La intervención psicologica con los familiares de los afectados por el atentando de madrid 11-M



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ANÁLISIS DE LA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA REALIZADA CON LOS FAMILIARES DE LOS AFECTADOS POR EL ATENTADO DE MADRID 11-M: ERRORES QUE SE REPITEN
Javier Rodríguez Escobar
Resumen
Este artículo tiene por objeto analizar la coordinación del la atención psicológica y la ayuda que se prestó en el IFEMA a los afectados por el atentado de Madrid el 11-M. Se analizan los errores cometidos y las causas que han llevado a ello, poniendo de manifiesto cómo la mayoría de ellos podrían haber sido evitados, ya que se vienen repitiendo una y otra vez.

Se analiza la preparación actual que existe para hacer frente a una emergencia psicológica, concluyéndose que, de producirse, como es lo más probable, no se está preparado para dar una respuesta eficaz


Tras el atentado de Madrid todos pudimos escuchar cómo desde los responsables de la Comunidad de Madrid y del Gobierno se elogiaba el éxito de la respuesta que se había dado a la situación, mientras que al mismo tiempo se impedía que se convocasen reuniones para evaluar errores que había que resolver en futuras ocasiones; parece que era más importante dar la idea de que había sido un éxito y no poner de manifiesto los muchos errores que se cometieron.


No vamos a entrar en el análisis de la coordinación y respuesta sanitaria, ya que ése no es nuestro campo y no tenemos suficiente información como para hacer dicho análisis, nos referiremos tan solo a la intervención psicológica que se realiza en IFEMA con los familiares de los afectados por el atentado.
Lo primero que llama la atención es que la coordinación deja mucho que desear. Estos problemas de coordinación ya se hicieron patentes incluso antes de que nuestro Equipo de Punta se desplazase a Madrid. Perdimos muchas horas hablando con SUMMA, COP, 112, etc. La información que nos daban era completamente contradictoria. A pesar de identificarnos como la única Unidad privada que existe en España de intervención psicológica en emergencias y desastres, formada por psicoterapeutas profesionales especializados y entrenados para intervenir en estas situaciones, se rechazó una y otra vez nuestra oferta de desplazarnos hasta allí de forma gratuita. Las contradicciones llegaban a extremos insospechados, mientras que el Decano del COP de Madrid nos da la dirección y el nombre de la responsable a la que teníamos que presentarnos en el IFEMA, al ponernos en contacto con ella, no sólo nos dice que no hacemos falta, sino que de presentamos allí no se nos permitirá la entrada. Ante esta respuesta nuestro Equipo de Control se reúne para decidir si emprendemos un viaje de 6 horas por carretera, ya que a esas horas ya no podíamos desplazarnos en el AVE (tren de alta velocidad) , arriesgándonos a que ni siquiera pudiésemos intervenir. Al final, a las dos de la madrugada del viernes se decide ir a Madrid y si no se nos permite el acceso al IFEMA, desplazarnos a tanatorios u hospitales e intervenir en las mismas cafeterías si era preciso.
Durante el viaje quedó activado nuestro Equipo de Control que nos iba suministrando la información que obtenía a través de Internet y de los medios de comunicación y desarrollaban la fase logística de nuestro protocolo de intervención, remitiendo datos sobre: número de fallecidos, lugar donde se encontraban, número de psicólogos, planos del IFEMA, etc. Estas informaciones también resultaban contradictorias, unas cadenas de televisión decían que no hacían falta más psicólogos y otras que se necesitan psicólogos especializados en emergencias.
Para complicar aun más la situación nos encontramos con un accidente en la autovía de Madrid que provocó una retención del tráfico, con lo que no llegamos al IFEMA hasta las 10 de la mañana del Viernes 12. Una vez allí no se nos permite la entrada y pedimos hablar con el coordinador del COP. A la 11.15 se nos permite la entrada al Pabellón.
Allí lo primero que nos llama la atención es que la coordinación no era mejor que la que habíamos visto hasta el momento, no había un responsable único de la intervención psicológica, cada grupo de psicólogos era coordinado por la institución a la que pertenecía: Consejería de Salud, Cruz Roja, SAMUR, COP, Fundación Solidaridad Carrefour, Asociación Española contra el Cáncer, etc. Esto supuso, posteriormente, una enorme pérdida de tiempo, teniendo que ponernos de acuerdo con cada responsable para poder organizar esa intervención, y en muchos casos eso no fue posible; aunque parezca increíble, en estas situaciones el afán de protagonismo también aparece, primando el interés personal o de la institución sobre el de los propios afectados.
Mientras los responsables del COP deciden si nos quedábamos allí o nos enviaban a Alcalá de Henares, les mostramos nuestros protocolos de intervención y proponemos lo que podíamos hacer, como la atención a los propios psicólogos no estaba contemplada y nosotros contamos con un Protocolo de Amortiguación de Impacto Afectivos en los Profesionales, se nos asigna la tarea de encargarnos de la Salud Mental de los profesionales que intervenían. Aplicamos nuestro Protocolo de Coordinación de Agentes de Ayuda, y ponemos en marcha su primera fase, la Fase Logística, que consiste en la evaluación del campo de intervención, y nos encontramos con los siguientes problemas:

  1. Con respecto a la organización y coordinación

  • Imposibilidad de diferenciar a la mayoría de los profesionales de los familiares, al no llevar ninguna acreditación visible.

  • Personal no cualificado haciendo intervención psicológica: estudiantes, enfermeras, asistentes sociales, voluntarios, etc.

  • Problemas de coordinación, distintos responsables coordinan a las personas que dependen de ellos, produciéndose un solapamiento de funciones al no estar claramente definidas las competencias de cada uno, y tomándose decisiones que anulan o interfieren las tomadas por otro.

  • Ausencia de controles de acceso a las salas donde se encuentran los familiares, pudiendo pasar cualquiera que se encuentre dentro del pabellón.

  • Familiares solos por los pasillos, o acompañados por personal no cualificado en salud mental, desde que acceden al pabellón hasta que llegan a las salas donde están el resto de las familias.

  • Unos 50 psicólogos en la sala de espera de profesionales, que llevan más de 8 horas esperando a intervenir.

  • Familias que no tienen asignado ningún profesional de la salud mental.

b) Con respecto a los psicólogos

  • Psicólogos que han abandonado por decisión propia a la familia afectada y se han marchado sin comunicarlo a los coordinadores.

  • Psicólogos que llevan más de 24 horas, ininterrumpidamente, con la misma familia.

  • Profesionales derrumbados afectivamente, llorando junto a los familiares y siendo contenidos por éstos.

  • Ausencia de técnica concreta de intervención, sólo detectamos como instrumentos técnicos la escucha y el contacto físico.

  • Profesionales realizando la intervención en un estado de embotamiento mental, por agotamiento físico y falta de descanso.

  • Los psicólogos atienden a la persona más afectada de la familia, olvidándose del resto.

  • Negativa de la muchos de los profesionales que intervienen a abandonar a la familia y ser sustituido por un compañero.

  • Psicólogos, sin experiencia profesional alguna y sin ningún tipo de formación clínica, que van llegando enviados por el COP, de la lista de más de 1500 voluntarios.


Las medidas que adoptamos, conjuntamente con el COP, ya se hicieron públicas en el informe que elaboramos y que está disponible en nuestra página web (Grupo Isis, 2004); básicamente fueron:


    • Identificar de forma visible a todos los psicólogos

    • Implantar turnos de intervención de tres horas

    • Formar en unos parámetros básicos de intervención a todos los profesionales que iban llegando

    • Prestar atención psicológica a todos los psicólogos que salían de turno


Errores que se repiten
Cuando se habla de aquellos fallos que se observaron, siempre se justifica diciendo que un hecho de esta magnitud no había ocurrido nunca y era impensable, pero eso no es más que una justificación. Veamos qué errores son los que se han cometido y que se podían haber evitado:


  1. El hecho en sí no era impensable ni imprevisible, ya sabíamos que España era objetivo terrorista del fundamentalismo islámico y el propio Bin Laden había amenazado directamente a nuestro país. También se sabía que en España se había detenido a personas de Al Qaeda con alta responsabilidad en la organización y que ya se había atentado contra intereses españoles. De hecho, nuestra Unidad ya tenía preparado un protocolo de intervención ante atentados terroristas de cierta magnitud.




  1. Aunque en nuestro país nunca había ocurrido algo similar, sí se había producido en otros países y, si se estudia a fondo cómo se abordó la situación, se pueden evitar los errores que se cometieron. De hecho, la agencia independiente Mc Kinsey tiene redactado un informe crítico sobre la respuesta del sistema de emergencia el 11 de septiembre, en el que se hace un exhaustivo análisis.




  1. La revista del propio COP en 1997, tras la inundación del camping de las Nieves, en Biescas, publicó varios artículos donde se ponía de manifiesto que un alto porcentajes de psicólogos sufrían trastornos de personalidad tras esta intervención, y hay muchas investigaciones que ponen de manifiesto que entre el 50 y el 60% de los profesionales quedan afectados psicológicamente, incluso tres años después de la intervención (Kuper 1999; Galea 2001, Kin y Diamond, 2003, etc) . No se entiende como, con estos datos empíricos se envía personal sin la formación adecuada para intervenir en estas situaciones.




  1. También se sabe que un alto nivel de cortisona, como el que se produce en una situación de estrés, sostenido durante más de tres semanas (McEwen y Cols, 2000) crea una atrofia en el árbol dendrítico de las células CA3 del hipocampo (Pitman, 1997; Ruiz, Mingote, y colab., 2000; Kim y Diamond, 2002, etc.), y es de sobra conocido que las lesiones neuronales son irreversibles, por lo que hablamos de un 56% de profesionales que padecerán trastornos crónicos de personalidad. Esto es evitable formando y entrenando adecuadamente a los sujetos, eso les permitirá mantener el control en estas situaciones y no padecer una situación de estrés tan prolongada. Sirva de ejemplo comentar que la incidencia de trastornos en los miembros de nuestra Unidad que intervinieron en Madrid, tras 48 horas sin dormir, 12 horas de viaje en automóvil y más de 30 horas seguidas de intervención, sin descanso, después de su jornada habitual de trabajo de 10 horas, ha sido nula, 0%.




  1. Hay estudios neuropsicológicos que ponen de manifiesto como la sola preparación cognitiva, mediante cursos, instrucciones y consignas, no sirve para prevenir el trastorno afectivo en los profesionales, es necesario un entrenamiento específico para ello.

Esto es debido a que cuando hay un estimulación sensorial de una intensidad inhabitual lo lóbulos frontales se bloquean y perdemos temporalmente la capacidad de respuesta racional; cuando el eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal percibe que los lóbulos frontales se bloquean, enciende el “piloto automático” para que responda (Sessions, 1991) y el sistema límbico asume entonces la mayor parte del control de la conducta del sujeto, produciendo las respuesta comunes ante el estrés. El sistema límbico “juega un importante rol en la orientación de las emociones que estimulan el comportamiento necesario para la supervivencia de las especies” (Van der Kolk y Saporta, 1993), y en esa función controla también las respuestas inmediatas, autónomas y no premeditadas, y las conductas aprendidas. Por eso el entrenamiento y la práctica sistemáticos inciden en el sistema límbico llegando incluso a inhibir las respuestas emocionales, dándole preferencia a las respuestas mecánicas aprendidas repetitiva y sistemáticamente, justamente como responden las personas bien entrenadas para manejar estas situaciones (Cortés 2003).

Sabiéndose todo esto, se sigue formando, cuando se hace, a las personas que forman parte de los grupos de emergencias y desastres mediante cursos teóricos, sin entrenamiento alguno, con lo que la respuesta que dan es la natural y esperada en cualquier persona no profesional




  1. Existen informes y artículos (Defensor del Pueblo Andaluz, 2000; Cruz Roja, 2001, etc) que ponen de manifiesto que los voluntarios no están preparados para afrontar una situación de emergencia o desastres. Aún así el COP elabora una lista de voluntarios, sin ningún tipo de filtro, y los va enviando al IFEMA, voluntarios, en su mayoría, sin ningún tipo de preparación ni formación en este área y sin experiencia clínica.




  1. Desde hace tiempo discrepamos, y así lo hemos hecho saber en foros de Internet y en congresos, de que el modelo de intervención en desastres tenga que ser psicosocial; creemos fundamental un enfoque clínico, ya que se trata de evitar trastornos psicopatológicos y de utilizar técnica de contención y elaboración en situaciones de alta intensidad emocional, donde se mueven angustias muy fuertes. Una persona que no está acostumbrada a trabajar con cierto tipo de angustias y ansiedad no podrá hacer frente a ellas y, mucho menos, ayudar al que la padece.




  1. Es cierto que en todas las sedes de los colegios de psicólogos existen Grupos de Trabajo en Desastres, Estos grupos, que nosotros sepamos, no tienen asignada ninguna partida presupuestaria ni para formación ni entrenamiento, ni equipamiento, se limita a reunirse periódicamente.. Difícilmente se podrá tener así un grupo preparado,


  1. Los voluntarios, e incluso los grupos del desastre del COP, carecen de una técnica específica y de protocolos de intervención, cada uno hace lo que puede según su propia formación, algo que a nuestro parecer no es lo más adecuado para una intervención eficaz. Estos grupos tampoco están jerarquizados ni estructurados.




  1. Hay pruebas más que suficientes de que el debriefig no es una técnica que cualquiera pueda aplicar, porque puede resultar incluso contraproducente (Kenardy, 1998; McNally y otros, 2003) . No se trata de que el sujeto hable, es una técnica que se basa en el concepto psicoanalítico de catarsis y en el concepto de trauma y elaboración. Simplemente por hacer hablar a un sujeto no conseguimos nada, incluso puede ser aún peor, incrementándose la angustia (Bleichmar, 2000), ya que a partir del trauma queda una sensibilización a nivel neurobiológico (Pitman, 1997). Hay que tener una formación específica para aplicar esta técnica, por lo que mucho nos tememos que la intervención que se hizo en el IFEMA pudo haber sido muy poco eficaz e incluso contraproducente. Sería necesario investigar si la incidencia en los sujetos atendidos será menor que la esperada en una población sobre la que no se interviene; sospechamos los resultados de hacerse dicho estudio




  1. Se habla de un dispositivo de atención psicológica a los afectados, pero solo se incluyen los familiares de fallecidos por lo que la dotación presupuestaría es insuficiente, ya que según un estudio realizado en la Universidad Complutense de Madrid (Muñoz, 2004), el 50% de la población madrileña (unos tres millones de personas) ha sufrido trastornos afectivos a consecuencia del atentado, se supone que se recuperarán espontáneamente, pero todos los datos apuntan a que entre un 12 y un 15% no lo harán, si nos basamos en los datos que existen (Galea, 2001). Difícilmente se puede montar un dispositivo sin la dotación económica adecuada, los profesionales no puede dejar sus trabajos para atender a los afectados, ya que éste supone sus fuentes de ingreso, hay que aplicar un plan que abarque a un amplio sector de población.




  1. El grave problema de no existir un coordinador psicológico de emergencias, con máxima autoridad sobre todos los grupos que intervienen no es nuevo, se viene repitiendo una y otra vez. Sería necesario crear esta figura, tanto a nivel de Protección Civil Estatal como autonómica, para que esté cubierta la necesidad independientemente del nivel de emergencia que se active. Otros países como Francia, ya lo han resuelto con la creación de las células medico-psicológicas, modelo de bajo coste y alta rentabilidad social.

Desde hace tiempo venimos insistiendo en la necesidad de crear un plan de emergencias psicológicas que no existe, ni parece que vaya a crearse.


  1. España sigue siendo amenazada directamente por los terroristas islámicos y el Instituto Geológico y Minero (I.G.M 1987) ya hizo un estudio donde pone de manifiesto que los desastres naturales aumentarán, incluido un terremoto escala 9, que hace 20 años tendría que haberse producido. Los geólogos dicen que el trazado del AVE es temerario, etc., cuando ocurra otra catástrofe oiremos de nuevo decir que era imprevisible, como la de Madrid.

Queremos destacar el hecho de que nuestra crítica no es hacia los compañeros que estuvieron prestando su ayuda, que lo hicieron con toda su buena voluntad enviados allí por la institución que los representa y vela por sus intereses. Ni tampoco los coordinadores del COP en el IFEMA con los que estuvimos coordinado la atención, estos mostraron una calidad humana irreprochable, anteponiendo siempre el dolor y el sufrimiento de los afectados que allí estaban al interés personal o de las instituciones que representaban, hacia ellos solo podemos expresar nuestro agradecimiento


Éstos son algunos de los errores que vemos repetirse una y otra vez, siempre que ocurre un evento de cierta magnitud. Ante ello repetiremos, una vez más, las propuestas que hace años venimos haciendo.
Propuestas


  1. Aunque consideramos que el COP, como institución colegial no tiene porque prestar servicios profesionales gratuitos, si quieren tener grupos especializados en desastres, que hagan un estudio de las necesidades de formación de los Grupos de Desastres de las delegaciones del COP y se asigne un presupuesto adecuado para ello.




  1. Que se haga una selección de los voluntarios que se ofrecen en estas situaciones, en base a su formación y experiencia.




  1. Que se desarrolle un plan de emergencias psicológicas, y se asignen responsables a nivel autonómico y estatal.




  1. Que se contrate, por parte de la administración, profesionales especializados en coordinación y planificación en intervención psicológica en emergencias, para desarrollar el plan de emergencias psicológicas y coordinar in situ la intervención.




  1. Que se le dé entidad legal a la figura del psicólogo de emergencias.




  1. Que se creen asignaturas específicas sobre esta materia en las Facultades de Psicología.




  1. Que se contemple la atención psicológica a los profesionales que intervienen en desastres (médicos, policía, personal de Protección Civil, etc) como una necesidad, y se contraten equipos psicológicos especializados para realizar esta labor.




  1. Que se implante un dispositivo de emergencias psicológicas, al mismo nivel que está el de emergencias sanitarias (061), en cada comunidad autonómica, ya que entendemos que la población tiene el mismo derecho a la salud mental como a la física y sería la mejor forma de contar con profesionales cualificados y con experiencia.


Referencias bibliográficas


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    • VAN DER KOLK, BESSEL A.; SAPORTA, JOSE, Biological Response to Psychic Trauma, en Wilson y Raphael, International Handbook of Traumatic Stress Disorder, Plenum Press, New York, 1993

Javier Rodríguez Escobar

Unidad Isis

http://www.grupoisis.com

email: javier@grupoisis.com





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