La coherencia en el derecho amalia Amaya Universidad Nacional Autónoma de México resumen



Descargar 111.81 Kb.
Página5/5
Fecha de conversión10.12.2017
Tamaño111.81 Kb.
Vistas286
Descargas0
1   2   3   4   5
Vid. Dworkin, Law’s Empire, op. cit., p. 253; R. Dworkin, “Natural Law Revisited”. En Readings in the Philosophy of Law, editado por J. Arthur y W. H. Shaw. Prentice Hall: New Jersey, 1993, p. 144; y A. Peczenik y J. C. Hage, “Legal Knowledge of What?” Ratio Iuris 13 (2004).

47 Las teorías coherentistas de la prueba están comprometidas con una versión del holismo según la cual las decisiones acerca de los hechos son fundamentalmente el resultado de una interacción entre la información presentada en el juicio y el conocimiento general del mundo del juez o miembro del jurado. Véase J. Jackson, “Analyzing the New Evidence Scholarship: Towards a New Conception of the Law of Evidence”. Oxford Journal of Legal Studies 16 (1996).

48 Vid. B. Levenbook, “Coherence in Legal Reasoning”. Law and Philosophy 3 (1984), p. 371. Kornblith ha argumentado en detalle que los modelos globales de coherencia son implausible desde un punto de vista psicológico, a la vista de las limitaciones cognitivas humanas. Vid. H. Kornblith, “The Unattainability of Coherence”. En The Current State of the Coherence Theory: Critical Essays on the Epistemic Theories of Keith Lehrer and Laurence BonJour, editado por J. Bender. Dordrecht: Kluwer,

49 Los modelos holistas de la coherencia se consideran generalmente como problemáticos en cuanto que hacen depender la justificación de la coherencia de todo el sistema de creencias, en vez de de la coherencia de un subjconjunto relevante de creencias. Vid. A. Plantinga, Warrant: The Current Debate. Oxford: Oxford University Press, 1993, p. 112ss.

50 Véase W. Twining, The Great Juristic Bazaar. Dartmouth: Ashgate, 2002, p. 80; y Taruffo, op. cit., pp. 288-289.

51 Véase L. Moral, “A Modest Notion of Coherence in Legal Reasoning: A Model for the European Court of Justice”. Ratio Iuris 16 (2003), p. 319.

52 Véase, por ejemplo, Wanegaar et al. Anchored Narratives, op. cit. p. 211.

53 Para una discussion excelente de este problema, véase M. Williams, “Coherence, Justification, and Truth”, Review of Metaphysics 34 (1980).

54 Vid. J. Raz, “Dworkin: A New Link in the Chain”, California Law Review 74 (1986). Véase también R. Wacks, “Judges and Injustice”, South African Law Journal 101 (1984).

55 Hay bastantes estudios empíricos que prueban que los decisores jurídicos, de hecho, utilizan estas estrategias para construir la coherencia cuando razonan acerca de los hechos en el Derecho. Vid. D. Simon, “A Psychological Model of Judicial Decision-Making”, op. cit.

56 P. Ziff, “Coherence”, Linguistics and Philosophy 7 (1984), p. 24.

57 Para una descripción detallada de las teorías de la coherencia defendidas en el ámbito de la filosofía y la lingüística, véase Amaya, The Tapestry of Reason, op. cit., capítulos 3 al 9.

58 Thagard and K. Verbeurgt, “Coherence as Constraint Satisfaction”, Cognitive Science 22 (1998).

59 El término ‘base’ de la coherencia es de Raz. Véase Raz, “The Relevance of Coherence”, op. cit.

60 El término ‘contrast set’ lo tomo prestado de Josephson. Vid. J. Josephson, “On the Proof Dynamics of Inference to the Best Explanation”. En The Dynamics of Judicial Proof, editado por M. MacCrimmon y P. Tillers. Heidelberg: Physica-Verlag, 2002, p. 293.

61 Para un análisis detallado de estos mecanismos, véase A. Amaya, “Formal Models of Coherence and Legal Epistemology”, Artificial Intelligence and Law 15 (2007).

62 Para una elaboración detallada de un modelo de inferencia a la mejor explicación en el Derecho, véase A. Amaya, “Inference to the Best Explanation in Law”. En Legal Evidence and Proof: Statistics, Stories, Logic. Editado por H. Kaptein, H. Prakken y B. Verheij. Ashgate: Farnham, 2009. Acerca de la inferencia a la mejor explicación en el contexto de la prueba, véase también K. Abimbola, “Abductive Reasoning in law: Taxonomy and Inference to the Best Explanation”. En The Dynamics of Judicial Proof, op. cit.; R. Allen y M. Pardo, “Juridical Proof and the Best Explanation”, Law and Philosophy 27 (2008).

63 Véase G. Harman, “Inference to the Best Explanation”, The Philosophical Review 74 (1965); T. Day y H. Kincaid, “Putting Inference to the Best Explanation in its Place”, Synthese 98 (1994); Y. Ben-Menahem, “Inference to the Best Explanation”, Erkenntnis 33 (1990); P. Lipton, Inference to the Best Explanation. 2nd ed. London and New York: Routledge (2004); W. Lycan, Judgment and Justification. New York: Cambridge University Press, 1988; y W. Lycan, “Explanation and Epistemology”. En The Oxford Handbook of Epistemology, editado por P. K. Moser. Oxford: Oxford University Press, 2002.

64 El problema de la consideración insuficiente ha sido formulado por Bas Van Fraassen. Véase B. C. Van Fraassen, Laws and Symmetry. Oxford: Clarendon Press, 1989. Peter Lipton ha abordado este problema en “Is the Best Good Enough?” Proceedings of the Aristotelian Society 43 (1993). Véase, tambien, S. Psillos, “On Van Frasssen’s Critique of Abductive Reasoning”, The Philosophical Quarterly 46 (1996).

65 Acerca de la distinción entre concepciones responsibilistas y no responsibilistas de la justificación, véase J. Pryor, “Highlights of Recent Epistemology”, The British Journal for the Philosophy of Science 52 (2001). Para una defensa de la concepción responsibilista de la justificación, véase R. M. Chisholm, Theory of Knowledge. Englewood Cliffs: Prentice-Hall, 1977; y H. Kornbith, “Justified Belief and Epistemically Responsible Action”, The Philosophical Review 92 (1983). Para una discusión contemporánea de las aproximaciones responsibilistas a la justificación, véase M. Steup, ed. Knowledge, Truth, and Duty: Essays in Epistemic Justification, Responsibility and Virtue, Oxford: Oxford University Press, 2001.

66 He desarrollado en detalle esta propuesta en relación al ámbito fáctico en A. Amaya, “Coherence, Justification, and Epistemic Responsibility in Legal Fact-finding”, Episteme: A Journal of Social Epistemology 5 (2008).

67 Acerca de los deberes epistémicos, véase R. Feldman, “Epistemological Duties”. En The Oxford Handbook of Epistemology, op. cit. La literatura acerca de las virtudes epistémicas es muy amplia, véase, entre otros, L. Zagzebski, Virtues of the Mind: An Inquiry into the Nature of Virtue and the Ethical Foundations of Knowledge. Cambridge: Cambridge University Press, 1996; A. Fairweather and L. Zagzebski, eds. Virtue Epistemology: Essays on Epistemic Virtue and Responsibility. Oxford: Oxford University Press, 2001; y G. Axtell, ed. Knowledge, Belief, and Character. Lanham: Rowman and Littlefield, 2000.

68 Vid. R. J. Hall y C. R. Johnson, “The Epistemic Duty to Seek More Evidence”, American Philosophical Quarterly 35 (1998). La formulación clásica del deber de creer de acuerdo con las pruebas se debe a Clifford. Véase, W. K. Clifford, “The Ethics of Belief”. En The Ethics of Belief and Other Essays. New York: Prometheus Books, 1999.

69 Acerca de los rasgos de carácter que distinguen la conducta epistémicamente virtuosa, véase N. Cooper, “The Intellectual Virtues”, Philosophy 69 (1994); J. Montmarquet, Epistemic Virtue and Doxastic Responsibility. Lanham: Rowman and Littlefield, 1993, pp. 23-26; y Zagzebski, The Virtues of the Mind, op. cit., p. 114.

70 Vid. J. Margolis, “The Locus of Coherence”, Linguistics and Philosophy 7 (1981).

71 Que los estándares de justificación están sujetos a variaciones que dependen del contexto es la tesis principal del contextualismo. Véase, entre otros, D. B. Annis, “A Contextualist Theory of Epistemic Justification”, American Philosophical Quarterly 15 (1978); S. Cohen, “Knowledge and Context”, The Journal of Philosophy 83 (1986); D. Lewis, “Elusive Knowledge”, Australasian Journal of Philosophy 74 (1996); y K. DeRose, “Contextualism: An Explanation and Defense”. En The Blackwell Guide of Epistemology, editado por J. Greco y E. Sosa. Malden: Blackwell, 1999.

72 Para una discusión de los factores contextuales que son relevantes para la justificación, véase, M. Williams, Problems of Knowledge. Oxford: Oxford University Press, 2001.

73 El contexto no solo impone un límite ‘mínimo’ que debe ser satisfecho para poder tener creencias justificadas, sino también un límite ‘máximo’, que asegura que el nivel de cuidado no se incremente a menos de que haya una razón especial para ello. Dado que hay limitaciones tanto de recursos cognitivos como de tiempo (límites que son particularmente visible en el contexto jurídico), es importante evitar hacer trabajo extra, que no sea necesario en un determinado contexto de justificación. Como dice Fogelin, elevar los estándares de justificación conlleva una serie de ‘costes de transacción’ que, como todos los costes, es preferible evitar. Vid. R. Fogelin, Walking the Tightrope of Reason. Oxford: Oxford University Press, 2003, pp. 123-124.

74 El término ‘tubular’ [pipeline] es de Shogenji. Vid. T. Shogenji, “The Role of Coherence in Epistemic Justification”, Australasian Journal of Philosophy 79 (2001).

75 Para una crítica al fundacionismo acerca de la justificación epistémica, véase W. Alston, Epistemic Justification. Ithaca: Cornell University Press, 1989; L. BonJour, The Structure of Empirical Knowledge, op. cit.; M. Williams, Groundless Belief. Princeton: Princeton University Press, 1999. Una clarificadora discusión de los problems del fundacionalismo en el ámbito de la moral puede encontrarse en M. Timmons, “Foundationalism and the Structure of Ethical Justification”, Ethics 97 (1987).

76 Los argumentos principales que tratan de conectar la coherencia y la verdad (en un sentido realista) son los siguientes. BonJour apela a una inferencia a la mejor explicación. Según BonJour, la mejor explicación de la coherencia y la estabilidad de un sistema de creencias que satisface el llamado ‘requisito de la observación´ (que garantiza que un sistema de creencias atribuya una nivel alto de confiabilidad a una variedad razonable de creencias cognitivas espontáneas) es que el mismo corresponda (a largo plazo y de manera aproximada) al mundo exterior. Lehrer introduce un elemento externista en su teoría coherentista de la justificación que garantiza que una creencia justificada es también una creencia verdadera. Según Lehrer, para que una creencia esté justificada de manera no derrotable y, por lo tanto, para que una creencia constituya conocimiento, debe ser más razonable para un agente epistémico sostener esa creencia que rechazarla en base al llamado ´ultra-sistema´ de creencias, es decir, el conjunto de creencias verdaderas de dicho agente. Thagard ofrece el siguiente argumento indirecto a favor de que la coherencia conduce a la verdad: las teorías científicas son, al menos, aproximadamente, verdaderas y los científicos usan argumentos de coherencia, por lo tanto, la coherencia conduce a la verdad. Por último, Davidson sostiene que hay una presunción a favor de la verdad de una creencia que es coherente con el conjunto de creencias de un agente, ya que la mayoría de las creencias de un agente son verdaderas. Véase, BonJour, The Structure of Empirical Knowledge, op. cit. pp. 169ss; Lehrer, Theory of Knowledge, op. cit. pp. 132ss; P. Thagard, Coherence in Thought and Action, op. cit. pp. 78ss.; y D. Davidson, “A Coherence Theory of Truth and Knowledge.” En Subjective, Intersubjective, Objective. Oxford: Oxford University Press, 2001.

77 Vid. A. R. Damasio, Descartes’ Error. New York: Putnam’s Sons, 1994.

78 Thagard ha expandido su teoría de la coherencia para incorporar el papel que las emociones juegan en la toma de decisiones. Para una aplicación al derecho de esta teoría, P. Thagard, “Why Wasn’t O.J. Simpson Convicted?”, Cognition and Emotion 17 (2003).

79 Lipton ha interpretado los resultados experimentales que obtuvieron Kahneman y Tversky en sus conocidos estudios sobre el razonamiento humano como prueba de la presencia de una fuerte tendencia al razonamiento de tipo explicativo. Véase Lipton, op. cit., pp. 108-113. Moravski ha argumentado de manera persuasiva que la cognición puede ser vista como una actividad cuyo objetivo principal es el entendimiento y que, en un sentido importante, los humanos pueden ser caracterizados como homo explanans. Vid. J. M. E. Moravcsik, Thought and Language. London and New York: Routledge, 1990. Simon, Holyoak y sus colaboradores han mostrado que la toma de decisiones complejas se lleva a cabo mediante la construcción de relaciones de coherencia entre una serie de factores relevantes. Vid. K. J. Holyoak y D. Simon, “Bidirectional Reasoning in Decision-Making by Constraint Satisfaction”, Journal of Experimental Psychology: General 3 (1999); y Dan Simon et al. “The Emergence of Coherence Over the Course of Decision-Making”, Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition 27 (2001).

80 Para una clara introduction al naturalismo, véase P. Godfrey-Smith, Theory and Reality. Chicago: Chicago University Press, 2003. Acerca de la historia del naturalismo, véase P. Kitcher, “The Naturalists Return”, The Philosophical Review 101 (1992). Una colección de artículos acerca del naturalismo puede encontrarse en H. Kornblith, ed. Naturalizing Epistemology. Cambridge: MIT Press, 1993.

81 Susan Haack ha argumentado que el coherentismo es particularmente apropiado para dar cuenta de los aspectos dinámicos de la justificación en “A Foundherentist Theory of Empirical Justification”, En The Theory of Knowledge, editado por L. Pojman. Belmont: Wadsworth, 1999.

82 Vid. M. E. Bratman, Intentions, Plans, and Practical Reasoning. Cambridge: Harvard University Press, 1987, p. 137. Véase tambien Richardson, op. cit. pp. 152-158.

83 Vid. Thagard y Millgram, “Deliberative Coherence”, op. cit. p. 67.

84 Vid. Moral, “A Modest Notion of Coherence in Legal Reasoning”, op. cit., p. 320.

85 Vid. Alexy and Peczenik, op. cit., 145.

86 Dice Atienza: “El Derecho puede verse por ello (aunque ésta no sea la única perspectiva posible) como una compleja institución volcada hacia la resolución (o el tratamiento) de conflictos por medios argumentativos y en las distintas instancias de la vida jurídica”. Vid. M. Atienza, El Derecho como Argumentación. Barcelona: Ariel, 2006, p. 59.

87 Hurley ha defendido en detalle que la coherencia tiene un valor constitutivo de la identidad personal y comunitaria en su libro Natural Reasons, op. cit. especialmente, en el capítulo 13.

88 Acerca de la distinción entre problemas puros de coherencia y problemas discriminatorios de coherencia, véase Thagard, Coherence in Thought and Action, op. cit., pp. 70-2.

89 El término ‘virtue jurisprudence’ ha sido acuñado por Solum. Vid. L. Solum, “Virtue Jurisprudence: A Virtue-Centred Theory of Judging”. En Moral and Epistemic Virtues, editado por M. Brady y D. Pritchard. Malden: Blackwell, 2003. Para una colección de ensayos acerca de la jurisprudencia de la virtud, véase Virtue Jurisprudence, editado por L. Solum y C. Farrelly. New York: Palgrave MacMillan; y Virtue, Law, and Justice, editado por A. Amaya y H. Ho. Oxford: Hart Publishing (en prensa).

90 Vid. D. A. Schum, “Species of Abductive Reasoning in Fact Investigation in Law”. En The Dynamics of Judicial Proof, op. cit.; y D. Schum, “Marshalling Thoughts and Evidence during Fact-Investigation”. South Texas Law Review 40 (1999).

91 Ha habido, no obstante, algún intento aislado por desarrollar el programa naturalista en el Derecho, véase B. Leiter, “Naturalism and Naturalized Jurisprudence”. En Analyzing Law: New Essays in Legal Theory, editado por B. Bix. Oxford: Clarendon Press, 1998. En el contexto del derecho de la prueba, véase Allen y Leiter, op. cit.



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos