La locura en la Argentina / 1919



Descargar 487 Kb.
Página11/13
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño487 Kb.
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   13

27. El sitio edificado debió estar próximo a la actual esquina de las calles Corrientes y 25 de Mayo, que correspondía a la primera pequeña punta de la barranca. En la punta grande estuvo la ermita de San Sebastián, más tarde la quinta del gobernador Robles, después cuartel del Retiro.
28. Acuerdos, II, 343. - Solares pertenecientes a Fernández Barrios, Francisco Muñoz, Antón Iguera y Pedro Izarra. Actual manzana de las calles Méjico, Chile, Defensa y Balcarce; y más precisamente en el lote que actualmente ocupa la Casa de Moneda. Alll terminaba el Primer alto; a partir de la esquina Méjico, la calle Defensa desciende bruscamente.
29. Debió quedar Garro, pues el 5 de Noviembre de 1636 el Cabildo le nombró mayordomo y enfermero del Hospital, en reemplazo de Pedro Gómez, lo que no deja duda alguna sobre la competencia de Garro, pues no había caso de que un médico verdadero se redujese al rango reservado a sangradores y profanos.
30. Por esos años la única parte habilitada del edificio era la capilla; había sido reedificada en 1659, a poco de su derrumbe.
31. Peña: Documentos del Archivo de Indias, III, 165.
32. Peña: III, 173.
33. Peña: III, 177.
34. Acuerdos: XII, 428.
35. Acuerdos: XIII, 191.
36. Los ranchos de barro y paja que constituían la ciudad no pasaban de La Merced por el norte, del Hospital por el sur y llegaban al oeste hasta 4 cuadras del Cabildo. La población era más densa entre las actuales calles Rivadavia a Venezuela, desde Defensa a Piedras, 5 manzanas de largo por 3 de ancho. Algún rancho se extendía al sur, sobre la calle Defensa y hasta la barranca del actual Parque Lezama, por el camino obligado del tráfico hacia el Riachuelo.
37. Peña: III, 189.
38. Peña: III, 195.
39. Peña: III, 202.
40. Peña: III, 195.
41. Peña: III, 224.
42. Peña: III, 233, 241, 244.
43. Treinta años más tarde, en 1730, Buenos Aires tendría 16.000 habitantes, de los cuales 1.000 serían blancos, 4.000 mestizos y 11.000 negros y mulatos. (Cálculo del P. Cattáneo).
44. Peña: III, 429.
45. La historia del Hospital de Córdoba es muy semejante. Ver Félix Garzón Maceda: La Medicina en Córdoba. Vol. I, cap. II, y Ernesto Quesada: Prefacio a la obra de Garzón Maceda, especialmente las páginas XXXIII a XLVI.
46. En 1748 tenía 16 camas, aumentadas a 34 en 1758 y a 57 en 1784, fecha en que los 6 religiosos primitivos habían aumentado a 22 (Ms. del Archivo Nacional - Exp. 341, Leg. 15).
47. Frente a él, calle de por medio, estuvo el Convento de Monjas Catalinas.
48. Ver especialmente Francisco Javier Brabo: Colección de documentos relativos a la expulsión de los jesuitas, Madrid, 1872; Enrique Peña: Documentos, II, 113 y siguientes; Facultad de Filosofía y Letras: Documentos para la historia del Virreinato del Río de la Plata III tomos; ídem: Documentos para la historia argentina, vol. IX.
49. Bando del 12 de Julio de 1775: "Ningún pobre de ambos sexos mendicante por las calles podrá pedir limosna sin el correspondiente Pasa porte o licencia del comisionado de su distrito sopena de un año de Barranca siendo hombre y si fuese mujer un año de Cárcel, y para evitar el desorden que en este particular se padece, cuidará el comisionado yndagar las circunstancias precisas del Pobre para concederle la licencia, de hallar sospecha o fraude en los qué indevidamente la soliciten, los arrestará dándome cuenta para que sufran el correspondiente castigo de vagos, y polillas de la república. De toda la Gente baga y mal entretenida constando serlo por diligencias nombradas quese hagan, y noticias quese tomen se dará por el comisionado cuenta aeste Govierno expresando laque haia en su jurisdición, y determinando inmediatamente su seguridad para aplicarlos donde combenga".
50. Referencia del Dr. J. M. Ramos Mejia.
51. Esta costumbre colonial de utilizar los dementes tranquilos para el servicio doméstico, se continuó en la Residencia (Hospital General de Hombres) hasta 1882.
52. Memoria del Virrey Vértiz, en Rev. del Río de la Plata, vol. I; Albarellos: Ob. cit.; Mallo: Ob. cit.; Penna y Madero: Ob. cit.
53. Después de activas gestiones, iniciadas en 1771, la Casa de Expósitos fue fundada el 14 de Julio de 1779, durante el virreinato de Vértiz. Se inauguró el 7 de Agosto de 1779, en una finca "en que los regulares expulsos daban ejercicios a las mujeres"; esta "Casa de Ejercicios" había sido fundada en un terreno contiguo al de la Residencia por don Melchor García de Tagle, que la donó a la Compañía por el año 1760, además de una estanzuela y varias casillas con cuyo producto había de sostenerse la institución. El 22 de Enero de 1784 entró en posesión de esos bienes la "Hermandad de la Santa Caridad"; el 21 de Febrero de 1784, Vértiz reglamentó la administración y ordenó se vendiera el primitivo local de la Casa de Ejercicios para adquirir la casa contigua a un Hospital que existía en aquella época sobre la barranca del río, detrás de San Francisco. (Sitio actual de las calles Moreno y Balcarce, junto al edificio de la Facultad de Derecho). En ese lugar funcionó la Casa de Expósitos, en la mayor miseria y con permanente peligro de cerrar sus puertas, hasta 1823 en que el gobierno de Rivadavia la tomó a su cargo cesando las funciones de la Hermandad. La Sociedad de Beneficencia se ocupó de la Casa en 1830 y hasta Abril de 1838, en que Rosas le negó todo auxilio, ordenando "que cese el establecimiento y se repartan los niños existentes entre las personas que tengan la caridad de recibirlos".
En 1852 la Casa de Expósitos se reabrió en el mismo edificio (actual calle Moreno) donde permaneció hasta 1873. Luchando con el hacinamiento la Sociedad de Beneficencia pidió edificar una casa auxiliar en los terrenos de la Convalecencia, donde llevó algunos niños de la casa vieja, en 1868, a pasar una temporada de campo. En 1873 la Casa Vieja (calle Moreno) fue trasladada al "Instituto Sanitario Modelo" (sito en la actual casa de Expósitos, calle Montes de Oca) y se evacuó la casa auxiliar (contigua a la Convalecencia), que ocupó durante quince años el Asilo de la Pobreza y del Trabajo (con el nuevo nombre de "Asilo del Buen Pastor") y desde 1894 la nueva "Sucursal de la Casa de Expósitos".
54. Actual sitio de las calles Humberto I y Balcarce; la manzana era doble, por interrumpirse allí la calle Balcarce, limitándola las actuales calles Humberto I, San Juan, Defensa y Paseo Colón.
55. Sitio primitivo y actual de la Casa de Expósitos.
56. Ms. de la Biblioteca Nacional, Núm. 5584.
57. Edificio antiguo en el sitio del actual Hospital Nacional de Alienadas. Desde entonces ese lugar fue generalmente conocido por La Convalecencia.
58. Sitio actual de las calles Moreno y Balcarce.
59. Penna: Ob. cit. (El Dr. Penna fue practicante del Hospital, de 1873 a 1878).
60. Fue por muchos años famoso el guardián de la Sala de Autopsias, un Don Pancho, dipsómano incurable que -según voz pública- se bebía el alcohol de las Preparaciones anatómicas.
61. Sitio de la actual Iglesia de la Concepción.
62. Sitio de la actual Iglesia de San Miguel.
63. En el lugar contiguo al Colegio de San Miguel, para huérfanos, instalado en 1755.
64. Hoy calle Esmeralda entre Rivadavia y Mitre (actual Asistencia Pública).
65. En el mismo sitio (calle San Juan entre Defensa y Balcarce) en que actualmente existe la Cárcel Correccional de Mujeres, el Virrey Vértiz "estableció una Casa de Corrección, designando al efecto el local que estuvo al cuidado de los expatriados jesuitas y que había costeado y dotado un particular para ejercicios espirituales de hombres. En ella se recogían las mujeres de mal vivir y entregadas al libertinaje y disolución, donde se dedicaban al trabajo de su sexo, que fue tan fructuoso que alcanzaba a sufragar todos sus gastos de sustentación y vestuario". Penna, Ob. cit.
66. Algunos agitados estaban presos en el Cabildo y varios dementes tranquilos se retenían allí para servicios domésticos, en vez de pasarlos al Hospital.
67. Félix Garzón Maceda: La Medicina en Córdoba, vol. III, pág. 125. - Los pocos datos relativos a la asistencia de alienados en Córdoba los hemos tomado de esa excelente obra.
68. III, 258.
69. III, 271.
70. III, 339.
71. En 1827 figura 1 demente sobre un total de 113 enfermos. (III, 379).
72. Penna: Ob. cit., II.
73. Ver Ingenieros: Obras Completas, volumen XIII. "La Revolución," cap. III. - "El gobierno tuvo noticias de que los españoles -acaudillados por Álzaga y por el provincial de los frailes betlemitas, José de las Ánimas- preparaban un golpe de mano contra el gobierno, en combinación con los de Montevideo 'cuyo objeto -según se desprende del proceso que después se publicó- era asesinar o desterrar a los hombres influyentes en la política de esos días; someter a la población nativa al duro yugo de la población española; constituir un gobierno provisorio y dar cuenta de ello a las Cortes de Cádiz o no dar cuenta, e investirse él mismo, Álzaga, como director monarca'. Se descubrió todo, y Rivadavia, como antes Moreno en igual caso, procedió con energía; la libertad en peligro nunca ha sido salvada con rezos y paños tibios. Basta leer el Manifiesto político-moral redactado sin duda por un fraile, y probablemente por el mismo José de las Ánimas, que se preparaba a tomar el 'mando en xefe de la caballería', para advertir que Rivadavia fue el salvador de la Revolución con su serena firmeza. En los primeros días de Julio, después de fusilados, aparecieron colgados en las horcas de la plaza Victoria los últimos defensores de España en esta orilla del Plata: un monopolista y un fraile, a manera de símbolos del régimen colonial".
74. Según el cuadro publicado en el periódico El Centinela (septiembre 22 de 1822) los Betlemitas o Barbones eran 7; a pesar del hambre que sufrían los enfermos en los hospitales, según las propias y repetidas palabras en que apoyaban sus pedidos, habían acumulado una fortuna considerable para su tiempo. En 1822, al presentar un estado de sus bienes intentaron hacer engaño, ocultando su mucha riqueza. "Pudiera ser que así se salvasen algunas equivocaciones en que han podido incurrir los religiosos por su poca práctica en estas materias, como sucedió a los Hospitalarios que al último han aparecido con 19.700 pesos de principales a réditos, con 26 casas, 1 sitio, 1 estancia y 74 esclavos del valor de 312.772 pesos, y con una quinta de 17.000, que hacen el total de 349.472 pesos, etc.".
75. Informe de la comisión, en el Registro Oficial, cit.
76. Ver: Registro Oficial de la Provincia de Buenos Aires.
77. Ver: Origen y Desenvolvimiento de la Sociedad de Beneficencia de la Capital, Buenos Aires, 1913. Páginas 15 y 31, respectivamente.
78. La primera "Casa de Recogimiento" de niñas huérfanas y desvalidas funcionó en el edificio del "Hospital Militar San Martín", desde 1699 hasta el 6 de Septiembre de 1702, fecha en que fue desalojado para ser devuelto a su carácter de Hospital.
En 1755 el vecino Francisco Álvarez Campana, fundador de la "Hermandad de la Santa Caridad" instaló un nuevo colegio para huérfanas, en terreno de la Hermandad; se abrió con 24 asiladas y fue conocido por Colegio San Miguel. El 19 de Julio de 1822 pasó a ser administrado por una comisión nombrada por el gobierno; éste lo ofreció a la Sociedad de Beneficencia, que se hizo cargo de su administración el 25 de Abril de 1823, transformándolo en una escuela pública regida por el sistema Lancasteriano de enseñanza mutua (sitio contiguo a la actual iglesia de San Miguel). Fue reorganizado en 1828. En 1834 se dispuso su traslado al ex convento de la Merced (sitio actual, contiguo a la iglesia de la Merced), tomando el nombre de Colegio de Huérfanas. En 1838 comenzó a decaer, hasta 1852. A principios de 1853 tenía 153 externas, 82 de las cuales pagaban una módica cuota por su instrucción. En 1854 tenía 260 alumnas, incluso 50 internas. Fue objeto de mejoras hasta 1876, en que tomó su nombre actual de Casa de Huérfanas.
79. Ver Penna: Ob. cit. II, 83.
80. "Entre las medidas filantrópicas que adoptó Rivadavia, se encuentra la supresión de la exposición de presidiarios cargados de cadenas que se colocaban el jueves santo a pedir limosna al lado de una mesa en las puertas de las iglesias.
"También se suprimió el afligente espectáculo de ver en las calles, delincuentes montados a caballo, azotados por la mano del verdugo, en cumplimiento de alguna sentencia judicial. Estos eran legados de los antiguos usos de la colonia española, que ya chocaban con el adelanto e ilustración de la época. También se mandó no llevar los presos encadenados a los trabajos públicos". - J. E. Wilde, Ob. cit., cap. XXVI.
81. Ver Diario de Sesiones de la Sala de Representantes, sesión del 9 de Octubre. - El Centinela, vol. I, pág. 193.
82. El Centinela: Núm. 14, Octubre 27 de 1822. (Vol. 1, pág. 220 y sigs.)
83. Ver Ingenieros: Obras Completas, volumen XIV.
84. Sobre Diego Alcorta ver Juan M. Gutiérrez: Origen y desarrollo de la Enseñanza Pública Superior; Groussac: Estudios Históricos, vol. I; Ingenieros: Obra citada.
85. V. F. López: Historia Argentina, IX, 361.
86. Ramos Mejía: Rosas y su tiempo, II, 69.
87. A. Saldías: Historia de la Confederación Argentina, vol. I, cap. IV, publica en una nota los siguientes fragmentos de cartas dirigidas por Virgil a Rosas, narrándole sus últimas aventuras y desventuras. Agosto 14 de 1821: "Las octavas que debían por su utilidad ser respetadas, me han proporcionado casi la muerte por culpa del vicerrector. Este malvado me hizo cerrar la puerta de mi Academia mientras instruía a mis alumnos; me hizo con traición entender que pasara por los claustros interiores del Colegio; allí estaba preparada la conjuración de clérigos; empezaron a proferir las más infames palabras, que habrían terminado en tragedia si yo las hubiera respondido; guardé un silencio firme; un golpe de audacia me hizo ganar las escaleras y a trompadas hacerme abrir la puerta que guardaba un negro gigantesco". Ese golpe de audacia no le fue propicio, porque en noviembre del mismo año escribía al coronel Rosas: "La ofendida justicia, la humildad ultrajada, la humillada razón, la expresa inocencia, Virgil, por la última vez lo llama. Este decidido enemigo de la tiranía, este honrado extranjero que ha vivido ocho años en América, jurando por su causa sagrada, gastando su poca fortuna en hospitales y huérfanos, enseñando a respetables niños y niñas... ya fue arrancado a su hogar pacífico y entregado exabrupto a Zapiola, para guardarlo en presidio y arrojarlo en el primer buque para tierra lejana de ésta su selecta patria. Ya este hombre está prófugo para librarse de las más negras insidias, bajo pretexto de unas patrióticas octavas, y de unas expresiones inocentes e inambiciosas contra tres embrollones que profanaban el nombre de Dorrego en la reunión de San Ignacio, a la cual asistí por invitación de usted, etc."
88. Ver Ingenieros: Obras Completas, volumen XIII.
89. "La resolución del Superior Gobierno por la cual se dispuso que todas las maestras a cargo de las escuelas de la sociedad, debían ser adictas a la Federación, y el juramento de adhesión a esa llamada "Santa Causa" que las Obligó a prestar en el mes de Octubre de 1835, como medida previa al desempeño de sus funciones, fue la base de la limitación de los servicios de la Sociedad, pues no sólo se vio privada del contingente de algunas maestras, sino también en la necesidad de cerrar dos escuelas para cuya dirección no encontró maestras que previamente quisieran someterse a las exigencias del Gobierno." - Sociedad de Beneficencia, ob. cit. pág. 54.
90. Ídem, pág. 57.
91. Ídem, pág. 273.
92. "El vestido será para el verano, dentro de casa, de listado que no tenga nada de celeste ni verde; y de saraza en invierno, con las mismas calidades, debiendo usar el blanco en los días de función, esclavina punzó, pañuelo de una y tercia vara, en el invierno de lanilla punzó, y en verano de espumilla del mismo color, llevando un moño, también punzó, al lado izquierdo de la cabeza, en todo tiempo" (1835).
93. Penna: Ob. cit., II, 101.
94. Lucio Meléndez y Emilio R. Coni: Consideraciones sobre la estadística de la enajenación mental en la Provincia de Buenos Aires, 1880, pág. 8.
95. "Merece recordarse un episodio ocurrido a mediados del siglo XIX en Buenos Aires, pues pinta la situación de las repúblicas sudamericanas durante ese período caótico de su historia. Es uno de los datos más curiosos que hemos recogido sobre los procedimientos judiciales en esa época, transmitido por referencias orales, pues un justo pudor literario ha obstado a su publicación. Un alto funcionario de la 'mazorca', institución criminal que en esa época representaba la alta policía política, ordenó que en el edificio del viejo Cabildo de Buenos Aires se cometiera un atentado colectivo contra un adversario político que 'se estaba haciendo el loco para que no lo fusilaran'; el propósito de tal orden era descubrir si era loco o simple simulador, 'pues si está loco va a aguantar con gusto, mientras que si se hace el loco no los va a poder aguantar a todos'. El desgraciado, que probablemente era simulador, resistió la terrible prueba, pero al día siguiente tuvo una arma al alcance de su mano, quitándose la vida. Hemos oído que la aplicación de este curioso tratamiento no constituyó un caso aislado". Ingenieros: Obras Completas, volumen II, página 361.
96. En 1852 la Sociedad de Beneficencia pidió que se trasladaran al Hospital las locas del Cabildo, formándose un patio de dementes. En el Hospital había en 1852 unas 25 dementes; cuando en 1854 se abrió la Convalecencia, ascendían a 64, aumento debido en gran parte a las trasladadas del Cabildo.
97. Artículo publicado en El Orden, Diciembre 4 de 1855.
98. Ángulo nordeste de la finca actual, ocupado por la Sucursal de la Casa de Expósitos.
99. J. M. Ramos Mejía: Las neurosis, etc., reedición de 1915, pág. 222.
100. Una familia de las más respetables de la provincia recibe la noticia de la muerte de su padre, que ha sido fusilado, y momentos después de tan terrible anuncio, dos de sus hijos, un varón y una mujer se vuelven locos. Un joven distinguido de la provincia de Buenos Aires cae también fusilado por aquel jaguar; su linda prometida, al recibir la sortija que el sacerdote tenía encargo de entregarle, pierde la razón, que no ha recobrado hasta hoy". - Sarmiento, Facundo. Ver también: S. Gache: "El estado mental de la sociedad de Buenos Aires", en Anales del Círculo Médico, Buenos Aires, 1881.
101. "Las perturbaciones provocadas por el terror, presentan ordinariamente este carácter de melancolía con estupor, que parece observarse en la población pacífica y que se comprende perfectamente, dado el estímulo peligroso que llevarían al cerebro aquellos horribles martirios que les imponía Rosas.
"No hay más que buscar en las familias, las personas que perdieron el juicio, entre las cuales hay muchas que aún no lo han recuperado. Sería esto un elemento para demostrar la tensión nerviosa en que se vivía y el número de perturbaciones morales e intelectuales que se produjeron. Citaré algunos ejemplos:
"En la familia de D... hay tres o cuatro varones que perdieron la razón a consecuencia de los tormentos que sufrieron después de la batalla del Quebracho.
"La familia de M... tiene dos de sus miembros, un varón (que murió en la fiebre amarilla) y una mujer, que enloquecieron el día que entró la mazorca a su casa.
"En la familia de O... he visto uno, que se volvió loco el año 40, después de un susto que experimentó.
"La señora de P... y dos de sus hijos, fueron igualmente afectados el año 42 a consecuencia de haber sido afrentadas por la mazorca, a la salida de un templo.
"El Sr. I.... director de correo durante la administración de Rosas, murió en medio de una lipemanía profunda, ocasionada por los vejámenes que recibió de Maza.
"En el Hospital de Hombres, muchos de los locos que he visto, han perdido el juicio en aquella época. En el hospicio de San Buenaventura, según me lo refirió el doctor Uriarte, había también algunos, entre otros el escribano E... cuya locura fue producida por iguales causas que las anteriores.
"Bien se ve por estos pocos datos cuál sería la situación moral de este pueblo, y cómo por ellos es posible explicarse las distintas fases patológicas por que ha atravesado en aquella época".
102. Eduardo Gutiérrez: El puñal del tirano. - Capítulo "Palermo".
103. El infeliz "gallego" tenía a su cuidado una parte del jardín en que Rosas descubrió un hormiguero; a fin de que en lo sucesivo tuviera más cuidado, le mandó fustigar con ortigas y, por fin, "sujeto de pies y manos, fue volteado, como una res de matadero, y sentado sobre la entrada del hormiguero.
Las hormigas, que son bravísimas, se lanzaron sobre aquel cuerpo que les cerraba el paso, y bien pronto lo cubrieron completamente.
"El gallego mordido por más de cincuenta mil hormigas sobre la inmensa llaga de su cuerpo, hacía esfuerzos supremos y contorsiones tremendas para librarse de aquel martirio indescriptible, y cada esfuerzo, cada contorsión, era saludada por un coro de carcajadas.
"Renunciamos a pintar aquella escena brutal en todos sus detalles, porque todo seria pálido al lado de la realidad espantosa.
"Cuando Ortega empezó a desmayar, vencido por el dolor y la desesperación, Rosas lo hizo soltar.
"Entonces se vio a aquel hombre, echando espuma por la boca y arrancando a puñados las hormigas adheridas a su cuerpo, echar a correr, no ya como un loco, sino loco verdaderamente.
"Salió de Palermo en camino a la ciudad y no se volvió a ver por allí.
"Los estudiantes del Hospital de Hombres, de época más reciente, han conocido a este pobre loco, en su eterna manía de creerse devorado por las hormigas de todo el mundo".
"Cuando aquella rueda de asesinos festejaba con grandes risas los últimos alaridos de Ortega, se acercó don Eusebio a felicitar a su Padre por tan famosa travesura.
"El tirano entonces, revistiéndose de gran seriedad, dijo al loco:
-"Un gran Mariscal de América debe conocerlo todo. Así, es preciso que te sentés un poco donde ha estado Ortega.
"El loco, que conocía las entrañas de su padre, quiso disparar, pero fue trincado a tiempo.
"No le valieron sus gracias ni sus bufonadas.
"Rosas lo hizo desnudar de medio cuerpo y sentarlo en la boca del hormiguero. El loco chillaba como un cerdo, pero fue sujetado allí y obligado a permanecer cinco minutos, al cabo de los cuales hacía formal renuncia de su título de Gran Mariscal, si tales sustos le hacía pasar.
"El espanto de don Eusebio, y su llanto desconsolado, fue el fin de fiestas de aquel hecho salvaje, cuyo recuerdo fue el tema preferido de las conversaciones durante mucho tiempo".
104. E. Gutiérrez: El puñal del tirano, capítulo "La muerte del héroe".
105. General Paz: Memorias, capitulo XX.
106. Eduardo Gutiérrez: Una tragedia de doce años. Capítulo "La última esperanza".
107. Lo que comúnmente se llama "las diabluras de Rosas" son todas aquellas extravagancias feroces que han quedado grabadas con caracteres indelebles en la imaginación de todo un pueblo. Mandar a Eusebio que se calzara un par de botas llenas de brasas de fuego, obligar a latigazos al imbécil Viguá a comerse media docena de sandías, divertirse en darle puñetazos en la boca y en el vientre en el juego brutal de "la inflada", y hacerlo sentar sin calzones sobre un hormiguero hasta que hubiera devorado dos fuentes de dulce; tal era el repertorio de sus bromas." Ramos Mejía, ob. cit.
Este humor rabelesiano, y ciertas deficiencias de afectividad, han sugerido a varios autores la hipótesis de que Rosas fuera un "loco moral", problema que analizó Ramos Mejía en la parte I de Las Neurosis y en el capítulo final de Rosas y su tiempo.


Compartir con tus amigos:
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   13


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad