La honra del cuerpo



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De los regalos a las recompensas

En Romanos 6.23 dice: Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.


En este versículo puedes notar que hay paga y hay regalo, y que son dos cosas diferentes. La primera es una recompensa y la segunda es un obsequio.
La paga de todo el que ha pecado será la muerte y no hay excepción. Quizá digas que en tu caso no es para tanto, pero es igual. De manera que sólo hay pecadores bien educados y otros no tanto. Hay pecadores que dicen malas palabras todo el día y otros bien refinados que con elegancia entrarán por las puertas del infierno. Pecadores corrientes, vulgares y otros refinados que entraran al infierno diciendo: ¿y no hay aire acondicionado?
La muerte es la recompensa por haber pecado, sin embargo la vida eterna es un regalo. El Señor no le debe a nadie vida eterna porque sino dijera que la paga a tus buenas obras es la vida eterna, pero Él no dice así. Su Palabra dice que la paga del pecado es muerte, mas la dadiva y el obsequio de Dios es la vida eterna. La salvación es tan cara, pero tan cara que solo gratis se puede recibir.
La gente esta acostumbrada a quererle pagar a quien no le debe. Si has pecado en contra de Dios, ¿Por qué crees que dándole dinero a un enfermo el Señor te debe perdonar lo que le hiciste a Él? Por ejemplo, si yo peco contra mi esposa, no tengo porque llevarle flores a la tuya, debo llevarle flores a la mía.
En la vida Dios da regalos, pero también da recompensas. La vida eterna es un regalo inmenso. Tener un hijo es un regalo. Hay gente que era estéril y ahora tienen un hijo, quizá no merecían el milagro, pero Dios se los regaló. De hecho, el conflicto más grande para recibir un milagro es saber si lo merezco o no. ¿Puedo ser sana del tumor que tengo en el vientre, cuando aborte en el pasado dos veces? No, no eres digna de ningún milagro pero la misericordia de Dios te lo puede otorgar. ¿Puede alguien ser sano de sida si en su interior dice: ¿Cómo voy a ser sano si fui homosexual? Por supuesto, porque la sanidad será un milagro que Dios te da, que no te lo dará de acuerdo a lo que has hecho, sino de acuerdo a Su eterna misericordia.
Yo hice una promesa económica a mis dos hijos varones si ganaban el año bien. Entonces, hace un par de semanas me hablaron para pedirme la recompensa de haber ganado el año en limpio. Se las di y les pregunté por qué lo querían todo junto. Ellos me dijeron: Porque vamos a invertir en comprar ropa y venderla para hacer producir más lo que nos das. Pero te queremos pedir un favor, a mi mamá le gustó una refrigeradora, cómprala tú y te la pagamos nosotros todos los meses para honrar a nuestra madre. Ellos recibieron doble recompensa al ganar el año, primero adquirieron más conocimiento, sacaron un poco más la vida de la ignorancia. El sólo estudiar ya es una recompensa. La segunda, adquirieron dinero por haber ganado en limpio, y la tercera es que con la recompensa van ha sembrar en su madre; y la Biblia dice que a quien honra padre y madre le irá bien. Es decir, que con la recompensa que tienen en la mano, están buscando otra. Cuando uno aprende esas cosas en la vida, ¿Quién lo va ha detener? Luego, las personas pueden ver el resultado en sus vidas y dicen: ¡Ah... cómo les va! Pero, ¿Cómo quieren que les vaya? Los que hacen eso sólo tienen un buen destino. ¿Por qué? El que vayan a estudiar es un regalo, ellos no se han ganado el derecho a estudiar. Yo los envié y les pago el colegio todos los meses, les regalo sus estudios. Pero ellos están yendo más allá de los regalos, y están yendo a las recompensas.
¿Cuál es el problema del pueblo cristiano, evangélico y religioso? Que vive sentado esperando que Dios le regale todo. Tú no has ido más allá porque te quedaste esperando que el Señor te dé solo regalos, cuando Dios tiene recompensas. Los hijos son un regalo, y los buenos hijos son una recompensa de la buena educación que les ha dado. Dios te regaló la empresa, sólo la abres y te vas a jugar golf creyendo que el Señor tomará cuidado de tu empresa, entonces, cuando llegas le dices: ¿Dios, ya trabajaste? Claro que Dios te puede regalar una empresa, pero una empresa exitosa es una recompensa a los que trabajan bien. La casa y las riquezas son herencia de los padres, eso es un regalo. Tú debes trabajar para regalarle una casa a cada uno de tus hijos.
Tú puedes ser lleno del Espíritu Santo, Él lo prometió como un regalo. Pero ser usado continua y permanentemente bajo la unción del Espíritu Santo es una recompensa. En el contexto de la unción, la Biblia dice que Dios le dará su Espíritu a los que le obedezcan. La sanidad puede ser un regalo hoy, y se va ir el cáncer en el nombre de Jesús, y la buena salud es una recompensa a quien se cuida, al que come bien y hace ejercicios.
La Biblia dice que la casa y las riquezas son herencia de los padres, más de Jehová la mujer prudente. Es decir, la mujer prudente es un regalo de Dios. Ahora bien, un buen matrimonio es una recompensa al hombre que sabe tratar bien a su esposa. La esposa que sabe tratar bien al esposo y los padres que saben tratar bien a sus hijos, los hijos que responden con obediencia a sus padres y la sumatoria de todo eso te da una excelente familia.

En Mateo 6:16 dice: Cuando ayunéis, no seáis austeros como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan: de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

¡Imagínate! Hasta los que ayunan mal tienen su recompensa. El ayuno es tan poderoso que hasta hacerlo mal tienen recompensa. Ayunar es algo que trae recompensa. Eso quiere decir que puedes estar en el mundo de los regalos de Dios y cuando empiezas a ayunar, te empiezas a mover al mundo de las recompensas. En otras palabras, el que ayuna puede llegar a obtener algo que los que no ayunan no logran; porque hay una recompensa a los que ayunan.

Hay quienes ayunan mal y obtienen su recompensa. Algunos ayunan para bajar de peso y disfrazan su dieta de ayuno espiritual. Entonces, cuando se ven al espejo, ya tienen su recompensa. Otros ayunan para que la gente diga: ¡Wow, cómo ayuna! Es un gran hombre de Dios. Y como eso es lo que están buscando, su ayuno ya fue recompensado. Es decir, hasta los que ayunan mal, reciben su recompensa y los que no ayunan ni esa recompensa reciben.

En el verso 17 dice: Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Eso no quiere decir que la gente no sepa que ayunes, quiere decir que no lo hagas para que las personas se enteren que ayunas. Quiere decir que no lo hagas para que eso sea tu recompensa, porque si eres joven y llevas siete días de ayuno y tu mamá te pregunta por qué no comes y no le dices, va ha pensar que estas enfermo. Debes decir que estás ayunando en el espíritu, y tus padres te dirán que van ha orar por ti. Eso no quiere decir que ya tengas tu recompensa.

Si lo que queremos es ayunar para que todo el mundo lo sepa, ya tenemos nuestra recompensa, igual va ha ser recompensado lo hagas mal o bien, pero las dos tienen una recompensa en público. Si ayunas para que la gente te admire, ya tienes tu recompensa, porque la gente sabe, mira y observa. Pero no se trata de hacerlo sin que nadie sepa, lo que la Escritura dice es que no lo hagas para la opinión de la gente, sino lo hagas para tu Padre que ve en secreto y el te recompensará en público. O sea que si lo haces mal para que la gente mire, tu recompensa es que la gente mire que ayunas, pero si lo haces para el Señor, tu recompensa será otra. No el ayuno en sí mismo, ni que te mire la gente, sino va ha ser otra que la gente podrá ver.

La Palabra dice que Él te recompensará en público, delante de los demás. Habrá gente que podrá ver lo que Dios te dará por haber ayunado. Ahora bien, es una recompensa, eso quiere decir que el Señor te la dará cuando Él quiera. Eso quiere decir que la bendición que Él te va dar, la gente la reconoce. Es decir, muchas de las recompensas que recibes por ayunar incluyen cosas, porque la gente se fija en las cosas, porque eso es lo que mira la gente y es público. En otras palabras, aunque quieras escoger la bendición que Dios te ha dado de los demás, Dios mismo se va encargar que todo el mundo lo sepa porque Él dijo que te recompensará en público. Dios mismo se va encargar que la gente lo sepa y lo mire porque es una recompensa. Por ejemplo, si de repente el Señor te recompensa por lo que has hecho con una hermosa casa y dices: No voy a invitar a mis familiares porque qué irán a decir, me da pena. Pero justo ese día llegan todos y es porque Dios te dice: Te dije que iba ser en público.

Hay una única manera de quitarte la recompensa, no hagas nada y quédate viviendo con los regalos. Pero si empiezas a hacer lo que Dios ordena y como Él lo manda, va ser inevitable que el público se dé cuenta de cómo Dios tiene a los que le obedecen.

En Mateo 6:4 dice: Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres: de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Largas oraciones en público reflejan cortas oraciones en privado. Largas oraciones en privado reflejan cortas oraciones en público porque uno ya sabe lo que tiene. Ahora bien, Jesús, oró para resucitar a Lázaro, levantó su voz y dijo: Padre, yo sé que siempre me oyes, pero para que estos sepan... Él no buscaba una recompensa de ellos, pero sí buscaba glorificar a Dios para que la gente supiera como Dios, el Padre, respaldaba las peticiones de su hijo. El que ora, aunque ore mal, tiene recompensa, porque dice: La gente admira como oro. Pero hay quienes que ni esa tienen.

Y el verso 6 dice: Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y en Mateo 21:22 dice: Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Todo lo que pidas en oración, creyendo, lo recibirás. Ahora, nota que eso para el que ora, no para quien no ora. Ahora bien, Dios bendice también a los que no oran con regalos, pero a los que oramos, el Señor nos bendice más allá, con las recompensas. Entonces, no puedes quejarte de un tipo de vida que tiene un hombre que ayuna y de la clase de vida que tiene un hombre que ora, si tú no lo haces no puedes decir: ¡Ah... como le va a fulano o a mengano! Al rato, ellos tienen una vida secreta que tú desconoces y lo único que conoces son las recompensas que Su Padre les da en público. Y solo miras y dices: ¿Pero cómo los bendice?

¿No puede ser posible que esa familia ya tenga otra casa, otro vehículo, Dios los prospero? ¡Ahora sus hijos estudian hasta el extranjero! ¡No es posible! Y empieza la envidia. Ahora bien, tú vas a dejar de hacer lo que debes porque otros tienen envidia. Tú no puedes retroceder porque otros no quieran que avances, debes seguir adelante, seguir ayunando, orando, creyéndole a Dios. Busca tus Cuando somos sanos de corazón disfrutamos las recompensas que no son nuestras, porque somos personas acostumbradas a ver que Dios nos recompensa y nos gusta ver como recompensa a otros. En lo personal, cuando veo que Dios recompensa a los demás me da gusto, porque es una señal en la vida de la gente que ha hecho lo correcto.

Cuando Dios no te recompensa en público, preocúpate, porque seguramente no estás haciendo buenas cosas en secreto. Si eres una persona que en secreto murmura y critica, algún día tendrás tu recompensa en público, te van a callar la boca y te van a llamar a cuentas delante de todos. Pero cuando una persona es sana de corazón, disfruta las bendiciones que Dios le da y las que da a los demás.

¿Acaso no has leído que la Biblia dice que no tienes porque no pides? Acaso no has leído la Parábola del hijo pródigo, en donde el segundo hijo le dijo al padre: Nunca me has dado ni un solo ternerito para gozarme con mis amigos, y el padre le dijo: Todo lo que tengo yo es tuyo, sino has comido con tus amigos es porque no quisiste. Tú puedes venir y no agarrar lo que no es tuyo, pero otra cosa es que no sea de nadie y otra que nadie lo quiera.

En Mateo 10:32 dice: A cualquiera, pues, que no me confiese delante de los hombres, yo tampoco le confesaré delante de mi Padre, que está en los cielos. Y cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Esto es para la salvación, cuando pasas al frente para recibir a Jesús, no es para que los hombres te miren y si, porque hay cosas que no las puedes guardar en secreto. Cuando confesamos al Señor en público, Él nos confesará delante de nuestro padre. Cuando tu confiesas las bendiciones de Dios a los demás, estás confesando al Señor que te las dio. De manera que, si el Señor te ha bendecido con paz, con conciencia limpia y certidumbre de fe, testifica que Dios te lo dio, y que ha sido bueno contigo. Cuando la gente entre en tu casa y vea tu sala y comedor y te diga: ¡Ay que sala! Dile: Dios es bueno conmigo. Y si te dice que Dios no esta para esas cosas, responde: Para mí que es mi padre, sí está.

Testifica lo que el Señor te ha dado y ha hecho contigo y tu familia, habla a los demás de eso. Y cuando Dios te recompense en público di que Dios lo ha hecho.

No peques de falsa humildad al no esperar algo de parte de Dios pro las cosas que hagas. Si eres un hombre o una mujer de oración debes saber que Dios te recompensará. Si eres un hombre o una mujer de ayuno, debes saber que el Señor te va ha recompensar. En Mateo 6:2 dice: Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

¿Has ayunado sin interés? No lo vuelvas hacer, eso es aguantar hambre nada más. ¿Has orado para pedir algo a Dios alguna vez? ¿Tienes algún prejuicio en orar para que Dios te dé algo? Donde tenemos prejuicio es en dar para que Dios nos dé. Ahí es donde está el problema, por eso Jesús empezó hablando de eso, Él habló de dar. No hay ningún problema en dar esperando que Dios te dé algo, Él mismo dice que te recompensará en público.

Muchas veces, algunas personas quieren hacer prosperar sus empresas orando y ayunando nada más, y el factor más importante de la empresa sería lo económico, no dejes de dar por tu empresa. Has a Dios tu socio más que a los hombres.



Dios te dará más allá de lo que entiendes o pides, no sólo porque oras o ayunas. La misma Biblia dice: Dad y se os dará, medida buena, apretada, remecida, rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida que tú des, te van a volver a dar y una cuarta más. El Señor hizo el énfasis en lo que iba a devolver, todos los calificativos son de lo que te darán de vuelta.
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