La casta de los banqueros ¿Los mejores talentos?



Descargar 1.4 Mb.
Página4/10
Fecha de conversión07.09.2018
Tamaño1.4 Mb.
Vistas153
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10
10/12/08)


Richard Syronn, Daniel Mudd y Franklin Raines, durante su declaración ante el Congreso (Efe).

Son el origen del origen de la crisis financiera que afecta al mundo entero. Ayer, el presidente y consejero delegado de Freddie Mac, Richard Syronn, el presidente y consejero delegado de Fannie Mae, Daniel Mudd, y el ex presidente de Fannie Mae, Franklin Raines, testificaron ayer en el Comité que investiga el “papel de estas firmas hipotecarias en la crisis financiera” en el Capitolio en Washington. El comité trata de analizar las decisiones que tomaron estos ejecutivos en sus empresas para determinar si constituyen delito.

Según una información aparecida ayer en The Washington Post, los dirigentes de estas empresas habían sido advertidos hace varios años sobre los riesgos de los créditos hipotecarios de riesgo (las llamadas hipotecas subprime). “Documentos internos de Freddie Mac muestran que los dirigentes del grupo habían sido advertidos hace años sobre el hecho de que ofrecían préstamos hipotecarios que podrían poner en peligro a la sociedad, crear dificultades para los tomadores de préstamos y desarrollar préstamos más arriesgados en todo el sector”, explica el diario norteamericano.

Debido al riesgo que hacían pesar sobre el conjunto del sistema financiero norteamericano con sus miles de millones de dólares de pérdidas, Fannie Mae y Freddie Mac fueron puestos en setiembre bajo la tutela del poder público.

- Los 25 culpables de la crisis (El Confidencial - 27/1/09)



(Por E. Sanz / Agencias)



Los culpables de la mayor crisis financiera de la historia desde la Segunda Guerra Mundial tienen nombres y apellidos. Según el periódico británico The Guardian, lo que viene sucediendo durante el último año y medio no se debe a un fenómeno natural sino a un desastre humano que ha llevado a las principales economías y empresas del mundo al borde del abismo y en el que 25 personajes han jugado un papel decisivo.

¿Quién nos ha llevado a la ruina?, se pregunta el diario.

Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal entre 1987 y 2006 se alza con el primer puesto. Tras una vida prácticamente entera dedicada al organismo regulador y retirado como un auténtico héroe, Greenspan pasará a la historia, entre otros aspectos, por su defensa del libre mercado, su capacidad para rescatar a la economía de Estados Unidos del colapso financiero de 1987 y de mitigar los devastadores efectos derivados de los ataques terroristas del 11-S. Greenspan es, para muchos expertos y según The Guardian, el principal culpable de la crisis al permitir la formación de una gran burbuja inmobiliaria gracias a unos tipos de interés bajos y a la ausencia de regulación en torno a los préstamos hipotecarios. Apoyó, según el diario, los préstamos subprime e instó a los hipotecados a cambiar tipos fijos por variables, lo que dejó a muchos de ellos al descubierto incapaces de hacer frente a sus compromisos cuando los tipos subieron. Durante años, Greenspan también defendió el boom de los derivados, un mercado que apenas existía cuando se hizo con las riendas de la Fed y que bajo su mandato creció como la espuma. De hecho, el periódico le acusa de haber protegido a un mercado que ha provocado muchos de los problemas actuales. La publicación destaca, no obstante, que Greenspan también ha sido capaz de reconocer sus errores. Por ejemplo, que demasiada regulación podría dañar Wall Street o que los bancos pondrían siempre por delante la protección de sus accionistas.

Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra. Cuando accedió al cargo en Threadneedle Street, la economía del Reino Unido crecía al 3% y la inflación se situaba en el 1,4%. En su primera reunión rebajó los tipos al 3,5% y su ambición consistía en que la política monetaria del Banco llegara a ser “aburrida”. Cuando la crisis estalló, King insistía en que no se transformaría en una crisis internacional. De hecho, en un primer momento, se negó a inyectar liquidez al sistema financiero e insistía en que no habría rescates bancarios. Ahora, algunos miembros del Tesoro británico aseguran que debería haber sido “más proactivo”. The Guardian le echa en cara que debería haberse dado cuenta de la burbuja inmobiliaria y haber tomado medidas, así como haber previsto más recientemente la recesión del país y haber actuado con mayor celeridad a la hora de recortar los tipos de interés.

Los políticos también han jugado un papel clave en la actual crisis financiera. Bill Clinton forzó a las hipotecarias a relajar sus requisitos a la hora de conceder hipotecas a los más desfavorecidos. En 1999 revocó la ley que garantizaba la completa separación entre los bancos comerciales -que ofrece depósitos- y la banca de inversión -que invierte y asume riesgos. Esta decisión supuso el nacimiento de la era de la superbanca, que favoreció el desarrollo y la extensión de las hipotecas subprime. Su sucesor, George W. Bush, no consiguió que mejoraran las cosas al no poner coto a la inmensa cantidad de los denominados “hipotecados Ninja” -no income, no jobs, no assets. Otro de los políticos culpables de la crisis para The Guardian es el primer ministro británico, Gordon Brown, quien puso los intereses de la City por delante de cualquier otro aspecto económico. La oposición le ha acusado de no haber tenido en cuenta que una economía “construida sobre deuda” no es una economía “construida para durar” durante su cargo como responsable del Tesoro durante diez años en el gobierno de Tony Blair.

El periódico británico también se acuerda del primer ministro islandés, Geir Haarde, después del colapso financiero de los tres grandes bancos del país por culpa de sus millonarias deudas. Islandia se vio forzada a recibir prestados 2.100 millones de dólares del FMI además de fondos procedentes de diferentes países europeos.

Culpables en la Gran Manzana



Wall Street tampoco queda al margen de su implicación en la crisis financiera. Según el diario, en este apartado suena el nombre de Abi Cohen, directora de estrategia de Goldman Sachs y que hace unos años llegó a ser una de las mujeres más poderosas de Estados Unidos. Sin embargo, no fue capaz de ver el crash de la bolsa y se hizo famosa por sus previsiones alcistas. Fue sustituida en el cargo el pasado mes de marzo. Kathleen Corbet, antigua consejera delegada de Standard & Poor's, también ocupa un puesto destacado. No en vano, las agencias de rating no advirtieron de los riesgos los activos respaldados por las hipotecas subprime. Corbet dirigía las riendas de la mayor de las tres agencias de calificación de riesgos y dejó su puesto en 2007 por las enormes críticas recibidas. Standard & Poor's, Fitch y Moody's han sido cuestionadas por el rol jugado en la actual crisis subprime, mientras ellas recuerdan que lo hicieron lo mejor que pudieron con la información disponible. Corbet dijo que su marcha de Standard & Poor's había sido “largamente planeada” y negó que tuviera que ver con presiones de ningún tipo.

Hank Greenberg, presidente del grupo asegurador AIG. A sus 83 años convirtió AIG en la mayor aseguradora del mundo. Tenía un enorme negocio de CDS y por ende, una enorme exposición a la crisis hipotecaria. Cuando su rating fue recortado, se enfrentó a una enorme crisis de liquidez y necesitó de 85.000 millones de dólares públicos para evitar el colapso. Posteriormente necesitaría de ayuda pública estatal adicional, pero eso no evitó que los principales ejecutivos del grupo renunciaran a viajes lujosos.

Quienes lo vieron venir

The Guardian reserva también un hueco para algunos de los inversores más importantes de los últimos cincuenta años y cuya visión del mundo financiero les hizo anticipar la que se venía encima. Como el gestor de hedge funds John Paulson, calificado en el mundo financiero como “el mayor ganador del credit crunch”. Paulson se embolsó 3.700 millones de dólares en 2007al apostar por el estallido de la burbuja inmobiliaria. También aparece, el multimillonario Warren Buffett, quien no se cansó de advertir sobre los peligros de los derivados que nadie entendía. En su carta anual dirigida a sus accionistas en 2003, comparó estos productos con el mismo infierno. “Fácil de entrar y casi imposible de salir”. En una muestra de optimismo, en octubre dijo que había empezado a comprar de nuevo en el mercado estadounidense, sugiriendo que lo peor de la crisis podría haber pasado.

También advertía en 2006 sobre una “gigantesca burbuja inmobiliaria”, el inversor George Soros, así como al economista y profesor de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, quien fue el primero en augurar el credit crunch. En 2006 advertía a los economistas del FMI que Estados Unidos se enfrentaba una histórica burbuja inmobiliaria, un shock en el mercado de materias primas a una recesión. Todavía hoy se muestra muy pesimista respecto a la crisis. Sin ir más lejos, la semana pasada vaticinaba la bancarrota del sistema bancario estadounidense y europeo. Tras los rescate financieros y nacionalizaciones, es muy famosa su frase para describir a George Bush, Henry Paulson y Ben Bernanke como “la troika de bolcheviques que fue capaza de convertir Estados Unidos en la República Socialista de Estados Unidos de América”.

La lista, hasta 25 responsables, incluye otros nombres del mundo financiero de la Gran Manzana. Como el presidente de HBOS -Andy Hornby-, el de Royal Bank of Scotland -Sir Fred Goodwing- o Bradford&Bingley -Steve Crwashaw-. Sin olvidar a los máximos responsables Citigroup -Chuck Prince-, Merrill Lynch -Stan O’Neil- o Bear Stearns -Jimmy Cayne.

- Una nueva Hoguera de las Vanidades (El Confidencial - 7/2/09)



(Por S. McCoy)

Ha sido, sin duda, una de las historias de la semana. El auge y la caída de Boaz Weinstein, contada por el Wall Street Journal ayer. El trader estrella de Deutsche Bank, 35 años, maestro precoz de ajedrez, amante del póquer y del blackjack, abandona la entidad con el dudoso mérito de conseguir, “con algo de sentido común y unas pocas matemáticas”, una pérdida de 1.800 millones de dólares en apenas cuatro meses como consecuencia de unas apuestas erróneas en el mercado de crédito que los responsables del banco teutón le obligaron a cerrar de forma precipitada a fin de contener la hemorragia de minusvalías. Tras lograr con su actividad unos beneficios acumulados para la firma financiera de 1.500 millones entre 2006 y 2007, él y su equipo eran la envidia de la compañía. No en vano gestionaban 10.000 millones de dólares de recursos de la sociedad que el apalancamiento había convertido en cerca de 30.000. Tres veces su capitalización actual, seis billones de las antiguas pesetas. Una minucia que le permitía embolsarse una remuneración anual cercana a los 40 millones de dólares. Si nos atenemos a los que afirma el WSJ, raro raro, Weinstein habría abandonado la firma voluntariamente. Eso no es lo importante. Ha muerto con él un modo de hacer banca que no va a volver en mucho tiempo. De nuevo, las vanidades vuelven a ser presa del fuego. Justificadamente.

El origen del negocio bancario se encuentra en la intermediación. Algo que constituye la esencia de su actividad y que se ha mantenido invariable, con mayores o menores matices, con el paso del tiempo. Canalizar el ahorro a la inversión, a través de la custodia de la riqueza de los agentes económicos que la tienen y la financiación a aquellos otros que la necesitan. El mayor abanico de actuaciones asumido por las entidades financieras en los últimos años, encuentra precisamente su razón de ser en esa tarea primigenia: financiar a largo y financiarse a corto. De la relación de confianza con depositarios y deudores surge un espectro de oportunidades que justifican la evolución desde la pura banca comercial a la mayorista primero y de inversión después. Las figuras esenciales de ese modo de operar son, en términos de cuenta de resultados, el margen de intermediación, en sus distintos desarrollos, que no deja de ser el fee que gana la entidad por la diferencia entre lo que cobra y lo que paga, y las comisiones propiamente dichas, que se derivan de esa otra labor auxiliar. Desde ese punto de vista la relación entre activos y pasivos de los bancos deberían ser más o menos unitaria, ajustada anualmente por el impacto que sobre los recursos propios tengan los beneficios anuales y el crecimiento de los recursos de los clientes.

Sin embargo, la banca no fue ajena al enorme potencial de la materia prima con la que trabaja: el dinero. Una toma de conciencia que se tradujo en una serie de actuaciones que fueron el principio de un fin que estamos contemplando espantados ahora. Las posibilidades que ofrecía la originación frente a la intermediación o la operativa por cuenta propia frente a la ajena condujeron a que ambas áreas de actividad vivieran crecimientos exponenciales. El efecto fue inmediato: las rentabilidades se dispararon mientras que los niveles de riesgo se mantenían teóricamente controlados. Lo siguiente fue crear las artimañas contables necesarias para falsear el balance mediante el oportuno nacimiento de vehículos especiales a tal fin. La bola iba engordando. Poco importaba que la base sobre la que se sustentaba todo el chiringo se basara en una abundancia de liquidez que se había asumido perpetua, en una profundidad de todos los mercados, hasta los más ilíquidos, que nadie cuestionaba y en una disponibilidad de crédito que parecía no tener fin. Elementos todos ellos que se han probado falsos, no cómo dicen algunos por la materialización de eventos estadísticamente imposibles, sino como consecuencia de sus propios excesos. La creencia de que no había negocio mejor para el banco que poner sus recursos a disposición de un talento pagado a precio de oro. Talento como el de Weinstein.

Con Weinstein muere definitivamente una era. Lo reconoce el propio Ackermann, presidente de Deustche Bank. Ha llegado la hora de volver a los comienzos de la industria, a la dura tarea de oscuro comisionista. Una marcha atrás que va a venir forzada no sólo por el curso de los acontecimientos o por la nueva sombra de regulación y supervisión que amenaza a los actores de este particular drama buscado que hoy les relato, sino también por la masiva presencia pública en sus equipos ejecutivos, autoridades que sólo entienden el negocio en su concepción original. El propio gesto de limitar la retribución a los directivos de las entidades intervenidas pone de manifiesto la intención de funcionarizar su actividad, al retirar todo incentivo adicional y provocar la fuga de los activos humanos más capaces. Como decía el otro día un antiguo presidente de una sucursal de banca de inversión, “ya no hay coste de oportunidad de no trabajar en este sector”. Visto lo visto, lo mismo hay que decir: bienvenido sea. No esperen nada del sector en los próximos años. Esta vez el fuego, tardará muchos años en extinguirse.

- Ex directivos de RBS y HBOS piden perdón por llevar los bancos al colapso: era imposible preverlo (El Economista - 10/2/09)



De izquierda a derecha: Lord Stevenson, presidente de HBOS; Andy Hornby,  CEO de HBOS; Sir Fred Goodwin, CEO de RBS; y Sir Tom McKillop, presidente de RBS. Fuente: Bloomberg



Los que fueran hasta el pasado mes de octubre los cuatro máximos responsables de RBS y HBOS han expresado sus “profundas” disculpas por conducir a ambos bancos al colapso, aunque subrayaron que las circunstancias excepcionales de la crisis hacían “imposible” prever el fatal desenlace, que terminó con la seminacionalización de las entidades.

El ex director ejecutivo del Royal Bank of Scotland (RBS), Fred Goodwin, fue el primero en pedir disculpas por su gestión fallida. “Me disculpo profundamente”, declaró. “No puedo sentir un mayor pesar” por lo sucedido, afirmó Goodwin ante el Comité del Tesoro de la Cámara de los Comunes del Parlamento británico, que lo sentó en el banquillo junto con otros altos ejecutivos de bancos rescatados por el gobierno.

Por su parte, el ex presidente de RBS, Tom McKillop, reconoció por su parte el “grave error” cometido en la compra del banco holandés ABN Amro, realizada en 2007 por RBS, Fortis y Santander. “Fue un grave error, sobreestimamos el valor de ABN AMRO”, reconoció. Esta compra provocó pérdidas millonarias en las cuentas de la entidad, que el pasado mes de octubre recibió una inyección de 20.000 millones de libras del estado británico, que controla cerca del 70% de su capital.

Imposible de prever



Luego les llegó el turno al ex director ejecutivo del Halifax Bank of Scotland (HBOS), Andy Hornby, y al ex presidente de esa institución, Dennis Stevenson, que también lamentaron el fracaso del banco que dirigían. “Lamento profundamente” lo sucedido, afirmó Honrby, mientras Stevenson expresaba su “profundo pesar”.

Sin embargo, en su intervención de hoy, los banqueros, que anunciaron su renuncia en octubre tras conocerse la situación de las respectivas entidades, subrayaron que era “imposible” anticipar que el endeudamiento al que estaban abocando sus balances y la concesión ilimitada de crédito acabaría con la toma de posesión parcial del Estado.

Los ex gestores de los bancos rescatados por el gobierno laborista de Gordon Brown admitieron también durante el interrogatorio que la “cultura de las primas” había contribuido a la crisis y que necesitaba ser revisada.

Su comparecencia en el Parlamento ha tenido lugar en medio de una ola de indignación en el Reino Unido por las jugosas primas a estos banqueros. De hecho, RBS aún prevé conceder este año más de 1.000 millones de libras a sus ejecutivos, que saldrán de los 20.000 millones tomados del Estado.

La polémica por las primas, calificadas por algunos diarios de “grotescas”, llevó al ministro de Finanzas, Alistair Darling, a anunciar que investigará y frenará los excesos en el sector bancario. Por su parte, Brown prometió ayer “erradicar” la concesión de primas a los directivos de los bancos que tuvieron que ser rescatados.

Gran Bretaña ha lanzado ya dos multimillonarios paquetes de ayuda para rescatar a los bancos. El último paquete lanzado en enero, por un importe estimado de 220.000 millones de euros.

- Dimite el “segundo” de la FSA: despidió a un analista por alertar del riesgo que asumía el banco cuando era CEO de HBOS (El Economista - 11/2/09)

¿Quién es el verdadero culpable?

James Crosby, vicepresidente de la Autoridad británica de Servicios Financieros (FSA), dimitió hoy de su cargo en ese organismo regulador tras conocerse que cuando era consejero delegado del HBOS despidió a un analista que advirtió contra el excesivo riesgo. Ex directivos de RBS y HBOS piden perdón por llevar los bancos al colapso: era imposible preverlo.

El conocido financiero, que tiene el título de Sir, se vio obligado a presentar su renuncia de la máxima autoridad financiera del Reino Unido después de que la víctima del despido denunciara el martes su actuación, que evidenciaría su escasa visión de los peligros que acechaban al sector.

En un memorándum presentado al Comité Selecto del Tesoro de la Cámara de los Comunes, Paul Moore, ex jefe de la división de riesgos del Halifax Bank of Scotland (HBOS) -hoy integrado en Lloyds Banking Group-, dijo haber sido despedido personalmente por Crosby en 2005 después de haber advertido reiteradamente al banco de que su rápido crecimiento ponía en peligro las propias finanzas y las de los clientes.



“Cualquiera que no estuviera cegado por el dinero, el poder y el orgullo se habría dado cuenta de que se les amontonaban los problemas al HBOS y al resto de los bancos”, explicó Moore en su memorándum.

El primer ministro, Gordon Brown, para quien este caso presentaba un alto riesgo político, ya que contribuyó al nombramiento de Crosby, aplaudió hoy su dimisión y afirmó que “era lo correcto”, ya que la FSA, que supervisa la introducción de nueva regulación en el sector, debe actuar según “los mejores estándares”.

Cercano al Ejecutivo de Brown



Por su parte, Crosby, CEO del HBOS del 2001 al 2006, dijo en un comunicado que, pese a estar “convencido de que no hay sustancia en ninguna de las alegaciones”, sintió que “la medida correcta era dimitir”.

El financiero, que además ha sido asesor del Gobierno en los dos últimos años, insistió en que las alegaciones hechas por Moore en el momento de su despido fueron investigadas y se concluyó que “no tenían mérito”.

Crosby se defendió hoy también de las críticas sobre su supuesta proximidad al Ejecutivo, y dijo que cualquiera que haya leído los dos informes que redactó como asesor, sobre los carnés de identidad y el sector inmobiliario, sabe que están hechos por una persona “genuinamente independiente”.

¿Por qué nadie lo destapaba?

El banquero despedido por dar la voz de alarma sobre la crisis que se avecinaba se quejó también de que el organismo regulador hubiese hecho caso omiso en su momento de sus advertencias.

En su testimonio por escrito al Parlamento, Moore dijo que estaba claro que “los créditos excesivos basados en el incremento masivo de los precios de la propiedad inmobiliaria” iban a causar problemas y agregó que si nadie se atrevió a hablar con claridad fue por miedo a los altos ejecutivos, que estaban muy bien remunerados.

Moore informó de que él mismo tenía prohibido hablar, pero decidió hacerlo por considerar que lo demandaba “el interés público”, y eso es lo que motivó su despido y sustitución por otro director no ducho en riesgos.

- Investigan el pago secreto de primas a directivos de Merrill Lynch (Negocios - 11/2/09)

La Fiscalía de Nueva York investiga el pago “secreto y anticipado” por parte de Merrill Lynch a varios de sus ejecutivos de unos 3.600 millones de dólares (2.803 millones de euros) en primas antes de su fusión con Bank of America.

El fiscal general de Nueva York, Andrew Cuomo, investiga el pago “secreto y anticipado” por parte de Merrill Lynch a varios de sus ejecutivos de unos 3.600 millones de dólares (2.803 millones de euros) en primas antes de su fusión con Bank of America, según consta en una carta remitida por Cuomo al responsable del comité de servicios financieros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Barney Frank.

A este respecto, el fiscal neoyorquino apunta la “aparente complicidad” de Bank of America con estas retribuciones, ya que sugiere que el pasado 8 de diciembre, tanto Merrill como "presumiblemente" Bank of America debían estar al tanto de que los resultados del cuarto trimestre eran “desastrosos”. De hecho, semanas después Bank of America informó de que necesitaba una nueva inyección de liquidez por parte del Gobierno.

Asimismo, Cuomo indica que, tras haber solicitado el pasado 29 de octubre información a Merrill Lynch respecto a su política de “bonus”, “en un sorprendente ejercicio de irresponsabilidad empresarial”, en vez de revelar su plan de retribuciones variables de una manera transparente, Merrill Lynch “secretamente trasladó la fecha prevista para el abono de las primas y recompensó a los ejecutivos que habían fracasado”.

“Merrill Lynch nunca antes había pagado estas primas tan pronto”, afirma el fiscal, quien señala que el cambio de fechas permitió a Merrill adelantar los “bonus” antes de la publicación de sus “horribles” resultados trimestrales, anticipándose también a la fusión de la entidad con Bank of America.

En concreto, las investigaciones de Cuomo apuntan que 696 empleados de Merrill Lynch percibieron primas de al menos 1 millón de dólares, destacando que entre los 149 principales receptores de estos 'bonus' se repartieron un total de 858 millones de dólares en primas (668 millones de euros), mientras que los cuatro mayores receptores cobraron un total de 121 millones de dólares (94 millones de euros).

Bank of America, la mayor entidad financiera de EEUU, que ha recibido hasta la fecha fondos por importe de 45.000 millones de dólares y garantías del Gobierno por importe de 180.000 millones de dólares adicionales, completó la compra de Merrill Lynch el pasado 1 de enero.

- Michael Moore vs Wall Street: Que tiemble el sector financiero (El Economista - 12/2/09)

(Por José Luis de Haro / Nueva York)

Primero fueron las armas, más tarde el ex presidente George Bush y finalmente el sistema sanitario estadounidense. Sin embargo, el polémico director estadounidense, Michael Moore ha comenzado a esbozar lo que podría convertirse en su próximo documental y todo parece apuntar que todas las miras apuntan a Wall Street.

En un correo electrónico enviado a varios medios y blogs financieros, Moore asegura estar en medio del rodaje de su nuevo proyecto y dice “necesitar” a varios estadounidenses valientes que trabajen en Wall Street o la industria bancaria que compartan con él algunas historias truculentas, a poder ser.

El director de Bowling for Colombine o Sicko, dice haber escuchado ya varios testimonios de lo que realmente se ha cocido en los mentideros de bancos financieros, entidad de rating y otras instituciones, por eso, ha hecho un llamamiento a aquellos que conocen “el verdadero fondo del asunto” sobre los abusos cometidos por la industria.



Para todos aquellos que estén dispuestos a colaborar, Moore creado una cuenta de correo electrónico a la que dirigirse: bailout@michaelmoore.com. El director garantiza plena confidencia para contar “el mayor crimen de la historia”.

Dará rienda suelta a su poder



Una vez más, parece que Moore tiene previsto dar rienda suelta a su poder tras la cámara y destapar algunos de los secretos más ocultos que envuelven a la peor crisis económica desde la Gran Depresión.

Mucho ha llovido desde que los pilares del capitalismo moderno comenzaron a tambalearse hace más de un año. Desde entonces, Wall Street ha sufrido una reforma que ha borrado la sonrisa de sus inquilinos. La caída de vacas sagradas como Bear Stearns o Lehman Brothers dejo a muchos sin hipo y han desatado todo tipo de teorías conspiradoras.

Cualquiera que conozca con cierta experiencia los mentideros financieros de la Gran Manzana, sabrá que siempre ha existido cierta envidia hacia Goldman Sachs.

El que fuera banco de inversión, ahora reconvertido en banco comercial y vapuleado como el resto por las pérdidas, siempre se llevaba los mejores negocios, sus beneficios siempre eran los más suculentos y cualquiera que tuviera la oportunidad de trabajar para la firma era considerado como parte de la élite financiera de EEUU. De hecho, si se pregunta a los que han logrado salvar el pellejo en todo este asunto siguen reconociendo, sin duda, que Goldman es un hervidero de mentes privilegiadas.

¿Se ha gestado la crisis para beneficiar a unos pocos?

Aún así, la relación entre la ex administración Bush con la firma ha llevado a alimentar alguna que otra teoría conspiradora. ¿Ha sido esta hecatombe financiera provocada para beneficiar a unos pocos? Esta pregunta nunca contará con una respuesta clara pero es cierto que el enredo de nombres y conexiones implicados en la crisis de crédito siempre acaba ligada con Goldman Sachs.

Sólo hay que echar un vistazo al todavía gobierno de EEUU. El ex secretario del Tesoro, Henry Paulson, fue consejero delegado de Goldman y su sucesor en el puesto bajo la administración Obama, Tim Geithner, ex presidente de la FED de Nueva York, fue apadrinado por Goldman. Mario Draghi, quien es responsable de lidiar con la crisis en lo que se refiere a la Unión Europea, también fue vicepresidente del banco de inversión.

La conexión no termina aquí. John Thain, ex CEO de Merrill Lynch, fue presidente de Goldman y su homólogo en Wachovia, Robert Steel, fue vicepresidente de la entidad de inversión. Ed Liddy, el nuevo capitán de la aseguradora AIG, fue vicepresidente del consejo de administración de Goldman Sachs, y hasta Neel Kashkari, encargado hasta ahora de gestionar el rescate de 700.000 millones de dólares, también se amamantó en el seno del banco de inversión.

A falta de pruebas tangibles, es cierto, que hasta no hace mucho, la buena sintonía entre el Tesoro de EEUU y Wall Street ha puesto de manifiesto la falta de responsabilidad de las autoridades federales a la hora de “jugar” con el dinero de los contribuyentes. Al menos eso se deduce de los informes publicados por los encargados de intentar adivinar si el gobierno hace sus deberes. Aquí hay gato encerrado y Michel Moore está dispuesto a encontrarlo.

- London Stock Exchange - Un ex directivo de Lehman Brothers será el nuevo consejero delegado de la Bolsa de Londres (Cinco Días - 13/2/09)



El consejo de administración del operador de la Bolsa de Londres, London Stock Exchange (LSE), ha designado a Xavier Rolet como nuevo consejero delegado de la compañía en sustitución de Clara Furse, a la que relevará el próximo 20 de mayo.

Rolet, de 49 años, desempeñó entre los años 2000 y 2008 diversos cargos de responsabilidad ejecutiva en la filial europea de Lehman Brothers, ocupando el puesto de consejero delegado de la entidad en Francia hasta octubre de 2008.

LSE, que se fusionó con su homólogo de la Bolsa de Milán en 2007, ha protagonizado en los últimos años algunos de los principales movimientos de consolidación en el sector, después de haber rechazado las diferentes proposiciones de compra por parte del gestor de la Bolsa de Fráncfort, así como los acercamientos que en su momento realizaron tanto Euronext como Nasdaq.

- El ocaso de “Sir Fred, el triturador” (El Economista - 13/2/09)

(Por Iain Dey / Kate Walsh)





Catálogo: papers
papers -> Xii congreso de aecpa ¿Dónde está hoy el poder? San Sebastián País Vasco, del 13 al 15 de Julio de 2015
papers -> Paper El “Big-cuent” del Bitcoin (¿de “burbu-giles” a “gili-coins”?) Introducción y cuenta la historia…
papers -> Una creación deliberada de la ignorancia (agnotología)
papers -> Las noticias televisivas españolas en las cadenas generalistas y la temática del acoso
papers -> “Jóvenes inmigrantes: una identidad en construcción”
papers -> Deslocalización inversa
papers -> Imagining Keynes (It’s time to get stimulated vs. ¡Take the money and run!)
papers -> 5th laccei international Latin American and Caribbean Conference for Engineering and Technology (laccet’2007)
papers -> Submission Format for ims2004 (Title in 18-point Times font)
papers -> ¿Qué funciones desarrollan las aplicaciones de internet en la relación escuela familias? Un análisis piloto de 10 centros educativos. Autores


Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos