Ix congreso de historia de avellaneda de la provincia y ciudad de buenos aires



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IX CONGRESO DE HISTORIA DE AVELLANEDA DE LA PROVINCIA Y CIUDAD DE BUENOS AIRES

18 y 19 de Agosto de 2016 MUNICIPALIDAD  DE  AVELLANEDA

Secretaría de Cultura y Promoción de las Artes. Junta de Estudios Históricos de Avellaneda


La localidad de Valentín Alsina y la prensa avellanedense: las noticias locales en La Libertad en los albores de la década de 1920”

Ganza, Denise Rocío (CONICET/ Instituto de Investigaciones Gino Germani/ UBA)

deniseganza@yahoo.com.ar
Introducción

La localidad de Valentín Alsina, fundada en 1875 a partir de las manzanas delimitadas por el Camino Real al Puente Alsina (actual avenida Remedios de Escalada) y el camino de Barracas (actual avenida Rivadavia), reúne algunas características particulares que la convierten en un espacio privilegiado para el análisis de las profundas transformaciones acontecidas en la provincia de Buenos Aires a fines del siglo XIX y principios del XX. Nos referimos especialmente a las zonas aledañas a la Capital Federal, las cuales se vieron inmersas en fenómenos económicos y sociales hasta entonces privativos de la ciudad porteña, como los procesos de urbanización e incipiente industrialización.1 Al mismo tiempo que el espacio provincial se vio afectado también por un marcado incremento de la población de origen extranjero, principalmente proveniente de ultramar, en un contexto caracterizado por la gran crisis agraria europea de fines del siglo XIX y la expansión de la economía agroexportadora en la Argentina.2 De modo que los inmigrantes representaban aproximadamente un 50% de la población bonaerense potencialmente activa y cerca del 70% de los trabajadores industriales en 1914.3

En este punto, es preciso aclarar que esta ponencia se inscribe en un proyecto de mayor alcance, destinado a la elaboración de una tesis doctoral en Historia. Dicha investigación, enmarcada en el campo de los estudios migratorios, pretende contribuir al conocimiento del impacto de las migraciones trasatlánticas en la zona sur del Gran Buenos Aires y se propone favorecer el interés por el ámbito provincial bonaerense, área sobre la que existe un menor volumen de contribuciones historiográficas en comparación con aquellas que se ocupan de la Capital Federal.

En este contexto, nuestro interés por Valentín Alsina se debe a tres motivos. En primer lugar, el importante componente inmigratorio de su población, expresado en la diversidad de colectivos nacionales asentados en la zona y la vitalidad de sus formas asociativas. Por otra parte, el hecho de que la localidad se fue convirtiendo en un importante enclave industrial (en el que se instalaron empresas como el frigorífico Wilson, Flandria, Campomar y Siat entre otras)con el transcurrir de las décadas. Y, finalmente, la todavía incipiente atención de la que ha gozado su devenir histórico.

Por lo tanto, este trabajo intentará aportar al conocimiento de la evolución histórica de Valentín Alsina a partir del relevamiento de más de trescientas noticias locales aparecidas en el diario La Libertad de Avellaneda durante los años 1919 y 1920. Nos ocuparemos especialmente de analizar las características de la información publicada, procurando observar qué aspectos de la localidad a principios del siglo XX eran destacados en la prensa avellanedense. Cabe aclarar que Valentín Alsina formó parte del partido de Avellaneda hasta 1944, año en que se concretó la autonomía de Lanús.

En vista de lo anterior, organizaremos el trabajo del siguiente modo. Dedicaremos la próxima sección a examinar minuciosamente el que aparece como el principal asunto vinculado con Valentín Alsina tratado por el diario: la oposición de la localidad a formar parte de los esfuerzos por la autonomía de Lanús. Posteriormente, nos ocuparemos del resto de las noticias divulgadas, con énfasis en la sección dedicada a los corresponsales en distintas zonas del partido, pero también en otras secciones permanentes de La Libertad, como las referentes a asuntos sociales y policiales.

Para finalizar esta introducción, realizaremos algunas puntualizaciones acerca de las características de La Libertad.4Según la información con la que contamos, esta publicación apareció por primera vez el día 9 de mayo de 1915 y adoptó una frecuencia diaria a partir del 5 de agosto del mismo año.5 Hasta ese momento, nos consta la existencia de otras diez publicaciones periódicas en el partido de Avellaneda.6Su frecuencia de salida oscilaba entre la aparición semanal y la publicación trimestral. La más antigua era el periódico de edición bisemanal El Pueblo, cuyo primer número vio la luz en 1877. Por su parte, el semanario El Ordense destacaba por su tiraje, de más de ochocientos ejemplares semanales. Asimismo, tres de estas publicaciones pertenecían a ámbitos locales, como Sarandí (El Combate) y Villa Domínico (El Porvenir y El Comercio). Debemos mencionar también la aparición mensual desde 1913 de la Revista del Centro Comercial e Industrial de Avellaneda, relevante entre todas por su cantidad de páginas, treinta y dos frente a las entre cuatro y ocho del resto de las publicaciones, independientemente de su periodicidad. El periódico La Comuna apareció en 1915 y sobresale por ser caracterizado como “pro autonomía comunal”, aunque desconocemossu particular adscripción local. Finalmente, es preciso aclarar que muchas de las publicaciones consideradas hasta aquí ya no aparecían consignadas en las estadísticas provinciales consultadas para el año 1919.7

La Libertad constaba habitualmente de unas ocho páginas y lamentablemente no disponemos de información acerca de la cantidad de ejemplares que constituían su tiraje. No obstante, sabemos que se presentaba así mismo como órgano oficial de la Unión Cívica Radicalen un contexto de creciente protagonismo del radicalismo en la esfera política nacional y local, lo que lo puede haber convertido en objeto del interés de numerosos lectores.En relación con ello, durante1919 y 1920 fue frecuente la difusión de las actividades oficiales, los balances de la gestión municipal,los mensajes del Intendente Manuel Beguiristain y las noticias delos diversos comités partidarios. No obstante, la publicación de información oficial continuó aun durante la gestión del socialista Jacinto Oddone.

A pesar de lo anterior, hemos observado que el diario privilegiaba también su componente netamente informativo, destacándose la profusa inclusión de noticias de los distintos barrios que componían el partido, como veremos detalladamente para el caso de Valentín Alsina. Los debates con el diario La Opiniónfueron otro de los elementos frecuentes. Dicho diario apareció algunos meses después que La Libertad, el 1° de diciembre de 1915 y, a juzgar por las apreciaciones vertidas en el diario que nos ocupa, estuvo vinculado a los sectores socialistas de Avellaneda.

Diremos, por último, que en abril de 1919La Libertad realizó algunas reformas señaladas como necesarias para constituirlo en “un órgano de publicidad moderno”8. Si bien esos cambios tienen un carácter predominantemente formal, que no alteró sustancialmente el contenido habitual ni las secciones fijas, hemos podido observar que se ampliaba la importancia del espacio dedicado a crónicas sociales, literatura y filosofía, temas psicológicos y horóscopo. Aunque, al mismo tiempo, se manifestaba la intensión de no perder el carácter doctrinario.

Valentín Alsina frente a las reivindicaciones autonomistas de Lanús

Como dijéramos en la introducción, la actitud de Valentín Alsina frente a las primeras reivindicaciones autonomistas de Lanús fue la principal preocupación de La Libertad acerca de aquella localidad.

En el marco del periodo elegido para esta indagación, la problemática referida se hizo evidente por primera vez durante los últimos días de febrero de 1919. El artículo publicado refería a anteriores manifestaciones acerca del tema y especialmente a un petitorio presentado por el “Comité pro-exclusión de Valentín Alsina del proyectado partido de ‘Hipólito Vieytes’”. Esta nota había sido remitida a la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos en el periodo de sesiones correspondiente a 1918, ante la inminencia del tratamiento de la separación de las localidades de Lanús, Talleres y Valentín Alsina para constituir un nuevo distrito.9A partir de ese momento las noticias acerca de la evolución de las gestiones para la creación de dicho partido, y las reacciones manifestadas en el espacio de Valentín Alsina en especial, fueron habituales hasta el final de nuestra etapa de interés. En este sentido, se destaca el hecho de que las notas tituladas “Contra el desmembramiento de Avellaneda” se convirtieron prácticamente en una sección permanente de La Libertad.

Tres interrogantes básicos se presentan frente al análisis de la oposición de Valentín Alsina a formar parte de un nuevo partido:quiénes eran los que encabezaron las manifestaciones a tal fin, cuáles eran sus argumentos y qué acciones se llevaron a cabo para conseguir los objetivos.

En lo que refiere a la primera cuestión, debemos atender a la conformación de dos organizaciones que se pusieron al frente de las iniciativas de resistencia. Se trató, por un lado, de un comité constituido en la propia localidad y, por el otro, de una comisión conformada por iniciativa del Centro Industrial y Comercial de Avellaneda.

El primer antecedente de la conformación de un comité en Valentín Alsina estuvo en el ya mencionado “Comité pro exclusión de Valentín Alsina del proyectado partido de ‘Hipólito Vieytes’”, presidido por Antonio Santamarina y con José Cumini como secretario.10 No obstante, rápidamente, una asamblea celebrada en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y presidida provisoriamente por el industrial textil Ugolino Giardino, designó una Comisión Honoraria de la que formarían parte industriales, comerciantes y profesionales de la zona: Miguel Campomar, Frigorífico Wilson, Becconi Hnos., Juan J. Zavaleta, Rafael Oliver, José Homar, Ramón Álvarez, Roberto Zavaleta, José Daró, José Amigo, Luis de Winne, Antonio Giannattasio, Bianculi, Fiorito Hnos. y Miguel Bug y Cía. 11Unos días después se encontraría plenamente constituido al “Comité pro-separación de Valentín Alsina de la autonomía de Lanús”. Ugolino Giardino fue confirmado en la presidencia y su secretario fue J. Villarino (h). Aunque acompañaban una serie de industriales: Campomar, Frigorífico Wilson, Rafael Oliver y Cía., Caimari, Homar y Cía., J. Y. Zavaleta y Risotto.

Al mes siguiente, en septiembre de 1919, el Centro Industrial y Comercial encabezó la convocatoria a una asamblea que se celebró el día 14 en el Centro Gallego de Avellaneda. La invitación fue remitida a varias instituciones a través de una circular y la asamblea sesionó con las adhesiones y los delegados de más de treinta instituciones del partido.12Allí se conformó una comisión y se aprobó un manifiesto. La comisión quedó integrada por José L. García (autoridad máxima del Centro Comercial e Industrial) como presidente y Luis Roasenda (delegado por el Centro Estudiantes de Avellaneda), además de dos delegados por cuartel, entre los cuales destacaba Miguel Campomar, conocido industrial de la zona de Valentín Alsina que ya formaba parte del comité anti autonomista local.13Los delegados del cuartel 4°, Juan Iribarren y Carlos Manzini, se incorporarían algunos días más tarde.14De esta manera, la denominada “Comisión popular por Avellaneda indivisible” quedó conformada definitivamente el día 21 de septiembre, cuando los delegados votaron una mesa directiva constituida por José L. García (presidente), Ramón Mingaburu (vicepresidente); Luis Roasenda (secretario); Luis A. Gerardin (prosecretario); Miguel Campomar (tesorero) y Antonio Tetamanti (protesorero).

Ambas estructuras mantuvieron vínculos muy fluidos entre sí,al tiempo que se relacionaron con instancias oficiales. De hecho, la cuestión de la posible autonomía de Lanús siguió un largo derrotero de discusión y toma de decisiones en ámbitos gubernamentales.

El 8 de septiembre de 1919, el Concejo Deliberante de Avellaneda discutió largamente acerca de la cuestión, hasta que los diputados conservadores y radicales votaron favorablemente una minuta dirigida a la Cámara de Diputados provincial. La misma solicitaba que se consulte la voluntad de los pueblos antes de proceder al desmembramiento del partido y, en tanto esa medida no se llevara a cabo, manifestaba el rechazo de los concejales a la creación del nuevo distrito. Entre los debates suscitados, se destacó la opinión del entonces concejal, y posterior Intendente del partido, Jacinto Oddone, quien se mostró favorable a la autonomía. Oddone enfatizó en el derecho de Lanús a obtenerla y en el abandono y falta de progreso material de esa localidad. Por otra parte, su intervención era francamente contraria a los argumentos que, luego veremos, animaban la resistencia de Valentín Alsina a integrarse al nuevo partido. Muy por el contrario, consideraba que las iniciativas anti autonomistas eran promovidaspor un grupo minúsculo, que no por reunir un mayor capital debía gozar de una mayor atención de las autoridades. Inclusive acusaba a los industriales participantes de presionar a los obreros para manifestarse a favor de su causa. En cambio, las argumentaciones de los radicales y los conservadores eran semejantes a las que expondremos al dar cuenta de las esgrimidas por las instituciones que encabezaron el reclamo ante la posible creación del partido de “Hipólito Vieytes”.15

Pocos días después de esta sesión, La Libertad anunciaba una postergación de las gestiones para la creación de un nuevo partido e inmediatamente el bloque radical del Concejo Deliberante presentaría un proyecto de creación de una Delegación Municipal en Lanús, con jurisdicción sobre los cuarteles 4°, 5° y 8°. El mismo fue finalmente aprobado en la sesión del 13 de octubre de 1919. Tras la asunción de Oddone como Intendente, la resolución fue reglamentada por decreto.16Más tarde, el Concejo Deliberante conformaría un grupo de delegados para que se entrevistaran con los senadores provinciales en nombre del municipio y volvieran a manifestarse en contra del proyecto de creación del nuevo partido.17

En consonancia con lo anterior, hemos observado que los más importante vínculos se dieron entre los integrantes del movimiento anti autonomista y las autoridades radicales. Por citar algunos ejemplos, debemos señalar que durante un mitín, uno de los oradores hizo público el compromiso del senador provincial Agustín Debenedetti a defender dicha postura durante el tratamiento del tema, la empresa Campomar cedió sus instalaciones para la realización de un festejo convocado por un comité radical y diversos legisladores municipales y provinciales asistieron a reuniones y manifestaciones públicas que defendían los intereses de Valentín Alsina.18

Los argumentos esgrimidos para oponerse al proyecto de autonomía de Lanús fueron diversos. Entre quienes lo hicieron desde Avellaneda, las expresiones vinculadas a la grandeza de la ciudad y a los efectos nocivos de una posible escisión fueron predominantes. Sin ir más lejos, en la asamblea fundante de la “Comisión pro Avellaneda indivisible”, se aprobó una declaración que sostenía que el organismo pondría por delante la “…defensa de la integridad de Avellaneda, cuyo progreso y bienestar le interesa, como el que más por haber contribuido, cada uno en su esfera de acción y por sus medios, a hacer de este partido la tercera ciudad de la república”.19 En el mismo sentido se expresaron otras instituciones vinculadas a los intereses comerciales e industriales del partido, como la Compañía de Seguros “La Comercial e Industrial” o el Banco Comercial e Industrial de Avellaneda, que enfatizaron la importancia de la ciudad y su primer lugar entre las de la provincia por su población. Por su parte, el Centro Estudiantes de Avellaneda señalaba que la creación del nuevo partido podría suponer grandes perturbaciones al progreso alcanzado por la comuna y el Centro Gallego consideró que tal medida arrebataría a Avellaneda el tercer puesto entre las ciudades de la Argentina. Finalmente, el Club Pueblo Unido manifestó que supondría un cercenamiento de una ciudad de envergadura en dos partidos que tendrían dificultades para su desenvolvimiento.20

En cambio, los reclamos vertidos desde la propia localidad de Valentín Alsina, observados en las manifestaciones del “Comité pro-separación de Valentín Alsina de la autonomía de Lanús”y las notas de diversas instituciones, centraron sus argumentos en la cuestión impositiva, los perjuicios que ocasionaría al notable perfil industrial de la zona y la evaluación positiva acerca de los progresos materiales alcanzados durante la gestión municipal radical encabezada por Manuel Beguiristain. En este sentido, no resulta casual que destacados industriales de la localidad formaran parte de las instituciones que lideraron el reclamo o prestaran sus firmas para diversas declaraciones.

En cuanto al tema impositivo, se afirmó que el futuro partido sería deficitario. Se expusieron cálculos que ponían en evidencia que el nuevo distrito debería atender las necesidades de una mayor superficie territorial con aproximadamente la tercera parte del presupuesto con el que contaría Avellaneda para responder a las demandas de una superficie semejante.21Además, se afirmaba que esa situación obligaría a aumentar considerablemente los impuestos municipales, siendo Valentín Alsina quien cargaría con el mayor peso por poseer industrias.

Este panorama se presentaba como doblemente perjudicial en la medida que se creía que se verían “…seriamente amenazados valiosos capitales e industrias importantísimas que al ser separadas de Avellaneda perderían por este solo hecho gran parte de su importancia”.22 En igual sentido se argumentaba que las propiedades de la zona se desvalorizarían, por dejar de estar ubicadas en una ciudad importante. Por último, una mayor contribución económica de Valentín Alsina no era vista como una posibilidad de obtener mayores avances en las condiciones de habitabilidad de la zona sino que, por el contrario, se presentaba como un riesgo de pérdida de lo hasta allí alcanzado. Entre los adelantos mencionados -sobre los que abundaremos luego- se destacaban el alumbrado eléctrico, las gestiones para proveer el servicio de agua corriente y el adoquinado.23

En definitiva, las expresiones más contundentes sostuvieron que todo lo anterior confluía en la conclusión de que una localidad de la importancia de Valentín Alsina -a la que se atribuían una decena de industrias que reunían un capital de cincuenta millones de pesos, unos doce mil habitantes y una importante vida comercial- tenía derecho a obtener su autonomía y no debía subordinarse a un nuevo partido en el que sus problemáticas no serían la prioridad. No obstante, se señalaba que se había decidido no realizar ese reclamo y continuar dentro de Avellaneda atento a la situación económica del país.24 En línea de continuidad con lo anterior, cabe destacar un fragmento de la declaración vertida en la asamblea celebrada el 5 de agosto de 1919, donde se recordaba un anterior proyecto que pretendía anexar la localidad a la Capital Federal:

Estos parajes han sido la verdadera Cenicienta del partido de Avellaneda. En un tiempo era justificadísimo el deseo de emancipación que animaba a estos parajes y el deseo unánime era no crear un nuevo partido, sino ser agregados a la Capital Federal. Era esta solución un adelanto, porque nos sumábamos a una comuna que apreciando el valor de nuestras industrias y la riqueza que representaría su adición a la de la capital, haría que el gobierno y la intendencia procuraran dar medios de comunicación y comodidades para que se sacara de estos parajes todo el producto que se pudiera…25

Finalmente, debemos señalar que la exposición de los argumentos de carácter legal y político corrió predominantemente por cuenta del propio diario La Libertad. En un editorial fechado el 26 de julio de 1919se sostenía que, a pesar de que la Ley Orgánica de Municipalidades de la provincia de Buenos Aires hubiera fijado un número para que los pueblos pudieran obtener un gobierno municipal propio, era preciso tener en cuenta que esas villas cuenten con “…los recursos necesarios, y que los mismos provengan de fuentes naturales, sin perjudicar al pueblo, con cargas excesivas”.26 A lo que se agregaba que los legisladores bonaerenses habían establecido que era necesaria una ley especial y no que todo pueblo que sobrepasase la cantidad de habitantes se convirtiera en comuna automáticamente.27Asimismo, el diario, en tanto representante de la U. C. R., agregó que “con el abuso de las autonomías municipales, se crean los pequeños caudillos políticos, funestos para el adelanto de los pueblos”.28En otro editorial, del mes de agosto de 1920, La Libertad afirmaba que:

(…) está muy bien que los pueblos se den el gobierno que quieran y decidan sobre su suerte. Pero tampoco no es posible dejar al libre albedrío de ellos que hagan lo que mejor les plazca, cuando intereses superiores, deben ser tenidos en cuenta. Con estos queremos decir, que no es posible aceptar, que, porque nos hallamos en un país libre, un grupo de ciudadanos, pueda disponer de la suerte de un pueblo.29

En definitiva, todas las expresiones anteriores fortalecían la idea de que la iniciativa autonomista de Lanús obedecía a intereses políticos coyunturales y minoritarios.



Imagen 1. Mitin anti autonomista en Valentín Alsina (octubre de 1919).



Fuente: “Valentín Alsina y la creación del partido de ‘José Hipólito Vieytes’”, La Libertad, 7 de octubre de 1919, p. 1.

Nos resta analizar cuáles fueron las iniciativas que, bajo los argumentos estudiados, llevaron a cabo las instituciones que se manifestaron en contra de la creación del nuevo partido. Estas actividades fueron variadas. Por un lado, fue necesario que las autoridades de las organizaciones a las que nos referimos se reunieran periódicamente de cara a proyectar las acciones que se llevarían cabo. Asimismo, se realizaron convocatorias más amplias, como asambleas y mítines. Uno de ellos, convocado en Valentín Alsina, habría llegado a reunir a un total de mil quinientas personas.Mientras tanto, la manifestación a La Plata organizada para asistir a la sesión de la Cámara de Senadores de la Provincia en ocasión de la discusión del proyecto habría contado con unas dos mil quinientas. En este caso se interrumpieron las actividades comerciales e industriales en la localidad y se dispuso de un tren expreso alquilado por el comité anti autonomista.30Pero, probablemente, la iniciativa más habitual fue el pedido de audiencias ante las autoridades -como el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, José Camilo Crotto o los máximos representantes de las cámaras provinciales de diputados y senadores o las comisiones pertinentes- y la elevación de notas donde se exponían algunos de los argumentos que ya analizamos.31No obstante, debemos mencionar también el reparto de miles de volantes, la redacción de memoriales y notas de difusión, las entrevistas de distintos integrantes de las instituciones ante la prensa del partido y de la Capital Federal, el levantamiento de firmas y una solicitud de visita de sondeo y estudio a la localidad elevada al Senado provincial por la Sociedad Italiana Roma.32 Por último, es preciso destacar que la realización de estas actividades hubo de requerir fondos, razón por la cual la “Comisión pro Avellaneda indivisible” recurrió a la recepción de donaciones, de la que participaron algunasde las instituciones ya mencionadas: el propio comité anti autonomista, el Banco de Avellaneda, el Centro Comercial e Industrial de Avellaneda, el Club Pueblo Unido, el Club de Regatas, la Sociedad de Fomento Dock Sud y el Centro Comerciantes y Propietarios de Piñeyro.33



Imagen 2. Mitín anti autonomista en Valentín Alsina (septiembre de 1920).



Fuente: “El gran acto del domingo en Valentín Alsina”, La Libertad, 28 de septiembre de 1920, p. 1.

Un párrafo aparte merece otra de las actividades realizadas, el pedido de un plebiscito que permitiera conocer la opinión de los vecinos a propósito de la iniciativa de creación del nuevo partido. A pesar de que la medida fue aceptada por las autoridades provinciales, suscitó múltiples críticas y una desacreditación del resultado obtenido. La medida había sido solicitada por el Centro Comercial e Industrial de Avellaneda a la Cámara de Diputados provincial por medio de un telegrama en septiembre de 1919 y se llevó a cabo finalmente en el mismo mes del año siguiente.34 Sin embargo, antes de consumarse, el plebiscito comenzó a cosechar eldescrédito de diversas instituciones locales y se organizó una campaña destinada a promover la abstención en la citada consulta. Para ello se utilizaron, por ejemplo, aeroplanos que distribuyeron manifiestos contrarios al plebiscito y que sugerían no votar. Esta determinación fue compartida también por varios comités radicales.35

Antes de llevarse a cabo, el plebiscito era cuestionado por excluir de la consulta a los habitantes de la sección primera, considerada el núcleo del partido, y por permitir únicamente la participación de las personas inscriptas en los registros electorales, excluyendo a los extranjeros, “…dueños de valiosos intereses y sobre los que principalmente pesa el sostén de la comuna”.36 En este mismo sentido, se había manifestado la mayor pertinencia de realizar plebiscitos por pueblos. Una vez efectuada la consulta, se cargaron las tintas sobre la escasa representatividad de un acto en el que sólo habían participado 101 votantes sobre 561 inscriptos, además de denunciar hechos de fraude.37Finalmente, estas características del plebiscito fueron determinantes en la decisión del Comité de Partido de la U.C.R de solicitar a los senadores provinciales de su bloque la negativa a votar la creación del nuevo partido, inclusive cuando el comité de Lanús había apoyado la iniciativa autonomista.38

La vida cotidiana en Valentín Alsina: la industria, el asociacionismo y los servicios públicos

Si bien en el apartado anterior hemos demostrado que la resistencia a los intentos autonomistas de Lanús fue el tema sobre Valentín Alsina que gozó de mayor protagonismo, no fue el único. A lo largo de esta sección, daremos cuenta brevemente de nuestras conclusiones sobre el estudio del resto de los artículos relevados, más decien noticias, procurando ofrecer una descripción de las principales temáticas abordadas. A tal fin, consideramos, en primer lugar, aquella información contenida en la sección dedicada a los corresponsales de distintos puntos del partido y, además, analizamos las secciones de policiales, eventos sociales y toda una serie de artículos que, sin pertenecer a ninguna sección específica del diario, se referían a Valentín Alsina.39

El primer asunto que aparece como sumamente importante luego del estudio pormenorizado de aquellas noticias es el del perfil industrial de Valentín Alsina. Este tema se evidencia tanto en las crónicas sobre iniciativas obreras y accidentes de trabajo como en la aparición de notas sobre los empresarios y sus establecimientos fabriles.

Respecto a la primera cuestión, a juzgar por la información brindada por el corresponsal de La Libertad en Valentín Alsina, los albores de 1919 parecen haber sido intensos en reclamos obreros. Al comenzar el año, se encontraban en huelga los trabajadores de dos hilanderías y se había llevado a cabo una conferencia obrera, en la que se habría debatido acerca de la solicitud de una jornada laboral de 8 horas e incrementos salariales. Sin duda, esta situación fue determinante para que las firmas Campomar y Caimari se decidieran a aumentar los jornales a sus obreros y, algunos días después, a conceder la jornada laboral de nueve horas. Las hilanderías de Bozzala Hnos. y Oliver y Jelabert se sumarían a esas iniciativas, dándose por finalizadas las huelgas que las afectaban.Finalmente, en el mes de abril, todas estas empresas reducirían la jornada a ocho horas diarias.40

Además de lo anterior, la habitual referencia a accidentes de trabajo en la sección de policiales se constituye en otro dato relevante acerca de las condiciones de trabajo de los obreros en Valentín Alsina. Al tiempo que no podemos dejar de mencionar otra noticia de la misma sección en la que se daba cuenta de una situación de desacato y posterior amenaza de un obrero del frigorífico Wilson a un cabo de policía.41

Por otra parte, entre las empresas de la zona, el frigorífico Wilson se destaca por su continua mención en La Libertad. Durante los dos años considerados fue objeto de interés en varias oportunidades. En principio, en junio de 1919, un artículo exponía detalladamente las abultadas ganancias obtenidas por dicha empresa durante el periodo 1918, en tanto argumento para manifestarse a favor de la sanción del impuesto a la renta. No obstante, ya durante 1920, la magnitud de esta empresa era celebrada, en el contexto de la visita del Intendente de la Capital Federal, José Luis Cantilo. En ese entonces, el establecimiento contaba con mil quinientos obreros, trescientos de los cuales eran mujeres y se sacrificaban quinientascabezas de ganado vacuno y dos mil lanares diarios. Algunos meses después, además, el frigorífico Wilson, inauguraría el primer edificio oficial para las oficinas de inspección de carnes de la Dirección General de Ganadería. Al evento, asistieron autoridades nacionales, como el Director de la mencionada repartición, José León Suárez.42

Antes de continuar con el siguiente tema, es preciso realizar dos menciones más acerca del tratamiento de la cuestión industrial. En primer lugar, señalar la centralidad otorgada por La Libertad a la instalación de nuevas industrias -tal como ocurrió con la inauguración de una fábrica de grasa y cola en julio de 1919-, a la vez que la presencia de un artículo que criticaba la gestión del Intendente Oddone por impedir la instalación de una industria en la zona de Valentín Alsina.43 Pero, además, señalar que otra de las ocasiones más frecuentes en las que se hizo referencia a diversos industriales en el diario, fue cuando estos colaboraron en iniciativas vecinales, tales como colectas o mejoramientos en la zona. Estas cuestiones nos seguirán ocupando a continuación, al interesarnos acerca de la vida asociativa y la preocupación por el estado de los servicios públicos en Valentín Alsina.

Como dijéramos anteriormente, la importante vida asociativa que tenía la localidad en los albores de la década de 1920 es otro de los asuntos que se desprende del examen de la información consignada en el diario.Así pudimos observar la existencia de múltiples instituciones: sociedades de fomento y recreativas, entidades de base étnica, cooperativas y bibliotecas populares. De igual modo tomamos contacto con la realización de actividades de muy diverso tipo, como matinées, romerías, almuerzos campestres, festivales, funciones teatrales y fiestas patrias, pero también reuniones de comisión, asambleas y colectas. A continuación destacaremos las noticias sobre determinadas instituciones o actividades que nos han parecido relevantes o ejemplificadoras.

Debemos señalar, en primer lugar, que la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina es la más mencionada a lo largo de los dos años en estudio. A juzgar por el hecho de que en sus instalaciones se llevaron a cabo numerosas actividades organizadas por otras instituciones, es posible que aquella contara con un salón social del que las otras carecían o con mejores condiciones edilicias.44

Por otro lado, los eventos realizadosno siempre se desenvolvían en total armonía. Así lo demuestra, por ejemplo, una noticia policial que refería a una persona que había sido víctima de una puñalada durante unamatinéeorganizada por la Sociedad Española de Socorros Mutuos de Valentín Alsina en el salón de la Sociedad Italiana. El agresor fue finalmente detenido algunos días después.45

Nos centraremos concisamente en otras dos instituciones destacadas en el análisis. Una de ellas es la cooperativa de consumo “La Popular”, que habiéndose constituido poco tiempo antes, contaba en enero de 1919 con ciento veinte familias asociadas. Un año después, La Libertad daba difusión a una nota remitida por la cooperativa, en la que se incluían su memoria y balance y se destacaba la importancia de su labor “… dentro de una localidad como Valentín Alsina, lugar de muchas industrias en las que trabajan gran cantidad de obreros”.46

La otra entidad se destaca por presentarse como feminista. Se constituyó en noviembre de 1920 y parece haber tenido fines principalmente recreativos. Es llamativo que, si bien contaba con una comisión de señoras, tanto la comisión directiva como la comisión honoraria estaban íntegramente conformadas por hombres.47

Finalmente, debemos referirnos a la habitual realización de colectas de diversa índole, en las que fue frecuente la participación de los más destacados empresarios de la localidad. La primera de la que tenemos registro fue organizada por el comité radical de Valentín Alsina y estuvo destinada a reunir dinero “… para la adquisición de ropa y calzados, con el fin de ser distribuidos entre los niños pobres de la localidad, en celebración del 109° aniversario de la Revolución de Mayo…”.48La lista de quienes aportaron dinero incluye importantes firmas industriales de la zona como Campomar, Wilson, Oliver, Caimari y Giardino.La siguiente colecta fue realizada en diciembre de 1920 por la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, a los fines de reforzar su capital social. Todas las firmas mencionadas para el caso anterior también contribuyeron.49 Por último, es de destacar la realización de varios festivales con fines benéficos, ya sea para colaborar con bibliotecas, con establecimientos educativos o con la subcomisaría de policía. Por ejemplo, la conmemoración del “Día de la Raza” del año 1919 fue realizada en la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, a beneficio de la Escuela N° 8.50

Para terminar este apartado, nos referiremos a la información sobre las demandas y los avances en materia de servicios públicos de la zona, otro de los asuntos a los que el órgano de prensa otorgó importancia.En este contexto, La Libertad encontró también una oportunidad para destacar los logros del mandato del Intendente Beguiristain a la vez que, posteriormente, ejercer su rol de opositor a la gestión del Intendente Oddone.





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