Iv. Postcrisis financiera mundial



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Resumen de información actualizada sobre

la evolución económica y monetaria (BCE)

El 4 de febrero de 2016, el Banco Central Europeo (BCE) publicó en Fráncfort, Alemania, su Boletín Económico. A continuación se presenta el “Resumen sobre la evolución económica y monetaria”.

El crecimiento mundial sigue siendo moderado y desigual. Mientras que la actividad continúa expandiéndose a un ritmo sólido en las economías avanzadas, su evolución en las economías emergentes sigue siendo débil en general y más heterogénea. Tras la significativa debilidad del primer semestre de 2015, el comercio mundial se está recuperando, aunque con lentitud. La inflación mundial se ha mantenido en bajos niveles y los descensos adicionales que han experimentado recientemente los precios del petróleo y de otras materias primas contendrán aún más las presiones inflacionarias.

La mayor incertidumbre asociada a los desarrollos en China y los nuevos descensos de los precios del petróleo se han traducido en una corrección significativa de los mercados bursátiles mundiales y en nuevas presiones a la baja sobre los rendimientos de la deuda soberana de la zona del euro. Los diferenciales de rendimiento entre los valores de renta fija privada y la deuda soberana se han ampliado ligeramente. El incremento de la incertidumbre mundial se ha visto acompañado de una apreciación del tipo de cambio efectivo del euro.

La recuperación económica de la zona del euro continúa, sustentada en gran medida en el dinamismo del consumo privado. Sin embargo, más recientemente, esta recuperación se ha visto algo frenada por la desaceleración del crecimiento de las exportaciones. Los indicadores más recientes señalan que el ritmo de crecimiento económico se mantuvo casi sin variación en el cuarto trimestre de 2015. En el futuro, la demanda interna debería estar apoyada adicionalmente por las medidas de política monetaria del BCE y por su efecto favorable sobre las condiciones financieras, así como por los avances realizados anteriormente en materia de consolidación fiscal y de reformas estructurales. Asimismo, la nueva caída del precio del petróleo debería respaldar aún más la renta real disponible de los hogares y los beneficios empresariales y, en consecuencia, el consumo privado y la inversión. Además, la política fiscal de la zona del euro está adquiriendo un tono ligeramente expansivo, que refleja, entre otros factores, las medidas de ayuda a los refugiados. No obstante, la recuperación de la zona del euro se ve obstaculizada por la debilidad de las perspectivas de crecimiento de las economías emergentes, la volatilidad de los mercados financieros, los ajustes necesarios en los balances de distintos sectores y el lento ritmo de aplicación de reformas estructurales. Los riesgos para las perspectivas de crecimiento de la zona del euro continúan situados a la baja y se refieren, en particular, al aumento de la incertidumbre sobre la evolución de la economía mundial y al mayor alcance de los riesgos geopolíticos.

La inflación anual de la zona del euro medida por el Índice Armonizado de Precios al Consumidor (IAPC) se situó en 0.2% en diciembre de 2015, frente al 0.1% de noviembre. La tasa de diciembre fue inferior a lo esperado, principalmente como consecuencia de la nueva y acusada caída de los precios del petróleo, así como de la menor tasa de variación de los precios de los alimentos y de los servicios. La mayoría de los indicadores de la inflación subyacente se mantuvieron básicamente estables, tras un repunte en la primera mitad de 2015. Los precios de importación de los bienes no energéticos continuaron siendo los que más contribuyeron al avance de los precios, ya que las presiones inflacionarias internas permanecieron en niveles moderados. Sobre la base de los precios de los futuros del petróleo vigentes, que se encuentran muy por debajo del nivel observado hace unas semanas, ahora se espera que, en 2016, las tasas de inflación anual medida por el IAPC sean considerablemente inferiores a lo previsto a principios de diciembre de 2015. Actualmente se prevé que estas tasas se mantengan muy bajas o pasen a ser negativas en los próximos meses y que no repunten hasta más avanzado 2016. Posteriormente, con el apoyo de las medidas de política monetaria del BCE y de la recuperación económica, las tasas de inflación deberían seguir recuperándose, si bien se vigilarán atentamente los riesgos de efectos de segunda vuelta derivados de la nueva caída de la inflación de los precios de la energía.

El crecimiento del agregado monetario amplio continuó siendo sólido en noviembre, impulsado principalmente por el reducido costo de oportunidad de mantener los activos monetarios más líquidos y por el impacto del programa ampliado de compra de activos (APP) del BCE. Además, el crédito al sector privado de la zona del euro se mantuvo en una senda de recuperación gradual, respaldado por la relajación de los criterios de aprobación del crédito y por el aumento de la demanda de préstamos. Sin embargo, la tasa de crecimiento anual de los préstamos a las sociedades no financieras sigue siendo baja, dado que la evolución de los préstamos a empresas continúa reflejando el desfase con respecto al ciclo económico, el riesgo crediticio y el ajuste continuado de los balances de los sectores financiero y no financiero.

Sobre la base de su análisis económico y monetario periódico, y tras haber recalibrado las medidas de política monetaria del BCE en diciembre de 2015, el Consejo de Gobierno, en su reunión del 21 de enero de 2016, decidió mantener sin variación las tasas de interés oficiales del BCE y espera que continúen en los niveles actuales, o inferiores, durante un período prolongado. En relación con las medidas de política monetaria no convencionales, las compras de activos progresan satisfactoriamente y siguen teniendo un impacto favorable en el costo y en la disponibilidad del crédito para empresas y hogares. Con carácter más general, habida cuenta de la evidencia disponible a principios de 2016, resulta claro que las medidas de política monetaria adoptadas por el Consejo de Gobierno desde mediados de 2014 son eficaces. Como resultado, la evolución de la economía real, la provisión de crédito y las condiciones de financiamiento han mejorado y han reforzado la capacidad de resistencia de la zona del euro frente a las recientes perturbaciones de la economía mundial. Las decisiones adoptadas a principios de diciembre de ampliar las compras mensuales netas de activos por valor de 60 mil millones de euros hasta el final de marzo de 2017 como mínimo, y de reinvertir el principal de los valores que vayan venciendo durante el tiempo que sea necesario incrementarán significativamente la liquidez del sistema bancario y reforzarán las indicaciones sobre la evolución futura de las tasas de interés (forward guidance).

Con todo, a principios de este año, el Consejo de Gobierno consideró que los riesgos a la baja han vuelto a aumentar en un entorno de mayor incertidumbre sobre las perspectivas de crecimiento de las economías emergentes, volatilidad en los mercados financieros y de materias primas y riesgos geopolíticos. En este contexto, la dinámica de la inflación en la zona del euro también sigue siendo más débil de lo esperado. En consecuencia, será necesario que el Consejo de Gobierno revise y posiblemente reconsidere la orientación de la política monetaria del BCE a principios de marzo, cuando se disponga de las nuevas proyecciones macroeconómicas elaboradas por los expertos, que incluirán también el año 2018. Hasta entonces, se trabajará para asegurar que se reúnen todas las condiciones técnicas que permitan tener preparada la gama completa de opciones de política monetaria para su aplicación, en caso necesario.

Fuente de información:

http://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesBCE/BoletinEconomicoBCE/2016/Fich/bebce1601-1.pdf

Entorno Exterior de la Zona del Euro (BCE)

El 4 de febrero de 2016, el Banco Central Europeo (BCE) publicó en Fráncfort, Alemania, su Boletín Mensual sobre la Evolución Económica y Monetaria de la zona del euro. A continuación se presenta el artículo: Entorno Exterior de la Zona del Euro.

Los indicadores de opinión sugieren que el crecimiento mundial siguió siendo moderado y desigual en torno al cambio de año. El índice de directores de compras PMI (Purchasing Managers Index) global compuesto de producción descendió de 53.6 a 52.9 en diciembre de 2015, en un contexto de desaceleración en los sectores de servicios y de manufacturas. En términos trimestrales, el índice PMI global de producción disminuyó ligeramente en el cuarto trimestre en comparación con el trimestre anterior. Los datos apuntan a un ritmo de crecimiento sostenido en las economías avanzadas, observándose mejoras de los índices PMI en Reino Unido y en Japón, aunque el ritmo de avance se desaceleró levemente en Estados Unidos de Norteamérica. En las economías emergentes, la evolución continúa siendo débil, en general, y más heterogénea, y los datos de las encuestas PMI más recientes sugieren cierto fortalecimiento del crecimiento en China, una desaceleración en India y Rusia, y la persistencia de la debilidad en Brasil en el cuarto trimestre.

El comercio mundial ha continuado recuperándose, aunque con lentitud. Pese a que el comercio mundial estuvo muy falto de dinamismo en el primer semestre de 2015, ha mejorado en el período transcurrido desde entonces. El crecimiento del volumen de las importaciones mundiales de bienes descendió ligeramente y se situó en el 1.8% (en tasa trimestral) en octubre, frente al 2.3% de septiembre. El ritmo de crecimiento de las importaciones se fortaleció en las economías avanzadas, pero la contribución de las economías emergentes disminuyó, debido principalmente a la caída del comercio en América Latina. No obstante, los datos mensuales preliminares a nivel de países confirman que el avance de las importaciones mundiales pudo haber vuelto a moderarse hacia finales del año pasado. El índice PMI global de nuevos pedidos exteriores retrocedió ligeramente en diciembre (hasta situarse en 50.6), aunque permaneció en terreno positivo, sugiriendo que el crecimiento del comercio siguió siendo moderado en torno al cambio de año.





La inflación mundial se ha mantenido en bajos niveles. La contribución menos negativa de los precios de la energía impulsó ligeramente al alza la tasa de variación anual de los precios de consumo en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hasta situarse en el 0.7% en noviembre, desde el 0.6% del mes precedente. La inflación, excluidos la energía y los alimentos, no varió y fue del 1.8%. No obstante, los bajos niveles de inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registrados, en general, a escala mundial, ocultan diferencias sustanciales entre países. Aunque la inflación general es baja en la mayoría de las economías avanzadas y en China, se sitúa en cotas considerablemente más elevadas en algunas grandes economías emergentes, entre las que se incluyen Rusia, Brasil y Turquía.

Los descensos adicionales de los precios del petróleo y de otras materias primas seguirán conteniendo las presiones inflacionistas. En un contexto de exceso de oferta en el mercado de petróleo y de debilitamiento de la demanda de esta materia prima, los precios del Brent han vuelto a bajar desde mediados de octubre de 2015, hasta situarse en 29 dólares estadounidenses por barril el 20 de enero de 2016. Por el lado de la oferta, la decisión adoptada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en diciembre de mantener las actuales cuotas de producción en niveles récord ha contribuido a la evolución a la baja, mientras que la producción de países no pertenecientes a la OPEP ha mostrado mayor capacidad de resistencia de lo esperado anteriormente, ya que la disminución de la producción de petróleo no convencional (shale oil) en Estados Unidos de Norteamérica se ha visto compensada con la oferta de crudo de Canadá, Noruega y Rusia. De cara al futuro, persiste la incertidumbre en torno al impacto del levantamiento de las sanciones contra Irán en la oferta mundial de petróleo. En cuanto a la demanda, las estimaciones preliminares mostraron una caída más acusada de lo esperado previamente del crecimiento de la demanda mundial de crudo en el cuarto trimestre de 2015, debido a un invierno excepcionalmente benigno (en Europa, Estados Unidos de Norteamérica y Japón), así como al empeoramiento del clima económico en algunas economías emergentes (China, Brasil y Rusia). Los participantes en los mercados de petróleo siguen esperando que los precios del crudo aumenten solo de forma muy gradual en los próximos años. Los precios de las materias primas no energéticas también descendieron ligeramente, un 3% desde finales de noviembre, impulsados principalmente por la caída de los precios de los alimentos (con una disminución del 4 por ciento).

En Estados Unidos de Norteamérica parece que el crecimiento de la actividad se moderó en el cuarto trimestre, aunque los fundamentos económicos siguen siendo sólidos. Tras el firme avance del PIB real en el tercer trimestre de 2015, el 2% en tasa anualizada, la actividad económica mostró signos de desaceleración en el cuarto trimestre. Las ventas al por menor y las adquisiciones de vehículos descendieron, y los indicadores también apuntan a cierta debilidad en los sectores industriales, con una disminución del índice del sector de manufacturas del Institute of Supply Management. Además, factores adversos de carácter externo, concretamente el moderado crecimiento económico mundial y la mayor fortaleza del dólar estadounidense, continúan afectando a las exportaciones. Con todo, la persistente y notable mejora del mercado de trabajo sugiere que se mantiene la fortaleza subyacente de la economía y que la debilidad de la demanda interna debería ser, en gran medida, de carácter temporal. Los empleos en el sector no agrícola aumentaron de manera acusada en diciembre de 2015, y la tasa de desempleo se situó en el 5%. La inflación general se mantiene en bajos niveles. En tasa anual, la inflación general medida por el IPC se incrementó hasta el 0.5% en noviembre, desde el 0.2% de octubre, como consecuencia de la menor contribución negativa de los precios de la energía. La inflación, excluidos la energía y los alimentos, repuntó ligeramente hasta situarse en 2%, impulsada por la subida de los precios de los servicios.

En Japón, el pulso de la economía ha sido relativamente débil. En la segunda estimación preliminar publicada, el crecimiento del PIB real en el tercer trimestre de 2015 se revisó al alza en 0.5 puntos porcentuales, hasta el 0.3% en tasa trimestral. Sin embargo, los indicadores de corto plazo apuntan a un crecimiento relativamente moderado en el último trimestre de 2015. Aunque las exportaciones reales de bienes continuaron recuperándose en noviembre, la caída de las ventas al por menor y de la producción industrial observada ese mes señalan una pérdida de impulso a nivel interno. La inflación anual medida por el IPC se mantuvo sin variación en 0.3% en noviembre, pero la inflación anual medida por el IPC, excluidos la energía y los alimentos, aumentó hasta situarse en el 0.9 por ciento.

En Reino Unido, el PIB continuó avanzando a un ritmo moderado. En el tercer trimestre de 2015, el PIB real se incrementó 0.4% en términos trimestrales, menos de lo estimado anteriormente. El crecimiento económico estuvo impulsado por el fuerte consumo de los hogares, que a su vez se vio respaldado por el aumento de la renta real disponible, favorecido por los bajos precios de la energía. El crecimiento de la inversión siguió siendo positivo, aunque se desaceleró con respecto al trimestre precedente, mientras que la demanda exterior neta fue un freno para el crecimiento. Los indicadores de corto plazo, en particular los datos de producción industrial y las encuestas PMI, apuntan a un ritmo constante de crecimiento del PIB en el último trimestre de 2015. La tasa de desempleo mostró una tendencia a la baja y disminuyó hasta situarse en 5.1% en el período de tres meses transcurrido hasta noviembre de 2015, mientras que el crecimiento de los beneficios se redujo hasta el 2%, frente al 3% del tercer trimestre del año. En diciembre de 2015, la inflación general anual medida por el IPC se situó próxima a cero (0.2%), debido a los bajos precios de la energía y de los alimentos, mientras que la inflación, excluidos la energía y los alimentos, repuntó hasta el 1.4 por ciento.



En China, la volatilidad del mercado financiero ha provocado un rebrote de la incertidumbre sobre las perspectivas económicas, aunque los datos macroeconómicos siguen siendo acordes con una desaceleración gradual del crecimiento de la actividad. El mercado bursátil chino registró un fuerte retroceso en las primeras semanas de enero, antes de que transcurrieran los seis meses de prohibición de venta de acciones por parte de grandes accionistas. Con todo, los datos macroeconómicos han mostrado mayor capacidad de resistencia. China publicó datos de crecimiento trimestral del 1.6% en el cuarto trimestre de 2015. En 2015, el crecimiento anual del PIB real fue del 6.9%, próximo al objetivo del Gobierno. Los indicadores de corto plazo siguen siendo acordes con una desaceleración gradual de la economía, en un entorno en el que se observa cierto reajuste hacia los servicios y el consumo, en vista de la moderación de la producción industrial.



El ritmo de crecimiento sigue siendo débil y heterogéneo en otras economías emergentes. Aunque la actividad ha mantenido una mayor capacidad de resistencia en los países importadores de materias primas (incluidos India, Turquía y países de Europa Central y Oriental no pertenecientes a la zona del euro), el crecimiento continúa siendo muy reducido en los países exportadores de materias primas. En particular, los indicadores de corto plazo más recientes apuntan a que la desaceleración de Brasil se ha intensificado. Como se analiza en el recuadro siguiente, la debilidad de los fundamentos económicos internos y el limitado apoyo de los factores externos dejan entrever que Brasil continuará en recesión este año. La economía rusa mostró señales incipientes de mejora en el tercer trimestre de 2015, pero habida cuenta de su fuerte dependencia del petróleo, es probable que la nueva caída de los precios del crudo afecte a las perspectivas a corto plazo.



¿Cuáles son las causas del deterioro económico de Brasil?

Tras el rápido crecimiento económico registrado en los años anteriores a la reciente crisis financiera mundial, Brasil se encontraba en una posición sólida para hacer frente a la Gran Recesión. El ciclo alcista de precios de las materias primas y las cuantiosas entradas de capital contribuyeron a esta mejora de los resultados económicos, que también fue consecuencia de los profundos cambios en la gestión de la política macroeconómica introducidos una década antes, con el fin del régimen de dominancia fiscal y de la hiperinflación en 1994. Sin embargo, la situación económica de Brasil se ha deteriorado significativamente en los últimos años. La economía entró en recesión en 2014 y empeoró en 2015, y es probable que el PIB real haya descendido un 3% el pasado año, mientras que la inflación se ha mantenido en niveles próximos al 10%. En este recuadro se describen los principales factores que explicarían el desplome de la economía brasileña.

La fase bajista del ciclo de precios de las materias primas no energéticas puso de manifiesto las deficiencias estructurales subyacentes de la economía brasileña. En la primera década de este siglo, Brasil se benefició de la fortaleza de la demanda —especialmente de China— de algunas de sus principales materias primas de exportación (como mineral de hierro, soja y azúcar sin refinar). La tasa de crecimiento anual del PIB de Brasil se situó, en promedio, en 3.1% durante ese período, sustentada en los efectos positivos de la relación real de intercambio. Desde la caída que experimentaron los precios de las materias primas en 2011 estos efectos se han invertido, lo que se ha traducido en un crecimiento del PIB sistemáticamente inferior al previsto, al tiempo que han reaparecido las deficiencias estructurales subyacentes de la economía. Entre estas deficiencias se encuentran un sistema impositivo excesivamente gravoso, una economía sumergida considerable, unas infraestructuras deficientes, una competencia limitada, los altos costos asociados al inicio de una actividad empresarial y unos aranceles aduaneros elevados.



Además, aumentaron los desequilibrios en un contexto de políticas expansivas y cuantiosas entradas de capital. En torno al cambio de década, Brasil seguía recibiendo importantes entradas de capital, equivalentes aproximadamente a un 9% del PIB al año. Aunque estos flujos mantuvieron los diferenciales de la deuda soberana y de la renta fija privada en niveles reducidos, provocaron una fuerte apreciación del real brasileño que afectó negativamente a la competitividad de la economía. Muchas empresas, incluidas grandes petroleras como la estatal Petrobras, aprovecharon la holgura de las condiciones financieras para financiar sus inversiones a largo plazo en los mercados internacionales. Al mismo tiempo, las políticas monetaria y fiscal tuvieron una orientación expansiva.





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