Iv. Postcrisis financiera mundial



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http://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesBCE/BoletinEconomicoBCE/2016/Fich/bebce1601-1.pdf

Actividad económica de la zona del euro (BCE)

El 4 de febrero de 2016, el Banco Central Europeo (BCE) publicó en Fráncfort, Alemania, su Boletín Mensual sobre la Evolución Económica y Monetaria de la zona del euro. A continuación se presenta el artículo: “Actividad económica de la zona del euro”.

La economía de la zona del euro continúa recuperándose, fundamentalmente como resultado de la evolución del consumo privado. En el tercer trimestre de 2015, el PIB real experimentó un avance del 0.3% en tasa trimestral, tras aumentar un 0.4% en el trimestre anterior31. Los indicadores económicos más recientes apuntan a la continuación de esta tendencia del crecimiento en el cuarto trimestre de 2015. Aunque el producto lleva aumentando dos años y medio, el PIB real de la zona del euro se mantiene todavía ligeramente por debajo del máximo registrado antes de la crisis, en el primer trimestre de 2008.

El consumo privado sigue siendo el principal factor impulsor de la recuperación. El gasto de consumo se ha beneficiado del incremento de la renta real disponible de los hogares, lo que a su vez refleja, fundamentalmente, la caída de los precios del petróleo y el crecimiento del empleo. En 2015, los precios en euros del crudo descendieron algo más del 35% con respecto al año anterior, mientras que el empleo en la zona del euro aumentó un 1% (según los datos disponibles hasta el tercer trimestre). Además de los precios más bajos del petróleo, un amplio conjunto de factores, indicativos del fortalecimiento de la economía doméstica, están respaldando el consumo privado. Los balances de los hogares presentan gradualmente mayor disponibilidad de fondos y la confianza de los consumidores ha mantenido su solidez. En lo que se refiere a las perspectivas a corto plazo, los datos recientes sobre comercio minorista y matriculaciones de automóviles señalan cierta debilidad del gasto de consumo. Sin embargo, esta desaceleración se considera transitoria, ya que podría reflejar el efecto moderador de las suaves condiciones meteorológicas sobre el comercio minorista, así como una contribución negativa de las ventas al por menor en Francia tras los atentados terroristas perpetrados en noviembre de 2015 en París. En efecto, los datos de las encuestas sobre la confianza de los consumidores y la situación financiera de los hogares apuntan a la continuidad de la evolución favorable del consumo privado.





En cambio, la inversión experimentó un débil crecimiento en 2015, aunque se observan señales de mejora de las condiciones para la inversión, excluida la construcción. Las condiciones de inversión mejoraron en el último trimestre de 2015. Según la Comisión Europea, la confianza aumentó en el sector de bienes de equipo y la reducida demanda limitó menos la producción. Además, los datos disponibles por países y los relativos a la producción de bienes de equipo y de la construcción apuntan a un crecimiento moderado durante el último trimestre de 2015. Para el futuro, se espera una recuperación cíclica de la inversión, sustentada en el fortalecimiento de la demanda, el aumento de los márgenes y la reducción de la capacidad productiva sin utilizar. Las condiciones de financiamiento también se están tornando más favorables. El recurso al financiamiento externo por parte de las empresas ha repuntado, y según la encuesta más reciente sobre el acceso al financiamiento de las empresas (SAFE, en sus siglas en inglés) y la encuesta sobre préstamos bancarios (EPB) de la zona del euro, las condiciones de financiamiento deberían suponer un menor lastre para la inversión. Sin embargo, la necesidad de seguir avanzando en el proceso de desapalancamiento de las empresas en algunos países y las menores expectativas de crecimiento a largo plazo de los inversores podría hacer que se modere la recuperación de la inversión.

En conjunto, el crecimiento de las exportaciones de la zona del euro se mantiene falto de dinamismo. Atendiendo a los datos mensuales sobre comercio de octubre y noviembre, las exportaciones comenzaron a recuperarse hacia finales de 2015, situándose en esos dos meses 0.4% por encima del nivel medio del tercer trimestre. Es probable que el avance de las exportaciones estuviera impulsado por el mayor ritmo de crecimiento de las economías avanzadas, si bien las contribuciones de algunas economías emergentes siguieron siendo negativas. Indicadores más recientes, como las encuestas, señalan una ligera mejora de la demanda externa y un aumento de los pedidos exteriores de países no pertenecientes a la zona del euro a corto plazo. Además, la depreciación del tipo de cambio efectivo del euro que se produjo en la primera mitad de 2015 continúa respaldando las exportaciones.

En general, los indicadores más recientes señalan que la economía creció en el último trimestre de 2015, aproximadamente al mismo ritmo que en el tercer trimestre. Pese a descender un 0.7%, en tasa mensual, en noviembre (tras aumentar 0.8% en el mes de octubre), la producción industrial, excluida la construcción, seguía estando 0.1% por encima del nivel medio del tercer trimestre de 2015, período en el que creció 0.2% en términos trimestrales (el siguiente recuadro analiza más detalladamente las diferencias entre la producción industrial y el valor agregado de la industria). Además, tanto el indicador de sentimiento económico (ESI, en sus siglas en inglés) de la Comisión Europea como el índice PMI compuesto de producción mejoraron entre el tercer y el cuarto trimestre del año pasado. Ambos indicadores subieron en diciembre y, por consiguiente, se mantuvieron en niveles superiores a sus respectivas medias a largo plazo.



La situación del mercado de trabajo continúa mejorando gradualmente. En el tercer trimestre de 2015, el empleo registró un crecimiento adicional del 0.3% en tasa trimestral, por lo que ya suma nueve trimestres consecutivos de incrementos. Como resultado, el empleo se situó 1.1% por encima del nivel alcanzado un año antes, lo que supone el mayor avance anual desde el segundo trimestre de 2008. La tasa de desempleo de la zona del euro, que empezó a descender a mediados de 2013, volvió a caer en noviembre hasta situarse en el 10.5%. Información más reciente obtenida de resultados de encuestas indica que el mercado de trabajo seguirá mejorando de forma gradual en los próximos meses.



Para el futuro, se espera que la recuperación económica continúe. La demanda interna debería estar apoyada adicionalmente por las medidas de política monetaria y por su efecto favorable sobre las condiciones financieras, así como por los avances realizados anteriormente en materia de consolidación fiscal y de reformas estructurales. Asimismo, el nuevo descenso de los precios del petróleo debería respaldar aún más la renta real disponible de los hogares y los beneficios empresariales y, en consecuencia, el consumo privado y la inversión. Además, la política fiscal de la zona del euro está adquiriendo un tono ligeramente expansivo, que refleja, entre otros factores, las medidas de ayuda a los refugiados. No obstante, la recuperación económica de la zona del euro sigue viéndose obstaculizada por la debilidad de las perspectivas de crecimiento de las economías emergentes, la volatilidad de los mercados financieros, los ajustes necesarios en los balances de distintos sectores y el lento ritmo de aplicación de reformas estructurales. Los riesgos para las perspectivas de crecimiento de la zona del euro continúan situados a la baja y se refieren, en particular, al aumento de la incertidumbre sobre la evolución de la economía mundial y al mayor alcance de los riesgos geopolíticos. Los resultados de la última encuesta a expertos en previsión económica del BCE, realizada a principios de enero, muestran que las previsiones de crecimiento del PIB del sector privado prácticamente no se han modificado con respecto a la encuesta anterior, llevada a cabo a principios de octubre (véase http://www.ecb.europa.eu/stats/prices/indic/forecast/html/index.en.html).



Análisis detallado de las diferencias entre el valor agregado bruto industrial y la producción industrial

El valor agregado bruto industrial y la producción industrial son dos indicadores muy valiosos de la evolución de la actividad industrial. Aunque conceptualmente son similares, existen algunas diferencias entre ambos 1/. Si se examinan los datos disponibles correspondientes a los dos últimos trimestres, la debilidad de la producción industrial de la zona del euro, excluida la construcción, en el segundo trimestre de 2015, no fue igual que la debilidad del valor agregado correspondiente (las tasas de crecimiento trimestral fueron del –0.1 y del 0.4%, respectivamente). Sin embargo, en el tercer trimestre de 2015, el crecimiento de la producción industrial ofreció un panorama más favorable (el 0.2% frente al 0% del valor agregado). En este contexto, en este recuadro se analizan detalladamente las divergencias entre estos dos indicadores para la zona del euro y se explican las diferencias metodológicas que las generan. La producción industrial es una estadística de carácter coyuntural cuyo objetivo es estimar el valor agregado en términos mensuales, con el fin de proporcionar una medida adecuada de la actividad industrial. No obstante, en la práctica resulta difícil recoger datos mensuales del valor agregado, lo que significa que la variación mensual de la producción industrial suele obtenerse de otras fuentes, incluidos el volumen de negocios deflactado, datos de la producción física, el factor trabajo y el consumo intermedio de materias primas y energía. Por otro lado, el valor agregado bruto2/ es un indicador de la contabilidad nacional trimestral y se obtiene restando el consumo intermedio de la producción. Por tanto, la producción industrial solo describe de forma parcial la evolución del valor agregado industrial en términos de volumen durante un período más largo, dado que la relación entre la producción industrial y el valor agregado puede verse afectada por la variación en la proporción de consumos intermedios y por las estructuras de producción.

Las variaciones en el valor agregado y la producción industrial (excluida la construcción) de la zona del euro difieren en términos de niveles absolutos y de tasas de crecimiento trimestral. La gráfica siguiente presenta ambos indicadores de la actividad industrial de la zona del euro en niveles y muestra que el nivel del valor agregado industrial (excluida la construcción) de la zona del euro ha sido más elevado que el de la producción industrial durante la mayor parte del período transcurrido desde el año 2000. No obstante, ambos indicadores tienden a registrar movimientos cíclicos similares en términos de crecimiento trimestral, aunque en algunos trimestres desde el año 2000 se han producido diferencias notables, positivas o negativas, de hasta dos puntos porcentuales.



La diferencia media entre las dos tasas de crecimiento ha sido de 0.1 puntos porcentuales desde dicho año. Si se analizan las diferencias de crecimiento en términos absolutos, la media y la desviación típica han sido de 0.4 puntos porcentuales desde entonces. Este resultado implica que las diferencias en las tasas de crecimiento observadas en el segundo y tercer trimestres de 2015 se situaron en el intervalo esperable.



Las diferencias en los movimientos de los dos indicadores también se observan en cada país de la zona del euro, aunque en distinto grado. En los cuatro países mayores de la zona del euro, la diferencia entre el crecimiento trimestral del valor agregado industrial y el de la producción industrial (excluida la construcción) desde el año 2000 ha sido mayor en España (0.4 puntos porcentuales (pp)), Francia (0.3 pp) e Italia (0.2 pp), y más reducida en Alemania (0.03 pp). En cinco países de la zona del euro, esta diferencia de crecimiento en el mismo período ha sido negativa, sobre todo en Irlanda y Luxemburgo (–0.6 pp en ambos casos). Sin embargo, no hay que olvidar que estos resultados también dependen del período examinado. Por ejemplo, en Alemania —donde se dispone de más datos históricos—, el ligero sesgo positivo de las tasas de crecimiento para el período transcurrido desde el año 2000 pasa a ser levemente negativo si el período de observación comienza en 1991.



Además de los factores conceptuales, existen otros factores que contribuyen a las diferencias entre los dos indicadores3/, como el ajuste por estacionalidad en períodos inferiores a un año, dado que el valor agregado se ajusta con una frecuencia trimestral y la producción industrial con una periodicidad mensual. Para cuantificar este factor, los datos de la producción industrial se desestacionalizaron en los países de la zona del euro con una frecuencia trimestral. El resultado, que depende de los parámetros aplicados para los filtros estacionales, muestra que las tasas de crecimiento trimestral pueden diferir sustancialmente dependiendo de si el ajuste por estacionalidad es mensual o trimestral. Utilizando datos desestacionalizados trimestralmente, en vez de mensualmente, la diferencia absoluta media entre las tasas de crecimiento de la producción industrial de la zona del euro ha sido de 0.5 puntos porcentuales desde el año 2000. Sin embargo, en términos medios, el impacto de los otros factores sigue siendo considerable.



Los precios reciben un tratamiento diferente entre los dos indicadores. El valor agregado bruto se elabora utilizando precios básicos y no incluye impuestos (menos subvenciones) sobre los productos, mientras que la producción industrial se calcula al costo de los factores. La diferencia entre el valor agregado a precios básicos y al costo de los factores es otros impuestos (menos subvenciones) sobre la producción, cuyas cifras en volumen no se encuentran disponibles con frecuencia trimestral. Además, mientras que el valor agregado bruto en volumen se calcula utilizando índices encadenados anuales, por el momento solo un reducido número de países aplica este método para la producción industrial.

Los dos indicadores incluyen actividades económicas distintas. A diferencia de la producción industrial, el valor agregado incluye suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación (sección E4/). La proporción de esta actividad con respecto al valor agregado industrial (excluida la construcción) desde el año 2000 ha variado entre el 4.2% en 2007 y el 5% en 2009. Las series encadenadas de valor agregado en volumen para este sector se publican únicamente con frecuencia anual y son bastante acíclicas. Los cálculos realizados descomponiendo estos datos anuales en datos trimestrales indican que la diferencia trimestral entre la tasa de crecimiento del valor agregado industrial y la de la producción industrial se mantiene, en términos medios, en un nivel similar. Sin embargo, para determinados trimestres, el impacto de la sección E resulta considerable, es decir, hasta 2.2 puntos porcentuales durante la Gran Recesión y hasta 0.8 puntos porcentuales en épocas “normales”.

Otra fuente de diferencia entre los dos indicadores es que la producción industrial suele incluir empresas que superan un determinado umbral (en términos de volumen de negocios o de número de empleados), y los umbrales varían entre países. Las cuentas nacionales tratan de ofrecer una panorámica más completa al utilizar datos procedentes de varias fuentes alternativas.

En resumen, pese a la estrecha relación existente entre el valor agregado y la producción industrial, las diferencias entre los dos indicadores reflejan en cierta medida todos los factores mencionados anteriormente, aunque la importancia relativa de cada uno es difícil de valorar. Desde una perspectiva económica, resulta útil realizar un seguimiento de ambos indicadores para analizar la situación económica de la actividad industrial. Una mayor armonización entre las cuentas nacionales y las estadísticas coyunturales, así como entre las prácticas nacionales para el ajuste por estacionalidad, ayudaría a reducir estas diferencias.

1/ Para una descripción más detallada de estas diferencias, véanse D. Lucke y J.-P. Weiß, “International comparison of industrial development in the European context – the problems”, Economic Bulletin, Vol. 39, Issue 7, German Institute for Economic Research, 2002, pp. 215-220, y “Overview of Industrial Statistics at the OECD”, disponible en

http://www.oecd.org/sti/ind/overviewofindustrialstatisticsattheoecd.htm.

2/ El valor agregado bruto es uno de los principales indicadores de las cuentas nacionales y, junto con los impuestos sobre los productos menos subvenciones a los productos, incluye el Producto Interno Bruto (PIB), que en el lado de los ingresos es igual a la suma de la remuneración de los asalariados, los impuestos sobre la producción y las importaciones menos subvenciones, y el excedente bruto de explotación.

3/ Véase el recuadro titulado “Diferencias entre la producción industrial y el valor agregado de la industria en el primer trimestre de 2004”, Boletín Mensual, BCE, agosto de 2004. En él se examinaba la diferencia entre la producción industrial y el valor agregado de la industria en el primer trimestre de 2004 (el crecimiento de la producción industrial era de 0.2 puntos porcentuales, frente a un crecimiento del valor agregado de 0.9 puntos porcentuales; de acuerdo con los datos revisados a la fecha, estas cifras son 0.2 y 0.8 puntos porcentuales, respectivamente). La diferencia se atribuyó a ajustes por estacionalidad y a la cobertura geográfica. La cobertura geográfica ha mejorado considerablemente desde 2004. Donde no se dispone de datos por países, se utilizan estimaciones para calcular el agregado de la zona del euro.

4/ Estas actividades conforman la sección E de la nomenclatura estadística de actividades económicas en la Comunidad Europea (NACE Rev. 2).



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