La casta de los banqueros ¿Los mejores talentos?


El multimillonario Robert Allen Stanford



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El multimillonario Robert Allen Stanford

(El principal empleador privado del “paraíso fiscal” de Antigua y Barbuda)

Tras los pasos de Madoff



“Puedo asegurarle que esta empresa está bien posicionada, con los productos adecuados para tener éxito incluso en esta situación”, escribió Allen Stanford en una carta a clientes de fecha 11 de febrero. El portavoz de la compañía Brian Bertsch refirió las preguntas de la prensa a la SEC.

El juez federal de distrito Reed O’Connor firmó ayer una orden de restricción temporal en un tribunal de Dallas para congelar los activos y las propiedades de las empresas de Stanford.

La queja de la SEC aduce que el banco hacía afirmaciones “improbables si no imposibles” sobre su capacidad de generar rendimientos “seguros” de más del 10%, engañando a los inversores sobre la exposición al presunto fraude piramidal de Bernard Madoff.

Stanford, que el año pasado ocupó la posición 605 entre las personas más ricas del mundo según la revista Forbes, tiene seis aviones. Los utilizaba para establecer relaciones con políticos, patrocinando viajes de miembros del Congreso al Caribe para hablar sobre el desarrollo económico a través de un grupo sin ánimo de lucro llamado Inter-American Economic Council, según expedientes del Congreso y la web de la organización. Entre sus donaciones a políticos figuran en los expedientes pagos de 16.200 dólares a congresistas desde el año 2000.

- Sir Allen Stanford, un caballero acusado de estafar 8.000 millones (Negocios - 18/2/09)

Hizo su fortuna en el sector inmobiliario de Texas en los años 80.



Robert Allen Stanford, acusado por las autoridades reguladoras federales de un “fraude masivo” en su empresa de inversión de Houston, cultivó su imagen transportando a políticos en aviones corporativos y gastando dinero en críquet, polo y golf.

El director de Stanford Group, que creció en Texas y estudió en la Universidad Baylor, empezó a utilizar el título de sir en 2006 tras ser investido caballero por los líderes de Antigua y Barbuda, su país adoptivo. El banquero de 58 años de edad empezó a hacer fortuna invirtiendo en el sector inmobiliario de Texas tras la crisis de las cajas de ahorro de los años 80.

El personal de ventas de Stanford utilizaba publicidad empastada en piel y viajes a su sede en Antigua para convencer a los inversores de que confiaran su dinero a Stanford International Bank. La institución dice tener 30.000 clientes y activos bajo administración por 7.200 millones, según una demanda de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) presentada ayer en Dallas.



La SEC acusó al banquero y sus empresas de manejar un “fraude masivo en curso” mintiendo a los inversores sobre la estrategia de inversión y los rendimientos Stanford, su firma de inversión y el banco fueron demandados por la SEC por la venta de certificados bancarios por 8.000 millones. La SEC acusó al banquero y sus empresas de manejar un “fraude masivo en curso” mintiendo a los inversores sobre la estrategia de inversión y los rendimientos.

“Puedo asegurarle que esta empresa está bien posicionada, con los productos adecuados para tener éxito incluso en esta situación”, escribió Allen Stanford en una carta a clientes de fecha 11 de febrero. El portavoz de la compañía Brian Bertsch refirió las preguntas de la prensa a la SEC.

El juez federal de distrito Reed O’Connor firmó ayer una orden de restricción temporal en un tribunal de Dallas para congelar los activos y las propiedades de las empresas de Stanford.

La queja de la SEC aduce que el banco hacía afirmaciones “improbables si no imposibles” sobre su capacidad de generar rendimientos “seguros” de más del 10%, engañando a los inversores sobre la exposición al presunto fraude piramidal de Bernard Madoff.

Stanford, que el año pasado ocupó la posición 605 entre las personas más ricas del mundo según la revista Forbes, tiene seis aviones. Los utilizaba para establecer relaciones con políticos, patrocinando viajes de miembros del Congreso al Caribe para hablar sobre el desarrollo económico a través de un grupo sin ánimo de lucro llamado Inter-American Economic Council, según expedientes del Congreso y la web de la organización. Entre sus donaciones a políticos figuran en los expedientes pagos de 16.200 dólares a congresistas desde el año 2000.

- Allen Stanford, en paradero desconocido tras ser acusado de un fraude de 6.300 millones (El País - 18/2/09)

Los reguladores de EEUU reconocen que desconocen su paradero horas después de que se le acusase del fraude y se congelasen sus activos

Sir Robert Allen Stanford no ha esperado a que las autoridades reguladoras de EE UU fueran a buscarle. La Securities Exchange Commission (SEC, equivalente a la CNMV en España) ha reconocido este miércoles que desconoce la “localización” del millonario texano, según ha reconocido la portavoz de la institución en Texas, Kimberly Garber.

La SEC destapó el martes este gigantesco fraude, cifrado en 8.000 millones de dólares (unos 6.300 millones de euros), tras una investigación que comenzó en julio de 2008. “Estamos ante un supuesto fraude de magnitudes impresionantes que ha extendido sus tentáculos por todo el mundo”, aseguró Rose Romero, directora de la oficina de la SEC en Fort Worth.

El caso recuerda al de Bernard Madoff, acusado de estafar 50.000 millones de dólares a sus clientes mediante una trama piramidal de inversiones. A este respecto, el fiscal general de EE UU, Eric Holder, ha asegurado que estos dos casos de fraude son los más importantes que se han dado, según el fiscal. Pero al preguntarle si aparecerán otros casos y si estos serán de mayor tamaño, Holder no ha querido arriesgarse: “Es difícil de decir, pero me gustaría creer que van a ser los más grandes”.

Zozobra entre sus clientes



Cientos de personas hacían cola este miércoles en países como Antigua y Barbuda o Venezuela frente a las entidades financieras controladas por el millonario texano Allen Stanford, después de que éste fuera acusado de orquestar un fraude masivo con sus socios y amigos y gracias a las entidades que controla.

Ante esta situación, el Gobierno venezolano ha recomendado la repatriación los depósitos que en oficinas del Stanford Internacional Bank. Además, la Superintendencia de Bancos de Panamá ha tomado el control administrativo y financiero de Stanford Bank (Panamá), filial local de Stanford Financial Group.

- U.S. charges Allen Stanford with “massive” fraud (El Economista - 18/2/09)

(By Anna Driver and Jason Szep)

Houston / St John’s, Antigua (Reuters) - Texas billionaire Allen Stanford and three of his companies were charged with “massive” fraud on Tuesday as federal agents swooped on his U.S. headquarters.

In a civil complaint filed in federal court in Dallas, the U.S. Securities and Exchange Commission accused Stanford, a high-profile cricket promoter, and two executives of fraudulently selling $ 8 billion in high-yield certificates of deposit in a scheme that stretched from Texas to the Caribbean.

“We are alleging a fraud of shocking magnitude that has spread its tentacles throughout the world”, said Rose Romero, regional director of the SEC's office in Fort Worth, Texas.

The SEC complaint named Stanford International Bank (SIB), based in Antigua with 30,000 clients in 131 countries and $ 8.5 billion in assets, and the group's Houston-based broker-dealer and investment adviser units.

In all, the company claims to oversee $ 50 billion in assets.

The news sent shockwaves across the twin-island Caribbean nation of Antigua and Barbuda, where the prime minister warned it could be “catastrophic”.

Stanford's assets have been frozen and a federal judge has appointed a receiver “to take possession and control of defendants 'assets for the protection of defendants' victims”.

Early Tuesday, about 15 federal agents, some wearing U.S. marshals jackets, entered the lobby of company headquarters in the Houston Galleria area, a Reuters eyewitness said.

The company remained open for business but was “under the management of a receiver”, a sign taped to the door read. Spokesman Brian Bertsch referred press inquiries to the SEC.

Stanford, a 58-year-old Texan running the firm that his grandfather founded, has denied any wrongdoing, but his location remained a mystery. The SEC said he failed to respond to subpoenas seeking testimony and did not produce “a single document”.

James Davis, a Stanford aide, and O.Y. Goswick, a board member of the Antiguan affiliate, had also been subpoenaed but failed to appear, the SEC said.

SOUGHT EMBRACE OF WASHINGTON, SPORTS

Stanford's property holdings and celebrity associations drew comparisons with Wall Street financier Bernard Madoff, who was charged in December in a suspected $50 billion fraud.

Stanford was also expanding his political reach, opening a Washington lobbying office about two years ago after buying the Washington Research Group, a policy study unit of Charles Schwab & Co, in 2005.

Stanford spent $ 2.8 million on lobbying in 2008, according to records accessed through the Center for Responsive Politics, which tracks campaign contributions. His political action committee and employees donated about $ 2.4 million to parties and candidates for federal office since 1989.

Stanford has also played an increasing role in sports, including endorsement relationships with golfer Vijay Singh and soccer star Michael Owen, along with involvement in polo and expensive effort to rehabilitate West Indian cricket.

He was a sponsor of a world-class tennis tournament, the 2009 Sony Ericsson Open in Key Biscayne, Florida, in March.

The England and West Indies cricket boards suspended sponsorship talks with the Stanford group after the charges.

Stanford shot to prominence in international cricket after his private Twenty20 competition in the Caribbean, and the $ 20 million (14 million pound) game in November between England and his own team of West Indian players.

England Cricket Board Chairman Giles Clarke said his organization may utilize get-out clauses in its deal with Stanford, and he suggested the proposed quadrangular Twenty20 series in England in May was now unlikely to happen.

“WONDERED WHERE HE GOT HIS MONEY”

The SEC said Stanford's Antigua-based bank sold $ 8 billion in certificates of deposit “by promising high return rates that exceed those available through true certificates of deposits offered by traditional banks”.

Holding dual U.S.-Antiguan citizenship, Stanford lived for more than 20 years in the reef-girded island, where he owns the country's largest newspaper, heads a local commercial bank, is the biggest private employer, its top investor and is the first American to receive a knighthood from its government.

He has homes sprinkled across the region - from Antigua to St. Croix in the U.S. Virgin Islands to Miami.

“Everybody always wondered where he got his money from”, said Odessa Haley, 28, a manager of a cafe in the island's capital St. John's.

Many feared the U.S. charges would revive Antigua's image as one of the Caribbean's most corrupt nations, which local policy makers took pains to shake off in the 1990s.

Others feared the economic fallout. “A lot of people work for him”, said Francis Cortwright, a taxi driver.

There were no signs of imminent criminal charges against Stanford, whose personal fortune was estimated by Forbes Magazine last year at $ 2.2 billion. A Justice Department spokesman would not confirm or deny the existence of a criminal investigation.

But Peter Henning, a professor at Wayne State University Law School in Michigan and a former federal prosecutor, said U.S. prosecutors have likely filed a sealed criminal indictment against Stanford to be unveiled at a later time.

“The amount of money involved indicates there will be criminal interest in this, as well as the number of potential victims involved”, Henning said.

“BETRAYED”

Investors such as Kelly Dehay, a realtor, showed up at the office in Houston on Tuesday to ask about their funds, only to be turned away at the door.

Dehay said his Stanford broker sold him a CD held by SIB, promising returns above 8 percent. “I started planning for my retirement a long time ago”, Dehay said. “I feel very betrayed”.

The developments come as investors, politicians and regulators focus on the returns promised and provided by investment firms after the suspected Madoff scheme.

Stanford's investment companies were exposed to losses from the alleged Madoff scheme, but falsely reassured investors otherwise, the SEC charged.

The SEC added that Stanford's firm had sought to remove nearly $ 200 million from its accounts in recent weeks. It also accused Stanford of falsely telling at least one customer this month that he could not withdraw a multimillion-dollar CD because the SEC had frozen the account.

SERIES OF ALLEGATIONS

The SEC also alleged that:

- Stanford's Antigua-based bank reported identical returns of 15.71 percent in 1995 and 1996, which the SEC called “improbable” and suspicious.

- Ninety percent of the offshore bank's claimed investment portfolio was in a “black box” shielded from any independent oversight, and only Stanford and aide James Davis, also charged, knew details of the bulk of the portfolio.

- Stanford failed to cooperate with the SEC probe and continued to mislead investors by falsely saying the SEC had frozen accounts or the company had ordered a moratorium on CD redemptions.

- A major, unidentified clearing firm stopped processing wires to SIB for purchase of SIB-issued CDs after the clearing firm was unable to obtain information about the company's financial condition.

- Stanford used false information to promote a mutual fund program separate from the CDs. The program grew to more than $ 1.2 billion from less than $ 10 million in 2004.

James Dunlap, an Atlanta lawyer representing about a dozen investors who bought CDs from Stanford Financial Group, said he planned to sue the firm and would likely accuse the company of breaching its contract.

Several investors have told lawyers they assumed the CDs they bought were safe short-term instruments that were insured, two lawyers said. But when an investor working with Dunlap tried to get $ 250,000 out of a CD that came due last week, she was told she would have to wait.

(Writing by Martin Howell and Toni Reinhold in NEW YORK and Chris Baltimore in HOUSTON; Reporting by Anna Driver and Erwin Seba in HOUSTON; Simon Evans in ST. JOHN'S, Svea Herbst in BOSTON, Randall Mikkelsen in WASHINGTON, Jane Sutton in MIAMI and Karen Jacobs in ATLANTA; Editing by Gary Hill & Ian Geoghegan)

- ¿Explota la burbuja del fraude? (BBCMundo - 19/2/09)

Cuando los periodistas preguntaron este miércoles al Fiscal General de Estados Unidos, Eric Holder, si podrían presentarse más casos de fraude financiero de la magnitud de los de Bernard Madoff y el recién destapado Robert Allen Stanford, el funcionario respondió: “Es difícil decir. Me gustaría pensar que estos van a ser los más grandes”.

Es que, dos meses después de la conmoción que generó las acusaciones lanzadas contra Madoff por llevar a cabo el mayor fraude de inversiones en la historia de EEUU, las autoridades estadounidenses se esfuerzan por calmar los temores del público sobre este nuevo escándalo financiero en momentos en que el país atraviesa por la peor crisis económica en décadas.

Pero es inevitable comparar el caso del supuesto fraude de US$ 50.000 millones de Madoff con el de Stanford, cuando ambos atrajeron miles de millones de dólares de numerosos inversionistas que ahora han caído en desgracia justo en momentos en que el sistema financiero estadounidense enfrenta serias dificultades.

Aunque la alegada estafa de Stanford se diferencia de la de Madoff en cuanto al esquema financiero en el que fundamentó sus operaciones, ambos casos se asemejan en cuanto a la forma aparentemente fraudulenta en que atrajeron a los inversionistas.

En los dos casos, las operaciones tenían ramificaciones internacionales.

Ambos se las arreglaron para burlar durante años la vigilancia de las autoridades de la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC por sus siglas en inglés) que se encarga, precisamente, de proteger a los inversionistas y mantener la integridad de los mercados de valores.

Fraude “impresionante”

Stanford, un multimillonario originario de Texas, fue acusado de un fraude “de una magnitud impresionante” por la SEC que presentó cargos civiles contra el empresario por un presunto fraude de US$ 8.000 millones.

Las acusaciones se refieren a un esquema de vender certificados de depósito de US$ 8.000 millones, basado en falsas promesas de elevados beneficios que no estaban garantizados por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos de EEUU, y a un separado vehículo de inversión de US$ 1.200 millones.

La SEC asegura que Stanford International Bank, con sede en la isla caribeña de Antigua, a través de una red de consejeros, vendió los certificados de depósitos a inversionistas prometiéndoles ganancias “improbables e insostenibles”.

Por su parte, Madoff administraba un fondo de cobertura que acumuló US$ 50.000 millones en pérdidas fraudulentas mediante un esquema Ponzi o pirámide financiera. Se le acusa de haber utilizado dinero de nuevos inversionistas para financiar los intereses de aquellos que ya estaban participando, a los cuales inicialmente se les ofrecía una rentabilidad bastante alta.

Entre las numerosas víctimas de Madoff figuran el banco más importante de España, el Santander, el Royal Bank of Scotland y el HSBC en el Reino Unido, el principal banco de Francia, BNP-Paribas, Reichmuth & Co, en Suiza y el Nomura en Japón.

Serias implicaciones

La revelación de las acusaciones contra Stanford provocó mucha preocupación en organizaciones financieras internacionales, sobre todo en América Latina, donde su grupo financiero tiene varios negocios.

Stanford tiene afiliados en México, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Sólo en el Stanford Bank de Antigua hay depósitos de venezolanos por US$ 2.300 millones, según indicó el superintendente de bancos en Venezuela, Edgar Hernández Behrens. Otras fuentes estiman que son US$ 3.000 millones.

Nick Davis, corresponsal de la BBC en la región del Caribe, explicó que Robert Allen Stanford es el principal empleador privado de Antigua. Tiene doble nacionalidad de EEUU y de Antigua y Barbuda y sus intereses empresariales abarcan toda la isla.

“La investigación a la empresa más prominente del país provocó una rápida respuesta del gobierno de Antigua y Barbuda”, explicó Davis. “En un discurso televisado a la nación, el primer ministro, Baldwin Spencer, dijo que las acusaciones tienen “implicaciones profundamente serias” para el país”.



Muchos de los detalles sobre el presunto fraude de Stanford permanecen confusos, pero la SEC asegura que en sus operaciones el magnate texano siguió un patrón de misterio, incluyendo el que el banco no revelara a sus clientes que aparentemente perdió miles de millones de dólares en inversiones en el supuesto esquema Ponzi de Madoff.

Madoff permanece bajo arresto domiciliario en su apartamento en Manhattan tras pagar una fianza de US$ 10 millones.

Sin embargo, se desconoce el paradero de Stanford, cuyos bienes fueron congelados por la SEC. Medios de prensa estadounidenses aseguraron que el financista texano trató de arrendar un jet privado para salir de Houston hacia Antigua, pero que la compañía rechazó su tarjeta de crédito.

- Stanford, investigado por sus relaciones con narcos (Reuters - 19/2/09)



El FBI y otras agencias estadounidenses han estado investigando si el multimillonario Allen Stanford está involucrado en el lavado de dinero para el mexicano Cartel del Golfo, según indicó la cadena ABC News citando a autoridades federales.

La Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC por sus iniciales en inglés) acusó el martes a Stanford y a dos directivos de Stanford Group de un fraude valorado en 8.000 millones de dólares (unos 6.340 millones de euros).

Las autoridades mexicanas detuvieron uno de los aviones privados de Stanford como parte de la investigación, que se venía realizando desde el año pasado, informó el miércoles ABC citando a responsables oficiales a los que no identificó.

Unos cheques hallados dentro del avión estarían relacionados con el Cartel del Golfo, al que se considera el más violento de los carteles del narcotráfico mexicano, señaló ABC.

El portavoz del FBI (siglas en inglés de la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos) Richard Kolko dijo que la agencia no podía confirmar o negar la investigación.

ABC citó a responsables oficiales diciendo que Stanford podría enfrentarse a cargos por lavado de dinero y soborno de funcionarios extranjeros.

Las autoridades señalaron que la acusación de la SEC iniciada el martes contra Stanford podría haber complicado la investigación federal relacionada con el narcotráfico.

La investigación de la SEC sigue a otros procesos sobre el pago de impuestos federales por parte de Stanford y sobre sus negocios en paraísos fiscales, indicó el Washington Post en su edición del jueves.

El FBI y otras agencias federales abrieron en los 90 varias investigaciones sobre un supuesto lavado de dinero en los bancos en paraísos fiscales de Stanford pero no lograron obtener pruebas para acusarlo, reportó el Post citando a un ex funcionario federal.

Expertos de la industria señalan que diversas ilegalidades significativas ocurridas con títulos en el Stanford Group años antes de la decisión de la SEC fueron señales reveladoras de problemas más profundos, indicó el New York Times.

Los registros muestran que en todas esas ocasiones, los reguladores terminaron absolviendo a la empresa con multas relativamente pequeñas, añadió el diario.

(© Thomson Reuters 2009 All rights reserved)

- Una cadena de investigaciones de fraude precedió el caso Stanford (The Wall Street Journal - 20/2/09)

(Por Glenn R. Simpson, Dionne Searcey, Kara Scannell y John Lyons)



Por años, las acusaciones rondaron a R. Allen Stanford, el empresario tejano que esta semana fue acusado de encabezar un fraude de US$ 8.000 millones.

Sin embargo, una falta de coordinación entre agencias federales y la dificultad de conseguir información sobre su banco en Antigua -donde la supervisión financiera es relativamente laxa- impidió que reguladores obtuvieran una visión clara de la situación, dicen investigadores.

Las autoridades, que ayer localizaron a Stanford en un pueblo en Virginia y lo notificaron oficialmente sobre los cargos civiles, dicen que el asunto reventó en diciembre luego de que Bernard Madoff supuestamente les contara a sus hijos que estaba operando un fraude de US$ 50.000 millones. Eso aceleró la investigación de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).



Dos años antes, en octubre de 2006, la oficina de la SEC en Fort Worth, Texas, había abierto una investigación formal sobre la venta de certificados de depósitos por parte de Stanford, que concluyó con los cargos civiles que la SEC presentó el martes en contra del inversionista y sus socios. La investigación de 2006 fue precedida por otra demanda ese mismo año en un tribunal estatal de Florida, en la que un ex ejecutivo de Stanford acusó a la empresa de operar una pirámide financiera. Ambas partes alcanzaron un acuerdo poniendo fin a la demanda.

Stanford aún no ha respondido a los cargos civiles por fraude presentados por la SEC. En otros casos en su contra a lo largo de los años, Stanford siempre negó haber hecho algo ilícito y dijo que cooperó con las autoridades.



De acuerdo a los cargos civiles por fraude que la SEC presentó en una corte de Dallas, Stanford International Bank, con sede en Antigua, atrajo a inversionistas ofreciéndoles retornos sobre certificados de depósitos (CD) por encima del rendimiento del mercado. La SEC dice que el banco en realidad colocó el dinero principalmente en bienes raíces y capital privado, y tergiversó la naturaleza de su portafolio para atraer a más clientes.



Según fuentes, un 75% de los CD vendidos por Stanford habrían sido comprados por latinoamericanos. La Superintendencia Bancaria de Venezuela, por ejemplo, informó que inversionistas venezolanos compraron al menos US$ 3.000 millones en CD de Stanford. Ayer, el gobierno venezolano anunció que asumirá el control de las operaciones de Stanford en el país, garantizando a sus clientes US$ 220 millones en depósitos. Los gobiernos de Perú, Ecuador, Panamá y Colombia están interviniendo las filiales locales de Stanford.

Una de las primeras investigaciones que se hizo a Stanford International Bank y sus afiliadas ocurrió en 1997 como parte de una pesquisa de la DEA al lavado de dinero del narcotráfico por parte de un cartel mexicano, según documentos de la agencia estadounidense de combate al narcotráfico. Stanford cooperó con la DEA y le entregó millones de dólares, muestran registros del tribunal. No se levantaron cargos en contra del banco. Poco después, el Departamento de Estado de EEUU sonó la alarma acerca de potenciales actividades de lavado de dinero en Antigua proveniente de la mafia rusa y otros grupos criminales.

En abril de 1999, el Departamento del Tesoro de EEUU emitió una advertencia a los bancos estadounidenses para que investigaran las transacciones de Antigua porque le preocupaba la fuerte influencia que algunas firmas tenían sobre los reguladores de la isla. El comentario se refería a Stanford International Bank, entre otros, aseguran ex funcionarios estadounidenses. Las autoridades de Antigua de entonces desestimaron las acusaciones y dijeron que estaban implementando regulaciones sobre el lavado de dinero de estándar mundial.

En 2005, dos venezolanos sostuvieron en una corte de Florida que Stanford International Bank ayudó a crear una pirámide financiera fraudulenta, cuyo blanco eran venezolanos. El caso fue resuelto extrajudicialmente. En 2006, un ex empleado de Stanford también demandó al banco en Florida, acusándolo de operar una pirámide financiera. El caso también terminó con un acuerdo, según el abogado del demandante.

Los reguladores en EEUU empezaron a recibir quejas aisladas sobre Stanford en 2001, según registros de la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (Finra, por su sigla en inglés), la entidad de autosupervisión de Wall Street. Finra no actuó sobre las denuncias hasta abril de 2007, cuando emitió la primera de cuatro multas por un total de US$ 70.000.

Los problemas se intensificaron para Stanford International Bank a fines de 2007 cuando dos altos ejecutivos, Mark Tidwell y Charles Rawl, renunciaron a la firma debido a preocupaciones de que Stanford estaba falsificando retornos y mintiendo a inversionistas, según testimonios presentados en un tribunal federal de Dallas. A principios de 2008, demandaron a Stanford en una corte estatal de Texas, alegando fraude.

Para enero, la SEC entrevistó a algunos empleados de Stanford, según investigadores. El 14 de febrero, el abogado de Stanford y sus empresas, Thomas Sjoblom, renunció. El abogado no respondió a pedidos de comentarios.

- El FBI encontró a Stanford (BBCMundo - 20/2/09)



Agentes de la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) encontraron este jueves al empresario de Texas, Allen Stanford, y le entregaron los detalles de la demanda civil que lo acusa de un fraude masivo de US$ 8.000 millones.

“El FBI señaló a través de un comunicado que se le entregaron los documentos en los que se le notificaba que sus activos habían sido congelados y que debe permanecer en EE.UU. mientras continúa la investigación”, señaló desde Washington el periodista de la BBC, Richard Lister.

Además le fue solicitado su pasaporte.

“Los alguaciles federales allanaron el martes la sede corporativa de Robert Allen Stanford en Texas, pero no pudieron entregarle los documentos relacionados con el caso, o confiscar su pasaporte, porque se desconocía su paradero”, agregó.

El paradero del multimillonario texano fue objeto de intensas especulaciones tras conocerse que no había respondido a la querella presentada el martes por la Comisión de Valores de EEUU (SEC, según sus siglas en inglés) que lo acusa de un “fraude masivo y continuo”.

Agentes del FBI lo encontraron sentado dentro de un automóvil en la ciudad de Fredericksburg, Virginia.

“Nos sentimos complacidos y agradecidos con el Señor de que esté vivo”, señaló a la agencia Reuters su madrastra Billie Stanford, quien vive junto a James, el padre de Stanford, en Mexica, Texas.

Departamento de Justicia



Se desconoce cómo los agentes pudieron dar con su paradero, pero uno de sus socios señaló a los medios de comunicación que Stanford contactó esta semana al Departamento de Justicia de EEUU.

El FBI dijo que sus agentes no lo detuvieron porque todavía no se ha presentado una queja criminal y tampoco se ha emitido una orden de captura.

Funcionarios del Departamento de Justicia, la entidad que maneja casos criminales, han señalado que están llevando a cabo su propia investigación.

Los activos del banquero fueron congelados mientras varios gobiernos de América Latina y el Caribe tomaban medidas para proteger a individuos que invirtieron en el Stanford Group.

El magnate de 58 años de edad es propietario de viviendas de lujo en EEUU y el Caribe.

La querella de la SEC contra Stanford, presentada en Dallas, Texas, también incluye a dos colegas y tres empresas.

Allanamientos

Los agentes del FBI allanaron esta semana a oficinas de Stanford en Miami, Houston y otras ciudades.

Al menos cinco países latinoamericanos han intervenido los negocios de Stanford. En el Reino Unido la Oficina de Fraudes Graves (SFO, según sus siglas en inglés) investiga posibles vínculos británicos con el presunto fraude.

El diario The Wall Street Journal informó el jueves que los fiscales federales investigan si Stanford llevó a cabo una estafa Ponzi, un fraude en el que se utiliza dinero de nuevos inversionistas para pagar ganancias.

El diario The New York Times a su vez señaló que Stanford pagó multas a la SEC en 2007 por irregularidades en la capitalización de sus empresas.

La SEC sostiene que Stanford vendió US$ 8.000 millones en certificados de depósito de forma fraudulenta, con tasas de interés muy por encima del promedio del mercado, a través de su sucursal de Antigua, Stanford International Bank Ltd (SIB).

El escándalo de Stanford se suma al presunto fraude de US$ 50.000 millones del veterano de Wall Street, Bernard Madoff, y otros casos menores que han minado la confianza del público en los planes de inversiones.

- Un imperio que alardeaba de sus resultados pero aportaba pocos datos (Expansión - 20/2/09)

(Por Michael Peel)

Los investigadores se esforzaban ayer para desentrañar la vasta red panamericana de negocios de Sir Allen Stanford. Era un imperio que alardeaba de sus resultados, pero que aportaba pocos datos sólidos que los respaldaran.

Stanford Financial Group asegura disponer de activos por valor de más de 50.000 millones de dólares (39.586 millones de euros) y presencia en EEUU, Latinoamérica y el Caribe -sin embargo, la información sobre la naturaleza de sus inversiones y su destino es escasa-.

Sir Allen -con caros intereses que van desde la propiedad de una isla a patrocinios multimillonarios en deportes como el golf y el cricket- se enfrenta ahora a acusaciones de que esta aparente riqueza empresarial es en parte un artificio creado para engañar a los inversores.

Stanford Financial Group -el nombre empleado por Sir Allen para describir sus negocios- no es la empresa clave en control del conglomerado, sino más bien el concepto que lo une todo. Se autodescribe como “no una entidad legal, sino una marca registrada que abarca la red global de entidades independientes, pero afiliadas, privadas y de entera propiedad”.

En otras palabras, en términos de marketing, el grupo se asemeja a una especie de McDonald's de las finanzas, vendiendo la marca Stanford a inversores desde Quito a St Croix en las Islas Vírgenes de EEUU.

La atención -así como las acusaciones de “fraude de magnitud asombrosa” contra los inversores por parte de la Comisión del Mercado de Valores estadounidense- se ha centrado en Stanford International Bank, con sede en Antigua, aunque los 8.000 millones de dólares en activos que reivindican representan menos de una quinta parte de la supuesta riqueza total del grupo.

Uno de los principales conductos para otros negocios de Stanford -y la única empresa registrada en la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera de EEUU- parece ser Stanford Group Company, con sede en Houston, Texas, y que cuenta con cerca de una docena de oficinas en EEUU. La edición del pasado año de Stanford Eagle, la revista de inversiones del grupo, exponía que Stanford Group Company había continuado “su crecimiento en todas las áreas” en 2007. Sin embargo, aportó una serie de estadísticas irregulares como apoyo, como un salto del 85% en los ingresos de los clientes privados.

Se cree que muchos miles de millones de dólares del dinero del grupo Stanford se localizan en Centroamérica y Sudamérica, donde Stanford Financial expone contar con operaciones en 20 ciudades de media docena de países.

El regulador financiero de Venezuela confirma que cerca de 2.500 millones de dólares del dinero de los ahorradores está invertido en el Stanford International Bank del país, que representa cerca de la mitad de los emplazamientos de Stanford Financial en Latinoamérica.

Sir Allen cuenta con otras empresas latinoamericanas que aseguran estar implicadas en áreas de definición imprecisa desde la “planificación financiera” a la “inversión internacional”, en ciudades que van desde Monterrey en México a Medellín en Colombia.

Los detalles en Stanford Eagle sobre las actividades del grupo son, una vez más, escasos. La revista afirma que los ingresos latinoamericanos aumentaron un 81% durante 2007, y los activos un 30%, aunque no aporta cifras totales en ninguna de las categorías.

La publicación presta demasiado interés a la generosidad deportiva de Sir Allen, que cubre vela, tenis, polo, cricket y golf, incluido el patrocinio de un evento para las golfistas más importantes con un premio de dos millones de dólares, y el apoyo al torneo anual AT&T National con Tiger Woods como anfitrión.

Anoche, la página web de Stanford Financial aún publicitaba el patrocinio del grupo del Open Sony Ericsson en Florida el mes que viene, donde estarán presentes Rafael Nadal y Serena Williams después de sus triunfos en el Open de Australia.

Sir Allen también hacía alarde de gastos en un emplazamiento adecuado para el centro neurálgico de sus negocios internacionales, anunciando planes para crear un “complejo de gestión global” para Stanford Financial en St Croix, en las Islas Vírgenes estadounidenses.

El edificio principal se decoraría según el estilo “distintivo danés antillano” del territorio, y estaba previsto que el complejo incluyera un centro de conferencias, un pabellón para comidas y un hangar de 13.716 metros cuadrados.

(The Financial Times Limited 2009. All Rights Reserved)

- Intervienen Banco Stanford en Antigua (BBCMundo - 21/2/09)

El ente regulador de las finanzas del Caribe angloparlante asumió el viernes el control del Banco de Antigua del banquero estadounidense Robert Allen Stanford, cuya empresa ha sido acusada de una estafa de al menos US$ 8.000 millones.

Los reguladores del Banco Central del Caribe Oriental señalaron que actuaron para impedir el colapso del banco y proteger la estabilidad financiera de la región en medio del pánico de muchos depositantes.

“Centenares de personas hicieron fila frente a las sucursales del banco en la isla caribeña de Antigua, donde el financiero es el mayor empleador del sector privado”, señaló el periodista de la BBC, Rob Norris.

“Él construyó una gigantesca sede de su banco internacional en la isla. También es propietario del Banco de Antigua”, agregó.

“Los acontecimientos en EE.UU. que involucran al Stanford Group tienen profundas y graves implicaciones para Antigua y Barbuda”, señaló el primer ministro del gobierno de ambas islas, Baldwin Spencer.

“Las repercusiones podrían ser catastróficas e inmediatas”, agregó.

Intervención en varios países

La intervención bancarias en Antigua se llevó a cabo al mismo tiempo que los gobiernos de Perú, Venezuela y Ecuador y otros países latinoamericanos suspendieron las operaciones de filiales bancarias del Stanford Group.

Agentes de la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) encontraron el jueves al empresario de Texas y le entregaron los detalles de la demanda civil que lo acusa del fraude masivo.

La Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, según sus siglas en inglés) acusó a Robert A. Stanford el martes de un presunto fraude “de magnitud impresionante”.

El empresario no ha sido detenido y tampoco ha sido acusado de cargos criminales. Sin embargo, agentes federales le pidieron que entregue su pasaporte porque tiene una orden que le impide salir del país.

Lo mismo ocurrió con los directivos de la sucursal del banco en Venezuela.

Las autoridades estadounidenses sostienen que Stanford perpetró una estafa Ponzi, un fraude en el que se atraen a nuevos inversionistas con ganancias ficticias.

Las cuentas de clientes del Stanford Financial Group fueron congeladas hasta que se resuelvan los reclamos.

“En el futuro previsible los clientes no podrán utilizar sus cuentas”, señaló el abogado de Dallas, Ralph Janvey, el responsable de recuperar activos de Stanford.

- Stanford: el defraudador que desfilaba por Forbes (El Confidencial - 21/2/09)

(Por A. I. Gracia)



Mientras el mundo entero seguía absorbiendo los nuevos datos que se filtraban sobre la mayor estafa de Wall Street -el caso Madoff-, Robert Allen Stanford trataba de tranquilizar a sus inversores asegurando que su banco (el Stanford International Bank, SIB) no tenía exposición “directa ni indirecta” al fraude de 50.000 millones de dólares. Entre tanto, aprovechó el desconcierto para retirar cerca de 200 millones de dólares de sus cuentas correspondientes al dinero de sus clientes. Cuando éstos intentaron acceder a su dinero, el inversor alegó que “la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) ha congelado la cuenta”. Mentira.

La única verdad del nuevo fraude es que se llevó por delante 6.370 millones de euros y que Stanford, como Madoff, presumía de ser un empresario de renombre. Para ser exactos, los 2.000 millones de dólares que posee lo situaban en el 605 hombre más rico del mundo, según la revista Forbes. Tiene, además, la ciudadanía de Antigua y Barbuda, donde fue ordenado caballero y le permitieron usar el título de Sir. A partir de esta semana, le guste o no, ostenta el dudoso honor de ser otro símbolo más de la avaricia que rompió el saco y que ha provocado la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión.

Stanford se creía listo. Consiguió captar más de mil millones de dólares para un fondo de inversión tras inventar un pormenorizado historial de rentabilidades. Su poder de oratoria era tan convincente, que consiguió que sus intermediarios traspasaran al fondo el dinero de sus clientes por 1.200 millones de dólares. Pero finalmente quedó atrapado en su propio cepo al precipitarse la intervención del regulador bursátil. La retirada de cantidades tan abultadas en tan poco tiempo encendió todas las alarmas.

La SEC no se fiaba de Stanford desde hacía algún tiempo, pero lo vigilaba en la sombra, porque había una investigación en curso para tratar de relacionar al magnate con el narcotráfico mexicano. El martes fue el día que saltó la liebre. La policía federal se vio obligada a entrar en las oficinas de las empresas del inversor en Houston (Texas) ante el peligro de una posible huída. Al mismo tiempo, la SEC presentaba cargos ante el juez Reed O´Connor. En ese momento, Stanford escapó e intentó despistar al FBI haciendo creer que se encontraba en Antigua. Finalmente, el jueves fue cazado en Virginia.

Lanzaba billetes por el aire



Stanford es el presidente del grupo de empresas Stanford Financial Group. Estudió finanzas en la Universidad de Houston, donde consiguió su primera fortuna inmobiliaria a principios de los ochenta gracias a la expansión de la empresa de seguros y de la inmobiliaria que su abuelo fundó en 1932. No obstante, su gran debilidad ha sido siempre invertir en economías en vías de desarrollo.

Profesionalmente, se le recuerda más como el inversor que esponsorizaba eventos divertidos, ya fuera golf, tenis o vela. Públicamente conocido es su afán de “mecenas” de deportistas homosexuales. Entre sus hazañas deportivas más estrambóticas destaca su apuesta por el críquet, a través de una inversión que ha quedado en los libros del deporte como Twenty20. Stanford se creía tan divertido, que en junio aterrizó en el Lord´s Cricket Ground de Londres lanzando billetes al aire para anunciar un desafío entre la selección inglesa y un equipo de jugadores de las colonias británicas del Caribe. El premio ascendía a 20 millones de dólares. Un juego demasiado gracioso cuando lo que estás regalando es el dinero de tus clientes.

El principio del fin



El fraude presentado por la SEC empezó salir a la luz cuando Stanford vendió certificados de depósito a través del SIB a unos 50.000 clientes. Las autoridades bursátiles pidieron cuentas sobre el paradero de ese dinero, pero los responsables de Stanford se vieron no supieron responder. Según revela la demanda, los clientes pensaban que su dinero estaba invertido en activos líquidos, que la gestión la llevaban más de veinte analistas y que las inversiones las supervisaban las autoridades de Antigua. Todo resultó ser una trama bien trazada, según la demanda de la SEC.

El dinero, en realidad, estaba invertido en activos ilíquidos y el 90% de la cartera escapaba de cualquier supervisión. Tampoco se percataron los clientes de que, en lugar de los veinte gestores, sólo Allen Stanford y su director financiero, James Davis, manejaban su dinero. Ninguna autoridad de la Antigua supervisó nunca inversión alguna. Una vez abierta la caja de Pandora, también se supo que Stanford mentía cuando afirmaba que no le había afectado el fraude de Madoff. Simplemente fue una excusa para no reembolsar el dinero a los clientes que simplemente reclamaban lo que era suyo.

Un hombre exótico



Se sabe que vive en Santa Cruz, en las Islas Vírgenes estadounidenses. Es uno de los hombres de negocio más prominentes del Caribe y su cartera de clientes ha sido de lo más variopinta. Convenció por igual a inversionistas, instituciones que a empresas de crecimiento emergentes de 136 países distintos. Todos sucumbieron a la misma promesa que hacía Madoff: les ofrecía jugosos intereses que se pagan con el ingreso de nuevos inversores y no con ganancias reales. También les vendía retornos constantes por encima del 10%, incluso cuando el mercado se caía. Unos resultados que no se sabía o no se quería saber que es imposible de cosechar. Stanford, al igual que Madoff, quedará para los libros de Historia como uno de los mayores estafadores que no supo o no pudo zafarse de las redes de la SEC.

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