Irmão Seán Dominic Sammon nasceu em Nova York, em 26 de novembro de 1947



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Solemnidad de la Concesión del Título de Doctor Honoris Causa al Hermano Seán Dominic Sammon, Superior general

Curitiba, 13 de marzo de 2009

Rector H. Clemente Ivo Juliatto


La Pontificia Universidad Católica de Paraná se siente honrada de otorgar, en el día de hoy, el título de Doctor Honoris Causa al Hermano Seán Sammon, Superior General de la Congregación de los Hermanos Maristas. A partir de ahora, permítame que le llame cariñosamente Hermano Seán, para hacer hincapié en el sentido de la palabra hermano que usted lleva junto a su nombre. En primer lugar, por la condición de hermano marista, mi hermano de vida religiosa, y también hermano de otros miembros del Instituto Marista aquí presentes. En segundo lugar, a causa de la hermandad que se extiende a los demás educadores maristas que comparten con usted la audaz aventura de continuar el sueño de Marcelino Champagnat. Con estas palabras, quiero decirle: siéntase como en casa, entre hermanos, viviendo el espíritu de familia enseñado por nuestro fundador y padre espiritual.

Como quiero poner de manifiesto en esta alocución, el H. Seán tiene muchos méritos personales por los que se justifica el homenaje de esta noche. Sin embargo, en un principio, hago hincapié en un punto que, por sí mismo, valdría como prueba de que realmente merece dicho título: me refiero al enorme contingente humano que está dirigido y orientado por la ciencia y la sabiduría del H. Seán. Se trata nada menos que de un verdadero ejército, no de guerra sino de paz, más concretamente de la batalla humana por la educación y la construcción de un mundo mejor. En términos numéricos, este ejército se compone de aproximadamente cinco mil hermanos religiosos, cincuenta mil educadores laicos y más de medio millón de estudiantes y miles de personas atendidas, presentes en 78 países de todos los continentes. Si consideramos también a las familias implicadas, podemos decir que a este ejército se añaden algunos millones de personas más. Aproximadamente la población de la Gran Curitiba y 1/3 de la población del Estado de Paraná.


Una vida para la ciencia del espíritu y la espiritualidad

Al observar los primeros datos de la biografía del H. Seán, se nota que orientó su vida en dos sentidos, no opuestos, pero estrechamente complementarias: la ciencia del espíritu humano, que se caracteriza por las formulaciones de la psicología contemporánea, y la vida religiosa, con su opciones resultantes de la fe y la interpretación teológica. Por lo tanto, es una vida que siguió un itinerario espiritual, tanto humano como divino. En resumen, podemos decir que el H. Seán ha procurado entender el espíritu humano, para ayudarlo a descubrir los tesoros divinos de su humanidad. Por consiguiente, comprendiendo al hombre, lo dirige a Dios, y al intentar comprender los misterios de Dios, los aplica a la vida humana.

Permítanme destacar algunos aspectos de esta trayectoria de ciencia y de fe trazada por el H. Seán . Nació en Nueva York, el 26 de noviembre de 1947. Su padre, irlandés, y su madre, inglesa, emigraron a los Estados Unidos. Estudió en Saint Agnes High School, y luego en el juniorado de Esopus. Hizo el noviciado en el Instituto de los Hermanos Maristas, en Tyngsboro, Massachusetts, y emitió los primeros votos religiosos en 1967, a los 20 años.

En 1970, terminó la Licenciatura en Psicología, en la Facultad marista de Poughkeepsie, estado de Nueva York. Enseñó en Saint Agnes High School de Nueva York, al mismo tiempo que estudiaba en la New School for Social Research. Luego, obtuvo los siguientes títulos y grados académicos: en 1973, un post-grado en Psicología General por la New School for Social Research; en 1976, un Master en Psicología Clínica por la Universidad de Fordham, y en 1982, el doctorado en Psicología Clínica, también por Universidad de Fordham en Nueva York



Actividades profesionales y religiosas ejercidas

En su vida profesional el H. Seán mantuvo la mirada puesta en las dos líneas maestras de su formación, tanto la ciencia del espíritu como la vida religiosa. Ejerció importantes funciones en clínicas y hospitales en los Estados Unidos, entre los cuales se encuentran: de 1978 a 1982, director de la evaluación psicológica en la Affirmation House en Whitinsville; de 1982 a 1987, director internacional de clínica en la Affirmation House, en Boston, Massachusetts.

En el aspecto específico de la vida religiosa, ocupó las siguientes funciones: de 1987 a 1993, Provincial de los Hermanos Maristas de la Provincia de Poughkeepsie, EE.UU. En 1987, además, fue elegido Presidente de la Conferencia de Superiores Mayores de las congregaciones religiosas masculinas en los Estados Unidos. En Manila, Filipinas, fue “Chanceler” del Marist Pacific Center. En Roma, de 1992 a 2001, fue Vicario general del Instituto de los Hermanos Maristas. Desde 2001 hasta la actualidad, es el Superior general de los Hermanos Maristas, sucesor de los 13 superiores generales que le precedieron desde los tiempos de Marcelino Champagnat.
Producción académica y religiosa

Su producción académica en el campo profesional es rica y amplia. Ha escrito treinta y dos artículos sobre la vida emocional y retos psicológicos de sacerdotes y religiosos, ha revisado tres libros en los campos de la psicología y los compromisos de la vida religiosa; ha escrito diez libros sobre temas centrados en la espiritualidad y la psicología, y también en la vocación y la espiritualidad marista; ha producido cinco trabajos de audio y vídeo sobre las actividades y la convivencia con personas con dificultades y sobre los desafíos de la vida consagrada

Entre sus libros, destacan los siguientes títulos: Fidelity: issues of emotional living in an age of stress for clergy and religious (1981); Alcoholism's children: ACoAs in priesthood and religious life (1989); An undivided heart: making sense of celibate chastity (1993); Life after youth: making sense of one man's journey through the transition at mid-life (1997); Life after youth: making sense of one man's journey through the transition at mid-life (1997;) A heart that knew no bounds: the life and mission of Saint (2000) e Religious life in America: a new day dawning (2002).

Además de los libros y trabajos académicos propiamente dichos, el H. Seán ha elaborado un gran número de textos, cartas, y directrices de carácter institucional para la Congregación de los Hermanos Maristas. En esta amplia gama de producción literaria destacan las Cartas Circulares, verdaderos libros por su importancia y su tamaño, escritas especialmente para los hermanos y laicos maristas de todo el mundo, con el fin de mantener encendida la llama del carisma marista en todos educadores que dar continuidad a la tarea de Champagnat. Entre las cuatro cartas circulares están: Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar (del 6/6/2006) y Compañeros maravillosos (publicada el 25/5/2005).

En la carta circular Corazones nuevos para un mundo nuevo, publicada el 8/9/2008, en la que el H. Seán convoca al Instituto al 21 Capítulo general, escribió un mensaje extremadamente actual para nuestro mundo, que conoce cambios y transformaciones vertiginosas. Me tomo la libertad de citar sus palabras:

“Es esencial que haya un cambio de corazón en cada uno de nosotros si queremos ver despuntar esa nueva aurora que tanto esperamos. A la vez, somos conscientes de que el cambio no sucede en el vacío… Sabemos que nuestra buena disposición a emprender este proceso puede quedar desbaratada, ya sea a causa de nuestros recelos y el acomodo de la costumbres, o bien por las cosas que acontecen en torno nuestro, o la influencia ambiental de lo lugares en que nos encontramos.”


En la misma carta, al referirse a una expresión muy querida de Champagnat, “No soy una catedral, sólo una modesta capilla”, el H. Seán nos enseña que la humildad revela nuestra confianza en la divina providencia. Lo que falta en mí, Dios lo completará.

En la carta circular Una revolución del corazón (6/6/2003), al referirse a la forma en que cada uno debe comprender la tarea de renovar su interior y su corazón y enfrentarse a ella para entender los cambios de nuestro tiempo, escribió lo siguiente:
“para alcanzar ese objetivo, nuestros corazones deben estar abiertos al cambio, a la vez que deseamos preservar lo mejor de nuestro pasado. La auténtica renovación no tira por tierra lo que ha habido antes, sino que lo libera de la hojarasca que ha ido adquiriendo a lo largo de la historia.”

En el mismo texto, el H. Seán dice: “La historia puede ser una maestra sabia, a condición de que nosotros seamos buenos alumnos”, e insiste:


“Para empezar, este período de la historia que muchos denominan posmodernidad está marcado por la necesidad, cada vez mayor, de descubrir una imagen de Dios nueva y creíble… Muchos de nosotros sentimos que en los ambientes en que vivimos se ha perdido notablemente la fe. Atrás quedaron los tiempos en los que nuestra existencia transcurría dentro de una cultura cristiana generalizada y cuando estábamos rodeados de gente creyente.”
Entre los escritos institucionales llamados Cartas, se destaca el texto titulado “Una identidad más clara para los laicos maristas” (15/5/2007). El H. Seán muestra la importancia de considerar la misión marista, no sólo como un tesoro de los hermanos, sino también de los laicos y laicas maristas de todo el mundo. Este es un pasaje de su carta:
“Para impulsar el laicado marista hoy tenemos que ser hermanos entre nosotros y con los que participan en nuestra misión. Lo cual nos lleva a escucharnos y aprender los unos de los otros, compartir nuestra herencia espiritual y apostólica, y fomentar la actitud de cooperación. Por lo tanto, cuando hablamos de “nuestros” apostolados, nos estamos refiriendo a una estrecha vinculación entre los hermanos de Marcelino y el laicado marista. Ya es hora de que demos un paso adelante, y en lugar de invitar a los laicos a que nos ayuden en la tarea, lleguemos por fin a considerarlos verdaderos corresponsables de ella.”

En Reflexión del Superior general con ocasión del 190º Aniversario del Instituto (2/1/2007), el H. Seán escribió:

“No sólo damos testimonio de casi dos siglos de fidelidad y trabajo abnegado por parte de los hermanos y los laicos maristas, sino que también damos prueba de lo que Dios es capaz de hacer con algunas piedras toscas, cuando decide que ha llegado la hora.”

En el texto Vitalidad del Instituto, redactado con motivo de la clausura del XX Capítulo general, en octubre de 2001, el H. Seán dijo:

“…cualquiera que sea la identidad renovada que elijamos como base de nuestro modo de vida marista, en su centro debe aparecer de forma palpable esta sencilla verdad: nuestra vida consiste en buscar a Dios.”

Y también dice, con valentía profética:

“No lo dudéis: cuando Jesús, el entusiasmo por su evangelio y su misión, estén en el corazón de nuestra vida, entonces María encontrará su puesto privilegiado y actualizado en nuestra espiritualidad; la Palabra de Dios será proclamada entre los jóvenes desfavorecidos; nuestras comunidades serán centros de oración y de reconciliación; y la conversión del corazón, a la que todos aspiramos, llegará a nosotros y a todos los que aprecian el sueño y el ideal de Marcelino Champagnat. La vida religiosa se centra en Jesús. No lo olvidemos nunca.

En la homilía pronunciada en la celebración de la fiesta del P. Champagnat, en 2006, en Roma, dijo:

“Pero seamos sinceros, nadie da lo que no tiene. Y en estos años recientes algunos de entre nosotros se han convertido en espejos de los mejores y peores valores de nuestras culturas respectivas, en lugar de ser el fuego sobre la tierra que estamos llamados a ser.”


Estos pasajes, amigos míos, nos ayudan a entender un poco la mente de un hombre de refinado sentido científico y alto grado de preparación intelectual, y a comprender plenamente su corazón totalmente volcado por la causa de la educación marista.

Por lo general, es la muerte de un pensador quien hace que éste sea ampliamente conocido. Sin embargo, tenemos la posibilidad de invertir esta injusta lógica de la historia y reconocer ya la brillante labor de este hombre que vive entre nosotros; tal es la razón de nuestra reunión solemne de esta noche, la razón de nuestro orgullo como familia marista.


LA PUCPR, 50 años de dedicación a la educación integral de las personas

Hago hincapié, en este momento, en la importancia de la ceremonia de hoy para celebrar las Bodas de Oro de la Universidad Católica de Paraná, que conmemoramos este año.

La PUCPR es una universidad esencialmente marista. Lo comprobamos al examinar cuidadosamente su historia. En la década de 1940, se fundó la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de Curitiba, con intención de preparar pedagógicamente a los Hermanos Maristas. Con el tiempo la Facultad Católica se amplió y comenzó a recibir estudiantes de otras procedencias y abrir nuevos cursos para la graduación. En la década de 1950, debido a una necesidad de la comunidad de Paraná, la institución fue donada al Gobierno Federal para la creación de la Universidad Federal de Paraná. Entonces, los Hermanos Maristas fundaron la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de Paraná, cuna de la actual PUCPR. En 1959, el entonces Arzobispo de Curitiba, Mons. Manuel da Silveira D'Elboux, al reunir esta Facultad con otras escuelas católicas superiores de Curitiba, fundó la Universidad Católica de Paraná, el 14 de marzo, hace exactamente 50 años. En 1974, el entonces Arzobispo de Curitiba, Mons. Pedro Fedalto, pidió a los Hermanos Maristas que asumieran las responsabilidades académicas, administrativas y financieras de la Universidad Católica de Paraná. A partir de entonces, se construyó el Campus Curitiba, aquí en Prado Velho, que continuó desarrollándose sin cesar, gracias a los Hermanos Maristas y a tantas generaciones de laicos maristas comprometidos. En razón de su fidelidad a la Iglesia y su compromiso con la formación de sus estudiantes, la Universidad Católica de Paraná recibió del venerado papa Juan Pablo II, en 1985, vía Sagrada Congregación para la Educación Católica del Vaticano, el título de “Pontificia”. Así empezó a formar parte del selecto grupo de sólo seis universidades del país poseedoras de la misma distinción pontificia.

A lo largo de su trayectoria histórica, esta obra marista se convirtió en uno de las más importantes y reconocidas instituciones del país y del Instituto marista, que cuenta con veintidós instituciones universitarias en todo el mundo.

Varias generaciones se formaron en la PUCPR. 75.187 profesionales se graduaron en ella, y otros 28.175 obtuvieron diplomas de posgrado lato y stricto sensu. El número total de ex-alumnos de la PUCPR llega ya a 103.362. Actualmente, en sus 81 programas de graduación, distribuidos en 5 campus de la Universidad, están matriculados 24.898 alumnos. Los estudiantes de post-grado, lato sensu, o de especialización, suman 4.537. Los estudiantes de master y cursos de doctorado ya llegan a 1.450. El número total de estudiantes matriculados en la institución en 2009, es, pues, de 30.885. La PUCPR cuenta con un importante grupo de educadores: 1.338 profesores, el 80% de ellos con maestría y doctorado, y 1.030 colaboradores. Otros 4.707 empleados trabajan en los hospitales y clínicas de la Alianza-Salud PUCPR -Santa casa y en las varias unidades vinculadas a la Institución. El número total de personas contratadas que trabajan en diferentes sectores de la casa es de 7.075.

Entre sus antiguos alumnos, la PUCPR tiene la grata satisfacción de encontrar personas de relevancia municipal, estatal y nacional. Cito, sólo a título ilustrativo: el senador Flávio Arns, licenciado en Letras, hijo del ex rector de la casa, el Prof. Osvaldo Arns; el gobernador Roberto Requião, formado en periodismo; el Prefecto Beto Richa, formado en Ingeniería Civil; el Subprefecto Luciano Ducci, formado en medicina. Entre las autoridades religiosas, cito a Mons. Anuar Bautista, Arzobispo de Maringá, licenciado en Filosofía; al Cardenal Don Odilo Pedro Scherer, Arzobispo de São Paulo, formado en teología en el Studium Theologicum de Curitiba, entonces afiliado a la PUCPR. Sé de la existencia de muchas otras personas ilustres o de sus familiares que pasaron por los bancos escolares de la institución.

Es en este entorno de la PUCPR, H. Seán, que forma parte del gran universo de la educación marista en todo el mundo, donde trabajamos para reavivar en los corazones de los jóvenes la misma sensación de ser amado, al igual que con el joven Montagne, cuando fue visitado y asistido por el P. Champagnat. Permítaseme, H. Seán, reiterar sus hermosas y significativas palabreas de la carta Corazones nuevos para un mundo nuevo, del 8 de septiembre de 2008:

“Estoy seguro de que si Marcelino viviese hoy, encontraría tantos Jean-Baptiste Montagne alrededor, que no dudaría en fundar una congregación de hermanos dedicados a dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar entre los niños y jóvenes pobres.” (Corazones nuevos para un mundo nuevo, 8/09/2008).


Estos jóvenes Montagne también están presentes en esta casa. Del total de los 30.885 estudiantes matriculados, 11. 205 alumnos reciben algún tipo de becas, total o parcial, incluidos los 3.160 becarios totales del PROUNI, pero no los 3.197 que reciben un crédito educativo del gobierno o se benefician de una ayuda solidaria de la Institución. El número total de estudiantes que se benefician de algún tipo de ayuda financiera de la PUCPR llega, pues, a 14.402, lo que supone el 47% del cuerpo estudiantil.

Los jóvenes Montagne de hoy están presentes también en esta ciudad de Curitiba y son muchos. En esta casa tienen el estatuto de educadores de nuestros estudiantes. Todos los alumnos de esta Universidad están obligados a hacer un Proyecto comunitario, como parte de su currículo, es decir, deben participar en un proyecto social. Pueden elegir lo que van a hacer, pero tienen que hacerlo si quieren obtener el diploma de la PUCPR. Para todos es un momento de aprendizaje de la solidaridad, virtud cristiana fundamental y más necesaria que nunca en nuestros días.

Son estos Montagne del siglo XXI quienes alientan nuestro corazón y nos dan valentía y ánimos para continuar. Como dijo el llorado Juan Pablo II, en un pasaje que usted mismo citó en una de sus cartas, “el futuro del mundo y de la Iglesia pertenece a la generación joven, a los que, nacidos en el siglo XX, lleguen a su madurez en el siguiente, el primero del nuevo milenio.”(La vitalidad del Instituto, clausura del XX Capítulo general, octubre de 2001, refiriéndose al documento papal Tertio Millennio Adveniente).

Son también estos Montagne, presentes en nuestras listas de clase y en nuestras aulas, quienes encienden en nosotros la pasión por educar y continuar el sueño de hacer de la PUCPR una joya, un diamante de cuatro caras: en la primera, brilla la luz de su condición propia como Institución académica; en la segunda, la luz de ser una institución católica, con toda la riqueza de la tradición eclesial en el mundo de la educación superior; en la tercera aparece brillo de ser Marista, que conserva el valor de la pedagogía de Champagnat; y por último, la cara que refleja la luz de ser Universidad comunitaria, al servicio de todos, especialmente de los más necesitados, como es propio del carisma marista.


Conclusión

Para acabar, me gustaría dejar un mensaje de entusiasmo y valentía para todos. Así, una vez más tomo prestadas sus palabras, H. Seán, con el fin de hacer hincapié en la importancia que usted tiene para la Iglesia, para el Instituto Marista, y de manera muy especial para la PUCPR, que de ahora en adelante registra su nombre entre los doctores de esta casa:

“Así que, pongámonos en pie y a caminar. No me imagino un tiempo mejor en la historia para vivir, ni una época más interesante en nuestra Iglesia que ésta. Tenemos que contemplar el mundo con la mirada de aquel sencillo cura de aldea y padre marista que fue nuestro Fundador. Mientras otros se preguntaban por qué las ideas innovadoras que ellos tenían no llegaban a realizarse, él en cambio soñaba y asumía todos los riesgos para llevar esos sueños a la vida. (Una identidad más clara para el laicado marista, 15 de mayo de 2007).

Querido H. Seán: la PUCPR es una institución marista. Estamos muy agradecidos de que usted haya podido venir a Curitiba para celebrar con nosotros nuestras Bodas de Oro. Para nosotros es un honor contar con usted como nuevo miembro de nuestra Facultad. Estamos muy orgullosos de ver que usted viste el uniforme de nuestra universidad. Sus enseñanzas se impartirán siempre en nuestros campus universitarios.



Muchas gracias a todos.





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