastante bien con muchos o tener dificultades con pocos. De todas formas, Faure reconocía que un número exagerado de alumnos por salón podría impedir al profesor observar y atender con eficacia a todos.

Las Indicaciones de Trabajo son preparadas por el profesor y ofrecidas a los alumnos de diversos modos, sea por escrito o a través de muchas tecnologías de información. También es prevista una presentación oral del profesor, inspirada en la Prelección de la Ratio Studiorum y con enfoque distinto de la clase magistral, en la cual la exposición del tema impide la actividad mental y la intervención del alumno. La propuesta faureana fue erróneamente identificada como el Método de Fichas , a lo cual su inspirador reaccionó: prefiero mucho más, en lugar de guías, los cuadros, que permiten situar los conocimientos adquiridos...Esta clase de fichas... es una falla que compromete seriamente la enseñanza personalizada 36.

Faure considera imprescindible ofrecer al estudio y a la investigación de los alumnos el Material necesario: biblioteca, material senso-motor, material audiovisual y material de síntesis. Él destacaba la biblioteca - la general y la específica del salón de clase - como el instrumento principal, porque si no existe biblioteca, la única cosa que habrá es la palabra del profesor y la palabra si me perdonan es muy poco 37. En los días actuales hay otras fuentes de consulta como las páginas web, las redes sociales y los variados medios de comunicación.

El enfoque personalizador resalta, también, el Material Auto correctivo porque desarrolla la autonomía del alumno, la reflexión, la verificación personal de los propios aciertos y errores, el rigor científico, la apreciación global del trabajo realizado.

Inspirados en diversos autores y fuentes pedagógicas, los momentos didácticos, según Faure, no son lineales ni pueden verificarse integralmente a lo largo de una aula, pues pueden alternarse conforme al desempeño de los alumnos. La concepción de Pierre Faure de un salón de clase personalizado y comunitario presenta momentos didácticos favorecedores de un aprendizaje motivador, adecuado, autónomo, creativo e interactivo.

Una vez que la propuesta didáctica de Pierre Faure revela rasgos de familiaridad con la Espiritualidad y la Pedagogía Ignacianas, se puede buscar, en la imbricación de ambas, un lugar de aterrizaje para que el paradigma pedagógico ignaciano encuentre su visibilidad, como veremos a continuación.





  1. La configuración de la Pedagogía Ignaciana:

A la petición de los profesores de los colegios jesuitas que se entusiasmaron con el documento Características, la Compañía de Jesús, con el propósito de incentivarlos a innovar en su práctica, respondió no con una receta, sino con un esquema, un enfoque: el Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI). La pregunta subyacente era: ¿Cuál es la dinámica para la sala de aula ignaciana?

Al presentar el documento Pedagogía Ignaciana. Una propuesta práctica a los educadores, el anterior Superior General, P. Peter Hans Kolvenbach, les dijo: Así como los primeros jesuitas contribuyeron, de una manera excepcional, al humanismo del siglo XVI con sus innovaciones educativas, también nosotros estamos llamados a una tarea semejante 38. En el Proyecto Educativo Común, promulgado el 2005 por la CPAL, para las tres redes educativas orientadas por la Compañía de Jesús, seis de las once orientaciones del documento ofrecen luces para una nueva concepción de escuela y de procesos educativos, como: Procesos educativos, Nuevas formas de pensar y aprender, Incentivo a la investigación, Nuevo diseño organizacional y gestión eficaz, Cultura evaluativa y renovación continua y Continuo educativo y redes cooperativas 39.

El empeño de la Pedagogía Ignaciana por actualizarse no es por modismo, sino para ofrecer la respuesta ´magis´, la más adecuada a los llamamientos del mundo contemporáneo. Fiel a la tradición jesuítica, la configuración didáctica personalizadora deberá ser ecléctica, o sea, tratará de enriquecerse cuanto más abierta esté para buscar, discernir e incorporar los elementos de diversos autores y corrientes psicopedagógicos concordes con sus principios y metas.

Actualmente ejercen gran atracción los aportes de autores, aunque no siempre educadores, proponiendo innovaciones educativas para superar el modelo escolar vigente, fallido. Este se caracteriza por varios rasgos disonantes con la cultura contemporánea, como el elevado número de alumnos por aula, la división de los grupos por faja etaria, no por competencia; un currículo con muchas asignaturas, sin conexión entre ellas; corta duración de las clases; falta de oportunidad para la creatividad, evaluaciones que juzgan y no diagnostican.

Sin embargo, la Pedagogía Ignaciana se encuentra hoy frente a un desbordante volumen de informaciones en los medios de comunicación y a una amplia variedad de medios e instrumentos didácticos que pueden llevarla a distraerse del ´magis´, de la excelencia pretendida, a desviarse del camino propuesto. Una aplicación indebida o insuficiente de los Ejercicios Espirituales, como de la Ratio Studiorum, de la Pedagogía Ignaciana o del enfoque faureano puede inviabilizar su meta. No cualquier retiro es Ejercicios Espirituales, como tampoco cualquier educación en valores es Pedagogía Ignaciana. Por eso, la necesidad de buscarle un sitio seguro donde aterrizar, como podría ser el enfoque faureano.

Algunas propuestas de innovación educativa coinciden con la Pedagogía Ignaciana, fundamentalmente en cuanto al rescate de la personalización del aprendizaje y en eso manifiestan una ´consanguinidad´ entre los principios y aportes de ambos. Sin embargo, ocurre que dichas propuestas se concentran en un determinado aspecto de la enseñanza y aprendizaje, pero no presentan un ruta más amplia y articulada.

Las líneas de familiaridad de la propuesta de Pierre Faure con la Pedagogía Ignaciana son especialmente el énfasis en la atención personal en el transcurso del proceso educativo y el anclaje en las mismas fuentes ignacianas: Ejercicios Espirituales y Ratio Studiorum. A su vez, el documento Pedagogía Ignaciana declara la necesidad de buscar métodos para expresar una enseñanza personalizada y activa (P: 58) y considera que el paradigma pedagógico ignaciano personaliza la enseñanza (P: 75) 40. El Apéndice II de ese documento menciona la educación personalizada como una mediación para la escuela.

Para concretar el intento personalizador los jesuitas contribuyen con una pedagogía, en tanto que Faure propone una didáctica 41. Los documentos Características y Pedagogía Ignaciana reflexionan sobre el fenómeno educativo que se desarrolla en las instituciones educativas jesuitas. Les da sentido conforme a la visión ignaciana, les señala una dirección y enfatiza sus metas. Faure también presenta una filosofía educacional, pero en su última obra, Enseñanza personalizada y comunitaria, concentra la atención en la enseñanza y aprendizaje, presentando además una didáctica.

Modesto en la apreciación de su aporte al panorama pedagógico, Faure lo denomina ´enfoque´o ´espíritu´. Sin embargo, el estudio de sus escritos revela que él fue, poco a poco, configurando un nuevo estilo dentro del amplio movimiento de educación personalizada. Aunque sin premeditación, Faure actualizó el sistema pedagógico de la Ratio Studiorum, confiriendo más organización y articulación al conjunto de elementos didácticos ahí propuestos, sin el carácter prescriptivo de ese documento. Preferimos denominar ´ruta didáctica´ al conjunto de los momentos didácticos resultantes del enfoque faureano.

A su vez, los cinco elementos del Paradigma Pedagógico Ignaciano (Contextualización, Experiencia, Reflexión, Acción y Evaluación), no son pasos o medios concretos de aprendizaje que se puedan verificar de modo lineal, en determinado espacio y tiempo. Son más un esquema en espiral, de ida y vuelta, siempre creciente, en el cual las dimensiones pueden verificarse en diversos momentos didácticos.

Estas clarificaciones evidencian la cercanía filosófico-pedagógica entre el paradigma pedagógico jesuita y el enfoque de Faure, porque ambos se inspiraron en la misma fuente de la visión, de la experiencia y de los escritos de Ignacio de Loyola y buscan los mismos fines educativos.

Conforme al esquema que aparece a continuación, entendemos que las cinco dimensiones del PPI se pueden entremezclar con los siete momentos didácticos de Faure (Trabajo Independiente, Trabajo Grupal, Puesta en Común, Evaluación, Síntesis Personal, Exposición Oral y Escrita y Toma de Conciencia) en vista a asegurar la educación de valores y un rediseño del modelo escolar. La reorganización de elementos de diversos conjuntos es una tónica en el actuar de la Compañía, la cual no tiene que trabajar siempre desde cero. Nos referimos solamente a los ´momentos didácticos´ de Faure porque estos son duraderos, están presentes en cualquier acción educativa, mientras los instrumentos didácticos pueden ser muy variables, sobre todo con la difusión de las tecnologías educativas.



Los principios personalizadores y las dimensiones del aprendizaje carecen de un campo de aterrizaje. Los momentos didácticos, por su vez, no funcionan sin un enfoque, una dirección.

La Contextualización del Paradigma Ignaciano requiere tener en cuenta los factores personales en la Programación del año escolar, en la confección de las Orientaciones del profesor y del Plan de Trabajo del alumno. En tanto, los demás momentos didácticos no pueden prescindir de la Contextualización, pues al hacer aflorar necesidades y circunstancias del profesor y del alumno, ella permite adecuar el proceso educativo a ambos.

La Experiencia, que es el abordaje intelectual y afectivo del alumno sobre el objeto que pretende conocer, se expresa, preponderantemente, en el Trabajo Independiente y en el Trabajo Grupal, pero no puede desaparecer de los momentos de la Puesta en Común, de la Síntesis Personal o de la Toma de Conciencia, por ejemplo. Esos momentos didácticos contienen materia de conocimiento con el cual el alumno deberá confrontarse.

El Paradigma Ignaciano rechaza el esquema bifásico de la pedagogía tradicional, que se realizaba a partir de la transmisión de contenidos por parte del profesor y su devolución por parte del alumno (P: 31) e introduce la Reflexión como requisito fundamental para la formación de la conciencia y del compromiso social. Faure no muestra explícitamente esta categoría, pero la deja subentendida en diversos instrumentos y momentos didácticos: en la elaboración del Plan de Trabajo, en la Puesta en Común, en la Síntesis Personal, en la Visión de Conjunto, en la Toma de Conciencia, etc. Es tarea del alumno preguntar en cada momento didáctico por el significado, por las relaciones y resonancias de valor del asunto sobre el cual trabaja. Ese esfuerzo constante de atribución de significados es el que ayudará al alumno a transformar, paulatinamente, su habitual manera de ver y pensar, como pretende la actual pedagogía jesuita.

La Acción, según el PPI, se realiza de modo más expresivo al final del proceso de aprendizaje, cuando el alumno realiza una nueva experiencia que, esta vez, parte de la modificación interior que la apropiación del nuevo conocimiento le produce, fruto de su actividad personal. El alumno sentirá también el impulso a exteriorizar la asimilación hecha en acciones referentes al círculo social de la clase, de la escuela, de la familia, o en pro de ambientes más amplios de la sociedad. Mientras tanto, precisamente en el correr del proceso de aprendizaje, en el Trabajo Grupal o en la Puesta en común, por ejemplo, el alumno podrá experimentar modificaciones internas (acciones interiorizadas) con posibilidades de exteriorización. Los momentos de Síntesis personal, Exposición oral y escrita y Toma de conciencia ayudan al alumno a darse cuenta de los avances obtenidos.

El paradigma jesuita y el enfoque faureano se identifican mucho en cuanto a la Evaluación, pues la consideran como diagnóstico del proceso formativo integral del alumno, prefiriendo realizarla a lo largo de su trabajo cotidiano que en momentos formales de ´rendición de cuentas´ al profesor. La dimensión de la Evaluación ocurre de modo pleno como último eslabón, como cierre del proceso de aprendizaje, expresándose sobre todo a través de los momentos didácticos de Faure: Síntesis personal y Toma de conciencia. Mientras tanto, resulta innegable que se puede encontrar esa dimensión también al inicio del proceso de aprendizaje cuando el alumno, por ejemplo, para elaborar su Plan de Trabajo, tiene en cuenta éxitos y fracasos anteriores, o cuando el profesor organiza la Programación al inicio del año lectivo, después de evaluar el nivel de asimilación que los alumnos obtuvieron de los contenidos del año anterior.

Los momentos didácticos de Faure no son técnicas, son etapas y como tales dependen de los objetivos educacionales que los dirigen y de los materiales que los rellenan. Cada momento didáctico por sí mismo, puede ser inoperante, pero conectándose con los demás, podrá formar una corriente, un sistema, empapado de las dimensiones del PPI, capaz de favorecer la educación de la conciencia y de la práctica social de los alumnos.

El esquema faureano se presenta como un conjunto en el cual los momentos didácticos se integran, de modo flexible, en armonía con el fin que cada uno de ellos pretende. Hay momentos de Trabajo Independiente y otros de Trabajo Grupal. Hay momentos de percepción de los datos de la realidad y otros de asimilación activa. Hay momentos teóricos y momentos de expresión práctica. El sistema articula esos momentos, pero no se agota en ellos, de tal modo que, al cabo de una clase extendida (de duración mayor que la de una clase convencional de 50 minutos), el alumno pueda desarrollar habilidades, actitudes, conocimientos y valores que un solo momento no le proporcionaría.

En otras palabras: un proceso de aprendizaje no contribuirá a la formación de la conciencia y de la práctica social si no permite al alumno un tiempo privativo, de concentración, para la planificación y la investigación personal. Se quedaría mutilado también el proceso que nunca asegurase el Trabajo Grupal como integrante de la construcción del conocimiento, de un aprendizaje cooperativo y no como su mero complemento o sucedáneo. ¿Sería posible para el alumno volver propio el conocimiento trabajado, si no le permitiese la Síntesis Personal? ¿Dónde estaría el ejercicio para la comunicación y el liderazgo si al alumno le impidieran ejercicios de Expresión oral y escrita?

La seriedad y el respeto atribuidos por el profesor y por el grupo al trabajo de cada alumno (por eso, la acogida, el silencio, la normalización) le revelará que el trabajo escolar, fruto de su determinación, elección y persistencia, es sintetizado, evaluado, registrado, etc. para demostrar que no es sólo un ejercicio fugaz; es su producción, su cuota para el perfeccionamiento de la sociedad; por eso debe ser comunicado, compartido, divulgado a otros.

La Pedagogía Ignaciana pretende la personalización del ser humano, ya que nadie nace persona, sino que va aprendiendo a ser persona, conforme insistía el P. Faure. Las diversas dimensiones de la persona y sus tipos de inteligencia requieren una articulación y armonía, de modo que ellos no se desarrollen de modo desproporcionado, con perjuicio del conjunto.

Después de la supresión de la Compañía, la Pedagogía Jesuita nunca recuperó su estructura didáctica. A la música del PPI vienen haciendo falta una partitura, una ruta, un recuadro con los momentos didácticos que van a proporcionar el desarrollo integral. Cada momento de estos se va a realizar mediante diversos instrumentos o recursos que pueden ser asumidos por autores y corrientes que comulguen con la misma finalidad educativa y con los principios que se pretende concretar. A veces se identificó y redujo el enfoque faureano a los instrumentos, como si fueran solo guías y fichas de orientación para el trabajo. En realidad, lo que importa es asegurar los momentos didácticos, para que las dimensiones y tipos de inteligencia de la persona se desarrollen armónicamente. Esa flexibilidad instrumental corresponde al pensamiento de Pierre Faure, quien no admitía denominar ´método´ a su enfoque, pues lo consideraba un espíritu y unos instrumentos, sin especificarlos. De esta forma, los implementadores del enfoque faureano pueden aprovechar la riqueza de recursos para estimular la personalización, la autonomía, la actividad, la creatividad, la socialización y la trascendencia 42.



  1. Conclusión

Para responder a las exigencias del mundo contemporáneo, la Pedagogía Ignaciana trata de mantenerse fiel al carisma y a la espiritualidad de Ignacio de Loyola al mismo tiempo que está atenta a las señales de los tiempos. Este espíritu pedagógico encuentra en la ruta didáctica de Pierre Faure el terreno donde implementar su visión. Ambos enfoques se complementan, pues reconocen su fundamento en la misma tradición pedagógica jesuita y demuestran una identidad de propósitos y de estrategias.

San Ignacio encontró en el Modus Parisiensis el modo y orden que pasó a caracterizar el modo de actuar apostólico de la Compañía. Los Ejercicios conservan su vigor porque sus orientadores, en las diversas maneras de aplicarlos, observan el modo y orden. La Ratio Studiorum pudo ser aplicada en diferentes países y culturas y tuvo una vida de casi 200 años, porque los educadores seguían el modo y orden.

El nuevo esquema, resultante de la combinación de las cinco dimensiones del PPI con los siete momentos didácticos faureanos, e inspirados por la ‘cura personalis´ y el principio de la flexibilidad, sería el modo y orden de la Pedagogía Ignaciana y, a la vez, una re significación de la educación personalizada. Es importante recordar que la mezcla de elementos es bien típica de la tradición ignaciana y jesuita. El resultado de esa mezcla lo podríamos denominar Esquema Didáctico Ignaciano/Faureano.

En su implementación, el nuevo enfoque didáctico se mantendrá siempre vigilante de asegurar la coherencia de las prácticas con los seis principios (personalización, autonomía, libertad, creatividad, socialización y trascendencia), sabiendo que no siempre se podrá tocar todos los principios en la misma práctica educativa. Al disponer de una ruta o de un recuadro, con los momentos didácticos definidos, los educadores con facilidad podrán dosificar la estimulación a determinada dimensión o tipo de inteligencia de la persona. Para eso, será necesario aplicar el principio de flexibilidad (modo) de los Ejercicios Espirituales, - lo cual no existe en la pedagogía tradicional - adaptando los momentos didácticos a la situación de personas, tiempo y lugares.



El Esquema Didáctico Ignaciano/Faureano puede ofrecer las condiciones para impregnar de valores cualquier acción educativa – escolar o extraescolar – y propiciar la formación de hombres y mujeres competentes y motivados a contribuir para la superación de las estructuras injustas de la sociedad, de manera que se pueda transformar este mundo de acuerdo con el sueño de Dios.

1 Promulgada en 1599, después de cerca de 50 años de estudios e intercambios, la Ratio Studiorum u organización de los estudios, es un conjunto de 30 Reglas sobre el funcionamiento y la administración de la educación escolar. Se considera la Ratio la primera sistematización educativa en el mundo.Texto completo de la Ratio: http://pedagogiaignaciana.com/GetFile.ashx?IdDocumento=122


2 El site de la CPAL Centro Virtual de Pedagogía Ignaciana presenta alrededor de 400 títulos sobre Pedagogía Ignaciana: http://www.pedagogiaignaciana.com

3 Características de la Educación de la Compañía de Jesús, Roma, Curia General de los Jesuita, 1986. In: http://pedagogiaignaciana.com/GetFile.ashx?IdDocumento=123

4 Pedagogía Ignaciana. Un planteamiento práctico. Roma, Curia General de los Jesuitas, 1993. In: http://pedagogiaignaciana.com/GetFile.ashx?IdDocumento=124

5 Proyecto Educativo Común de la Compañía de Jesús en América Latina (PEC). Río de Janeiro, CPAL, 2005. In: http://pedagogiaignaciana.com/GetFile.ashx?IdDocumento=233

6 Codina, Gabriel. Pedagogía Ignaciana. In: Diccionario de Espiritualidad Ignaciana. Madrid, Universidad Pontificia Comillas, 2007.

7 Arrupe, Pedro. Nuestros Colegios Hoy y Mañana. Roma, Curia General de los Jesuitas, 1980. In: http://pedagogiaignaciana.com/GetFile.ashx?IdDocumento=105
  • 8 Trato de la vinculación de la Pedagogía Ignaciana con los Ejercicios Espirituales en dos otros textos, en el Centro Virtual de Pedagogía Ignaciana:Exercícios Espirituais: escola de formação para a Pedagogia Inaciana (http://pedagogiaignaciana.com/GetFile.ashx?IdDocumento=1570) y

  • La Pedagogía Ignaciana u su fuerza impulsora: Los Ejercicios Espirituales (http://pedagogiaignaciana.com/GetFile.ashx?IdDocumento=1588).





9 En este tiempo le trataba Dios de la misma manera que trata un maestro de escuela a un niño, enseñándole; y ora esto fuese por su rudeza y grueso ingenio, o porque no tenía quien le enseñase (Autobiografía de San Ignacio de Loyola, n.27)

10 Dirigiéndose a los amigos colaboradores de la Compañía de Jesús, Kolvenbach resaltaba el valor de los Ejercicios: Ellos transformaron muchos corazones y muchas vidas y fueron fuente de importantes cambios sociales y culturales. No es un sistema rígido, cerrado, por el contrario, son flexibles y pueden ser adaptados a las personas de distintos niveles de camino espiritual y a diferentes programas de acompañamiento de las personas en la vida ordinaria. La experiencia muestra que los cristianos no católicos pueden tener un buen provecho de los Ejercicios y estos también pueden ser adaptados para ayudar a los no cristianos. Estoy personalmente convencido de que no tenemos nada mejor que ofrecer. Los convido a hacer un mejor uso de ellos, y espero que muchos de ustedes aprendan a usarlos para ayudar a los otros, como algunos ya lo han hecho. Insisto también que ustedes reivindiquen de mis hermanos jesuitas que, al trabajar lado a lado con ustedes, les compartan la espiritualidad de Ignacio de Loyola, especialmente los Ejercicios Espirituales [Trad. nuestra] (To friends and collegues of the Society of Jesus.In: Acta Romana Societatis Iesu, Roma, Curia General de los Jesuitas, XX (IV), 1992: 600-607).

11 Costa, Maurizio. Anotaciones sobre las líneas fundamentales de la Pedagogía de la Compañía de Jesús. In: Centrum Ignatianum Spiritualitatis, Roma, Curia General de la Compañía de Jesús, v.18, n.55, 1987.

12 Codina Mir, Gabriel. Aux sources de la Pédagogie des Jésuites. Le ´Modus Parisiensis´. Roma, Institutum Historicum S.I., 1968.

13 Ejercicios Espirituales, n.74.

14 Ejercicios Espirituales, 2,1.

15 Dice el P. Maurizio Costa No es el ejercitante quien se debe adaptar al ritmo del director, a sus ideas, a su esquema mental o espiritual, sino el inverso: es el director quien tiene que volverse un servidor y diácono no apenas de la Palabra del único Pedagogo que a ambos trasciende, como también de verdadero bien y de las verdaderas necesidades del ejercitante, aun cuando muchas de estas sean desconocidas o ignoradas (Op. cit.).

16 Iglesias, Ignacio. Dar ´a otro modo y orden´. In: Manresa, Madrid, vol. 61, 1989: 355-366.

17 Klein, Luiz Fernando. Actualidad de la pedagogía jesuíta. Guadalajara (Mexico), ITESO, 2002: 41.

18 Ejercicios Espirituales, 2ª. Anotación, n.2.

19 Ejercicios Espirituales, n.22.

20 Ejercicios Espirituales, n.230-237.

21 Características de la Educación de la Compañía de Jesús. Op. cit. n. 23.

22 Ejercicios Espirituales, n.231.

23 Dice San Ignacio en la Contemplación del Reino: los que más se querrán afectar y señalar en todo servicio de su rey eterno y señor universal, no solamente ofrecerán sus personas al trabajo, mas aun haciendo contra su propia sensualidad y contra su amor carnal y mundano, harán oblaciones de mayor estima y mayor momento (Ejercicios Espirituales, n.97).

24 El P. Simon Décloux afirma que si los Ejercicios Espirituales están a la base de la visión educativa de la Compañía de Jesús, es igualmente claro que ellos son propuestos en los colegios como una fuente continuada de renovación y de inspiración, no solamente a la disposición de los alumnos, sino también a la de los miembros de la Comunidad Educativa. Ahí donde los Ejercicios ignacianos se vuelven, en forma de retiros, la fuente común del esfuerzo pedagógico, resulta una profundización decisiva del trabajo de formación ofrecido por la escuela. [Trad. nuestra] (In: La Pédagogie des Jésuites et son inspiration ignatienne. Lumen Vitae, Brussel, n.45, 1990.

25 Maurizio Costa dice que hay que considerar los Ejercicios no tanto como un libro que contiene principios pedagógicos aplicables también a otros sectores o campos de apostolado, sino como una experiencia que es pedagógica en sí misma. Antes de tener una pedagogía, los Ejercicios Espirituales son una pedagogía, una ´pedagogía de la experiencia espiritual personal´ (Op. cit.).

26 Presento del enfoque de Pierre Faure en mi libro Educación Personalizada: desafíos y perspectivas. Ciudad de México, Obra Nacional de la Buena Prensa, 2002, 269 p.

27 Jornadas de Educación Personalizada en el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Murcia, del 14 al 16 de febrero de 1972.

28 Vamos a denominar el movimiento personalizador de ´enfoque faureano´, para referirlo a Pierre Faure como su impulsador.

29 Faure, Pierre. Conferencias del P. Pierre Faure en las Jornadas de 1973. Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 79 pp.

30 Faure, Pierre. Un enseignement personnalisé et communautaire. Paris, Ed. Casterman, 1978.

31 Nieves Pereira de Gómez, María. Educación Personalizada. Un proyecto pedagógico en Pierre Faure. Ciudad de México, Ed. Trillas, 3ª. ed., 1985 (1ª. ed. 1976), 285 p.

32 Klein, Luiz Fernando. Educación Personalizada, Op. cit.

33 Faure, Pierre. Conferencias del P. Pierre Faure en las Jornadas de 1973. Op. cit.

34. Faure define el aspecto pedagógico de la normalización, describiendo una jornada escolar:... los niños [están] en actividades que van y vienen en la clase, según las necesidades del momento, es decir, según lo que requieren su trabajo y sus actividades... sea de manipulación de material educativo y escolar, investigaciones y documentación en los libros de la biblioteca, consultas a los compañeros o al profesor, ejercicios en el pizarrón o en la mesa, manipulación en el suelo o en el corredor, clasificación de lo que fue descubierto o preparación de exposiciones... sea también ordenamientos o limpieza, cuidado de las plantas o de los animales... Los alumnos... de cualquier edad... trabajan y actúan sin obligación, sin aprensión... sin otra preocupación que la de hacer lo que tienen que hacer, del modo más natural del mundo... Se adquiere también el hábito de hablar bajo, de moverse sin barullo (In: Memoria del Curso ´Verano de 1976´, Guadalajara, Mímeo).

35 Faure, Pierre. Memoria del curso sobre Educación Personalizada. Verano de 1975. Una experiencia educativa. Cipo, Guadalajara, Mímeo.

36 Vélez Escobar, Álvaro. Practica de la Educación Personalizada. Bogotá, CONACED, 1990, 183 p.

37 Nieves Pereira de Gómez, María. Op. cit.

38 Pedagogía Ignaciana. Un planteamiento práctico. Op. cit. n.120.

39 Proyecto Educativo Común. Op. cit.

40 Así nos referimos a la numeración marginal del documento Pedagogía Ignaciana. Un planteamiento práctico. Op. cit.

41 Consideramos la Pedagogía como un área del conocimiento humano que analiza, mediada por otras ciencias, la naturaleza y las finalidades del proceso educativo de un grupo social proporcionándoles dirección y condiciones de método y organización, de acuerdo a una determinada visión del ser humano y de la sociedad. Por Didáctica entendemos un área de estudio de la Pedagogía que analiza los fundamentos, las condiciones y el modo de realización de la instrucción y de la enseñanza y aprendizaje, a fin de posibilitar la operación óptima de los objetivos que se pretenden.


42 El P. Carlos Vásquez Posada S.J. ofrece un amplio y seleccionado material sobre la articulación de la Pedagogía Ignaciana con el enfoque personalizado de Pierre Faure en su libro Propuesta Educativa de la Compañía de Jesús. Fundamentos y Práctica (Bogotá, ACODESI, 2006, 614 p.).



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