La locura en la Argentina / 1919


VII. Censo aproximativo de alienados



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VII. Censo aproximativo de alienados

I. Provincia de Buenos Aires (1778-1870).- II. Alienados y retardados por provincias (1869).- III. Causas recientes de variación (1870-1920).- IV. Cálculo actual (1919).

I. Provincia de Buenos Aires (1778-1870)

Hemos calculado en otro capítulo que la provincia de Buenos Aires (ciudad y campaña) tendría 200 alienados sobre 100.000 habitantes, por el año 1810. Ese cálculo (2 por mil) concuerda aparentemente con el censo de alienados levantado en 1869; debe ser, sin embargo, inferior a la realidad, pues en dicho censo se computaron separadamente los "idiotas e imbéciles" que elevaban el total a más de 3 por mil.


Tomando como base esta última proporción podría calcularse como sigue el desarrollo de la locura en la Provincia de Buenos Aires, hasta 1870.

   Fecha: 1778


   Habitantes: 40.000
   Alienados: 80
   Retardados: 40

   Fecha: 1810


   Habitantes: 100.000
   Alienados: 200
   Retardados: 100

   Fecha: 1840


   Habitantes: 120.000
   Alienados: 240
   Retardados: 120

   Fecha: 1870


   Habitantes: 495.107
   Alienados: 984
   Retardados: 549

II. Alienados y retardados por provincias (1869)

El censo de 1869 reveló que en la República Argentina existían 4.003 "locos" (2,3 por mil) y 4.123 "idiotas e imbéciles" (2,4 por mil) sobre una población total de 1.830.000 habitantes. Tomando como base estas cifras puede calcularse como sigue el desarrollo de la locura en el territorio que forma hoy la República Argentina (sin Bolivia, Uruguay ni Paraguay).

   Fecha: 1810
   Habitantes: 500.000
   Alienados: 1.150
   Retardados: 1200

   Fecha: 1840


   Habitantes: 700.000
   Alienados: 1.610
   Retardados: 1680

   Fecha: 1870


   Habitantes: 1.800.000
   Alienados: 4.003
   Retardados: 4.123

En este cuadro deben considerarse inferiores a la realidad las cifras de retardados en 1810 y 1840; el mayor índice de "idiotas e imbéciles" corresponde en el censo de 1869 a provincias cuya población había variado relativamente poco desde 1810.


Estas cifras, que a primera vista parecen exageradas, concuerdan con la observación constante de todos los que se han ocupado de este curioso tema. En 1880 los doctores Lucio Meléndez y Emilio R. Coni calcularon que en la Argentina existían 4.5 alienados por mil habitantes y hacían notar que el mayor coeficiente conocido en Europa era de 3.5 por mil correspondiente a Inglaterra. ( 203 ) Las cifras, por otra parte, valen más que las opiniones, máxime cuando son escuetas y no admiten distingos capciosos. He aquí un cuadro sintético de los resultados censales de 1869 en el cual refundimos dos cuadros publicados separadamente por Meléndez y Coni.

Censo de 1869

Provincia: Buenos Aires


Población: 495.107
Alienados: 984
Proporción por mil: 2,0
Idiotas e imbéciles: 549
Proporción por mil: 1,0

Provincia: Santa Fe


Población: 89.117
Alienados: 117
Proporción por mil: 1,3
Idiotas e imbéciles: 80
Proporción por mil: 1,0

Provincia: Entre Ríos


Población: 132.271
Alienados: 233
Proporción por mil: 1,8
Idiotas e imbéciles: 186
Proporción por mil: 1,4

Provincia: Corrientes


Población: 129.023
Alienados: 228
Proporción por mil: 1,8
Idiotas e imbéciles: 325
Proporción por mil: 2,5

Provincia: Córdoba


Población: 210.508
Alienados: 568
Proporción por mil: 2,7
Idiotas e imbéciles: 373
Proporción por mil: 1,7

Provincia: San Luis


Población: 53.294
Alienados: 248
Proporción por mil: 4,6
Idiotas e imbéciles: 171
Proporción por mil: 3,2

Provincia: Santiago del Estero


Población: 132.898
Alienados: 154
Proporción por mil: 1,5
Idiotas e imbéciles: 107
Proporción por mil: 1,0

Provincia: Mendoza


Población: 65.413
Alienados: 330
Proporción por mil: 5,0
Idiotas e imbéciles: 232
Proporción por mil: 3,5

Provincia: San Juan


Población: 60.319
Alienados: 106
Proporción por mil: 1,7
Idiotas e imbéciles: 139
Proporción por mil: 2,3

Provincia: La Rioja


Población: 48.746
Alienados: 262
Proporción por mil: 5,4
Idiotas e imbéciles: 156
Proporción por mil: 3,2

Provincia: Catamarca


Población: 79.962
Alienados: 129
Proporción por mil: 1,6
Idiotas e imbéciles: 247
Proporción por mil: 3,1

Provincia: Tucumán


Población: 108.953
Alienados: 247
Proporción por mil: 2,7
Idiotas e imbéciles: 402
Proporción por mil: 3,7

Provincia: Salta


Población: 88.933
Alienados: 194
Proporción por mil: 2,2
Idiotas e imbéciles: 811
Proporción por mil: 9,1

Provincia: Jujuy


Población: 40.379
Alienados: 203
Proporción por mil: 5,0
Idiotas e imbéciles: 345
Proporción por mil: 8,5

Total
Población: 1.830.003
Alienados: 4.003
Proporción por mil: 2,3
Idiotas e imbéciles: 4.123
Proporción por mil: 2,4

Según esos datos del censo de 1869, comparando el número de locos con el total de habitantes, "se puede colocar las provincias argentinas en el orden decreciente que sigue: La Rioja, Mendoza, Jujuy, San Luis, Córdoba, Tucumán, Salta, Buenos Aires, Corrientes, San Juan, Catamarca, Santa Fe y Santiago del Estero."


"Examinando las proporciones de idiotas e imbéciles en las diversas provincias de la República Argentina, se llega a colocarlas en el siguiente orden decreciente: Salta, Jujuy, Tucumán, San Luis, La Rioja, Catamarca, Corrientes, San Juan, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe y Santiago del Estero."
"Resulta de los cuadros anteriores que la provincia de Santiago del Estero es la que ofrece menos locos, idiotas e imbéciles; que La Rioja es la que posee más locos; y que Salta es la que tiene mayor número de idiotas e imbéciles." ( 204 ) Es notorio que la población total de Santiago del Estero fue adulterada (en más) con fines políticos, lo que explica su escasa proporción de alineados.
En 1869 había más alienadas (1.54 por mil) que alienados (1.37 por mil). En cambio había más retardados (1.29 por mil) que retardadas (0.98 por mil).
La población de alienados por nacionalidades ha sido y es proporcional a la población adulta; por computar en el cálculo de población total a los menores, aparecen desproporcionadas las cifras de extranjeros. La población de retardados blancos es también proporcional a la población menor de edad, según nacionalidades; por computar los adultos aparecen desproporcionadas las cifras de argentinos. En cambio los retardados de color (opas) son todos indígenas o mestizos.

III. Causas recientes de variación (1870-1920)

A partir de 1870 todo cálculo por provincia es difícil. En muchas del interior fue estableciéndose la costumbre de enviar sus alienados más incómodos a los asilos de Buenos Aires; la nacionalización de los hospicios y colonias de alienados ha regularizado esa situación.


No ocurre lo mismo con los retardados; la casi totalidad permanece en su provincia de origen, especialmente los llamados "opas" en la región del Norte.
No hemos encontrado en el Censo Nacional de 1914, las cifras de alienados y retardados que nos evitarían la molestia de arriesgar cálculos.
Si aplicáramos (lo que sería inexacto) las cifras proporcionales de 1869 a la población de la República en 1914, tendríamos aproximadamente lo siguiente:

Fecha: 1914


Población: 8.000.000
Alienados 2,3 por mil: 18.400
Retardados 2,4 por mil: 19.200

Los motivos que nos inducen a no aceptar esas cifras son distintos para los alienados y los retardados.


a) Alienados. -La inmigración, mayor desde 1870 a 1910, es un factor de aumento en el índice de alienación, pues la mayoría de los inmigrantes son adultos. En cambio, el aumento vegetativo de la población, hace que el número de menores haya aumentado proporcionalmente más que el de adultos en los últimos años. El simple hecho de no considerar alienados a los niños retardados, obliga a disminuir el total de alienados de 18.400 a 15.000.
b) Idiotas e imbéciles. -El aumento vegetativo de las provincias en que ellos abundaban en 1869, ha sido escasísimo; este es un problema de raza. Los 200.000 indígenas o indo-españoles que había en Salta, Jujuy y Tucumán, no llegan actualmente a 300.000. Sus 1.600 retardados de entonces, no alcanzan, lógicamente, a 2.400 en la actualidad. En el resto de la República el aumento de población ha sido de origen europeo y euro-argentino; de manera que, aun aplicando al total la proporción de 1 por mil, que tenían en 1869 las provincias de población más blanca (Buenos Aires y Santa Fe), tendríamos un total de 8.000; agregando los 2.400 de la población de color, llegaría el total a 10.400 retardados en toda la República. ( 205 )
La evolución general de las cifras de alienados y retardados sería en suma, la siguiente:

Fecha: 1810


Población: 500.000
Alienados: 1.150
Retardados: 1.200

Fecha: 1840


Población: 700.000
Alienados: 1.610
Retardados: 1.680

Fecha: 1870


Población: 1.800.000
Alienados: 4.003
Retardados: 4.123

Fecha: 1920


Población: 8.000.000
Alienados: 15.000
Retardados: 10.400

IV. Cálculo actual (1919)

De los 15.000 alienados probablemente existentes en la República, están hospitalizados 8.800, distribuidos en la siguiente forma (cifras redondas).

Hospital Nacional de Alienados.... 1.650
Asilo-Quinta de Lomas..................550
Hospicio de las Mercedes............1.500
Asilo-Colonia de Luján.................1.250
Asilo-Colonia Melchor Romero.......1.200
Asilo-Colonia Mixto de Oliva..........1.600
Hospital de Alienados de Córdoba.....100
Asilo de Dementes
y Mendigos de Rosario....................100
Cárceles Nacionales y Provinciales....350
Siete sanatorios privados................500

Total.........................................8.800

Alienados tranquilos asistidos
por sus familias............................3.200
Alienados en remisión (diferencias entre ingresos
y permanencia en los hospicios.......3.000

Total........................................15.000

Los 10.4000 retardados se dividen probablemente de este modo:

Asilo-Colonia de Retardados (blancos)..700


Otros asilos de menores
deficientes (blancos).........................700
Retardados blancos no recluidos........6.500
Retardados de color (opas)..............2.500

Total..........................................10.400

Según estos cálculos el coeficiente actual de alienados en la República Argentina sería de 1.85 por mil; el de retardados, de 1.30 por mil. Estas cifras le asignan un lugar mediano entre los países poblados por razas blancas.
Notas

1. "Sería interminable -dice el Dr. Giné- la enumeración de los casos en que las llamas pusieron término a la vida de los enfermos de la mente acusados de brujería o hechizo; las monjas del convento de Kendorp, en Alemania, fueron poseídas del demonio; atribuyóse el hechizo a la cocinera, y ésta, con su madre, fueron quemadas vivas. Hubo un juez en la Pequeña Lorena que se gloriaba de haber hecho quemar, en diez y seis años, más de 800 brujas; en Génova solamente, en diez y seis meses, fueron condenadas a ese suplicio más de 500 mujeres; en 1435 Juana de Arco subió a la hoguera, y entonces gran número de visionarios creyeron oír la voz del Demonio, que mandaba devorar las criaturas no bautizadas, no extinguiéndose el furor epidémico hasta que ha sido asolado un extenso territorio; en 1554 hubo en Roma 84 endemoniados, y atribuido el maleficio a los judíos, para librarse de la pena capital tuvieron éstos que pagar una fuerte multa."


2. Ver Hermilio Valdizán: La alienación mental entre los primitivos peruanos, Lima, 1905.
3. "La circunstancia de las pretendidas migraciones aéreas de los brujos peruanos, el hecho de asegurarse que ellos tomaban la forma que les venía en gana y realizaban viajes a distancias inverosímiles, hace sospechar que los brujos peruanos emplearon la belladona en la confección de las unturas misteriosas de que se hallaban repletas las ollas que poseían. Si las migraciones de los brujos peruanos fueron efectivamente leyenda entre los antiguos habitantes del Perú, si dichas migraciones no entraron a formar parte de la leyenda popular a la llegada de los españoles al Perú, es de creerse que los brujos peruanos emplearon, como los brujos de todos los países, esa misma atropa belladona que emplearon los sirios para disipar sus penas y para evitar la impresión dolorosa de los sueños tristes." Valdizán, obra citada.
4. En la actualidad no son raros entre la población sin mestizar del extremo Norte argentino.
5. Las que aún persisten están corrompidas por la infiltración de elementos cristianos y africanos; la mestización espiritual fue tan copiosa como la física. Ver: Pedro Lautaro Ferrer: Historia General de la Medicina en Chile, Talca, 1904; Adán Quiroga: Calchaquí, Lib. II; Mansilla: Una excursión a los indios Ranqueles; Ambrosetti: Supersticiones y Leyendas; etc.
6. "La religiosidad del gobernador, que lo llevó a estimular por todos los medios el aumento de clérigos y de frailes y el progreso de las iglesias y de los conventos, lo impulsó además contra la idolatría de los judíos y sus prácticas supersticiosas y bárbaras. Los últimos años del siglo XVI vieron en Tucumán el espantoso espectáculo de los autos de fe, desconocidos en esta parte de América.
"No los precedieron los sombríos y tortuosos trámites de la inquisición; ni hubo calesa, ni sambenito, ni coroza llameante. Ramírez de Velasco se limitó a hacer prender a los brujos y hechiceros que infectaban los pueblos indios y a quemarlos públicamente. En una carta que dirigió al rey en 1536, y que he visto original en el Archivo de Indias, se dice con la mayor simplicidad que envió a un juez para que se informara sobre el asunto y le trajese a los culpables. Llegaron más de cuarenta, confesaron sus crímenes y sus malas artes y los hizo quemar vivos. 'Ha sido justicia muy acertada, añade, porque escarmentaron los que quedaban encubiertos.'
"Las víctimas del horrible castigo eran ancianos de más de sesenta años. Uno de ellos pasaba de ochenta.
"Por lo demás no era la hoguera un suplicio raro para el tremendo gobernador. Lo aplicó también sistemáticamente a los españoles y a los indios convictos del delito nefando." - Ricardo Jaimes Freire: El Tucumán del Siglo XVI, pág. 74 y sig.
7. Ambrosetti: Ob. cit., 153 y siguientes.
8. Ambrosetti: Ob. cit., pág. 99.
9. Ambrosetti: Ob. cit.
10. Julio López Mañan: Justicia criminal tucumana en el siglo XVII; suplicio de una bruja, en Archivos de Psiquiatría y Criminología. Año III, pág. 602 (1904).
11. En 1770, sobre 22.000 habitantes, había aproximadamente:

Blancos españoles............1.500


Blancos extranjeros............ 500 ...2.000
Criolos mestizos...............7.000....7.000
Negros...........................5.000
Mulatos y cuarterones.....8.000......13.000
Totales.........................22.000

Se llega a ese promedio, comparando varios datos y censos del siglo XVIII.


12. En 1770 el censo de Córdoba da las siguientes cifras. (ver F. Garzón Maceda, La medicina en Córdoba, vol. II, pág. 200), sobre 7.261 habitantes que formaban la doctoral ciudad:

Blancos españoles (y criollos) 2.334


Blancos religiosos....................285
Blancos colegiales.....................63...2.682
Mestizos................................522.....522
Negros esclavos....................2.077
Negros y mulatos libres...........1.980..4.057
Total.............................................7.261

13. En los ejércitos de la Independencia y de las guerras civiles, la "tropa" era casi toda de color o mestiza; los blancos formaban la oficialidad. Fue esta la causa principal de la enorme disminución de los negros varones en las primeras décadas del siglo XX, lo que favoreció la mestización de las negras con blancos, aumentando después relativamente el número de mulatos y cuarterones cada vez más "ablancados".
14. A fines de la época de Rosas, la gente "decente" y los extranjeros vivían entre las actuales calles de Independencia, Tacuarí, Suipacha y Lavalle. Al sur de San Telmo, al oeste de la Concepción, Monserrat y La Piedad, y al norte de San Nicolás y las Catalinas, casi toda la población suburbana era de negros y mulatos.
15. Debimos este favor a una cocinera negra que sirvió algunos años en nuestra casa, "ablancándose" mucho sus ideas por hallarse entre personas exentas de toda superstición religiosa. Poco antes de la revolución de 1893, nos ofreció llevarnos a ver algo que "no había visto ningún blanco". Fuimos a un edificio bajo que aún existe en la Avenida Alvear, donde solían reunirse negros a bailar, y nos encerró desde la tarde en una habitación contigua a la que sirvió por la noche para "bailar el santo". Desde allí oímos todo y vimos algo de la ceremonia que hemos descrito, la que tenía por objeto curar a un negro loco, "perseguido por los mandingas". Posteriormente nos refirió que al enfermo lo habían llevado a la Convalescencia, pues "El Tata" no lo había curado, agregando despectivamente que los bailes del santo eran "cosas de negros".
16. Juan A. García: Memorias de un sacristán, palabras preliminares.
17. Ver: Anastasio Alfaros: Arqueología Criminal Americana; etc.
18. En el Brasil se han hecho estudios de mérito, especialmente por Nina Rodríguez, de Bahía. En Cuba, el libro de Fernando Ortiz: Los negros brujos, La Habana, 1916, e Israel Castellanos: La brujería y el ñañiguismo desde el punto de vista médico legal, Habana, 1916.
19. Sobre la vida y costumbres de los negros, desde la época colonial hasta la de Rosas, ver: Rafael Trelles: Obras varias; José A. Wilde: Buenos Aires, desde setenta años atrás; V. F. López: Historia Argentina; Juan A. García: Obras varias; Manuel Bilbao: Buenos Aires; José M. Ramos Mejía: Rosas y su tiempo; etc.
20. Comentando muchos casos curiosos referidos por Ricardo Palma, dice Emilio Valdizán, en Locos de la Colonia, pág. 118: "se asiste al pintoresco desfile de los más variados personajes con los cuales hubo de hacer el temido Tribunal del Santo Oficio. Hay entre las víctimas de la Inquisición un buen número de charlatanes, que decían haber celebrado pacto con el demonio y que hacían pública exposición de los más extraños prodigios, solamente con objeto de explotar la credulidad de las muchedumbres, cuya ignorancia las llevaba a no poner en tela de juicio nada que tuviera sabor de misterio o de sobrenatural. Sujetos que se habían especializado en sacar el demonio de los cuerpos de las mujeres, para dar mayor sello de verdad a sus pretendidas relaciones con el espíritu de las tinieblas, debían poner término a sus maniobras de charlatanes con la prohibición de visita de lugares sagrados que aseguraba la participación demoníaca en la curación practicada. Mujeres que tenían en la venta de sus caricias la única renta de vida, sabían que aumentaba el número de los admiradores en sabiéndose que ellas habían recibido del Enemigo unas hierbas para ser de todos amada y muy ciegamente. La ignorancia era fiel compañera de la curiosidad y entre ambas daban cómo vivir a los explotadores de la pública candorosidad. A este mismo grupo pertenecen aquellos brujos que daban hierbas para el amor, de los cuales nos hemos ocupado en anterior capítulo.
"Otros sujetos declararon en tormento sus relaciones con el demonio y no necesitamos mucho para demostrar el ningún valor de tales declaraciones. Fueron de naturaleza tal las torturas de la Inquisición que es de sorprender no hayan sido delatados bajo la acción de la tortura más torpes delitos que aquellos que fueron declarados. Muchos de los torturados esperaban los primeros intensos dolores para hacer sus declaraciones; muchos por el contrario, no llegaban a esperar aquellas rudezas de dolor y declaraban cuanto los torturadores pretendían que ellos declarasen. Y fueron pocos los que, por serenidad de espíritu o por enfermedad que les había disminuido su sensibilidad, negaron los delitos de que venían acusados.
"Y era tanto el temor de las denuncias y tanto el de las torturas, que sujetos hubo que se anticiparon a la malevolencia de sus enemigos y se denunciaron a sí mismos: tomóles declaración el Tribunal y castigóles sin hacerles merced alguna. Y muchos de estos sujetos que se acusaban a sí mismos como grandísimos pecadores, o como hombres de natural malísimo, sólo fueron desventurados delirantes, verdaderos enfermos a quienes en nuestros tiempos se llevaría a un manicomio y no, como entonces, se hizo, a una hoguera".
21. Refiere el Padre Meléndez que en Lima "cayó malo Juan de Villa, y se entendió que le habían hecho mal, porque perdió totalmente el juicio y dio un furioso, tanto que no pudiendo tenerle en su casa doña Agustina de Córdoba, que le había criado, le llevó a la loquería del Hospital de San Andrés para que allí le curasen". La enfermedad de Villa duró siete meses y cada día lejos de mejorar empeoraba "con que era necesario tenerle en un cepo y atadas las manos, porque hacía pedazos los vestidos". "Era tal la agitación del infeliz que sólo su esposa cuidaba de él, dábale de comer y limpiábale, para todo lo cual habíanle dado a ella las llaves de la celda en que su marido se hallaba encerrado."
22. Proceso publicado por Anastasio Alfaro, en Archivos de Psiquiatría y Criminología, Buenos Aires, 1902 (vol. I, página 718).
23. En el siglo XVI hubo "Hospital" en Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Buenos Aires y acaso en otras aldeas. Todos, más o menos, eran semejantes.
24. Acuerdos del extinguido Cabildo de Buenos Aires. - "Introducción", XXVII. - Todas las cifras intercaladas entre paréntesis en el texto de este subtítulo, se refieren a tomo y página de estos Acuerdos.
25. Nicanor Albarellos: "Apuntes históricos", en Revista Farmacéutica, Buenos Aires, 1863. - Vicente G. Quesada: "Fundación del Hospital en Buenos Aires", en Revista de Buenos Aires, 1863. - M. Navarro Viola: "Fastos de la América Española", en Revista de Buenos Aires, 1863. - Juan M. Gutiérrez: Origen y desarrollo de la Enseñanza Superior, Buenos Aires, 1877. - Vicente Fidel López: Historia Argentina, passim. - Pedro Mallo: Páginas de Historia de la Medicina en el Río de la Plata desde sus orígenes hasta 1822, Buenos Aires, 1897. - Ernesto Quesada: "La vida Colonial bonaerense y la práctica de la Medicina", en Mercurio de América, 1899. - Enrique Peña: Documentos del Archivo General de Indias, vol. II, Buenos Aires, 1910. - José Penna: La Administración Sanitaria y Asistencia Pública de la Ciudad de Buenos Aires, II tomos, Buenos Aires, 1910. - Juan E. Milich: Medicina Argentina, Tesis, 1911.
26. Actual manzana limitada por Sarmiento, Corrientes, Reconquista y 25 de Mayo, inmediata a la del monasterio de la Merced.


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