Ix jornadas de Jóvenes Investigadores Instituto de Investigaciones Gino Germani



Descargar 69.93 Kb.
Fecha de conversión18.03.2019
Tamaño69.93 Kb.
Vistas32
Descargas0

IX Jornadas de Jóvenes Investigadores

Instituto de Investigaciones Gino Germani

Facultad de Ciencias Sociales UBA

1,2 y 3 de noviembre de 2017


Autores: Débora Kantor, Pablo Quatrini, Damián Feder, Mercedes Nieto 1.

Instituto Superior de Tiempo Libre y Recreación, Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

Débora Kantor: Lic. en Ciencias de la Educación

dkantor@cedes.org



Eje 14: Saberes, prácticas y procesos educativos

Título de la ponencia: “Intervenciones comunitarias con eje en el deporte. La experiencia de la Escuela de Boxeo para adolescentes y jóvenes de Barracas” 2

Palabras clave: adolescentes, jóvenes, proyecto socioeducativo, boxeo.
Breve presentación
El estudio cuyos resultados presentamos aquí de manera sintética consistió en una investigación de carácter cualitativo, dentro de la perspectiva del análisis de casos, orientada a conocer, analizar y enriquecer los sentidos y las estrategias puestos en juego en proyectos de trabajo con adolescentes y jóvenes en contextos comunitarios.

Abordamos para ello la experiencia de la Escuela de Boxeo para adolescentes y jóvenes de Barracas (EB), creada por la Fundación TEMAS en el año 2008. Desde entonces, más de 600 pibes/as de vidas difíciles asistieron al gimnasio-ring emplazado en el corazón del barrio precario (Barrio Tres Rosas, Villa 21-24, CABA) participando no solo de entrenamientos y encuentros deportivos sino también de espacios de diálogo y actividades culturales.

La relevancia de este estudio para el ISTLyR radica en que la dimensión recreativa de la EB, lo concerniente al trabajo socioeducativo que atraviesa dicha intervención y las actividades de comunicación que se promueven desde la misma dialogan significativamente con las carreras que se dictan en el Instituto 3.

El trabajo de campo giró en torno a la observación de momentos y actividades característicos de la EB y la toma de entrevistas a jóvenes y adultos involucrados de diferentes maneras en el proyecto.



El análisis de la información se ha centrado en los rasgos más relevantes y los puntos críticos de las prácticas desplegadas por los responsables del proyecto, en las singularidades de la intervención vinculadas con el box, y en los significados que adquiere la experiencia para los/as participantes.
Cuatro referencias al contexto de la Escuela de Boxeo


  • El barrio Tres Rosas linda con el Riachuelo, abundan allí los problemas relacionados con la tenencia de la tierra, con los servicios y el equipamiento urbano deficientes y con los basurales improvisados. La inaccesibilidad al agua potable y la falta de cloacas contribuyen a la propagación de enfermedades ambientales.

  • La apremiante situación social y económica de la población -mayoritariamente proveniente de países limítrofes y de provincias del noreste y el noroeste argentino- se había atenuado parcialmente durante los años previos a este estudio en virtud de una incipiente reactivación y de la implementación de subsidios de diversa índole.

  • De la mano de programas gubernamentales y por iniciativa de diferentes OSC en el barrio funcionan una biblioteca, una juegoteca, el Plan FINES, una murga, una orquesta juvenil y otros espacios.

  • La EB trabaja en articulación con esas y otras instituciones, entre las que se destacan la Parroquia, las escuelas públicas de la zona y el Centro de Salud y Acción Comunitaria.

  • No obstante ciertas mejoras recientes, las trayectorias educativas fragmentarias o inconclusas, el desempleo juvenil, la violencia intrafamiliar, los conflictos callejeros, las condiciones habitacionales precarias, el consumo problemático de sustancias y las dificultades de acceso a la salud continúan siendo problemáticas que atraviesan la vida cotidiana y el horizonte de buena parte de los habitantes.


Cinco entradas al (particular) gimnasio


  • Existen muchas formas de participar en la EB o de pertenecer a su “zona de influencia”: están los que ya no entrenan pero siguen yendo, los que nunca entrenaron pero siempre andan por ahí, los que van a tomar mate, los que “participan” desde afuera esperando tener la edad mínima exigida para entrenar, los que van sólo “a transpirar”, los que quieren aprender a boxear, los que –además- quieren “subirse al ring”, los que aspiran a sacar la licencia, los que quieren hacer carrera profesional…

  • En los entrenamientos diarios participan, en grupos mixtos, adolescentes y jóvenes de 13 a 23 años. La ejercitación es rigurosa, el clima distendido y siempre hay música de fondo.

  • En la entrada del gimnasio hay murales hechos por los/as adolescentes y jóvenes, quienes bautizaron al espacio con el nombre de “Barracas Boxing Club” (BBC).

  • Quien coordina la EB es una mujer, Licenciada en Ciencias de la Comunicación, que “no sabe de boxeo”.

  • De una reunión entre los entrenadores y la coordinadora: “Hay que ver a quien acompañar al chequeo”, “Para Sergio una espirometría es fundamental; es asmático! “¡Fernando está gordo! Hay que verle la presión; yo hoy traje el tensiómetro”. Y pasando revista a las próximas actividades: “Está la ´guanteada´; está lo del ensayo de violines en el Colón; tenemos el festival de cierre del año; también lo de FILBA [Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires]… ¡y está la Noche de los Museos!”.


Acerca de las prácticas y las estrategias puestas en juego por los responsables del proyecto
Apertura y disponibilidad
La EB se propone recibir y albergar, no solamente (para) enseñar a boxear. Jóvenes, madres, coordinadores, entrenadores e inclusive el médico transmiten con claridad lo que parece ser una clave del trabajo en el marco del proyecto. Puertas abiertas, entradas y salidas permanentes y mate siempre listo… “Acá nunca te van a cerrar las puertas –dice Elías-”. “No decimos que no a nadie -dicen los adultos responsables-. Apertura remite aquí a un principio de acogida y hospitalidad, en cierto sentido se la ha adoptado como un axioma que invierte las condiciones de exclusión, una forma de neutralizar las clausuras que abundan en la vida de los adolescentes y jóvenes del barrio.

Una conocida frase acompaña dicha opción: “mejor que estén aquí y no en la calle” pero, a diferencia de lo que suele suceder cuando se la esgrime en el marco de perspectivas preventivistas acríticas y sesgadas (Kantor, 2010), la apertura aquí es también de los adultos al mundo de los/as pibes/as. Así se refiere Diego, uno de los entrenadores, a esta otra dimensión de la apertura: “ellos mismos te van abriendo las puertas, vos ves las caras… ´ ¿qué te pasó?´, ´no, y… hoy en la escuela…´ ´bla, bla, bla´ y te empiezan a contar cosas de ellos, de la escuela, de la familia, de todo y ya es otro vínculo el que se forma…”. Entonces, no se trata solamente de que los/as pibes/as entren toda vez que la intención –para nada secundaria- es abrir otras puertas que las puertas materiales del gimnasio.

De la mano de esta doble acepción de la apertura emerge la disponibilidad también como una cualidad o posición que deviene estrategia. Disponibilidad para hablar, para escuchar, para aconsejar, o para salir corriendo para lo que sea necesario.

Desde otro ángulo del asunto, retomando una idea de Rinesi (2015), analizamos el sentido que conlleva que la apertura no sea pensada solamente como garantía negativa, es decir, como ausencia de exclusiones para el ingreso. Lo que permite que la apertura tenga destino y sentido es que los adultos se constituyan en garantes del derecho que tienen los/as adolescentes y jóvenes (del derecho que les asiste, que deberían tener) a contar con espacios y referentes significativos para su formación.


La grupalidad, las normas, la palabra
A los responsables de la EB les importa especialmente propiciar la convivencia dentro del gimnasio. “Me gusta estar acá, en el momento de tirar ideas nos escuchan, le podemos agregar algo al entrenamiento”, dice Rodrigo. “Los profes siempre les dicen ´no se va nadie si no meriendan´. Entonces se sientan todos, meriendan, y ahí empieza la charla” –cuenta Carla, una de las madres-. “Eso no fue así desde el inicio del proyecto –señala la directora de TEMAS-, pero ahora ya lo tengo claro, ya aprendí: ¡la merienda no se negocia!”. “No se negocia” porque es allí donde es posible “hacer grupo” priorizando la circulación de la palabra, la transmisión de información, el intercambio, en suma: desarrollar e intensificar la dimensión no física-deportiva del proyecto.

La agenda de las meriendas abarca desde alimentación saludable hasta temáticas de género, desde charlas deportivas hasta encuentros con médicos sobre métodos anticonceptivos, desde la importancia de estirar los músculos hasta la problemática de los noviazgos violentos, desde la organización de las salidas grupales hasta evaluaciones técnicas de “guanteadas” y entrenamientos. El abordaje de temas “densos”, a menudo asociados a miradas estereotipadas acerca del rescate de adolescentes “en riesgo” o jóvenes “descarriados”, no parece convertir a este espacio en una suerte de coartada para desplegar un discurso preventivo contra peligros de todo tipo. Antes bien, pareciera que los temas y los problemas “densos” tienen lugar en la agenda de las meriendas porque, al formar parte de la vida de los pibes/as, entran con ellos/as al gimnasio.

Dado que la grupalidad no es sin regulaciones, en el BBC las reglas y las normas, ya sean específicas del deporte o genéricas “para la vida”, suponen procesos y aprendizajes en diversos órdenes. Todo indica que el universo gimnasio propicia una socialización en torno a reglas legitimadas; la ética pugilística y la mística del box contribuyen a generar condiciones para la construcción de un orden normativo necesario y aceptado.

El reconocimiento de la asimetría que predomina en el entrenamiento en clave de “entrenador – entrenado/a” parece ser a la vez razón y efecto de la autoridad adulta legitimada en el marco del proyecto general.

No obstante –señalan los adultos- los conflictos y las peleas entre los pibes/as y las relaciones poco respetuosas y surcadas por agresiones son un asunto crítico y recurrente. Resuena aquí el análisis que realizan Auyero y Berti (2013) cuando abordan contextos similares al de la EB: “la violencia no está sólo ´allí afuera´ -en forma de episodios que la gente reporta, en el orden objetivo de las cosas barriales- sino también ´aquí adentro´ –bajo la forma de disposiciones subjetivas, adquiridas, hacia la agresión física-. Esta disposición no es solamente un know how sobre la mecánica de la violencia (…) sino también una inclinación aprendida a resolver conflictos interpersonales por medio de la violencia”.

También en los episodios de robos -internos o externos y de diferente envergadura- en el BBC vuelven a primar otras leyes: la astucia, las complicidades, las prevenciones aprendidas para protegerse… Y los códigos callejeros le tuercen el brazo temporariamente al sistema de normas y valores que regulan el espacio de la EB.

Enfatizamos entonces que en contextos desregulados como los que habitan los adolescentes y jóvenes del barrio Tres Rosas, en condiciones de vida que muestran que las normas sociales vigentes por lo general les juegan en contra, frente a la evidencia de que algunos/as ya abrevan en ilegalidades de diverso tipo, y siendo muchos los que están expuestos a conflictos complejos, se amplifica el significado que poseen las experiencias que propician grupalidad en torno a normas que tienen sentido y en torno a figuras de autoridad respetables.
Multiplicación y diversificación de las propuestas: la ampliación de horizontes materiales y simbólicos; la comunicación de la experiencia
Como hemos anticipado, la EB supone mucho más que box. Dentro del abanico de actividades que promueve, la realización de salidas se presenta como una estrategia clave para ofrecer contenidos que “hacen diferencia” respecto de lo conocido y lo habitual, habilitando lugares y experiencias que parecen, son, o podría considerarse que son ajenos y lejanos al gusto y al universo cultural de estos/as adolescentes y jóvenes.

Cuando Bourdieu (2010) analiza el sentido social del gusto señala que expresiones tales como “eso no me interesa” o “eso no es para mí”, sostenidas por quienes están desprovistos de capital cultural “legítimo”, encierran el reconocimiento implícito de la legitimidad cultural que los excluye y dan cuenta de un “sentimiento de indignidad cultural”. Las actividades a las que nos estamos refiriendo interpelan dichas representaciones y contribuyen a revertir las percepciones y autopercepciones devaluadas que derivan de las condiciones de exclusión. De manera que las salidas, y sobre todo determinado tipo de salidas, en la medida en que permiten ejercer el derecho a mezclarse y a ser público con otros, dan batalla a su modo contra los mecanismos de desigualación que diferencian y jerarquizan las prácticas culturales, los circuitos urbanos frecuentados y las opciones de esparcimiento.

Asimismo, las salidas adquieren una relevancia particular debido a lo que suele implicar entrar y salir del barrio. Como todos sabemos: a otros barrios se va; a estos barrios, en cambio, “se entra” toda vez que los desplazamientos desde, hacia e incluso adentro del mismo, pueden representar un problema. En este contexto las salidas mitigan en parte el confinamiento socioespacial al que están sometidos los/as jóvenes en tanto habitantes de la villa. Salir en grupo, a cargo de adultos y necesariamente bajo proyecto no reemplaza aquello que las condiciones de precariedad obturan, pero indudablemente atenúa la consolidación de lo que Efrón (2003) denomina “subjetividades de geografía recortada”.

Dentro de esa perspectiva, y en virtud de que para los responsables de la EB “con el box solamente no alcanza”, desde el área comunicacional proponen otros espacios de acercamiento al proyecto, de intercambio y de producción; estos son: la realización del programa radial “Detrás de los guantes”, producciones para facebook y la columna deportiva del periódico barrial que publica TEMAS. La experiencia se despliega, por lo tanto, en diferentes registros, soportes y lenguajes que permiten pensarla y comunicarla. Por eso, señala la coordinadora, “a veces es más importante la preproducción que ir a grabar el programa de radio”.

El periódico barrial abarca asuntos bien diversos en clave de información, análisis y denuncia: la inauguración de una placita, las medidas de prevención y los mitos acerca de la tuberculosis, los avances de los alumnos del Plan Fines, los reclamos al Gobierno de la CABA por la recolección de residuos, la presentación de la orquesta infantil del barrio, el reportaje al hermano de un pibe asesinado, la contaminación del camino de sirga, la fotonovela sobre la historia de un “transa”, la visita de una poetisa. Temas, problemas y eventos en los cuales los participantes del BBC, tanto como la población de la zona en general, son actores y protagonistas. En ese marco, aparece por ejemplo una nota sobre la última “guanteada”.

En la medida en que se expanden los límites del ring dando lugar a talleres de escritura de crónicas periodísticas, a encuentros con jóvenes de radios comunitarias de todo el país, a buscar testimonios y hacer entrevistas, a escribir(se) y leer(se) con otros, a poner en palabras y en imágenes la experiencia del grupo y del gimnasio y a inscribir lo propio en el escenario colectivo y comunitario, se expanden también los horizontes de los/as pibes/as.


Singularidades de la intervención vinculadas con el boxeo
Tres asuntos emergen del análisis cuando se coloca la mirada sobre lo deportivo y sobre la opción por el box, estos son: la apuesta por la ética pugilística, la necesidad de contrarrestar las representaciones negativas acerca del box y la decisión de enfatizar lo recreativo habilitando al mismo tiempo lo profesional. Nos referiremos brevemente aquí al primero de los puntos señalando, como punto de partida, que los chicos y la chicas del BBC transitan la experiencia de la perseverancia, el sacrificio y el esfuerzo como nunca antes en relación con ninguna otra cosa.

Según el análisis que realiza Wacquant (2006): una suerte de “devoción monástica” permite sostener el carácter repetitivo, árido y ascético del entrenamiento, en el cual la disciplina intensiva y agotadora es al mismo tiempo condición y efecto. El gimnasio se constituye así en un islote de estabilidad y orden suscitando la apropiación de hábitos, prácticas y códigos que contrastan con los que rigen “afuera”. El aprendizaje y la observancia de límites necesarios, inherentes a la actividad que se practica, es un rasgo clave: “Mirá, si yo quiero pelear si quiero “guantear” el sábado en el festival, no tengo que el viernes quedarme en la esquina tomando hasta las tres de la mañana”, dice uno de los jóvenes. Por lo mismo, como afirma el médico entrevistado y como constatan y lamentan los responsables de la EB, la propuesta no llega a los/as jóvenes que están en peores condiciones, ellos/as no pueden sostener esos ritmos y exigencias. La inestabilidad crónica y la desorganización temporal propia de los/as jóvenes cuyas vidas se hallan más deterioradas es incompatible con el rigor del entrenamiento.

La mencionada apuesta por la ética pugilística se acompaña de una cierta mística consistente en un conjunto de convicciones, representaciones y experiencias referidas a la nobleza y a las lealtades dentro del gimnasio, a las diversas formas del cuidado que se ponen en juego y a las reglas cuyo respeto se impone por su propio peso. Desde esa perspectiva, claro está, se considera que el box no es un deporte violento y que, en razón del carácter altamente codificado de la violencia pugilística, propicia la mesura y refuerza el autocontrol y la moderación. Se trata de una violencia consentida y controlada. Al respecto dice Nico: “para decir la verdad, cuando era chico pensaba, ´bueno voy a ir, voy a aprender a pelear y le voy a pegar a todos´, (…) Es bastante común, en el barrio o en cualquier lado… venís para aprender a pelear. Pero aprendes a no pelear, que es diferente”.

En el contexto de violencias naturalizadas que suele verificarse en territorios sociales relegados, y de la violencia política, social e institucional que golpea especialmente a los/as adolescentes y jóvenes de los barrios humildes, los aprendizajes boxísticos relacionados con la regulación de la violencia parecen interpelar o cambiar de signo la violencia como matriz de relación.


Significados que adquiere la experiencia para los/as adolescentes y jóvenes
El gimnasio -o el proyecto- es significado por los participantes como un espacio “propio” asociado al bienestar y a la distención, es un “buen lugar para estar” que genera pertenencia y ofrece referencias. “Es como un verano, que te metés ahí… y la pasás re bien –dice Román-. Desde que empecé boxeo me río más” –agrega una joven-. El proyecto es y brinda refugio, en gran medida –dicen casi todos- por oposición a la percepción de “lo malo” del afuera y al “no hacer nada”. Todo indica que la EB es productiva y eficaz en términos de resignificación del uso del tiempo por parte de los/as jóvenes: tantas referencias a “la nada” que para ellos/as caracterizaría la vida sin el BBC, conducen a pensar que el proyecto carga de sentido la cotidianeidad. Junto a esto, otros asuntos convergen en la idea de refugio: el desahogo, el cuidado, la gestión del cuerpo.
El desahogo y la descarga
Hay una descarga física real. Los pibes muchas veces te lo dicen: ´tuve un día de mierda, ni me hablés, no me vengas con la psicología... Vienen re-cruzados, y cuando termina el día te das cuenta que la revirtió”. En sintonía con esas palabras de la Trabajadora Social, el desahogo es un significado claro para quienes participan en la EB. “Desahogarse” es algo más y algo diferente que distenderse o que estar a gusto; no alude tanto a estar con otros, a socializar o a divertirse cuanto a librarse de malestares y pesares. Remite inequívocamente a la necesidad de los/as pibes/as (y a la posibilidad que ofrece la EB) de combatir la sensación de ahogo que atraviesa sus vidas. En el gimnasio pueden respirar.

Lo que los adultos observan e interpretan, los jóvenes lo explican desde su experiencia: “Yo tuve una infancia terrible –cuenta Nerina-: mi papá siempre borracho, maltrataba a mi mamá y a mí también; es muy duro crecer así, (…) yo no venía a entrenar para boxear bien. A mí no me gusta pegarle a la gente (…) yo le pego a la bolsa, no a la gente. Y como le decía: te desquitás (…). Por eso yo me bancaba el dolor que a veces me daba en el cuerpo por el entrenamiento. Yo hacía box… ¡y al otro día me dolía todo! Hay que aguantar eso ¿eh? ¡Mucho dolor a veces!” El relato es elocuente: el dolor que causa el entrenamiento ayuda a soportar otros dolores tanto más difíciles de explicar, de admitir y de tramitar.

Son abundantes las referencias a la bronca y la rabia que es imperioso sacarse de encima y al entrenamiento como vía para tranquilizarse. Estamos obligados a leer allí –creemos- no sólo o no tanto las virtudes del boxeo y los efectos de la propuesta cuanto aquello que los testimonios no explicitan pero denuncian: las consecuencias del orden social injusto sobre los/as pibes en clave de sensaciones y necesidades predominantes. En ese marco, asistir al BBC y pegarle a la bolsa para desquitarse se presenta como una manera radical de huida del sufrimiento.
Le experiencia del cuidado
En la EB el cuidado es estrategia, contenido y resultado esperado; es un aspecto central de la intervención y un aprendizaje que los/as pibes/as ponen en práctica. Nico observa que “no es lo mismo pelear ahí que estás protegido, que tenés tus guantes... que pelear afuera, que te puede pasar cualquier cosa”.

La experiencia de la protección se pone de manifiesto con claridad en los cuidados relativos a la condición física, a la salud, a los criterios para establecer quiénes, cuándo y cómo pueden “subirse al ring” o participar en “guanteos”, en las reglas implicadas en el entrenamiento y en la competencia, y muy especialmente en la práctica del sparring, en la que prima el principio de reciprocidad, el control de los riesgos y el aprovechamiento mutuo de la situación sin sacar ventajas de la situación del otro.

Los cuidados que exige el box –o, en todo caso, el modo como estos cuidados se ejercen en el BBC- resuenan en otro plano, aludiendo a una protección más genérica y más profunda. Pareciera que el box conlleva unos cuidados que, pasando por el cuerpo, alcanzan otras esferas. Es la tangibilidad, la materialidad y la corporeidad que adquiere el cuidado lo que lo vuelve claro y significativo. La protección que se materializa en los guantes, las vendas, los cabezales o los protectores bucales, así como la que brindan los entrenadores cada día o cuando no les permiten subir al ring a cualquier costo, tal vez hacen huella en la biografía… no sólo deportiva. Reaparece aquí el sentido protector de la ley y del adulto en tanto portador de prohibiciones que protegen. Así, el cuidado que los/as pibes/as perciben y aprecian alude de alguna manera a la responsabilidad de los mayores frente a los/as que crecen.
La gestión del cuerpo
El “uso” del entrenamiento como oportunidad para mantenerse en forma, para cuidar el peso o para desarrollar la musculatura remite claramente a la centralidad que adquiere el cuerpo en la adolescencia: el cuerpo que se desacomoda, la angustia concomitante a las transformaciones físicas, el extrañamiento y el trabajo psíquico que implica volver a gobernar el cuerpo insubordinado… todo eso entra al gimnasio con los/as pibes/as y se pone en juego allí de una manera particular.

Es evidente que el trabajo de “sombras” frente al espejo, el mirarse y el exponerse dialogan significativamente con la apropiación de la modificación de los rasgos y de la imagen de sí. Sugerimos entonces que esa práctica intensamente corporal más allá del lenguaje y la conciencia, que según Wacquant supone el entrenamiento boxístico, estaría operando sobre los modos en que los/as participantes de la EB tramitan la incertidumbre identitaria.

Al mismo tiempo, en el entrenamiento riguroso confluyen la fisicalidad y el “aguante”, que según Gentile (2007) son propios de los/as pibes/as de los barrios humildes, y el despliegue del capital energético disponible propio de la adolescencia, como señalan Margulis y Urresti (1998).

Para el caso de los mayores -ya no adolescentes- si bien son pertinentes los sentidos vinculados a la fortaleza y el “aguante”, no lo son aquellos vinculados con la recomposición de la armonía corporal perdida, tarea que de algún modo ya han “resuelto”. Para los jóvenes de más edad, entrenar y cuidar el físico alude a otra situación que los estudios constatan: el desgaste corporal prematuro como consecuencia de las condiciones de vida desfavorables. Mientras que los cuerpos se juvenilizan en los sectores sociales medios y altos, los cuerpos de los jóvenes de los sectores desfavorecidos se deterioran tempranamente (Margulis y Urresti, 1998). De modo que la actividad física sostenida y los cuidados que el box requiere estarían contrarrestando las marcas que la desigualdad inscribe sobre los cuerpos de los/as pibes/as.


Cierre: tensiones e interrogaciones
Con cierta independencia de la discusión acerca de si el box es o no es un deporte violento y peligroso, y aun cuando el entrenamiento boxístico se esté difundiendo entre jóvenes de sectores medios, la asociación entre boxeo y jóvenes pertenecientes a sectores de bajos recursos es un dato. En ese sentido, aun cuando los motivos de la propuesta de TEMAS no giran en torno a estereotipos degradantes sino a las potencialidades que posee este deporte, cabe interrogarnos si acaso la opción por el box junto a todo lo que ocurre en el BBC, mientras contribuye claramente a interrumpir “destinos asignados” no conlleva al mismo tiempo la cristalización de un determinado lugar social para quienes ocupan una posición subalterna. De manera más general, nos estamos refiriendo a la particular tensión que atraviesa a las propuestas cuyos contenidos o ejes centrales están de alguna manera ligados a estereotipos desvalorizantes (vinculados con expectativas, capacidades y autopercepciones) y cuyos propósitos se orientan a la habilitación de recorridos vitales por fuera de los límites que estos imponen.

Junto a ello hay que reparar en la tensión omnipresente entre el gimnasio o el proyecto como el “adentro” valorado, protegido y protector, y el barrio como el “afuera” devaluado y significado negativamente. De acuerdo con Kessler diremos que dichas representaciones derivan de la operación de estigmatización y demonización del barrio en el marco de las relaciones de poder y dominación social, cultural, política y económica; operación que termina convirtiendo a los discriminados en cómplices del estigma. De ello resulta el propio barrio como alteridad amenazante y los habitantes colectivamente sospechados. Dado que la construcción de otras miradas y prácticas tendientes a desmontar esas ideas arquetípicas requiere necesariamente la crítica y la impugnación de la operación política que las genera, queda abierta la discusión acerca del lugar que ocupan intervenciones como las que analizamos en relación con dicha construcción; acerca del lugar que se proponen o no se proponen ocupar, y del lugar que logran o que no logran ocupar.

En cualquier caso, el “adentro” se vive y se muestra compacto y denso; es notable el uso intensivo del espacio, la cantidad de tiempo “adentro” y el continuum en que se inscriben las propuestas: de lunes a sábado, invierno y verano, de día y de noche, los mismos referentes adultos para diferentes actividades, la inexistencia de signos claros que indiquen distintos tiempos ciclos o procesos que empiezan y terminan… ¿Son éstas condiciones necesarias o suficientes para producir efectos sobre la subjetividad de los/as participantes? Dejamos abierta la interrogación acerca de los significados y de los efectos de esa densidad en varios sentidos indiferenciada que caracteriza a la experiencia estudiada y posiblemente a otras similares. Y respondemos sin responder que proyectos de esta naturaleza instituyen debido a la sistematización del trabajo, al sostenimiento del espacio, al sentido de las regulaciones, al reconocimiento y la participación de los/as jóvenes y al lugar que ocupan los adultos.

Para finalizar…

Los trabajos “cuerpo a cuerpo” y –a menudo- “artesanales” inciden más en las biografías dañadas que en las condiciones estructurales generadoras de zonas difamadas y sujetos relegados. Estos proyectos ocupan el espacio vacante que deja la falta o la insuficiencia de macro políticas. Es por eso que son menos un “complemento” de la formación o una opción recreativa, cultural o deportiva, que un horizonte de referencia y de sostén en el escenario de desigualdades e injusticas. Por lo tanto, y no solamente porque en su origen los siguientes términos están emparentados, el proyecto es protección y es prótesis. Este tipo de proyectos protegen, inauguran, conllevan importantes efectos subjetivantes y, al mismo tiempo, reemplazan, sustituyen y vienen a reparar artificialmente una falta.
Bibliografía citada
Auyero, Javier; Berti, María Fernanda (2013), La violencia en los márgenes. Una maestra y un sociólogo en el conurbano bonaerense, Buenos Aires, Katz.
Bourdieu, Pierre (2010), El sentido social del gusto. Elementos para una sociología de la cultura, Buenos Aires, Siglo XXI.
Efrón, Rubén (2003), “Arbitrariedades punitivas. Subjetividad de la esquina”, en Frigerio, G. y Diker. G. (comps.), Infancias y adolescencias. Teorías y experiencias en el borde. La educación discute la noción de destino, Buenos Aires, cem/Noveduc.
Gentile, María Florencia (2007), “Estar en la calle”: análisis de la experiencia de chicos y chicas en situación de calle. La calle como sistema de incertidumbre”, en Actas del XXVI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, Guadalajara, México.

Kantor, Débora (2015), Tiempo de fragua. La responsabilidad de educar adolescentes y jóvenes, Paraná - Entre Ríos, Editorial Fundación La Hendija.


Kessler, Gabriel, “Las consecuencias de la estigmatización territorial. Reflexiones a partir de un caso particular”, disponible en internet.
Margulis, Mario y Marcelo Urresti (1998), “La construcción social de la condición de juventud” en AAVV, Viviendo a toda. Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades, Universidad Central – DIUC, Siglo del Hombre Editores, Bogotá.
Rinesi, Eduardo (2015), Filosofía (y) política de la Universidad, Buenos Aires, Ediciones UNGS.
Wacquant, Loïc (2006), Entre las cuerdas. Cuadernos de un aprendiz de boxeador, Buenos Aires, Siglo XXI.


1 Integraron también el equipo de investigación: Bigay Duhay, Denise Altieri y Marcelo Zanelli.Todos los integrantes del equipo son docentes y alumnas (actualmente egresadas) del ISTLyR. La Coordinación estuvo a cargo de Debora Kantor, Jefa del Departamento de Investigación del Instituto.

2 El proyecto de investigación obtuvo el primer premio en el concurso convocado por el Observatorio Nacional de Actividad Física y Deportiva (año 2014) y contó con el apoyo financiero de dicho organismo.

3 En el ISTLyR se dictan tres tecnicaturas: Tiempo Libre y Recreación, Pedagogía y Educación Social, y Comunicación Social orientada al Desarrollo Local.

Catálogo: wp-content -> uploads -> sites -> 107 -> 2015
2015 -> Ix jornadas de Jóvenes Investigadores Instituto de Investigaciones Gino Germani , y de Noviembre de 2017
2015 -> Ix jornadas de Jóvenes Investigadores Instituto de Investigaciones Gino Germani
2015 -> Ix jornadas de Jóvenes Investigadores. Instituto de Investigaciones Gino Germani
2015 -> V jornadas de historia de la universidad argentina
2015 -> Instituto de Investigaciones Gino Germani
2015 -> Educación secundaria modalidad técnico profesional: análisis de regulaciones referidas al currículum
2015 -> Ix jornadas de Jóvenes Investigadores Instituto de Investigaciones Gino Germani
2015 -> Ix jornadas de Jóvenes Investigadores Instituto de Investigaciones Gino Germani , y de Noviembre de 2017
2015 -> Ix jornadas de Jóvenes Investigadores Instituto de Investigaciones Gino Germani


Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos