Jerzy topolski


Reflexión metodológica en Gran Bretaña y América



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6. Reflexión metodológica en Gran Bretaña y América



En Gran Bretaña, el nuevo acercamiento a la historicoa estuvo relacionado:
aparte de] mencionado F. H. Bradley, con J. E. Acton (1834-1902), conocido por su principio: estudiar los problemas y no los períodos 68, lo cual pretendía dirigir la atención hacia las limitaciones cognoscitivas del acercamiento erudito, y también con J. B. Bury en la última época de su actividad (espe. cialmente a partir de 1909) 69, y con M. B. Oakeshott Sus ideas, nacidas de la corriente intelectual contemporánea y marcadas principalmente por la filosofía y la metodología de la historicoa de Croce, fueron desarrolladas más tarde por R. G. Collingwood (1889-1943) (vid, más arriba). Su obra, The ideo of History (publicada póstumamente en 1946, con cuatro ediciones más hasta 1961), estaba caracterizada por el fuerte disgusto del autor respecto al acercamiento erudito. Collingwood se oponía a todas aquellas tendencias que comparaban la historicoa con las disciplinas naturales 71• La historicoa es una. ciencia de lo único, pero forma una clase por sí misma. Su materia son las acciones humanas conscientes y no «un proceso histórico’>, que recuerda a los procesos naturales. Esto significa que, en último análisis, toda historicoa es una historicoa de las ideas: en este sentido la naturaleza no tiene historicoa. Sólo, nos encontraríamos •con la unidad de los procesos natural e histórico si asu-
64 P. Ariés, Le Temps de l’Histoire, Mónaco, 1954.
65 L. Haiphen, Introduction & l’histoire, París, 1948. Sostiene que es mOlo, buscar leyes del desarrollo, y sale directamente contra Marx (págs. 44-45).
66 A. Choulguine, L’l-dstoire el la nc. Les bis. Le ?oasard. La voboilc bnm?aLSC París, 1957. Entre las obras de este grupo también está P. Ricoeur, Histoire e? cerote, París, 1955.
67 J, M. Romein, Theoretiscbze Gescisiedeiies, Groningen, 1946.
65 1. E. Acton, A lecture ori Che Study of History, Camhridge, 1895. Entre kf discípulos de Acton estaba G. M. Trevelyan (1876-1962), que también defendit una retirada del positivismo. Un historicoador, en SU opinión, debería ,,entcndeic. el pasado y compartir sus pasiones. Sobre Actoii, ver H. Butterfield, Man ni HE Paso, cd. cit., págs. 62-69.
69 Pensamos en su ensayo Darn’inism asid History (1909), en el que ci’iticabj la idea de las leyes del progreso y la evolución. Llegaba al individualismo tot5 y a la aceptación del azar como factor decisivo en la historicoa.
70 Famoso por su Experience asid lis Modes, Cambridge, 1933. en el que Si declaraba en favor de una diferencia entre la estructura metodológica de la1 ciencias exactas y la de la historicoa. No interpretaba la historicoa como el mUflh>i de los hechos objetivos, sino como un mundo de ideas reales, y aseguraba qU. estos dos acercamientos, que los positivistas no habían advertido, debían difel renciarse el uno del otro. Como B. Croce, sostenía que los hechos históricos s°1 contemporáneos.
71 R. G. Collingwood, Pie Idea of I-Iistory, cd. cE., págs. 205 y ss. en P
ticular, págs. 215-218 y 228. Sobre Coliingwood, ver M. Hcitzman, «Co]lingwo0 oconia poznania historycznego» (La teoría del conocimiento histórico de Colliijt 9>00(1), TelE Historyczne, vol. TI, núm. 4, l.00cires, 1948, págs. 233-255; E. E. UarE’t Co1 1 gu> od s Thois uf Histo> Pl iii g 1 ¿cal Cia Cci ti nl 11 197’ j 1
nos 35-49; N. Rotenstreich, «,From Fact s 1) Tia)ught: Collinswood’s Vicies 0 U’> i\ «tui e ( f }listo °liiboçoplii 1 X \\ 1 >69 p sos 122 139 >) estos 1
comento de Heitz:nan es el más precuo. Ver tanobién Titeories of [listo> , e>’ clon citada, págs. 249-251.

mimos que ambos están determinados por Dios 72 Como un historicoador investiga actos de pensamiento, no puede adquirir ningún conocimiento de ellos por observación, sino que tiene que recurrir al conocimiento intuitivo (basado en una categoría de imaginación a priori que recuerda a Kant), lo cual significa que debe rehacer el pasado en su propia mente. El trabajo de un historicoador difiere muy poco de la actividad literaria, teniendo en cuenta que su imagen del pasado debe estar de acuerdo con las fuentes, ser coherente y localizado en el tiempo y el espacio y->. Para él, los hechos no eran nada; la interpretación lo era todo. Como bien señaló M. Heitzman, la opinión de Collingwood conducía a la aceptación de un acto de pensamiento primario, extra temporal y extra espacial, que puede revivir en las mentes de los distintos individuos n Fue de este modo como Collingwood intentaba oponerse al acercamiento erudito, que, como él dijo, era una simple lista de hechos, de modo que, por ejemplo, sobre las descripciones de la Guerra del Peloponeso, no había un acercamiento diferente entre Tite Casnbridge Ancient History y Tucídides. Sobre la postura de Coliingwood se han formulado muchas opiniones contradictorias, que, sin embargo, estaban de acuerdo sobre las afirmaciones generales de su metodología. Podemos encontrar ideas menos radicales, pero parecidas, sobre la interpretación de la investigación histórica (individualismo, relativismo, anti-naturalismo), en las obras de Ch. Oman75, G. J. RelEer76 y muchos otros. Una de las más interesantes es la de E. Hallet Carr77, que evita formulaciones extremas.


- El medio americano ha sido más activo en cuanto a las reflexiones sobre la investigación histórica. Surgieron algunas opiniones nuevas de 3. H. Robinson, E. P. Clieyney y F. 3. Teggart, que en algún caso recuerdan a la escuela de Bern; por otro lado, las propuestas europeas sobre una historicoografía Comprometida (por ejemplo, la de Croce), han sido llevadas al extremo, dando como resultado un relativismo muy abierto que fue llamado preSefltjsmo -
3. Ji Robinson, en su idea de una «nueva historicoa» 78, ugería una ampliación de la materia de interés del historicoador, más allá de la tradicional hisloria política. Pero, en su opinión, para seleccionar adecuadamente los hechos que hay que investigar es necesario «reconstruir» nuestras propias mentes, lo cual, a su vez, exige el desarrollo de] conocimiento adecuado de la sociedad para cambiar el propio acercamiento «conservador» y convertirlo en uno (radical» El radicalismo interno de la naturaleza (una especie de «guía» hacia los cambios y el progreso) impulsa las mejoras, da impulsos que trabajan incluso independientemente de la posible actitud pasiva del hombre. Por eso, una persona cuyo acercamiento es radical (en este caso, identificado Con el científico) puede mover rocas, en el camino hacia el progreso. Este acercamiento muestra ciertas referencias a las ideas cartesianas, de Ja época de la Ilustración y positivistas ‘, teniendo en cuenta que se ha añadido un rne canismo de progreso en forma de impulsos misteriosos.
E. P. Cheyney > se oponía a las opiniones que consideraban que el curso de los acontecimientos era un juego de azar. Aseguraba que todos los cam bios parecen tener lugar como resultado de estar totalmente determinadosj y que parece que hay una secuencia independiente de sucesos, una necesidad inevitable que controla el progreso de los asuntos humanos. «La historicoa, el gran curso de los asuntos humanos, no ha sido el resultado de esfuerzos voluntarios por parte de individuos o grupos de individuos, y mucho meioos del azar, sino que ha estado sujeta a ciertas leyes» >. Aunque aceptaba la existencia de leyes, Cheyney quería conservar plenamente el principio del libre albedrío. Aseguraba que el hombre puede actuar «libremente», pero los resultados de sus acciones dependían del acuerdo entre sus acciones y las leyes. También formuló algunas de esas leyes (continuidad, variabilidad, interdependencia, democracia, contrato social libre, y progreso moral) 02, que recuerdan a los anteriores conceptos de progreso, especialmente, tal como lo interpretaba Buckle.
Según estas teorías, la historicoa es una ciencia que no se limita a las descripciones, sino que se ocupa además de descubrir leyes. Esta opinión fue defendida también por F. 3. Teggart, autor de uno de los más profundos estudios sobre la metodología de la historicoa que haya sido jamás escrito >1 Defiende los principios de la historicoa integral y quiere que los historicoadores combinen el estudio de los cambios con el estudio de los hechos, ofreciendo así nuevos análisis de los fundamentos de la historicoografía en esta cuestión Piensa que el problema se podría resolver con una diferenciación entre la creencia en el progreso corno una herencia cartesiana y la creencia en la posibilidad de progreso >4. La primera implica una actitud pasiva y fatalista, mientras que la segunda supone un papel activo del hombre y conduce a la verdad de que para asegurar el progreso tenemos que promover el conoci miento. Y el conocimiento •no se adquiere por un acto de buenos deseos solamente, sino haciendo pleno uso de los recursos acumulados por la sociedad en las instituciones científicas 5. Así ofrece una explicación del desarrollo social por el desafrollo del conocimiento. Teggart, que a pesar de toda su erudición era programáticamente incapaz de comprender la dialéctica, no pudo vencer la separación del estudio de los hechos y el estudio de Jos cambios, aunque explicaba los cambios no en términos de progreso abstracto sino en términos de una inclinación de Ja naturaleza humana, en concreto, una «creencia en la posibilidad de progreso».

7 Las opiniones positivistas, evidentemente, tienen todavía defensores, a sar de que no han sido típicas de la reflexión metodológica en el siro xx. f.c Francia, A. Piganiol, en su «Quest-cuque c’est l’histoire», Revue de sétahvsoQO’ et morate, 1961, se opuso a las opiniones de H. 1. Marrou. Téngase CO también el análisis anti-relativista de las leves de la naturaleza por L. Stra>’ (Natural Right and History, Chicago, 1953).

El presentismo, preconizado por muchos historicoadores en diversos países


(F. H. Bradley, G. Simmel, M. B. Oakeshott, 3. Ortega y Gasset, R. G. Collingwood, 3. H. Robinson y otros), y que parte fundamentalmente de B. Croce (que aseguraba que toda la historicoa es historicoa actual), encontró un gran apoyo en el pragmatismo arneridano, que medía la importancia del conocimiento según su eficacia para conseguir objetivos específicos. Los presentistas sacaban sus conclusiones de la interpretación de la historicoa como una ciencia de los hechos individuales que no están gobernados por ninguna ley general, son comprendidos intuitivamente y construidos, por tanto, por los historicoadores 06• Para ellos, la historicoa era un producto subjetivo de los historicoadores y era, por tanto, parte del presente construido por los historicoadores. Se pueden encontrar muchos elementos de estas opiniones en Ch. H. Beard, que en 1934 publicó su estudio Written History as an Act of Faith °, en C. L. Becker, autor de Everyman His Own Historicoan (1935), en C. Read» y muchos otros. Hasta el presente podernos ver una cantidad de diversas formas de literatura histórica que, tienen un tinte presentista. Según los representantes de esta corriente, la historicoa está siendo. escrita’sie’re de-nuevo,- no porque adquiramos, a través de procesos cognoscitivos, un conocifihiento cada vez mejor de los hechos históricos objetivos, sino porque los hútoriadores, al ser, ellos mismos, productos de condiciones y necesidades específicas, están produciendo historicoa en su propio modo subjetivo permanentemente.
7. Tendencias metodológicas cts la historicoografía alemana
El presentismo de intrusión política fue particularmente activo a lo largo del siglo xix en la historicoografía alemana, al margen de sus tendencias, es decir, comenzando con L. Ranke» y G. Droysen, hasta K. Lamprecht y F. Meinecke, hasta muchos historicoadores contemporáqeos de Alemania Occidental, que intentan rehabilitar las viejas ideas (idealismo y nacionalismo) y al mismo tiempo buscar la responsabilidad del nazismo fuco-a de la nación alemana. Tanto en la reflexión teórica como en la actividad práctica, la ciencia histórica no ha sido considerada casi nunca en Alemania como una disciplina Sujeta a un examen objetivo, como lo es la ciencia natural. De un modo bastante característico, los historicoadores alemanes han sufrido muy poca influencia del positivismo: en sus tendencias filosóficas derivaron casi directamente del Romanticismo al anti-positivismo, al que, corno hemos visto, han contribuido mucho desde el punto de vista filosófico.
Esto muestra ciertas características distintas en el desarrollo en Alemania de la reflexión metodológica sobre la historicoa. Para abarcar estas características vale la pena anotar las dos controversias metodológicas básicas entre los historicoadores alemanes: sobre el acercamiento colectivista al pasado y sobre el historicocismo. En cada una de estas ideas vemos manifestaciones del pensamiento positivista y también, más claramente, varias formas de reflexión estructural. K. Larnprecht (1856-1915) 90, aprovechando los logros de la psicología social (especialmente los de J. F. Herbart), sugirió, como hizo H. Berr en Francia, un acercamiento integral que fuera más allá de la historicoa política, un acercamiento en el que los sucesos se explicarían por motivos de acción de los grupos y no de los individuos. No sería una descripción única de hechos individuales, sino una ciencia que establece las leyes que rigen el curso de los acontecimientos. Estas leyes tendrían la naturaleza de las que son válidas en psicología social. Los cambios en el pasado dependen de los cambios en las actitudes psicológicas de las masas. Larnprecht pensaba que de este modo estaba explicando el desarrollo histórico. En realidad, no dio más que un pequeño paso en esa dirección: ni siquiera consideró el problema del origen de los cambios en las actitudes de las masas, a las que, por cierto, consideraba simplemente como sumas de individuos. Su idea ofrecía un método de explicar los cambios, pero no el desarrollo. Sustituyó la fórmula de Ranke: wie es eigentlich gewesen. por su propia fórmula: wie es eigentiich geworden, que señala su interés por las causas de los cambios,
La crítica de las opiniones de Larnprecht unió a los defensores y a los oponentes de lo que se llamaba el historicocismo alemán. El historicocismo, que tenía sus raíces en la historicoografía de principios del xix, era —según la interpretación de E. Troeltsch (1865l923)91_ una amalgama del evolucionismo genético y el acercamiento ideográfico a la historicoa. El historicocismo subraya la variabilidad constante de los sucesos y la unicidad de los hechos no recurrentes. Por tanto, todo es relativo en la historicoa. No hay modelos absolutos de valoración, lo cual se expi-ááa con--la-fórmula ventas et virtus filiae temporis 92• Así, el curso de los acontecimientos no está regido por leyes, aunque el principio de causalidad opera; los cambios son resultado
9° Cfr. K. Lamprecht, «Was ist Kulturgeschichte?», Deutsche Zeitscloni]t füT l Geschichtswissenschaft, vol. 1, 1895; Einführung jo das l1istorische Den ken, Leip zig, 1912. Las opiniones de Lamprecht fueron criticadas por Y. Plejársov, vbe die Rolle den Persónlichkeit jo den Gesclzichte, Berlín, 1945, págs. 17 y ss. El pro blema ha sido tratado recientemente por G. G. Iggers. La idea de Lamprecht se desarrollaba a partir del positivismo, pero parece más oportuno clasificarla co00 un modelo estructural de investigación histórica. Hay gran cantidad de pubis caciones sobre el historicocismo alemán. Aleunas importantes se mencionan varios lugares de este libro. Sobre Troeltsch, ver M. Mandelhaum, The Probleit 1 of Histonical Knowledge, cd. cit., págs. 155-156. Al defenderse contra el relativiS mo de lOS «historicocistas», Troeltsch llegaba al historicocismo absoluto de Cr096 En su sistema, el criterio definitivo debe verse en «la verdad de Dios», es decIr, algo parecido al «absoluto» de Croce. La «conciencia» del historicoador debe aY5 darle a comprender esa verdad. Sobre la escuela neo-Rankiana, ver Studien uh’ dic deutsche Gesclzichtswisseiiscliaft, ed. eit., págs. 264-270.

de las acciones de los individuos y de los Estados, de la razón de estado, del entorno geográfico, etcétera. El historicocismo, de este modo, se declaraba opuesto a las ideas de la época de la Ilustración y positivistas sobre el progreso, sin sustituirlas por otras leyes directrices. Fue defendido vigorosamente, sobre todo, por F. Meinecke y K. Mannheim El relativismo histórico fue criticado, entre otros, por Troeltsch y K. Heussi 9, pero ellos también se oponían a la aceptación de la existencia de leyes del desarrollo. Se oponían a las visiones positivistas, explicando el curso de los acontecimientos por el desarrollo de las ideas. También cambiaron el centro de interés de la ontología a la gnoseología, defendieron el acercamiento intuicionista y pensaron que la historicoa era un producto subjetivo de un historicoador concreto. De este modo, en Alemania> tanto el historicocismo como el anti-historicocismo favorecieron el crecimiento del relativismo cognoscitivo, preconizado por toda la escuela prusiana (J. G. Droysen, H. Sybel, H. Treitschke) y los neo-Rankianos, cuyo objetivismo les hacía abandonar la estrecha visión prusiana de la historicoa alemana> pero que, de todos modos, en la práctica,., segulan la vieja tendencia de la historicoografia politicamente comprometida


Las opiniones positivistas que comparaban la historicoa- con--la ieñdi natural ‘, recomenc1’i5Eh la busqueda de le es y por tanto evidentemente las opibibnes de Lamprecht, fueron atacadas con vehemencia, especialmente por E. Bernheirn 96, En vista de la popularidad de su tratdo sobre los métodos históricos, esto tuvo grandes repercusiones en la configuración de las opiniones populares sobre la historicoa.
La visión de E. Mever, que defendía las ideas del libre albedrío en el comportamiento humano, la labor del azar, y la naturaleza única de los sucesos históricos 9°, iba en una dirección similar. Al tratar de las ideas antipositivistas en Alemania tenemos que subrayar la influencia de F. Nietzsche, que defendía el principio de la investigación histórica no objetiva, que tuviera como fin objetivos prácticos La influencia de J. Burckhardt, que fue uno de los primeros en poner en duda la idea positivista, de progreso continuo, también fue fuerte.
Algunas ideas de Lamprecht fueron defendidas por E. Gothein, K. Breysig y O. Hintze, y hoy en día, los historicoadores que han dejado algunos conceptos tradicionales y apoyan el de Strukturgeschichte se refieren también a él. Brevsig aceptaba la unidad como una serie de estados socio-psicológicos en el desarrollo de la humanidad, que puede estudiarse, por tanto, como una entidad Esa entidad pasa de un estado a otro y produce así una serie de niveles o tipos. El paso de la sociedad a través de los diversos niveles es la ley histórica más general. Breysig enumeró también otras leyes, que en realidad eran generalizaciones históricas más o menos fundadas. Al contrario que Lamprecht, mantenía que son los individuos, y no las masas, los que juegan el papel creativo en la historicoa 9°.

Los economistas que eran miembros de la escuela histórica también se levantaron en contra del status dominante de la historicoa política y adelantaron la idea ya mencionada de los niveles de desarrollo, ahora en el campo económico 100 Evidentemente, la teoría de los niveles de desarrollo económico sustituía a la idea de progreso por el concepto de cambio, pero no comprendía todavía la categoría de desarrollo. Sus defensores no explicaban muy bien cómo se suponía que tenían lugar las transiciones de un nivel a otro, ya que para ellos los distintos niveles surgían como «prefabricados», sin períodos de transición. Para imbuir alguna vida al proceso se usaban a veces elementos de un acercamiento teleológico °‘.


8. Historicoografía estructural en otros países. Conclusiones
Las ideas inherentes al acercamiento erudito, tal corno las hemos descrito más arriba, han tenido respuestas en casi todos los países. En Rusia hay que mencionar la difusión del método comparativo, el intento de enlazar la investigación histórica con los estudios sociológicos y los importantes avances de la historicoa económica. La escuela rusa de historicoa social ha sido amplia. mente conocida; su último representante fue P. A. Sorokín, un sociólogo, economista e historicoador, que trabajó durante muchos años en Estados Unidos y llevó a cabo un programa de integración de las ciencias. Uno de sus primeros representantes fue MM. Kovalevsky (1851-1916), cuyas obras usó
F. Engels 100 Sorokin intentó construir una sociología histórica; al hacerlo se inclinaba hacia acercamientos tipológicos. En su opinión, la fuerza decisiva en el curso de los acontecimientos es el desarrollo de la ciencia y la tecnología y no los factores económicos
En Polonia, a principios del siglo xx, hubo poco interés en el terreno de la reflexión metodológica sobre la historicoa. Se podría mencionar la crítica que hizo. L. Gumplowicz de las ideas de Larnprecht 104, las controversias sobre Larnprecht entre su oponente (B. Dembinski) y sus defensores (W. Sobieski y otros) 105, y las numerosas afirmaciones marginales, muy especulativas, que 1 hacían los historicoadores en relación con sus estudios fundamentales (por ejemplo, J. K. Kochanowski y F. Koneczny), pero el lugar principal, desde
50 Ver nota 43 en el cap. VI, y el importante fragmento de ese capítulo.
101 Los alemanes han publicado muchos tratados sobre el método histórico. Cfr. W. Bauer, Einfüht’ung jo das Studium der Gescloichte, Tubinga, 1921; A. Meto ter, Grundrib der geschichtswissenscliaftlichen Methodik. 1923; A. Feder, LehrbuCh der gesclzichlllchen Methode, Ratisbona, 1924; W. Górlitz, Idee und Geschichte 1 Pie Entwicklurzg des historicoscizen Denkdens, Friburgo, 1949; P. Kirn, Einführuflg in die Gesclsichtswissenschaf ten, Berlín, 1947; K. G. Faber, Theorie der Geschzcllt swzssenschaf 1, Munich, 1974. Este es un intento de escribir sobre la teoría de la historicoa en su significado actual.
102 Entre las obras de M. M. Kovalevsky hay que mencionar, sobre todo Ekonoiniceskjy rost Evropy do vozniknot’enia kapitalisticeskogo khoziasti’a ( 1 crecimiento económico de Europa hasta la llegada de la economía capitalistas volilmenes 1-111, 1898-1903. Sobre Kovalevsky, ver S. 1. Krandievsky, OcerJoz
istorii ekooomtceskoy istorii
(Notas sobre la historicoa de la historicoa econórnlcah edición citada, pá»s. 266 y os.
luego, es el de la Historyka (Metodología de la historicoa) de M. Handeisman Esta última obra fue, y en gran medida sigue siendo, el principal tratado
sobre metodología de la historicoa en Polonia. Recuerda al libro de Marrou. Eminente historicoador, M. Handeisman (1882-1945) daba una excelente introducción a la heurística y al análisis histórico, pero, atrapado en varias teorías filosóficas especulativas, en los capítulos sobre el proceso cognoscitivo histórico daba una exposición de la materia difícilmente aceptable. Reflejaba, sobre todo, la visión de los intuicionistas alemanes del tipo de las de Simmel y Dilhey: así, es la «comprensión», es decir, una «visión indirecta del todo» 107 o una «Visión creativa del todo individual» 108, lo que es el factor decisivo en el proceso cognoscitivo histórico.
Handelsman distinguía entre el proceso de «examen», interesado por las fuentes históricas, y el de «conocimiento», interesado por el proceso histórico. El conocimiento consiste en construir la realidad por parte del historicoador, el cual «da vida» a los resultados de su estudio. Los principales elementos de construcción son: el tiempo y el espacio (interpretados ambos como formas de la conciencia) y el acercamiento genético, que consiste en la «comprensión» de las relaciones entre los hechos. En la investigación histórica la cuestión no es obtener una respuesta a la pregunta de por qué algo ocurrió así, sino sólo una respuesta a la pregunta de cómo ocurrió algo, es decir, la cuestión es ofrecer «explicaciones genéticas» 0>. Siguiendo a Rickert, Handeisman distinguía entre causalidad geobral (como la relación del tipo de una condición suficiente), como está establecida en la ciencia natural, y causalidad individual, cuando se refiere a «una causa específica y un efecto específico». La relación genética es ‘Para Handelsman, la realidad histórica es-a, sobre todo, de naturaleza mental, única y no recurrente en cada uno de sus elementos. No puede abarcarse en términos teleológicos ni deterministas, y es básicamente diferente de los hechos naturales. En sus obras, Handelsman subrayó la gran importancia del desarrollo de las nacionalidades como ‘Estas opiniones le condujeron a un tratamiento anti-naturalista de la Ciencia histórica, y a interpretar el método histórico como opuesto al método
usado en la ciencia natural, va que el primero se Ocupa del estudio deel origen individual de los fenómenos», y, más aún; la historicoa incluye muchoá elementos del arte (aunque Flandelsman no fue tan lejos como Croce a este respecto) Pero Handejsinan no creía que la historicoa fuera una disciplina puramente idiográfica, ya que, junto a descripci05 corrientes, busca también «formulaciones válidas para Secuencias en desarrollo» Pero, por otro lado, estas formulaciones no establecen ninguna causalidad «general» y son sólo una forma más plena en la que se manifiesta la causalidad «individual». Estas formulaciones pueden incluir también leyes, qe Handelsman interpretaba de modo posibiljsta como ciertas «tendencias causales» que expresan la Posibilidad de recurrencia de ciertos fenómenos en circunstam cias específicas no
En esta situación, destacan por su precisión excepcional los análisis metodológicos realizados por J. Rutlcowsk; (1886-1946) “ y F. Bujak (1875-1953).
Sus estudios se ocupaban tanto de las cuestiones específicas de los métodos de investigación usados en la historicoa económica como de los problemas más amplios de la metodología de la historicoa en general. En su docunento Zagadiijenj syntezv u’ hisrorij (El problema de la síntesis en la historicoa) 152 Bujak se mostraba en contra de limitar la historicoa a la descripción, y postulaba una ampliacjójs de los análisis generales, cosa que defendían también algunos positivistas Pensaba que no hay una diferencia esencial entre la historicoa y otras ciencias sociales: los fenómenos históricos son fenómenos sociales, y éstos, a su vez, son fenómenos psicológicoS y, puesto que los fenómenos psicológicos están regidos por regularidades la historicoa también debe tenerlas Bujak las concebía de modo estadístico:
los sucesos históricos no pueden predecirse, pero se pueden señalar sus respectis,as probabilidades Las opiniones de Bujak, por tanto, correspon dían a las tendencias dominantes en la metodología antipositij>ista
La reflexión que hemos llamado integr o estructural encontró apoyo en las tendencias que comenzaban entonces a prçyalec sobre todo, en antropología, sociología y economia El .evolucioIi5moque había dominado en antropología y sociología dejó Sitio al funcionalismo El análisis fun E la Polonia Posterior a 1945 poden2os encontrar todavía una propuesla programáti de la idea de literatura histórica ideográfic5 Cfr. K. Górski, O iii.
terpretacji i wartosciowanju historicoi
(Interpretacjó y valoración en la investigación histórica), Lublin, 1948; S. Swiezawski “Koniecznosc i wolno w dziejach» (Necesidad Y libertad en historicoa) Rocznzki Nauk Huss.zanjstsc,ioycjo núm. 4, 1964, págs. 3-12, en particular pág. 7 (<‘En historicoografj el nomotetisjo no sólo está fuera de lugar, sino que incluso es peligrosa (. .), ya que crea la ilusión de predecir el futuro»); M. Wachowsgj, »Przedmjot pedagogjkj Porówna1czej» (La materia de la pedagogía comparati\a) Kwarrajfljk Pedagogic, núm. 1, 1965 (asegura que «los modelos historicoogrfj05 corrientes,, 00 postulan el principio obsoleto,, de establecer las “llamadas leyes»), C. Bobinska (op. cd.) también se acerca al idiografis0 cuando Postula que la literatura histórica debe ser «con- creta», y que las afirmaciones generales no deben dejar de lado ningún rasgo particular de los SUCCSQS pasados concretos En este sentido, ver f. Kmita, “Celiny Bobinskiej ‘History Fakt, Metoda’,, (La obra de Celina Bobinska “Historicoador. Hecho. Método»), Nurt, núm. 1, 1965, págs. 73-74

cional se ocupa sobre todo de establecer las funciones respectivas de los diversos elementos de un todo concreto, sin importarle el desarrollo de ese todo en el tiempo. El acercamiento funcional se suele relacionar con B. Malinowski, y a continuación con R. Brown y R. Merton, pero, por supuesto, adopta formas, diversas, algunas de carácter más radical y otras menos 113 En la sociología, el funcionalismo —que predomina en muchos grupos— se puede encontrar en la influyente teoría de la labor de los sistemas sociales, formulada por T. Parsons un discípulo de Malinowski.


A causa de la excepcional popularidad de las opiniones antropológicas formuladas por C. Lévi-Strauss 115, tenemos que señalar su inspiración estructuralista, que se remonta a la oposición (que partió sobre todo de F. Boas) al evolucionismo en la teoría de la cultura. Lévi-Strauss, fascinado por las sociedades primitivas que estaba investigando, y que son incapaces de pensar en términos históricos, pero que actúan sobre l bise’de ‘ciértos sistemas (estructuras) duraderos, llegó a la conclusión de que esta actitud de la mente es natural y fundamental. Por tanto hay que ver el curso de los acontecimientos como una secuencia de estructuras que carece de continuidad y como un desarrollo que es una ilusión sui generis. Lévi-Strauss sugiere que <‘nos liberamos» de la historicoa considerándola como un método:
la historicoa no es más que un método en nuestro intento de estructurar los hechos.
¡ Las teorías estadísticas también se in9piraron en la economía, incluso aunque los intentos de dinamizar la investigación, emprendidos sobre todo por la escuela sueca, no se desarrollaran realmente hasta después de la Segunda Guerra Mundial, en relación con la teoría del crecimiento económico. La influencia de esas teorías en la investigación en el terreno de la historicoa económica aumenta sistemáticamente. Facilitan la introducción en esa investigación de varios análisis que explican los cambios en los sistemas. Así, nos hacen esperar que el acercamiento estructural a la historicoa económica producido en Francia se hará más variado 116•
La reflexión estructural en la investigación histórica se ha manifestado en consideraciones metodológicas, más que en escritos realizados por los historicoadores. Como se ha dicho anteriormente, la mayoría de los estudiosos no han mostrado interés por las discusiones teóricas, y han estado practicando, de modo espontáneo, el.ldiograflsmo, sücumbiendo a la filosofía
especulativa /




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