La influencia de las representaciones sociales en el mercado laboral del psicólogo



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La influencia de las representaciones sociales en el mercado laboral del psicólogo

Ana Gabriela González Anaya, México
Universidad de Guadalajara
correo electrónico: psc_anag@hotmail.com1

Resumen

Como parte de una investigación en curso es que presento los hallazgos obtenidos hasta el momento sobre las representaciones sociales que los sujetos pertenecientes a la región denominada “Los Altos de Jalisco” (México) tienen sobre los psicólogos y su influencia en el mercado laboral de estos últimos. El trabajo del psicólogo ha sido largamente cuestionado, estigmatizado y estereotipado. La sociedad atribuye a las labores de sujetos egresados de dicha profesión características que pueden no relacionarse con la labor que un psicólogo hace.

Determinados sucesos históricos y la larga tradición de resistencia al cambio llevan a cuestionarse si los atributos propios de los alteños como grupo social influyen en la gesta de representaciones sociales y conceptualizaciones de la labor del psicólogo que podrían estar influyendo en el desempeño del mismo en estas comunidades.

Palabras clave: psicólogo, mercado laboral, representaciones sociales



Introducción

La teoría a seguir es la propuesta por Serge Moscovici sobre las representaciones sociales, aunque siguiendo los lineamientos de metodología y análisis propuestos por Jodelet, quien fuera discípula del primero. Así, la entrevista a profundidad se vuelve en pieza clave para obtener información sobre el origen y formación de las representaciones sociales.

En mi propuesta, parte de una investigación en curso, las representaciones sociales se entienden como originadas a partir de la convivencia de los sujetos dentro de la sociedad alteña, y se hace patente tanto en su discurso como en diferentes conductas a seguir, por ejemplo, acudir a un sacerdote antes que a un psicólogo, o contratar a diferentes profesionistas pero no a un psicólogo para desempeñarse en el área de recursos humanos de una empresa, por la representación social del psicólogo sólo como psicoterapeuta.

Tomo como sujetos de estudio, a estudiantes y egresados de Psicología del Centro Universitario de Los Altos (CUALTOS) de la Universidad de Guadalajara, así como a los alteños que pueden estar o no relacionados con la labor del psicólogo. Por medio de las entrevistas a profundidad hechas a los sujetos participantes en mi investigación es que me acerco acercaremos al análisis sobre las representaciones sociales que los alteños tienen sobre el psicólogo de acuerdo al decir de los sujetos de investigación, así como explicar si existe una relación entre éstas y el desempeño de los psicólogos en la región también desde la perspectiva de los entrevistados.

Las limitadas oportunidades laborales que nuestra economía actual ofrece a los profesionistas podrían ser aún menores en el caso del profesional de la Psicología debido a la representación y conceptualización que se tiene de la profesión. Un caso que sirve de ejemplo es el de la contratación de psicólogos por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) que se restringe a la impartición de determinadas materias en secundaria o al trabajo como psicólogo de educación especial en un número muy pequeño de escuelas. Entonces, ante un mercado laboral restringido, la formación profesional debería dirigirse a la formación de profesionistas que puedan enfrentarse de forma exitosa a estas limitaciones.

Para este estudio, la definición que propongo y utilizaré sobre las representaciones sociales es la siguiente: el conjunto de saberes, conocimientos y valores compartidos por un grupo social que sirven como guía comportamental para el individuo ante determinadas situaciones, así como de prácticas sociales que llevan a cabo.

Es necesario recalcar que tanto para Serge Moscovici (1979) (quien propuso dicha teoría) como para sus discípulos y partidarios, la definición de las representaciones sociales es cambiante, se adapta a las nuevas exigencias de los grupos sociales, del acontecer diario, y sus vicisitudes. Así pues, la concepción de las representaciones sociales está en permanente revisión y transformación.

Tomo como sujetos de estudio, a estudiantes y egresados de Psicología del Centro Universitario de Los Altos (CUALTOS) de la Universidad de Guadalajara, así como a otros alteños que pueden estar o no relacionados con la labor del psicólogo. Por medio de entrevistas semiestructuradas y de las narrativas producto de tales entrevistas nos acercaremos al análisis sobre las representaciones sociales que los alteños tienen sobre el psicólogo (de acuerdo al decir de los sujetos de investigación), así como a la gesta de explicaciones para responder a la pregunta de si existe una relación entre las narraciones que den cuenta de representaciones sociales dominantes en la región objeto de estudio y el desempeño de los psicólogos en la misma.

La fuente de la información a analizar se divide en dos grupos, en el primero se encuentran los estudiantes y egresados de CUALTOS, cuya narrativa es importante, ya sea porque han vivido de primera mano situaciones relativas a su profesión, han escuchado comentarios o porque recuerdan anécdotas relativas al oficio del psicólogo. Mientras que el segundo grupo incluirá a alteños que pueden estar relacionados o no con la labor del psicólogo, pero que conformen un grupo heterogéneo cuyas narrativas serán tan importantes como las de los psicólogos porque permitirán tener un panorama más amplio sobre el objeto de estudio.

La Psicología como profesión

En la quinta edición de su libro: “Psicología. La ciencia de la mente y la conducta”, Richard D. Gross (2012) comienza, en la primera página del primer capítulo, explicando que cuando alguien conoce a un psicólogo, y se entera de cuál es su profesión o a lo que se dedica, surgen frases o preguntas como las siguientes: “Oh, mejor me cuido de lo que me diga de ahora en adelante”, “Apuesto que conoce a gente desubicada en su trabajo”, “Exactamente, ¿qué es la psicología?” (Gross, 2012:1). El hecho de que se vuelva necesario comenzar un libro sobre Psicología explicando este tipo de situaciones, indica que el público en general no sólo no conoce tal profesión, sino que también se le atribuyen ciertas características que pueden dificultar el desempeño de la misma (por ejemplo, cuando se habla de “cuidarse” al hablar porque los psicólogos pueden estar haciendo un análisis de lo enunciado, o los múltiples casos que cualquier psicólogo o estudiante de psicología puede enumerar, donde se le acusa de estar “psicoanalizando” al interlocutor).

Por un lado, aparece la típica reacción de creer que los psicólogos leen la mente, por otro, la idea de que el psicólogo trabaja exclusivamente con personas que padecen problemas de tipo mental. Además de ello, se hace patente la ignorancia de un gran sector de la población cuando no posee conocimientos que le permitan hacer una clara delimitación entre la Psicología y otras disciplinas (Gross, 2012).

En México, la Psicología se empezó a relacionar con la Psiquiatría y la Medicina en parte por el trabajo que los psicólogos hacían en hospitales de salud mental donde los aportes eran en colaboración con el médico, quedando rezagado el trabajo del psicólogo (Romo, 2000).

En la Universidad de Guadalajara el primer plan curricular tenía como objetivo la formación de técnicos para la psiquiatría, pero una vez reestructurada la propuesta, se retoman aportes del análisis experimental conductual y se incluyen diferentes posturas teóricas. En el trabajo de Colín y Camarena (2012), se analizó la manera en que la tendencia formativa de los psicólogos se relacionaba con otras áreas y por lo tanto la identidad del psicólogo podía no estar del todo definida, ya que en muchos casos se confundía con la del ayudante del médico o tomaba elementos de la Medicina, el Conductismo y el Psicoanálisis, lo que no permitía definir al psicólogo como tal, sino como forzosamente ligado a estos campos. La propuesta de dichas autoras es que a partir de la orientación hacia las prácticas profesionales, desde la formación de los estudiantes, se puede tener una identidad claramente definida.

Me parece necesario explicar que en la Universidad de Guadalajara (U. de G.) son seis áreas de formación u orientaciones en las que se pueden especializar los futuros psicólogos. Dichas orientaciones son las siguientes: Orientación en educación especial, orientación en Psicología clínica, orientación en psicología del trabajo, orientación en psicología educativa, orientación en psicología social y orientación en neuropsicología (CUALTOS, 2015).

Mientras que, de acuerdo al Observatorio Laboral (Observatorio Laboral, 2015), las áreas en las que se desempeñan los psicólogos son: Psicología clínica o psicoterapia; Psicología del deporte y ejercicio físico; Psicología laboral; Psicología educativa y Psicoanálisis. Destaca que se incluye la Psicología del deporte como un área de desempeño, misma que no es estudiada en la formación académica en la U. de G., y el Psicoanálisis aparece como un área de trabajo. Cabe señalar que el enfoque psicoanalítico forma parte del trabajo psicoterapéutico y no es un área aislada, y que existen otros enfoques (Humanista, Gestalt, Cognitivo-Conductual, Familiar Sistémico y demás) que no son considerados. Esto nos ayuda a entrever que tradicionalmente se ha limitado el área de trabajo del psicólogo y que un pensamiento recurrente es el del psicólogo como psicoanalista. Que si bien para ser psicoanalista se requiere ser psicólogo, para ser psicólogo no es necesario ser psicoanalista.

En el estado de Jalisco, durante los últimos cuatro años ha habido un aumento del número de psicólogos empleados. Mientras que en 2012 se contaba a 13,880 profesionistas de este ramo, en el presente año se cuenta con 16,758, de acuerdo a datos del primer trimestre de 2015 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). De estos psicólogos, el 30.8% se dedican a trabajar en investigación o en áreas relacionadas a las ciencias humanistas. El 15.3% laboran como secretarios, taquígrafos, mecanógrafos, capturistas de datos y operadores de máquinas de oficina. Y el 7.9% son auxiliares en administración, contabilidad y finanzas. Cabe señalar que el 46% restante entran en el rubro denominado “Otros” de acuerdo a la ENOE (2015). Así, podemos observar que la mayoría de los psicólogos están empleados en distintas áreas de trabajo que no están contempladas dentro de dicha encuesta.

Por otro lado, un psicólogo recibe en promedio $8,399.00 pesos al mes como ingresos, el cual es casi 20% menor en comparación con el promedio del total de los profesionistas, que consiste en $10,600.00 pesos mensuales. Otro dato de interés es que esta es una carrera feminizada con el 77.8% de psicólogas. El porcentaje para profesionistas en el estado es de 43.9% en promedio. De hecho, de acuerdo a datos de la SEP (Observatorio Laboral, 2015), de los 10,583 alumnos matriculados en la carrera durante este año, 7,973 son mujeres y el resto (2,610), hombres. Finalmente, otro punto a destacar es que, a nivel nacional, el 60.9% de los profesionistas de la Psicología trabajan en el sector privado, y el 39.1% restante, en el público.

La cultura y las representaciones sociales

Los Altos de Jalisco, contexto en el que se sitúa este trabajo, han estado sometidos también a los procesos de globalización, prueba de ello es el papel que ha tenido la migración para el desarrollo económico y social de las diferentes comunidades que conforman dicha región. Si bien en muchos sujetos provenientes de Los Altos aún podemos encontrar un fuerte arraigo en raíces como la religión, el orgullo de la tierra y el trabajo, aparecen nuevas categorías dignas de ser analizadas (como la inmigración de personas de regiones ajenas a la alteña, la llegada de nuevas religiones, la posibilidad de realizar estudios universitarios sin emigrar de su municipio, entre otras) y que han llevado a los alteños a replantearse cuestiones muy íntimas que van desde su propia religión e identidad, hasta el quehacer de diferentes profesionistas en su región y el porqué del mismo, como es el caso de los psicólogos.

A partir de 1998, con el programa de Regionalización del gobierno del estado, se establece que los siguientes municipios conforman la región Altos Sur de Jalisco: Acatic, Arandas, Cañadas de Obregón, Jalostotitlán, Jesús María, Mexticacán, San Ignacio Cerro Gordo, San Julián, San Miguel el Alto, Valle de Guadalupe, Yahualica de González Gallo y Tepatitlán de Morelos, sede de la región (A. González, 2002; Región Altos Sur, 2010). Dichos municipios son de importancia para este estudio, ya que de ahí provienen en su mayoría los estudiantes y egresados del CUALTOS, aunque también hay en dicho centro universitario estudiantes y egresados procedentes de otras regiones. En esta investigación los entrevistados son exclusivamente estudiantes y egresados de Los Altos de Jalisco.

Es importante el tema de la identidad al analizar la cultura alteña. Palomar (2005) expone que hay identidades colectivas que están determinadas tanto por los individuos como por la sociedad y el vínculo entre ellos. Y al surgir de la interacción, dejan de ser estáticas y se pueden sostener de elementos reales o imaginarios. Pensemos en el caso de los alteños que se identifican como “rancheros”, aunque no vivan precisamente en un rancho o cuyas labores muy pocas veces sean similares con las de alguien que vive en un rancho. Hablamos entonces de un elemento imaginario donde son “rancheros” aunque no cumplan con las características imputadas a los mismos, como sus actividades laborales, de ocio, su vestimenta e incluso palabras que usan, podemos pensar que hay algo simbólico que lleva a los sujetos a los que esto ocurre, a sentirse orgulloso de ser “rancheros”.

Tal como Palomar (2005) lo señala, hay una apropiación simbólica implicada en la identidad. Lo simbólico refrendaría aquello que se construyó en la acción. Para los alteños, el ser parte de las comunidades de una misma región, las cuales cuentan con diferencias territoriales, de actividades productivas y de algunos elementos identitarios, no les impide considerar ser parte de Los Altos.

Además, es muy importante señalar el papel que desempeña la religión católica para los habitantes de la región: “Para ellos alteño y católico son categorías intercambiables” (Tomé, 1999, pp. 37). La religión no ha sido sólo un integrador de ámbito cultural, sino que también unificó la región, y la diferenció del centro del país, al continuar con un modo de vida conservador y ultrarreligioso que llevó al desencadenamiento de una intensa lucha contra el gobierno durante el movimiento cristero (Gilabert, 2004). Dicho modo de vida ha sido también una forma de resistencia contra la modernidad (Bravo, 1995).

Se dice que la región es conservadora porque en ella prevalece la cultura patriarcal, en la que el hombre es quien sobresale, se le atribuyen características de valentía, trabajo y honor, mientras que las mujeres se dedican al trabajo doméstico y son subordinadas al patriarcado, que controla su conciencia y su cuerpo. Destaca también la importancia que tiene la familia como principal canal de socialización e identificación. La endogamia era practicada como una forma de reforzar la pureza de sangre de algunas familias, como una forma de distinguirse de otros grupos sociales (Bravo, 1995), y al parecer es una práctica que se ha ido perdiendo en las últimas décadas.

Al estudiar aspectos culturales de la región, hay unos en específico que han surgido tanto dentro de las entrevistas y que serán contemplados en este estudio como categorías de análisis: ser ranchero en contraposición a ser profesionista, ser mujer profesionista, ser el primer profesionista de la familia (y además, psicólogo), y el papel que tiene la religión católica en el ejercicio de la profesión. Dichas categorías son analizadas a partir de las representaciones sociales que los sujetos entrevistados tienen. Conformadas a la vez por una parte simbólica y también por la práctica, las representaciones sociales adquieren diversos significados ya que su naturaleza misma es cambiante. Así, tratemos de definir lo que podría parecer en algún momento indefinible. Moscovici enuncia lo siguiente:

“Las representaciones sociales son conjuntos dinámicos, su característica es la producción de comportamientos y de relaciones con el medio, es una acción que modifica a ambos y no una reproducción de estos comportamientos o de estas relaciones, ni una reacción a un estímulo exterior dado” (Moscovici, 1979:33).

Entonces, las representaciones sociales son dinámicas porque cambian con el tiempo, como lo sustento más adelante, es posible observar cómo el conflicto o la llegada de fenómenos que al sujeto o a la sociedad parecen extraños, llevan al establecimiento de nuevos términos, atribución de nuevas características y consecuentemente al cambio de la representación social de un objeto, hecho, persona, grupo y demás. Para el caso de este estudio, podríamos pensar en grupos sociales donde la llegada de un psicólogo puede parecerles extraña si no conocen en qué consiste el ejercicio de la Psicología. O también el caso de familias donde, a manera de ejemplo, ante la elección de uno de los hijos de la carrera de Psicología, tendrán que empezar a asimilar y a hacer propias las nuevas definiciones de lo que es un psicólogo, qué hace, en qué trabaja y de qué manera se desenvuelve en una sociedad.

El análisis de las representaciones sociales de determinados conceptos, como el que pudiese predominar respecto a lo que es un psicólogo en la sociedad alteña, corresponde al segundo campo de investigación que propone González (2013): la imaginación cultural. El propósito de dicho análisis será comprender los significados que dichos conceptos tienen para la población alteña y tener así un acercamiento hacia cómo pueden influir para el trabajo de estos profesionistas, ya sea que se les dificulte encontrar oportunidades laborales o que sean muy limitadas por el desconocimiento que se tiene acerca de las habilidades y destrezas que dichos profesionistas han adquirido. De la misma manera, es interesante conocer cómo se ven a sí mismos los psicólogos y estudiantes de Psicología y si sus representaciones sociales han cambiado y cómo lo han hecho a lo largo de su formación.

Metodología

Las representaciones sociales que analizaré se basan en distintos grupos y distintos momentos. Por un lado, mi principal interés es la representación social que tienen los alteños sobre los psicólogos, para llegar a esta representación, la vía fue a través de los mismos psicólogos, tomando el caso de los estudiantes y egresados de CUALTOS. Ello se debe a que son quienes de primera mano conocen historias, han tenido experiencias y su trabajo –incluso vida personal- se ha visto afectado en alguna manera por las representaciones que los alteños tienen de ellos.

La entrevista semiestructurada fue uno de los métodos de obtención de la información, ya que hace posible tener un alto grado de libertad y profundidad, permitiendo que se desarrolle una conversación más libre, debido al orden y la manera en que son planteadas las preguntas (Vela, 2001). La entrevista semiestructurada le da libertad al individuo para poder expresarse mientras que al investigador le permite adentrarse a la subjetividad del entrevistado, a través de la expresión de sus puntos de vista. Es más flexible que un cuestionario o entrevista estandarizada, y obedece a funciones de su propia lógica (Flick, 2007). Existen diferentes tipos de entrevista semiestructurada, dentro de los cuales tomaré la focalizada.

La influencia de la cultura se hace patente en las entrevistas y así se puede obtener un panorama donde lo individual se entreteje con lo sociocultural. Si bien es posible acercarse a la historia individual del sujeto, aunque en este caso sea de forma más superficial que como podría ser con una entrevista a profundidad, también es posible interpretar el contexto y movimientos sociales de los que forma parte el sujeto (Ruiz, 2003).

Además de las técnica ya mencionada, se aplicó un cuestionario al total de estudiantes de Psicología de CUALTOS, con el objetivo de identificar características de las representaciones sociales ellos tienen sobre la práctica profesional, las dificultades ante las que se enfrentan los estudiantes y sus opiniones al respecto, de acuerdo a lo que los psicólogos en formación perciben. Con ello se obtuvo información con respecto a de qué manera se perciben a sí mismos como psicólogos y la manera en que se sienten frente a la sociedad (con las diferencias posibles entre los que recién ingresan con los que están a punto de egresar).
Conclusiones

Los entrevistados y encuestados manifestaron diferentes respuestas que encierro en las siguientes categorías: ser ranchero en contraposición a ser profesionista; ser mujer profesionista; ser el primer profesionista en la familia, y el papel de la religión católica en el ejercicio de la profesión.

En la categoría de análisis que denominé “ser ranchero en contraposición a ser profesionista”, no me refiero a que sean ocupaciones polarizadas o que estén en contra una de la otra. Sino al choque cultural que significa para algunas familias, jóvenes y personas que les rodean cuando el joven decide estudiar una profesión. En Los Altos de Jalisco se ha vivido una transición del trabajo en el campo al trabajo en las empresas. El desarrollo de la región se ha dado en gran medida por la llegada de profesionistas y por el desarrollo de los mismos dentro de la región.

Sin embargo, una de las problemáticas que los estudiantes y egresados han manifestado es al convertirse el primer profesionista de la familia, pero además de ello, haber elegido ser psicólogos. Los estudiantes expresan que por parte de los padres y personas que les rodean existe temor o duda acerca de lo que harán tanto en el desarrollo de la carrera y al término de la misma. Expresiones como “te vas a morir de hambre” se suman a las clásicas “me estás leyendo la mente” o “me estás psicoanalizando”. Para muchos de los estudiantes fue difícil poder hacer incluso trámites de ingreso a esta licenciatura. En algunos casos el temor por alejarse de la religión, por adoptar un tipo de vida más liberal o por el no poder trabajar en algo que les genere grandes ingresos, han sido las representaciones sociales más recurrentes.

El caso de las mujeres es aún más delicado. Si bien tuvieron problemas al ser en algunos casos las primeras profesionistas de la familia, en muchas situaciones fueron alentadas por los padres a estudiar Psicología, siendo una licenciatura para ellos sin importancia ya que ellas terminarán casándose (y, por lo tanto, sin ejercer). Esto manifiesta que el machismo sigue siendo parte de la cultura alteña. Cabe señalar que esta es una carrera tradicionalmente feminizada, de hecho los datos de la ENOE (2015) así lo demostraron con sólo una cuarta parte de psicólogos varones que están trabajando.

El machismo es un tema recurrente en la región y se manifiesta de diferentes formas. En el caso de las psicólogas ha habido permisividad de que estudien una profesión ya que no la ejercerán. Por otro lado, también han manifestado que en algunos casos se contrata a los varones para determinadas actividades laborales, rezagando a las mujeres.

Finalmente, la religión católica tiene un fuerte rol al relacionarse con el ejercicio de la profesión. Hay trabajos como el de Torres (2004) que explican que el psicólogo ejerce una especie de secreto de confesión similar al del sacerdote. En una región donde la religión católica tiene tanta fuerza, el papel de los sacerdotes puede ser más importante que el del psicólogo en la búsqueda de una salud mental. Los estudiantes y egresados han manifestado tener problemas ya que muchas veces los sacerdotes han hecho críticas hacia la labor del psicólogo. Y en otras ocasiones son los mismos alteños los que recurren al padre para tratar temas como bulimia, drogadicción, homosexualidad y problemas intrafamiliares. Los alteños siguen prefiriendo la intervención de un sacerdote antes de la de un psicólogo al tratar diferentes problemáticas relacionadas con la salud mental.

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1 Actualmente Doctorante en Educación. Licenciada en Psicología por la Universidad de Guadalajara. Maestra en Ciencias Sociales por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, de la misma universidad. Profesora en el Centro Universitario de los Altos desde 2011.


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