Investigacion II familia y redes sociales



Descargar 219.09 Kb.
Fecha de conversión26.03.2019
Tamaño219.09 Kb.

INVESTIGACION II - FAMILIA Y REDES SOCIALES

EJE I CONCEPTUALIZACION DEL PROBLEMA / ACTIVIDAD 1 Compartiendo Hallazgos de Literatura Científica / Artículos Redes Sociales del Adulto Mayor en el Entorno Familiar

Semestre III- 2017

Presentado Por: Sorolizana Guzman Cabrera

Maestría en Asesoría Familiar y Gestión de Programas para la Familia.











Artículos de Colombia


Títulos

Adultos mayores en Bogotá y su protección  integral-  Corporación Universidad Minuto de Dios.



Factores asociados a la calidad de vida de adultos mayores.

Estado de salud del adulto mayor de Antioquia, Colombia

Donde se realizo

Bogotá-, Colombia

Cartagena (Colombia)

Antioquia- Colombia

Metodología y participantes

Se utilizó la Investigación Social Participativa (ISP) porque brinda la posibilidad de seguir un proceso que respeta la visión que tienen los adultos mayores, su concepción de la vejez y el envejecimiento y los problemas que les afectan



[La ISP es] una forma de indagación introspectiva colectiva emprendida por participantes en situaciones sociales con objeto de mejorar la racionalidad y la justicia de sus prácticas sociales así como la comprensión de esas prácticas y de las situaciones en que éstas tienen lugar. (Kemmis & McTaggart, 1988, p. 9). Para caracterizar la población adulta mayor en Bogotá se aplicó una encuesta; y para identificar el sentir y percepción de los adultos mayores sobre su condición y características actuales, se recurrió a las narraciones extraídas del trabajo con grupos focales.

Se realizó un análisis descriptivo de las variables. Posteriormente se realizó un análisis logístico multivariado y se reportaron las Razones de Momios-RM (odds ratios) con sus intervalos de confianza para establecer las posibles asociaciones. Con objeto de determinar si las variables planteadas explican o no la CVRS de los adultos mayores en la Comuna 9 de Cartagena se desarrolló el siguiente modelo: CVRS=f (sexo, estado civil, nivel de escolaridad, estrato socioeconómico, condición laboral y número de personas en el hogar).

Bajo el enfoque cuantitativo, usando el método empírico-analítico, se realizó un estudio observacional, descriptivo transversal en las nueve subregiones del departamento de Antioquia, Colombia, y la ciudad capital en el año 2012, para efectos del diseño muestral, se consideraron 10 regiones..


Desde que marco teórico

El concepto de adulto mayor, que se está usando en lugar de términos como ‘anciano’ o ‘persona de tercera edad’, alude a la persona que se encuentra en la última etapa de la vida y supera los 60 años de edad. El tiempo necesario para realizar una clasificación precisa de este grupo poblacional se prolongará, a causa de las mejoras ostensibles en materia de calidad y esperanza de vida que se han sumado para que descendiera la tasa de mortalidad de las personas que lo conforman. El concepto de adulto mayor está relacionado con la definición del envejecimiento, la cual no tiene una delimitación fija en tanto que depende de múltiples variables y del enfoque o disciplina desde la cual se pretenda analizarla. Por ejemplo, en términos estadísticos el envejecimiento puede definirse como un estado caracterizado por condiciones físicas y mentales que con mayor frecuencia aparecen en la población. Por otra parte, desde el aspecto biológico-funcional se habla de patrones de envejecimiento y se generan categorías según grado de funcionalidad; mientras que desde la economía se lo define en función de la pérdida de capacidad productiva y laboral. Sin embargo, desde cualquier ámbito o disciplina, cabe anotar que la información no es suficiente y los datos actuales —o la ausencia de ellos— obligan a preocuparse por obtenerlos para orientar el accionar de la política pública.

Participaron 514 adultos mayores: 65,8% mujeres; 43% viven en unión libre o son casados; 56,6% con estudios de primaria; 58% no trabaja y el 64,3% residía en estrato 1 o 2. Calidad de vida relacionada con salud según factores sociodemográficos Los hombres reportaron mejor bienestar físico y emocional, con un promedio de 7,3 y 8,1 puntos respectivamente, mientras que las mujeres reportaron un mejor autocuidado y plenitud espiritual, con promedios de 9 respectivamente

Los que viven en unión libre reportaron mejor bienestar físico, con un promedio de 7,7; mayor bienestar psicológico, con un promedio de 8,6; mejor autocuidado, promedio de 9,4; y apoyo comunitario, promedio de 8,6. La evaluación visual de las gráficas de resultados permite afirmar que en la medida que aumenta el grado de escolaridad se observa una tendencia a reportar mejor autocuidado, funcionamiento ocupacional, funcionamiento interpersonal y plenitud personal. Así mismo, en la medida que aumenta el estrato socioeconómico mejoran las percepciones de los adultos mayores acerca del bienestar físico y psicológico




La población de referencia fueron las personas de 60 años y más de edad que residen en la zona urbana y centros poblados de las subregiones, que según las proyecciones poblacionales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) se estimó en 671.590 adultos mayores de 60 años para el año 2012. En el cálculo del tamaño muestral, se utilizó el programa Epidat 3,1 y la fórmula de Fleiss para poblaciones finitas, con un nivel de confianza del 95%, un error de muestreo del 1,6%, una proporción de buen estado de salud del 50% y un efecto de diseño (deff) del 1,0. La muestra mínima calculada fue de 3.790 y se amplió en un 10% para corregir posibles pérdidas de información, quedando finalmente en 4.248 adultos mayores

La muestra representativa de cada subregión fue seleccionada mediante muestreo probabilístico por conglomerados, bietápico, sistemático y aleatorio; se calcularon las probabilidades finales de selección de cada adulto mayor para el cálculo de los factores de expansión. Se seleccionaron en total 36 municipios (cuatro por subregión) más cuatro comunas de la ciudad capital. Se incluyeron personas de 60 años y más de edad, residenciadas en los municipios, manzanas y centros poblados seleccionados, y allí se encuestaron los adultos mayores sin importar raza, credo o condición física. Se excluyeron los adultos mayores residentes en hogares geriátricos y quienes registraron menos de 24 puntos en el Mini Examen Cognoscitivo (MMSE)8 al inicio de la recolección. Esta prueba evalúa el funcionamiento cognitivo del encuestado: un puntaje menor de 24 evidencia un deterioro como primera señal de alarma, y el desconocimiento del tipo de dentadura es la segunda señal para determinar el conocimiento de la realidad de la persona mayor.





Principales resultados y conclusiones

Las condiciones actuales de vida y bienestar de los adultos mayores en Bogotá, mediadas por circunstancias de salud, situaciones económicas y existencia de relaciones familiares, no han variado en los últimos años. A pesar de los esfuerzos realizados en el marco de la política pública de vejez y envejecimiento y los programas resultantes de ella, la población de adultos mayores ha crecido más que la oferta de servicios y protección social, razón por la cual no está cubierta de forma integral. La política pública de vejez y envejecimiento puede tener enfoques similares frente al envejecimiento activo y la importancia de los derechos especiales de la población de adultos mayores en los ámbitos nacional y distrital. No obstante, su lectura muestra diferencias formales explicitas en la descripción y enumeración de derechos y estrategias a seguir para garantizarlos. Lo anterior evidencia cierta desarticulación entre los dos ámbitos desde el momento de la formulación de las políticas, lo que puede generar inquietudes frente a la posible coordinación para su implementación.

Los adultos mayores encuestados reconocen que la oferta de servicios para ellos ha mejorado. Aunque solicitan abiertamente que la cobertura y la calidad de la atención aumenten, hacen énfasis en la necesidad de hacer más control y seguimiento para evitar duplicidad, y lograr que toda la población tenga cobertura en este aspecto. Adicionalmente, la población adulta mayor en Bogotá conoce solo de manera general la existencia de normativa que le reconoce y otorga sus derechos. Aunque sus miembros están convencidos de ser personas de derechos, no están en capacidad real de defenderlos.


Con respecto a la percepción global de la calidad de vida, se encontró que estar trabajando aumenta la probabilidad de tener una percepción global de la calidad de vida favorable. A diferencia de Orueta et al. (4), quienes encontraron asociación significativa entre el deterioro global de la calidad de vida con mayor edad, convivencia fuera del núcleo familiar, mayor número de patologías crónicas, mayor consumo de fármacos y menor capacidad funcional.


En este estudio, algunas dimensiones de la CVRS mostraron estar asociadas a la condición de ser mujer, tener nivel de escolaridad secundaria o más, vivir en estrato tres o cuatro, ser pensionado o estar trabajando y vivir con menos de cuatro personas. Los hallazgos sugieren que si a los adultos mayores se les capacita y se les favorece el generar sus propios ingresos económicos, se podría esperar mejor percepción de CVRS. Es pertinente tener en cuenta estos hallazgos para la planeación de la política pública y los planes de cuidado dirigidos a esta población. Así mismo, es necesario continuar investigando al respecto.

Dentro de los adultos mayores del Departamento de Antioquia predominan las mujeres, muy posiblemente debido a la sobrevivencia de ellas. Se evidencia la gran proporción de personas mayores en estado de viudez, principalmente de mujeres posiblemente entre los factores que favorecen esta situación está su mayor esperanza de vida, lo que lleva a poner en consideración la “feminización del envejecimiento” y a sugerir estudios diferenciados por sexo, para anticiparse a este cambio demográfico que sufrirán los pueblos de la transición demográfica por la que cursan. La salud mental del adulto mayor está seriamente comprometida, al registrar una prevalencia de riesgo de depresión de 26,3%, riesgo de ansiedad del 34,4% y riesgo de deterioro cognitivo del 83,2%, superior a otros estudios realizados en América Latina, lo que evidencia el deterioro mental que afecta su estado de salud, que en buena parte puede derivarse de su edad, pero también de las situaciones adversas que padece y que amerita el estudio individualizado de las patologías, con el fin de determinar los factores de riesgo causal asociado a su presencia y así evitar, el deterioro en la calidad de vida, en las condiciones de salud y la dependencia funcional y afectiva de su familia y del Estado. Se encontró que cerca de uno de cada diez adultos mayores son objeto de algún tipo de maltrato, principalmente el psicológico, pero también se evidenció el físico, económico y sexual; como un indicio del deterioro en las relaciones familiares y una pérdida del tejido social que rodea a la persona mayor, pero también se resalta el hecho que sean capaz de identificar la violencia que se ejerce contra ellos, ya que esta situación se invisibiliza a nivel social, al ser un ser querido el agresor, por eso se recomienda que se profundice en esta temática para que las autoridades puedan ejercer algún tipo de control y se pueda evitar al máximo.







Artículos de Latinoamérica


Títulos

Nivel de sobrecarga en el desempeño

del rol del cuidador familiar de adulto mayor

con dependencia severa


El adulto mayor y su entorno social como agentes de cambio

CALIDAD DE VIDA EN LA TERCERA EDAD.


Donde se realizo

Chile

Montevideo Uruguay

La Paz Bolivia


Metodología y participantes

Se planteó una investigación de corte transversal, correlacional y redictiva

(24).


La población de estudio fueron

67 cuidadores familiares de adultos

Mayores con dependencia severa,

Adscritos al Programa de Postrados

Del Consultorio Externo y al CESFAM
Dr. Jorge Sabat de Valdivia, que

Corresponde a la totalidad de los cuidadores que cumplieron con los criterios de inclusión.

Se incluyeron cuidadores familiares

Que tenían más de 3 meses en el

Rol de cuidador y que aceptaron participar, explicitado en el Consentimiento Informado.

La recolección de datos se realizó a

través de la Escala de Carga del cuidador de Zarit, y se adicionó una Encuesta de Perfil Sociodemográfico. Esta escala intenta objetivar la carga

del cuidador, mide el riesgo de

deterioro de la vida social, laboral, familiar, los problemas económicos y el sentimiento de sobrecarga en el rol de cuidar; en Chile, el instrumento fue validado en el año 2008 por Breinbauer et al. (25) en sus versiones original y abreviada, en una muestra de 32 cuidadores de

pacientes postrados del Centro de 33

Salud San Manuel de Melipilla, Chile.

La recolección de los datos fue realizada por el equipo investigador a través de visita domiciliaria

al 100% de los cuidadores de adultos

mayores con dependencia severa

(67 cuidadores), previo consentimiento informado.

La duración de la visita fue de 1 h y el periodo de recolección comprendió los meses de agosto y septiembre del año 2010.


En el análisis de los datos se utilizaron

estadísticos descriptivos, paramétricos y no paramétricos como prueba exacta de Fischer

para variables categóricas, de correlación para analizar las relaciones entre las variables

y predictivas, como la regresión

lineal simple, tomando como

variable dependiente la sobrecarga

del cuidador y como variables independientes o predictivas

las sociodemográficas, sin embargo,

sólo se realizó un modelo tomando

como variable independiente el

número de instituciones que apoyan al cuidador, porque fue la única variable que presentó correlación.

Se comprobaron los supuestos de

la regresión lineal de normalidad,

especificidad, datos influyentes y errores.

El análisis se apoyó en el programa

SPSS de Windows, versión 11.5.

Las variables utilizadas fueron: sexo, vinculación con el adulto mayor,

Estado civil, previsión, situación

laboral, persona que le ayuda en el

rol de cuidador, instituciones u

organizaciones que lo apoyan,

presencia o ausencia de enfermedades, religión, etnia, actividad recreativa, tiempo en el

rol de cuidador, horas diarias dedicadas al cuidado, ingresos

económicos familiares y nivel de

sobrecarga del cuidador y edad,

número de años de estudio,

número de personas que viven

en el hogar, número de personas

que le ayudan en el rol de cuidador,

sobrecarga del cuidador.

Implicancias éticas: el estudio se sometió al comité de ética del

Servicio de Salud Valdivia, se

Consideraron los principios de la

Bioética para equilibrar los beneficios

Frente a los riesgos, evitar hacer

daño y respetar la capacidad de

decisión de las personas (26).

Con el objeto de asegurar que los derechos La muestra fue contactada a través de instituciones que prestan servicios a adultos mayores, en la Universidad de Sonora y mediante contactos personales; en todos los casos se hizo la invitación a participar de manera voluntaria y de acuerdo a lo establecido en la Carta de Consentimiento Informado. Con los cuidadores que aceptaron participar se programaron visitas domiciliarias para colectar el total de la información. Los datos socio-demográficos de los del índice de dependencia funcional-estrés fueron levantados con la técnica de entrevista estructurada y los demás instrumentos fueron respondidos de manera independiente por los participantes que así lo prefirieron y de forma asistida por el entrevistador quienes así lo solicitaron de las personas que participaron en el estudio fueran protegidos, se efectuó

Consentimiento informado.

Respecto de los criterios de rigor

Ético se consideraron:

Valor de Verdad, Aplicabilidad,

Consistencia y Neutralidad, para

dar fe de rigurosidad y veracidad de

los resultados del estudio.

Conjuntamente, se plantea la claridad del investigador en relación

a las implicancias del estudio para

ser expuestas detalladamente al participante, en forma previa, con

el fin de escoger libremente sobre

su participación en él (27).



Se analizará la asociación entre soledad y vejez a través de la revisión de tres

posibles causas: deterioro en las relaciones familiares, aislamiento social y una menor participación en actividades agradables. El análisis estará orientado a develar aquellos escenarios en los cuales la soledad es temida por el adulto mayor, pensando cómo inciden en ellos las redes sociales de apoyo y los estereotipos negativos construidos

socioculturalmente sobre la vejez y el proceso de envejecimiento, y cómo esta visión estereotipada influye en la autopercepción del propio adulto mayor.

Entendiendo al viejo y a su entorno social como los principales productores del

sentimiento de soledad, se propone dar una visión de ambos como agentes de cambio en las estrategias llevadas a cabo para la prevención y/o frontamiento de la soledad cuando ella no es deseada. Este análisis irá entretejiendo la necesidad de concebir al adulto mayor desde un nuevo paradigma: como un sujeto deseante y autónomo, capaz de proyectarse a futuro y de reinventarse diariamente en un acto creativo de su identidad.


El presente artículo es un estudio de caso de tipo cualitativo, la técnica que se utilizó es la entrevista a profundidad, donde la construcción de datos se va edificando poco a poco, en un proceso largo y continuo.

La investigación cualitativa, está reservada a la construcción o generación de

teorías, a partir de una serie de observaciones de la realidad objeto de estudio, haciendo uso del método inductivo, según el cual se debe partir de un estado nulo de teoría. Según Martínez (2011): “en la práctica es difícil ignorar la teoría acumulada, ya que esta es importante antes de comenzar el proceso de investigación; es decir, el primer conocimiento

común ganado a través del proceso de socialización, inevitablemente influirá en la formulación de las hipótesis por parte del investigador… el investigador debe abstenerse de la apropiación no critica de esta reserva de ideas”. Por consiguiente, “comenzar sin nada o con una absoluta limpieza del estado teórico no es ni practico, ni preferido”.




Desde que marco teórico

A nivel mundial existe una tendencia global de envejecimiento de la población, de la que Chile no está ajeno. Si bien es un elemento natural de la vida, el proceso de transición demográfica ha ocurrido de forma acelera- da. El grupo de edad de mayores de 60 años tiene cada vez más peso relativo, alcanzando el 11,4% del total de la población, de los cua- les aproximadamente el 15% tiene más de

80 años (1). Situación que, sumada al escaso mejoramiento de los estilos de vida saluda- ble, trae consigo el aumento de los adultos mayores postrados (AMP) o con dependen- cia severa, que en Chile se estima entre un 4 y 7% (1). Esto conlleva a una pérdida de au- tonomía en los Adultos Mayores (AM), surge entonces la necesidad de cuidado, de contar con ayuda de otras personas para satisfacer las demandas (2), potencial que se desarrolla según la situación a las que se vean enfren- tadas las personas (3). Los sistemas sanita- rios tratan de satisfacer las necesidades de cuidado de salud enfocando su atención en términos de mantenimiento de la capacidad funcional (4). Cuidar será siempre indispen- sable para la perpetuidad de la sociedad, es el pilar de la profesión de enfermería, pero también tiene un componente no profesio- nal, el cuidado familiar en el domicilio, que es considerado una obligación moral (5).



En la actualidad, estamos atravesando un fenómeno de alcance mundial: el

envejecimiento poblacional.

Uruguay es el segundo país de América Latina y el Caribe, después de Cuba, que presenta un mayor envejecimiento de su población, integrando el grupo de países de

envejecimiento avanzado. Según los datos obtenidos hasta el año 2008, contamos con un 19% de adultos mayores de 60 años (Paredes, Ciarniello y Brunet, 2010).

Esta estructura poblacional, que paulatinamente tiende a continuar con dicho proceso demográfico de envejecimiento, demanda nuevas revisiones conceptuales sobre esta etapa vital y sobre todos los fenómenos que la atraviesan.
El presente trabajo pretende abordar la vejez desde diferentes marcos conceptuales en relación con uno de los principales temores que, a través de diversos estudios, han manifestado los adultos mayores: la soledad.


El concepto de calidad de vida ha sufrido transformaciones en las tres últimas décadas, el mismo hace referencia a un proceso dinámico que ha ido evolucionando desde una concepción sociológica hasta la actual perspectiva psicosocial, en la que se incluyen los aspectos tanto objetivos como subjetivos del bienestar o de la satisfacción personal con la vida de las personas (Gonzales –Celiz, 2009).
En la actualidad, la calidad de vida se define como un constructo complejo, multifactorial, en donde se acepta que hay una dualidad subjetiva-objetiva; la primera hace referencia al concepto de bienestar o satisfacción con la vida a lo que se denomina

“felicidad”, sentimiento de satisfacción y estado de ánimo positivo y la segunda está relacionada con aspectos del funcionamiento social, físico y psíquico, siendo la interacción entre ambas lo que determina la calidad de vida “Estado de bienestar” (Tuesca Molina, 2012).




Principales resultados y conclusiones

La población correspondió en un 55,2% al Centro de Salud Familiar Dr. Sabat y en un 44,8% al Consultorio Externo de Valdivia.

Se observó predominio del sexo femenino (91%), mayoritariamente correspondía a 34 hijas/os (49,3%), con media de edad de 58,6 años, 85,2% eran mayores de 45 años, que no realizaban trabajo remunerado fuera del hogar. La mayoría son casados (50,7%), de bajos ingresos económicos, su situación previsional indica que son mayoritariamente carentes de recursos e indigentes o con ingreso imponible mensual menor o igual a $172.000.

El 64,2% profesaban religión católica, 22% refirieron no contar con personas que le ayuden en el rol de cuidar, el 29% sólo cuenta con 1 ó 2 personas que les colaboran, además el 46,3 % de los cuidadores refirió dedicar 21 a 24 h del día al cuidado. Cabe destacar que el 43,3% manifiesta llevar de 1 a 5 años desempeñando el rol de cuidador, el 92,5% refiere recibir apoyo de las instituciones de salud y muchos de los cuidadores presentaban alguna patología, 3 de cada 4 cuidadores refieren

no realizar actividades recreativas y la etnia mapuche sólo alcanzó el 13,4% (Tabla 1)




La soledad es un fenómeno que ha sido relacionado con la vejez a través de diversos escritos, constituyendo incluso uno de los principales temores de los adultos mayores.

Mediante una revisión teórica acerca de la soledad, abordamos este fenómeno

desde el modelo cognitivo, entendiéndolo como una emoción compleja elaborada a partir de una evaluación cognitiva del ajuste entre las relaciones interpersonales

existentes y aquello que la persona desea obtener de las mismas. En tanto la soledad no sea deseada por el sujeto, significará una experiencia subjetiva desagradable y angustiosa.

La aproximación al concepto de soledad nos remite a la importancia que tienen las

figuras de apego y las redes sociales de apoyo en la vida de los adultos mayores, en tanto son un aspecto calve para mantener o mejorar su bienestar subjetivo y calidad de vida.

El análisis sobre esos nuevos escenarios nos lleva a pensar la relación soledad vejez en términos de construcciones socioculturales que alimentan estereotipos negativos sobre el proceso de envejecimiento y sobre la percepción que el adulto mayor tiene de sí mismo, ingresando en un peligroso círculo vicioso.


Para este artículo, se estudió el caso de una persona de la tercera edad; ella tiene 89 años, tiene 8 hijos, 4 que son suyos y cuatro que son sus hijastros del primer matrimonio de su esposo. Tiene 20 nietos, 30 bisnietos y un tataranieto. Vive en su casa con sus dos hijos menores y su familia de ellos. Es una persona activa religiosamente, y socialmente.

Dado que tanto en el proceso de envejecer como en la evaluación de la vida que suele ocurrir al aproximarse a la muerte, pueden surgir conflictos, confusión y sufrimiento,

la concepción que las personas tengan acerca de lo que hay más allá de la muerte, o las respuestas que se hayan dado a las preguntas de porqué y para que de la vida, resultan determinantes en el bienestar psíquico de los adultos mayores(San Martin, 2007).

Por lo tanto se puede sostener que todo profesional que trabaja con adultos mayores,

y en particular los profesionales de la salud mental, deben poder considerar los referentes espirituales del propio individuo para ayudarlo de buena forma con los problemas que puedan surgir en el proceso de envejecimiento. (San Martin, ob.cit.)














Artículos de Europa


Títulos

LA INFLUENCIA DEL APOYO SOCIAL EN EL ESTADO EMOCIONAL Y LAS ACTITUDES HACIA LA VEJEZ Y EL ENVEJECIMIENTO EN UNA MUESTRA DE ANCIANOS.

PROGRAMAS INTERGENERACIONALES Y PARTICIPACIÓN SOCIAL: LA INTEGRACIÓN DE LOS ADULTOS MAYORES ESPAÑOLES Y LATINOAMERICANOS EN LA COMUNIDAD

RELACIÓN DEL CUIDADO QUE DEMANDAN LAS PERSONAS MAYORES EN HOGARES PARA ANCIANOS: METAESTUDIO CUALITATIVO


Donde se realizo

Isla de Tenerife España


España

España y Portugal



Metodología y participantes

Participaron 117 personas mayores (107 mujeres) de la isla de Tenerife (España), con edades comprendidas entre 52-87 años las mujeres (M= 68,7 años; DT= 5,88) y 52-78 años los hombres (M= 66,4 años; DT= 8,44). El 55,1% de las mujeres eran viudas (p

Los instrumentos fueron seleccionados por su reducido número de ítems, por su facilidad de autoaplicación y claridad a la hora de ser cumplimentados por una muestra de personas mayores. Muchos de éstos han sido adaptados de forma específica para las personas mayores, como el GDS-SF o los cuestionarios de las actitudes. Asimismo, son representativos en la medición de las variables a analizar en este estudio. Se presentan tres bloques de instrumentos. Por un lado, tres instrumentos que evalúan el apoyo social: El Family APGAR (Smilkstein, 1978) que es un cuestionario que estudia la funcionalidad familiar. El acrónimo APGAR hace alusión a cinco componentes de la función familiar: adaptabilidad, cooperación, desarrollo, afectividad y capacidad resolutiva. Está formado por cinco ítems con tres posibles respuestas: “casi nunca” con un valor de cero, “a veces” un punto y “casi siempre” dos puntos. La puntuación mínima es de cero y la máxima de diez puntos. Se clasifican las familias en normofuncionales (puntuación mayor a seis) y disfuncionales (puntuación menor o igual a seis). Está validada en español (Bellón et al., 1996a). El Duke-UNK Functional Social Support Questionnaire (Broadhead et al., 1988) mide el apoyo social funcional percibido y analiza sus aspectos cualitativos o funcionales. Utiliza una escala Likert puntuando de uno (mucho menos de lo que deseo) a cinco (tanto como deseo). Está validada al español a través del Duke-UNC-11 (Bellón et al., 1996b). El análisis factorial refleja dos factores, el apoyo confidencial y el apoyo afectivo.





De acuerdo con una perspectiva de análisis contextual y dialéctica del transcurso de la vida, con la que mostramos nuestro acuerdo, se defiende la preeminencia de la interacción social como eje vertebrador de las relaciones humanas, en escenarios y contextos social y culturalmente determinados (véase Dulcey, 2010). En este sentido, se pretende comprender la experiencia y la conducta humana en virtud de los nexos reales, imaginarios y simbólicos que vinculan a los hombres entre sí en su devenir cotidiano, de ahí que, al fin y al cabo, desde perspectivas de análisis psicosociales, como la adoptada en este estudio, se pretende entender la condición humana, social y simbólica (Ibáñez, 1990, 1994). Las realidades del mundo actual se han ido volviendo cada vez más complejas, de manera que, dadas las interrelaciones e interconexiones de los constituyentes psicológicos, sociales, biológicos, económicos, políticos, culturales y ecológicos, ha se sugerirse una nueva manera de abordar comprehensivamente realidades multidimensionales a partir de una “lógica arborescente”, en los términos de Morin (1983). Aplicada esta visión comprehensiva al desarrollo psicoevolutivo (véase Baltes, 1987, 1997, 2002) se promueve la necesidad de plantear enfoques psicosociológicos, culturales y sociocomunitarios del envejecimiento que faciliten la reflexión integradora, crítica y transformadora de modelos basados en concepciones normativas y desde los que no se prioricen estrictamente criterios de edad, dentro de estudios propios de la denominada postgerontología (Iacub, 2002; Moody, 2010) e incardinados en una conceptualización del progresivo proceso de postmodernización de las familias, en los términos de Meil (1999). En tales circunstancias propias de un contexto macrosituacional sometido a profundos cambios, el análisis integral de las relaciones intergeneracionales en contextos familiares y de sus implicaciones representa una cuestión de sumo interés para la Psicología Social (Antonucci, Birditt, Sherman, & Trinh, 2011; Dulcey, 2010; Herrera, Sani, & Bowe, 2011; Monserud, 2008; Triadó & Osuna, 2005; Vila, 2011).

Para este metaestudio los investigadores partimos de una serie de estudios cualitativos primarios que comparten una serie de características: l Desde el punto de vista teórico: se trata de investigaciones que se centran en la descripción o interpretación del significado de las experiencias de las personas mayores institucionalizadas, a partir de su propio punto de vista y con un evidente protagonismo de los cuidados y de la disciplina enfermera. l Desde el punto de vista metodológico: si bien a priori dentro de los 29 estudios encontramos diseños diferentes (descriptivos, de teoría fundamentada, etnográficos y relatos biográficos), con respecto a nuestro metaestudio los autores no hemos considerado como relevantes estas diferencias metodológicas. En definitiva, todos ellos son trabajos de tipo cualitativo que analizan mediante la construcción de sistemas categoriales temáticos la información recogida en una serie de entrevistas abiertas realizadas a unas poblaciones de características demográficas muy similares: las personas mayores que viven en hogares para ancianos.


Desde que marco teórico

Los participantes de este estudio pertenecen a dos centros de día para mayores, en Güímar y en Santa Cruz de Tenerife, ambos dependientes de la Dirección General de 370 © International Journal of Psychology & Psychological Therapy, 2014, 14, 3 http://www. ijpsy. com Castellano Fuentes Políticas Sociales de la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno de Canarias. En dichos centros se ofrece una amplia gama de actividades sociales, culturales y lúdicas, tales como informática, cestería, manualidades, gimnasia, talleres de memoria, etc. Se efectuó un muestreo casual o incidental, ya que la selección fue directa e intencionada debido que la autora de este estudio realizaba allí su labor profesional. En el procedimiento de selección, se requirió la colaboración voluntaria en la investigación y se solicitó su consentimiento informado, garantizando la confidencialidad e informando de cómo cumplimentar los diferentes instrumentos a nivel individual y las dudas al respecto. Los participantes cumplimentaron el Mini Mental State Examination (MMSE, Folstein, Folstein y McHugh, 1975) para descartar cualquier patología en el funcionamiento cognitivo.

El hombre es un ser eminentemente social y relacional, dado que vive su "realidad" psicosocial vinculada e interpretada en función de su vinculación a los otros. No es, pues, un individuo aislado, sino un todo integrado bio-psico-social en un entorno con el que establece una retroalimentación dinámica, ya que no actúa como un agente meramente pasivo, sino en constante interacción con su contexto sociocultural y enraizado en el imaginario colectivo. De acuerdo con esta perspectiva de análisis comprehensiva e integradora, se incide en la idea relativa a la construcción social de la vejez (véase Fernández & Kelh, 2001; Moral, María de la Villa Moral Jiménez. | Universitas Psychologica | V. 16 | No. 1 | Enero-Marzo | 2017 | 1999; Ruiz, Scipioni, & Lentini, 2008). Se parte de una explicación de los fenómenos sociales basada en la potenciación de su desarrollo a partir de contextos sociales en los que su cotidianeidad está determinada por la cultura, la historia y el contexto social. Semejante orientación construccionista es deudora de los planteamientos del interaccionismo simbólico y la fenomenología de Alfred Schütz, como lo es también de Berger y Luckman, especialmente de su obra La construcción social de la realidad (1966), donde explican cómo a través de la interacción social se crean realidades objetivas de diferente orden y cómo estas son internalizadas a través del proceso de socialización. Se valora la realidad social como construida, en proceso dinámico, y reproducida por quienes actúan a través de sus interpretaciones y de su conocimiento. El sujeto va creando significados, nuestro mundo, lo cual constituye una exteriorización, de la que resultan unos productos objetivos, los cuales vamos internalizando, de manera que se trata, en suma, de un proceso dialéctico, de naturaleza social, a través del cual se va construyendo la realidad. De este modo, las personas desean tener sus propias interpretaciones de los acontecimientos, de ahí sus intentos de justificar o garantizar sus versiones (Gergen, 1982, 1991).

La estrategia analítica concreta empleada para trabajar con los datos ha sido el análisis de contenido (41), mediante el cual hemos ejecutado un proceso de síntesis, integración e interpretación de las aportaciones de las investigaciones primarias. Hemos procedido a extraer de los textos indicados todos los datos, conceptos y metáforas relacionados con la pregunta de investigación. A cada una de estas unidades le hemos asignado un código que se completa con una serie de comentarios o enunciados, con la finalidad de “retener el significado del texto una vez que es extraído del contexto de su informe” (37). Una vez completada la asignación de códigos, las unidades se han agrupado de forma consensuada en torno a subcategorías y categorías centrales, pretendiendo que las mismas fueran exhaustivas y mutuamente excluyentes. Las cuatro categorías centrales obtenidas constituyen los epígrafes a partir de los cuales se exponen los resultados de nuestro trabajo: cualidades personales demandadas al personal cuidador, las intervenciones cuidadoras, relación personal con los cuidadores y la influencia de la relación persona mayorcuidador en otros aspectos.

Para el desarrollo del metaestudio nos hemos basado en las indicaciones de Paterson et al. (37) respecto al “mantenimiento de la honestidad de tipo analítico” en al análisis de metadatos. Tales indicaciones son las siguientes: l El análisis debe ser realizado en grupos de al menos tres personas. l Inclusión de la máxima cantidad de información procedente de las investigaciones primarias en el desarrollo de los códigos y las categorías del metaestudio. l Construcción de tablas en las que se identifiquen las categorías mayores y las fuentes de las que se derivan. l Evitar la construcción rápida de las categorías en función de los primeros estudios primarios con los que se trabaja, ya que los investigadores tenderíamos a encontrar en los siguientes estudios evidencias que estén de acuerdo con nuestra primera categorización. l Inclusión de explicaciones y metáforas con los códigos y las categorías que elegimos, ya que una misma palabra u oración puede tener significados muy distintos para cada uno de los miembros del equipo investigador. l Precaución con las categorías o los códigos extensos que parecen dar cabida a todas las variaciones e incluso a las contradicciones de los datos. Estas categorías amplias puede que no sean significativas o pueden inducirnos a los investigadores a ignorar datos que no se ajusten exactamente a ellas.




Principales resultados y conclusiones

Se analizaron las diferencias entre sexos en apoyo social y en estado emocional (tabla 2). Para el cuestionario sobre estado emocional (GDS-SF) no se encontraron diferencias entre sexos, obteniendo las mujeres una media de 4,53 y los hombres de 5,20. Este resultado indica que los hombres y las mujeres poseían similares estados anímicos. Con respecto al Duke-UNC-11 tampoco se encontraron diferencias entre sexos. En el factor Apoyo Confidencial las medias de las mujeres fue de 18,29 y la de los hombres 15,70 y en el factor Apoyo Afectivo, para las mujeres fue de 11,90 y para los hombres 12,70. Por lo tanto, ambos mantenían similares puntuaciones en apoyo social funcional percibido. Teniendo en cuenta que para ambos factores el punto de corte es 15, la muestra evaluada percibe tener un alto apoyo confidencial, pero poco apoyo afectivo. A través de la escala Duke Social Support and Stress Scale (DUSOCS) se llevó a cabo un análisis de frecuencias de los porcentajes de familiares y no familiares que aportaban tanto apoyo social como estrés en los ancianos de la muestra. El 94,9% de la muestra percibía recibir apoyo social (tabla 3). Percibían apoyo social principalmente de los familiares (87,2%), seguido de los no familiares (7,7%). De los familiares perciben, en general, mayor apoyo de sus hijos-as (21,4%), a continuación de las hijas (20,5%) e hijos (11,1%), que aglutinan un total del 53% del apoyo filial percibido, siendo del hijo varón del que menor apoyo perciben, incluso por debajo del cónyuge (18,8%). El apoyo recibido de otros miembros, familiares o no fue del 10,3%, que incluye amigos (7,7%), hermanos (2,6%), cuñados (1,7%) y nueras (0,9%).

Finalmente se analizaron las relaciones entre los componentes de las actitudes, el apoyo social y el estado emocional (tabla 5). Los resultados obtenidos respecto a los factores cognitivos de primer orden se puede observar que las actitudes negativas en el área laboral de la vejez se relacionan con problemas en el estado emocional o afectivo. Y el factor sobre actitudes positivas y fantasiosas de la vejez se relaciona con apoyo afectivo. En los factores cognitivos de segundo orden, el factor de actitud negativa se correlaciona con problemas emocionales. Con respecto a los factores conductuales de primer orden, la atención personal negativa se relaciona con bajo apoyo afectivo y con problemas emocionales. Las críticas por la edad se relacionan con problemas emocionales. El trato normalizado de igualdad se relaciona con pocos problemas emocionales. El trato familiar negativo se relaciona con bajo apoyo confidencial y emocional y con problemas emocionales. En los factores conductuales de segundo orden, las conductas discriminatorias negativas por la edad se relacionan con bajo apoyo confidencial y afectivo, y con problemas emocionales. Las conductas de marginación debidas a la edad se relacionan con bajo apoyo confidencial y afectivo. Por último, en los factores afectivos de primer orden, el autoconcepto alto y políticamente correcto se relaciona con pocos problemas emocionales; la autoestima baja y el aislamiento social se relacionaron con





En suma, en nuestras sociedades, tanto en el arco mediterráneo como latinoamericanas, la proliferación de redes de apoyo social basadas en el compromiso de la reciprocidad intrafamiliar son un ejemplo inequívoco del paradigma del envejecimiento productivo (Fernández-Ballesteros et al., 2013; Miralles, 2010) y suponen un recurso de inigualable valor que revitaliza lazos socioafectivos y que representa una modalidad en alza de solidaridad intergeneracional. Como se constata en el estudio de Hank (2012) sobre las relaciones entre generaciones en Europa o en estudios como los de la Encuesta Europea Share se valora que el papel de los adultos mayores se ha visto reforzado en el actual contexto de crisis socioeconómica, ejemplo inequívoco de lo cual es el aumento de las relaciones intergeneracionales en la familia, por ejemplo en labores de coalición familiar en tareas de responsabilización del cuidado de los nietos y por su colaboración económica (véase Romero et al., 2015). A este respecto, en el citado Informe de Naciones Unidas (2014) sobre el envejecimiento en el siglo XXI es calificado como una celebración y como un desafío. En este sentido, dada la necesidad de repensar el llamado estado del bienestar se asegura que la sostenibilidad del bienestar intergeneracional en Europa y la OCDE (véase G. López, , 2012) pasa por alianzas intergeneracionales. Baste recordar que la Unión Europea cuenta con las perspectivas de envejecimiento más importantes para los próximos años, lo cual afectará al modelo y a las propias políticas de bienestar, para lo cual grandes estrategias de acción, como la Estrategia 2020, asumen este desafío (Alonso & Mackay, 2011).

En este trabajo hemos pretendido sintetizar las evidencias proporcionadas por una serie de investigaciones primarias elaboradas a partir de los testimonios de los receptores de cuidados, en este caso las personas mayores que viven en hogares para ancianos. Consideramos que estudios de este tipo pueden aportar un conocimiento más extensivo o en todo caso complementario al que proporcionan otro tipo de abordajes investigativos como el diseño y la cumplimentación de encuestas de satisfacción.

Todo el apartado de resultados puede ser considerado como un conjunto de recomendaciones prácticas que pueden constituirse en una herramienta de apoyo para la interacción que establecemos con las personas mayores institucionalizadas, las enfermeras, los estudiantes, otros profesionales, e incluso sus propios familiares.






















Artículos de Estados Unidos


Títulos


HOW SOCIAL CONNECTIONS KEEP SENIORS HEALTHY


TODAY’S RESEARCH ON AGING


HOW OLDER ADULTS AND THEIR FAMILIES PERCEIVE FAMILY TALK ABOUT AGING-RELATED EOL ISSUES: A DIALECTICAL ANALYSIS

Donde se realizo

North Carolina


U.S.A.




U.S.A.




Metodología y participantes

In one study, Michael analyzed data from a large health survey of nearly 14,000 adults in Southeastern Pennsylvania. After measuring the levels of mobility among the seniors living in those neighborhoods, Michael found that those living in areas with greater social capital had significantly higher physical mobility scores than those living in lower social capital neighborhoods. “These results are not too surprising,” says Michael. “Living in a place with greater social capital—where there is more trust and more helpful neighbors—you will feel more comfortable walking around to get to places you need to go, which helps you stay mobile.

In another study, Michael looked at how social capital related to positive healthseeking behavior—specifically getting recommended cancer screenings. Although this study was not focused only on the elderly, she found that in neighborhoods with higher levels of social capital, adults were 10-22 percent more likely to get screened at the recommended ages, suggesting earlier diagnoses and treatment for serious diseases.



Highlights • Almost half of U.S. adults ages 65 and older report they either need help or are currently receiving help with routine daily activities, such as shopping, transportation, bathing, meal preparation, or managing medication. • Family members provide more than 95 percent of the informal care for older adults who do not live in nursing homes. • The number of U.S. 75-year-olds without the types of family members who are the most common family care providers (a living spouse or a child living nearby) is projected to increase substantially between 2010 and 2030: The number without a living spouse is expected to more than double from roughly 875,000 to 1.8 million, and those without an adult child within 10 miles could increase by a multiple of six—from about 100,000 to more than 600,000. • Nearly two out of three caregivers rated their caregiving experience as largely positive, pointing to benefits such as feeling closer to the care recipient and assured that the recipient is receiving high-quality care. However, one in 10 caregivers found caregiving a negative experience overall, citing financial difficulties, physical problems, or stress. • The estimated dollar value of the informal care that family and friends provide for older Americans totals $522 billion a year—more than Medicaid spending in 2014. • On average, dementia is the most costly and timeintensive health condition for family caregivers. • For older adults leaving full-time employment, those with new caregiving responsibilities are less likely to be able to work part time if they want or need to do so. • Disabled older adults in cohabiting relationships were considerably less likely to receive care from their live-in partners than older married people with disabilities..

Participants

Participants were purposely selected and placed into one of eight distinct focus groups using a theoretical sampling technique. Because the two original focus groups of the independent-living African American (A-A) participants were much smaller than the other groups, we added two more groups—one additional group for A-A independent-living women, and one additional group for A-A independent-living men. In addition, the experiences of individuals who live on their own were expected to differ markedly from those of individuals who require daily assistance in their activities. Thus, four focus groups were planned with independent-living seniors, and four with assisted-living seniors living in a long-term care facility. Separate focus groups were arranged according to race, and male and female focus groups were also held independently. In the end, the eight focus groups were as follows: independent-living A-A men (2 groups), independent-living European-American (E-A) men, independent-living A-A women (2 groups), independent-living E-A women, assisted-living A-A men, assisted-living E-A men, assisted-living A-A women, and assisted-living E-A women. These eight groups, along with two doubled groups, yielded a total of ten focus groups.

To recruit focus group participants, we contacted area senior centers, churches, nursing homes, and assisted living homes. A member of each participating organization then advertised the study to members. In total, participants were recruited from one senior center (n = 37), one church group (n = 11), and two nursing home/long-term care facilities (n = 17). In all, 65 seniors participated in the ten focus groups, averaging approximately six to seven individuals per group. The study included 33 female participants (50.8% of the sample) and 32 male participants (49.2%). The average focus group participant age was 75 years old (M = 74.95; SD = 9.98). Regarding marital status, the majority of participants was still married (34 participants, 52.3%), with 17 seniors widowed (26.2%), nine seniors single (13.8%), and five seniors divorced (7.7%). The average senior had three children (M = 3.28; SD = 2.27). Educational attainment was varied, with 14 seniors (22%) having some high school, 20 (31.7%) with a high school diploma, 13 (22.2%) having some college, and 15 (23.8%) with a graduate degree or some post-graduate education. Focus group members received a $25 gift card for their participation in the study.



Desde que marco teórico

When you use your brain and body the way it was intended—as it evolved—you age better,” says James. “We just aren’t meant to be disengaged from one another.” In another study, James looked at a community-based cohort of older people free of dementia and measured social activity levels and their disability levels—in terms of their ability to care for themselves. Findings showed that those with more frequent social activity maintained lower levels of disability in several areas, suggesting that they would be able to live independently longer than their less social counterparts. “The predominant theory is use it or lose it, “ says James. “Social activity is related to motor function, just like physical exercise is related. We can’t determine which is most important—they each contribute a piece of the puzzle.”

Understanding the Impact of Caregiving on Family Members Providing uncompensated care for a spouse or parent living with physical limitations can be both rewarding and stressful, and new research has helped identify how— and under what circumstances—providing care to an older relative is beneficial or harmful to the care provider’s well-being. Roth, Fredman, and Haley (2015) examined five studies that followed groups of people over time and found that those who became caregivers tended to live longer and had lower mortality rates than similar noncaregivers.

The researchers noted that “most caregivers also report benefits from caregiving, and many report little or no caregiving-related strain.” In one of those studies, Brown and colleagues (2009) tracked more than 3,300 married people ages 50 and older for eight years using HRS data. They found that those who spent 14 or more hours weekly caring for a spouse had a lower risk of death than otherwise comparable non-caregivers. But other evidence indicates that prolonged caregiving for a spouse can negatively affect physical and mental health. Two recent studies based on eight years of HRS data tracked older married people who did not have high blood pressure or cardiovascular disease (CVD) at the beginning of the study (Capistrant, Moon, and Glymour 2012; and Capistrant et al. 2012). Caregiving for 14 hours or more weekly for two or more years doubled the risk of CVD onset



In 2014, the number of Americans 65 years and older was 45.2 million. By 2060, this group will number 98.2 million, nearly one in four U.S. residents [1]. Based on these numbers, one would think that aging and end-of-life (EOL) issues would inhabit a prominent place in American discourse. However, older individuals and their families still greatly underestimate the need to discuss end-of-life (EOL) issues, even when family members approach old age. Fewer than 50% of adult children discuss EOL issues with their aging parents [2,3]. There are various explanations for why families avoid these discussions. Hummert and Morgan [4] suggest that discussions of aging-related issues may force family members to face unavoidable issues related to mortality, which can be particularly difficult for adult children to process emotionally. Old age also creates uncertainty for parents as they struggle between receiving assistance from others, maintaining personal independence, and providing continuous nurturance and support to other family members [5]. To investigate this issue further, this study explores the tensions felt by older adults and their families and how the tensions constrain and shape conversations about EOL issues.


Principales resultados y conclusiones

“We plan to have people doing real work, instead of being taken to the mall or asking them to engage in invented, frivolous time-occupiers,” says Vonda. She believes that physical exercise, coupled with deep social connections and a commitment to taking care of one another, will keep members of her community healthier and prevent their needing to move into some other, less interactive environment, like a nursing home. She and her friends are adamant about doing all they can to age not just gracefully, but with vitality. “I kind of refuse to grow old,” she says.

Caring for people with dementia not living in nursing homes is the most time-intensive type of elder care, according to Kasper, Freedman, and Spillman using data from the 2011 National Health and Aging Trends Study (2014). Among adults age 65 and older who received help, those with probable dementia received more than twice as many hours of care, 221 hours in the last month versus 105 for those without dementia. Analysis of Health and Retirement Study (HRS) data, which uses a somewhat different definition of care, showed similar wide differences. Among adults ages 70 and older, those with probable dementia received more than twice as many hours of monthly care on average than adults without dementia, 171 hours versus 66 hours (Friedman 2015). A recent estimate of the monetary cost of dementia in the United States ranges from $159 billion to $215 billion annually. The main costs associated with dementia are related to institutional and home-based long-term care rather than medical services. However, one-third to one-half of the total cost of dementia represents the estimated value of informal care (Hurd et al. 2013). The researchers predict that the costs of dementia could more than double by 2040 as the baby boom generation reaches advanced ages. Care for people with dementia is more costly than other conditions and puts a disproportionate burden on families, according to another analysis based on HRS data (Kelley et al. 2015). Researchers found that health care for Medicare beneficiaries in the last five years of life was far more costly and involved significantly higher uncovered out-of-pocket costs for those with dementia than for those with heart disease, cancer, or other medical conditions. Out-of-pocket costs averaged $62,000 for people with dementia, more than 80 percent higher than the outof-pocket costs for someone with heart disease or cancer. Families of older people with dementia also spent a larger share of family assets for end-of-life care than families of those with other conditions. African Americans, people with less than a high school education, and unmarried or widowed women faced the greatest economic.

The focus of this current study was on EOL issues (specifically wills and distribution of property, living wills, funerals, etc.). Older adults discussed how they communicated (or did not communicate) with family members about these topics. The prominent dialectic that colored these focus group narratives was that of certainty versus uncertainty. This theme depicts the opposing desires of knowing exactly what is happening or going to happen versus not worrying about the unknown. (1) Sustained life versus sustained personhood and (2) avoiding aging and end-of-life issues versus confronting themwere prominent sub-themes for this dialectic. Previous research suggests that individuals differ in their demands for certainty and uncertainty, and that managing uncertainty is vital for relational well-being [19].

Often, participants’ communication with family members was viewed as an important tool for dealing with the uncertainty of EOL. An independent-living, A-A woman shared, “I saw how quickly changes come about. How unpredictable life is, you know, and that everybody needs to be prepared in the family, you know, and that, and I constantly talk to my family.” Sometimes older adults’ uncertainty can make it difficult for family members to provide support. For example, an independent-living, E-A female shared how uncomfortable this uncertainty is for both her and her daughter, “Our daughter wants to know if she’s doing what Mom would be happiest with and Mom doesn’t know what she’d be happiest with.”.

Bibliografía:

ARTICULOS DE COLOMBIA

  • Adultos mayores en Bogotá y su protección  integral-  Corporación Universidad Minuto de Dios.

Alcaldía Mayor de Bogotá (2010). Política pública social para el envejecimiento y la vejez en el Distrito Capital 2010 – 2025.

Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá. Arroyo, M., Ribeiro, M., y Ribeiro, M., y Mancinas, S. (2011). La vejez

avanzada y sus cuidados: historias, subjetividad y significados sociales. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Barraza, A., y Castillo, M. (2006). El envejecimiento. Valdivia: Universidad Austral de Chile.

Campo-Redondo, M., y Labarca, C. (2009). La teoría fundamentada en el estudio empírico de las representaciones sociales: un caso sobre el rol orientador del docente. Opción, 25(60), 41-54.

Caro, E. (2003) La vulnerabilidad social como enfoque de análisis: de la política de asistencia social para la población Adulta mayor en México. Ponencia presentada en el Simposio Viejos y Viejas, Participación, Ciudadanía e Inclusión Social, 51 Congreso Internacional de Americanistas. Recuperado de http://www.eclac.org/celade/noticias/paginas/9/12939/eps9_ecaro.pdf.

Castro, L., Cuartas, M., y González, J. (2007). Sistema de seguimiento y evaluación de la política pública alimentaria a la luz del derecho a la alimentación. Bogotá: Defensoría del Pueblo.

Comisión Económica para América Latina. (2006). Manual sobre indicadores de calidad de vida en la vejez. Santiago de Chile. Centro

Latinoamericano y Caribeño de Demografía Departamento Administrativo Nacional de Estadística. (2005). Boletín


  • Factores asociados a la calidad de vida de adultos mayores. Cartagena (Colombia).

(1) Schwartzmann L. Calidad de vida relacio- nada con la salud: aspectos conceptuales. Ciencia y Enfermería 2003; 9(2):9-21.

(2) Barrón MV, Mardones M, Vera S, Ojeda G, Rodríguez F. Comparación de estilos de vida de la población económicamente activa mayor de 65 años entre las ciudades de Chillán y Valparaíso (Chile). Rev Theoria, Ciencia, Arte y Humanidades 2006; 15(1): 33-44.

(3) Maldonado G, Mendiola S. Autopercepción de la Calidad de Vida en Adultos Mayores.

Disponible en: http://www.eumed.net/rev/cccss/04/mgmi.htm.

(4) Orueta R, Rodríguez A, Carmona J, Moreno A, García A, Pintor C. Anciano Frágil y Calidad de Vida. Rev. Clin Med Fam 2008; 2 (3): 101-105.

(5) Mora M, Villalobos D, Araya A. Perspectiva Subjetiva de la Calidad de vida del adulto mayor, diferencias ligadas al género y a la práctica de la actividad físico-recreativa. RevMHSalud® 2004; 1(1):1-11.



  • Estado de salud del adulto mayor de Antioquia, Colombia  Doris Cardona Arango, Angela Segura Cardona, María Garzón Duque, Alejandra Segura Cardona, Sara María Cano Sierra.

Organización Panamericana de la Salud. Resúmenes metodológicos en epidemiología: análisis de la situación de salud ASIS. Bol Epidemiol 1999; 20(3):1-3.

2. Colombia. Ley 1251, por la cual se dictan normas tendientes a procurar la protección, promoción ydefensa de los derechos de los adultos mayores.

Bogotá: Congreso de la República; 2008.

3. Naciones Unidas. Informe de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. Madrid: Nações Unidas; 2002.

4. Cardona D, Estrada A, Agudelo H. Envejecer nos Toca a todos. Medellín: Universidad de Antioquia, Facultad Nacional de Salud Pública; 2003.

5. Ham-Chande R. Esperanzas de vida y expectativas de salud en las edades avanzadas. Demográf Urb 2001;16(3):545-60.



ARTICULOS LATINOAMERICA

1. Nivel de sobrecarga en el desempeño del rol del cuidador familiar de adulto mayor con dependencia severa


. Servicio Nacional del Adulto Mayor, Go- bierno de Chile. Estudio situación de los Cuidadores Domiciliarios de los Adultos Mayores Dependientes con Pensión Asis- tencial. Chile. Informe final. [Internet]. Portal Mayores: España; 2007 [citado

20 octubre 2009]. Disponible en http://

www.imsersomayores.csic.es.

- Pérez A. Dependencia, cuidado informal y función familiar. Análisis a través del modelo sociocultural de estrés y afron- tamiento [Tesis Doctoral]. [Salamanca]: Universidad de Salamanca, 2008. [Inter- net] Portal Mayores. [citado 20 octubre

2009]. Disponible en http://www.im- sersomayores.csic.es.

- Waldow VR, Borges RF. The caregiving process in the vulnerability perspective. Rev Lat Am Enfermagem. 2008; 16(4):

765-771.


  • Díaz J, Rojas M. Cuidando al cuidador: efectos de un programa educativo. Aqui- chán. 2005; 9(1): 73-92.

2. El adulto mayor y su entorno social como agentes de cambio- Valentina Ferrari Borba         C.I. 4779373-9         Montevideo, Uruguay         Febrero 2015.

Berriel, F. (2003). Imagen del cuerpo, emblemas y modelos identificatorios en los adultos mayores. (Tesis de Maestría). Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Argentina.

Berriel, F., Paredes, M. y Pérez, R. (2006). Sedimentos y transformaciones en la construcción psicosocial de la vejez. En López, A. (Comp.) Proyecto género y generaciones: reproducción biológica y social de la población uruguaya (p. 19-124).

Montevideo: Trilce Brigeiro, M. (2005). Envejecimiento exitoso y tercera edad. Problemas y retos para la promoción de la salud. Investigación y educación en enfermería, 23, p. 102-109.

Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=105215401009


3. CALIDAD DE VIDA EN LA TERCERA EDAD.

Aguerre, C., &Bouffard, L. (2008). Envejecimiento exitoso: Teorías, investigaciones y aplicaciones clínicas. Revista de la Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría, 22, 1146-1162.

Alonso, M. Á. V., &Schalock, R. L. (2010). últimos avances en el enfoque y concepción de las personas con dis capacidad intelectual. Revista Española sobreDiscapacidadIntelectual, 41(4), 7-21.

Alvarado, B., Zunzunegui, M., Béland, F., &Bamvita, J. (2008). Life course social and health conditions linked to frailty in Latin American older men and women. Journals of Gerontology: Medical Sciences, 63, 1399-1406.


ARTICULOS EUROPA

  • Programas intergeneracionales y participación social: la integración de los adultos mayores españoles y latinoamericanos en la comunidad.

Abellán, A., & Pujol, R. (2015). Albuerne, F., & Juanco, A. (2002). Intergeneracionalidad y escuela: “Trabajamos juntos, aprendemos juntos”.

Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 45, 77-88. Recuperado de Alonso, F., & Mackay, M. (2011). Hacia una nueva cultura de ser mayor: cambios y oportunidades al filo del 2012, Año Europeo del Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional. Sesenta y más, 304, 8-13.
ARTICULOS USA

1. How Social Connections Keep Seniors Healthy As we age, we tend to shed family and friends—which can hurt our mental and physical health. How can we design communities for seniors that facilitate social connections? BY JILL SUTTIE | MARCH 14, 2014

Jill Suttie, Psy.D., is Greater Good’s book review editor and a frequent contributor to the magazine.

2. Today’s Research on Aging

Stephanie Brown et al., “Caregiving Behavior Is Associated With Decreased Mortality Risk,” Psychological Science 20, no. 4 (2009): 488-94. Benjamin Capistrant, Lisa Berkman, and M. Maria Glymour, “Does Duration of Spousal Caregiving Affect Risk of Depression Onset? Evidence From the Health and Retirement Study,” American Journal Of Geriatric Psychiatry 22, no. 4 (2014): 766-70. Benjamin Capistrant et al., “Current and Long-Term Spousal Caregiving and Onset of Cardiovascular Disease,” Journal of Epidemiology and Community Health 66, no. 10 (2012): 951-6. Benjamin Capistrant, J. Robin Moon, and M. Maria Glymour, “Spousal Caregiving and Incident Hypertension,” American Journal of Hypertension 25, no. 4 (2012): 437-43. Dawn Carr and Ben Kail, “The Influence of Unpaid Work on the Transition Out of Full-Time Paid Work,” Gerontologist 53, no. 1 (2013): 92-101. Amalavoyal V. Chari et al., “The Opportunity Costs of Informal Elder-Care in the United States: New Estimates From the American Time Use Survey,” Health Services Research 50, no. 3 (2015): 871-82.

3. How Older Adults and Their Families Perceive Family Talk about Aging-Related EOL Issues: A Dialectical Analysis



  1. U.S. Census Bureau. Available online: http://www.census.gov/newsroom/facts-for-features/2016/cb16-ff08.html(accessed on 27 January 2017).

  2. Bromley, M.C.; Blieszner, R. Planning for Long-Term Care: Filial Behavior and Relationship Quality of Adult Children with Independent Parents. Fam. Relat. 199746, 155–162. [Google Scholar] [CrossRef]

  3. Pecchioni, L.L. Implicit Decision-Making in Family Caregiving. J. Soc. Pers. Relationsh. 200118, 219–237. [Google Scholar] [CrossRef]

  4. Hummert, M.L.; Morgan, M. Personal and Familial Identity in Later Life: Decision-Making About Lifestyle Changes. Presented at the Annual Meeting of the International Communication Association, San Francisco, CA, USA, 25 May 1997. [Google Scholar]

  5. Pinquart, M.; Sörensen, S. Ethnic Differences in Stressors, Resources, and Psychological Outcomes of Family Caregiving: A Meta-Analysis. Gerontologist 200545, 90–106. [Google Scholar] [CrossRef] [PubMed]






Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad