La pedagogía de la educación popular



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LA PEDAGOGÍA DE LA EDUCACIÓN POPULAR

XXXIII Congreso Internacional

Asunción (Paraguay), 2002


Documento Base

(Borrador para trabajar en el Congreso)1

Educar es hacer hombres en plenitud, comprometidos en la construcción

de un mundo más solidario y más justo.

Fe y Alegría deberá profundizar en la pedagogía del amor, de

la ejemplaridad del trabajo, de la abnegación y del sacrificio por los demás,

en la alegría esencial de la creación personal, como despertador y

resucitador de las energías latentes o dormidas en cada persona...

Somos mensajeros de la Fe y al mismo tiempo Mensajeros de la Alegría.

Mensajeros de la Fe y Maestros de la Alegría.

Debemos por lo tanto aspirar

a ser Pedagogos en la Educación de la Fe y Pedagogos de la Alegría.
(P. José María Vélaz)

CONTENIDOS

Introducción

3

I La Pedagogía de la Educación Popular en Fe y Alegría

4

1) ¿Cómo la entendemos?

4

2) ¿Qué comprende?

5

II La Intencionalidad de la Educación Popular en Fe y Alegría

6

III Las Dimensiones Formativas

7

1) Dimensión Afectiva

9

2) Dimensión Ético-Social y Cultural

10

3) Dimensión Intelectual

11

4) Dimensión Estética

12

5) Dimensión Física

13

6) Dimensión Creadora

14

  1. Dimensión Histórica

15

8) Dimensión Espiritual

16

IV Los Agentes (o Actores) del Proceso Educativo

17

1) Los Educandos

17

2) Los Educadores

18

V Los Contenidos Educativos y su Planificación

19

VI Los Métodos y Medios Pedagógicos

21

  1. Contextualización de los Aprendizajes

22

2) Democratización de los Procesos

22

3) Participación Activa

23

4) Innovación e Investigación

23

  1. Producción

24

  1. Interculturalidad

24
      1. Lectura de la realidad

25


b) Revaloración cultural

25

c) Diálogo de saberes o diálogo intercultural

26


d) Negociación cultural y pluralidad de racionalidades

27

VII La Evaluación

29

VIII La Gestión de Centros y Programas Educativos

30

IX La Comunidad

32

X La Pastoral

34

XI El Educador Popular: Una última palabra sobre su perfil y autoformación

35

Un apoyo referencial: Aproximación a las Prácticas Significativas en Fe y Alegría

36

Bibliografía

40

Introducción

  1. En Fe y Alegría asumimos la Educación Popular como una propuesta ética, política y pedagógica para transformar la actual sociedad. Nuestra opción se traduce en un trabajo tenaz y perseverante contra la pobreza y la exclusión, contra sus causas históricas y estructurales. Porque afirmamos la igualdad esencial de todos los seres humanos, trabajamos por una sociedad sin excluidos, que permita a todos y cada uno aportar desde sus diferencias. En consecuencia, optamos por una pedagogía y una metodología coherentes con nuestra opción ética y política. Pedagogía para la transformación y no para la adaptación.

  2. El XXXII Congreso celebrado en Guatemala, en 2001, representa un paso importante para la puesta al día tanto del concepto de Educación Popular, como en la identificación de retos que implican la reconceptualización de nuestras prácticas y la sistematización de una propuesta pedagógica coherente con la intencionalidad transformadora. En este XXXIII Congreso nos hemos fijado como objetivo, profundizar en los fundamentos y desarrollo pedagógico de dicha propuesta, tanto en la educación formal como en la no formal. Este documento recoge el resultado de la reflexión sobre los principios orientadores y metodológicos de una Pedagogía de la Educación Popular, para el desarrollo de nuestras prácticas educativas y la gestión de nuestros centros y programas.

  3. Es una reflexión con cuatro referentes principales. Primero: las intencionalidades de la Educación Popular como la entendemos en Fe y Alegría, reconceptualizadas a la luz del Ideario del Movimiento y de los retos de la realidad latinoamericana y global, identificados y analizados en Congresos anteriores. Segundo, las bases conceptuales de nuestra propuesta educativa, en particular nuestra visión de la persona que deseamos formar, el modelo de desarrollo que promovemos, la sociedad que aspiramos, la Iglesia que queremos ser y las características de la educación que proponemos, bases ampliamente elaboradas en el documento “Educación Popular y Promoción Social: Propuesta de Fe y Alegría”.2 Tercero: conceptos y principios del acervo del conocimiento pedagógico, en especial de la teoría y práctica de la Educación Popular, que asumimos como fundamentos, hipótesis e iluminación para el trabajo. Y cuarto, la reflexión sobre nuestra acción educativa, en particular la intuición y comprobación en el caminar de prácticas eficaces y coherentes con nuestras intencionalidades, así como la autocrítica de fallas e incoherencias al contrastar dichas prácticas con referentes del deber ser.

  4. Una pedagogía se alimenta de la reflexión sobre el hecho educativo y lo orienta; por tanto, siempre debe estar en proceso de elaboración y continua revisión. Con este Documento lo que se busca es reflejar los consensos y puntos en debate dentro del Movimiento en este momento particular, con niveles de definición amplios, para recoger, en lo posible, la diversidad de nuestros contextos culturales, grupos a los que llegamos y programas educativos. Pretende simplemente ser “base” para un debate, profundización y construcción permanente; un Documento que nos mueva a mayor reflexión sobre lo que hacemos, para qué, por qué lo hacemos y cómo lo hacemos; para releerlo desde las vivencias y las experiencias tanto de los educadores, como de los que trabajan en tareas de gestión; en definitiva, para asumir nuestro crecimiento personal y profesional desde el compromiso de nuestra Identidad y desde allí orientar mejor nuestra práctica de la Educación Popular.

  1. LA PEDAGOGÍA DE LA EDUCACIÓN POPULAR EN FE Y ALEGRÍA

1) ¿Cómo la entendemos?

  1. Entendemos la Pedagogía, en sentido amplio, como el saber práctico-teórico, producto de la reflexión e investigación sobre el hecho educativo y sobre las relaciones que se construyen en los procesos de enseñanza-aprendizaje, cualquiera sea el espacio (escolar o no), el contexto cultural o la edad de los sujetos. Es un saber construido sobre el proceso educativo, que busca orientarlo de manera consistente con una intencionalidad. Lo “pedagógico” es lo que articula el deber ser (o los fines) y el hacer, mediante principios y orientaciones metodológicas generales, que luego se desarrollan en el plano del currículo y la (o las) didáctica (s), ambos con mayor grado de concreción y adaptación a los contextos, contenidos y necesidades educativas.

  2. La pedagogía, como saber teórico-práctico explícito sobre la educación, está condicionada por la visión amplia o estrecha que se tenga de educación y, a su vez, por la noción que se tenga de la persona, como ser que crece en sociedad. La Educación Popular es un modo de hacer educación, una propuesta que se alimenta de una intencionalidad que le da norte y sentido, pero que no dice qué y cómo se debe hacer para lograr procesos de enseñanza-aprendizaje coherentes con su intencionalidad. Por ello es importante el no descuidar la reflexión pedagógica socio-crítica sobre el hecho educativo como se produce en la práctica.

  3. En Fe y Alegría necesitamos gestar una pedagogía para transformar la educación y, de este modo, contribuir a la transformación de la sociedad; una pedagogía coherente con la propuesta ética y política, que oriente en la práctica educativa la construcción de los valores que proponemos, que cuestione las prácticas ideologizadoras, dogmáticas, transmisivas y autoritarias; en definitiva, una pedagogía que nos ayude a develar las prácticas que niegan o contradicen nuestra propuesta, a superar el mero discurso del cambio y la transformación, o la espontaneidad y la improvisación en las acciones. Queremos gestar una pedagogía de la educación formal para nuestras escuelas, pero también queremos ampliar en el tratamiento de la pedagogía de la Educación Popular, a la educación alternativa, productiva, radial, etc., ya que entendemos que la acción educativa rebasa lo escolar y que, en nuestra propuesta de Educación Popular, son de igual importancia y sentido, los programas para los no escolarizados, los jóvenes y los adultos en general.

  4. Se trata entonces de una pedagogía para potenciar el desarrollo personal y la participación social de sectores empobrecidos y excluidos, por causa de la marginación y condiciones creadas por un sistema excluyente e inequitativo; una pedagogía para desarrollar todos sus poderes, capacidades y potencialidades, de modo que sean gestores de su propio destino y constructores de una sociedad genuinamente democrática y justa. Es en este sentido que en Fe y Alegría hablamos de “empoderamiento”: empoderar al hombre y mujer para que sean sujetos de su propia transformación y actores en la transformación de su sociedad. También hablamos de una educación “liberadora”, que les dé herramientas para analizar, pensar, ser creativos y ser verdaderos protagonistas, autónomos y responsables para decidir y lograr mejor calidad de vida. Poder y libertad para participar, para ser persona y en comunidad, con vocación al servicio del otro. Poder y libertad entre la ética de amor y la Utopía del Reino de Dios, como aprehensión crítica del mundo, para crear y anticipar el nuevo tipo de sociedad que buscamos.

  5. La educación es una práctica que se desenvuelve principalmente en un determinado ambiente cultural, pues cada uno lleva a sus espaldas una historia, una cultura, una lógica de pensamiento, una determinada visión del mundo y unos saberes, vivencias, experiencias, necesidades, intereses y aspiraciones. La educación es siempre un acto social y cultural. Por ello, la reflexión pedagógica debe estar iluminada por distintas disciplinas: psicología, sociología, política, economía, historia… No podemos construir una pedagogía exclusivamente sobre teorías psicológicas de los procesos de aprendizaje.

  6. Por eso no hacemos opción de compromiso con autores, ni corrientes ni paradigmas sociopolíticos, educativos o pedagógicos. Tomamos de todos ellos con flexibilidad, contextualizándolos y en la medida que iluminen nuestro caminar y resulten coherentes con nuestra intencionalidad. Dependiendo de cómo los principios que propugnan se entiendan y apliquen en la práctica, pueden resultar de gran valor, o también muy ineficientes. En casos de teorías o métodos específicos nuestro reto siempre será: ¿cómo asumirlos desde la intencionalidad y cómo adaptarlos a la lectura de la realidad, en perspectiva de Educación Popular? De allí que motivemos a nuestros educadores a un constante estudio de la literatura sobre educación y el conocimiento de diversas fuentes para, en contraste con la realidad, reflexionar e iluminar los cómos de su práctica. Por ello, este Documento no contiene revisiones teóricas, juicios ni referencias preferenciales a teorías o métodos particulares, salvo grandes principios metodológicos que deben caracterizar una práctica pedagógica de Educación Popular como la concebimos.

2) ¿Qué comprende?

  1. Una pedagogía busca orientar el proceso educativo de manera consistente con su intencionalidad, lo que implica tener claridad acerca de la finalidad en términos de las dimensiones de desarrollo del sujeto, las características y el rol de los agentes (actores) que intervienen en el proceso educativo, el objeto –contenidos- de aprendizaje, los métodos y medios pedagógicos, los mecanismos de evaluación, criterios para la organización y gestión de los centros escolares y demás espacios educativos, y la formación de los educadores, todo ello en relación de coherencia. En el caso de Fe y Alegría se añaden dos elementos muy importantes de cara a la integralidad de su propuesta educativa y de promoción social: la relación con la comunidad y el trabajo pastoral.

  2. De los aportes del documento Inicial y de los resultados de la consulta a los países, se desprende el siguiente esquema de contenidos que sirve para integrar las elaboraciones a la fecha, con miras a su discusión en el Congreso y perfeccionamiento o mayor desarrollo ulterior.

  1. La Intencionalidad

  2. Las dimensiones formativas (vitalidades)

  3. Los agentes (actores) del proceso educativo

  4. Los contenidos educativos y su planificación

  5. Los métodos y medios pedagógicos

  6. La evaluación

  7. La gestión de centros y programas educativos

  8. La comunidad

  9. La pastoral

  10. El educador popular y su autoformación

II. LA INTENCIONALIDAD DE LA EDUCACIÓN POPULAR EN FYA

  1. La Educación Popular en Fe y Alegría tiene una clara intencionalidad: potenciar el desarrollo personal de los educandos, para hacerlos responsables de su propia transformación personal y la de su comunidad, profundizando la conciencia de su dignidad humana, favoreciendo la libre autodeterminación y promoviendo su sentido de servicio.

  2. Frente a otros modelos y concepciones educativas tradicionales, proponemos la Educación Popular como una propuesta ética, política y pedagógica para transformar la sociedad. Es a partir de esta intencionalidad transformadora que debemos construir una pedagogía de la Educación Popular.

  3. Nos definimos como un Movimiento Internacional de Educación Popular Integral y Promoción Social, dirigido a la población excluida, para construir un proyecto de transformación social, basado en los valores cristianos de justicia, participación y solidaridad. Nuestra identidad y misión tiene como referente la visión de una sociedad:3

  • Justa: donde se respete a la persona, su dignidad, sus ideas y valores culturales, humanos y espirituales; donde se viva en igualdad de derechos y deberes, suprimiendo la discriminación por razones de raza, sexo, religión, ideología política u otras; donde se tenga acceso real a la satisfacción de las necesidades humanas básicas, superando la brecha entre los que tienen más a favor de los que tienen menos y promoviendo a los sectores más deprimidos; donde el desarrollo se entienda como un proceso humano, integral y sustentable para todos.

  • Participativa y solidaria: donde todos accedan a los bienes culturales, económicos, sociales y religiosos y en la que todos aporten según sus fuerzas y reciban según sus necesidades; donde se busque comunitaria y solidariamente la solución de los problemas; donde se compartan –en forma libre y responsable- las decisiones y la marcha de la misma sociedad, los medios de producción y el fruto del trabajo.

  1. Por ello en nuestro Ideario se califica nuestra acción pedagógica como “evangelizadora y liberadora” y también, en mucho de nuestros documentos, se habla con frecuencia de una pedagogía “transformadora”, de la “esperanza”, de la “solidaridad”, de la “participación”, de la “autogestión, de la “negociación”, de la “alegría”, del “amor”, del “servicio”… Con ello se resaltan palabras que son claves para identificar los rasgos de nuestra acción educativa; en otras palabras, “lo que educa” o “enseña”, ya sea por el contagio del ejemplo, por doctrina, por el influjo del ambiente educativo o por procesos diseñados para promover el aprendizaje.

  2. Estas palabras y otras afines con los valores que promovemos, son parte de nuestro vocabulario pedagógico. Nos ayudan a caracterizar el tipo de educación que aspiramos en cuanto a su “calidad” y a precisar mejor nuestros modos de aproximarnos a los educandos, según las dimensiones formativas, dentro de nuestro concepto de Educación Integral. También nos ayudan a visualizar prácticas y ambientes educativos “pertinentes”, a pensar en nuestro talante personal y en las “cualidades” que deseamos promover en la formación profesional y desarrollo personal de nuestros educadores.

  3. El propio nombre de Fe y Alegría nos abre el camino, como lo supo entender nuestro Fundador, a una acción pedagógica signada por el sentido del amor y del servicio, fuente de la alegría verdadera. En los años setenta, el Padre José María Vélaz escribió unos apuntes que tituló “Pedagogía de la Alegría”, en los que argumenta que la fe es la raíz de toda esperanza y por ello, de toda pedagogía que se orienta a formar personas libres y generosas; que Dios Padre nos llamó a la felicidad y por ello la educación tenía que orientarse a conducir a las personas a una vida de alegría:

Somos Mensajeros de la Fe y al mismo tiempo Mensajeros de la Alegría. Mensajeros de la Fe y Maestros de la Alegría. Debemos por lo tanto aspirar a ser Pedagogos en la Educación de la Fe y Pedagogos de la Alegría… Tengo la seguridad de que una Pedagogía de la Alegría convertirá nuestra tarea en un Humanismo profundo y transformador. Utilicemos en nuestros planteles todo instrumento que directa o indirectamente traiga más felicidad a nuestros niños y jóvenes...

  1. Fe es nuestro nombre y fe es el fundamento de nuestra Identidad. Fe que hemos recibido de la generosidad de Dios Padre, que nos convoca a construir la fraternidad. Fe que nos enseña a mirar a nuestros hermanos con los ojos del mismo Dios y que mueve a la misericordia y el servicio. Fe que nos da nuevo aliento y alimenta nuestra esperanza y nuestros sueños en estos días de reacomodo, pragmatismo y desesperanza, en los que ya no se cree que el cambio y la transformación son posibles. Fe que nos exige colocarnos al lado de los afectados en su condición humana y falta de oportunidades por un sistema excluyente, opresor, inequitativo, para recorrer con ellos nuevos éxodos hacia la liberación y vida. Una fe que se traduce en servicio, en solidaridad, en genuina libertad cristiana y en alegría. Dicho con los versos de Tagore:

Yo dormía y soñaba que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era la alegría.

III. LAS DIMENSIONES FORMATIVAS

  1. Fe y Alegría promueve una educación Integral en su sentido más amplio, que procura abarcar la persona en todas sus dimensiones, posibilidades, capacidades y considerando sus necesidades, que busca su realización plena y la construcción de comunidad.

  2. Para Fe y Alegría, la educación implica una tarea de liberación, de formación de la persona libre desde, con y para la comunidad. Educar es formar el corazón, la mente y las manos, para que los educandos aprendan a vivir y convivir en este mundo y sean capaces de transformarlo, desde el conocimiento de la realidad y la valoración de su cultura y de las otras culturas. Formarlos teniendo como referente la persona nueva, una persona en íntima relación con los problemas de su tiempo, que logra concientizarse en contacto con su medio, con la capacidad y el poder de impulsar una sociedad y una iglesia distintas, desde la vivencia de los valores humanos y cristianos. Se trata, en breve, de formar personas plenas y ciudadanos responsables, productivos y solidarios.

  3. La educación se nos presenta como un largo viaje, de toda la vida, hacia la conquista de una persona integral, multidimensional y ecológica, es decir, que vive en equilibrio consigo mismo, con los demás y con la naturaleza, y por ello combate con valor todo lo que amenaza la vida. El sentido último de la vida es dar vida. Esta concepción de educación necesita de una pedagogía capaz de promover al “hombre completo”: las facultades de expresión y de comunicación, el equilibrio afectivo, la capacidad inventiva y creativa, el hábito científico y crítico, el más amplio espíritu de socialidad y de humanidad.

  4. El objetivo de la educación, y por ende el objeto de la pedagogía, no puede ser otro que la educación integral y multidimensional de la persona, que piensa con su propia cabeza y siente con su propio corazón, capaz, en consecuencia, de vivir entregado a la construcción del proyecto-comunidad. En palabras de Frabboni (2001,10 y ss), el objetivo de la pedagogía es “hacer crecer el árbol de la persona y recubrir de hojas verdes sus múltiples ramas, es decir, las múltiples dimensiones de su propio desarrollo... Su tarea es preservar y expandir en toda su riqueza, las esferas afectiva, ético-social, intelectual, estética y física de la vida personal. Es alcanzar la vitalidad integral”.

  5. Nuestra concepción de pedagogía necesita trascender, en consecuencia, los límites etimológicos de la palabra (en cuanto que hace referencia a la conducción del niño), pues responde a una concepción de educación permanente, como tarea de perfeccionamiento durante toda la vida. Por ello, debe articular también los tres planos de la educación: el plano formal, representado por las escuelas y centros educativos en general; el plano no-formal, constituido por las instancias intencionalmente educativas como la familia, las asociaciones, las iglesias, el mundo laboral...; y el plano informal, que hoy se nos presenta como un sistema invasor y totalizador, constituido por los medios de comunicación y los nuevos alfabetos electrónicos, que, aun sin pretenderlo, educan o deseducan mucho más que las otras instancias.

  6. Pero además, esta concepción pedagógica debe dar cuenta de una educación cargada de nuevas responsabilidades en la sociedad globalizada, sobre todo en las grandes ciudades o ciudades intermedias. Al no ser ya la familia el primer socializador pedagógico (tenemos que admitir que ya no radica en la familia, con la misma fuerza que antes), son los espacios alternativos y la escuela la que se ve con una mayor carga educativa, en un espacio que no está preparado para ello y frente a un cruce de culturas. En estas circunstancias, las modalidades e instancias educativas se han diversificado y complejizado. La diversificación de los programas de Fe y Alegría son prueba de ello.

  7. La propuesta pedagógica de Fe y Alegría, cualquiera sea el espacio educativo, debe articular principios y orientaciones prácticas para la formación de la persona en la integralidad de las siguientes dimensiones (o vitalidades):

    1. La dimensión afectiva, con una pedagogía del amor, la alegría y el éxito.

    2. La dimensión ético-social y cultural, con una pedagogía del diálogo, la participación y la cooperación.

    3. La dimensión intelectual, con una pedagogía problematizadora, concientizadora y de la investigación.

    4. La dimensión estética, con una pedagogía de la expresión y la creatividad artística.

    5. La dimensión física, con una pedagogía del esfuerzo y la superación.

    6. La dimensión creadora, con una pedagogía del trabajo, la productividad, la conservación, la fecundidad y el desarrollo sustentable.

    7. La dimensión histórica, con una pedagogía de la identidad y del sentido de la existencia.

    8. La dimensión espiritual, con una pedagogía de la solidaridad y del testimonio.

  1. Estas dimensiones y las cualidades pedagógicas asociadas constituyen elementos indispensables a ser pensados en los currículos y desde la práctica del educador (sean nuestros destinatarios alumnos del sistema regular, niños de la calle, adultos, adolescentes o jóvenes en espacios de formación no formal); elementos a tomar en cuenta para planificar y organizar los centros y programas educativos como contextos intencionalmente diseñados para promover conocimientos, competencias, soluciones, habilidades y valores, según el modelo de persona y de sociedad que queremos hacer posible. Todas estas dimensiones están interrelacionadas, se cruzan y se solapan. Hay un sentido de integralidad.



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