La formación de animadores a través de



Descargar 78.35 Kb.
Fecha de conversión16.12.2018
Tamaño78.35 Kb.
Vistas35
Descargas0


5º Coloquio Internacional de Animación Sociocultural / 26, 27 y 28 de octubre 2011. Zaragoza – España



LA FORMACIÓN DE ANIMADORES A TRAVÉS DE

LA EDUCACIÓN A DISTANCIA

Mª Luisa Sarrate - Capdevila

msarrate@edu.uned.es

Profesora, UNED

Resumen

El desarrollo alcanzado por la animación sociocultural ha hecho posible que surjan nuevos y variados espacios de acción que requieren la presencia de profesionales con elevada cualificación. Conseguir la participación y transformación sociocultural será posible en la medida en que las impulse un animador/a en tanto educador, agente y mediador social.

Entre las diferentes iniciativas formativas existentes en nuestro país se encuentran las llevadas a cabo, desde cerca de tres décadas, por la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Dicha institución fue pionera en otorgar rango universitario a la formación de los animadores. Desde los inicios, han pasado por los mismos más de seis mil alumnos. En la actualidad, la oferta se ha ampliado incluyendo un elenco de los diferentes niveles académicos. El modelo seguido se basa en los principios y prácticas de la metodología de la educación a distancia, que se distingue por propiciar la igualdad de oportunidades, el autoaprendizaje, la flexibilidad en tiempos y espacios, así como hacer posible el derecho de aprender a lo largo de la vida.

En esta comunicación, tras estudiar el perfil y competencias que demanda la sociedad actual al animador, se analizan las posibilidades y aportaciones del mencionado sistema de educación a distancia para lograr una formación de calidad, e; entre dichas aportaciones figura la puesta en práctica de los presupuestos y principios que guían el Espacio Europeo de Educación Superior y de la propia animación sociocultural.

Palabras clave: innovación, formación de animadores, educación a distancia, tecnologías. 

INTRODUCCIÓN

Uno de los objetivos prioritarios, por no indicar que el principal, que persigue la actual sociedad de la información y del conocimiento, reside en lograr mayores cuotas de progreso de todos los pueblos, en especial de aquéllos que se encuentran en vías de desarrollo. Dicho propósito, forzosamente se apoya en el perfeccionamiento personal y social de los ciudadanos, sustentado en el respeto y la defensa de la dignidad humana y en la práctica de los derechos humanos orientada hacia el estado de bienestar y justicia social.

En este escenario, la animación sociocultural aparece como un elemento que desempeña un cometido decisivo para la consecución de dichas finalidades. Hoy en día bajo su rótulo u otros similares, se llevan a cabo múltiples iniciativas que ayudan a mejorar la calidad de vida de personas y grupos. Todo ello es posible gracias al trabajo de los animadores, por lo que su grado de competencia está estrechamente vinculado a la calidad de su práctica profesional. Su formación, tanto inicial como continua, aparece como un factor de primera magnitud.

En los siguientes apartados se analiza, en primer lugar, el perfil y competencias que la sociedad actual demanda al animador/a sociocultural. Seguidamente, se estudia, entre las diferentes iniciativas formativas existentes en nuestro país, la llevada a cabo, desde hace largo tiempo por la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), cuya oferta se ha ido ampliado sustancialmente en los últimos años. Tras examinar las posibilidades que encierra para la capacitación de animadores, se revisan las directas y concretas relaciones de dicho sistema con la puesta en marcha de los postulados que rigen el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), y, especialmente, con los objetivos y principios que presiden la animación sociocultural y, en consecuencia, el ejercicio laboral de sus profesionales.



EL ANIMADOR/A SOCIOCULTURAL. PERFIL Y COMPETENCIAS

Tal como se ha apuntado, en la actualidad, las prácticas que se realizan en el ámbito de la animación sociocultural son, no solo muy numerosas, sino que comprenden múltiples escenarios. Nace así la necesidad de animadores que dispongan de las competencias pertinentes para que dinamicen a los ciudadanos, a fin de que sean protagonistas activos responsabilizándose creativamente del cambio hacia la mejora sociocultural de la comunidad.

Constituyen un elemento clave y esencial para promover, apoyar y ayudar a organizar los procesos de dinamización que deben asumir las personas. El núcleo de su tarea se asienta en el propio concepto de la animación a la que consideramos una metodología de intervención transversal, participativa y orientada a la transformación y mejora de los grupos y comunidades. Igualmente, su forma de actuación, como no podría ser de otra forma, ha de estar de acuerdo con los fines, valores y principios de la animación Desde esta óptica, sus principales elementos configuradores son: la dinamización de la participación responsable, la comunicación, la democratización y la optimización del cambio. Éstos reflejan el sustrato fundamental de su perfil y correspondientes competencias.

El estudio de las definiciones ofrecidas por distintos especialistas pone de manifiesto que se trata de un experto que tiene como función esencial impulsar, dinamizar y facilitar el acceso a una vida más creativa y activa de los ciudadanos y colectivos, así como su mayor participación y comunicación en los distintos contextos comunitarios. Utiliza una metodología de intervención sociocultural dinámica, a fin de suscitar y desarrollar actividades educativas, culturales y sociales. Consecuentemente, ha de potenciar el desarrollo y la autonomía personal y grupal, la relación interactiva con otras personas, la integración y la transformación de su entorno sociocultural.

Independientemente del ámbito de actuación conforman su perfil una serie de competencias en los que coinciden la mayoría de los autores y que se consideran, en su conjunto, complementarias. En este sentido, es forzoso resaltar los calificativos de educador, agente de cambio social, relacionador, mediador, dinamizador sociocultural y asesor técnico. La primera denominación se debe a que su misión principal reside en provocar un cambio de actitudes, encaminadas a que la persona sea más valiosa para si misma y para la sociedad. Como agente de cambio social realiza su cometido con grupos amplios y diversos, a los que ha de implicar en una acción conjunta y participativa. En determinados momentos ejerce de relacionador al fomentar el establecimiento de una comunicación positiva entre personas, grupos y comunidades y, de todos ellos, con las instituciones sociales y con los organismos públicos. La mediación es una característica de gran importancia pues permite la resolución de problemáticas diversas como la integración de grupos marginados y en riesgo de exclusión social o la misma resolución de conflictos. En tanto dinamizador sociocultural trata de mejorar la comprensión recíproca, estimula el desarrollo de habilidades sociales e impulsa la responsabilidad cívica. También ha de desarrollar labores de asesor técnico al proporcionar información y colaboración para que los participantes logren los objetivos que han planificado.

Entre los campos en que desempeña su actuación profesional se encuentran: el desarrollo comunitario, la generación y dinamización de redes sociales, de comunidades abocadas al aprendizaje intergrupal, la gestión cultural, la educación en y para el ocio y el tiempo libre, la intervención socioeducativa en educación ciudadana y la actuación con minorías y grupos sociales desfavorecidos.

En síntesis, de acuerdo con lo expuesto el animador es un buen receptor de los intereses del grupo y un profesional que sabe trabajar en equipo, en colaboración con otros expertos, dando origen a una labor interdisciplinar acorde con las demandas de la sociedad actual. No se le puede considerar un mero entretenedor del tiempo libre, ni un líder que concentra en su persona todo el poder y hace depender al grupo de él, ni un improvisador que actúa sobre la marcha y mantiene en todo momento una actitud directiva. Por el contrario, se distingue especialmente por ejercer el liderazgo de forma democrática-participativa.



Una perspectiva de interés que complementa las reflexiones anteriores nos la ofrece Úcar (2011). Para dicho autor, estos profesionales de la sociocultura, como los denomina, son en sí mismos, una respuesta adaptada a las problemáticas generadas por los cambios sociales y culturales aparecidos, más que una respuesta creativa a dichos cambios, creatividad que reconoce, sin embargo, que está presente en sus actuaciones. La creatividad, por lo tanto, deviene un rasgo sobresaliente en la formación y práctica de estos expertos.

El conjunto de características mencionadas conforman la figura del animador sociocultural. Aún en el caso de que en la institución de la que se trata existieran además otros profesionales implicados, siempre sería especialmente bienvenido y valorado el apoyo que pueda prestar. Hoy día, las diversas cuestiones y problemáticas que se producen en las organizaciones sociales y educativas requieren intervenciones multidisciplinarias para lograr mayores cuotas de eficiencia y calidad.

Los atributos asignados generan auténticos desafíos que llevan a los animadores a sentir la necesidad de realizar procesos de aprendizaje especializados.

EDUCACIÓN A DISTANCIA Y FORMACIÓN DE ANIMADORES.

En nuestro país, se ha producido un cambio relevante en cuanto al tema que nos ocupa. En los años cincuenta del siglo pasado, sus conocimientos teóricos y prácticos eran todavía escasos y de carácter, hasta cierta medida, intuitivo. Hay que esperar a los años setenta y ochenta del siglo pasado (López-Noguero, 2002) para que la formación de este colectivo tome carta de identidad. En dichas décadas culminan distintas etapas que traspasan el puro voluntarismo inicial para llegar a alcanzar la profesionalidad. Esta situación se afianza al tomar conciencia, tanto voluntarios como profesionales, que precisan de una preparación alejada de la improvisación, aunque sean los segundos los que, en mayor medida, deben demostrar que la misma es sólida y eficaz.

En los últimos tiempos se han multiplicado y diversificado las opciones para la capacitación de estos agentes sociales. Un primer análisis pone de relieve la existencia de dos modelos principales: la oferta no reglada con cursos impartidos por organizaciones y asociaciones, principalmente vinculadas al Tercer Sector; por otro, el perteneciente al sistema educativo formal, bastante estructurado en cuanto a sus componentes como requisitos previos, organización y programación y que otorga una acreditación oficial nacional. Este último modelo se institucionaliza con la aparición de distintos títulos de Formación Profesional Técnica Superior y con la Diplomatura, hoy Grado, de Educación Social, estudios donde la animación recibe una especial atención. Ello no se contradice, con el hecho de que, como apunta Ucar (2011), algunos profesionales de la sociocultural dispongan de una formación básica distinta a las anteriores, tal como pedagogía, sociología, trabajo social, antropología, psicología social, etc.

Dentro de este panorama general, es indispensable resaltar una vía innovadora que pone de manifiesto la importante evolución acontecida en las estructuras de capacitación de los animadores y que posibilita tanto los procesos de enseñanza-aprendizaje iniciales como de actualización permanente. Nos referimos a la metodología de la educación a distancia en la que se asienta la amplia oferta formativa especializada en este ámbito que viene ofreciendo desde hace cerca de tres décadas la anteriormente citada Facultad de Educación de la UNED, sin duda para responder a la creciente demanda sociolaboral existente.

Dicha institución fue pionera en otorgar rango universitario a la formación de estos expertos. Los primeros cursos se iniciaron en el año académico 1986-87. Desde entonces, han pasado por los mismos cerca de los 6.500 estudiantes que deseaban y desean bien iniciarse, bien ampliar y/o bien actualizar su formación. En la actualidad, la oferta se ha incrementado sustancialmente pues contemplando prácticamente todo el arco de los diferentes niveles académicos, desde cursos de iniciación hasta de postgrado, como se puede comprobar a continuación:



          • Estudios de Actualización de Conocimientos: dentro del paradigma de la educación permanente figura el Programa de Enseñanza Abierta, caracterizado por estar a disposición de toda la población, ya que no requiere titulación previa de acceso. También se encuentra el de Desarrollo Profesional. Pertenecen al primero, dos cursos de interés que prestan especial atención a la planificación de programas y experiencias, si bien desde distinta óptica. Se titulan: “Interculturalidad y Proyectos de Animación Sociocultural” y “El Animador y la Animación. Diseño de proyectos y técnicas”. Dentro del segundo se encuentra el curso “Atención integral al mayor: aplicaciones prácticas” donde la animación desarrolla un cometido relevante,

  • Estudios de Grado: además del Grado en Educación Social ya mencionado, esta asignatura forma parte también del plan de estudios del Grado de Trabajo Social. con el objeto de formar a su alumnado en esta metodología de intervención sociocultural,

  • Estudios de Postgrado. A esta categoría pertenece el título propio llamado “Experto Universitario en Animación Sociocultural, Ocio y Tiempo Libre” que se viene ofreciendo desde más de una década. Por otro lado, ya en los años noventa, se comenzó a impartir un curso de Doctorado sobre “Metodología e Investigación en Animación Sociocultural” que hoy continúan con otros como “Educación de Adultos y Animación Sociocultural” y “Ocio y Tiempo Libre: dimensión educativa”. Respondiendo a la fuerte demanda existente, la animación sociocultural constituye, igualmente, uno de los itinerarios del “Master Oficial de Intervención Educativa en Contextos Sociales”, diseñado de acuerdo con el EEES.

A estas actuaciones, hay que añadir, para obtener un mapa lo más cercano posible a la realidad, los Cursos de Verano y de Extensión Universitaria que frecuentemente se vienen celebrando sobre esta temática y otros eventos como Congresos y Seminarios, en estos casos de carácter presencial o que combinan ambas modalidades. Como se puede constatar la amplitud y variedad de la oferta ponen en evidencia el reconocimiento que viene otorgando nuestra Universidad a este campo del conocimiento.

La utilización de la metodología de la educación a distancia en sentido amplio - también denominada frecuentemente enseñanza/aprendizaje virtual, e-learning y/o educación on-line para resaltar el empleo de Internet y de tecnologías digitales -, es el rasgo que otorga a estos cursos su especificidad propia. En su conjunto, aunque con distinto nivel de profundidad, su principal finalidad reside, en este caso, en cualificar a profesionales y voluntarios desde la reflexión-acción. Como principales ejes vertebradores de los mismos aportan, además de su variedad, especialización y nivel universitario, el potenciar la formación inicial y continua, facilitar la adquisición y ampliación de conocimientos y competencias, suscitar la integración de la teoría y la práctica y propiciar la sistematización del análisis de la realidad para optimizar la acción sociocultural. Su valor añadido radica en facilitar la formación en servicio, dado que un número considerable de los inscritos son profesionales preocupados por mejorar su práctica cotidiana y eligen este sistema, además de por su calidad, por permitirles compatibilizar su aprendizaje con sus compromisos personales, sociales y laborales.



El sistema educativo que nos ocupa, tal como se ha mencionado, presenta significativas contribuciones para lograr una formación cualificada de los animadores. Su rasgo más sobresaliente es que combina los materiales que contienen los conocimientos y los canales de comunicación entre el profesor y el estudiante, lo que permite el seguimiento del aprendizaje y propicia el autoaprendizaje, uno de los pilares de esta modalidad. Los elementos anteriores están estrechamente interconectados gracias a los avances de las tecnologías de la comunicación y la información, pues el desarrollo alcanzado por éstas facilita la creación de nuevos espacios de aprendizaje. También, conlleva la organización de jornadas y seminarios de trabajo y de equipos docentes integrados por profesorado académico y expertos prácticos.

De las ventajas o posibilidades señaladas por distintos autores (Cubo González y Lucero, 2003; García Aretio, 2007), nos parecen de especial interés, por su incidencia en el tema que nos ocupa, las siguientes:



  • Flexibilidad de tiempos y espacios: permite seguir los estudios en cuanto al espacio, tiempo y lugar.

  • Mayores posibilidades de adaptación a demandas y necesidades: cada usuario aprende a su propio ritmo. Al mismo tiempo facilita el poder compaginar las obligaciones personales y profesionales con el estudio.

  • Diversidad de fuentes de conocimiento: se proporcionan cauces y estrategias variadas para conseguir un aprendizaje más rico, diversificado y eficaz.

  • Reducción de costes: se produce un ahorro de los gastos de desplazamiento de los estudiantes y del formador al lugar donde se imparte el curso.

  • Formación permanente: hace posible la capacitación continua puesto que facilitan el acceso, la formación en servicio, la actualización y el reciclaje.

Junto a estas importantes ventajas hay que señalar ciertas limitaciones como son: mayor dificultad para lograr la socialización, costosa adaptación inicial, posibles restricciones de acceso por cuestiones económicas y técnicas, aumento de las posibilidades de abandono y fracaso así como, en general, la posible deshumanización que conllevan las aplicaciones tecnológicas. Gran parte de estos inconvenientes se ven reducidos de forma significativa, incluso llegan a desaparecer, gracias al concurso de factores como la tutoría presencial y virtual, las tecnologías avanzadas con herramientas como: la radio, la televisión, los formatos audio y video, el correo electrónico, las listas de noticias, los foros de discusión, las aulas virtuales, la conversación escrita o chat y la videoconferencia. Este conjunto de medios e instrumentos generan nuevos espacios de aprendizaje on line que hacen posible que los usuarios mantengan frecuentes intercambios de calidad resolviendo las objeciones que se suelen remarcar de esta modalidad y haciendo posible que, en la actualidad, la “distancia” vaya prácticamente desapareciendo.

LOS PROCESOS DE APRENDIZAJE A DISTANCIA: PROMOTORES DE LA ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL

En el contexto de la formación de futuros animadores, han de destacarse dos aspectos de especial interés que ofrece la metodología educativa citada para el logro de una mayor eficacia en dicha tarea. Ambos aspectos asumen y generan la puesta en práctica de los presupuestos defendidos por la animación sociocultural.

Se trata, por un lado, de la significativa coincidencia que muestra dicha modalidad con los presupuestos que sustenta el EEES y que, a su vez, presentan connotaciones con los defendidos por la animación. Por otro, y ya de forma más concreta, las peculiaridades del sistema que nos ocupa, facilitan directamente el aprendizaje práctico de algunos de los más significativos principios y valores del repetido campo de conocimiento.

Ciertamente el nuevo EEES conlleva cambios importantes para los estudios universitarios. Entre ellos destaca la puesta en marcha de una profunda renovación metodológica, más acorde con las actuales demandas y retos de la sociedad. Apuesta, decididamente, por una enseñanza centrada, principalmente, en el estudiante, más que en la transmisión del saber por parte del profesor. También considera que la forma más eficiente de lograr auténticos aprendizajes pasa por desarrollar una metodología activa y participativa.



El diseño del proceso de enseñanza-aprendizaje elaborado con el consenso de los países de la Unión Europea, por lo tanto, cambia el enfoque conceptual tradicional en el que el profesor era la única fuente y agente transmisor del saber pues reconoce que existen otros muchos escenarios y medios para adquirirlo. Hoy en día, como se ha indicado, es el estudiante el que pasa a ser el principal protagonista y responsable de su proceso de aprendizaje, mientras que se recalca las tareas del docente de orientador y guía de la actividad educativa. La figura de un estudiante pasivo y mero receptor, se sustituye por el de una persona activa, comprometida con la cultura y su entorno. Uno de sus principales cometidos será adquirir criterios básicos que le permitan seleccionar, clasificar y transferir las nociones adquiridas a otro tipo de contextos. Junto a estos cambios, hay que añadir que se pone el acento en la relevancia de la formación en competencias afectivas, profesionales y sociales.

Los planteamientos anteriores auspiciados y defendidos por el EEES coinciden y forman parte de los más sobresaliente rasgos de la modalidad de la educación a distancia. Indudablemente, al facilitar el aprendizaje por medio de diferentes recursos personales y medios como la utilización de imágenes, videos, sonidos e hipertextos y de otros contenidos de Internet, así como de la interacción entre ellos, el alumno/a se convierte en autentico protagonista, transformándose en sujeto activo de su formación. Construye su conocimiento según su ritmo de asimilación, en lugar de limitarse a recibir información ya elaborada sin participar directamente en ese proceso; él se convierte en el centro del propio aprendizaje, al propiciar el autoaprendizaje. El aprendizaje autónomo ajustado a las necesidades y horarios de cada alumno/a, rasgo singular de esta modalidad, exige, en mayor medida, la actividad, el esfuerzo personal, el procesamiento y un alto grado de implicación en el trabajo. Paralelamente, promueve la adquisición de la destreza de buscar, valorar, seleccionar y construir con sentido crítico el saber.

Igualmente, el rol activo y comprometido con la cultura y con su entorno, reclamado por Bolonia, así como la formación en competencias que habiliten para la resolución de problemáticas diversas que mejoren y hagan más eficaz el ejercicio profesional, son elementos de inevitable presencia en la animación sociocultural dada su naturaleza de metodología de intervención que persigue la dinamización de los grupos y colectivos para que, de forma autónoma transformen y mejoren su realidad.

Un segundo aspecto, no menos interesante, sino que especialmente atractivo es la constatación de que el sistema de referencia, no solamente resulta un cauce de especial relieve para la capacitación de animadores, sino que también, y especialmente gracias a los medios tecnológicos que utiliza, propicia el aprendizaje compartido y experencial de presupuestos sustanciales propios de la animación, a través de la aplicación práctica de los mismos, tales como:

  • La democratización socioeducativa: La estructura en que se asienta favorece la extensión de la educación a un gran número de personas. Al tiempo ofrece nuevas ocasiones a quienes no pudieron iniciar o concluir su formación anterior, y superar el acceso limitado a la misma que originan los impedimentos laborales, de residencia, familiares, etc. constituyéndose en un elemento fundamental para la igualdad de oportunidades y la extensión cultural.

  • La interactividad: Este es el elemento claramente diferenciador respecto a la educación tradicional. Facilita la comunicación, la participación y la colaboración, aspectos fundamentales a tener cuenta en los procesos de aprendizaje en general y muy especialmente en aquellos que se dan en entornos construidos a partir de la utilización de Internet y los diferentes recursos y herramientas que dicha tecnología nos ofrece.

  • La participación: Este sistema promueve la participación activa entre todas las personas implicadas, de tal forma que el proceso de aprendizaje se plantea desde una perspectiva constructiva. Potencia el grado de participación respecto al del aula presencial. Aunque algunos autores consideran que no favorece la socialización, en la actualidad, las tecnologías telemáticas solventan esta objeción, pues facilitan en mayor medida, la implicación de los alumnos más reservados y tímidos, siempre reacios a expresar en directo sus pensamientos. El estudiante adquiere la capacidad de participar, ejercitándola.

  • La comunicación: Propicia la comunicación a través de la mencionada interactividad, comunicación mediada de doble vía entre profesor y estudiante y de éstos entre sí a través de distintos recursos. Se hace posible que el alumnado sea capaz de llevar a cabo procesos de comunicación total, bidireccional y multidireccional; la relación se convierte en próxima e inmediata. El estudiante se ve impulsado a conseguir habilidades y destrezas que le ayuden a desarrollar una comunicación basada en el respeto y la comprensión.

  • El aprendizaje colaborativo: Los procesos de aprendizaje a distancia facilitan el trabajo en grupo y el cultivo de actitudes sociales. Permiten el aprender con otros, de otros y para otros a través del intercambio de ideas y tareas, desarrollando estos procesos de aprendizaje de forma más o menos guiada. Favorecen la adquisición de una mentalidad abierta y flexible a través de la práctica de actividades dirigidas a resolver problemas, a investigar, a compartir información, además de a debatir y defender puntos de vista, adquiriendo la capacidad de desarrollar proyectos. Se generan con ello cauces y situaciones donde se desarrollan destrezas y habilidades que enriquecen la formación.

A modo ilustrativo, se puede hacer referencia, entre otros recursos y medios, a los foros como elemento donde se hacen claramente patentes las anteriores reflexiones. Constituyen lugares de encuentro de manifiesta incidencia para el aprendizaje participativo. Se les considera redes sociales que promueven el capital relacional de las personas y facilitan la participación, el conocimiento y la cooperación. Se pueden definir como áreas de discusión pública. En tanto vías de convivencia rompen las características tradicionales en relación a variables como el espacio, el modo y el tiempo. Son el principal instrumento para tratar cuestiones de interés general como dudas, consultas, comentarios, orientaciones, así como para crear grupos de participación, de contraste de ideas y de debate, a fin de que sean accesibles a todos los participantes, pues todos ellos pueden leer y responder los mensajes remitidos al mismo. Por sus especiales características son un claro ejemplo de la promoción de la participación, la comunicación, el trabajo cooperativo y las relaciones interpersonales entre profesores y estudiantes y entre los propios estudiantes, dando lugar a la dinamización de los mismos.

Ahora bien, ha de tenerse en cuenta que para garantizar el éxito de la acción formativa a distancia, desde la doble perspectiva señalada anteriormente y relativa, concretamente, a la formación de animadores, el rol del profesorado ha de cambiar sustancialmente con respecto a la figura tradicional. Ha de convertirse en un “facilitador” del proceso de aprendizaje del estudiante, actuando como asesor, organizador, mentor y gestor de recursos más que como transmisor estricto de nociones. Su capacidad, en definitiva, para gestionar recursos y de organización será lo que beneficie y garantice la calidad de la tarea. Es importante, por tanto, dotarle del suficiente dominio de las herramientas tecnológicas con el objeto de afianzar su capacidad para diseñar, planificar e impartir enseñanza-aprendizaje. Desde una perspectiva global, bastantes de los cometidos mencionados junto a los de motivar, mantener el interés por parte del grupo, dinamizar la participación y la comunicación, así como moderar grupos de debate se asemejan a las competencias propias de un animador.

Como conclusión ha de destacarse que el empleo de la modalidad de educación a distancia por medio de las tecnologías multimedia e Internet no solo hace posible, sino que impulsa, tal como se ha indicado anteriormente, procesos de formación de animadores socioculturales a distancia interactivos, creando contextos virtuales cada día más eficaces. Constituye, una alternativa para solucionar los problemas que la educación convencional no puede dar cumplida respuesta, siendo, de esta manera, un factor decisivo para la mejora de la calidad educativa. La capacitación de todo animador ha de tomar conciencia de las amplias y sobresalientes posibilidades que ofrecen estos contextos on-line de dinamización y participación.

REFERENCIAS

Ander-Egg, E. (2000). Metodología y práctica de la Animación Sociocultural. Madrid, CCS).

Antonidis, A. (2011). La Web 2.0 y la creatividad en animación. Revista Animación, territorios y practicas socioculturales, nº2, 1-10. Recuperado el 6 de agosto de 2011 de http://www.atps.uqam.ca/numero/n2/pdf/ATPS.pdf.

Caballo Villar, Mª B. y Gradaíllo Pernas, R. (2008). La educación social como práctica mediadora en las relaciones escuela-comunidad local. Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, 15, 45-56.

Caride Gómez, J.A. (2006). Paradigmas teóricos en la animación sociocultural. En J. Trilla Bernet (Coord.), Animación sociocultural. Teorías, programas y ámbitos, (pp. 41-60). Barcelona: Ariel.

Cubo Delgado, S., González Gómez, J.J. y Lucero Fustes, M. (2003). Necesidades pedagógicas del multimedia. Revista Española de Pedagogía 225, 309-334.

Froufe Quintas, S. y González Castaño, MªA. (1995). La Animación Sociocultural. Estella: EVD.

García Aretio, L. (Coord.) (2007). De la educación a distancia a la educación virtual. Barcelona: Ariel.

García Aretio, L. (2011). La red motiva para la creación de nuevos saberes. Recuperado el 10 agosto de 2011 de http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,1&_dad=portal&_schema=PORTAL

Hernández Díaz, J. Mª (2006). Antecedentes y desarrollo histórico de la animación sociocultural en España. En J Trilla Bernet (Coord.). Animación sociocultural. Teorías, programas y ámbitos, (pp. 61-80). Barcelona: Ariel.

López-Noguero, F. (2002). El perfil del animador sociocultural profesional y voluntario. Pedagogía Social, Revista Interuniversitaria, nº9, Diciembre 2002, (pp. 161-172).

López Rupérez, F. (2001). Preparar el futuro. La educación ante los desafíos de la globalización. Madrid: La Muralla.

Merino Fernández, J.V. (1997). Programas de animación sociocultural. Tres instrumentos para su diseño y evaluación. Madrid: Narcea.

Miguel Badesa, S. de (2005). El animador sociocultural. Características, funciones y tareas. En M. Ruiz Corbella y M.L. Sarrate Capdevila (Coords.). Curso de Nivelación para la equivalencia con el título universitario de Diplomado en Educación Social, (pp.339-354). Madrid: UNED.

Pérez Serrano, G. y Pérez Guzmán Puya, Mª V. (2006). Qué es la Animación Sociocultural Epistemología y valores. Madrid: Narcea.

Quintana Cabanas, J.Mª (2011). Aproximación conceptual. En ML. Sarrate Capdevila, Mª L. (Coord.): Programas de Animación Sociocultural, (pp. 57-82). Madrid: UNED.

Sarrate Capdevila, MªL. (Coord.) (2011). Programas de Animación Sociocultural. Madrid: UNED.

Sarrate Capdevila, MªL. (Coord.) (2011). Elementos que configuran la Animación Sociocultural. En MªL. Sarrate Capdevila (Coord.). Programas de Animación Sociocultural, (pp.83-106). Madrid: UNED.

Trilla Bernet, J. (Coord.) (2006). Animación Sociocultural. Teorías, programas y ámbito. Barcelona: Ariel.

Úcar Martínez, X. (2011). Los profesionales de la sociocultura en España: ¿colonización, adaptación o creatividad? Revista Animación, territorios y practicas socioculturales, nº2, 11-24. Recuperado el 8 de agosto de 2011 de http://www.atps.uqam.ca/numero/n2/pdf/ATPS_Ucar_2011.pdf.

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) (2011). Recuperado el 29 de julio de 2011 de http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,1&_dad=portal&_schema=PORTAL



Ventosa Pérez, V. (2007). ¿De qué hablamos cuando hablamos de Animación Sociocultural? Animador Sociocultural: Revista Iberoamericana vol.1, may.2007/set.2007. Recuperado el 7 de marzo de 2011 de http://sic.conaculta.gob.mx/centrodoc_documentos/404.pdf.

iepsainfo@gmail.com








Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos