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IX Jornadas de Jóvenes Investigadores

Instituto de Investigaciones Gino Germani

1, 2 y 3 de Noviembre de 2017

Nombre y apellido del autor: Judith Ritorto

Afiliación institucional: Facultad de Ciencias Sociales. UBA.

Correo electrónico: judritorto@gmail.com

Máximo título alcanzado o formación académica en curso: Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social.

Eje problemático Número Eje 2. poder, dominación y violencia

Título: El consumo televisivo y su relación con los campos sociales de significado y poder

Palabras clave: consumo de noticieros/ subjetividad/ campos sociales de significado y poder/ etnografía /villa/ territorio

Resumen
El presente trabajo se propone abordar la experiencia de mirar televisión como un intersitio en el que el sujeto es interpelado como una subjetividad que está emplazada en diferentes campos sociales de significado y poder. En este sentido, el consumo de noticieros televisivos se inscribe en múltiples contextos culturales a partir de los cuales las producciones mediáticas no sortean efectos meramente coactivos o ideológicos, sino que son aprehendidos en gestos que montan y desmontan configuraciones sociales de sentido, representaciones, estereotipos, prácticas, valores, e instituciones.
En esta línea teórica, a través de la metodología de la etnografía, se indaga el sentido que importa el consumo de noticieros televisivos en una familia de una referente social de la Villa Cildañez, una de las villas del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Este trabajo de carácter etnográfico procura construir las relaciones que se entretejen entre el grupo familiar y los acontecimientos noticiados, la vinculación de la familia con el territorio en el que vive, las representaciones sociales de instituciones estatales en torno a las problemáticas representadas en la televisión, la experiencia de lo inseguro y los relatos mediáticos de la inseguridad, entre otros aspectos.


Introducción

En el marco del desarrollo de un proyecto de investigación más amplio de CONICET financiado por Defensoría del Pueblo, cuyo objeto de estudio es la noticia policial televisiva en su cadena de sentido ( sus condiciones de producción y de reconocimiento-recepción) , la presente exposición surge en el devenir de mi participación junto a otros jóvenes investigadores en la instancia de trabajo de campo a la audiencia. En contraposición a una perspectiva comunicacional de linealidad donde la investigación de los medios de comunicación masiva es una suerte de rastreo de meros circuitos de circulación, se parte de la premisa de que la práctica de consumo de medios de comunicación remite a una multiplicidad de campos sociales de significado y poder, de redes ideológicas, por los que el sujeto- audiencia- se emplaza en tanto subjetividad dentro de un proceso de reestructuración, reinterpretación, transformación, diálogo, distinción e identificación de sus , es decir, (Stuart Hall, 1994: 184).


Desde esta perspectiva teórica, que busca superar la interpretación mecanicista de los medios de comunicación, se ha elegido la metodología de la etnografía para explorar el sentido que importa el consumo de noticieros televisivos en una familia de una referente social de la Villa Cildañez, una de las villas del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, se han efectuado entrevistas dirigidas, con preguntas abiertas, como también observación participante, y entrevistas no dirigidas-éstas últimas han permitido construir el perfil del entrevistado y su grupo familiar-. Cabe señalar que las preguntas, las guías de trabajo de campo, como también la propuesta metodológica , han sido facilitados por el equipo docente y director del proyecto de investigación mencionado anteriormente , proyecto del que he tenido la oportunidad de participar en la instancia del trabajo de campo con la audiencia.
A diferencia de una postura interaccionista, se propone pensar la etnografía como un método que permite anclar a las personas, a los individuos en el sentido más laxo del término, dentro de un entramado social. Siguiendo al sociólogo francés , especialista en sociología urbana, Loic Wacquant, resulta necesario abordar el análisis de la familia en cuestión como parte de la problemática de la marginalidad urbana. En primer lugar, son objeto de análisis “los conceptos -utilizados- por los propios habitantes para designar a los barrios de exilio (...) para dar cuenta de su organización interna y de su posición dentro de la estructura socioespacial y el orden simbólico de la metrópolis” (Wacquant; 2013: 20). La herramienta etnográfica,también llamada observación etnográfica, pone en diálogo las categorías, las representaciones y conceptos que “nombran” al fenómeno no sólo de los habitantes del territorio, sino también las categorías de los funcionarios del Estado como aquellos conceptos de la arena científica. Si bien aquí solo se cuenta con el material de la familia -audiencia-, Wacquant insiste en que el investigador no puede dejar de hacer el movimiento de “reubicar el estado y el destino de un barrio (sea aristocrático, o desheredado, noble o infame) en la serie diacrónica de las transformaciones históricas de las cuales es expresión material, transformaciones que jamás hallarán su fuente y su principio en el seno del barrio en cuestión” (Wacquant; 2013: 21)
En contra de un pensamiento sustancialista de los lugares, en este caso, de la villa, la pertinencia de la observación etnográfica consiste en habilitar la aprehensión de las relaciones sociales y la experiencia que viven los sujetos en la cotidianeidad en tanto .
Reflexionar sobre cómo construimos los entorno a nuestro objeto de investigación implica no sólo una pregunta metodológica del mal llamado relevamiento de información , sino un movimiento de construcción del objeto de estudio. Por esto, resulta indispensable problematizar la propia noción de villa.
La villa como es una de las caras de las metropolis dualizadas en último período del capitalismo posfordista. En oposición a una visión individualista y , moralizante de la marginalidad urbana, las y los que las caracteriza s no son “ un fenómeno autoinfligido , y automantenido” , autónomos, desplegados en un vacío histórico. (Wacquant; 2013: 118). La dualización de la metrópolis es un producto fabricado que según el análisis del sociólogo francés, encuentra su máxima expresión en el desempleo masivo “ crónico y persistente que para todo un sector de la clase obrera, se traduce la desproletarización y la expansión de la precariedad, que acarrea un cortejo de privaciones materiales, dificultades familiares y consecuencias personales” (Wacquant; 2013: 41)
En Argentina, la surge dentro de un proceso de configuración de la territorialización de la exclusión en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Esta hipótesis de la la comunicóloga argentina Verónica Vidarte Asorey resalta la necesidad de mirar diacrónicamente la conformación de los sectores populares y su desplazamiento en estas constelaciones socio-espaciales subalternas. Resulta pertinente historizar cómo se configura un sujeto, que según Vidarte Asorey, puede conceptualizarse, en tanto . En aquel reconto historicista en el que se observa cómo los sectores populares empiezan a asentarse en las periferias del conurbano bonaerense y en los límites de la ciudad, primero como un colectivo inmigrante europeo hacia fines del siglo XIX, y principios del XX, cuya forma característica habitacional era la modalidad de conventillo, Vidarte Asorey plantea que hacia 1940 el modelo multiétnico y multicultural del conventillo comienza a ceder el espacio urbano a las . Sin embargo a partir de la década del 70, la villa se estructura como tipo de hábitat extendido, bajo la forma de edificaciones de viviendas “ de manera semi legal e ilegal, y se tomaron u ocuparon tierras en su mayoría fiscales “ ( Vidarte Asorey; 2009:3).
El aporte de dicho estudio radica en develar la construcción histórica de la polarización territorial del AMBA. Al igual que Montevideo. señala Vidarte Asorey, mientras las clases altas y medias se asientan en el centro de la metrópolis, extendiéndose en busca de terrenos hacia el norte sobre el margen del río de la Plata, las clases populares se irán cada vez más al sur del AMBA. Este movimiento territorial representa “ un sentido de la ocupación y uso territorial en degradé”, que según la comunicóloga, no sólo alude a una tendencia habitacional en términos socioeconómicos y ecológicos, sino un proceso por el que se territorializa la pobreza. Ya entrados en el siglo XXI, el proceso de guetización de los años 90 por el que el territorio era un significante de distinción socioeconómica (relacionada al desempleo, a la precarización laboral, y desproletarización) abre paso a un “proceso de etnificación de la exclusión , muy vinculado con la pertenencia o no a determinados territorios” (Vidarte Asorey; 2009:7).
Objetivo
Dentro del marco teórico ya enunciado, el objetivo de la presente ponencia es construir y analizar las siguientes dimensiones sobresalientes del discurso y las prácticas de la vida cotidiana de la familia en análisis:


  1. las relaciones que amalgaman cierto “puñado” de representaciones y prácticas del grupo familiar en análisis y los acontecimientos noticiados en las producciones mediáticas televisivas categorizadas como “noticieros”

  2. el modo en el que la experiencia de consumo televisivo del grupo familiar en análisis se configura en relación al en el que vive:

2.1 apelación a una narrativa ética-moral reivindicatoria de la como

2.2. la experiencia de la inseguridad, las significaciones sociales acerca de las instituciones del Estado y su relación con el relato mediático.

El abordaje de estos aspectos permite traer al menos un eco de la experiencia de marginalidad urbana de una familia de Villa Cildañez, una del villas del Sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Hipótesis: El territorio como metáfora de comunidad/ lo colectivo
En este trabajo de investigación se postula como hipótesis que el sentido de pertenencia, la significación por la que el individuo se interpela a sí mismo como parte de un colectivo, aparece bajo la modalidad de un territorio, que se erige como un espacio marginal, subalterno, como un espacio que no es de la ciudad, pero está en la ciudad, pues, se configura como una . El territorio no hará referencia al resto de la ciudad, sino más bien , a un modo, a una forma de experiencia colectiva, como diría Peter Sloterdijk, como una forma de estar juntos los hombres. En este sentido, el territorio opera como metáfora de estar en comunidad, como estar inmerso en una comunidad.
Para abordar el material de las entrevistas y observaciones participantes realizadas en campo,

se recupera, entre otros aportes teóricos, el trabajo del sociólogo francés Loic Wacquant,“ Los condenados de la ciudad. Gueto, periferias y Estado”. Si bien en dicho estudio se analiza el proceso de hiperguetización de los guetos étnicorraciales estadounidenses de Chicago y la Banlieu parisina como gueto socioeconómico y cultural, lo que aquí se pretende retomar es el movimiento de hiperguetización como enclave teórico para poder reflexionar sobre el modo en que la familia en análisis se emplaza dentro de diferentes relaciones sociales y formas de comportamiento que construyen el , el sentido de la posición que esa familia ocupa en el espacio social, a través de diversos (Bourdieu;1990:287). Pensar en particular el consumo de noticieros televisivos importa esa práctica en el marco de las redes ideológicas, “ entrecruces y haces de relaciones que involucran distintas instituciones, y agentes, en los cuales se modelan y modulan los valores y elementos de la cotidianidad citadina en referencia a la identidad o identidades urbanas “ (González; 1994: 94) .


Entonces, la acción de pretende desmontar al individualismo metodológico , y entender al gueto como una estructura social en la que se ha agudizado la “ criminalidad violenta, tráfico y consumo de drogas, aéreas de viviendas convertidas en barrios bajos, la dislocación de familias, el fracaso escolar y el deterioro del tejido asociativo y comercial” (Wacquant; 2013: 128).
En el presente análisis, a diferencia de lo que se observa en las periferias urbanas de Chicago, se apuesta a la premisa de que el gueto-villa , cuando se , no escamotea su red de instituciones comunitarias, y es por medio de la observación etnográfica del consumo de televisión, donde aparece esa red multiforme de usos sociales de la ciudad “hablando” sobre diferentes prácticas, representaciones, enunciando emociones, sentimientos de ese .
En conclusión, la categoría académica no busca ´poder definir a toda zona de pobreza , pues, “ el gueto no es una simple entidad topográfica o una suma de familias y de individuos pobres, sino una forma institucional , es decir, una concatenación particular, anclada en el espacio, de mecanismos de clausura y control etnorracial” (Wacquant; 2013: 66) y cultural. En este sentido, el gueto no padece de “desorganización social”, si así se pretendiera, lo que el investigador está aplicando es una categoría deontológica. negándose que “el gueto está organizado de manera diferente, en respuesta a la urgencia permanente que imponen la apremiante necesidad económica, la inseguridad social generalizada, la hostilidad racial sin respiro y la estigmatización pública “ (Wacquant; 2013: 67).

Análisis
En este apartado se busca analizar el material de las entrevistas y observaciones etnográficas a Sonia y su familia de la Villa Cildañez del sur de CABA teniendo por objeto de estudio el consumo de noticieros en la televisión. Cabe destacar que si bien estuve durante el primer cuatrimestre de este año 2017 realizando la entrada al campo, conozco a esta familia hace ya 5 años, por haber trabajado durante tres años en la Villa Cildañez, realizando diferentes actividades sociales. No obstante, a pesar de esa relación ya existente, e inclusive afectuosa, y de amistad, el desarrollo de las entrevistas y las observaciones participantes obligaron a que practicara una distancia óptima que habilitara un ejercicio constante de la denominada vigilancia epistemológica bourdieuna.
Sonia y su familia
Sonia es una mujer, nacida en Entre Rios, en un pueblito cerca de La Picada en Paraná. Es una mujer de casi sesenta años, tiene 4 hijos, todos con le han dado nietos. El Padre de sus hijos ha sido su compañero desde muy jóvenes, Sonia cuenta que ya antes de sus 16 años -cuando queda embarazada de su primera hijo- ya eran noviecitos allá en Quilmes.

Hoy Sonia es una de las grandes referentes de Villa Cildañez, a Sonia y su familia la conoce todo el barrio. Sonia es referente de la Junta Vecinal.


En los primeros encuentros, Sonia me compartía su fantasía de que “alguien haga un libro” con su historia de vida. Entre mates, y horas extensas, Sonia narraba cómo se había conocido con el padre de sus hijos,y en ese mismo rememorar, manifiesta que ella nunca se hubiera imaginado vivir en la , pero “tuve a mi familia acá”. Sonia recuerda que hasta segundo año de la secundaria había ido a una escuela católica del partido bonaerense de Quilmes. Sonia destaca con mucha nostalgia, que había sido muy buena alumna, que le gustaba estudiar, y que era pupila en esa escuela: “todo lo que sé lo aprendí ahí”. Sonia cuenta que su familia era una familia muy humilde, y que al quedar embarazada de su primer hijo, tuvo que dejar la escuela y salir a trabajar. Sonia cuenta que todo le costó mucho, que cuando había logrado armarse una casilla de madera en el terreno donde vivía con su padre en Quilmes, por problemas familiares debió irse. En una trayectoria familiar donde la problemática habitacional pasaba de mano en mano, Sonia y su marido Pedro terminan alquilando una pieza abajo del Puente de Bunge, allí tienen a sus dos primeros hijos -los que ya no viven en su casa actual en Villa Cildañez, uno de ellos vive fuera del barrio,y su otra hija vive en un pasillo en Cildañez con su esposo e hijos-. Ya Sonia ha dejado la casa en el pasillo de la manzana B, y está viviendo hace ya algunos años en uno de los departamentos del complejo habitacional que están en Cildañez. Mientras Laura (26 años) la hija menor de Sonia insiste en que ella no es de la villa, Sonia explica que al menos ha podido con su marido acceder al “sueño de la casa”, un tesoro que le deja a sus dos hijas, madres solteras, una nieta de 10 años, y un nieto de 16.
Sin embargo, en el departamento, Sonia vive no sólo con sus hijas y nietos, sino también con su hermano, un hombre adulto que también está desempleado. Las hijas de Sonia están sin trabajo, excepto la mayor que en los fines de semana “hace changas”, cuidando a una señora mayor en Ranela, provincia de Buenos Aires. Dentro de la familia, el esposo de Sonia es quien hace ya casi 20 años tiene trabajo formal, y el mismo de siempre, Pedro es panadero de una panadería del barrio de Parque Avellaneda. En oposición, mientras Sonia antes de vivir en el barrio Cildañez, “ salía al afuera”, como su marido, a trabajar en el buffet de la Facultad de Psicología de la UBA en el barrio de San Cristóbal, su actividad fuera del hogar es “ ser referente” en la Junta Vecinal . Su actividad no es remunerada, y más bien , se puede describir como una suerte de liderazgo en el territorio.
La televisión en la casa de Sonia
La postal del barrio Cildañez ofrece pasillos, algunos de ellos con salida a dos frentes de manzana; otros sin salida; los llamados “pasajes” que no son ni calles ni tampoco propiamente un pasaje de pinta como el pasaje Perez del barrio de Boedo. Acopio de basura en las esquinas, chatarreríos. Calles sin vereda. Sin luminaria en las calles, sobresalen los focos que cada vecino pone en su propia puerta. De noche prima un rojizo reflejo del ladrillo que refracta ante la luz amarilla de aquellos focos. Cables que se enredan como entretejiendo techos a los pasillos. La gente en la calle. Hay música, parlantes en la calle. Puestitos de comida al paso , y comida paraguaya bien casera. Motos van y vienen.
Mientras allá afuera la morfología del barrio cuenta historias, adentro en la casa de Sonia la televisión está prendida durante todo el día, contando otras historias. La televisión se encuentra en un espacio privilegiado de la casa , en la sala de estar, donde todos los muebles “miran” hacia la tv. Camas, una mesa rectangular, un sillón, y la cocina están de cara a la televisión.
Según el relato de Sonia, la práctica de mirar televisión aparece dentro de un ritual familiar, incluso recordado con mucho afecto,se miraba el noticiero de Canal 13 y Canal 11, cuando su padre llegaba a la noche del puerto a donde trabajaba. Sonia rememora que además de mirar televisión, ella leía el diario que su padre compraba, y dejaba al irse a trabajar, como también reivindica que le gustaba leer libros de poemas cuando era adolescente. Sonia nombraba a estos libros “libros de mano, eran de viaje”.
Entre encuentros frustrados por tiroteos en la puerta o en la cuadra de la casa de Sonia, las entrevistas fueron abordando el uso que esta familia hace de la práctica de consumir los noticieros televisivos. En la superficie del discurso el principio de utilidad hacía eco en las palabras de Sonia para explicar que se mira el noticiero en búsqueda de información, de tránsito, del clima, de accidentes. Sin embargo, dentro de los tópicos que más capta la atención de esta familia, “es la inseguridad. Hay mucha inseguridad, no sólo acá en el barrio, sino en todos lados.Como que en los barrios, a veces, marginados así villas o alrededores, hay más”. Sonia al mencionar la “inseguridad” también agregó como en un mismo rango de importancia la violencia hacia las mujeres: “hace poco hubo acá en el colegio que está acá cerca en Escalada y la autopista dellepiane, hubo que levantaron a una chica.- Canal 5-Vinieron al barrio, preguntaron como siempre, pero de ahí, hasta ahora nada”.
Viendo en el noticiero diferentes noticias policiales como también noticias recordadas por Sonia y su hija Laura, las noticias donde los menores de edad “mataban” a otros , incluso a niños generaban conmoción en el ánimo de Sonia, e intentaba explicar por qué ella cree que estos hechos tienen lugar: “ yo creo que pasa por la mala educación que tienen los padres, ojo también está acá cómo se criaron esos padres, qué oportunidades tuvieron esos padres, qué enseñanza. Por ejemplo si vos tenes un padre golpeador, vas a tener hijos golpeadores, entendes?(...) hay lo puesto y lo no puesto. Porque si uno no quiere, no voy a hacer lo mismo que él, porque si yo quiero progresar , no voy a hacer lo mismo que él, quiero crecer, progresar , ser otra persona, no voy a querer ser lo mismo que ellos. Hay casos de familias que tenés , de tres son dos malos y uno bueno (...) Vos podes ser amigo del chorro, de esto , y de aquello, pero si vos querés vas a ser chorro, vas a ser esto o aquello. Si vos no queres, no lo vas a hacer .Nadie te va a obligar a nada. Sos vos el que tenes que pensar para vos, para tu bien, para ser una persona de bien .”
El valor del mundo como voluntad, propio del humanismo burgués, es un valor hegemónico, que aparece bajo múltiples formas de acuerdo al grupo social, que sin embargo, también produce diferentes efectos de sentido cuando las cargan unos u otros grupos , “su uso distingue y marca límites bien precisos a las distintas clases sociales, además posibilita la construcción y operación cotidiana de categorías como lo prohibido/ lo permitido, lo cómodo/ lo incómodo; lo informal/lo serio; lo divertido/ lo aburrido; lo amplio/ lo estrecho; lo cotidiano/ lo político “ (González; 1994: 90).
Cuando le pregunté a Sonia si en alguna oportunidad una noticia policial le había cambiado el ánimo, Sonia no respondió , como en otras interrogaciones, citando casos noticiados, sacados del relato mediático. Sonia nombró “ una cosa que pasó acá enfrente de casa. Habrán sido las ocho de la mañana, sentimos un griterío, me asomo, estaba con una amiga, nos asomamos ahi. Era una persona que quería asaltar a un taxista, acá enfrente de casa, acá. No sé si le terminó de robar o qué, todavía estaban recién estaban terminando de hacer el asfalto en la calle Homero hará quince años. Me marcó, fue horrible, es algo que yo cada 6 de enero, que tengo miedo de salir al balcón y ver. Lo Mató al coso y lo degolló, impactó muchísimo.(...) Ese hombre no paraba de sangrar, salía y salía (hace un gesto como de borboteo, de canilla, en alusión a la sangre) La vecina del frente le ponía toallones, miraba para arriba y muy feo (se emociona) El tipo sale corriendo,(...) se metió por los pasillos. Pasó el tiempo, decí que varios vecinos lo vieron, se hizo justicia. Los mismos vecinos lo agarraron”.
En este mismo sentido, le pregunté a Sonia si recordaba algún hecho policial que haya tenido impacto de forma directo en su vida, “que haya mejorado o empeorado -su- vida familiar”, Sonia intercambia miradas con su hija Laura, y casi nuevamente mi pregunta parece ser redundante con la anterior:

-Hay un caso que me tocó muy de cerca, fue la muerte de un ser muy querido- un joven de 20 años de edad- . Lo mataron en bajo flores, lo acuchillaron, lo degollaron, lo dejaron tirado en el Bajo Flores. Creo que fue por el tema que fue a comprar droga. Lo mataron. Lo encuentra la Gendarmería de la 1-11-14 No era chorro, no era nada, sólo que sé consumía (...) a la madre le dijeron que estaba detenido pero vivo en una comisaría, después en realidad le dicen que ya había estado muerto…. no sabemos qué es lo que pasó de verdad (...) Recibí esta llamada, después fuimos, estábamos todos. Le dijeron que estaba en tal comisaria, no la dejaban entrar a la madre.Solo vieron las supuestas pertenencias, plata en la mano. Y también estaba el curriculum porque de ahí se iba a buscar un laburo


Cuando le pregunté a Sonia si ella tenía miedo, de forma inesperada me respondió que sí, aún cuando es una mujer muy respetada en Cildañez:
-Hace un tiempo que no estoy caminando el barrio como antes, un poco es por esa inseguridad. Y también porque ya no puedo andar a la corridas como antes (se mira Sonia por problemas de salud, ha cambiado su fisonomía corporal,a hora ha aumentado mucho de peso, y se cansa al caminar)
Por otro lado, Sonia remite a la figura de la policía que hace 4 años que camina el territorio: “tuvimos un reunión con los vecinos, Yo tengo entendido que están para otra cosa (... ) Fui junto con el cura, con el centro de salud, con la escuela, y otras organizaciones deL barrio, fuimos al Ministerio de Defensa , fuimos a pedir Seguridad”.
El campo de significaciones relativas a la no sólo problematiza la acción u omisión del Estado en el territorio, sino que además tiene lugar una narrativa ética moral: “ somos todos responsables, porque estamos sabiendo todos lo que pasa. No estamos haciendo nada ¿Nosotros nos decimos gente? Yo pienso que uno nunca tiene que dejar de ayudar al otro, el prójimo siempre está ahí. Yo lo pienso así, mis hijas me dicen “Má vos pensas así, no todo el mundo es como vos”. Si uno no lo piensa así, si los humanos nos vamos tapando nuestro corazón, tragándose todo, no sé, el mundo es peor, sigue peor”.
Nuevamente, el capital social en sentido de Pierre Bourdieu asoma como una piedra de toque en las relaciones sociales de la comunidad-territorio. Los amigos que ha construido Sonia en su llegada al barrio, los vecinos y en particular las mujeres que Sonia nombra como compañeras de vida identifican caras, apellidos, historias, y ante un hecho que conmueve el curso ordinario de las cosas operan como promotoras de valores, o mismo como investigadores de la verdad. Amigos para emprender changas. Vecinos o referentes para contener a los jóvenes en situación de consumo. Vecinos que denuncian la violencia de género. Aquí el “capital social” habilita “aquellos recursos a los que puede apelar cualquier individuo para llevar a la práctica sus estrategias de reproducción y de movilidad sociales” (Wacquant; 2013:141), pues la etnografía pone de manifiesto aquel aporte de “la familia, sus vecinos , y amigos, así como los contactos desarrollados en las asociaciones a las que pertenece -el individuo- “. Es donde aparece un movimiento de pensamiento que tiene como una moneda, dos caras al mismo tiempo, mientras se podría esbozar que el capital social de los habitantes de la villa es desigual, menor, respecto de la estructuración urbana de la ciudad, es también crucial, fuerte, opera como “ un sostén moral y material, al participar de la construcción de la identidad y al brindar acceso a oportunidades que no se concretarían sin ellos” ( Wacquant; 2013:142). Aparecen aquí la participación y el involucramiento libidinal en organizaciones sociales, comedores, merenderos, parroquias, iglesias evangélicas, actividades de apoyo escolar dadas por los mismos vecinos, la junta vecinal, centro de niñez, la escuela del barrio, la cancha que cuida la comunidad de paraguayos ante el miedo de usurpación, etc.

La < verdad> en el relato televisivo
La representación de lo verdadero en los noticieros televisivos aparece bajo la forma de “lo objetivo” , pero se trata de un principio de objetividad ligado intrínsecamente con un “estar”, “estar inmerso en el lugar”, “de forma continua”. Sonia expresa “objetivo en el sentido de que tienen continuidad de las noticias (Sonia remarca) Hacen notas en el lugar, y más aparte están más con la gente. Están más afuera, muestran más la realidad”. Sonia cita a los dos noticieros más objetivos según su percepción, Telefe noticias y Telenoche, y en esta elección destaca la presencia de una joven periodista, de la que no recordaba su nombre, pero no obstante resalta que “ es muy creíble la investigación de ella. Investiga y te relata bien todas las cosas, te dice, ella es la chica que estuvo en Corrientes por el tema de la marihuana, ¿te acordas del sembradío de marihuana? Ella estuvo ahí en el medio de la noche, cuando fueron ahi a hacer que estaban los contrabandistas , que se tiroteaban con la gendarmería, la gente ahí, la policía, y ella estaba ahí . Bueno anoche estaba ahí, porque ayer a la noche estaba ahí haciendo el noticiero , y ella entró como periodista ahí”.

Sonia insiste que la “ investigación” es la piedra de toque para conocer lo que sucede “en la realidad”. Asimismo cuando se le pregunta por los noticieros que más se enfocan en las noticias policiales, Sonia vuelve a elegir a Telenoche y Telefe Noticias, poniendo énfasis en su percepción: “Veo que siempre están presentes, los veo en el momento de la catástrofe o el accidente que está pasando, en la inseguridad están. Son los primeros noticieros que están, los veo que estan, los primeros periodistas, todo asi. (...) Me dan confianza porque veo que lo hacen desde el lugar, desde el lugar donde suceden los hechos, en ese sentido por eso me da confianza están ahí, buscan testigos, buscan comunicarse con la gente, preguntarlo, si vieron algo, cómo pasó, con los vecinos del lugar. Nunca se dio una cosa así en nuestro barrio,como para que vengan”.


“Sacar cosas a la luz” es lo que hace a un noticiero ser “ serio”, “objetivo”. “creíble”, como plantea Sonia. Todos estos significantes, de todos modos, presentan el mismo hilo conductor que las restantes significaciones que se han abordado a lo largo del presente trabajo: la territorialización de lo real- si se me permite la terminología- . Como postula Stuart Hall , “lo que nosotros podemos saber y decir -acerca de lo real- tiene que ser producido en y a través del discurso. El conocimiento discursivo es el producto de una transparente representación de lo real en el lenguaje sino de la articulación del lenguaje en relaciones y condiciones reales” (Stuart Hall; 1994: 182). En este sentido, no sólo se territorializa la pobreza como anunciara Vidarte Asorey, sino que además se territorializa el sentido de lo colectivo, sus formas de verdad, sus operaciones de significación, sus valores, prácticas, representaciones, relaciones intersubjetivas-sociales, su posición en el campo urbano, etc.

Conclusiones
La textura de la vida cotidiana de la familia en estudio se presentifica dentro de otro gran texto, que siguiendo al sociólogo francés Wacquant . puede llamarse “ inseguridad” , como “ principio de organización de la vida colectiva y en modo de regulación de los intercambios socio-económicos y las conductas individuales” (Wacquant; 2013: 147). En este sentido, el Estado en el sentido “Leviatán” hobbesiano “parece estar ausente a primera vista, aunque se muestre pasivo o espasmódico, sigue siendo el Estado, por medio de su acción multiforme, el que determina la forma de los mercados de la vivienda, del trabajo, y de los títulos educativos y también la distribución de bienes y servicios de base, y el que, de este modo, gobierna la conversión del espaco social en espacio físico apropiado (....) los efectos del lugar demuestran ser esencialmente efectos del Estado proyectados en la ciudad” (Wacquant; 2013: 18).
Mientras las dislocaciones sociales como el fracaso escolar, la deserción escolar, la criminalidad, el desempleo, la desproletarización, el confinamiento territorial de los excluidos, entre otros “efectos del Estado”, el consumo de noticieros televisivos no puede sino ser una instancia más donde se produce sentido. Pero este sentido no puede ser conceptualizado como mero “efecto”, como un estímulo que emana la televisión, e “influye entretiene, o -es-puesto en uso” (Stuart Hall, 1994:180) sino una configuración de sentido que se pone en intertextualidad “ en una ciudad con desigual distribución de poder y la riqueza, coexisten modos de construcción y reinterpretación semiótica, no sólo diferentes sino también desnivelados entre sí” (González; 1994: 88).

Bibliografía

Bourdieu, Pierre, “Espacio social y génesis de las clases”, en Sociología y cultura, Grijalbo, México D.F., 1990-ed.or.: 1984.


González, Jorge A., “Cultura (s) popular (es) hoy… domar lo indomable” y “Los frentes culturales: las arenas del sentido”, en Más (+) Cultura (s). Ensayos sobre realidades plurales, CONACULTA, México D.F., 1994.
Hall, Stuart, “Codificar /Decodificar”, en Entel, Alicia, Teorías de la comunicación , Docencia, Buenos Aires, 1994 y de una traducción de cátedra de POCCIONI, T. , mimeo, UNLP, La Plata, 1995 (artículo publicado originalmente en 1973)
Vidarte Asorey, Verónica, Territorios y exclusión social en Buenos Aires.Análisis desde la comunicación / cultura, Cuaderno urbano Volumen 8 N° 8, Resistencia, Diciembre 2009.
Wacquant, Loic, Los condenados de la ciudad. Gueto, periferias y estado, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2013.



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