La coherencia en el derecho amalia Amaya Universidad Nacional Autónoma de México resumen



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LA COHERENCIA EN EL DERECHO*

Amalia Amaya



Universidad Nacional Autónoma de México

RESUMEN. Este trabajo examina el concepto de coherencia y el papel que ésta juega en el razonamiento jurídico. En primer lugar, se ofrece un somero análisis de las teorías de la coherencia en el derecho, prestando atención a las teorías de la justificación tanto de los enunciados normativos como de los enunciados fácticos. En segundo lugar, se identifican una serie de problemas que afectan a las teorías de la coherencia en el derecho, tanto a las teorías que se ocupan de las cuestiones normativas como aquéllas que se centran en las cuestiones fácticas. En tercer lugar, se articula un modelo coherentista con el objetivo de solventar –o, al menos- mitigar los problemas que enfrentan las teorías coherentistas de la justificación jurídica. Según este modelo, una creencia acerca de los hechos o del Derecho está justificada si y sólo si es óptimamente coherente, es decir, si es una creencia que un decisor jurídico epistémicamente responsable habría aceptado en virtud de su coherencia en circunstancias similares. Por último, se analizan las implicaciones del modelo de coherencia propuesto para una teoría general de la argumentación jurídica.

Palabras clave: coherencia, responsabilidad epistémica, inferencia a la mejor explicación.

ABSTRACT. This paper examines the concept of coherence and its role in legal reasoning. First, it gives an overview of the coherence theory in law, paying attention to coherence theories of the justification of both normative and factual propositions. Second, it identifies some problem-areas confronting coherence theories of legal reasoning about both disputed questions of fact and disputed questions of law. Third, with a view to solving these problems, it proposes a coherence model of legal reasoning. The main tenet of this model is that a belief about the law and the facts under dispute is justified if it is ‘optimally coherent,’ that is, if it is such that an epistemically responsible legal decision-maker would have accepted it as justified by virtue of its coherence in like circumstances. Last, this paper examines the implications of the version of legal coherentism proposed for a general theory of legal reasoning and rationality.

Keywords: coherence, epistemic responsibility, inference to the best explanation.

  1. Introducción

En las últimas décadas, se han propuesto diversas teorías coherentistas en distintos ámbitos. En epistemología, se han propuesto teorías coherentistas de la justificación, como una alternativa al fundacionismo1. En algunas propuestas, no sólo la justificación epistémica sino también el concepto de verdad se han tratado de definir apelando a la noción de coherencia2. En el campo de la filosofía de la ciencia, la coherencia se ha considerado como un criterio fundamental para la selección de teorías científicas3. La coherencia ha figurado también de manera central en algunas teorías de la razón práctica así como en algunas de las principales teorías del razonamiento moral4. La coherencia ha jugado un papel importante incluso en algunas teorías en psicología y en lingüística, en donde se ha utilizado el concepto de coherencia para explicar fenómenos tan diversos como la formación de impresiones5, la interpretación del discurso6 y el pensamiento analógico7.

El coherentismo ha sido también una posición teórica muy influyente en la teoría del Derecho contemporánea.8 A pesar de que hay distintas opiniones acerca del lugar que debe ocupar la coherencia en una teoría de la justificación jurídica, la mayoría de los filósofos del derecho están de acuerdo en que la coherencia es, al menos, un ingrediente importante en la justificación jurídica. Sin duda, las teorías coherentistas de la justificación jurídica han contribuido de manera importante a la mejor comprensión del concepto de coherencia y del papel que ésta juega en la argumentación jurídica. Sin embargo, estas teorías presentan algunos problemas que es necesario atender. En primer lugar, la mayoría de las teorías de la coherencia en el Derecho se han centrado en la función que cumple la coherencia en relación a la justificación de los enunciados normativos y no se han ocupado de manera sistemática de analizar el papel que desempeña la coherencia en la justificación de los enunciados fácticos. En segundo lugar, las teorías de la coherencia en el Derecho han adoptado fundamentalmente un punto de vista normativo y han prestado poca atención a los estudios de psicología cognitiva acerca de cómo razonan los decisores jurídicos. Por último, las teorías de la coherencia en el Derecho son vulnerables a una serie de objeciones clásicas que se han dirigido en contra de las teorías coherentistas de la justificación.

En este trabajo –que es una versión reducida de un trabajo mucho más amplio-9 quisiera explorar la posibilidad de desarrollar una teoría de la coherencia para el Derecho que sea potencialmente aplicable al razonamiento tanto acerca de normas como de hechos; que tome en cuenta algunos de los estudios de carácter empírico que se han realizado recientemente sobre el razonamiento jurídico; y que tenga la capacidad de resolver (o, al menos, de mitigar) las objeciones que se pueden dirigir en contra de una concepción coherentista de la justificación jurídica. En resumen, según el modelo de coherencia que quisiera presentar aquí, una creencia acerca de los hechos o el derecho está justificada si es ‘óptimamente coherente’, es decir, si es una creencia que un decisor jurídico epistémicamente responsable podría haber aceptado como justificada en circunstancias similares. Un decisor jurídico es epistémicamente responsable en la medida en que cumpla con una serie de deberes epistémicos y lleve a cabo las actividades de investigación y deliberación propias de su cargo de una manera epistémicamente responsable. Según este modelo, los decisores jurídicos forman creencias acerca de los hechos y del derecho que están justificadas en virtud de su coherencia por medio de una inferencia explicativa. En esta propuesta, la coherencia se considera una cuestión de satisfacción de restricciones positivas y negativas y un estándar de justificación que depende de factores contextuales. De acuerdo con este modelo, la justificación jurídica es, por lo tanto, una cuestión de coherencia óptima.

El argumento de este trabajo se desarrollará de la siguiente manera. En las secciones 2 y 3 presentaré de manera somera las teorías coherentistas de la justificación de los enunciados normativos y fácticos en el Derecho, respectivamente. En la sección 4 describiré algunos de los problemas que presentan las teorías de la coherencia en el Derecho, tanto acerca de normas como de hechos. En la sección 5, presentaré los elementos principales de la propuesta coherentista que quisiera defender en este trabajo. En las secciones 6 y 7, examinaré los problemas del coherentismo a la luz del modelo de coherencia articulado anteriormente y presentaré una propuesta de solución. En la sección 8 se discutirán algunas de las implicaciones del modelo de coherencia propuesto para la teoría de la argumentación jurídica y, en general, para la teoría del derecho. Por último, en la sección 9, apuntaré algunos de los problemas que presenta la concepción coherentista de la justificación jurídica defendida en este trabajo.



  1. Coherencia, justificación e interpretación jurídica

Las teorías de la coherencia han ocupado un lugar central en la filosofía del Derecho contemporánea. En lo que sigue, presentaré de manera somera el estado de la cuestión en la teoría de la coherencia en el Derecho. Comenzaré discutiendo brevemente las teorías de la coherencia normativa, es decir, las teorías coherentistas de la justificación de los enunciados normativos en el Derecho.

Hay una gran variedad de teorías coherentistas de la justificación jurídica. Mientras que algunos teóricos del Derecho definen la justificación jurídica exclusivamente en términos de coherencia, otros le dan a la coherencia un papel más modesto y consideran que la coherencia es un ingrediente fundamental, aunque no el único, de la justificación jurídica. Es posible, por lo tanto, distinguir entre teorías ‘fuertes’ de la coherencia, según las cuales la coherencia es una condición necesaria y suficiente de la justificación jurídica y teorías ‘débiles’ de la coherencia, que sostienen que la coherencia es una condición necesaria pero no suficiente de la justificación jurídica.10 Entre las distintas teorías que analizan la noción de justificación jurídica apelando a la idea de coherencia, me centraré en tres propuestas particularmente influyentes: la teoría de la coherencia normativa de Neil MacCormick,11 el modelo de la ponderación de Aleksander Peczenik12 y la teoría del Derecho como integridad de Ronald Dworkin.13 Como estas teorías son bien conocidas, presentaré tan sólo los rasgos centrales de las mismas.14

Una discusión de las teorías de la coherencia en el Derecho no puede sino empezar con el trabajo de Neil MacCormick, pionero en los estudios acerca de la coherencia y la justificación jurídica. MacCormick es uno de los pocos teóricos del Derecho que han examinado el papel que juega la coherencia tanto en relación a la justificación de los enunciados fácticos como normativos en el Derecho. MacCormick diferencia entre la ‘coherencia normativa’, es decir, el tipo de coherencia que es relevante para la justificación de conclusiones acerca de cuestiones de Derecho y la ‘coherencia narrativa’, que es el tipo de coherencia que es relevante para la justificación de conclusiones acerca de cuestiones de hecho. Según MacCormick, la coherencia normativa –me ocuparé de la coherencia narrativa más adelante- es la propiedad de un conjunto de normas que pueden ser explicadas en base a una serie de principios generales que delinean una forma de vida satisfactoria. La coherencia normativa juega un papel importante pero limitado en la justificación de las decisiones judiciales en los casos difíciles. Según MacCormick, los argumentos de coherencia permiten identificar un conjunto de decisiones como ‘justificables’ pero la justificación de las mismas depende, en último término, de argumentos consecuencialistas. En este sentido, la teoría de MacCormick es una teoría de la coherencia ‘débil’ ya que postula que la coherencia es una condición necesaria, pero no suficiente, de la justificación jurídica. En todo caso, a pesar de que la coherencia no nos permita justificar plenamente una decisión, según MacCormick, la coherencia es un valor esencial en el Derecho en cuanto que contribuye de manera importante a realizar los ideales de justicia formal.

Peczenik ha defendido una teoría de la argumentación jurídica que otorga a la coherencia un papel más amplio en la justificación. Peczenick –junto con Alexy- ha formulado un conjunto de criterios para evaluar el grado de coherencia de una teoría. En concreto, según Alexy y Peczenick, la coherencia de una teoría depende de criterios que determinan las propiedades de la estructura de soporte de la misma, de criterios relativos a los conceptos empleados por la teoría así como de criterios relacionados con las propiedades del ámbito de aplicación de la teoría.15 Pezcenick sostiene que la coherencia se construye a lo largo del proceso de decisión judicial por medio de una operación de ponderación. La justificación jurídica es el producto del balance coherente de un conjunto de razones relevantes, que incluye tanto razones morales como razones jurídicas. No obstante, la forma en que Peczenik concibe la operación de ponderación limita de manera significativa la capacidad de la coherencia de generar justificación. Para Peczenik, el último paso en la operación de ponderación se basa, en último término, en las preferencias individuales y personales. La coherencia con un conjunto de razones relevantes hace que las decisiones sean no simplemente justificables –como sostendría MacCormick- sino plenamente justificadas. Sin embargo, en los casos en los que el balance coherente de razones permite justificar más de una decisión, los estándares coherentistas de la justificación no pueden guiar a los decisores jurídicos acerca de qué decisión deben aceptar como justificada. Desde el punto de vista de Pezcenik, las razones últimas que apoyan una decisión no son sino una cuestión que depende de las preferencias subjetivas de los decisores jurídicos.

Por último, la teoría del Derecho como integridad ha sido ampliamente interpretada como una aproximación coherentista al derecho. Esta teoría está profundamente marcada por los compromisos coherentistas de Dworkin. A mi modo de ver, Dworkin sostiene una teoría coherentista de la justificación según la cual una decisión jurídica está justificada si es coherente con el conjunto de principios que mejor explica y justifica la práctica jurídica, a la luz de una teoría de la moralidad política. Dworkin define no sólo la justificación jurídica también –me parece- el concepto de verdad en el Derecho en términos coherentistas. La teoría interpretativa del Derecho de Dworkin está comprometida con una teoría de la verdad como coherencia según la cual una proposición jurídica particular es verdadera si pertenece a la teoría que explica y justifica el Derecho de manera más coherente. Por lo tanto, según Dworkin, tanto la justificación de las proposiciones jurídicas como la verdad de las mismas dependen de su coherencia con un conjunto de creencias interpretativas acerca del Derecho y de la moralidad política. Las razones de coherencia, desde este punto de vista, nos permiten identificar (en la mayor parte de los casos) una única respuesta como justificada así como determinar de manera completa las condiciones de verdad de las proposiciones normativas en el Derecho.

La motivación principal de las teorías coherentistas de la justificación de juicios normativos, me parece, es expandir el ámbito de la razón en el Derecho más allá de los límites impuestos por las aproximaciones formalistas al razonamiento jurídico. Estas teorías tratan de avanzar una concepción más amplia de la razón en el Derecho, exigiendo que las decisiones jurídicas satisfagan los criterios de coherencia en casos en los que, según las versiones formalistas del positivismo jurídico, los decisores jurídicos gozan de discreción. Las propuestas coherentistas discutidas anteriormente amplían el ámbito de aplicación de la razón en el Derecho en distintas medidas. Según MacCormick, las decisiones jurídicas deben ser coherentes, además de ser consistentes con el Derecho vigente. Esto restringe de manera importante la discreción de los decisores jurídicos, en cuanto que los argumentos de coherencia reducen el conjunto de decisiones justificables. Sin embargo, en los casos en los que varias respuestas son igualmente coherentes con el Derecho aplicable, los decisores jurídicos han de decidir en base a argumentos consecuencialistas, los cuales tienen –según MacCormick- una naturaleza subjetiva. Por lo tanto, el alcance de la propuesta de MacCormick en relación con el objetivo de expandir el espacio de la razón en el Derecho es relativamente modesto. La teoría de Peczenick nos permite avanzar un paso más en la dirección de constreñir a los decisores jurídicos. Según MacCormick, las evaluaciones subjetivas entran en juego en cuanto hay dos decisiones que son igualmente coherentes con el Derecho. A diferencia de MacCormick, en la propuesta de Peczencik, las consideraciones de tipo evaluativo sólo juegan un papel en situaciones en las que hay dos decisiones que son igualmente coherentes con el conjunto de razones tanto jurídicas como morales. Por lo tanto, Pezcenik requiere que los decisores jurídicos satisfagan unas condiciones de coherencia más exigentes que las impuestas por MacCormick. Sin embargo, al considerar que el último paso en la deliberación depende de preferencias subjetivas, Pezcenik limita de manera importante la ambición coherentista de expandir el ámbito de la razón en el Derecho. Por último, Dworkin lleva a los extremos el proyecto coherentista de aumentar el dominio de la razón en el Derecho al defender la tesis de que, salvo en casos excepcionales, las razones de coherencia nos permiten identificar una única decisión como justificada.

Mientras que MacCormick y Peczenick parecen estar demasiado conscientes de los límites de la razón en el Derecho, Dworkin, por el contrario, parece ser excesivamente optimista acerca de la capacidad de la razón para guiar y constreñir los procesos de decisión jurídica. A la luz del último objetivo del coherentismo, a saber, proporcionar una alternativa no escéptica a las concepciones formales del razonamiento jurídico, lo que sería deseable es contar con una concepción coherentista del Derecho que le otorgue una función amplia a la razón en el Derecho pero sin infravalorar la seriedad de las objeciones escépticas. Por lo tanto, a pesar de que estas tres teorías han impulsado de manera fundamental el proyecto de ofrecer una visión no reduccionista del ámbito de la razón en el Derecho, las aspiraciones coherentistas no han sido todavía plenamente satisfechas. Además, aunque estas teorías han contribuido significativamente a una mejor comprensión del concepto de coherencia y del papel que ésta juega en el razonamiento jurídico, no han logrado solventar algunos de los problemas tradicionales que afectan a las teorías de la coherencia. Me ocuparé de analizar estos problemas en detalle más adelante, pero antes examinemos brevemente algunas teorías de la prueba según las cuales la coherencia juega un papel central en la justificación de los enunciados fácticos en el Derecho.



  1. Coherencia y prueba en el Derecho

En el contexto del razonamiento acerca de los hechos, no hay una teoría de la coherencia que tenga un grado de desarrollo similar al de las teorías de la coherencia normativa. Como se indicó anteriormente, mientras que las cuestiones relativas al papel que juega la coherencia normativa en la justificación jurídica han sido ampliamente discutidas en la literatura, la función de la coherencia en la justificación de conclusiones acerca de los hechos en el Derecho ha recibido una atención mucho menor. No obstante, la coherencia figura de manera prominente en algunas teorías de la prueba.

Las teorías coherentistas de la prueba pretenden ser una alternativa a las teorías probabilistas de la prueba, en concreto, al Bayesianismo16. El modelo bayesiano de la prueba jurídica está basado en una concepción de la racionalidad de los decisores jurídicos según la cual ser racional consiste en razonar conforme a los axiomas de la teoría de la probabilidad, una de cuyas consecuencias lógicas fundamentales es el teorema de Bayes. En este sentido, las teorías coherentistas de la justificación de los enunciados fácticos en el Derecho, al igual que las teorías de la coherencia normativa, tratan de superar una concepción formalista de la racionalidad jurídica. Estas teorías se han propuesto en tres ámbitos diferentes: la teoría de la prueba, la teoría del Derecho y la psicología del razonamiento jurídico.

En el ámbito de la teoría de la prueba, hay una serie de juristas que han defendido teorías holistas de la evaluación de las pruebas17. Según el holismo, la fuerza probatoria de las pruebas disponibles debe ser valoradas en su conjunto18. Desde este punto de vista, no es posible aceptar un enunciado probatorio como justificado de manera asilada, sino que es el conjunto de pruebas, hipótesis y creencias generales el que confiere justificación a cada uno de estos enunciados. Por lo tanto, el holismo está implícitamente fundamentado en una concepción coherentista de la justificación según la cual una creencia está justificada si pertenece a un sistema coherente de creencias.

A pesar de que en el siglo XVIII hubo algunos precursores del holismo, sólo recientemente éste ha sido una posición teórica importante en el Derecho de la prueba19. En la teoría de la prueba contemporánea, la teoría holista más influyente es, probablemente, la teoría de la ‘plausibilidad relativa’ propuesta por Ronald Allen20. Según esta teoría ‘el razonamiento acerca de los hechos en el Derecho consiste en la determinación de la plausibilidad comparada de las explicaciones ofrecidas por las partes en el juicio (…) En los casos civiles, el juzgador de los hechos debe identificar la explicación más plausible de los eventos relevantes, mientras que en los casos penales, el fiscal debe proporcionar una explicación plausible de la culpabilidad y demostrar que no existe una explicación plausible de la inocencia.’21 Para Allen, la plausibilidad de una historia depende de variables tales como su coherencia, grado de compleción, singularidad, economía y probabilidad22. Esta aproximación es holista ya que las teorías propuestas por las partes deben ser aceptadas o rechazadas en su conjunto, teniendo en cuenta el estándar de prueba aplicable23.

Otra aproximación holista a la evaluación de las pruebas que merece la pena destacar es la teoría pragmática propuesta por Michael Pardo. Esta teoría se basa en la tesis holista de Quine acerca del significado, según la cual el significado de cualquier enunciado es una función del papel que éste juega en una teoría del lenguaje considerada en su conjunto24. Pardo sostiene que el proceso probatorio requiere la interpretación pragmática de un conjunto de enunciados acerca de las pruebas disponibles. Durante un juicio, las partes proponen interpretaciones pragmáticas alternativas de varios enunciados probatorios. Después, el juez o jurado organiza estos enunciados en la forma de narrativas o esquemas probatorios y elige la narrativa que explica mejor los mismos. Según Pardo, dicha elección se hace en base a ‘principios básicos de racionalidad, tales como cobertura, coherencia y singularidad’25. A la luz de esta narrativa, el juez o jurado asigna significado pragmático a los distintos enunciados probatorios26. Sólo entonces es posible determinar el valor probativo de las pruebas, en función del papel que las mismas juegan en el esquema probatorio desarrollado previamente.

La aproximación holista a la evaluación de las pruebas (y la epistemología coherentista en la que ésta se basa) goza de un alto grado de plausibilidad psicológica27. Una serie importante de estudios empíricos demuestran que los jueces y jurados razonan acerca de las pruebas a partir de un conjunto de hipótesis que tienen forma narrativa. Por lo tanto, estos estudios establecen que la ‘coherencia narrativa’ juega un papel importante en el razonamiento jurídico acerca de los hechos. Dos propuestas me parecen particularmente significativas: el modelo de la historia, desarrollado por Hastie y Pennington, y la teoría de las ‘narrativas ancladas’, elaborada por Wagenaar, Koppen y Crombag28.

La tesis principal del modelo de la historia es que un proceso cognitivo central en la toma de decisiones por parte de jurados es la construcción de ‘estructuras narrativas’ para organizar e interpretar las pruebas29. Según el modelo de la historia, los jurados aceptan la historia que, entre una serie de historias alternativas, mejor explica el conjunto de las pruebas. Hastie and Pennington consideran que hay tres ‘principios de certeza’ que gobiernan la selección de una historia como la mejor, a saber, ‘cobertura’, es decir, el grado en el cual una historia tiene la capacidad de dar cuenta de las pruebas presentadas en el juicio; ‘coherencia’, que es un criterio que tiene a su vez tres componentes, consistencia, plausibilidad y compleción; y ‘singularidad’, ya que el grado de creencia en una historia se reduce si hay múltiples historias coherentes30. Por lo tanto, según el modelo de la historia, los jurados usan la coherencia narrativa como un criterio central para evaluar la aceptabilidad de la historia de la que va a depender su decisión.

La teoría de las narrativas ancladas examina el papel que juegan las narrativas en el razonamiento judicial en casos penales31. La tesis central de la teoría de las narrativas ancladas es que los jueces toman sus decisiones en casos penales en base a dos juicios: la evaluación de la plausibilidad de la historia presentada por el fiscal y la evaluación acerca de si esta narrativa está anclada de manera adecuada en creencias de sentido común que son generalmente aceptadas como verdaderas32. Mientras que el primer juicio evaluativo determina la ‘bondad’ de la historia, el segundo determina el grado en el que la misma está apoyada o anclada en los hechos. Estos dos juicios, de manera conjunta, dan lugar a una evaluación de la credibilidad de la historia del fiscal, que es de lo que depende –según estos autores- la decisión final del juez33.

Tanto el modelo de la historia como la teoría de las narrativas ancladas son modelos psicológicos del proceso de toma de decisiones jurídicas que giran alrededor de la noción de historia. En ambos casos, la toma de decisiones acerca de los hechos se entiende como un proceso en el que se elaboran historias que nos permitan explicar las pruebas aducidas y se comparan las mismas en base, entre otros criterios, a su grado de coherencia. Un conjunto de estudios empíricos llevado a cabo recientemente por Keith Holyoak, Dan Simon y Steve Read ha planteado una visión diferente del tipo de coherencia que es relevante para el razonamiento acerca de los hechos en el derecho34. Según esta propuesta, denominada ‘razonamiento basado en la coherencia’, el concepto de coherencia que es central en una teoría descriptiva del razonamiento jurídico acerca de los hechos no es el de coherencia narrativa sino la noción de coherencia como satisfacción de restricciones.

La teoría del ‘razonamiento basado en la coherencia’ postula que la toma de decisiones jurídicas es un proceso mediante el cual los decisores reconstruyen la representación mental del problema a resolver y convierten un problema de decisión difícil en uno fácil, permitiendo así que las decisiones se tomen con un alto grado de confianza35. De manera más precisa, Simon, Holyak y sus colaboradores sostienen que en el proceso de toma de decisiones, la representación mental de la tarea del decisor jurídico sufre un proceso de cambio gradual hasta que, al final, alcanza un estado de coherencia con una de las alternativas de decisión, es decir, un estado en el que las consideraciones o ‘restricciones’ que apoyan la alternativa elegida son firmemente aceptadas mientras que la fuerza de aquéllas que apoyan la alternativa rechazada es disminuida. A este punto, la decisión se sigue de la representación coherente con facilidad y confianza.

Los estudios que acabo de describir brevemente –el modelo de la historia, la teoría de las narrativas ancladas y la teoría del razonamiento basado en coherencia- le dan a la teoría holista de la prueba un apoyo empírico bastante sólido. Todos estos estudios muestran que la coherencia –la coherencia narrativa y, más recientemente, la coherencia como satisfacción de restricciones- es un criterio fundamental para evaluar la plausibilidad de las representaciones que determinan las decisiones de los jueces y jurados acerca de cuestiones de hecho. Sin embargo, los resultados experimentales también revelan que razonar acerca de los hechos mediante la construcción y comparación de la coherencia relativa de representaciones alternativas de los mismos entraña riesgos importantes. Por lo tanto, para que la teoría de la coherencia sea una alternativa plausible al probabilismo, es necesario mostrar que ésta no es sólo una teoría psicológicamente plausible sino también atractiva desde un punto de vista normativo. Algunos teóricos del derecho han defendido justamente la tesis de que la coherencia, en su variedad narrativa, es un criterio importante de la justificación de las conclusiones acerca de cuestiones fácticas en el Derecho36.

Hay varias teorías que explican la justificación jurídica en términos de coherencia narrativa. Una aproximación especialmente interesante es la propuesta por Neil MacCormick37. Según MacCormick, la coherencia narrativa es la propiedad de un conjunto de proposiciones fácticas que ‘tiene sentido’ en su totalidad. De manera más precisa, lo que hace que una historia sea coherente –dice MacCormick- es el hecho de que sea explicable por un conjunto de principios explicativos de tipo causal y motivacional38. Para MacCormick, la coherencia narrativa juega una función muy importante en la justificación de los enunciados fácticos en el Derecho39. En concreto, la coherencia funciona como ‘un test de verdad o probabilidad en cuestiones de hecho y prueba acerca de los cuales no es posible obtener una prueba directa por medio de la observación inmediata’40. La sugerencia de MaCormick parece ser que un juez o jurado está justificado en aceptar la hipótesis acerca de los hechos que sea más coherente con las pruebas presentadas en el juicio y con un conjunto de principios explicativos41. Según este autor, es, en último término, el vínculo íntimo que existe entre la coherencia narrativa y la racionalidad lo que permite atribuirle a la primera fuerza justificativa en el contexto jurídico.

A diferencia de MacCormick, otros teóricos del derecho han defendido una concepción más amplia de la coherencia narrativa según la cual la coherencia narrativa es un estándar de justificación jurídica que es relevante tanto en relación a cuestiones fácticas como normativas. El modelo narrativo de la decisión judicial de Bernard Jackson es un ejemplo prominente de este tipo de aproximación42. Las principales tesis del modelo propuesto por Jackson son las siguientes: (i) la premisa mayor del silogismo judicial tiene forma narrativa; (ii) la premisa menor se construye también como una narrativa; y (iii) la relación entre la premisa mayor y la menor debe ser concebida como una relación de coherencia o de ajuste entre esquemas narrativos. Por lo tanto, según esta concepción de la decisión judicial, el proceso de toma de decisiones jurídicas consiste de manera principal en comparar la construcción narrativa de los hechos con el modelo narrativo que subyace a la norma jurídica aplicable43.

A pesar de que las propuestas brevemente examinadas en esta sección avanzan de manera significativa el proyecto de desarrollar una teoría coherentista de la prueba en el Derecho, éstas no llegan a constituir una teoría completa de la coherencia. Además, estas teorías enfrentan, al igual que las teorías de la coherencia normativa, una serie de problemas que ponen en cuestión la viabilidad de las mismas. Paso ahora a describir los problemas principales que aquejan a las teorías de la coherencia en el Derecho.






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