La manifestación del ocio en parques naturales protegidos Arantza Arruti



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La manifestación del ocio en parques naturales protegidos

Arantza Arruti

Resumen

A lo largo de las siguientes páginas vamos a intentar dar respuesta a una serie de preguntas que giran en torno a la consideración del espacio natural protegido como co-protagonista indiscutible de la experiencia de ocio. Entre ellas, las siguientes: ¿qué es lo que hace que un parque natural protegido sea, desde un punto de vista recreativo, tan atractivo para la persona?, ¿cuáles son las experiencias de ocio que una persona puede vivenciar en parques naturales protegidos?, ¿qué es lo que aporta al ser humano la experiencia de ocio en espacios naturales?, ¿cuáles son los beneficios e impactos positivos que reporta a la persona el hecho de tener experiencias satisfactorias, beneficiarias, placenteras y saludables en espacios que son en sí mismos saludables (espacios naturales)?, ¿puede causar la vivencia de ocio en espacios naturales algún tipo de efecto o impacto negativo sobre la persona y los recursos naturales?



La manifestación del ocio en parques naturales protegidos

— Actividades ecológicas versus actividades recreativas: cauces para la vivencia del ocio sostenible en parques naturales protegidos



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  • —  Actividades recreativas en los parques naturales protegidos: el caso de la CAPV

  • —  Beneficios del ocio en espacios naturales

  • —  Impactos negativos del ocio en espacios naturales

  • —  Reflexiones finales a modo de recapitulación y conclusión

La manifestación del ocio en parques naturales protegidos

Durante la última década hemos sido testigos de una serie de fenóme- nos y situaciones de diversa índole y consideración que nos han llevado a pensar, cada vez con más fuerza, que el entorno natural es un espacio in- discutible de ocio y que el ocio parece que cobra más sentido al entrar en contacto con el entorno natural y sus recursos.

Ejemplo de ello es la proliferación de equipamientos situados en entonos naturales: granjas-escuela, centros de interpretación o aulas de la naturaleza;33 el incremento de la diversidad de oferta y demanda de actividades recreativas a realizar en espacios naturales: itinerarios y visitas por parques naturales, alojamiento en casas de agroturismo o participación en deportes de riesgo y aventura;34 el aumento en el número de participantes en actividades de ocio en entornos natura- les (Cordell et al, 1990:44; Cordell & Super, 2000:133-144; Jensen, 1995:184; Cordell et al, 1999:219-227), sobre todo, en los parques de Europa Central y Oriental (FNNPE, 1993 y Consejo de Europa, 1992) y el gran número de visitas realizadas a espacios naturales. Respecto a este último caso, es significativo señalar que más de 30 millones de personas visitan anualmente los espacios naturales de España35 (Múgica y Goméz-Limón, 2002:81).

Hoy en día podemos afirmar que el entorno natural, sus recursos, equipamientos y servicios se han convertido en uno de los grandes co- protagonistas de la experiencia de ocio, en el cuál la naturaleza es con-



33 Según la Guía de Recursos para la Educación Ambiental, existen en España 678 equipamientos de este talante, de los cuales, 211, es decir, el 31% del total, están si- tuados, según sus responsables, en espacios naturales protegidos o en su entorno (CE- NEAM, 2002).

34 Según la Secretaría General de Turismo (2004:9), en el año 2004 existen 1.389 em- presas y organizaciones dedicadas a actividades en la naturaleza.

35 Según la última publicación sobre espacios naturales del Estado español (EU- ROPARC-España, 2006:11 y 24), existen en el territorio español 1.115 espacios na- turales protegidos. De éstos, 154 son parques naturales protegidos y aportan una superficie de más de 3,3 millones de hectáreas, es decir, un 64% de la superficie pro- tegida.

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siderada el núcleo central de la misma. Y es que, de uno u otro modo, un alto porcentaje de personas (sobre todo personas que vivimos en la gran ciudad) sentimos la necesidad de salir al campo, disfrutar de la naturaleza, dar un paseo por espacios no contaminados o de acercarnos al mar. En definitiva, de disfrutar, libremente, de y en unos entornos y ambientes distintos a los cotidianos y a los que tan acostumbrados es- tamos.

Si nos centramos en un punto de vista fundamentalmente ecológico o relativo a la naturaleza, los espacios naturales protegidos, y concreta- mente los parques naturales, son áreas o enclaves de gran atractivo para los ciudadanos a la vez que «zonas» merecedoras de una protección y cuidado especiales puesto que:



  • —  están poco transformadas y alteradas por la explotación u ocupación humana;

  • —  albergan paisajes de una belleza espectacular;

  • —  contienen ecosistemas, comunidades y elementos biológicos de gran

diversidad, representatividad e interés científico, cultural, educativo

y recreativo;



  • —  poseen unos valores ecológicos y estéticos de gran relevancia. En-

tre ellos cabe destacar las extraordinarias características, riqueza y singularidad de la flora, fauna, estructuras geomorfológicas, yaci- mientos paleontológicos y elementos geológicos que albergan los espacios naturales y algunos de los cuales se encuentran en gran peligro de extinción y altamente amenazados;

  • —  poseen espacios, hábitats, elementos y recursos naturales de notoria singularidad, rareza, fragilidad o belleza. Muchos de ellos únicos en el mundo; y

  • —  están bien conservadas y preservadas.

Ahora bien, ¿qué es lo que hace que un parque natural protegido sea, desde un punto de vista recreativo, tan atractivo para la persona?, o dicho de otro modo, ¿cuáles son las experiencias de ocio que una persona puede vivenciar en parques naturales protegidos? En esta línea, ¿qué es lo que aporta al ser humano la experiencia de ocio en espacios naturales?, es decir, ¿cuáles son los beneficios e impactos positivos que reporta a la persona el hecho de tener experiencias satisfactorias, be- neficiarias, placenteras y saludables en espacios que son en sí mismos saludables (espacios naturales)?

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Actividades ecológicas versus actividades recreativas: cauces para la vivencia del ocio sostenible en parques naturales protegidos

Entre los distintos tipos de experiencias que dan a la persona la po- sibilidad de disfrutar y vivir el ocio en parques naturales, nos vamos a centrar a continuación en las conocidas como actividades recreativas. Este tipo de actividades se caracterizan principalmente, y de modo general, por llevarse a cabo en contacto con el entorno natural, por propiciar sentimientos de libertad, placer y creación de hábitos de vida saludables, por posibilitar el encuentro o reencuentro con la naturale- za, por relacionarse con actividades lúdicas, la diversión y el deporte, por generar sensaciones de tranquilidad y sosiego y por contribuir al aumento de la autoestima, la autoconfianza o el conocimiento personal (Parra, 2002:175-190)

Directamente relacionadas con las actividades recreativas están las actividades que denominamos ecológicas. Se trata de un tipo de activi- dades de ocio que, teniendo lugar en entornos naturales, permiten que la persona (de generaciones actuales y futuras) pueda alcanzar altos niveles de satisfacción y bienestar sin que ello suponga degradar la naturaleza o dañarla en algún sentido. Es decir, que además de cumplir con las características propias del ocio que hacen que una experiencia sea considerada como tal, nos encontramos ante actividades que, en ningún momento y por ningún motivo, van en contra del entorno y es- pacio natural, sus normas, reglas u otras consideraciones relativas a su protección y conservación, en definitiva, que no lo destruyen sino que contribuyen al desarrollo sostenible y a su continuidad como espacios de ocio por excelencia.

Llegados a este punto conviene recordar que es preciso no perder de vista en ningún momento que el parque natural es, y seguirá sien- do, un espacio para conservar (que hay que conservar) y que cualquier iniciativa, actuación o actividad a realizar en el mismo deberá estar supeditada al principio de conservación o uso sostenible de los recursos naturales. Según este principio, tanto las generaciones presentes como las futuras deberíamos tener los mismos derechos y oportunidades, entre los que destacamos el derecho a disfrutar de un medio ambiente limpio y saludable.36



36 En estas consideraciones se basan, por ejemplo, los «principios para el turismo en áreas protegidas»: los parques son en primer lugar para conservarlos; los parques son en segundo lugar para la recreación; sólo se debería permitir la recreación de bajo impacto; los equipamientos de turismo en los parques deberían proveer beneficios para la conserva- ción del mismo (Buckley, 2002).

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A este respecto, es curioso observar que, según una investigación llevada a cabo por Corraliza, García y Valero (2002:159), el parque natural debería acometer los siguientes objetivos en el orden que se in- dica a continuación (relegando a un segundo plano la conservación de los recursos naturales):

  1. Facilitar el uso recreativo y promover el acercamiento a los visi- tantes

  2. Contribuir a proteger y conservar el medio natural de la zona (flo- ra, fauna, paisaje, etc.)

  3. Facilitar la conservación del patrimonio histórico y artístico de la zona

  4. Facilitar el uso educativo de la naturaleza en la zona

  5. Permitir la creación de nuevas oportunidades de desarrollo so-

cioeconómico

  1. Permitir a los habitantes de la zona obtener ayudas económicas

para promover sectores de actividad

Pero, volvamos a centrarnos en las actividades de ocio. No es tarea fácil elaborar un listado definitivo de actividades ecológicas. Ello nos obligaría a considerar, además de los requisitos previos e indispensa- bles que hacen que una experiencia sea considerada de ocio para una persona, los planes de regulación y gestión de los parques naturales en las que aquéllas se vayan a realizar, la normativa vigente en cuanto a actividades recreativas a desarrollar en dichos espacios y las caracterís- ticas singulares del parque en cuestión.

Es por ello por lo que presentamos en la tabla 1 un amplio listado (abierto y, por tanto, inacabado) de actividades recreativas que se po- drían llevar a cabo en parques naturales y que podría tomarse como punto de referencia a la hora de elaborar listados «personales» de acti- vidades ecológicas y de ampliar el repertorio de actividades recreativas a realizar por una persona.


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Tabla 1

Clasificación y tipología de actividades recreativas

Acuáticas

Aéreas


Terrestres

Rafting
Distintas modalidades de Piragüismo/Kayak


Busbob
Hydrospeed
Freebol
Descenso de cañones, ríos o barrancos: Barranquismo Submarinismo/Buceo
Escafandrismo deportivo
Pesca deportiva/submarina
Caza deportiva
Juegos subacuáticos
Remo
Esquí náutico
Surf/Surfing/Flysurf
Windsurf
Vela
Navegación en canoa
Baño/Natación
Velomar
Motos acuáticas/Motonáutica
Excursiones/rutas en barco
Paseos naúticos en ríos (Paseos en piragüa/Kayak) Cruceros fluviales/de litoral

Vuelo acrobático (ala delta) Vuelo a vela


Vuelo libre
Vuelo en ultraligero

Tiro al arco


Rappel
Trekking o senderismo
Montañismo, Alpinismo, Escalada Descenso de barrancos/cañones Espeleología y derivados como
el espeleobuceo
Actividades de Orientación/ Supervivencia
Distintas modalidades de esquí de montaña: Raquetas de nieve, snowboard Jogging/Marcha
Ecoturismo37
Agroturismo-turismo rural38
Visitas a centros de interpretación Recogida de plantas, frutos, animales Observación de la naturaleza (flora, fauna, paisaje, gea)
Fotografiar la naturaleza
Acampada
Pic-nic

Vuelo con motor (Vuelo en globo aerostático/Aerostación) Aeromodelismo


Paracaidismo

Parapente


Excursiones/Visitas aéreas de valor histórico / natural / cultural
Caída libre
Puenting

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Acuáticas

Aéreas


Terrestres

Distintas modalidades de automovilismo (conducir por placer)


Distintas modalidades de ciclismo (Cicloturismo, Bicicleta de montaña (BTT), Mountain Bike) Excursiones/Itinerarios ecológicos/ recorridos (a pie, a caballo, en BTT, en todoterreno, en trineo)

Rutas de patrimonio histórico / natural / artístico / cultural Equitación/hípica/turismo ecuestre Golf

Distintas modalidades de caza Distintas modalidades de moticiclismo Actividades de multiaventura

Fuente: elaboración propia a partir de Ceballos, 1996; Consejo Superior de Deportes. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2001:19-49; Dupont, 1979:157-166; Fernández de Tejada e Iniesta, 1999:59-80; Ford & Blanchard, 1993; Ibrahim y Cordes, 1993; Leitner, Leitner & Associates, 1989; Secretaría General de Turismo, 2004.

37 Destacamos esta actividad por entenderse, de forma general, como una modalidad de turismo que consiste en viajar a espacios naturales con el fin de disfrutar de sus recursos naturales de una manera sostenible causando el menor impacto negativo, involucrando a la población lo- cal y satisfaciendo las necesidades del visitante.

Para profundizar en este concepto véase Dawson, 2001:41-54; Fernández, 2006; Fernández de Tejada e Iniesta, 1999:59-80; Hernández de la Obra y Gómez-Limón, 2005:66; Juan, 1999:81-101; Pérez de las Heras, 1999:103-129; UICN, 1994:36-39.



38 Se puede entender por agroturismo la prestación de servicios de alojamiento, con o sin manutención, y otros servicios complementarios en establecimientos situados en el medio rural.

Para más información véase Blanco, 1999:149-171; Departamento de Comercio, Consumo y Turismo del Gobierno Vasco, 1996:7; Setién y López, 1995:473



Volvemos a reiterar el hecho de que no todas las actividades inclui- das en la tabla 1 son ecológicas y que en consecuencia será cada per- sona por una parte, y cada país, comunidad autónoma y parque natural en cuestión, por otra, quiénes deberían establecer, según sus criterios y legislación vigente, el número y tipo de actividades recreativas y, pos- teriormente, ecológicas realizables en cada parque natural en el que nos encontremos.

Actividades recreativas en los parques naturales protegidos: el caso de la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV)

En el caso de la CAPV, que cuenta en la actualidad con 9 parque naturales protegidos, hay una serie de actividades recreativas que se consideran susceptibles de afectar al normal desarrollo de las pobla- ciones de especies de flora y fauna y de alterar sus hábitats, y sobre las cuales existen normas y regulaciones explícitas.

Junto a esas actividades, cada parque natural protegido establece en su decreto de declaración, Plan de Ordenación de los Recursos Naturales-PORN y Plan Rector de Uso y Gestión-PRUG correspon- dientes, normas y regulaciones particulares sobre la realización de determinadas actividades recreativas. A modo de ejemplo presentamos en la tabla 2 las actividades recreativas explícitamente reguladas en los parques naturales protegidos de Urkiola (primer parque natural de- clarado en la CAPV) y Gorbeia (parque de mayor extensión y punto de referencia del montañismo vasco39 ).

Es importante señalar el hecho de que el contexto y la realidad de cada parque natural son distintos. Ello conlleva que las normas y regulaciones establecidas respecto a la realización de determinadas ac- tividades recreativas sean muy distintas y, en determinados casos, muy precisas, llegando a ser mucho mayor el número de regulaciones esta- blecidas que el número de actividades reguladas.



39 Véase a este respecto http://www.nekanet.net

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Tabla 2

Actividades recreativas explícitamente reguladas en los parques naturales prote- gidos de Urkiola y Gorbeia



Urkiola

Gorbeia

Pesca
Caza
(Senderismo)
(Montañismo)
Circulación con bicicletas
(Paseos a caballo)
Escalada
Espeleología
Realización de fuego
Estacionamiento de vehículos en suelo no urbanizable
Corta de leña con fines recreativos Parapente, Vuelo con ala delta o simi- lares
Sobrevuelo del parque por aviones y helicópteros
Vuelo de aparatos de aeromodelación provistos de motor
Actividad recreativa tip pic-nic Utilización de vehículos con escape li- bre, megáfonos, bocinas, instrumentos musicales, aparatos de radio o similares con volumen que resulten molestos

Pesca
Caza
Senderismo
Recorridos, circulación o compe- tencias deportivas ecuestres y en bicicleta

Escalada
Espeleología


Acampada
Escucha, observación, fotografía, filmación, etc. durante el periodo de berrea

Corta de leña con fines recreativos Realización de fuego con fines recreativos


Estacionamiento de vehículos en suelo no urbanizable

Utilización de vehículos con escape libre, megáfonos, bocinas, instrumentos musicales, aparatos de radio o similares con volumen que resulten molestos


Otras actividades deportivas

Fuente: elaboración propia a partir de Decreto 505/1995, de 5 de diciembre, por el que se aprueba la parte normativa del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de Urkiola y se ordena la publicación íntegra, Decreto 111/2006, de 30 de mayo, por el que se aprueba la parte normativa del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de Urkiola y Decreto 66/1998, de 31 de marzo, por el que se aprueba la parte normativa del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de Gorbeia y se ordena la publicación íntegra.

Estas últimas consideraciones nos llevan a subrayar la necesidad de utilizar los más adecuados y eficaces canales de comunicación, informa- ción y educación que nos permitan intervenir de una manera estructurada y bien organizada sobre los reales y potenciales usuarios de los parques naturales. Todo ello con la finalidad de lograr que las personas puedan te- ner verdaderas experiencias de ocio sostenibles en parques naturales.

En definitiva, lo cierto es que el lograr unos niveles de calidad de vida humanos más aceptables a través de vivencias de ocio en parques


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naturales no debería ir en contra de la calidad de vida del entorno natural: su destrucción o empeoramiento podría contribuir a la larga a la imposi- bilidad de utilizar el entorno natural como espacio en ocasiones único e irrepetible para mejorar nuestra calidad de vida y, por consiguiente, a una NO mejora de nuestra calidad de vida, o mejor dicho, a una incompa- tibilidad de nuestras acciones con el medio ambiente natural. En pocas palabras, a un ocio que no podríamos considerar sostenible con el en- torno natural.

Beneficios del ocio en espacios naturales

Según el Plan de acción para las áreas protegidas de Europa,40 los espacios protegidos son considerados lugares de recreo que, ade- más de enriquecer la calidad de vida humana, «ofrecen oportunidades para la inspiración, un antídoto contra el estrés, perspectiva de disfrute pacífico, un sitio para la reflexión y el entendimiento. Y por encima de todo son una fuente de renovación mental, física y espiritual» (UICN, 1994:15).

En este sentido, según Corraliza, García y Valero (2002), los par- ques naturales son, no sólo, importantes elementos para la conservación del patrimonio natural, sino, también, para la mejora de la calidad de vida, constituyendo así, un referente fundamental para el uso, disfrute y bienestar de las personas. Así, estos autores reconocen que la experi- mentación de la naturaleza (en sus múltiples formas) tiene efectos muy beneficiosos para el funcionamiento psicológico y social de las perso- nas, permitiéndoles recuperar un óptimo nivel de control a través de la experiencia estética, suscitando un intenso y generalizado sentimiento de aceptación y preferencia inespecífica (por cualquier razón) hacia los parques naturales y constituyendo una experiencia personal, emocio- nalmente cargada de sentimientos de gran intensidad.

Desde nuestro punto de vista, consideramos que la experiencia de ocio en parques naturales, además de sus posibilidades de aprendizaje y conocimientos de la naturaleza, ofrece la posibilidad de: olvidarse de los problemas cotidianos; descansar del trabajo, descargar tensiones, li- berarse, evadirse de la cotidiano y recuperar las energías perdidas, todo ello en un ambiente muy privilegiado; huir de los ruidos y de la con- taminación de las ciudades; alejarse de la monotonía de la vida diaria;



40 Se trata de un plan regional de acción elaborado por la Comisión sobre Parque Na- cionales y Espacios Protegidos como resultado del IV Congreso Mundial de Parques cele- brado en Caracas, Venezuela, en 1992.

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disfrutar del aire puro y de los recursos naturales que ofrecen los espacios naturales; divertirse, entretenerse o distraerse con familiares y amigos en en- tornos naturales de características inigualables; encontrar la tranquilidad, la paz interior, recrearse y relajarse; realizar actividades en entornos y ambientes muy difíciles de igualar y sin los cuales muchas de las acti- vidades carecerían de sentido; tener experiencias únicas y difíciles de olvidar; experimentar un nuevo encuentro con su persona, con su «yo interno»; tener experiencias nuevas, lo suficientemente gratificantes y satisfactorias como para desear volverlas a sentir; experimentar una mejoría física y mental o relacionarse con los demás, ser solidario y sentirse más feliz y satisfecho consigo mismo, con los que le rodean y con el entorno en el que se encuentra.

En esta línea, según las definiciones dadas por distintos autores41 acerca de la recreación al aire libre, para nosotros, ocio en espacios naturales, podemos afirmar que la realización de actividades de ocio en espacios naturales fomenta el buen uso de la naturaleza, implica co- nocer, valorar y usar los recursos naturales de una manera razonable y, además, contribuye a la toma de conciencia de la necesidad de proteger y conservar los espacios naturales y sus recursos.

Al hilo de las afirmaciones que estamos realizando, no podemos ol- vidarnos de que la misma vivencia del ocio, sea ésta en un entorno natu- ral o no, puede llevar a la persona a: vivir mejor, desarrollarse como tal, desarrollar su capacidad creativa, perfeccionarse, tomar conciencia de sus habilidades y destrezas, realizarse, conocerse, identificarse, sentirse mejor, escapar de la rutina y de la ardua realidad de cada día, recuperar el equilibrio perdido por las frustraciones y desengaños, descansar, dis- frutar, recrearse, sintiendo nuevas ganas de vivir, y a mejorar física y mentalmente. (Cuenca, 2000)

Así es como se ha dejado patente en la declaración de intenciones (position statement) acerca de la educación del ocio al aire libre o out- door leisure education elaborado por la Comisión de Educación de la Asociación Mundial del Ocio (World Leisure Association Education Commission, 2001) y en la declaración de Hangzhou (The Hangzhou Communiqué), presentada en el IX Congreso Mundial de Ocio celebra- do en Hangzhou (China) en octubre de 2006 (Jackson, 2006).



41 Entre otros, destacamos las definiciones dadas por la Comisión para el Análisis de los Recursos de la Recreación al Aire Libre (Ford & Blanchard, 1993:4), Carlson (Ford & Blanchard, 1993:5), Ford y Jensen (Iso Ahola, 1980:275; Jensen, 1995:9-10), Leitner (Leitner, Leitner & Associates, 1989:310), el Consejo de Educación al Aire Libre (COE) (Ibrahim & Cordes, 1993:288), Ibrahim (Ibrahim & Cordes, 1993:288) y Clawson y Knet- sch (Ford & Blanchard, 1993:5).

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Impactos negativos del ocio en espacios naturales

Los beneficios de la vivencia de ocio en espacios naturales nos lle- van, de uno u otro modo, a reflexionar sobre la otra cara de la moneda, es decir, acerca de los impactos, no tan positivos sino más bien negati- vos, que la misma vivencia del ocio puede causar sobre el entorno en el que ésta tiene lugar. Esta idea nos remite, de algún modo, a la doble direccionalidad del ocio que, como bien explica Cuenca (2000:80-91), se puede manifestar en distintos tipos de ocio. La direccionalidad posi- tiva del ocio va íntimamente unida a la vivencia gratificante del mismo tanto para la persona como para la sociedad y, por consiguiente, a los beneficios que su vivencia reporta a la persona y, por ende, a la socie- dad. Pero, la direccionalidad negativa del ocio se manifiesta cuando la experiencia de ocio es perjudicial ya sea para la sociedad o para la persona que lo vivencia y, por extensión, para el entorno en el que se realiza, estableciendo un nexo de unión entre direccionalidad negativa e impacto negativo del ocio.

Hasta el momento nos hemos centrado en los beneficios que reporta a la persona y a la sociedad la vivencia del ocio en espacios naturales. Pero, ¿puede causar la vivencia de ocio en espacios naturales algún tipo de efecto o impacto negativo sobre la persona y los recursos naturales? En caso afirmativo, ¿de qué tipo de impactos estaríamos hablando?

Desde nuestro punto de vista, pensamos que la realización de acti- vidades de ocio en espacios naturales puede causar una serie de impac- tos negativos no sólo sobre el entorno natural en el que se llevan a cabo sino también sobre la persona que las realiza. En cualquier caso, es preciso distinguir entre los impactos de las actividades recreativas y los de las actividades ecológicas.

En el caso de la realización de actividades recreativas, un aumen- to de las mismas (sea dicho aumento controlado o no) puede llevar a medio-largo plazo a:

— Un impacto negativo sobre el espacio natural en cuanto a incre- mento de erosión del suelo, deforestación del terreno (aumento de incidencia de aludes), deterioro de caminos y senderos, utilización no sostenible de recursos naturales (agua), aumento de incendios forestales, deficiencias en el tratamiento y evacuación de aguas residuales, contaminación del agua, aire y tierra, muerte y daño de especies de fauna y flora, pérdida de hábitats y perturbaciones de especies amenazadas, cambio de hábitats de animales autóc- tonos, introducción de especies alóctonas deterioro del atractivo visual de los paisajes (alteraciones en el paisaje), incremento del



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ruido, generación, aumento y/o acumulación de basuras o resi- duos orgánicos e inorgánicos, congestión de zonas de tránsito y/o zonas naturales, etc (Banco Mundial/European Investment Bank, 1990; Consejo Superior de Deportes. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2001:54; CCE, 1993; ERM and STFT,1993; Gobierno Vasco, 2002:60; FNNPE, 1993; Ors, 1999:35-59; Vi- llalvilla, Blázquez y Sánchez, 2001).

— Un impacto negativo sobre la persona y su desarrollo, puesto que el deterioro del medio ambiente haría disminuir las posibilidades «futuras» de disfrutar y satisfacer necesidades en espacios natu- rales, pues éstos entrarían en un proceso de degradación cada vez mayor.

Ahora bien, un aumento controlado, en mayor o menor medida, de la realización de actividades ecológicas llevaría a:

— Un mínimo impacto negativo para el espacio natural en cuanto que las actividades, al ser ecológicas, estarían encaminadas a un uso sostenible del espacio natural en cuestión y, por tanto, plani- ficadas según las condiciones y características del mismo.

De cualquier modo, estos impactos negativos se ven recompensa- dos por los beneficios e impactos positivos que reportan a la persona su realización y que se han señalado anteriormente. En este sentido, el au- mento de la realización de actividades recreativas (sea dicho aumento controlado o no) puede llevar a medio-largo plazo a:

— Un impacto positivo para la persona en cuanto a beneficios que le reporta la realización de dichas actividades tanto a nivel físi- co, fisiológico, estético, psicológico, de autoestima, crecimiento personal, satisfacción de necesidades, etc., siempre que el espacio natural posea los recursos naturales necesarios y servicios preci- sos.

Por su parte, el aumento controlado, en mayor o menor medida, de la realización de actividades ecológicas llevaría a:


  • —  Un impacto positivo para la persona en cuanto a beneficios que le reporta la realización de dichas actividades tanto a nivel físico, fisiológico, estético, psicológico, de autoestima, crecimiento per- sonal, satisfacción de necesidades, etc.

  • —  Y, además, un impacto positivo para el espacio natural en cuanto que dichas actividades contribuirían, entre otros, a la protección, conservación y desarrollo sostenible del entorno.

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Reflexiones a modo de recapitulación

Los espacios naturales protegidos son áreas de gran atractivo tanto desde el punto de vista ecológico como recreativo. Por una parte, están poco transformadas, poseen unos valores ecológicos y estéticos de gran relevancia, y están bien conservados y preservados. Por otra, propician sentimientos de libertad, placer y hábitos de vida saludables y ofrecen grandes posibilidades de disfrute a través de la realización de actividades recreativas, además de una serie de beneficios que contribuyen a la mejo- ra de la calidad de vida.

Pero, lo cierto es que, además de beneficios físicos y psicológicos, la realización de actividades recreativas puede causar determinados im- pactos negativos sobre el entorno natural y, como consecuencia, sobre la misma vivencia de ocio de la persona.

En este sentido, es obvio que la destrucción, empeoramiento o reduc- ción de niveles de calidad del entorno natural podría contribuir, a medio o largo plazo, a la dificultad o imposibilidad de utilizar dicho entorno como espacio natural privilegiado y, en gran número de ocasiones, irrepetible para la experiencia de ocio. Al fin y al cabo, son muchas las investigacio- nes que otorgan al espacio natural un lugar predominante como referente fundamental para el uso, disfrute y bienestar de las personas.

En cualquier caso, se debería aprovechar la oportunidad que se nos brinda desde la recreación al aire libre para que a través de las vivencias de ocio en espacios naturales se logre una relación sostenible entre el ser humano y la naturaleza, se muestre a las personas las posibilidades que el entorno natural ofrece o puede ofrecer para tener experiencias de ocio en espacios naturales, que a la vez sean sostenibles, se continúe viendo el espacio natural como lugar de recreo y esparcimiento, fuente de salud y espacio para la experimentación de estilos de ocio sostenibles que lleven al bienestar y a la mejora de la calidad de vida de la personas y para que las personas seamos conscientes del impacto que el mal uso o desarrollo de algunas actividades recreativas o vivencias de ocio en espacios natura- les pueden causar en la naturaleza.

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