La lectura en el nivel inicial



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iniciar la conversación comentando: “A mí me gustó mucho cuando el sombrero

se transformó en nido” o preguntando: ¿Qué habrá pensado la pájara Pinta cuando

llegó a la rama y no encontró el nido?”. Cada cuento permitirá diferentes maneras

de referirse a él, cada grupo será diferente frente a cada cuento, cada grupo irá

cambiando a lo largo del año, lo importante es propiciar que este espacio se

renueve y sea diferente cada vez.

El maestro podrá tomar las diferentes maneras en que fue visto e interpretado el

texto, incluso releerá aquellos párrafos que gustaron más o que presentaron

diferentes interpretaciones, a fin de corroborar o volver a pensar en las

interpretaciones que generó. También podrá volver a leer pasajes que le resultaron

atractivos porque produjeron suspenso, temor, alivio, alegría en el auditorio, o

aquellos pasajes que por su sonoridad o recurrencia les provocaron placer. Lo que

hay que tener en claro es que la literatura debe generar gusto, placer, ya que ésta

es la única manera de formar lectores.

El maestro se mostrará ante los chicos como lector y estará favoreciendo que ellos también

se comporten como lectores. “No es la idea que el maestro lo diga todo, por supuesto, sino



que mueva a los chicos a decir también, a manifestarse como lectores”25. Expresar opiniones

o emociones, formular preguntas, intercambiar ideas, son aprendizajes fundamentales para

la formación de los niños como lectores sensibles y críticos en el transcurso del nivel inicial.

Esperamos que viva con pasión su relación con la literatura, si realmente lo hace, podrá

saber qué se siente y de esa manera podrá hacer disfrutar a los niños el gusto por ella. Si aún

no se siente muy cerca de los textos bellos, anímese, zambúllase en su mundo, es una buena

manera de alimentar el alma.

Le proponemos retomar lo elaborado por usted durante las actividades

de reflexión.

Vuelva a la Actividad obligatoria previa (en la unidad 1 de este documento) en la

que tuvo que registrar el relevamiento de los cuentos y poesías (autor, título

del libro, editorial) y los criterios de selección de los mismos.

Analice este material teniendo en cuenta lo trabajado en el transcurso de esta

unidad.


Elabore un informe para entreg entregar ar a su tutor, en el que consigne los textos y

criterios de selección que mantendría y aquellos que modificaría.

Fundamente.

3 trabajo práctico obligatorio



25 Lerner D.; Lorente, E.; Lotito L. Levy, H.; Lobello y Natali, ob.cit., pág.30.

ejemplo


DGCyE / Subsecretaría de Educación

50

Relea ahora la situación didáctica de lectura de un cuento por parte



del maestro.

Lea un cuento en su sala.

Realice la crónica o el registro de la misma.

Transcriba, si se produjeron, los intercambios orales realizados por los niños al

finalizar la lectura de del cuento.

Analice las intervenciones de los niños y las suyas teniendo en cuenta lo

trabajado hasta ahora en este módulo. Tenga en cuenta por lo menos estos

temas: criterios de selección del cuento, tipo de cuento, tiempo empleado en

la lectura, comentarios; relectura de pasajes significativos, entre otras.

Tenga en cuenta que se trata de que los niños sigan saboreando el cuento y

manifiesten lo que éste les produjo y no de un “control de comprensión”.

Elabore un informe para entregar a su tutor.

Apéndice 3

I.. .. . Aedo: cantor o poeta de la antigua Grecia que cultivaba la poesía épica, es decir, los poemas narrativos

cuyos personajes son héroes o personas de suma importancia, y en los cuales interviene lo maravilloso

o sobrenatural.

II II.. .. . Elección del texto: La preferencia que el docente manifiesta frente a los niños hacia determinado

autor o hacia determinados personajes es muy importante porque el docente es el modelo de lector de

sus alumnos y de esta manera está desarrollando uno de los quehaceres de un lector experto. Hay

muchos motivos que pueden determinar la elección de un cuento por parte del maestro. Por ejemplo,

la selección de cuentos cuyos personajes sean animales; o la preferencia por relatos en los que algo

mágico o disparatado suceda; o la búsqueda de distintas historias con piratas o la incorporación en el

repertorio de cuentos de determinado autor, etc.

III III.. .. . Lectura sin interrupciones: La lectura de un texto literario envuelve a la sala en una atmósfera

especial, puesto que se ingresa en el universo de la magia. Ese momento especial no debe fracturarse

con interrupciones, ya que las mismas vuelven abruptamente a los niños al mundo real. Es por esto que

una vez iniciada la lectura no debe interrumpírsela con aclaración de significados. Será conveniente

que para estas ocasiones se utilice un cartel visible que indique que no se puede entrar pues ha

comenzado el momento literario.

Si un docente da ejemplo de este tipo de situaciones, los niños estarán aprendiendo a escuchar y

tampoco interrumpirán pues sabrán que todo lo que haya que decir o preguntar tendrá lugar después.

4 trabajo práctico obligatorio

La lectura en el nivel inicial

51

Ser excluido de los libros –incluso de aquellos de los que podríamos prescindir–



es una tristeza inmensa, una soledad dentro de la soledad.

Daniel Pennac (1993)

Leer para saber: la lectura de los textos expositivos

Usted habrá notado que reiteradamente nos hemos referido a la necesidad de permitirles

a los niños tener contacto directo con diversos tipos de texto, y le señalamos la importancia

de plantear propósitos concretos a la hora de leer. Pues bien, aprender, conocer un dato,

profundizar o saber más, son propósitos que un lector se plantea ante libros específicos,

diccionarios, o enciclopedias, es decir que ante la demanda de hallar alguna definición,

ampliar información o profundizar acerca de un tema, recurre a textos expositivos. Éstos,

son textos informativos, pero optamos por denominarlos expositivos para que no se produzca

confusión con los periodísticos que también informan, pero que tienen otras características,

vinculadas con la inmediatez, con la simultaneidad entre el tiempo y la información.

Los textos expositivos se presentan de diversa manera, ya que, tanto la guía telefónica,

como las definiciones de los diccionarios, los relatos históricos, la explicación de hechos

naturales o la descripción de la célula, pertenecen a esta tipología.

Realice un relevamiento del material expositivo con que cuenta

su sala o el jardín donde trabaja. Recuerde si ha leído esos textos y si consideró

qué temas puede buscar en ellos.

En general, las enciclopedias u otros materiales de información científica no están destinados

a un público infantil, pero es importante que en el jardín se inicie el contacto con estas

publicaciones, porque está usted, que es un mediador entre los niños y los textos y los ayudará

en la búsqueda de los temas y en su interpretación.

En la Unidad 2 señalamos que es esencial que exista un motivo para leer, un para qué

leer, que le dé a la lectura su sentido social, esto definirá la modalidad de lectura que

asumirá frente a los textos. Si el propósito es obtener una información específica sobre un

tema, actuará de manera selectiva, leerá el índice buscando la cuestión que le interesa, obviará

la que no considera necesaria, buscará la página y recorrerá detenidamente el párrafo que dé

Leer para saber, leer para hacer 4

10 actividad

DGCyE / Subsecretaría de Educación

52

respuesta a su requerimiento. La lectura será rápida cuando pasa la mirada por información



que considera irrelevante y lenta, teniendo que releer en algunas ocasiones, cuando esté

buscando un dato preciso dentro de un párrafo.

No todo es cuento

Desde hace muchos años se cuestiona la utilización del cuento como fuente para enseñar

diferentes temas. Pero aún es posible escuchar conversaciones como ésta entre docentes:

“Tengo que dar los servidores públicos, no tenés un cuento con un policía o con un bombero”...

”Tengo que dar salud bucal, no tenés un cuento con un dentista”. Cabe aclarar que muchas de

estas ideas están avaladas por la oferta editorial de circulación masiva.

Los cuentos nacen para ser disfrutados, no para enseñar contenidos escolares. Si a los

niños se les leen cuentos con ese propósito probablemente desconfiarán de ellos y ya no

sentirán deseos de escucharlos. La lectura será de interés si se promueve la necesidad de leer,

si hay un sentido para hacerlo, pero el entusiasmo por conocer una historia ficcional, la

entrega a la fantasía se puede truncar si el relato deriva en una enseñanza. Un niño necesita

una literatura que lo forme estética y vivencialmente, que le proponga mensajes de vida, de

paz, de amor, de afecto, de ternura, de resolución de conflictos. Una literatura que lo ayude

a pensar, que le ofrezca, a través de sus temáticas, la posibilidad de elección, de alternativas.

La literatura enseña por sí misma, porque es arte. Enseña el sentido de la belleza, la

magia que puede brindar la combinación de palabras utilizadas por un escritor. Cuando una

persona lee mucho desarrolla un sentido selectivo de los textos, crece como lector y se vuelve

cada vez más exigente con los libros, porque reconoce la calidad literaria y la belleza que

contiene. Y esto lo tiene que tener claro todo adulto que ofrezca un material literario a los

niños. Por eso pretendemos que “se les brinde y se les cultive el placer de la lectura”.1 Por lo

tanto, tal como se sostuvo en la Unidad anterior, los textos literarios serán seleccionados en

función de su calidad estética, el gusto, los intereses y las necesidades de los niños, y no

hay que confundirla con la pseudo-literatura didactizante que pretende enseñar un

contenido escolar.

Hay otros textos que sí se han creado para enseñar cómo hacer algo: los instruccionales y

otros que nacieron para estudiar, ampliar o profundizar acerca de un tema: los textos

expositivos. Cada texto cumple una función social, es decir una función en la sociedad en la

cual circulan.

Otro ejemplo muy repetido se da en los actos escolares o en la preparación de los mismos.

En estas ocasiones puede ocurrir que el docente relate la historia del siguiente modo: “Había

una vez un señor muy valiente llamado San Martín...”. Esto no es apropiado si se toma en

cuenta que el Había una vez es el comienzo ritual de los cuentos porque su imprecisión

temporal prepara al receptor para escuchar algo que pertenece al terreno de la fantasía. Y la

historia no es cuento, ni el cuento es verídico, es ficción.

1 Itzcovich, S., “El placer de leer”, en Revista Vocación Docente, Buenos Aires,1985.

La lectura en el nivel inicial

53

El docente frente a los textos expositivos



Resulta sumamente rico para los niños que usted lea frente a ellos textos expositivos y de

esta forma les muestre cómo hace para hallar la información que necesita, dando cuenta de

su comportamiento lector. Enseñará a los niños a abordar este tipo de textos, cuando les

muestre que acude al índice para hallar un tema de interés, o les señale en qué hoja hay

algo escrito sobre determinada cuestión o les lea un fragmento. Ellos tienen que presenciar

situaciones en las que usted:

busca un dato que necesitan para resolver una duda o ampliar un tema;

lee en voz alta la información encontrada;

plantea, por ejemplo, la curiosidad de ver qué se dice acerca del tema que los llevó a buscar

la información.

Además, mostrarse como lector de estos textos requerirá que usted lea con profunda

dedicación el contenido, realice relecturas y comentarios que intenten explicar qué dice el

texto. De este modo, usted orientará a los niños para que puedan ver y conocer este tipo de

textos en una situación legítima de lectura.

Por otra parte cuando les lea a los niños acerca de un tema sobre el que están investigando,

en ocasiones sería apropiado contextualizar la situación presentando el texto expositivo,

observándolo y conversando con ellos acerca de algunas de los siguientes aspectos:

en qué libro aparece la información;

cómo es el libro;

cómo es la tapa;

qué dice el título;

quién lo escribió;

para quién lo escribió;

para qué;

qué temas desarrolla;

qué contiene el libro: textos, imágenes (fotos, mapas, dibujos, etc.);

qué es y qué dice el índice;

en qué parte del índice figura el tema que los mueve a leer.

Usted como docente tendrá que:

estar dispuesto a escuchar a los niños, a preguntarles y a repreguntar;

estar atento a lo que dicen los niños;

observar y también ayudar a hallar respuestas;

promover intercambios orales;

invitar a leer;

proponer actividades y escuchar propuestas de los niños;

prever y realizar intervenciones en un ambiente alfabetizador, de intercambio, solidaridad,

de confrontación, de estímulo permanente para los niños.

Finalmente:

organizar la tarea de lectura por parejas, en grupos reducidos, de no más de cuatro

integrantes, o de manera individual;

recorrer las mesas de trabajo;

orientar la búsqueda;

observar el avance de los niños y su relación con el material de lectura.

Es común que cuando un maestro se refiere a un tema sobre el que quiere que los niños

aprendan, acuda a una explicación oral del mismo, usando como fuente privilegiada lo que

recupera de su memoria, pero es “una palabra oral, producida por el maestro sobre la base de

DGCyE / Subsecretaría de Educación

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sus propios conocimientos que una vez construyó a partir de sus lecturas. No en todos los



casos, pero sí con cierta frecuencia, sería bueno que el maestro leyera fragmentos breves de

discursos expositivos, para comentarlos, glosarlos, ampliarlos, pero demostrando con el modelo



que se aprende leyendo”.2

Un texto escrito tiene características propias, es diferente del texto oral oral. Al leer, se está

ayudando al niño a descubrir que la lectura es un medio para enterarse de algo o para

aprender algo nuevo. Por eso es necesario estimular que los niños interactúen con la lengua

escrita, en los más variados contextos: “que escuchen a la profesora, sabiendo dónde y qué

está leyendo, para descubrir que la lengua se organiza de maneras diferentes cuando la

oralización corresponde a una lectura o cuando se habla sin leer; que exploren textos buscando

semejanzas y diferencias; que usen el contexto para anticipar significados.”3

Tal como lo mencionamos antes, destacamos la importancia de la lectura en voz alta, ya

que es usual que usted les lea a sus alumnos textos literarios. Si bien el propósito que se

plantea en esa ocasión es que los niños disfruten de ese momento, indirectamente enseña

cosas, entre ellas, permite conocer a un niño la estructura de un cuento o la musicalidad de

una poesía. Bien, entonces también es importante que en algunas oportunidades escuchen

a su docente leerles textos expositivos, para que vayan construyendo un conocimiento que

le les permitirá identificar que este último es diferente de los textos literarios (además de

aprender qué dice, aprende a distinguir cómo lo dice).

Esta actividad debe ser promovida otorgándole un sentido a la acción de leer: saber más

acerca del tema sobre el que están trabajando. Para ello, son necesarias tareas que tengan

como propósito:

la formación del hábito de consulta de la biblioteca;

la búsqueda por parte de los niños de algunos libros (tarea que le permitirá a usted observar

qué estrategias utilizan los niños para identificar este tipo de textos), una vez utilizados, su

reubicación en el estante correspondiente;

el uso de enciclopedias;

la búsqueda del capítulo referido al tema que los convoca a leer;

la observación de las fotos que ilustran el libro libro;

el diálogo respecto de la lectura;

los intercambios de ideas entre los niños.

La exploración y lectura de estos textos, propiciará un intercambio fluido entre usted y sus

pequeños alumnos y facilitará que les muestre, durante la actividad real de lectura, cuál es,

por ejemplo la función del índice, de los títulos, etc. En otras palabras, favorecerá el desarrollo

de una situación auténtica de lectura en la que ellos, además de aprender acerca del tema

que consultan, aprenderán a contactarse con estos materiales materiales. Todas estas actividades

desarrollarán en el niño su imagen como lector, y promoverán su soltura y seguridad frente a

los textos.



2 Desinano, N., Didáctica de la lengua para 1°, 2° y 3er grado. Homo Sapiens, Rosario, 1995.

3 Ferreiro, E., “El Proyecto Principal de Educación y la Alfabetización de Niños: un Análisis Cualitativo”, en

Páginas para el docente. Boletín informativo de Aique Grupo Editor, N° 17, Buenos Aires, marzo 1989.

La lectura en el nivel inicial

55

Los niños y los textos expositivos



Las bibliotecas de las salas y del jardín deben poblarse de textos literarios, pero también de

material expositivo, entre otros:

enciclopedias,

diccionarios,

revistas de divulgación científica,

un índice con las direcciones y números telefónicos de los nenes de la sala,

folletos,

catálogos.

En la medida en que los niños interactúen con este material podrán conocerlo y de esa

manera diferenciarlo de otros, por ejemplo literarios. Les permitirá ver que estos textos son

diferentes de los cuentos, que su diagramación e ilustración son distintas. Si a esto se suma la

intervención de un docente que promueve la necesidad de buscar determinada información

(y lee el material encontrado), le posibilitará al niño diferenciar ambos tipos de textos: los

expositivos son diferentes de los cuentos.

Por su parte, los niños les darán sentido apoyándose en el contexto gráfico, en las imágenes

que aparecen y en alguna que otra letra conocida, tratando de buscar datos sobre aquello

que se habló en la sala. Al indagar en enciclopedias desarrollarán el comportamiento de un

lector que busca información en este tipo de material.

Es necesario que los temas sobre los que se investigue sean del interés de los niños. Los

temas que atraen a los niños son variados, se relacionan con el mundo que los rodea: la vida

de los caracoles, de los bicho bolita, los renacuajos o con la contaminación del medio ambiente.

También les interesa investigar acerca de otros temas, como por ejemplo, la vida de los animales

de la selva o de los prehistóricos, el Universo, los aborígenes, entre otros que trascienden su

mundo cercano. Es necesario que los temas sobre los que se investigue sean del interés de los

niños pero cabe aclarar que cuanto más amplio es el campo de conocimiento de los chicos,

más amplio será su campo de intereses.



Lea la siguiente situación de lectura lectura4 en la que niños de primera

sección buscan información acerca de los pingüinos en revistas y en fascículos

de una enciclopedia y analice los aspectos mencionados en los párrafos

anteriores especialmente los referidos a la intervención docente (ver: El docente

frente a los textos).

La maestra entrega distintos ejemplares para que los niños los exploren. Un grupo elige

una revista con un artículo sobre los mares del sur con fotos de varios pingüinos.

11 actividad



4 Basado en un registro de observación de clases que corresponde a 1a sección del Jardín 902 de La Plata, a cargo

de Ana María Dematies. Se realizó este registro en el marco de la Capacitación de Maestros Orientadores del año

2000 del ISFD nº 17.

DGCyE / Subsecretaría de Educación

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Frente al texto acompañado con imágenes de pingüinos los niños utilizaron distintas



estrategias para anticipar el significado. Es interesante que nos pongamos a pensar en las

intervenciones que realizó la maestra para orientar la búsqueda de sentido. Es evidente que

no se limitó a aceptar las ideas de los niños, sino que puso en juego distintas intervenciones

que permitieron a los niños confrontar sus ideas con el texto texto.

La docente escuchó las hipótesis de los niños, preguntó qué les parecía, qué decía el texto,

propuso la lectura, leyó, y, dada la complejidad del texto, planteó la relectura de la parte que

más interesaba a los niños para que verificaran las anticipaciones sobre el contenido del

texto, por ejemplo cuando Cecilia reconoce que “No. Decía de alas”.

NIÑOS

Lucas: Tiene animales.



Paula: Pingüinos.

Jorge: Sí, son pingüinos.

Lucas: Tiene letras acá.

Augusto: Que están en la nieve.

Paula: Arriba de la nieve.

Lucas: Un pingüino bebé y un pingüino papá.

(Los niños miran la imagen señalando partes

de la misma)Paula: Tiene una cabeza.

Lucas: Y los ojos.

Lucas: Sí, de los pingüinos.

Varios: Sí.

Lucas: Todo de pingüinos.

Paula: Del piquito y los brazos.

Cecilia: ¿Brazos?

Paula: Sí, para agarrar a los bebés.

Varios se miran desconcertados.

Varios: Sí

Alan: ¡Eso dice!

Lucas: ¡Nunca había escuchado eso!

Cecilia: No. Decía de alas.

Paula: Igual a lo que charlamos.

Augusto: ¡Sí!

Varios: ¡Sí!

MAESTRA


¿Dirá algo en esas letras?

¿Acá dice: “Un pingüino bebé y un pingüino

papá”?

No me contestaron si dice algo acá (señalando



el texto)

Lucas piensa que acá (señalando el epígrafe de

la foto) dice de los pingüinos. ¿Qué les parece?

¿Qué podrá decir?

¿Cómo podemos hacer para saber si dirá de los

pingüinos, del piquito y los brazos?

¿Quieren que lea para saber si dice todo eso?

Lee: “Los pingüinos son animales que están muy

bien adaptados a la tierra y al agua. En la tierra




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