La integración de métodos y la metodología cualitativa



Descargar 155.03 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión30.11.2018
Tamaño155.03 Kb.
Vistas130
Descargas0
  1   2   3   4

LA INTEGRACIÓN DE MÉTODOS Y LA METODOLOGÍA CUALITATIVA.

UNA REFLEXIÓN DESDE LA PRÁCTICA DE LA INVESTIGACIÓN


María Antonia Gallart
En este trabajo se plantea la importancia de la utilización de un enfoque cualitativo en la investigación social, más precisamente, la utilidad de la integración de métodos cuantitativos y cualitativos para una aproximación más adecuada de ciertos problemas de investigación.

La temática que aquí se plantea es enfocada desde la perspectiva de la práctica de la investigación sociológica. Esta aproximación experiencial y “fenomenológica” puede ser de utilidad a los investigadores que definen problemas de investigación y deben diseñar las estrategias más adecuadas para enfrentarlos. No se pretende dar recetas, ni siquiera indicar posibles soluciones a dificultades existentes, sino señalar un itinerario que resulta de la experiencia de investigar, con las ventajas y los problemas de la integración metodológica, sin disimular los tropiezos, pero señalando también los hallazgos, “haciendo camino al nadar”.

A los fines expositivos se seguirán los pasos habituales en el desarrollo de una investigación, distinguidos sólo a nivel analítico, mostrando en cada uno de ellos el rol de los enfoques metodológicos y ejemplificadores con investigaciones concretas. Finalmente se evaluarán los resultados y las carencias.
El planteo del problema

Antes de comenzar este apartado sobre el planteo del problema de investigación y la importancia del análisis cualitativo –particularmente en la integración de métodos en la práctica de la investigación social- conviene plantear algunas reflexiones.

Cuando en una investigación se combinan datos cuantitativos e información cualitativa se requiere un cuidado especial en la convergencia y consistencia de ambos análisis. Es conveniente definir claramente cuáles son los interrogantes que se van a responder en cada caso (desde la estrategia cualitativa o cuantitativa), cómo se va a realizar el análisis y cuáles son los supuestos que lo avalan. De la congruencia de estos tres pasos, interrogante, análisis y supuestos, así como de la adecuación y creatividad de la integración cuantitativo-cualitativa, dependerá la calidad del estudio.

Las investigaciones efectuadas con una aproximación cuantitativa mediante datos primarios relevados mediante una encuesta a una muestra de unidades de análisis (generalmente individuales) estadísticamente representativa, permiten caracterizar a una población (o universo) en función de variables, entendidas éstas como conceptos operacionalizados. Cuando se trata de una sola medición en el tiempo, el análisis de estos datos da como resultado algo así como una fotografía de la realidad. Los supuestos del análisis se basan en la representatividad estadística y en la posibilidad de generalizar los resultados encontrados en la muestra a una población dada. Las estimaciones realizadas permiten afirmar con un cierto grado de probabilidad, que una determinada relación entre variables se aleja del azar. La adecuación entre los resultados del análisis y los propósitos planteados inicialmente dependerá de que los interrogantes puedan ser respondidos en términos cuantitativos, que las variables medidas respondan a los conceptos utilizados, que la muestra resulte adecuada y que el análisis sea estadístico.

El análisis cualitativo, en cambio, se efectúa en base a información observacional o de expresión oral o escrita, poco estructurada, recogida con pautas flexibles, difícilmente cuantificable. Mediante la información que se releva, por lo general, se intenta captar la definición de la situación que efectúa el propio actor social y el significado que éste da a su conducta, los cuales son claves para interpretar los hechos. El análisis busca contemplar la totalidad de la configuración en que se sitúa el actor y es, por lo tanto, holístico. Se basa en un método comparativo que va enfrentando casos similares entre sí, pero que se diferencian en algunas características cruciales, tratando de formular interpretaciones que incluyen conceptos teóricos. Estos conceptos teóricos se van construyendo en ese mismo proceso de análisis (Glaser y Strauss, 1969; Strauss, 1987). Consecuentemente, el criterio para la selección de la muestra no es probabilístico sino intencional. En este sentido, se seleccionan casos que varíen en aquellas características consideradas relevantes para la respuesta al interrogante planteado. Por ese motivo, el análisis no consiste en la estimación cuantitativa de parámetros de un universo dado, sino en el estudio comparativo de la conducta de los actores dentro de un contexto determinado y en circunstancias situadas en el tiempo, que plantea hipótesis y tipologías útiles para interpretar la diversidad y semejanza de las conductas observadas. Dicho análisis implica la formulación de conceptos que se van creando en un continuo ir y venir de la información empírica a la construcción teórica.

Subyace en este enfoque la idea de la acción social como respuesta activa a situaciones definidas estructuralmente y que a su vez tienen consecuencias en esa misma estructura (Giddens, 1984, 1986). Por todo ello, se considera que el análisis de los procesos sociales cotidianos, cualitativamente diferenciados, pueden contribuir significativamente al conocimiento de los fenómenos sociales.

Este tipo de aproximación metodológica se fundamenta en una teoría de la acción social. En el contexto de este artículo, esto implica una teoría de la acción dirigida a fines, significativa, acción que se observa fundamentalmente en actores individuales socialmente situados. Esto supone un ir y venir constante entre lo individual y lo social, trascendiendo el conductismo individualista (que subyace en buena parte de la metodología habitual en las Ciencias Sociales) al introducir la intencionalidad, clave de la comprensión de la conducta humana.

La aproximación cualitativa intenta también superar los estudios que, a partir del diagnóstico macrosocial del problema, señalan sus dimensiones a nivel de agregados sociales y plantean posibles soluciones sin tener en cuenta su articulación con las estrategias de los actores sociales. En un interesante artículo, Coleman (1986) sostiene que la “asociación estadística entre variables reemplazó la conexión significativa entre eventos”, y plantea la necesidad de pasar del problema macrosocial a su repercusión en los valores individuales y a su relación con las orientaciones a la acción y con el resultado de éstas para el sistema social. Este camino debería ser el que articule las estrategias metodológicas.

Las reflexiones anteriores1 sirven como guía de los estudios que ilustran este artículo. No se pretende que dichos estudios sean ejemplos paradigmáticos, sino intentos de aproximación en el camino señalado.

En general cuando se inicia una investigación sociológica, la primera tarea es definir el interrogante básico. En algunos casos éste es puramente descriptivo, las categorías utilizadas son de uso común, sus significados son aceptados para la totalidad de la población y las mediciones son sencillas. Por ejemplo, si queremos saber si existe una percepción diferencial de ingresos entre hombres y mujeres trabajadores de distintas edades en una determinada ciudad, por lo general se utilizan categorías de clasificación aceptadas y cuya medición no presenta mayor dificultad. Si dicha percepción diferencial aparece y se mantiene (aún igualando a los distintos grupos en una serie de condiciones relativas a la percepción de ingresos diferenciales como, por ejemplo, tipo de ocupación, nivel educativo, etc.), y el investigador pretende interpretarlas desde aspectos tales como la propensión de los empleadores a brindar trabajo a uno u otro tipo de trabajador, o desde la influencia que tiene para la participación económica femenina su momento del ciclo vital, se estará incluyendo en dicha interpretación una serie de supuestos sobre la intencionalidad de los actores, las características de la estructura cultural y social, y del mercado de trabajo, no siempre compartidas y difíciles de explicitar. Es así que se puede arriesgar la afirmación de que la interpretación de cualquier regularidad cuantitativa, inicialmente expresada en términos estadísticos, implica elementos cualitativos no explicitados en la operacionalización de las variables. Esto se observa claramente cuando una misma medición es interpretada de maneras distintas si se utilizan diferentes marcos conceptuales.

Es así que cuando el investigador enfrenta la definición de un problema de investigación relacionado con la conducta individual o grupal de una pluralidad de personas, tal como se da en la sociología, suele tener un doble interrogante, el primero se refiere a la existencia y a menudo a la magnitud de un determinado fenómeno –por ejemplo, la migración de un tipo de pobladores de un lugar a otro con diferentes características o la dificultad de implementar innovaciones educativas en escuelas de nivel medio- y el segundo a la forma en que se dio el proceso que condujo a ese fenómeno. La asociación estadística entre dos mediciones, puede mostrar una relación insumo-producto pero nada nos dice sobre los mecanismos de la “caja negra” que produce esa transformación. Tanto para conocer un problema, como para actuar sobre él, este conocimiento de la “caja negra” es necesario.

El rol del análisis cualitativo, en particular, y de la integración de métodos, en general, aparece así claramente. Sin estudiar en detalle (o aprovechar estudios que lo hayan hecho) tanto la vida de las comunidades que dieron origen a las migraciones en el primer ejemplo anterior, como las instituciones escolares en el segundo, difícilmente se pueda conferir sentido a las variaciones detectadas, y menos aún actuar sobre ellas. Es decir, el estudio de los contextos, de la definición de la situación, de la comprensión de los sentidos que confieren a la acción los actores y de su interacción, es eficaz para interpretar resultados de estudios sobre regularidades cuantitativas. La importancia de tomar en cuenta estos aspectos se puede observar en la historia de tantas políticas sociales que pese a ser implementadas en respuesta a necesidades detectadas tuvieron efectos perversos por la mediación de los actores y la traducción de los diversos niveles de agregación social. Este es el caso, por ejemplo, de políticas planificadas a nivel de una nación, que son modificadas a nivel provincial, comunal, y de instituciones particulares, hasta perder totalmente su dirección original.

Volviendo entonces al planteo original de esta sección, cuando un investigador define un problema de investigación, salvo en el caso poco frecuente de que sólo se desee demostrar una relación estadística entre variables unívocas con todos los problemas que ello supone (Lieberson, 1985), se le plantea la conveniencia de integrar el enfoque cualitativo. Una alternativa es entonces la utilización de un enfoque predominante o únicamente cualitativo, como por ejemplo, cuando el estudio se adentra en la exploración de la “caja negra” sea partiendo de un diagnóstico ya realizado o buscando una definición del problema y la construcción conceptual para interpretar éste. Otra posibilidad es la de que la investigación se inicie con un análisis cualitativo de una situación problemática y proponga hipótesis cuantitativas, empleando una definición de variables realizada a partir de los resultados de la primera etapa cualitativa. La tercera alternativa pertenece al mismo grupo que la segunda en cuanto a la utilización de distintos métodos en etapas sucesivas, pero invierte el orden; parte de un diagnóstico cuantitativo, basado en el análisis estadístico de variables, con el objeto de caracterizar el fenómeno en estudio y se adentra en un análisis cualitativo de dicho fenómeno para tratar de explicar dichas características y los procesos inmanentes. La última y quizás la más difícil es la triangulación metodológica entre enfoques cuantitativos y cualitativos a lo largo de la investigación enriqueciendo así la conceptualización y la construcción de teoría.

Se intentará ejemplificar esta etapa del planteo del problema de investigación con algunas investigaciones empíricas realizadas en el contexto argentino por los autores de esta serie. Un ejemplo del primer tipo de investigación, predominantemente cualitativa, es un estudio cuyo objetivo principal fue determinar las razones por las cuales las innovaciones introducidas en la educación media a nivel escolar no prosperaban ni se difundían (Gallart y Coelho, 1977). Para desarrollar el estudio, se consideró que el abordaje apropiado era el de la realización de un análisis organizacional comparativo de escuelas diferenciadas en características significativas con respecto al interrogante principal. Se planteó una orientación conceptual muy amplia con el objeto de ser reelaborada durante la investigación. Se partió del interés por las relaciones de poder entre los distintos actores institucionales en la vida cotidiana de la escuela y su rol en el procesamiento de las innovaciones. El marco de referencia, muy laxo, fue el de la sociología de las organizaciones y el interaccionismo simbólico.

Un ejemplo del segundo tipo de investigaciones, es decir, de aquellas que se inician con un análisis cualitativo que brinda elementos para uno cuantitativo posterior, es el de una que se propuso analizar la dificultad de articular la educación formal y la formación para el trabajo en las escuelas técnicas y sus consecuencias en la trayectoria educativa y ocupacional de los egresados (Gallart, 1985 y 1987). La fase cualitativa de esta investigación, permitió la elaboración de una tipología de instituciones escolares que respondiera a las diversas formas en que se articulaba la educación práctica y teórica en escuelas de currícula de diverso nivel tecnológico y diferentes realidades institucionales, prestando atención a la interacción entre la escuela y su contexto y entre los actores en el interior de ésta. Esta tipología fue utilizada en la segunda etapa de carácter cuantitativo en la que se efectuó un seguimiento de una muestra representativa de egresados de escuelas técnicas. La clasificación de las escuelas en tipologías fue utilizada como variable interviniente entre el origen socioeconómico de los alumnos y sus logros educativos y ocupacionales. Dicho seguimiento se propuso desentrañar las relaciones entre las características individuales de los alumnos, las especialidades y características de las escuelas donde cursaron los estudios y el desempeño educativo (niveles y orientaciones cursadas) y ocupacional posterior (tipo de inserción ocupacional).

Un ejemplo del tercer tipo de investigaciones, es decir aquellas que comienzan con una etapa cuantitativa de diagnóstico que permite caracterizar un fenómeno y que trata de interpretarlo y profundizarlo en una etapa siguiente cualitativa, es el de un estudio sobre los trabajadores por cuenta propia en el Gran Buenos Aires (Gallart, Moreno y Cerrutti, 1991). Este estudio se propuso indagar la relación existente entre la educación recibida (entendida en un sentido amplio) por los cuentapropistas y su inserción ocupacional. En su etapa cuantitativa se efectuó una caracterización de los cuentapropistas en función de una serie de variables sociodemográficas, educativas y ocupacionales, utilizando datos provenientes de la Encuesta Permanente de Hogares. A partir de este diagnóstico se puso en evidencia que los cuentapropistas mostraban una enorme heterogeneidad. Por lo tanto, el énfasis en la segunda etapa de tipo cualitativo estuvo puesto en descubrir las estrategias educativas y ocupacionales de los cuentapropistas de diferentes orígenes socioeconómicos y niveles educativos con el objeto de interpretar y especificar el diagnóstico cualitativo, especialmente respecto a los resultados sobre la marcada heterogeneidad observada.

Tanto en el segundo como en el tercero de los ejemplos aquí presentados, se precisaron claramente los interrogantes que se responderían en cada una de las etapas. La ventaja de estas formas de integración es que es muy clara la relación entre interrogante, estrategia metodológica y resultado de cada una de las etapas, pero no permite la interacción entre los resultados cuantitativos y cualitativos a lo largo de la investigación.

El cuarto y último tipo de investigación (tal vez el más difícil) es el de la triangulación metodológica entre enfoques cuantitativos y cualitativos durante el desarrollo del estudio. Un ejemplo de este tipo, es el de un conjunto de investigaciones focalizadas en la provincia de Santiago del Estero (Forni, Benencia y Neiman, 1991). El problema básico planteado en estos estudios fue el de la relación entre condiciones económicas y comportamientos demográficos (reproductivos y migratorios), otorgándole especial atención a la mediación de la unidad familiar. Para llevarlo a cabo se combinaron a lo largo de la investigación análisis cuantitativos de datos censales y encuestas con estudios cualitativos de casos de familias rurales, centrados en sus estrategias. Los resultados de un tipo de investigación se van entrelazando como insumos del otro tipo a lo largo del estudio.


El diseño de la investigación

A efectos de una mayor claridad en la exposición se considerarán sólo tres de los cuatro tipos referidos anteriormente: el predominantemente cualitativo ejemplificado en el estudio de escuelas medias (Gallart y Coelho, 1977), el de etapas sucesivas (cuantitativa y cualitativa) ejemplificado en la investigación sobre trabajadores por cuenta propia (Gallart, Moreno y Cerrutti, 1991), y el de triangulación entre métodos a lo largo de la investigación ejemplificado por el estudio sobre migraciones, empleo y familia en Santiago del Estero (Forni, Benencia y Neiman, 1991).

Las posibilidades de elaboración de un diseño de investigación pautado a priori son en todos los casos menores que en los estudios exclusivamente cuantitativos. Esto se debe fundamentalmente a que el componente cualitativo exige un ir y venir entre los datos y la teoría y de ésta a aquéllos que suele modificar a lo largo de la investigación tanto los aspectos conceptuales, como los sujetos de la investigación. Lo que importa en este caso es que el interrogante original sea lo suficientemente específico y sus términos unívocos para poder indicar un camino provisorio y algunas hipótesis de trabajo que puedan ser reelaboradas a lo largo de la investigación. Esas hipótesis deben plantearse en términos cuantitativos y cualitativos para evitar los problemas de incoherencia entre supuestos, interrogantes y resultados sobre los que se advirtió anteriormente. Es también fundamental tener claros los niveles de análisis en que se desarrollará el trabajo cuantitativo y cualitativo.

Debe tenerse en cuenta que el tipo de interrogantes y datos cuantitativos permite el análisis de variables operacionalizadas que caracterizan a un gran número de unidades a distintos niveles de agregación, individual, local, nacional, etcétera. La información cualitativa, en cambio, hace necesario para su recolección y análisis una definición clara del contexto inmediato de las unidades observadas y de los casos a comparar, manteniendo relativamente laxa la definición conceptual. Por el otro lado, la naturaleza de la generalización estadística y la de la metodología cualitativa señalan límites en cuanto al número de sujetos de investigación. No es posible efectuar un análisis estadístico sin una muestra representativa de la totalidad de unidades (universo). Tampoco es posible realizar un análisis detallado y conceptualmente abierto con un número excesivamente grande de unidades.

A partir de estas características básicas, pueden determinarse los niveles de análisis privilegiados para estudios cualitativos. Algunos de estos niveles son, por ejemplo, el análisis organizacional, el de pequeñas comunidades y el de familias. Estas unidades colectivas permiten la observación participante (Bruyn, 1972), tienen actores sociales claramente definidos y, si son elegidas con criterios válidos para realizar análisis comparativos, permiten muy interesantes estudios de casos.

Los sujetos individuales pertenecientes a una categoría socialmente significativa pueden ser estudiados desde ambas perspectivas metodológicas según el tipo de interrogantes planteados. En el caso del análisis cualitativo la aproximación metodológica permite conservar el lenguaje original de los sujetos, indagar su definición de la situación, la visión que tienen de su propia historia y de los condicionamientos estructurales, lo que lo hace particularmente rico para el análisis de estrategias.

El diseño de un estudio cualitativo propiamente dicho debe presentar claramente los antecedentes del problema al que quiere responder. En la perspectiva de este artículo no se considera que un trabajo cualitativo surja de una “tabula rasa”, es decir que exclusivamente a partir del propio trabajo se generen los conceptos. Se considera, en cambio, que el investigador se aproxima al problema con un caudal de conocimientos de resultados de investigaciones anteriores y con un acervo conceptual de teorías, que lo ayudan a delimitar su temática. Estos elementos le permiten al investigador generar hipótesis de trabajo, que no son una relación entre variables operacionalizadas, sino una interrelación entre conceptos amplios a redefinir en el propio trabajo cualitativo.

Esos antecedentes, unidos al conocimiento personal y la creatividad del investigador, permiten imaginar un escenario del contexto y de los sujetos que faciliten un análisis comparativo. Asimismo tienen una gran utilidad para delimitar los niveles de análisis, el tipo de unidades (colectivas y/o individuales) y los sujetos que puedan brindar la información. Esta información, una vez analizada, podrá responder al interrogante inicial, enriqueciendo y ampliando el marco conceptual preexistente.

En el caso de una investigación cuanti-cualitativa, el diseño debe especificar los aspectos cuantitativos y cualitativos con sus correspondientes interrogantes. En cuanto a los aspectos cuantitativos, el diseño sigue los pasos ampliamente difundidos para este tipo de estudios.

La ejemplificación con las investigaciones seleccionadas puede aclarar los párrafos anteriores. Al iniciar el estudio de escuelas medias, se constataba una multiplicidad de intentos de cambio en las escuelas y la frustración de dichos esfuerzos. La pregunta sobre la razón de este hecho tenía dos dimensiones, una referida al grado de autonomía de las organizaciones escolares con respecto al contexto y la otra al interjuego entre los diversos actores de la propia escuela. Se partió, entonces, de algunos conceptos básicos que guiarían la investigación, provenientes de la sociología de la organización. Estos conceptos fueron entendidos como rubros en los que se focalizaba la investigación. Los rubros fueron: a) la relación entre los objetivos de la escuela y las funciones sociales de la educación secundaria; b) la estructura de poder y de roles al interior de la escuela; y c) la tecnología organizacional, entendida como la tarea de la escuela que incluye la disciplina como conjunto de reglas de juego dentro de la institución escolar y la pedagogía como el estilo de enseñanza.

Se planteó un estudio comparativo de casos de instituciones escolares que variaban en aspectos relevantes para los rubros anteriores. Se eligieron colegios que tuvieran diferencias en cuanto a su condición de propiedad (privados, religiosos y públicos). Estos criterios fueron considerados pues se suponía que la influencia del contexto se ejercería de una manera distinta en cada una de ellas. Se eligieron asimismo escuelas de distintas modalidades para contemplar las variaciones curriculares y de clientela.

Se definió un estilo de investigación cercano al antropológico, en el que un pequeño grupo de investigadoras (tres) pasaran cada una un período de un mes compartiendo la vida cotidiana de la escuela y realizando una triangulación de fuentes: entrevistas a directivos, docentes, celadores y alumnos; observación participante y no participante; y revisión de los registros escolares.

Se dispuso elaborar un informe en profundidad de cada escuela respondiendo al interrogante inicial en ese caso concreto y presentando hipótesis cualitativas en respuesta a ese interrogante.

En un segundo paso el estudio se propuso realizar una comparación entre las nueve escuelas estudiadas efectuando una elaboración conceptual sobre el tema de referencia, mediante la cual se procuró brindar una respuesta global al problema, que interpretara las semejanzas y diferencias encontradas entre los casos.

En el caso de la investigación cuanti-cualitativa por etapas sobre los trabajadores por cuenta propia, se precisaron diseños diferentes para cada una. En lo que respecta a la cuantitativa, se siguió el clásico esquema en lo que respecta al tratamiento de fuente de datos secundarios cuantitativos (Encuesta de Hogares), precisando el alcance estadístico, las variables y los instrumentos de análisis a utilizar.

En cuanto a la segunda etapa, en la que el interés fue la vinculación entre educación y empleo y la interpretación de la diferenciación interna de los cuentapropistas, el diseño consistió en un estudio cualitativo de historias de vida de trabajadores por cuenta propia que variaban en aspectos que marcaban claramente la heterogeneidad observada en el diagnóstico. Como primer criterio se eligieron grupos de trabajadores pertenecientes a ocupaciones calificadas o semicalificadas, las cuales poseen una fuerte representación entre los cuentapropistas. Otro de los criterios para la selección de los grupos comprendidos en la muestra intencional fue el sexo. Este criterio fue elegido, no sólo por el conocimiento anterior sobre la diferencia en la participación económica de varones y mujeres, sino también debido a los resultados del estudio cuantitativo, que mostraban una marcada diferenciación. De estos criterios surgió la elección de una muestra intencional de: varones y mujeres comerciantes, varones ocupados en servicios de reparación mecánica y eléctrica y mujeres trabajadoras de la confección, todos ellos situados en barrios de diversos niveles socioeconómicos.

Se programaron aproximadamente sesenta entrevistas, quince a cada tipo de trabajadores por cuenta propia. Se diseñaron guías para realizar historias familiares, educativas y ocupacionales focalizadas en las condiciones y opciones correspondientes a las decisiones cruciales de los respondentes a lo largo de su ciclo vital. Se esperaba que el estudio comparativo de esas historias contribuyera a interpretar las características señaladas por el diagnóstico cuantitativo.

El caso de la investigación sobre migraciones y comportamientos demográficos, tuvo en su primer diseño una hipótesis orientadora sobre la mediación de la unidad familiar en la relación entre las situaciones y procesos económicos y las conductas demográficas. En el diseño original se explica la elección de la región en que se desarrollaría la investigación: pobre, exportadora de mano de obra y con diversidad de explotaciones agrícolas. Se propuso como metodología una triangulación a dos niveles, en palabras de los autores:

El diseño se plantea a niveles macro y micro, siendo la familia el tema central de ambos. A nivel macro, se propuso realizar una encuesta demográfica (incluyendo datos sobre estructura familiar, ocupación, migraciones y una historia de la fecundidad). Esta encuesta se planteó a partir de una muestra estratificada, de acuerdo con la inserción ocupacional del jefe del hogar […]. El objetivo final del proyecto consistirá en la elaboración de encuestas en profundidad y muestras temporales sobre el uso del tiempo en la unidad doméstica […]. De esta manera, nos proponemos producir conocimiento sobre estructuras familiares: tipo e intensidad de lazos de parentesco; relación entre tipos de familia y conductas económicas de las mismas (para el caso de la agricultura, relación con las estrategias productivas de los “tipos sociales agrarios” –campesinos semiproletarios, campesinos, colonos-); conductas demográficas (reproductivas, de conformación de hogares y migratorias) y su relación con el contexto económico y, finalmente, evaluar el efecto de una política agraria –el proyecto de colonización- sobre las estructuras demográficas y sociales y viceversa. [Forni, Benencia y Neiman, 1991, Pág. 12]

Como suele suceder en este tipo de trabajos complejos, la práctica de la investigación fue alterando este primer diseño, integrando conceptos que se volvieron protagónicos como el de las estrategias de vida, y alterando el orden y el predominio cuantitativo de algunas de las etapas previstas. Esto se verá en la próxima sección.




Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos