Jurisdicción interdisciplinaria



Descargar 177.5 Kb.
Página1/5
Fecha de conversión28.12.2017
Tamaño177.5 Kb.
Vistas267
Descargas0
  1   2   3   4   5




LOS EQUIPOS TECNICOS DE LOS TRIBUNALES DE FAMILIA

DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
María Silvia Villaverde

¿Qué hacen entonces los jueces cuando juzgan?

Según parece: conocen, interpretan, valoran, deslindan, estipulan,

no de una manera monádica, aislados, solitarios y caprichosos,

Si no como seres sociales, portadores de una cultura técnica,

pero irreductiblemente permeables al conjunto de representaciones,

estados de conciencia y visiones del mundo

que comparten con sus congéneres y

que coadyuvan, con su trabajo,

a veces a conservar y otras veces a transformar.



Carlos María Cárcova1


  • La interdisciplina como principio de organización (ps.1 a 9)

  • Peligros axiológicos y epistemológicos (ps.9 a 17)

  • Afinidades e irradiaciones del principio interdisciplinario (ps.17 a 23)

  • Bibliografía (ps.23 a 29)


La interdisciplina como principio de organización
Las reformas constitucionales han venido a realzar la importancia de la familia, imponiendo al Estado facilitar los medios y condiciones para procurar la intangibilidad y el equilibrio de aquélla, dotándola de las mejores posibilidades para lograr la consecución de su fin primario: la continuidad del proceso de formación integral de la progenie y la inserción de la misma en el cuerpo social”.2
Consciente el legislador procesal de que son las reglas procesales las que infunden vida a los derechos sustantivos, las que activan dichos derechos para hacerlos efectivos3, entendiendo así el clásico derecho a la jurisdicción como derecho a una tutela judicial eficaz, hará los aportes funcionales indispensables de cara a lo mandado por la norma suprema, creando Tribunales de Familia y procedimientos orientados hacia la conciliación, e insertando en cada uno de los noveles tribunales un Equipo Técnico auxiliar, que asistirá interdisciplinariamente y colaborará con los jueces y el consejero de familia en las tareas y funciones que éstos les asignen4.
Se entenderá la contribución procesal en la plenitud de su sentido. En primer lugar, “hacerse cargo del texto legal” implica atender al significado de las palabras, no prescindiendo de ellas sin dar razón plausible; lo que supondrá el necesario “análisis conceptual”5, aceptando que los términos empleados por el legislador no son superfluos, sino que han sido empleados con algún propósito, sea de ampliar, limitar o corregir conceptos6.
Corresponde señalar al paso, que la inmediación judicial es uno de los principios del proceso familiar7, que al crearse el fuero ha sido concebido en forma inescindible con la especialización; pues a la luz del principio de realismo procesal un tribunal es efectivamente especializado en la medida en que lo es su agente. Con razón destaca Kemelmajer de Carlucci que, “nada es posible, si hay ineficiencia gubernamental, si quienes ocupan los cargos no conocen su ‘métier’, o no están consustanciados con la ideología de la nueva protección”8.
Admitiendo que los conflictos familiares que llegan a los Tribunales en mínima parte tienen contenido jurídico y que su complejidad es inabordable por el derecho solo, se han institucionalizado los Equipos Técnicos, como verdaderas extensiones de los operadores jurídicos en áreas extrajurídicas. Conforme al art.3 de la ley 11.453, los integrantes del Equipo Técnico asistirán interdisciplinariamente y colaborarán con los jueces y los dos consejeros de familia en las tareas y funciones que éstos les asignen. El derecho ha admitido, aunque la mayor parte del camino reste por andar, que ha menester una complementación con otros saberes para aprehender en su totalidad al ser humano9. La inmediación judicial se ve, de este modo, ampliada en sus repercusiones por la interdisciplina (entendida propiamente, no como sinónimo de multi o pluridisciplina10 ), pues posibilita la profundización jurídica del sentido nuclear de la persona mediante la indagación profunda de su realidad y de sus interacciones exigiendo del juez soluciones que se adapten a las circunstancias de cada caso, a la realidad de la cuestión a resolver.
En este marco se diseña el juez de los nuevos tiempos, que no es precisamente el juez espectador, puro, ahistórico, neutro, sin ninguna relación con lo extrajurídico, confinado en el expediente, al servicio de principios abstractos y en contacto sutil con el mundo de las esencias por su calidad de juzgador independiente e imparcial, sino el juez protagonista, que dialoga con las partes y que tiene frente a él a los autores del drama y los acompaña, que reconoce –porque honra a la persona como centro y fin del derecho- que la construcción de su sistema de comprensión debe ser interdisciplinario para poder atender al contexto11de la persona y a sus especialísimas circunstancias -a las que ha de acceder a partir del trabajo en equipo12, que le permitirá organizar una estrategia útil, entendida como una solución actual y previsora.13
La carencia de una visión interdisciplinaria en la que el derecho, como saber, interactúe con otros saberes, coloca al juez en un estado de aislamiento, que reduce su nivel de comprensión. La inapetencia de otros conocimientos y la incapacidad para construir una adecuada comunicación interdisciplinaria tornan al juez en un ser puro y solitario, que conoce bien la ley y su relación con los autos, “pero desconoce la relación de los autos con la realidad. No sabe apretar y exprimir los procesos hasta que ellos destilen la sociedad, la violación de derechos humanos, personas que sufren, personas con hambre”14
La digresión que me he permitido pretende introducir el tema de la interdisciplina como central en el proceso familiar y trenzar fuertemente su comprensión con los principios de especialidad y de inmediación; sugiriendo además su exploración en general para enfrentar eficazmente el desafío que representa para el derecho la creciente complejidad y la multiplicación de las especializaciones, fenómeno al que algunos autores se refieren –destacando sus derivaciones negativas- como “balcanización o babelización del conocimiento”15. Para conjurar dichos impactos en los procesos de toma de decisión complejos y ante la necesidad indispensable de entrelazar las diferentes disciplinas surge hacia la mitad del siglo veinte, la pluridisciplinariedad y la interdisciplinariedad. Con relación al derecho de familia, Díez-Picazo destaca su abstracción y simplificación, denuncia sutilmente la naturaleza histórica de la misma, e invita, para comprobarlo, a rastrear por el Código Civil los textos o los puntos en los que afloran los afectos como fundamentos de las relaciones familiares. Infructuosa búsqueda. Nos encontramos con un homo jurídicus, desprovisto por completo de lazos afectivos. Como consecuencia, cuando los afectos afloran, el Derecho salta en añicos.16
La inmediación especializada viene a dar respuesta al problema familiar abordándolo como una cuestión compleja, abriendo lo jurídico mediante el auxilio de las otras disciplinas. En efecto, la justicia tradicional, pensada para el conflicto bilateral, era insuficiente, cuando no ineficaz, para encauzar plenamente el interés de la familia. La ineficiencia devenía de desatender la especificidad del conflicto en las relaciones familiares, pues el procedimiento no se debe colocar en el vacío, ya que las técnicas procesales tienen funciones sociales y un pronunciado efecto sobre la manera en que opera la ley sustantiva17.
Sin embargo, la apertura jurídica no habrá de concretarse de cualquier modo sino de acuerdo al principio de organización interdisciplinario, conforme lo prescribe la ley de creación de los tribunales de familia. La interdisciplina como principio de organización requiere un enorme esfuerzo –enorme, porque se trata de una adaptación cultural en la que se haya involucrada la relación de los partícipes con el poder- y una iniciación seria en el lenguaje, los paradigmas y las controversias de las diversas disciplinas reunidas. Como consecuencia, el intercambio entre los operadores jurídicos y los integrantes del Equipo será cotidiano, trabajarán juntos al mismo nivel todos sentados a la misma mesa18, evaluando cada situación mediante el diálogo argumentado entre las diferentes perspectivas científicas y generando simultáneamente una ética fundada en la búsqueda cooperativa de la verdad, sobre la base de la diversidad. Es una organización que parece generar orden del caos y de la inestabilidad –propios de encuentro interdisciplinario19-, al contrario de las organizaciones tradicionales que trataban de imponer el orden (y a menudo acababan produciendo mucho caos)20 Evidentemente el modelo de organización judicial, denominado por Garth justicia desconectada, cuya vigencia tantos males nos ha hecho padecer, es incompatible con el modelo elegido por el legislador bonaerense.21
La interdisciplina22 es una práctica compleja, que exige reflexión sobre sus condiciones epistemológicas, a fin de distinguirla adecuadamente de la multidisciplina y de la transdisciplina. En la multi- o pluri-disciplina, los saberes se yuxtaponen sobre un objeto común, desarrollando sus perspectivas específicas y generando objetos diferentes, en una especie de Babel científica (“suma caótica de posiciones distintas”23), en el que coexisten los distintos discursos in-diferentes unos frente a otros. En la transdisciplina se busca producir, mediante la integración de las disciplinas, un conocimiento autónomo del que resultarán nuevos objetos y nuevos métodos. Ost, recurriendo nuevamente a una metáfora lingüística, compara sus resultados a una especie de esperanto científico.
En la práctica interdisciplinaria, en cambio, se parte de la elaboración jurídica del problema –colocado como centro del sistema de intercambios interdisciplinarios- y se lo somete a diversas reelaboraciones metajurídicas, que por aproximaciones sucesivas –como en un diálogo- producen reorganizaciones parciales de los enfoques que participan en el abordaje. En este esquema, no debe considerarse al derecho como mero receptáculo de las proyecciones extra-jurídicas, pues el sistema disciplinario opera como si fuera el modelo del sistema solar, en que la disciplina ubicada en el centro del sistema ejerce un rol relevante. La verdadera interdisciplina consiste en realizar sucesivamente una serie de permutaciones de posiciones, exponiendo cada una de las disciplinas su paradigma a la crítica de las otras; ello a fin de evitar los peligros: axiológicos, de reforzar acríticamente las legitimidades de los demás saberes; y epistemológicos, de distorsión de conceptos y de disolución de las problemáticas.
Finalmente, en la base de la práctica interdisciplinaria subyace una actitud ética, que Ost califica como dialógica, pues sin renunciar a su propia identidad los protagonistas del equipo se enrolan en un debate cooperativo24 (“colaboran”) donde prevalece la búsqueda de puntos de vista –sino comunes, lo que carecería de interés- al menos susceptibles de transformación al escuchar la postura del otro. La interdisciplina propone un diálogo argumentado de convicciones y compromete en la búsqueda colectiva de la verdad, presuponiendo la diversidad y asumiendo la incertidumbre del resultado. El movimiento sistemático “de una orilla a la otra” de las disciplinas da consistencia a un espacio intermedio -por el que transita el conocimiento- y rescata su fecundidad dado que en dicho espacio se enfrentan, se cruzan y, algunas veces convergen, las distintas perspectivas disciplinarias. El juez aparece en ese espacio asegurando la circulación de los saberes (como Hermes25), que se exponen -a menudo peligrosamente (en el sentido resaltado previamente)- al otro. La verificación de que la verdad a la que se aspira se genera en equipo, y que, por lo tanto, el poder se comparte, se erige en uno de los obstáculos –consciente o inconsciente- más difíciles de superar para la implementación del modelo interdisciplinario.26
Peligros axiológicos y epistemológicos
Los peligros axiológicos y epistemológicos a los que se exponen las disciplinas en el intercambio interdisciplinario, deben prevenirse a tiempo debido al progresivo proceso de empobrecimiento al que se condenaría, desde su inicio, a la novedosa y enriquecedora práctica incorporada al derecho procesal por el legislador bonaerense.
Pues no son pocos los intentos por acorazar dentro de la prueba pericial al Equipo Técnico del Tribunal de Familia, desde la práctica y desde la doctrina27. Lo avizoraba Belluscio hace más de una década, cuando anticipándose al porvenir denunciaba la insuficiente estructura judicial para el litigio familiar y la necesidad del auxilio de profesionales especializados, cuya actuación no siempre se adecua a las reglas procesales tradicionales referentes a la prueba pericial o instituciones similares.. (y) que pueden actuar, según los casos, por especialidades o interdisciplinariamente.”28
En coincidencia, afirma Bermejo29 que los informes del Equipo Técnico no son prueba pericial por su objeto, cuando han sido realizados a pedido del Consejero de Familia30: a los fines de la conciliación, para analizar cuál es la opción más conveniente a ambas partes para conciliar, para orientar al Consejero de Familia y analizar cuales son las pautas para llegar al acuerdo, o como una forma de seguimiento y evaluación31. Pueden realizarse en forma oral –en la audiencia, antes de ella, luego de concluida, y aún telefónicamente32-, o escrita -agregados al expediente o reservados-. Resulta conveniente aclarar que no en todos los casos la conciliación o autocomposición en familia es sinónima de afianzamiento de la justicia, por ello el Consejero de Familia podrá supeditar la admisibilidad de la Etapa Previa al asesoramiento interdisciplinario del Equipo Técnico: por ejemplo, cuando tenga conocimiento de la existencia de antecedentes minoriles que comprometerían el interés superior del niño (arts. 75 inc.22 Constitución Nacional y 3.1.Convención de los Derechos del Niño).
Agrega Bermejo, como elementos a considerar para descartar la naturaleza probatoria de los informes técnicos, que se confeccionan sin intervención (o contralor) de los letrados, sin notificación previa a las partes en algunos casos (cuando la Asistente Social realiza informes socioambientales33), y que la ley no prevé su impugnación por las partes en plazo o forma, como medio de control, sino que ello se efectúa en la audiencia con el Consejero y en el marco de la oralidad y la confidencialidad que ésta implica. Destaca, además, que la actuación de algunos de los integrantes del Equipo Técnico en la Etapa Previa no es causal de recusación ante una designación de la misma persona, como perito en el proceso, pues de conformidad con el art.844 Código procesal bonaerense, la prueba pericial (dictamen pericial, como elemento probatorio cuya finalidad es la comprobación de los hechos controvertidos) será practicada, en principio, por intermedio de los profesionales del Equipo del tribunal.34
En idéntico sentido se ha resuelto en los tribunales pioneros que “la misión de los auxiliares de dicho cuerpo no es terapéutica o asistencial y se diferencia de la intervención de los peritos que tiende a dilucidar puntuales hechos en conflicto (T.F., 1, LP, 1148-6-96, 15-11-96), y que “el informe del Cuerpo Técnico Auxiliar sobre la situación socio-ambiental de las partes tiene por finalidad ilustrar al Tribunal y se ordena sin sustanciación alguna el pedido de explicaciones formulado por las partes (T.F., 1, LP, 50-04-95, 25/8/95)35
Por otra parte, es especialmente en la Etapa Previa, donde se promueve la conciliación como una forma de manejar el conflicto, ya que por la naturaleza de las relaciones familiares36, en general complejas y a largo plazo, conviene al interés de la familia la solución negociada de los problemas, con miras al restablecimiento, mejoramiento, o conservación de la comunicación y del diálogo, trascendiendo el esquema del proceso contencioso, basado en el conflicto de pretensiones, que, en general, enemista a familias enteras (hasta las de los testigos, a veces), sirviendo a la profundización de los conflictos y enfrentamientos y, “por eso, desatendiendo la necesidad impostergable, de contribuir al afianzamiento de la justicia” (Zannoni), en la especie familiar (arts.15 y 36 Const.Prov.Bs.As.). Pero la autocomposición no es privativa de esa Etapa, sino que es de la esencia de la labor del Consejero de Familia y también de los jueces familiares, pues el legislador procesal la promueve a lo largo de todo el proceso; su valor radica en que precisamente evita someter a una decisión de carácter jurisdiccional, lo que los justiciables pueden obtener por sí mismos (Etapa Previa arts.828 a 837, art.843 inc.3, 849 inc.1, sin perjuicio de que el juez recurra a las facultades reconocidas por el art.36 inc.4 CPC “en cualquier momento”). La función conciliadora del juez se desarrolla con la intervención intensa de los integrantes del Equipo, dinamizada por el principio interdisciplinario, que fundamentalmente incluye en el momento procesal el contexto vivencial del justiciable, quedando así el resultado de la intervención judicial enriquecido por la incorporación de la complejidad de cada situación. (Inmediación-especialización-interdisciplina)

Cárdenas37 destacaba estas intervenciones por su eficacia, en contraposición con el resultado de un conflicto ritualmente planteado; pues “sólo es útil un juez que se instala con su imperio en medio de la crisis de la familia, y que la apoye, acompañe y entrene en el proceso de organización o reorganización en que se encuentra. Sólo este proceso es el que garantizará la efectividad del derecho de cada uno de los miembros de la familia dentro de ella... el juez debe trabajar con un equipo interdisciplinario... expertos que en conjunto con el juez analicen el caso, el lenguaje metafórico38 de la familia y diseñen una estrategia. Este trabajo en equipo debe incluir a los abogados39 y demás funcionarios intervinientes”. Es esencial que el juez no pierda de vista que, aún en los momentos de mayores transformaciones, él encarna la figura del Ausente (la sociedad), la figura del que habla ex officio; él es el representante del grupo social completo. Pues cuando el juez maneja tanto los afectos como los conceptos, puede llegar a confundir su papel con el del terapeuta o el del amigo40.


Creo también advertir un peligro similar al referido en el parágrafo anterior en la propuesta -anotada41 por Gelsi Bidart, Torello y Vescovi en el Anteproyecto de Código Modelo citado- surgida en el Coloquio de Pau (6/9 de julio de 1982) -Le réglement des conflicts hors des tribunaux o Settelment of disputes out of court: “...se habló de un funcionario preparado especialmente para la conciliación, que con su locomoción pudiera ir, de inmediato, al lugar donde se planteaba el conflicto, con algunos conocimientos jurídicos, pero en especial con preparación psicosociológica que obrara como asistente social para buscar una solución práctica y equitativa”. Esta nota llamó especialmente mi atención por su coincidencia con la tendencia –especialmente en los conflictos de violencia familiar en sus diversas modalidades, exclusiones del hogar y régimen de visitas- a que sean los integrantes del Equipo Técnico (especialmente las asistentes sociales42) los principales hacedores directos del entendimiento previo a toda solución valiosa, para acompañar luego eficazmente –no sólo formalmente- a las partes en la elaboración de un forma de organización durable y proyectiva (acuerdos estratégicos). Recién en un segundo momento procesal con la integración de la intervención inicial, se despejan los riesgos epistemológicos y axiológicos iniciales originados por la participación aislada de una de las disciplinas, aunque la inestabilidad congénita del modelo siempre amenace con el vuelco hacia la multidisciplina o hacia la transdisciplina.
Afinidades e irradiaciones del principio interdisciplinario
En la práctica cotidiana la participación de los profesionales extra-jurídicos revela cómo el manejo burocrático del expediente judicial menoscaba la dignidad humana, al borrar identidades que configuran la subjetividad de cada persona, siendo su máxima expresión la despersonalización43 de la sentencia, cuya motivación se limita al cumplimiento de la obligación formal de dar razones para la decisión (propia del Estado de derecho formal) –lo que no se identifica con la exigencia de argumentación sustancial (propia del Estado de derecho material). Los tipos de argumentos y el tipo de razonamiento han cambiado.44
Sin embargo, el producto de una intervención multidisciplinaria es radicalmente diferente al de la interdisciplina, dado que aquélla consiste en la yuxtaposición sobre el “objeto” de diversas disciplinas, lo que se traduce en un sistema de anotaciones sucesivas (acumulación de documentos para transferir la información: con los informes agregados, el expediente circula en escala ascendente hasta llegar al juez, en un tribunal desconectado45), merced a las que la persona queda fragmentada en tantos registros como disciplinas participen (babelización o balcanización del conocimiento). Se ha dicho que esta red de escritura capta e inmoviliza al sujeto dentro de los diversos conceptos o -en el caso de las estructuras judiciales organizadas verticalmente- dentro de los conceptos jurídicos (se dota a la persona de existencia real en tanto –por ejemplo- “enfermo mental”), impidiéndose así la apertura de la visión integral, compleja, pero humanizadora. En cuanto a las afinidades con las opciones de estructura interior del proceso: la multidisciplina se haya en correspondencia con la estructura del proceso escrito, realizado de manera fragmentaria (acto por acto) y sucesiva, dominado por el principio de preclusión.46
En la interdisciplina, en cambio, se produce una reelaboración de los conceptos, que conmueve toda categoría simplificadora que se implante sobre las personas y sus problemas –ello ocurrirá en la medida en que los profesionales no actúen reforzando acríticamente las “legitimidades” de alguna de las disciplinas en desmedro de las otras participantes (peligros axiológico y epistemológico). Basta observar la modalidad de redacción de los informes, que se ven impregnados por categorías y términos jurídicos, tales como, “la suscripta, la causante, la insana, autos, carátula; llamar a las personas por los artículos a los que correspondía su tipo de enfermedad: ‘...es un 141’, “está encuadrado”; o el sentido de las entrevistas domiciliarias -continúo con el ejemplo del “enfermo mental”- que relevan información que responde solamente a las necesidades de otras disciplinas (cobertura social, patrimonio, ingesta de medicamentos), lo que termina reificando (en el caso) una posición de la asistente social (trabajadora social) como asistente de esas otras disciplinas47. Los efectos de las abdicaciones disciplinarias no se limitan a esa servidumbre, sino que también queda ratificada la fijación de la persona como “sujeto enfermo mental”, desconociéndose su palabra, sus amistades, sus gustos, su barrio –en fin, sus identidades. La desnaturalización del principio interdisciplinario no es neutra, aunque sí es tranquilizadora, porque bajo el manto del cambio y la apertura, todo sigue igual.
Conservando el ejemplo del “sujeto enfermo mental” para materializar los desarrollos de la primera parte, preciso es advertir que el integrante del Equipo Técnico familiar no limitará su función al llenado de informes destinados “a elevar al juez”, sino que desentrañará -en el esquema de los diferentes marcos explicativos- conjuntamente con los demás miembros del equipo y con el juez o el Consejero de Familia, las diversas identidades que permitan dar una visión integral de la persona, concebida a partir de sus capacidades y potencialidades –para lo cual resulta significativo darle valor a lo que ésta pueda decir de si misma- y revalorizando su vida cotidiana como espacio significativo48. ... se ordenó el traslado (de M.) desde la Colonia a una clínica neurosiquiátrica privada, ubicada a dos cuadras del domicilio de los progenitores; lo que impidió la fractura del vínculo familiar, teniendo en cuenta que para una familia perteneciente a una clase social baja las distancias entre el hogar familiar y los lugares de internación se convierten en una barrera insuperable. Durante su internación en la Colonia, el joven fue visitado por uno de los Jueces y las Asistentes Sociales; lo mismo se hizo en la Clínica Privada, en la que aún hoy se halla internado, recibiendo contención familiar de su madre y hermanos, ya que su padre falleció en el año 1999 (párrafo de la nota realizada por una Asistente Social integrante del Equipo Técnico interdisciplinario de un Tribunal de Familia bonaerense, en el que relata casos en los que ha tenido intervención directa, de conformidad con el art.3 de la ley 11.453)49
Así como subrayé la afinidad entre la multidisciplina y el proceso escrito, considero que también existe aproximación entre la ética de la interdisciplina y la del proceso por audiencias. Por su naturaleza, afirman Gelsi Bidart y Castillo de Gelsi,50 el proceso es una obra común de los varios sujetos que la integran, obviamente, mejor se realiza si, en común, se reúnen aquéllos para colaborar, hacer conjuntamente, esa actividad múltiple y heterogénea. Desde este punto de vista –prosiguen- la oralidad no es una opción por el modo de expresarse (hablado en vez de escrito), sino una manera natural de hacerlo, cuando se reúne a un conjunto de personas para dialogar sobre un problema, entendiendo por diálogo, no la sucesión de monólogos, sino el aporte de cada uno, al desenvolvimiento de un pensamiento que aspira a ser común, de todos. La audiencia es el proceso en vivo, la actuación conjunta, simultánea de los sujetos principales, eventualmente con los complementarios, para realizar su desenvolvimiento. Al estar en presencia las partes, la solución espontánea, natural, es que conversen y no que se escriban.
Como corolario, las razones invocadas por el sentenciante a la hora de fundar su voto51 llevarán la marca del principio interdisciplinario incorporado por el legislador procesal y del que hay que hacerse cargo por ser derecho vigente, reafirmándose el repudio de los juridicismos -esto es de aquellas concepciones pretendidamente asépticas52- y la exigencia de personalización53.
Finalmente, la incorporación de las diversas disciplinas ajurídicas conforme al modelo interdisciplinario produce inevitables irradiaciones:

1) sobre la cultura organizacional54 (a partir de su ética)

2) sobre los parámetros de diseño [pues se desplaza el énfasis, desde las formas y la rigidez del procedimiento a la creatividad contra la inercia de la burocracia55, y a la acción contra el abuso de proceso, contra los excesos del rito, a favor del “clare loqui56 (=hablar claro) y contra la verticalidad interna57], y

3) sobre la transmisión de las ideas estratégicas básicas (pues, como destaqué previamente, resulta inconciliable con el modelo de justicia desconectada al aumentar el compromiso del personal, organizado en una cada vez más apretada red comunicacional; el esquema interno se repite sobre la comunidad, estructurándose también el trabajo en red con las demás instituciones -escuelas, hospitales, unidades sanitarias, profesionales particulares de las familias, municipalidades, policía, entre otros-, lo que redunda en la consolidación de la democracia que no es sólo un modo de atribuir la autoridad58 sino de ejercerla).


Ante el desafío de la complejidad, el actum triarum personae en el fuero familiar59 ha salido enriquecido. El proceso concreta la apertura del derecho a las demás ciencias integrándolas en la reelaboración de los conceptos jurídicos mediante la interdisciplina y, simultáneamente, encauza la exigencia ciudadana de máxima participación en el desarrollo del proceso y en la configuración de las respuestas, en aras de lograr la funcionalidad del derecho como instrumento de pacificación social.
“...porque, como se dijo con acierto, el Derecho sirve para la gente o no sirve para nada”

Roland Arazi60
Bibliografía

LOS EQUIPOS TECNICOS DE LOS TRIBUNALES DE FAMILIA

DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES



  1. Ac.59.680 de la S.C.J.B.A. del 9/6/1998 “P, M.D.contra A., E.s/Filiación e indemnización por daños y perjuicios”, publicado en el B.O.del 20/1 de agosto de 1998, ps.4742 y 4785, respectivamente. (Del voto del Dr. Eduardo Julio Pettigiani)

  2. Allende, Cecilia Flavia, y Cornejo, María del Carmen, Una experiencia de trabajo social en el área correccional de los juzgados de menores, Cuadernos de familia, Septiembre-diciembre 1988, Vol.5 n°3, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, ps.5 a 17.

  3. Alsina, Hugo, Tratado teórico-práctico de derecho procesal civil y comercial, 2ª. Edición, Buenos Aires, 1961, T III, ps.471 a 525.

  4. Anteproyecto de ley. Juzgados de familia, La Plata, 1987.

  5. Baldrich, Mirtha Liliana, El insoslayable aporte de la pericia social, Cuadernos de familia, Enero-diciembre 1989, Vol.6 nros.1,2 y 3, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, ps.45 a 48.

  6. Bancaud, Alain,. Considérations sur une “pieuse hypocrisie”: la forma des arrts de Cour de Cassation. (Sur L’ambivalence constitutive du juge suprme et le monde de la nécessité). Revue Droit et Société 7-1987, ps.365 a 378.

  7. Becker, Gary, Tratado sobre la familia, Alianza Universidad, Madrid, 1987 (Título Original: Treatise on the family, Harvard University Press, Cambridge, Mass., 1981).

  8. Belluscio, Augusto C., Especialización de los órganos judiciales familiares, Derecho de Familia, Revista interdisciplinaria de doctrina y jurisprudencia, nº1, ps. 37 a 47, Abeledo-Perrot., Buenos Aires, 1989.

  9. Belluscio, Augusto C., Incidencia de la reforma constitucional sobre el derecho de familia, LL., T.1995-A, Doctrina, ps.936 a 949.

  10. Berizonce, Roberto O., y Fucito, Felipe, (dir) Los recursos humanos en el Poder Judicial, Rubinzal-Culzoni Editores, Bs.As., 2000, ps.517 a 522.

  11. Berizonce, Roberto O., Bermejo, S.Patricia y Amendolara, Zulma A., Tribunales y proceso de familia (Ley 11.453 modificada por ley 12.318), Librería Editora Platense, La Plata, 2001.

  12. Bermejo, Patricia, La prueba en el fuero de familia de la Provincia de Buenos Aires. En La prueba.Libro en memoria del Profesor Santiago Sentís Melendo. Coordinador: Morello, Augusto M., Librería editora Platense, La Plata, 1996, p.331.

  13. Camargo, Luis, Límites y alcances del acto juridico en familia, www.psiconet.com

  14. Cappelletti, Mauro, y Garth, Bryant, El acceso a la justicia. La tendencia en el movimiento mundial para hacer efectivos los derechos. Fondo de cultura económica, México, 1996.

  15. Cárcova, Carlos María, ¿Qué hacen los jueces cuando juzgan?. Enfoques plurales sobre la interpretación del derecho y de la hermenéutica judicial, en Derecho privado. Libro homenaje a Alberto J.Bueres, dirigido por Ameal, Oscar J. y coordinado por Gesualdi, Dora Mariana, Ed.Hammurabi –José Luis Depalma, Argentina, 2001, ps.3 a 14.

  16. Cárcova, Carlos María, La opacidad del derecho, Editorial Trotta, Colección estructuras y procesos, Serie Derecho, Madrid, 1998., ps.160 a 183. (Análisis del funcionamiento de espacios problemáticos, asociados a la producción de opacidad jurídica - definida ésta por el autor, por el hecho de que los hombres, súbditos del derecho al que deben adecuar sus conductas, no lo conocen o no lo comprenden)



    Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos