La genealog?a de la moral



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—¡Basta! ¡Basta! Dejemos estas curiosidades y complejidades del espíritu más moderno, en las que hay igual número de cosas de que reír y de que enfadarse. Precisamente nuestro problema, el problema del significado del ideal ascético, puede prescindir de ellas. — ¡Qué tiene él que ver con el ayer y con el hoy! Esas cosas las abordaré con mayor profundidad y dureza en otro contexto (bajo el título Historia del nihilismo europeo; remito para ello a una obra que estoy preparando: La voluntad de poder. Ensayo de una transvaloración de todos los valores). Lo único que me interesa haber señalado aquí es esto: incluso en la esfera más espiritual el ideal ascético continúa teniendo por el momento una sola especie de verdaderos enemigos y damnificadores: los comediantes de ese ideal, — pues provocan desconfianza. En todos los demás lugares en que el espíritu trabaja hoy con rigor, con energía y sin falsedades, se abstiene ahora en todos ellos por completo del ideal —la expresión popular de esa abstinencia es «ateísmo»: descontada su voluntad de verdad. Pero esta voluntad, este resto de ideal, es, si se quiere creerme, aquel ideal mismo en su formulación más rigurosa, más espiritual, aquel ideal vuelto total y completamente exotérico, despojado de todo aparejo exterior, y, en consecuencia, no es tanto el resto de aquel ideal cuanto su núcleo. El ateísmo incondicional y sincero (— y su aire es lo único que respiramos nosotros, los hombres más espirituales de esta época) no se encuentra, según esto, en contraposición a aquel ideal, como a primera vista parece; antes bien, es tan sólo una de sus últimas fases de desarrollo, una de sus formas finales y de sus consecuencias lógicas internas, — es la catástrofe, que impone respeto, de una bimilenaria educación para la verdad, educación que, al final, se prohibe a sí misma la mentira que hay en el creer en Dios. (Este mismo proceso evolutivo se ha dado en la India, con total independencia, y, por tanto, demuestra algo: el mismo ideal forzando a la misma conclusión; el punto decisivo alcanzado cinco siglos antes de la era europea, con Buda, o, más exactamente: ya con la filosofía sankhya[126] que luego Buda popularizó y convirtió en religión.) ¿Qué es aquello que, si preguntamos con todo rigor, ha alcanzado propiamente la victoria sobre el Dios cristiano? La respuesta se encuentra en mi libro La gaya ciencia[127]: «La moralidad cristiana misma, el concepto de veracidad tomado en un sentido cada vez más riguroso, la sutilidad, propia de padres confesores, de la conciencia cristiana, traducida y sublimada en conciencia científica, en limpieza intelectual a cualquier precio. Considerar la naturaleza como si fuera una prueba de la bondad y de la protección de un Dios; interpretar la historia a honra de la razón divina, como permanente testimonio de un orden ético del mundo y de intenciones éticas últimas; interpretar las propias vivencias cual las han venido interpretando desde hace tanto tiempo los hombres piadosos, como si todo fuera una disposición, todo fuese un signo, todo estuviese pensado y dispuesto para la salvación del alma: ahora esto ha pasado ya, tiene en contra suya la conciencia, todos los espíritus más finos consideran esto indecoroso, deshonesto, lo consideran mentira, feminismo, debilidad, cobardía, —y precisamente en virtud de este rigor somos, si lo somos en virtud de algo, buenos europeos y herederos de la autosuperación más prolongada y más valerosa de Europa…» Todas las grandes cosas perecen a sus propias manos, por un acto de autosupresión: así lo quiere la ley de la vida, la ley de la «autosuperación» necesaria que existe en la esencia de la vida, — en el último momento siempre se le dice al legislador mismo: patere legem, quam ipse tulisti [sufre la ley que tú mismo promulgaste]. Así es como pereció el cristianismo, en cuanto dogma, a manos de su propia moral; y así es como ahora también el cristianismo en cuanto moral tiene que perecer, — nosotros nos encontramos en el umbral de este acontecimiento. Después de que la veracidad cristiana ha sacado una tras otra sus conclusiones, saca al final su conclusión más fuerte, su conclusión contra sí misma; y esto sucede cuando plantea la pregunta «¿qué significa toda voluntad de verdad?»… Y aquí toco yo de nuevo mi problema, nuestro problema, amigos míos desconocidos ( — pues todavía no sé de ningún amigo): ¿qué sentido tendría nuestro ser todo, a no ser el de que en nosotros aquella voluntad de verdad cobre conciencia de sí misma como problema?… Este hecho de que la voluntad de verdad cobre consciencia de sí hace perecer de ahora en adelante —no cabe ninguna duda— la moral: ese gran espectáculo en cien actos, que permanece reservado a los dos próximos siglos de Europa, el más terrible, el más problemático, y acaso también el más esperanzador de todos los espectáculos…

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Si prescindimos del ideal ascético, entonces el hombre, el animal hombre, no ha tenido hasta ahora ningún sentido. Su existencia sobre la tierra no ha albergado ninguna meta; «¿para qué en absoluto el hombre?» —ha sido una pregunta sin respuesta; faltaba la voluntad de hombre y de tierra; ¡detrás de todo gran destino humano resonaba como estribillo un «en vano» todavía más fuerte! Pues justamente esto es lo que significa el ideal ascético: que algo faltaba, que un vacío inmenso rodeaba al hombre, — éste no sabía justificarse, explicarse, afirmarse a sí mismo, sufría del problema de su sentido. Sufría también por otras causas, en lo principal era un animal enfermizo: pero su problema no era el sufrimiento mismo, sino el que faltase la respuesta al grito de la pregunta: «¿para qué sufrir?» El hombre, el animal más valiente y más acostumbrado a sufrir, no niega en sí el sufrimiento: lo quiere, lo busca incluso, presuponiendo que se le muestre un sentido del mismo, un para—esto del sufrimiento. La falta de sentido del sufrimiento, y no este mismo, era la maldición que hasta ahora yacía extendida sobre la humanidad, — ¡y el ideal ascético ofreció a ésta un sentido! Fue hasta ahora el único sentido; algún sentido es mejor que ningún sentido; el ideal ascético ha sido, en todos los aspectos, el fuute de mieux [mal menor] par excellence habido hasta el momento. En él el sufrimiento aparecía interpretado; el inmenso vacío parecía colmado; la puerta se cerraba ante todo nihilismo suicida. La interpretación —no cabe dudarlo— traía consigo un nuevo sufrimiento, más profundo, más íntimo, más venenoso, más devorador de vida: situaba todo sufrimiento en la perspectiva de la culpa… Mas, a pesar de todo ello, — el hombre quedaba así salvado, tenía un sentido, en adelante no era ya como una hoja al viento, como una pelota del absurdo, del «sin—sentido», ahora podía querer algo, por el momento era indiferente lo que quisiera, para qué lo quisiera y con qué lo quisiera: la voluntad misma estaba salvada. No podemos ocultarnos a fin de cuentas qué es lo que expresa propiamente todo aquel querer que recibió su orientación del ideal ascético: ese odio contra lo humano, más aún, contra lo animal, más aún, contra lo material, esa repugnancia ante los sentidos, ante la razón misma, el miedo a la felicidad y a la belleza, ese anhelo de apartarse de toda apariencia, cambio, devenir, muerte, deseo, anhelo mismo —¡todo eso significa, atrevámonos a comprenderlo, una voluntad de la nada, una aversión contra la vida, un rechazo de los presupuestos más fundamentales de la vida, pero es, y no deja de ser, una voluntad!… Y repitiendo al final lo que dije al principio: el hombre prefiere querer la nada a no querer…


Notas


[*] Friedrich Nietzsche, Ecce Homo. Introducción, traducción y notas de Andrés Sánchez Pascual (El Libro de Bolsillo, Alianza Editorial, núm. 346). Todas las citas de páginas se refieren a esta edición. <<

[1] Véase Evangelio de Mateo, 21; Sermón de la Montaña. <<

[2] Nietzsche invierte aquí una conocida frase de La Andriana, de Terencio (IV, 1, 12), en el monólogo de Carino: «proxumus sum egomet mihi» (mi [pariente] más próximo soy yo mismo). <<

[3] Cita de los versos 3.781 - 3.782 del Fausto; palabras dichas por el Espíritu Maligno a Gretchen mientras ésta asiste al funeral en la catedral. <<

[4] Este escrito de Nietzsche parece haberse perdido. Uno de los fragmentos póstumos, de la primavera-verano de 1878, dice lo siguiente: «De niño vi a Dios en su gloria.-Primer escrito filosófico sobre la génesis del demonio (Dios se piensa a sí mismo, pero sólo puede hacerlo mediante la representación de su antítesis). Tarde melancólica. Función religiosa en la capilla de Pforta, lejanos sonidos de órgano. Por ser de una familia de pastores [protestantes], temprana visión de la limitación intelectual y anímica, de la capacidad de trabajo, de la soberbia, de lo decoroso.» <<

[5] Paul Rée (1849 - 1901) mantuvo amistad con Nietzsche e induso convivió con él, en Sorrento, durante el invierno de 1876 - 1877. La coincidencia de ambos en puntos de vista fundamentales sirvió para fortalecer a Nietzsche en el desarrollo de sus nuevas ideas. Nietzsche rompió con él más tarde, a consecuencia de la ruptura con Lou von Salomé en 1883. La obra aquí citada por Nietzsche le fue dedicada por su autor con estas palabras: «Al padre de esta obra, muy agradecida, su madre.» Véanse las interesantes observaciones de Nietzsche sobre Paul Rée en su autobiografía Ecce Homo, así como notas 118 y 119. <<

[6] Véase Humano, demasiado humano, I, aforismo 45, titulado «Doble prehistoria del bien y del mal». <<

[7] Véase ibidem, aforismo 136 («De la ascética y la santidad cristianas»), 137 y ss. <<

[8] Véase ibídem, aforismo 96 («La costumbre y lo ético») y 99 («Lo inocente en las denominadas acciones malvadas»), y Humano, demasiado humano, 11, aforismo 89 («La costumbre y sus víctimas»). <<

[9] Véase Humano, demasiado humano, I («Origen de la justicia»). <<

[10] Véase El viajero y su sombra, aforismo 26 («Los estados de derecho como medios»). <<

[11] Véase Aurora, aforismo 112 («Para la historia natural del deber y del derecho»). <<

[12] Véase El viajero y su sombra, aforismo 22 («Principio del equilibrio») y 33 («Elementos de la venganza»). <<

[13] El magisterio de Schopenhauer sobre Nietzsche, primero aceptado con entusiasmo, después rechazado, tiene su máxima expresión en la tercera Intempestiva: Schopenhauer como educador. <<

[14] La alusión de Nietzsche a estos cuatro filósofos, tan escueta, puede ser ejemplificada con facilidad. Sobre la compasión (έλεος) en Platón existen varios textos. De Spinoza baste el siguiente: «Commiseratio in homine qui ex ductu rationis vivit per se mala et inutilis est» (En el hombre que se guía en su vida por la razón, la compasión resulta de suyo mala e inútil). De La Rochefoucauld es Nietzsche mismo quien en otro lugar (Humano, demasiado humano, aforismo 50) cita el pasaje más significativo de Réflexions, sentences et maximes morales, de La Rochefoucauld. El pasaje, que se encuentra en el Retrato hecho por él mismo, dice así: «Soy poco sensible a la compasión y quisiera no serlo en modo alguno… Pues es ésta una pasión que de nada sirve para la interioridad de un hombre excelente…, debe ser dejada para el pueblo, que, no haciendo nunca nada con la razón, tiene necesidad de las pasiones para ser movido a hacer algo.» En fin, de Kant puede verse Crítica de la razón práctica parte primera, libro segundo, capítulo 11, 2: «Ese sentimiento mismo de la compasión y de la simpatía tierna, cuando precede a la reflexión sobre qué sea el deber y se convierte en fundamento de determinación, es pesado aun a las personas que piensan bien, lleva la confusión a sus máximas reflexionadas y produce el deseo de librarse de él y someterse sólo a la razón legisladora.» <<

[15] La clara distinción alemana entre schlecht y bóse resulta difícil de mantener siempre en castellano. Dada la importancia de la cuestión en este escrito de Nietzsche, en esta traducción se traduce sistemáticamente, como ya se habrá observado, bóse por «malvado» y sehlecht por «malo». <<

[16] En varias ocasiones habla Nietzsche de los lectores que él desea para sus obras. Véase en especial Ecce Homo. <<

[17] Sobre lo «alciónico» véase el hermoso ensayo de J. Marías «Ataraxia y alcionismo» (en Obras, IV, 423 - 435). Como buen helenista, Nietzsche conocía este mito y alude a él innumerables veces. En El caso Wagner,10, dice «nosotros los alciónicos». <<

[18] Herbert Spencer (1820 - 1903), filósofo inglés, precursor de Darwin con su idea de que toda evolución orgánica es un paso de la «homogeneidad a la heterogeneidad», fue a su vez muy influido por el darwinismo. Nietzsche habla siempre muy negativamente de él. Así, en La gaya ciencia, aforismo 373, dice que la «final conciliación de ‘egoísmo’ y ‘altruismo’ realizada por el pedante inglés Herbert Spencer… constituye casi nuestra náusea -¡una humanidad que tuviera como perspectivas últimas las perspectivas de Spencer nos parecería digna de desprecio, digna de ser aniquilada!» <<

[19] Véase, sin embargo, el aforismo 231 de Aurora: «De la virtud alemana.- ¡Cuán degenerado en su gusto, cuán servil frente a dignidades, estamentos, vestimentas, pompa y magnificencia tiene que haber sido un pueblo para estimar malo (schlecht) lo simple (schlicht), hombre malo al hombre simple! ¡A la soberbia moral de los alemanes se le debe oponer siempre la palabrita ‘malo’ (schlecht) y nada más!» <<

[20] H. Th. Buckle (1821 - 1862), historiador inglés, autor de la Historia de la civilización en Inglaterra, obra leída por Nietzsche. En ella Buckle subraya ante todo la importancia del medio natural y niega que los «grandes hombres» sean las «causas» de todos los grandes movimientos. Así se entiende la repulsa de Nietzsche. <<

[21] El primer trabajo filológico de Nietzsche estuvo dedicado precisamente a Teognis. Véase su referencia a este trabajo en su autobiografía Ecce Homo. <<

[22] Hic niger est (literalmente: ése es negro) son palabras de Horacio, Sátiras, libro primero, sátira cuarta, verso 85. El contexto que lleva a Horacio a calificar a alguien de «negro» es el siguiente: «Absentem qui rodit amicum; / qui non defendit alio culpante; solutos / qui captat risus hominum famamque dicacis; / fingere qui non visa potest; comissa tacere / qui nequit, hic niger est, hunc tu, Romane, caueto.» La castiza traducción en verso de don Javier de Burgos dice así: «Quien de un amigo ausente vil murmura, / el que no le defiende / si algún otro le ofende, / el que a su costa hacer reír procura, / y así ganar de agudo fama intenta, / el que lo que no vio finge o inventa; / quien violó el respeto / del ajeno secreto, / a ese la nota de malvado Jnigerl alcanza, / de ése se debe huir a todo trance.» <<

[23] Silas Weir Mitchell (1829 - 1914), neurólogo y escritor norteamericano. Creó para las enfermedades nerviosas un tratamiento que lleva su nombre, a base de masaje, reposo y aislamiento. Era muy popular en tiempos de Nietzsche. <<

[24] Transvaloración = Umwertung. Esta traducción literal del famoso término nietzscheano parece, aunque nueva, más adecuada que las hasta ahora usuales en España, que eran un tanto chillonas: «inversión de los valores», «subversión de los valores», «derrumbamiento de los valores», las cuales sugieren algo así como «anarquía». Nada más lejos de Nietzsche. Se trata de «cambiar» y «sustituir» unos valores por otros, a saber, los inventados por los resentidos por los dimanantes del superhombre. <<

[25] Véase Más allá del bien y del mal. <<

[26] Véase Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, II, 41. <<

[27] Ibídem, II, 39. <<

[28] Véase Aurora, aforismo 189 («De la gran política»). Nietzsche se refiere a Hesiodo, Los trabajos y los días, versos 143 - 173. <<

[29] Véase Evangelio de Lucas, 23, 24; palabras de Jesús en la cruz. <<

[30] Véase Evangelio de Mateo, 5, 44; Sermón de la Montaña. <<

[31] Véase Epístola a los romanos, 13, 1: «Sométanse todos a las autoridades que gobiernen. Pues no hay autoridades sino por Dios, y las que hay están puestas por Dios.» <<

[32] Véase Iliada, XVIII, 109; palabras de Aquiles en su diálogo con Tetis. <<

[33] Véase Epístola primera a los tesalonicenses, 3, 12. <<

[34] Véase Epístola primera a los tesalonicenses, 1, 3. <<

[35] Véase Dante, Divina Comedia, Infierno III, 54. La cita de Nietzsche no es exactamente literal, como puede verse. Se trata de aquellos famosísimos versos:

Per me si va ne la cittá dolente,

per me si va ne l’eterno dolore,

per me si va tra la perduta gente.

Giustizia mosse il mío alto fattore;

fecerni la divina potestate,

la somma sapienza e’l primo amore

[Por mí se va a la ciudad doliente,

por mí se va al dolor eterno,

por mí se va entre la gente perdida.

La justicia movió a mi supremo Autor.

Me hicieron la divina potestad [el Padre],

la suma sabiduría [el Hijo] y el amor



primero [el Espíritu Santo].]<<

[36] Este texto increíble se encuentra, en sus palabras claves, en la Suma Teológica, suplemento, cuestión 94, artículo 1. Dice así: «Et ideo, ut beatitudo sanctorum eis magis complaceat, et de ea uberiores gratias Dei agant, datur eis ut poenam impiorum perfecte intueantur» (por tanto, para que la bienaventuranza de los santos les satisfaga más, y por ella den gracias más rendidas a Dios, se les concede que vean perfectamente la pena de los impíos). El mismo texto se encuentra también, como es obvio, en el comentario al libro IV de las Sentencias, distinción L, cuestión II, artículo IV, cuestiúncula III, solución I. <<

[37] [Pero quedan todavía otros espectáculos, aquel último y perpetuo día del juicio, día no esperado por las naciones, día del cual se mofan, cuando esta tan grande decrepitud del mundo y tantas generaciones del mismo ardan en un fuego común. ¡Qué espectáculo tan grandioso entonces! ¡De cuántas cosas me asombraré! ¡De cuántas cosas me reiré! ¡Allí gozaré! ¡Allí me regocijaré, contemplando cómo tantos y tan grandes reyes, de quienes se decía que habían sido recibidos en el cielo, gimen en profundas tinieblas junto con el mismo Júpiter y con sus mismos testigos! ¡Viendo también cómo los presidentes perseguidores del nombre del Señor se derriten en llamas más crueles que aquellas con que ellos mismos se ensañaron contra los cristianos! ¡Viendo además cómo aquellos sabios filósofos se llenan de rubor ante sus discípulos, que con ellos se queman, a los cuales convencían de que nada pertenece a Dios, a los cuales aseguraban que las almas o no existen o no volverán a sus cuerpos primitivos! ¡Y viendo asimismo cómo los poetas tiemblan, no ante el tribunal de Radamanto ni de Minos, sino ante el de Cristo, a quien no esperaban! Entonces oiré más a los actores de tragedias, es decir, serán más elocuentes hablando de su propia desgracia; entonces conoceré a los histriones, mucho más ágiles a causa del fuego; entonces veré al auriga, totalmente rojo en el carro de fuego; entonces contemplaré a los atletas, lanzando la jabalina no en los gimnasios, sino en el fuego, a no ser que entonces no quisiera que estuviesen vivos y prefiriese dirigir una mirada insaciable a aquellos que se ensañaron con el Señor. «Éste es, diré, el hijo del carpintero o de la prostituta, el destructor del sábado, el samaritano y endemoniado. Éste es aquel a quien comprasteis a Judas, este es aquel que fue golpeado con la caña y con bofetadas, humillado con salivazos, a quien disteis a beber hiel y vinagre. Éste es aquel a quien sus discípulos robaron a escondidas, para que se dijese que había resucitado, o á quien el dueño del huerto retiró de allí, para que la gran afluencia de quienes iban y venían no estropease sus lechugas.» La visión de tales espectáculos, la posibilidad de alegrarte de tales cosas, ¿qué pretor, o cónsul, o cuestor, o sacerdote, podrá ofrecértela, aun con toda su generosidad? Y, sin embargo, en cierto modo tenemos ya estas cosas por la fe representadas en el espíritu que las imagina. Por lo demás, ¿cuáles son aquellas cosas que ni el ojo vio, ni gel oído oyó, ni entraron en corazón de hombre? (1 Cor. 2, 9). Creo que son más agradables que el circo, y el doble teatro, y todos los estadios.] <<

[38] Nietzsche cita a Tácito, Anales, XV, 44. «Igitur primum correpti qui fatebantur, deinde indicio eorum multitudo ingens haud proinde in crimine incendii quam odio humano generis conuicti sunt.

[Se comenzó por apresar a los que confesaban su fe; después, sobre sus revelaciones, una multitud de otros, que fueron convencidos menos del crimen de incendio que de odio contra el género humano].



En realidad este capítulo 44 se refiere a las ceremonias expiatorias que se hicieron tras el incendio de Roma, bajo Nerón, y a la acusación hecha contra los cristianos [no contra los judíos exclusivamente] de haber sido ellos los causantes del incendio. Ahora bien, para un romano de entonces no había distinción entre judío y cristiano.<<

[39] Véase también lo que Nietzsche dice en Ecce Homo. <<

[40] La admiración de Nietzsche por Napoleón se halla atestiguada en muchos pasajes de sus obras. Así, por ejemplo, en Más allá del bien y del mal, dice que «la historia de la influencia de Napoleón es casi la historia de la felicidad superior alcanzada por todo este siglo [XIX] en sus hombres y en sus instantes más valiosos». Véase asimismo Ecce Homo. <<

[41] Culpa = Schuld. En alemán la palabra Schuld significa indistintamente «culpa» y «deuda». El texto del Padrenuestro decía: «Perdónanos nuestras deudas (culpas)». Este doble sentido es la clave de un gran sector de este segundo tratado. <<

[42] Véase Aurora, aforismos 4 («Concepto de la eticidad de la costumbre»), 14 («Significado de la locura en la historia de la moralidad») y 16 («Primer principio de la civilización»). <<

[43] «Alemania, pueblo de pensadores (y poetas)» era frase muy difundida en el siglo XIX. Se atribuye a Karl Musaus (finales del siglo XVIII). <<

[44] Es uno de los preceptos de la tabla III: «Die tertiis mundinis partis secano. Si plus minusve secuerunt, se fraude esto» (Al tercer día del mercado córtense partes [del acreedor por el deudor]. Si se corta más o menos [de lo señalado], sea impunemente). Aunque todas las ediciones de Nietzsche dicen «ne fraude esto», el verdadero texto de las doce Tablas es «se(d) fraude esto». <<

[45] Nietzsche se había referido ya a esta misma frase en Humano, demasiado humano, aforismo 50, citando a su autor, Prosper Mérimée. <<

[46] Véase Más allá del bien y del mal. <<

[47] Véase Aurora, aforismos 18 («La moral del sufrimiento voluntario»), 77 («De los suplicios del alma») y 113 («La aspiración a distinguirse»). <<

[48] Entre los fragmentos inéditos de la primavera-verano de 1877 se encuentra este texto referente a Cervantes: «Los poetas, de acuerdo con su naturaleza, que es cabalmente una naturaleza de artistas, es decir, de hombres raros y excepcionales, no ensalzan siempre lo que merece ser ensalzado por todos los hombres, sino que prefieren lo que justo a ellos, en cuanto artistas, les parece bueno. De igual modo, raras veces son afortunados sus ataques cuando cultivan la sátira. Cervantes habría podido combatir la Inquisición, mas prefirió poner en ridículo a las víctimas de aquélla, es decir, a los herejes e idealistas de toda especie. Tras una vida llena de desventuras y contrariedades, todavía encontró gusto en lanzar un capital ataque literario contra una falsa dirección del gusto de los lectores españoles; combatió las novelas de caballería. Sin advertirlo, ese ataque se convirtió en sus manos en una ironizacion general de todas las aspiraciones superiores: hizo reír a España entera, incluidos todos los necios, y les hizo imaginar que ellos mismos eran sabios: es una realidad que ningún libro ha hecho reír tanto como el Don Quijote. Con semejante éxito, Cervantes forma parte de la decadencia de la cultura española, es una desgracia nacional. Yo opino que Cervantes despreciaba a los hombres, sin excluirse a sí mismo; ¿o es que no hace otra cosa que divertirse cuando cuenta cómo se gastan bromas al enfermo en la corte del duque? Realmente, ¿no se habría reído incluso del hereje puesto sobre la hoguera? Más aún, ni siquiera le ahorra a su héroe aquel terrible cobrar conciencia de su estado al final de su vida: si no es crueldad, es frialdad, es dureza de corazón lo que le hizo escribir semejante escena final, es desprecio de los lectores, cuyas risas, como él sabía, no quedarían perturbadas por esta conclusión.» <<

[49] Inocencio III, papa de 1198 a 1216, escribió una obra De contemptu mundi (Sobre el desprecio del mundo) que trata de la miseria de la condición humana en lo físico y en lo moral. A ella se refiere aquí Nietzsche. <<

[50] Véase Humano, demasiado humano, II, aforismo 189: «Cuán paradójico puede ser Homero. -¿Hay algo más temerario, más horripilante, más increíble, que brilla cual sol de invierno sobre el destino humano, que aquel pensamiento que se encuentra en Homero?:

Esto dispuso, en efecto, el decreto de los dioses, destinando a los hombres a perecer a fin de que hubiese un canto también para generaciones posteriores.



Es decir, nosotros sufrimos y perecemos para que no les falte materia a los poetas -y esto lo ordenan precisamente así los dioses de Homero, a los cuales parece importarles mucho la diversión de las generaciones venideras, pero demasiado poco nosotros los hombres del presente. -¡Que tales pensamientos se le hayan ocurrido a un griego!» Los versos que Nietzsche cita son de la Odisea, 8, 579 - 580. <<

[51] E. Dühring (1833 - 1921), filósofo alemán. Dedicado primero al Derecho, fue más tarde profesor en la Universidad de Berlín, pero en 1877 perdió la venia legendi. Nietzsche le tenía por «anarquista», y no le nombra más que para atacarle. Con todo, había estudiado muy detenidamente algunas de sus principales obras. <<

[52] El «mencionado agitador» es, claro está, E. Dühring. La cita que viene a continuación pertenece al libro de éste Sache, Leben und Feinde (Cosa, vida y enemigos), 1882. <<

[53] Sin nombrarlo, Nietzsche alude aquí a la obra de Rudolf von Ihering (1818 - 1892) Der Zweck im Recht (La finalidad en el Derecho). Esta obra se fue publicando entre los años 1877 - 1883, y quedó incompleta. <<

[54] Misarquismo, de μισέω, odiar, y άρχω, mandar, significa: odio a todo Gobierno. <<

[55] K. Fischer (1824 - 1907) es uno de los grandes historiadores de la filosofia surgidos en Alemania en la escuela de Hegel. Su obra fundamental es Geschichte der neueren Philosophie (Historia de la filosofía moderna), en diez volúmenes, 1854 - 1877. En julio de 1881 Nietzsche pidió a su amigo Overbeck que le enviase a Sils-Maria precisamente esta obra, de la que sacó numerosos apuntes. Parece que ésta es la fuente principal de Nietzsche para Spinoza, y no la lectura directa de las obras de éste. Al menos lo es de las consideraciones siguientes. Pocos días después de la lectura de la citada obra de K. Fischer, Nietzsche escribía a Overbeck: «¡Estoy completamente asombrado, completamente encantado! ¡Tengo un precursor, y qué precursor! Yo casi no conocía a Spinoza: el que ahora sintiese necesidad de conocerlo ha sido una ‘acción instintiva’.» <<

[56] Eth. I. Prop. XXXIII. Schol. II (final). El texto original de Spinoza: «Quod profecto nihil aliud est quam Deo fato subjicere, quo nihil de Deo absurdius statui potest.» <<

[57] Texto de Spinoza: «Conscientiae denique morsus est tristitia, opposita gaudio.» «Conscientiae morsus est tristitia concomitante idea rei praeteritae, quae praeter spem evenit.» <<

[58] Sobre este fatalismo ruso véanse las precisiones de Nietzsche en Ecce Homo. <<

[59] La traducción literal del proverbio alemán, según lo cita Nietzsche (Schaden macht klug), sería: «El daño hace cuerdas (a las personas).» <<

[60] Nietzsche alude sin duda al fragmento 52 de Heráclito, que dice: «El eón, niño es que juega con chinitas sobre ese reino del niño que es el tablero.» <<

[61] Verso perteneciente a la última estrofa de la conocida poesía de Goethe An den Mond [A la luna]:

«Was, von Menschen nicht gewusst

Oder nicht bedacht,

Durch das Labyrinth der Brust

wandelt in der Nacht.»

[Aquello que, por los hombres no sabid

oo no pensado,



por el laberinto del pecho

camina en la noche.] <<



[62] Véase antes nota 45. <<

[63] Inocencia = Unschuld, es decir, «no tener deudas». Como se ha hecho tanta literatura arbitraria acerca de que el «ateísmo es una especie de segunda inocencia», conviene retornar de vez en cuando al sentido primario que esta frase tiene en Nietzsche. Véase también, antes, nota 40. <<

[64] Véase Odisea, I, 32 - 34. <<

[65] Véase Ecce Homo <<

[66] Sobre la gran salud véase La gaya ciencia, aforismo 382. Nietzsche considera que la «gran salud» es el presupuesto fisiológico del superhombre. <<

[67] Véase Así habló Zaratustra. No se olvide lo que Nietzsche mismo dice antes en el prólogo, a saber, que todo este tratado es una «interpretación» de este aforismo. <<

[68] Hafis, «El que sabe de memoria el Corán», poeta persa, hacia 1319 - 1390, autor del Diván, y uno de los inspiradores del Diván de Occidente y Oriente, de Goethe; muy conocido a través de éste en Alemania. También se ha dicho que es uno de los inspiradores de Nietzsche en lo referente al eterno retorno. <<

[69] En Nietzsche contra Wagner, en el capítulo titulado «Wagner como apóstol de la castidad», se repite con ligeras variantes la segunda parte de este número (desde «Pues entre castidad y sensualidad…»). <<

[70] L. Feuerbach (1804 - 1872), uno de los primeros pensadores en que se manifiesta la tendencia materialista alemana del siglo XIX. Sus principales contribuciones corresponden al campo de la filosofía de la religión, que él interpreta como «sueño del espíritu humano». Su influencia sobre Wagner fue decisiva para éste (no se olvide que el importante escrito wagneriano La obra de arte del futuro está dedicado a Feuerbach). A esta influencia, que afirmaba la fuerza y la sensualidad vitales, se contrapuso más tarde el influjo de Schopenhauer, negador de aquéllas. <<

[71] También este párrafo, desde el comienzo hasta aquí, se repite con ligeras variantes en Nietzsche contra Wagner. Véase antes nota 69. <<

[72] Aparte de las innumerables referencias a la «santa sangre» y a la «sangre del Salvador», que aparecen en la ópera Parsifal, así como en otros escritos de Wagner, este mismo había hablado personalmente del tema a Nietzsche durante la última conversación mantenida por ellos en Sorrento, en el otoño de 1876. He aquí cómo se refiere Nietzsche a la misma: «Él [Wagner] comenzó a hablar de la ‘sangre del Salvador’, más aún, estuvo toda una hora confesándome los encantos que él conseguía encontrar en la Cena…» <<

[73] Véase Humano, demasiado humano, aforismo 211 («Aquiles y Homero»). <<

[74] Véase La gaya ciencia, aforismo 1 («Los maestros de la finalidad del existir»), donde dice: «Los poetas, por ejemplo, han sido siempre los ayudas de cámara de alguna moral.» <<

[75] «Die Milch der frommen Denkart» (La leche del modo devoto de pensar) es un conocido verso de Schiller en Guillermo Tell (acto cuarto, escena tercera; monólogo de Guillermo Tell mientras espera a matar a Geszler); Nietzsche lo parodia aquí añadiendo reichsfromm (devoto del Reich). <<

[76] George Herwegh (1817 - 1875). Uno de los más ilustres poetas políticos alemanes de la joven Alemania. Autor del himno Mann der Arbeit, aufgewacht! [¡Hombre del trabajo, despierta!], canto de lucha del movimiento socialista. Mantuvo íntima amistad con Wagner durante la estancia de éste en Zurich. Fue en 1854 cuando Herwegh llamó la atención del músico sobre El mundo como voluntad y representación, de Schopenhauer. En Mi vida (XV, 81 - 83) describe Wagner de modo apasionado su lectura de la obra. <<

[77] Nietzsche parodia aquí el conocido lema jesuítico. Ad maiorem Dei gloriam [Para mayor gloria de Dios]. <<

[78] Como es sabido, la definición que Nietzsche ofrece aquí se encuentra, con palabras parecidas, en innumerables pasajes de la Crítica del juicio, de Kant. El lugar más próximo verbalmente se halla en la Observación general que antecede a la «Deducción de los juicios estéticos» (parte primera, libro segundo, pág. 114 de la primera edición): «Schön ist das, was… ohne alles Interesse gefallen müsse» [Bello es lo que… tiene que agradar sin ningún interés]. <<

[79] La frase se encuentra en la obra Rome, Naples et Florence [Roma, Nápoles y Florencia], París, 1854, libro que Nietzsche tenía en su biblioteca. <<

[80] Es dificil saber a qué pasaje o pasajes de Kant se refiere Nietzsche aquí en concreto. Aparte de las alusiones que aparecen en la Crítica del juicio, véase la Antropología en sentido pragmático, de Kant, parte primera, libro primero, «Del sentido del tacto». La ironía de Nietzsche no deja de ser muy certera. <<

[81] La página citada por Nietzsche es la de la edición de Frauenstädt (1873). Corresponde al libro III (El mundo como representación, § 38). <<

[82] Sobre el tema de este parágrafo pueden verse las interesantísimas páginas de Heidegger en su Nietzsche, I, págs. 127 - 135: Kants Lehre vom Schönen. Ihre Missdeutung dutrch Schopenhauer und Nietzsche [Doctrina de Kant sobre lo bello. Su equivocada interpretación por Schopenhauer y Nietzsche]. <<

[83] La fuente de Nietzsche es en este caso el libro de H. Oldenberg, Buddha. Sein Leben, seine Lehre, seine Gemeinde [Buda. Su vida, su doctrina, su comunidad], Berlín, 1881, que él tenía en su biblioteca. <<

[84] Nietzsche alude a la noticia dada por Diógenes Laercio en su vida de Heráclito: «Y retirándose al templo de Artemisa, jugaba a los dados con los muchachos». <<

[85] Nietzsche juega en alemán con las palabras, tan parecidas, Hohlkopf (cabeza vacía), Hohltopf (cazuela vacía). <<

[86] La palabra «eféctico», varias veces empleada por Nietzsche a continuación, significa «inhibitorio», «retentivo». <<

[87] Es, como se sabe, el lema de Tácito (Anales, I, 1) al escribir historia. <<

[88] Expresión de Ovidio (3 Amores, 4, 17), repetida por Nietzsche en otros muchos lugares. El contexto en Ovidio es: Nitimur in vetitum semper cupimusque regata; sic interdictis imminet aeger aquis [Nos lanzamos siempre hacia lo prohibido y deseamos lo que se nos niega; así el enfermo acecha las aguas prohibidas]. Para Nietzsche llegó a ser casi un lema. <<

[89] Edición citada. <<

[90] Véase antes nota 83. <<

[91] Es el aforismo 18 («La moral del sufrimiento voluntario»). <<

[92] Aforismo 42 («Procedencia de la vida contemplativa»). <<

[93] Véase Aurora, aforismo 113 («La aspiración a distinguirse»), donde Nietzsche se refiere también a este rey. Figura en el libro 5 del Ramayana, y la tradición le atribuye el libro III del Rigveda. <<

[94] Homines bonae volumatis [hombres de buena voluntad]; reminiscencia del Evangelio de Lucas, 2,14: «Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.» <<

[95] Véase antes nota 51. <<

[96] En un fragmento póstumo, del verano-otoño de 1881, escribe Nietzsche: «Acaso las diferencias de temperamento se encuentren condicionadas por la diferente distribución y cantidad de las sales orgánicas más que por ninguna otra cosa. El bilioso tiene demasiado poco sulfato de sodio; al melancólico le faltan fosfato y sulfato de potasio; en los flemáticos hay demasiado poco fosfato de calcio; las naturalezas valerosas tienen un exceso de fosfato de hierro.» <<

[97] Véase Evangelio de Lucas, 10, 42; palabras de Jesús a Marta. <<

[98] Véase el aforismo 250 de La gaya ciencia, que dice: «Culpa. -Aunque los jueces más perspicaces de las brujas e incluso éstas mismas estaban convencidos de la culpa de la brujería, la culpa, a pesar de todo, no existía. Así ocurre con toda culpa.» <<

[99] Véase Pensamientos, 136. <<

[100] Miembros de una secta europea parecida a la de los quietistas de Oriente. Para procurarse éxtasis fijaban sus ojos en el ombligo, conteniendo la respiración, y entonces creían ver una luz resplandeciente, la misma que vieron los apóstoles en el Tabor. <<

[101] Paul Deussen (1845 - 1919) fue compañero de estudios de Nietzsche en Pforta y en Bonn. Mantuvo con él amistad durante toda su vida. Fue profesor de filosofía en Kiel, y se dio a conocer sobre todo como traductor y expositor de la filosofía india, a la que llegó por influjo de Schopenhauer. A principios de septiembre de 1887 visitó a Nietzsche en Sils-Maria, mientras éste se hallaba redactando La genealogía de la moral, y le regaló su libro, recién publicado, Die Sûtras des Vedánta [Las Sutras del Vedanta], Berlín, 1887, traducido del sánscrito. De él toma Nietzsche las citas indias de este parágrafo. <<

[102] Incuria sui [descuido de sí] es expresión de Geulincx; la fuente de Nietzsche para este autor es asimismo la citada obra de K. Fischer (véase antes nota 55). En su cuaderno de apuntes Nietzsche había anotado esta cono cida frase de Geulincx (tomada de la pág. 41 del libro de K. Fischer): «Humilitas est incuria su¡. Partes humilitatis sum duae: inspectio su¡et despectio sui» [La humildad es el descuido de sí. Las partes de la humildad son dos: examen de sí y desprecio de sí]. <<

[103] Sobre el valor de la mentira en Platón pueden verse estos dos pasajes, entre otros muchos: República, 389 b: «Pero también la verdad merece que se la estime sobre todas las cosas. Porque si no nos engañábamos hace un momento, y realmente la mentira es algo que, aunque de nada sirva a los dioses, puede ser útil para los hombres a manera de medicamentos, está claro que una semejante droga debe quedar reservada a los médicos, sin que los particulares puedan tocarla. -Es evidente, dijo. -Si hay, pues, alguien a quien le sea licito faltar a la verdad, serán los gobernantes de la ciudad, que podrán mentir con respecto a sus enemigos o conciudadanos en beneficio de la comunidad, sin que ninguna otra persona esté autorizada a hacerlo» -República, 459 c: «De la mentira y el engaño es posible que hayan de usar muchas veces nuestros gobernantes por el bien de sus gobernados.» <<

[104] Nietzsche tenía en su biblioteca la traducción alemana de la importante obra sobre Byron, titulada Lord Byron’s Vermischte Schriften, Briefwechsel und Lebensgeschichte [Escritos varios, epistolario y biografía de Lord Byron], por K. Bulwer, Thomas Moore, Medwin y Dallas. Thomas Moore (1779 - 1852), poeta y músico irlandés; su obra más divulgada es Melodías irlandesas. Se considera su mejor obra en prosa la Vida de lord Eduardo Flitz-Gerald, así como la biografía de Byron. <<

[105] W Gwinner (1825 - 1917) mantuvo relaciones personales con Schopenhauer y fue su primer biógrafo. La primera edición de su biografía llevaba el título Arthur Schopenhauer aus persönlichem Umgang dar gestellt. Ein Blick auf sein Leben, seinen Charakter und seine Lehre [Arthur Schopenhauer, expuesto a base de un trato personal con él. Una mirada a su vida, a su carácter y a su doctrina] (Leipzig, 1862). La segunda edición de esta obra, muy ampliada, con el título de Schopenhauers Leben [Vida de Schopenhauer] apareció en 1878. Las palabras sus savrov hacen referencia al manuscrito dejado por Schopenhauer con ese título. Véase Schopenhauers Gespráche und Selbsigespräche nach der Handschrift είς έαντόν [Conversaciones y soliloquios de Schopenhauer según el manuscrito είς έαντόν], editado por J. A. Beckert, Berlín, 1898. Como se sabe, είς έαντόν es el título de la obra de Marco Aurelio. <<

[106] A. W Thayer (1817 - 1897), diplomático y musicólogo americano. Con el fin de escribir su Vida de Beethoven, logró que en 1860 se lo nombrara agregado a la embajada de su país en Viena. Thayer dedicó cuarenta años a esa obra, que sigue dia a día la vida del compositor alemán. <<

[107] La autobiografía de R. Wagner, titulada Mein Leben [Mi vida], que no se publicó hasta 1911, era ya conocida por Nietzsche desde su época de Basilea. Incluso ayudó a corregir las pruebas de una edición «privada» de doce ejemplares que entonces se hizo. <<

[108] La obra de J. Janssen a que Nietzsche se refiere se titula Geschichhte des deutschen Volkes seit dem Mittelalter [Historia del pueblo alemán desde la Edad Media], y abarca ocho volúmenes (1878 - 1894). Es una obra ultramontana, que intenta probar que los causantes de la inquietud general sentida en Alemania en lo siglos XVI y XVII fueron los protestantes. Janssen (1829 - 1891) se ordenó de sacerdote en 1860, fue miembro de la Cámara de Diputados prusiana en 1875, y fue nombrado por León XIII prelado doméstico y protonotario apostólico. <<

[109] Leopold von Ranke (1795 - 1886), historiador alemán, profesor de la Universidad de Berlín. Su mejor obra es Deutsche Geschichte im Zeitalter der Reformation [Historia de Alemania en la época de la Reforma Protestante]. Había estudiado en Pforta igual que Nietzsche. <<

[110] Véase Evangelio de Juan, 18, 36; palabras de Jesús a Pilato. <<

[111] Nietzsche se refiere a un pasaje de las Conversaciones con Eckermann (14 de febrero de 1830), que dice así: «Hablóme luego Goethe de Gozzi y de su teatro veneciano, en que los actores improvisan, pues no les dan más que el guión de las obras. Opinaba Gozzi que, en fin de cuentas, no había más que unas treinta y seis situaciones dramáticas aplicables al teatro. Schiller creyó siempre que había muchas más; pero lo cierto es que nunca llegó a reunir tantas.» <<

[112] Véase, sin embargo, lo que Nietzsche había dicho en El nacimiento de la tragedia, l: «También en la Edad Media alemana iban rodando de un lugar para otro, cantando y bailando bajo el influjo de esa misma violencia dionisíaca, muchedumbres cada vez mayores: en esos danzantes de San Juan y San Vito reconocemos nosotros los coros báquicos de los griegos, con su prehistoria en Asia Menor, que se remontan hasta Babilonia y hasta los saces orgiásticos». <<

[113] Frase muy conocida en Alemania y que se atribuye a Lutero, quien la habría dicho el 18 de abril de 1521 en la Dieta de Worms. Con ella parece haber acabado su respuesta a la pregunta de si quería retractarse. Nietzsche la emplea en otros varios pasajes, por ejemplo, en La gaya ciencia, 146, y en Ecce Homo. <<

[114] Reminiscencia del Apocalipsis, 2, 10. <<

[115] «Nosotros los que conocemos» es en esta obra una especie de epíteto aplicado por Nietzsche a quienes conocen de verdad la moral. Véanse las primeras líneas del Prólogo. <<

[116] Reminiscencia de Evangelio de Marcos, 16, 16. El texto alemán (selig machen), con su posibilidad de significar «embobar», tiene un matiz irónico. <<

[117] Orden de los Asesinos (Assasinen-Orden). Secta de musulmanes ismaelianos, célebre en tiempos de las Cruzadas, cuyos miembros apuñalaban, a la menor señal de su jefe, a aquellos que habían sido designados de antemano. Parece que se exaltaban con haxixX, de donde les vino el nombre de haxixinos, posteriormente asesinos. <<

[118] Véase La gaya ciencia, aforismo 344 («En qué sentido somos nosotros todavía devotos»). <<

[119] Véase nota anterior. Nietzsche sugiere que se lea el aforismo completo, mucho más largo que la cita anterior, que constituye sólo su parte final. <<

[120] Los textos de Platón a este respecto, sobre todo en La República, son innumerables. <<

[121] Nietzsche se refiere al «Ensayo de una autocrítica», que puso al frente de la segunda edición de su libro, cuando éste volvió a publicarse en 1874. En particular, el apartado 2. <<

[122] La cita de Kant se encuentra en la «Conclusión» de la Crítica de la razón práctica. He aquí el contexto: «Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuen cia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí… El primer espectáculo de una innumerable multitud de mundos aniquila, por decirlo así, mi importancia como criatura animal que tiene que devolver al planeta (un mero punto en el universo) la materia de que fue hecho después de haber sido provisto, por un corto tiempo (no se sabe cómo), de fuerza vital.» <<

[123] Xaver Doudan (1800 - 1872), escritor francés. Nietzsche tenía en su biblioteca la obra de éste titulada Mélanges et lettres [Miscelánea y cartas], París, 1878. <<

[124] La palabra «¡Nada!» aparece en castellano en el texto de Nietzsche. <<

[125] Conocidas palabras iniciales del antiguo himno oficial alemán. Fue compuesta la letra en 1822 por Heinrich Hoffman von Fallersleben (1798 - 1874), profesor de la Universidad de Breslau (y, por cierto, destituido de su cátedra por el rey cuando publicó en 1842 sus Canciones apolíticas). <<

[126] Filosofía sankhya: quizá el más antiguo de los grandes sistemas de la filosofía india, fundado por Kapila. <<

[127] Véase La gaya ciencia, aforismo 357 («Sobre el viejo problema: ¿qué es alemán?»). <<

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