Jerzy topolski


XII El proceso historico (regularidades historicas)



Descargar 2.87 Mb.
Página16/25
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño2.87 Mb.
1   ...   12   13   14   15   16   17   18   19   ...   25
    Navegar por esta página:
  • XIII).

XII El proceso historico (regularidades historicas)



1. El concepto de regularidades históricas y un intento de clasificación
El determinismo dialéctico en la interpretación de los hechos supone, como hemos visto, un causalismo que afirma la existencia de regularidades, o sea, de condicionamientos más profundos, a los cuales están subordinadas las causas principales de los hechos históricos; a través de estas últimas, esa subordinación llega a las cadenas de causas directas o accidentales (que hemos llamado también adventicias).
Aquí hay que subrayar que el concepto de regularidades se relaciona directamente con el proceso histórico, y las afirmaciones sobre esas regula ridades se llaman leyes.
La postura que acepta sólo los condicionamientos causales directos ha sido llamada causalismo de sentido común (o fenomenalista). Si el principio de causalidad abarca las causas principales, es decir, los condicionamientos más fundamentales, pero que están ‘La clasificación de las regularidades estará unida a la sistematización de los condicionamientos sugerida en el capítulo XI, o sea, uniones entre los elementos de un sistema y los sistemas (es decir, entre los hechos hiStiS ricos, simples y compuestos). Podemos distinguir los siguientes tipos de regularidades históricas:

laridades. Estas relaciones universales (de las tres categorías especificadas La primera de las cuatro tiene naturaleza universal, mientras que las


más arriba) son, por así decirlo, los fundamentos de la historia, y su inves- QtraS tres pueden formularse con algún grado de limitación histórica.
tigación es la base de la teoría del desarrollo social. Junto a las universales La ley de la macroestructura se refiere al sistema histórico más grande
podemos mencionar las relaciones que aparecen durante períodos más cortos (más amplio), en concreto el macrosistema que forma la humanidad. La
de duración variable y de diferente importancia. Aquí también podemos red basica de uniones en ese sistema fue descubierta por Marx y Engels,
buscar regularidades, pero en nuestra búsqueda nos tendremos que parar, Y mas tarde investigada por muchos representantes de la teoría del mate-
probablemente, en una división más fundamental, dentro de una formación rjalism2 historico.
social dada . Las relaciones universales abarcan hechos que se pueden ob- 9’ mencionado macrosistema tiene los siguientes elementos: las fuerzas
servar en todos los niveles de desarrollo de la humanidad. Estos hechos po9ücti’ las relaciones de producción; la superestructura. --
incluyen, por ejemplo, el uso de herramientas, la producción (en el sentido iras fuerzas productivs sociales consisten en tres elementos: herra má amplio del término, que abarca, por ejemplo, la recolección de ah- entas; seres humanos que saben usarlas; y objetos a los que se aplican
rnentos), la procreación, etcétera. Las relaciones de un nivel más bajo abar- esas herramientas, es decir, materias primas y terreno . Las fuerzas pro-
can hechos que sólo se pueden observar en ciertos períodos, y con la ductivas no pueden existir sin relaciones de producción, con las que tienen
característica de que algunos de estos hechos pueden ocurrir sólo en ciertas siempre una union paralela, y con la condicion de que en ese caso la unión
áreas. Por ejemplo, las clases sociales no aparecen hasta un cierto estadio paralela trabaja segun el principio de realimentación, puesto que —al ser
del desarrollo social, la demanda sólo es posible cuando existe el mercado la union fundamental en el mecanismo del desarrollo histórico (el punto
y el intercambio de mercancías, la servidumbre de los campesinos aparece de partida del autodinansismo)— no depende de ningún sistema de réplica.
en el período feudal, etcétera. Por supuesto, todas las relaciones que atañen (Para el espiritualista que no acepta el autodinamismo suele ser Dios quien
a esta clase de hechos tienen un alcance, en el tiempo, más o menos limitado, acua como sistema de réplica, es decir, como un sistema que activa el
lo cual significa que se limitan a períodos específicos. sistema de fuerzas productivas y el de las relaciones de producción.)
Estas regularidades se llaman históricas, no sólo porque atañen a los Las relaciones de produccion son un concepto muy amplio. En términos
hechos históricos, sino también porque (excepto las universales) son apli- generales, son relaciones (uniones) entre seres humanos que se desarrollan
cables a un marco espacio-temporal estrictamente específico, puesto que en el curso de los procesos de producción. Forman el elemento principal
se refieren a hechos que tienen determinantes espacio-temporales. Pero in- de los lazos sociales °, o sea, un rnacrosistema cuyo desarrollo es la materia
cluso las regularidades universales resultan ser históricas en su último sen- e la investigacion histórica: Entre esas uniones que se combinan para
tido, aunque su marco espacial y temporal es mucho más amplio. Sin embargo, acer relaciones de produccion y que forman una red muy complicada,
ese marco existe: está determinado cronológicamente por el surgimiento uiStiflguimos aquellas que tienen importancia primordial para determinar
de la humanidad y espaciaimente por nuestro globo, que no es el único a naturaleza de las relaciones de producción.f Son aquellas uniones que
planeta en el Lnnerso 1< oue puede demostrarse que es solo uno de los se refieren a la propiedad de los medios de produccion las herramientas
muchos planetas habitados por seres inteligentes que tienen su propia •os objetos a los que se aplican en el proceso productivo, es decir, las
historia. Jrfaterias prlmas y el terrend. Como escribió O. Lange: ‘A continuación procederemos a tratar las principales regularidades OS medios de producción es la relación social sobre la que se basa todo
crónicas, diacrónicas y sincrónicas-diacrónicas, es decir, las que forman el 9ompjo de relaciones humanas desarrolladas en el proceso social de
cuerpo principal de la teoría materialista dialéctica del desarrollo social duccion. Puesto que es la propiedad de los medios de producción lo que decide los modos de usarlos, y por tanto determina las formas que
3. Regularidades sincrónicas .Opta la cooperación y la división del trabajo. Más aún, la propiedad
los medios de producción determina la cuestión de quién posee los.
Los problemas de estructura no se suelen tratar en términos nomol& - Uctos, y por tanto decide cómo se distribuyen» . A su vez, la propiedad
gicos lo que significa que al describir las uniones sociales y economicas sur OS medios de produccion es definida por el asi «La relacion basica
baicas los imestigadores no senalan el hecho de que son reoularidad5 es ge de la piopiedad de los medios de produccion Esta piopiedad no
sincrónicas (estructurales). -:- mera posesión. Es una propiedad, es decir, posesión reconocida
Las tesis sobre las regularidades estructurales básicas se conocen, en miembros de la sociedad, protegida por medidas sociales general-
el analisis del proceso histonco como 4 ten’ e respetadas en forma de leyes y costumbres y guardada por la exis
ia de sanciones contra la violacion de estas reglas sociales» 8
1) la ley de la maci oes i ictaia de ¡voientras que las fuorzas pioductivas no pueden existir sin las relaciones
2) la lev de la estructuia reunan ica Pioduccion cstas ioltinn igualmente no puedon existir sin las piirn<
3) la ley de la estructura social; .
4) la icy do la i u 1 I 8 cc s p resti uctu manosui < scces se 1lacc ,nci c Oil c>e los insO un ci tos los Lrcs u

ras, ya que el proceso de producción no puede tener lugar sin las fuerzas productivas. La necesaria coexistencia de las fuerzas productivas y las rela. ciones de producción se refleja en la categoría de modo de producción introducida por Marx °. El modo de producción significa la unidad de fuerzas productivas y relaciones de producción. En la historia humana se distinguen cinco modos de producción, tomando como criterio la propiedad de los medios de producción: comunidad primitiva, esclavitud, feudalismo, capi. talismo y socialismo. Esta clasificación la trataremos más adelante.


Otro elemento del macrosistema, es decir, la superestructura, ha sido:
definida con suma precisión y claridad por Marx, quien escribió que «la suma total de estas relaciones de producción constituye la estructura eco nómica de la sociedad, el fundamento real, sobre el que se alza una super. estructura legal y política y al que corresponden formas definidas de con. ciencia social» En la parte institucional de la superestructura es el Estado el que juega el papel principal. Obra como regulador de las relaciones sociales, o sea, funciona de modo que conserva el orden social a la vez que defiende los intereses de la clase dominante “. Consigue ese objetivo, entre otras cosas, por medio de normas legales, es decir, ese elemento de la superestructura que está estrechamente unida al estado. Junto al estado y la ley, en la parte institucional de la superestructura se incluyen la familia y la nación 12, así como la serie de normas morales por las que se guían los individuos al tornar parte de la vida social. Es evidente que dichas normas morales se desarrollan precisamente en el proceso de la interaccióO social entre los individuos, dentro de la sociedad.
° K. Marx, «A contribution to the Critique of Political Economy», SeleCtd Wo,ks, vol. 1, ecl. cit., pág. 329.
10 Ibídem. Los análisis marxistas posteriores de la cuestión de la base y lo superestructura tendían a reducir el concepto de esta última a los elementos que están relacionados con una base concreta; esto implicaba la exclusión de: a) l elementos constantes que se transmiten de una época a otra (por ejemplo e lenguaje, la familia, las relaciones, la ciencia); b) las reliquias de la supereStrc tura antigua; c) los elementos que anticipan una nueva superestructura. sle acercamiento fue marcado particularmente en 1. Stalin, Marksizm i voprost yazykoznaniya (El marxismo y los problemas de la lingüística), Moscú, 1920.
Las discusiones sobre la inclusión de ciertos elementos (por ejemplo, la Cit cia) en la superestructura fueron amplias. El problema puede abordarse de do’ modos. Uno consistiría en aceptar que la superestructura abarca todo lo que en la conciencia social y las instituciones sociales, sirve a un modo de prodUCcl°° concreto (cfr. O. Lange, PoliS ical Economy, vol. 1, ed. cit., pág. 26), pero entOflf’ nos encontraríamos con la superestructura de un modo concreto de produC00° y no con la superestructura que se observa en un período o época hiStOr concretos. El último acercamiento, representado por K. Marx, parece mas oit’ desde el punto de vista de un historiador, ya que no rompe un sistema que de ser estudiado como un todo. Por supuesto, esto no excluye otras subdiV1S10/ 1 de la superestructura concebida de este modo, subdivisiones que podrían ten° ero cuenta los elementos constantes mencionados, las reliquias de una superes 1 tructura vieja x las anticipaciones de una nueva.
asta es la fórmula presentada por G. Klaus en su K-s’bernetik und Ge5°1°
cloaft,
Berlín, 1964, págs. 60-61. - 1
La distinción frecuente entre nacionalidades (que, supuestamente, CX1S desde antes uy ia liegada riel capitalismo) y las naciones (a partir del caPi. horno) es considerada, tor este autor, como algo que da lugar a una conft” innCcCsaria en la Investigación histórica. Si aceptamos que una nación CS
inststuc>osi historica, también aceptamos el Lecho de que sus elementos uto conhgurando gradualmente. No está claro por qué debemos hablar de
nalaad polaca, durante el reinado de Segismundo Augusto (siglo XVI), Y
naciDa poa, aunque nos darnos perfecta cuenta de las diferencias de CO>

Todas estas instituciones están estrechamente unidas a la conciencia social, que es un concepto muy heterogéneo. En términos generales, y con algunas reseryas, se puede dividir en ideología y ciencia. Aquí nos ocupamos de dos interpretaciones de la ideología: a)./la serie de puntos de vista que son útiles para. que un grupo social dado consiga sus objetivos;_b)’la serie de visiones que indican para qué hay que esforzarse, qué objetivos hay que buscar, y qué valores hay que apreciar 3. Dichas opiniones pueden ser de los más variados tipos: económicas, legales, filosóficas, religiosas, artísticas, etcétera. Estas opiniones, que valoran los hechos, desarrollan en los seres humanos actitudes específicas que determinan sus acciones, incluyendo sus decisiones en la actividad científica.


La ideología no puede separarse de forma estricta de la ciencia, y ésta es la razón de que los intentos para separar la ciencia del resto de la conciencia social (la superestructura), para incluirla, por ejemplo, en las fuerzas productivas, no parezcan justificados, aunque la ciencia podría interpretarse como un elemento de la capacidad en las fuerzas productivas y como una parte de la superestructura. Corno hemos mencionado más arriba (confróntese capítulo IX), el proceso de tornar las-decisiones, que es el punto de partida para toda la acción, y no sólo para la actividad científica, está estrechamente conectado con la valoración. Esto se refiere no sólo a las ciencias sociales, sino, aunque en un plano algo diferente, también a las ciencias naturales Por eso está totalmente justificado consideras- la ciencia como parte de la superestructura, al margen de su posible inclusión en las fuerzas productivas. De momento nos olvidamos del difícil problema de la definición de la ciencia, que no necesitamos aquí, pero que será tratado más tarde (confróntese capítulo XIII).
En resumen, la ley de la macroestructura podría formularse así: ningún elemento del macrosistema (o sea, de la totalidad de los hechos sociales),
daciáninterl]a de esa nación en ambos períodos. La cuestión de las características que debe tener un grupo concreto para merecer ser llamado nación no se analiza aquí, ya que es demasiado complejo y queda fuera de las necesidades de nuestras consideraciones. Sólo advirtamos que mantenemos que la conciencia «e fronteras específicas, conciencia formada por un pasado común, es el elemento principal (y necesario) para la existencia de una nación. Este es el único ele-
- eento observable en todos los casos en los que podemos hablar de naciones. i el factor lingüístico ni el territorial es necesario o suficiente para ello. Un ejemplo interesante lo ofrece el Atlas no rodee’ mis-a (Atlas de las naciones del ‘Pindo), Moscú, 1964, que utiliza el criterio del idioma y la conciencia para dife rendar las naciones y los grupos étnicos.
‘ Esta distinción fue introducida por A. Malewski (ver su «O rozbieznosciach ,-‘!:Pogladach socjologicznych i o rozbieznosciach w pojmowaniu nauki’» (Diferen \1.s fl las opiniones- sociológicas y en el concepto de ciencia). Studia Filoczofoczne, ero 2, 1958). También distinguía una tercera interpretación del concepto de 1lOgia, en concreto, todas aquellas afirmaciones que sólo tienen apariencia
eoremas y eniociones que carecen de valores cognoscitivos. Esta es también efln,10 de idcologia piopuesta pos W Slark (r nota 14 mas ‘ciehntc1 ‘iatr usa la definición que se parece a la primera formulación de Malewski:
- sdeología es una serie de opiniones y creencias (511C sirven a las clases as1ales, movimientos políticos, grupos nacionales —a de 01,-as clases— corno y -9 Para la fundamentación de sus actividades’> (Cir. Ideo/o:a ¿ C)c se spolecz;ee,
arsovia 1965, pág. 7.)

es decir, las fuerzas productivas, las relaciones de producción y la super. estructura, pueden existir independientemente unos de otros; sólo pueden funcionar relacionados sincrónicamente. Como de aquí en adelante descr biremos ciertas regularidades por medio de afirmaciones sobre ellas, usare. mus alternativamente el término ley y el término regularidad.


Debemos recordar que cuando usamos términos como fuerzas produc. fivas o relaciones de producción y cuando hablamos sobre las relaciones entre ellos, usamos formas abreviadas que encubren lo complicadq de la acción humana. Todas las leyes pueden formularse en términos de procesos históricos y en términos de acciones humanas orientadas a un fin.
También podemos proceder a formular leyes estructurales sobre sistemas más pequeños, es decir, elementos del macrosistema descrito arriba, La ley que hemos denominado de la estructura económica señala la coexistencia de des esferas de relaciones económicas: relaciones de producción 15 y de distribución 16 Aunque no tenemos en cuenta, aquí, la dependencia de las relaciones de distribución respecto de las de producción, tenemos que decir que hay una relación estructural entre las dos, Marx escribió que las relaciones de distribución son «la otra cara» de las de producción 17, Están relacionadas por objetos materiales que sirven para satisfacer’ las necesidades humanas, es decir, mercancías (medios de producción y productos). La satisfacción de las necesidades es el objetivo de la acti vidad económica del hombre, El intento de satisfacer las necesidades es en este caso un sistema de réplica que enlaza estos dos elementos de las relaciones económicas, como muestra el siguiente esquema:

Intento de satisfacer las necesidades

No hay una unión paralela «pura»: como en el caso de las uniones en el macrosistema, tenemos una combinación de uniones paralelas Con realimentaciones, de modo que las fuerzas de acción de los diversos elementos difieren entre sí 18 -
Lo.s problemas de estas uniones son estudiados por la economía polít1Ca que Lange define así: «La economía política, o economía social, es el estudio de las leyes sociales que rigen la producción y la distribución de los medioS materiales para satisfacer las necesidades humanas»
u Adviértase que aquí el término 1-elaciones de producción, unido al té1i5110,l relaciones de distribución, tiene una extensión menor que el término relaciouiC de producción usado anteriormente para referirse a la base.
16 Q, Lange dice que «hay dos clases de relaciones económicas. Las de primera cíase aparecen en el proceso de producción y se llaman relaciones producción, las de la segunda clase aparecen en el proceso de distribuciÓn Y llaman relaciones, de distribución; cuando, en un paso particular del desar i,istórico, la óisribución adupta la turnia de inicrcainbiu, las ieia’aiuilcS de, ti ibiscioi se 11 a an i ciar iones de mO mil o

El problema de las leyes de la estructura social nos trae al terreno de la socaología 20• Sin embargo, de momento sólo nos interesa la ley básica de la estructura social, que afirma que en el proceso de la producción social los seres humanos son mutuamente dependientes, lo cual significa que ese proceso no podría tener lugar sin su acción simultánea. Si nos reducimos a situaciones modelo, la naturaleza de esa dependencia mutua puede tener dos caras: sólo en el área de la tecnología de la producción (cooperación), o tanto en el área de la tecnología productiva como en el del aspecto social de la producción (propiedad), Las relaciones sincrónicas de cooperación sólo tienen lugar cuando los medios de producción pertenecen por igual a todos los que participan en el proceso social de la producción, es decir, cuando hay una posesión pública de los medios de producción. Esto ocurre en la comunidad primitiva y en el sistema socialista, Si las diversas personas tienen diferentes relaciones con la propiedad (o sea, con el elemento básico de las relaciones de producción), lo cual significa que hay una propiedad pidvada de los medios de producción, tenemos que tener en cuenta, junto a las relaciones que resultan de la cooperación, las relaciones de propiedad. Esto significa que las personas se distinguen unas de otras, no sólo por su lugar en el proceso de producción (o sea, por su profesión u oficio), sino también por ser o no ser propietarios de los medios de producción, Este último criterio hace posible distinguir los dos grupos sociales, o clases, básicos (y opuestos), que podemos llamar las clases sociales básicas 25


La ley de la estructura social se convierte entonces en la ley de la estructura de clases. Afirma que en una sociedad en la que hay una propiedad privada de los medios de producción existen dos clases básicas y opuestas, cuya existencia depende la una de la otra. Podemos mostrarlo por medio del siguiente esquema:
20 Las opiniones sobre la materia de la sociología son muy diferentes, tanto en la literatura marxista como no marxista de la materia. Esto se refleja en numerosas obras y documentos sobre la cuestión. Todas las definiciones, tanto las que se refieren al estudio de la estructura de grupo de la sociedad como las que subrayan que la sociología es la ciencia de las leyes de la estructura Socia] y el desarrollo social, carecen de claridad. Sin embargo, esto es consecuencia del rápido crecimiento de esta disciplina y las consiguientes interpretacIones variadas de su materia. En Polonia, la situación existente queda reflejada en el ambjto de problemas tratados en Studia Socjologicz;ie. Pero, cualquiera
que sea la definición que se adopte, la cuestión de la estructura social es uno O los Puntos principales de interés de la sociología. En Polonia, Elementan:e
P2Jecia socjo/ogii,
Varsovia, 1970, de J. Szczepanski, es el esbozo de sociología resulta más ótil para un estudiante de historia. J. Szczepanski dice que
. materia de Ja sociología abarca «las manifestaciones y los procesos de la
- rnacsón de los diversos aspectos de la vida corcunitaria de los seres l9uma-
9s; la estructura de las diversas formas de las comunidades humanas; los fenó’
OS y los procesos que tienen lugar en dichas comunidades como resultado las interacciones entre los seres humanos; las fuerzas que unen tales corno
1dades y 109; que las rompen; los cambios y las transformaciones que tienen en esas comunidades» (Op. cit., pág. 12).

La ley de la estructura de clases fue descubierta por Marx y Engels y tratada por ellos, en detalle, en muchas obras, desde el Manifiesto Co. monista a Ludwig Feuerbach y el fin de la Filosofía clásica alemana 22,


La interpretación cTe la estructura social como una dicotomía, descrita más arriba, tiene intencionalmente la naturaleza de modelo, ya que eso nos permite destacar las cuestiones fundamentales y simplificar hechos altamente complejos. La historia humana no proporciona ejemplos de una estructura social que sea una simple dicotomía. Suele estar llena de matices, de modo que una descripción más detallada de ella exige la adopción de una serie de criterios de diferenciación, además de los ya expuestos. Esto se refiere, en particular, al problema de las llamadas clases intermedias y de las divi siones dentro de cada clase (divisiones en estratos, grupos, etcétera).
Las condiciones predominantes en varias sociedades y en varios pedo dos se combinan para formar un mosaico excepcionalmente rico de múltiples estructuras posibles. Más aún, pueden sobreponerse divisiones típicas de diferentes épocas históricas.
Para distinguirlo del modelo de la estructura social básica, llamaremos a la estructura real (que, sin embargo, se basa en esa dicotomía) estructural de clases ampliada, como J. Hochfeld 23 La estructura de dicotomía, a la luz de los modos específicos de producción, basados en la propiedad privada de los medios de producción, da lugar a los siguientes pares de clases básicas:
En la teoría marxista de las clases, la naturaleza funcionalmente integral de las divisiones de la sociedad es fuertemente subrayada. Esto es debido, entre otros factores, al acercamiento bolista en los estudios sociales dialécticos.
22 En la literatura polaca sobre la materia, la teoría marxista de las clases ha sido tratada muy ampliamente por J. 1-Tochfeld en «Marksowska teoria proba systernatyzacli», Studia Socjologiczne, nóm. 1, 1961, págs. 2947, ‘e 1961, págs. 55.85, y en Studia o inarksowskiej teorii spoleczeristi’a, Varsovia Ver también S. Ossowski. Struktura klasowa w swiadomosci spo!eCZrre; (L C iructura de clases reflejada en la conciencia social), I.odz, 1957. En cuan:o a no polacas ier R Bendix y S M Lipsct (eds ) Karl Marx heor nf Classes

Otra ley estructural fundamental se ocupa de las uniones entre los diversos elementos de la superestructura. El problema es complicado, sobre todo por la naturaleza heterogénea de esos elementos. En términos generales, se puede decir que hay una unión paralela (completada en algunos casos con realimentaciones de fuerza variable) entre la parte institucional de la superestructura y aquellos elementos de ella que están basados en la conciencia. Si todos los elementos que están poco conectados con las relaciones de producción son eliminados de la superestructura (nos referimos sobre todo a la familia, la nación y la ciencia), entonces podemos sugerir el siguiente esquema de la estructura interna de la superestructura:

Otras leyes estructurales se refieren a los diversos elementos (sistemas). Por ejemplo, dentro del sistema «Estado» nos encontramos con la existencia simultánea de los que gobiernan y los que son gobernados, con diversas relaciones entre ellos y las autoridades como un hecho social definido24.
4. Regularidades diacrónicas
Como todo nexo causal, las regularidades diacrónicas indican el paso del tiempo necesario para que llegue un estímulo de un elemento o un sistema a (en términos cibernéticos, unas condiciones de salida de a) y pro‘oque una respuesta en un elemento o sistema b (unas condiciones de entrada cTe b). Está claro que en esta interpretación hay que rechazar la teoría causal del paso del tiempo (cfr. capítulo X), que intenta explicar el principio de causalidad simplemente por el paso del tiempo. Pero, por la misma cojjstruccjón del concepto de causa, es necesario adoptar el concepto de un paso direccional del tiempo; esta decisión debe justificarse de alguna otra forma, por ejemplo por la entropía. De otro modo, como hemos dicho, una causa es un concepto que se refiere sólo al hecho de que Un elerneito (o un sistema) está situado entre otros sistemas; entonces Puede actuar igualmente bien en cualquiera de las dos direcciones, o simultaneamente sobre el elemento <‘a la izquierda» de él o sobre el elemento a la derecha». Lo ilustraremos con este diagrama:
Si a eso añadirnos el principio de que el tiempo corre en una dirección
*)dicada, el diagrama se convierte en:

Clase de lOS propicia. bTse de las personas


nos de los medios desposeídas de los medios
de producción de producción

Propietarios de esclavos


Señores feudales
Capitalistas

Esclavos


Siervos
Trabaj adores

El Problema del poder ha sido ansplrrrmerste tral,,do en has obras de mm>0 Las dic cm cas posturas son oua 1izoda ci X\. \\, sobas ski, Kb 5y


soiad o (Clases esti abo y poder), Vas srs a, 196(. Se pueden encontrar hin serie de lc es ecli uctur ales cii A Ma ewski, mps rius sens mates ial>insu
°‘Yc/iiego,, Siudia I-rboofjccre, nÚm. 2. 1957, págs. 69 s.


Aquí se excluye al pasado del sistema que funciona como causa, pero permanece conectado con ella, por el principio de interdependencia de los hechos históricos.


Las regularidades diacrónicas (causales) describen los modos en que ciertas clases de hechos son direccionalmente dependientes de otras clases de hechos 25 En otras palabras, afirman que los hechos específicos (sistemas) siempre dan lugar a otros hechos (sistemas), o que los cambios dentro de ciertos hechos (sistemas) son estímulos que provocan respuestas en otros hechos específicos (sistemas). En el primer caso, un hecho (sistema) causa una transformación del primer sistema de alcance tan largo que podemos hablar del surgimiento de un sistema nuevo. En el último caso, un cambio en el estado de las conexiones dentro del sistema a produce una transformación de otro sistema h. Esto tiene lugar por el nacimiento, en b, de nuevos elementos, cuyo proceso se debe a la influencia de elementos de a.
En el caso de las regularidades direccionales, pensamos que atafie principalmente a un sistema que produce transformaciones en otro sistema. Por ejemplo, si decimos que un alza de los precios causa un descenso de la demanda del producto cuyo precio ha subido, es decir, si formulamos esa regularidad dfreccional, nos encontramos con un sistema a (un sistema de precios) que produce una transformación en un sistema h (demanda). Evidentemente, en cierto momento, la transformación llega a un punto en el que el sistema transformado se convierte en uno nuevo (una nueva cualidad).
El mayor crédito del descubrimiento de las regularidades sociales direccionales se debe a Marx y Engels, cuyas obras incluyen muchas afirmaciones sobre las leyes (regularidades) de ese tipo. Las dos más importantes son:
1) la ley de los cambios en las relaciones de producción;
2) la ley de los cambios en la superestructura.
Según la primera, cada cambio en el sistema de las fuerzas productivas da lugar a un cambio en el sistema de las relaciones de producción, lo cual muestra que las relaciones de producción son direccionalmente dependientes de las fuerzas productivas. Su mutua dependencia paralela ha sido tratada anteriormente.
La segunda ley afirma que los cambios en la superestructura depefld de las relaciones de producción es decir, carla cambio en el sistema de las relaciones de producción da lugar a un cambio en el sistema de la superestructura.
Estas dos leyes direccionales son parte de las leyes de desarrollo (excepto la ley del desarrollo de las fuerzas productivas) que tratarew°5 más tarde.
Merece la pena anotar las formulaciones de las leyes extraídas de lO escritos de los fundadores del marxismo, tal como las dio A. MaleW5ld1 Sobre las relaciones entre las situaciones de vida de la gente y las opifl105 y comportamiento de dicha gente (presentado en una escala temporafl A. Malewski menciona las siguientes leyes:

«Si la adopción, por parte de un grupo, de una ideología específica exige la renuncia a ciertos privilegios que disfruta ese grupo, la mayoría de los miembros de ese grupo rechazará esa ideología.»


«Si los seguidores de un sistema político propagan, como programa, una ideología definida en lo religioso, filosófico o artístico, aumentará el porcentaje de seguidores de ideologías opuestas entre los oponentes del sistema.»
<‘Si hay un conflicto entre los intereses y la ideología profesada, durante un largo período la gente en masse tenderá a actuar de acuerdo cori los intereses, y no de acuerdo con la ideología.»
«Si, durante un período largo de tiempo, hay un conflicto entre los intereses de un grupo y su ideología, la ideología en masse será modificada para ajustarse a los intereses del grupo.»
Estas leyes son más bien ejemplos específicos de la ley mencionada de los cambios en la superestructura. La siguiente ley entra en la misma categoría:
«Si una clase (o cualquier otro grupo social) que está ganando fuerza se enfrenta con condiciones políticas y legales que restringen sus aspiraciones y que difieren de sus intereses, aquellas ideologías que justifiquen la nece
) sidad de cambiar esas condiciones se harán populares.»
La siguiente formulación se refiere a la ley de los cambios en la estruc— tura social, y procede también de A. Malewski:
«Si los propietarios de los medios de producción, guiados por sus intereses a corto plazo, introducen nuevas fuentes de energía que sustituyen el trabajo humano y desarrollan nuevas ramas de la producción, causan cambios en la estratíficación social; estos cambios consisten en que algúnas clases crecen en número y en importancia, mientras que otras clases pierden SU importancia anterior.»
5. Las regulai-idades del desarrollo histórico (regularidades sincrónicasdiacrónjcas)

Como hemos dicho al1t1 i>rw. nc, las re’ularidades del desarrollo bis- 1 1Pco son a la vez sincrónh rs y dc’ ónicas, se pueden interpretar como


realimentacioi.es. El dinamismo dci desarrollo se produce sólo cuando se
Subraya la naturalcia dual ‘w csl,.s 1 erulasidades. Una regularidad direccional pura pone en mov’,flin1 1 m jst>-p, nna vez; para decirlo metafóricamente, admite una corriente co istante e energía que asegura una operación prospectis,a (en el sentido de iiriuida i’acia el futuro) de ese sistema.

La ley del desarrollo de las fuerzas productivas es primaria: sus efectos se manifiestan en la labor de todas las otras leyes de desarrollo. Más aún, es la única ley ele desarrollo que no puede dividirse en leyes direccionales, ya que en su caso nos encontramos con un ejemplo especial de realimen. tación, una auto-unión de un sistema 27


La ley del desarrollo de las fuerzas productivas muestra cómo las contradicciones entre el hombre y la Naturaleza (cfr. cap. IX) dan lugar a un desarrollo dialéctico constante (por supuesto, con posibles cambios regresivos) de las fuerzas productivas 28 Podemos formular la ley como sigue. Todo cambio en el entorno natural del hombre, es decir, todo paso destinado a conseguir el control sobre su entorno, estimula otras acciones humanas, en otras palabras, otro cambio en ese entorno. De este modo, para usar la formulación de L. Krzywicki, aumentan las posesiones materiales de la humanidad. La energía que se necesita para ese proceso se saca de esa gran reserva que es la Naturaleza. De esta forma el equilibrio entre el hombre y la Naturaleza se establece cada vez a un nuevo nivel, y las relaciones entre los dos se hacen cada vez más complejas. Consideremos un simple ejemplo: se construye un canal para enlazar un mar con la cuenca de un río que hasta entonces estaba separado del mar. El canal puede usarse para transportar cosechas de cultivos de esa cuenca. Esto aumentará el cultivo de ciertas plantas; se trabajarán nuevas zonas, etcétera. La nueva situación puede inducir a la gente a construir silos para almacenar el grano o una planta que produzca medios de transporte para llevar la cosecha, etcétera. Este razonamiento podría extenderse prácticamente hasta el infinito.
La ley del progreso histórico, a la que nos hemos referido antes en este capítulo, está estrechamente conectada con la del desarrollo de las fuerzas productivas. Habla de la contradicción. constantemente vencida, entre el número de puestos para los organizadores, es decir, los que de algún modo guían el proceso de control de la Naturaleza, y el número de los que se ocupan de ese proceso. Cuanto más capaces sean esas personas, más rápido será el proceso mencionado, lo cual significa que el número de puestos para los organizadores, y por tanto su demanda, aumentará. La ley que consideramos indica que el progreso histórico está en manos de los seres humanos: no es, como creían los pensadores de la Epoca de la Ilustraciofl una fuerza cuyo lugar en la Historia es independiente de las acciones humanas.
Para conseguir el control sobre la Naturaleza, el hombre se ve ayudado por la ciencia. La calidad de un organizador depende cada vez más de SU capacidad para utilizar los avances de la ciencia. El conocimiento cientí° se convierte así en un factor importante del progreso histórico.

Este esquema muestra las relaciones implicadas. Como puede verse, es una ampliación de la ley del desarrollo de las fuerzas productivas en la parte que se refiere a la actividad humana.


Por tanto, la ciencia resulta ser un factor estrechamente unido con las fuerzas productivas. Afecta al desarrollo de aquellas fuerza a través de las habilidades humanas, y por tanto pueden considerarse como parte del sistema «fuerzas productivas», con la condición de que al mismo tiempo tengamos en cuenta su papel como un factor en la conciencia social. El lugar de la ciencia en el proceso histórico es bastante excepcional. Por eso no hay que asombrarse de que los racionalistas del siglo xvii y del xviii, confiando en el poder de la razón, pensaran que la ciencia era independiente y el factor principal del progreso histórico (el concepto de desarrollo histórico no se conocía aún).
La ciencia está conectada con las relaciones de producción y con las fuerzas productivas, en ambos casos según el principio de realimentación, como mostramos aquí:
uerzas
La ley del desarrollo de las relaciones de producción se define a veces como la ley de la conformidad necesaria entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas 29 La ley afirma sobre todo que las relaciones de producción dependen de las fuerzas productivas. Metafóricamente, Marx la formuló al decir que el molino manual dio lugar a la Sociedad de los señores feudales, y el molino de agua a la sociedad de los
capitalistas industriales. Es cierto que existe una realimentación entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, pero la unión fuerzas Productivasrelaciofles de producción trabaja con mucha más fuerza que la Contraria Esto da lugar a contradicciones entre el estado de las fuerzas Producti7as y el carácter de las relaciones de producción.
Las fuerzas productivas están siempre por delante de las relaciones de producción y estas últimas se adecúan constantemente al nivel de las primeras
- La ley del desarrollo de las relaciones de producción podría formularse asi: Cada cambio en el sistema «fuerzas productivas» da lugar a cambios e el Sistema «relaciones de producción», de tal modo que el carácter de las relaciones de produgción está hecho para corresponder al nivel de las fuerzas productivas Esto ocurriría si todas las entradas y salidas de los sistemas °Phcados estuvieran operando, pero esto no ocurre en la realidad.

La ley del desarrollo de la superestructura se llama la ley de la conformidad necesaria entre la superestructura y la base económica, o la segunda ley básica de la sociología. Afirma que los cambios en el sistema «fuerzas productivas» da lugar a los cambios correspondientes en el sistema «superestructura». Estos últimos cambios van a adecuar la superestructura a la situación en las relaciones de producción de modo que no impida el desarrollo de esas relaciones. La adecuación puede consistir en un cambio en una serie de elementos de la superestructura; dicho cambio puede consistir en el nacimiento de nuevos elementos o en una transformación más o menos esencial de los existentes. Algunos elementos de la vieja superestructura pueden permanecer iguales, mientras estén a la altura de las exigencias del desarrollo de las relaciones de producción; en tal caso son adoptados en su forma previa (aunque, por supuesto, en desarrollo) por la nueva superestructura. Esto vale sobre todo para la ciencia, las relaciones familiares, la institución nacional, aunque esta carencia de cambios no se puede interpretar en un sentido absoluto. Como resultado, la superestructura es un sistema que incluye viejos elementos y otros cualitativamente nuevos (en comparación con la superestructura característica del período anterior), que se necesita para la conservación de las relaciones nuevas de producción. Entre los elementos tomados de la vieja superestructura se incluyen los que se desarrollan continuamente y sirven a los sistemas sucesivos de relaciones de producción (por ejemplo, la ciencia, y —hasta cierto punto— la religión), y aquellos que permanecen en la superestructura nueva por inercia, aunque las relaciones de producción nuevas podrían desarrollarse libremente sin esas formas obsoletas. Un ejemplo nos lo proporciona el área de las costumbres en los diversos terrenos de la vida social. Tanto los elementos viejos como los nuevos pueden incluir ideas que estén por delante del nivel actual de desarrollo de una sociedad concreta. Pueden ser ideas que no tengan oportunidad de hacerse efectivas (utopías) por su contenido o por los métodos que sugieren. Por ejemplo, el socialismo utópico proponía ideas que, en términos generales, dominarían el futuro, pero que al mismo tiempo sugerían que necesitaban, para ser efectivas, métodos sin la menor oportunidad de implantación. Pero entre esas ideas que están por delante de SU tiempo se pueden incluir también otras que tienen oportunidad de materializarse y por tanto de «acelerar» el desarrollo histórico. Ponemos el verbo entre comillas porque sin ellas parecería que el desarrollo histórico tiene lugar, en principio, «normalmente», y que en ciertos casos puede «acele rarse». Pero, si afirmamos que la historia está hecha por seres humanos, todo 10 que hagan en ese área será «normal», ya que no hay desarrollo histórico sin sus acciones. Hablar de aceleración del desarrollo es un resto de la opinión de que el progreso tiene lugar independientemente de las acciones humanas.
Las ideas se pueden convertir en un elemento activo del proceso histórico sólo a través de las acciones humanas; pero esto requiere gente que sepa formular dichas ideas (realizables) y convertirlas en directriC de acción para grandes grupos sociales o en (algún otro) sistema que gui0 las acciones humanas. Un ejemplo sobresaliente lo proporciona la activid (10 Lenin y los comunistas rusos que supieron llevar adelante la revolUeiOfl socialista que comenzó la expansión del sistema socialista en el mUI1°’ [a esencia de su éxito fue un sistema de ideas que, en determinadas Cm constancias históricas, tuvo oportunidad de materializarse, con la condi0fl evirlen e sic que la ael isiclad social se intensifleara enormenaente.

Los conflictos de intereses entre las clases sociales antagonistas, que se manifiestan en el hecho de que estos conflictos surgen constantemente en forma de lucha de clases, no se suelen considerar como leyes de desarrollo histórico. Se suele decir que la lucha de clases °° es un factor de desarrollo social, y que la lucha de clases refleja la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Estas afirmaciones son correctas, pero parece que subrayan demasiado poco el papel de la lucha de clases en el proceso histórico. Hay que elevar este énfasis en el papel activo de la lucha de clases en el desarrollo histórico hasta el nivel de una ley de desarrollo histórico, aunque base su existencia en la labor de la ley del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción. La formulación podría ser como sigue. En una sociedad que está formada por clases opuestas que representan intereses en conflicto se desarrollan actitudes antagónicas. En último análisis, resulta que una de las clases tiende a mantener el tipo de relaciones de producción existente, mientras que la oto-a clase intenta cambiarlo, lo cual significa que una de las clases tendrá acciones que provocarán contra-acciones de la otra, que a su vez dará lugar a cambios sociales. Nos encontramos aquí con una realimentación combinada con una unión paralela, un fenómeno típico del desarrollo histórico. Podemos ilustrar esto con el siguiente diagrama, que es simplemente otra versión del ofrecido anteriormente:


eexplotadoreexpIotada
Conflicto de intereses
resultante de las relaciones
de producción
Este esquema, por supuesto, vale para la situación modelo de una sociedad de dicotomía, y no para cualquier sociedad real con una estructura de clases desarrolladas. El esquema pretende solamente mostrar que las acciones de una clase incitan a la otra clase a actuar. De este modo, en las Sociedades clasistas, la lucha de clases se convierte en una fuente de carnbios. Sin embargo, hay que subrayar explícitamente que no es la fuente fundamental: esta última está relacionada con la ley del desarrollo de las Fuerzas productivas. Esta ley refleja la lucha del hombre para satisfacer SUS necesidades. La obligación de satisfacer las necesidades es un estímulo para los intentos de controlar la Naturaleza. Esta lucha fundamental da lugar a una accidental la de satisfacer las necesidades de uno tan plena

°° En su prólogo a la tercera edición alemana de »EI 18 Brumario de Luis h81t0», de Karl Marx, F. Engels escribió: »Fue precisamente Marx quien
avio descubici o primero la gran lev del riowmoento de la 1 istciiC Sun la cual todas las luchas históricas, tuvieran lugar en el terreno político,
igioso filosófico o cualquier otro, son en realidad, solamente, la cxnresií’n as O fli000s clara de las luchas cje las clases sociales, yque la existencri ‘POr tanto, también los choques entre esas clases están a su vez condicionados;
r ci grado de demri-oilo ile ato posición económica, so modo de ojoriih del intercambio del errrinado por ella». Sclectefl Works, vol. 1, cd.
Pagir a» -
ias _‘21. En la soctalomna no niamicta, les es LUdIOS de la lucha oc ciesa-; qual CoaLcaiHo. o son sustituidos por los estudios de la movilidad ‘rostro
e C5 (Iii -uncepto más amplio que el de la locha de clases.

L

mente como sea posible. En una sociedad basada en clases, se manifiesta en el conflicto de intereses, mencionado más arriba, que da origen a actitudes antagonistas y a la lucha de clases.


Pero las contradicciones de clase no son un factor universal de desarrollo social. En una sociedad basada en clases son una fuente secundaria, en el sentido de que finalmente ayudan a vencer la lucha de la clase propietaria para conservar el status quo.
La lucha de clases tiene lugar en varios niveles, que se pueden reducir a los tres principales: económico, ideológico y político. A menudo ocurre que el conflicto se desarrolla en los tres niveles, pero a veces podemos observar un claro predominio de un conflicto en un solo nivel. Un ejemplo de lucha de clases en el nivel económico se puede ver en la resistencia de los campesinos a pagar las rentas feudales; el conflicto entre los jacobinos y los girondinos, entre Ja Iglesia y los grupos heréticos, entre los positivistas lógicos y los marxistas, etcétera, pueden servir como ejemplos de luchas ideológicas.
La lucha en el nivel político es la forma superior de lucha de clases, ya que atañe al auténtico núcleo del conflicto entre las clases, es decir, a la posesión del poder, y por tanto es una manifestación de un nivel de conciencia de clase de altura equivalente. Esa es una lucha en la que está en juego la obtención, consolidación o recuperación del poder. Como dice 3. 3. Wiatr, la contribución del marxismo al estudio de los movimientos políticos consiste en «una adopción determinada y consistente de la perspectiva sociológica, o sea, en enlazar la interpretación de esos movimientos con fenómenos de masas de larga duración, en particular con los cambios que tienen lugar en la estructura de clases de la sociedad. En la interpretación marxista, todo movimiento político es una cristalización más o menos clara de las luchas y demandas de una clase social concreta, un grupo de clases aliadas, o parte de una clase>’ 31,
La lucha de clases puede adoptar formas diferentes en niveles distintos. Algunas de ellas son tranquilas, mientras que otras son violentas. Por ejemplo, en el caso de la lucha de clases sostenida por los campesinos en el período feudal podemos distinguir sus formas latentes y manifiestas; mientras que la huida del trabajo en los campos del señor era una de las formas latentes, los levantamientos de los campesinos eran la más alta de las formas manifiestas.
En el nivel político, la revolución es la forma más violenta de lucha:
consiste en luchar para abolir la clase dominante y tomar el poder por la fuerza. Una revolución indica que la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el de las relaciones de producción era de largo alcance y no había forma de vencerla. A menudo ocurre que el estado consigue, por medio de una política reformista, difuminar una situación revolucionaria y por tanto posponer el planteamiento del conflicto fundamental.
La teoría de las revoluciones fue desarrollada por los fundadores del marxismo. El proceso tuvo lugar en dos niveles: el marxiano y el leninista. Marx estudió el mecanismo de las revoluciones sobre todo a partir de los datos proporcionados por la situación en Francia en 1848-51 y 1871, y formulO
31 Cir. 1. J. Wiatr, Szkice o ezaterializnzie llistoryczjvn1 i socjologii, cd. dl. página 114. Algunos hallazgos de ese autor serán utilizados más tarde, en iO comentarios sobre la revolución.

muchos teoremas importantes en relación con las revoluciones socialistas. La teoría de las revoluciones socialistas fue desarrollada más tarde por


Leflin, cuya contribución consiste sobre todo en demostrar el importante papel jugado por el partido de la clase obrera en la lucha por el poder y en formular el concepto de los dos niveles —el demócrata-burgués y el socialista— de las revoluciones en aquellos países retrasados en su desarrollo capitalista. También subrayó el hecho de que en ambos niveles es la clase obrera la que juega el papel dominante.
Se puede decir, en gengral, que la ley de la lucha de clases indica el papel sobresaliente de las masas en la historia: las masas forman los grupos más numerosos que luchan para cambiar las condiciones existentes y promover así el desarrollo histórico.
En resumen, tenemos que subrayar la fuerte dependencia mutua de las regularidades del desarrollo histórico. La historia es tan rica y compleja que la formulación de leyes y sus dependencias implica siempre una cierta simplificación (abstracción). Estas leyes se aplican siempre a hechos en sus formas simplificadas.
Superestructura

Este esquema es también una simplificación del mecanismo de desarrollo (la dirección: de las fuerzas productivas a las relaciones de producción a la superestructura, indica una influencia más fuerte que en las otras direcciones). El esquema sirve para una sociedad clasista, o sea, el tipo de sociedad que más a menudo ha sido estudiado por los historiadores.


6, Niveles en el proceso histórico (fonnacioues sociales) 32
La totalidad de las fuerzas productivas, relaciones de producción y Superestructura, consideradas en un período concreto, constituyen una for‘fl Ción social (cfr. - el esquema superior). En otras palabras, una formación
El término corriente es formacio1les sociO-ecOnómicas. El término usado aqU5 .s>rd formaciones ,çocmles. va que en opinión de este aul.or el desarrollo ‘OCal eii> a tod) el desarrollo Histórico. ¿Si prestamos atención especial lOS p rrlrlenias económiCos, por qué debemos dejar de lado las cuestiones P°>1t1Cas, ideológicas, sr de otros clases, que son tarnbiél) elementos de una forniactón concreta? El término fOH170C100 social tanihen es usado por O. Lange.

social es un macrosistema social visto desde el punto de vista del desarrollo.


O. Lange definió una formación social como «el modo de producción junto con la superestructura» u, pero como él no identifica superestructura con la totalidad del fenómeno de la conciencia social, en su interpretación la formación social no incluye ciertos elementos de la conciencia. J. Hochfeld escribió lo siguiente: «lo que yo llamo una formación socio-económica es la totalidad de las relaciones sociales en un lugar y tiempo especifico, que se distingue por su sistema económico específico (llamado también su base económica) y por su superestructura ideológica e institucional, que está funcionalmente subordinada a ese sistema. Un sistema económico está dominado por un modo de producción que es característico de una formación concreta» <‘. Esto está de acuerdo con la opinión de O. Lange, que escribió:
«El modo de producción junto con su superestructura se llama la formación social o sistema social, y las relaciones de producción propias de una formación social dada se llaman su base económica». Y la superestructura «abarca sólo aquellas relaciones sociales conscientes (...) y aquellas ideas sociales y actitudes socio-psicológicas que son necesarias para la existencia de un modo de producción concreto (...)» Esto no está claro, ya que no sabemos si la permanencia de la conciencia social ejerce la función auxiliar referida más arriba. La posición de J. J. Wiatr es intermedia:
critica a Stalin por sus limitaciones del concepto de superestructura, pero por su parte no incluye en el concepto de superestructura «las opiniones e instituciones que son neutrales en relación con la base económica existente» u En opinión de este autor, el concepto de formación social, si queremos que sea útil a los historiadores, que intentan un acercamiento integral al desarrollo histórico, debería incluir —según la opinión de Marx sobre el problema— la totalidad de los fenómenos de la conciencia social» u
Los estudios históricos realizados por los fundadores del marxismo, y confirmados por las investigaciones posteriores, han mostrado cinco formaciones sociales en la historia, que en sus formas «puras» son modelos teóricos de las relaciones más complejas que en realidad existen. Su complejidad se debe al proceso constante de transformación (desarrollo) de un sistema social concreto, que es la causa de que, dentro de una formación dada, desaparezcan elementos de la formación anterior y empiecen a aparecer elementos de la nueva. Para facilitar la comprensión de ese dinamismo constante del desarrollo los historiadores marxistas han hecho una distinción entre los dos niveles de creación de una nueva formación dentro de una vieja. En el primero, sólo aparecen elementos sueltos de la formación nueva; en el segundo, esos elementos se combinan para formar un sistema nuevo que gradualmente ahoga al viejo. En cuanto al desarrollo de una formación nueva, los historiadores ven dos o tres niveles en ese proceso. En el primer caso, se refieren al período de una tendencia ascendente y al de una tendencia descendente (en el que la formación que consideramos declina) u En el último caso, se suele hacer referencia a los períodos de aparición, estabilización

y ¿léclive. Pero la adopción de cualquiera de estos conceptos es una cuestión de convenios, ya que cada uno de ellos está igualmente bien sustentado. gi último, sin embargo, permite una mejor traducción al lenguaje de la cibernética y de la teoría de la información. Ahora bien, si una formación social es considerada como un sistema estable a través del, cual luchan enérgicos procesos para lograr un estado de equilibrio, podemos estudiar la resistencia de esa formación a los disturbios en su desarrollo en los diversos niveles de existencia. Un sistema naciente muestra poca resistencia a los disturbios; se hace resistente en el período de estabilizaciól’, para perder esa resistencia en el período de declive.


Una formación puede ser analizada también desde el punto de vista de la ordenación de sus elementos, es decir, la entropía de esa formación considerada como un sistema. En el primer nivel el grado de entropía es considerable; disminuye con el proceso de ordenación interna del sistema (período de estabilización) para aumentar otra vez en el período de declive de la formación.
Las cinco formaciones mencionadas, observadas en la investigación histórica, y que permiten una generalización adecuada de los hechos, son:
comunidad primitiva; esclavitud; feudalismo; capitalismo; socialismo. La teoría del materialismo histórico define los lugares respectivos de las diversas formaciones en el proceso del progreso histórico (es decir, el control cada vez mayor del hombre sobre la Naturaleza). El orden de las formaciones dado más arriba refleja SU orden real en el pasado. Así, las formaciones son los principales niveles del proceso histórico, y por tanto pueden tomarse como criterio básico para dividirlo en períodos (cfr. capítulo XXII). Esto no implica que toda sociedad pase por todas las formaciones: una opinión así bordearía el fatalismo. En la mayoría de los casos, el desarrollo consiste en realidad en el paso de una determinada formación a la siguiente, pero muchas veces se salta una formación. Por ejemplo, los pueblos eslavos no atravesaron la formación de esclavitud, aunque algunos elementos de la esclavitud fueron a veces muy fuertes. La transición de una formación a otra es la esencia del proceso histórico.
El proceso histórico, como hemos delineado en este capítulo, es la materia del conocimiento histórico, que tiene como objetivo su reconstrucc >5

> Cf>’. O. Lange, It do/es aisd Paris, cd. cit., págs. 58 y 1”.

235



Compartir con tus amigos:
1   ...   12   13   14   15   16   17   18   19   ...   25


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad