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JOSÉ BLEGER

ESCUELA

Psicología Institucional Psicoanalítica

FORMACIÓN


Psiquiatra y psicoanalista argentino. Fue una de las importantes figuras de la segunda generación psicoanalítica de nuestro país. Nació en Santa Fe y realizó sus estudios de medicina en Rosario. Practico la psiquiatría en Stgo. Del Estero. Luego se instaló en Bs. As. y se integró a la APA, donde desempeño un importante papel en lo referente a la formación didáctica. Con un pensamiento marxista y preocupado por los temas sociales y políticos, adhirió al Partido Comunista Argentino. Ambas inserciones institucionales le valieron duras críticas al producir un escrito sobre materialismo histórico y psicoanálisis. En 1961 fue excluido del PCA. Sus principales referencias teóricas provienen de E. Pichon Riviére, Elliot Jaques y de la Escuela Inglesa. Fue profesor fundador de la unión entre Psicología e Institución y crea, en 1965 la cátedra “higiene Mental” en el Dto. De Psicología de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Trabajo principalmente los distintos niveles de complejidad entre los campos de los individual, lo grupal y lo institucional.

CONCEPTO

DE

INSTITUCIÓN


Desde sus estudios sobre la Psicología Institucional dice que el concepto de institución ha sido usado con significados muy distintos, en uno de los cuales se define como “organización” en el sentido de una disposición jerárquica de funciones que se realizan generalmente dentro de un edificio, área o espacio delimitado.

Para explicarnos el papel del grupo como institución y el papel del grupo en las instituciones, agrega que el grupo es un conjunto de instituciones, pero tiende a estabilizarse como una organización con pautas fijas y propias, teniendo como ley que sus objetivos explícitos pasan a segundo plano y la perpetuación de la organización como tal a primer plano. Tienden a tener la misma estructura que el problema que tiene que enfrentar. Ellas constituyen partes de la personalidad de los individuos.

Afirma que las instituciones y organizaciones son depositarias de la parte psicótica de la personalidad. Considera que la empresa es la institución que plantea los problemas más agudos en cuanto a la elucidación de objetivos y a la aceptación de la tarea profesional.


DISPOSITIVO DE INTERVENCIÓN

Taller de reflexión institucional

en grupos heterogéneos.



METODOLOGÍA

Encuadre Psicoanalítico y Observación/indagación Operativa



JOSÉ BLEGER : LA PSICOLOGIA INSTITUCIONAL

Se inserta tanto en la historia de las necesidades sociales como en la historia de la psicología, y dentro de esta última, no se trata solo de un campo de aplicación de la psicología, sino fundamentalmente de un campo de investigación; no hay posibilidad de ninguna tarea profesional correcta en psicología si no es al mismo tiempo una investigación de lo que está ocurriendo y de lo que se está haciendo. La práctica no es una derivación subalterna de la ciencia, sino su núcleo o centro vital; y la investigación científica no tiene lugar por encima o fuera de la práctica, sino dentro del curso de la misma. La Psicología Institucional no es una rama de la Psicología aplicada, sino un campo de la Psicología, que puede significar en sí mismo un avance extraordinario tanto en la investigación como en el desarrollo de la Psicología como profesión. Piensa que no se puede ser psicólogo si no se es al mismo tiempo un investigador.


La Psicología se desarrolla ganando terreno a la abstracción y afirmándose gradual y progresivamente en el terreno de lo concreto desde una Psicología inhumana del hombre hacia una Psicología que capte lo específicamente humano. En psicología institucional nos interesa la institución como totalidad, pero siempre en función de la totalidad.

Por Psicología Institucional se entiende el estudio de los factores psicológicos que se hallan en juego en la institución, por el mero hecho de que en ella participan seres humanos y por el hecho de la mediación imprescindible del ser humano para que dichas instituciones existan. Toda la vida de los seres humanos transcurre en instituciones; éstas tienen un papel en la estructuración de la personalidad en el curso del desarrollo del individuo.


Nos interesa estudiar, como psicólogos institucionales, la dinámica psicológica que tiene lugar en cuanto al hecho de que cada individuo tiene comprometida su personalidad en las instituciones sociales y se conduce con respecto a las mismas en calidad de precipitados de relaciones humanas y en calidad de depositarias de partes de su propia personalidad. La institución forma parte de la organización subjetiva de la personalidad, de manera tal que en ciertos sectores de ésta el esquema corporal incluye la institución o parte de ella. El ser humano encuentra en las distintas instituciones un soporte y un apoyo, un elemento de seguridad, de identidad y de inserción social o pertenencia.
Desde el punto de vista psicológico, la institución forma parte de su personalidad, configuran distintos significados y valores de la institución para los distintos individuos o grupos que a ella pertenecen. Cuanto más integrada la personalidad, menos depende del soporte que le presta una institución dada; cuanto más inmadura, más dependiente es la relación con la institución y tanto más difícil todo cambio de la misma o toda separación de ella.
La institución no es solo un instrumento de organización, regulación y control social, sino que al mismo tiempo es un instrumento de regulación y de equilibrio de la personalidad, y de la misma manera en que la personalidad tiene organizadas dinámicamente sus defensas, parte de éstas se hallan cristalizadas en las instituciones.
Las organizaciones institucionales tienden a ser depositarias de las partes más inmaduras de la personalidad, justamente en el encuadre del funcionamiento de las mismas, es decir, en las funciones o formas más estereotipadas.




JOSÉ BLEGER: ROL DEL PSICÓLOGO

PSICÓLOGO INSTITUCIONAL

PSICÓLOGO COMO EMPELADO

En psicología institucional nos interesa la institución como totalidad, pero siempre en función de la totalidad.

Para ello, el psicólogo deduce su tarea de su propio estudio diagnóstico.



En el caso del psicólogo que trabaja en una institución pero en funciones que le son fijadas por los directivos de la misma o por un cuerpo profesional, no se ha dejado que el psicólogo haya deducido su tarea de una evaluación propia y técnica de la institución.

En este caso el psicólogo es un asesor o consultor.

En este caso es un empleado (sólo cumple órdenes).

Puede realizar la tarea concerniente a la psicología institucional porque hay una distancia óptima en la dependencia económica y en la independencia profesional, que es básica en el manejo técnico de las situaciones. Lo realmente importante e impostergable es que la dependencia económica del psicólogo institucional tiene que ser fijada en términos tales que no comprometan su total independencia profesional; todos los detalles concernientes a la inclusión del psicólogo en una institución tienen que ser recogidos por él como índices de las características de la institución y de las situaciones que deberá enfrentar.

Un psicólogo empleado no puede realizar la tarea concerniente a la psicología institucional porque no hay una distancia óptima.

Por ejemplo, para seleccionar personal o aplicar test a los integrantes o socios, no realiza una tarea dentro del encuadre de la psicología institucional, porque su tarea no ha derivado de su estudio y diagnóstico de la situación, así como no ha sido deducida de lo que a su juicio profesional correspondería realizar en la institución.



La experiencia muestra que en la institución que se estudia no se debe tener sino un solo rol.

El cumplir dos roles diferentes en el mismo lugar implicaría una superposición y confusión de encuadres con situaciones que se hacen muy difíciles de evaluar y manejar.

El psicólogo institucional se puede definir, en este sentido, como un técnico de los vínculos humanos, un técnico de la explicitación de lo implícito: ayuda a comprender los problemas y todas las variables posibles de los mismos, pero él mismo no decide, no resuelve ni ejecuta.

El rol de asesor o consultor debe ser rigurosamente mantenido, dejando la solución y ejecución en manos de los organismos propios de la institución: el psicólogo no debe ser, en ningún caso, ni un administrador ni un directivo ni un ejecutivo, ni debe superponerse en la institución como un nuevo organismo.

El psicólogo no es el profesional de la alienación ni de la explotación, ni del cometimiento o coerción ni de la deshumanización. El ser humano, su salud, su integración y plenitud constituyen el objetivo de su quehacer profesional, a los que no debe renunciar en ningún caso. Su función tampoco debe ser confundida con la educacional.






JOSÉ BLEGER: MÉTODO DEL TRABAJO INSTITUCIONAL

OBJETIVOS DE LA INSTITUCION

OBJETIVOS DEL PSICÓLOGO

Cada institución tiene sus objetivos específicos y su propia organización, con la cual tiene que satisfacer dichos objetivos.

Ambos (fines y medios) tienen que ser perfectamente conocidos por el o los psicólogos, como punto de partida para decidir su ingreso como profesional en la institución.

Toda organización tiene objetivos explícitos tanto como objetivos implícitos o, en otros términos, contenidos manifiestos y contenidos latentes.

Éstos deben ser valorados en forma separada de los efectos laterales que una institución puede producir.

Puede ocurrir que coexistan contenidos latentes y manifiestos que se equilibren en su gravitación y hasta entren en contradicción, y puede también suceder que el contenido latente sobrepase en su fuerza al contenido explícito.


El psicólogo debe saber que siempre el motivo de consulta no es el problema, sino un síntoma del mismo.

Si bien es cierto que resulta de gran utilidad para el psicólogo conocer los objetivos explícitos e implícitos de una institución para decidir y realizar su tarea profesional no es menos cierto que los latentes o implícitos a veces solo aparecen como consecuencia del estudio diagnostico que realiza el mismo psicólogo.

Además, del estudio de estos objetivos y de su dinámica y consecuencias, deben también ser valorados las finalidades u objetivos que la institución tiene para solicitar la colaboración de un psicólogo, y aquí cuentan tanto los objetivos explicitados como aquellos que forman parte de las fantasías de la institución, que pueden ser totalmente inconscientes. Estos hechos son, en conjunto, las circunstancias sobre las que justamente se tiene que actuar. Su participación en una institución promueve ansiedades de tipo y grado variados, y el manejo de las resistencias, contradicciones y ambigüedades forma parte de su tarea.


Para que una institución solicite y acepte el asesoramiento de un psicólogo en cuanto psicólogo institucional, la institución tiene que haber llegado a un cierto grado de madurez o insight de sus problemas o de su situación conflictiva, pero la función del psicólogo conduce también a que se tome mayor conciencia de su necesidad

Los objetivos de la institución refieren a dos aspectos diferentes: (1) a los objetivos propios (explícitos o implícitos) y a (2) los objetivos para los cuales se solicita o acepta la labor del psicólogo.

A ello se agrega la consideración de los objetivos del psicólogo mismo a los objetivos de la psicología institucional.

La finalidad o el objetivo que se desea alcanzar orienta la acción, formando parte del encuadre de la tarea.


En lo que concierne al psicólogo y a sus propios objetivos, este debe resolver acerca de (1) la demarcación de los objetivos generales o mediatos de su tarea; (2) su aceptación o no de los objetivos de la institución y/o de los medios que esta utiliza para alcanzarlos; (3) diagnóstico de los objetivos particulares, inmediatos o específicos.

La demarcación de los objetivos mediatos o generales de la tarea coincide plenamente con los objetivos de la psicología institucional que el psicólogo debe tener perfectamente establecidos y no admitir sobre ellos ninguna clase de equívocos. En todos los casos, el objetivo del psicólogo en el campo institucional es un objetivo de psicohigiene: lograr la mejor organización y las condiciones que tienden a promover salud y bienestar de los integrantes de la institución.






La aceptación por parte del psicólogo de los objetivos de la institución plantea problemas éticos y profesionales de primera magnitud y de la mayor gravedad.

El psicólogo no debe aceptar en ningún caso el trabajo en una institución en cuyos objetivos el psicólogo no esté de acuerdo o entre en conflicto. En psicología, la ética coincide con la técnica, o mejor dicho, la ética forma parte del encuadre de la tarea, ya que ninguna tarea puede ser llevada a cabo correctamente si el psicólogo rechaza la institución.

Tampoco puede el psicólogo aceptar una tarea profesional si está demasiado incluido o participe en la organización o el movimiento ideológico de la institución. Sin embargo, una identidad ideológica o afinidad no debe ser tomada en sí misma como una contraindicación absoluta: el psicólogo no tiene por qué exigirse neutralidad ni pasividad, pero si tiene que exigirse en su tarea profesional un encuadre que le permita trabajar y operar como psicólogo.

Aceptar el trabajo aceptando los objetivos de la institución significa solamente una condición para el encuadre de su tarea, pero los objetivos de la institución no son sus objetivos profesionales. Los objetivos particulares, inmediatos o específicos se refieren a aspectos del problema central, pero estudiados y manejados en función de la unidad y totalidad de la institución.





JOSÉ BLEGER: MÉTODO DEL TRABAJO INSTITUCIONAL

MÉTODO CLÍNICO


El método clínico se caracteriza por una observación detallada, cuidadosa y completa, realizada en un encuadre riguroso; este encuadre se puede definir como el conjunto de las condiciones en las cuales se realiza la observación, y constituye una fijación de variables o una eliminación de parte de las variables o una limitación de las mismas, o la fijación de un conjunto de constantes, que nos sirve tanto como medio de estandarización como de sistema de referencia de lo observado.

Lo que caracteriza específicamente a la psicología institucional es un encuadre particular de la tarea; dentro del encuadre se deben contar, en primer lugar, dos principios estrechamente interrelacionados: (a) toda tarea debe ser emprendida y comprendida en función de la unidad y totalidad de la institución; (b) el psicólogo debe considerar muy particularmente la diferencia entre psicología institucional y el trabajo psicológico en una institución.

El encuadre riguroso de la tarea significa convertir el mayor número posible de variables en constantes, de tal manera que la labor se realice dentro de ciertos límites fijos que dan mayor seguridad y sirven de esquema referencial. Este encuadre es el que no puede ser mantenido con dos roles distintos de la misma persona.

El modelo del encuadre psicoanalítico se extiende a la modalidad de la observación que se lleva a cabo, que no consiste solamente en un registro cuidadoso, detallado y completo de los sucesos, sino en una indagación operativa, cuyos pasos se pueden sistematizar así:



OBSERVACIÓN/INDAGACIÓN OPERATIVA:

(1) la observación de sucesos y sus detalles, con la continuidad o sucesión en que los mismos se dan;

(2) la comprensión del significado de los sucesos y de la forma en que ellos se relacionan o interactúan;

(3) la inclusión de los resultados de dicha comprensión en el momento oportuno en forma de interpretación, señalamiento o reflexión;

(4) la consideración del paso anterior como una hipótesis que, al ser emitida, se incluye como una nueva variable, y el registro de su efecto lleva a una verificación, ratificación, rectificación, enriquecimiento de la hipótesis o a una nueva.

Con ello se vuelve a reiniciar el proceso en el paso (1), con una interacción permanente entre observación, comprensión y actuación.



Lo más importante es que no solo se pueden aclarar y rectificar problemas y situaciones, sino que gradualmente tiene lugar un meta-aprendizaje que consiste en que los implicados en la tarea aprenden a observar y reflexionar sobre los sucesos y a encontrar su sentido, sus efectos e interacciones.

Para el psicólogo mismo no se trata de una mera “aplicación de la psicología”, sino de una conjunción de su condición de profesional e investigador. La investigación modifica al investigador y al objeto de estudio, el que a su vez es investigado en la nueva condición modificada.







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