IntroduccióN


CAPITULO II NEUROCIENCIA COGNITIVA



Descargar 327 Kb.
Página4/5
Fecha de conversión07.12.2017
Tamaño327 Kb.
1   2   3   4   5

CAPITULO II

NEUROCIENCIA COGNITIVA


Con el advenimiento de la evolución científica la neurociencia cognitiva ocupa un lugar principal y el conocimiento del cerebro permite comprender y tratar mejor las enfermedades que afectan al sistema nervioso, tanto psiquiátricas como neurológicas y emocionales. Esto facilita nuevos tratamientos más eficientes e inequívocos para enfermedades de enorme impacto social como depresión, demencia, esquizofrenia, enfermedad de Parkinson o accidentes cerebro-vasculares. Igualmente el definir la estructura del aparato emocional dando una base en la respuesta emocional con mediación cognitiva. Por otra parte la robótica es una ciencia de vanguardia que se ha incorporado a los nuevos conocimientos de la neurociencia para desarrollar los avances terapéuticos en el mundo de la psicología cognitiva.

Teoría y Fundamentos de la Neurociencia



Si se describe el encéfalo tenemos que se trata de un órgano que comprende gran cantidad de sistemas y subsistemas. Los distintos tipos de neuronas en estos sistemas están reunidos en circuitos interconectados que trasmiten y procesan las señales eléctricas que constituyen la corriente de todas las funciones nerviosas. El conocimiento acerca de la organización estructural del encéfalo brinda un primer paso esencial para dejar ver sus funciones. El sistema nervioso humano, al igual que el de todos los vertebrados, comprende un sistema nervioso central, que consiste en el encéfalo y la medula espinal, y un sistema nervioso periférico, constituido por los nervios periféricos y sus ganglios que se proyectan hasta determinadas direcciones específicas de centros nerviosos (Purves Dales. & Col. 2.004). Los elementos sensitivos del sistema nervioso periférico contribuyen con la información para el sistema nervioso central sobre el medio ambiente interno y externo. Los efectos constituidos por el procesamiento central son convertidos finalmente en acción, por los elementos motores de los sistemas nerviosos central y periférico. Ahora bien de las diferentes regiones encefálicas esta pendiente una gran variedad de funciones: la cognición, las emociones, la memoria, la sexualidad, la percepción sensitiva, el lenguaje, el sueño entre otros. En el encéfalo humano la mayoría de las neuronas se comunican entre si liberando mensajeros químicos denominados neurotransmisores hay sinapsis eléctricas. El ciclo de utilidad de todas las moléculas neurotransmisoras es similar ya que son sintetizadas y empaquetadas en vesículas en la célula pre-sináptica; son liberadas desde esta célula pre-sináptica y se unen a los receptores sobre una o mas células post-sinápticas y una vez liberadas en la hendidura sináptica, son rápidamente eliminadas o degradadas, no se conoce la cantidad total de neurotransmisores existentes en el cerebro humano se cree que es que sean mucho mas de 100. A pesar de esta diversidad, estos agentes pueden ser clasificados en dos categorías amplias: los neurotransmisores de molécula pequeña median reacciones rápidas, mientras que los neuropeptidos tienden a modular funciones encefálicas continuas y más lentas. Las funciones alteradas de los transmisores producen una amplia diversidad de patologías neurológicas y psiquiátricas; de ahí la importancia de producir cambios en las acciones de los neurotransmisores mediante la terapia farmacológica que resulta primordial para solucionar los trastornos neurológicos y psiquiátricos. Por otra parte la función de los ganglios básales y de la corteza cerebelosa esta basada en la convergencia masiva de la información sensitiva sobre todo desde la corteza cerebral y sobre las neuronas principales tales como las neuronas espinosas intermedias y las células de Purkinje. (Purves Dale. & Col. 2.004) De las neuronas principales surge la actividad sináptica simultánea de sus aferencia corticales, mientras son moduladas por las neuronas de circuitos locales y otra innervación subcortical. En los ganglios básales, las sinapsis transitoriamente inhibidas realizadas por las neuronas espinosas intermedias modulan la actividad de neuronas tónicamente inhibitorias para permitir la liberación transitoria de programas motores. Este circuito influye en las señales excitatorias desde el tálamo hasta la corteza motora a través de una vía directa como de una vía indirecta opuesta. Entre tanto el circuito cerebeloso esta dispuesto para proporcionar una corrección de los errores de los movimientos continuos. Esta función se logra por los cambios en la actividad tónicamente inhibitoria de las células de Purkinje que influyen en las células tónicamente excitatorias de los núcleos cerebelosos profundos. Los efectos resultantes sobre la actividad continua de las células de los núcleos cerebelosos profundos ajustan la señal de las eferencias cerebelosas al tálamo. Estos circuitos intrincados en el cerebelo y los ganglios básales no son simplemente asas de retroalimentación que modulan la actividad de la corteza motora, también participan en el aprendizaje y el recuerdo de las tareas motora. A pesar de su alto grado de especialización, los sistemas que controlan los movimientos oculares tienen mucho en común con los sistemas motores que gobiernan los movimientos de otras partes del cuerpo (Farré Martí, José. 2.003) Así como la medula espinal proporciona el circuito básico para coordinar las acciones de los músculos que rodean una articulación, la formaron reticular de la protuberancia y el mesencéfalo proporciona el circuito básico que media los movimientos de los ojos. Las proyecciones descendentes desde los centros de orden superior en el colículo superior y el campo ocular frontal inervan los centros de la mirada del tronco encefálico y proporcionan una base para integrar los movimientos oculares con una variedad de información sensitiva que indica la localización de los objetos en el espacio. El colículo superior y el campo ocular frontal están organizados en forma paralela y jerárquica, lo que permite que una de estas estructuras compense la perdida de la otra. Los movimientos oculares, al igual que otros movimientos, también se encuentran bajo el control de los ganglios básales y el cerebelo, los cuales aseguran la iniciación correcta y la ejecución exitosa de estas conductas motoras relativamente simples que nos permiten interactuar con eficiencia con el universo de las cosas que podemos ver. Las células nerviosas generan señales eléctricas para trasmitir información en distancias sustanciales y enviarla a otras células por medio de la sinapsis. (Purves Dale & Col. 2.004)

Neurociencia de la cognición.


La neurociencia de la cognición ha servido de baluarte en cuanto que enseña la relación de las distintas áreas del cerebro y las diversas funciones cognitivas del ser humano. De hecho, gran parte del encéfalo esta dedicado a ellas. Lamentablemente el interés intrínseco que despiertan estos aspectos complejos del comportamiento humano es igualado por las dificultades, tanto técnicas como conceptuales, para descubrir su base neurobiológica. No obstante, se ha progresado mucho en cuanto a desentrañar la organización estructural y funcional de las regiones encefálicas relevantes. (Moles, Juan José. 2.000) Ha sido muy importante la acumulación constante de estudios de casos humanos que registran los signos y síntomas que resultan del daño de distintas regiones encefálicas. El advenimiento de imágenes in vivo y conocer la organización de estas capacidades en los seres humanos por ultimo, algunos experimentos complementarios en simios han comenzado a indicar cuales son las bases celulares de algunos de estos fenómenos en la medida que estas pruebas avancen, es casi seguro que finalmente un amplio espectro de trastornos neurológicos y psiquiátricos se entenderán como patologías celulares y moleculares de las regiones encefálicas que regulan estos aspectos mas complejos de la función encefálica humana.

Aspectos generales de la cognición.



Las cortezas de asociación de los lóbulos parietal, temporal y frontal representan aproximadamente el 75% de todo el tejido encefálico humano. Estas regiones corticales son responsables de gran parte del procesamiento de información que tiene lugar luego del ingreso de estímulos a través de las aferencias sensitivas y antes de la salida de una respuesta por medio de las eferencias motoras. Las diversas funciones de las cortezas de asociación a menudo se denominan cognición, lo que literalmente representa el proceso por el cual se llega a conocer lo que nos rodea. Ahora bien para los neurobiólogos, la cognición se refiere mas específicamente a la capacidad para prestar atención, identificar y planificar respuestas significativas a los estímulos externos o a las motivaciones internas. Acorde con estas funciones, las cortezas de asociación reciben e integran la información desde distintas fuentes y pueden influir en una gran variedad de comportamientos. Las aferencias hacia las áreas de la corteza de asociación abarcan conexiones desde las áreas de la corteza sensitiva y motora primaria y secundaria, el tálamo y el tronco encefálico. El conocimiento de cómo funcionan las áreas de asociación ha provenido principalmente de observaciones de personas con lesiones encefálicas específicas. El mapeo funcional en neurociencia, las imágenes no invasoras de los individuos normales y el análisis electrofisiológico en regiones encefálicas comparable de simios generalmente han confirmado estas impresiones clínicas. En conjunto, estos estudios indican que la región parietal de la corteza de asociación es esencial para atender los estímulos complejos del medio ambiente externo e interno, que la región temporal de la corteza de asociación es esencial para identificar esos estímulos y que la región frontal de la corteza de asociación es esencial para planificar las respuestas conductuales apropiadas. La mayor parte del encéfalo humano esta dedicada a tareas que trascienden la codificación de las sensaciones primarias o el comando de acciones motoras. En conjunto, las cortezas de asociación median las funciones cognitivas del encéfalo la capacidad para identificar, ordenar y actuar significativamente en respuesta a estímulos externos o motivaciones internas. (Goleman, Daniel. 2.000) Las regiones de la corteza cerebral dedicadas a la cognición se encuentran en los lóbulos parietal, temporal y frontal. Las cortezas de asociación en cada una de estas regiones poseen distintas vías aferentes y eferentes que subyacen a su función. Las descripciones de pacientes con lesiones corticales, imágenes encefálicas funcionales de individuos normales, y los estudios de la conducta y electrofisiológicos de primates no humanos han establecido el propósito general de cada una de las principales cortezas de asociación. Las regiones corticales parietales participan en la atención y conciencia del cuerpo y los estímulos que actúan sobre el; las regiones corticales temporales participan en el reconocimiento y la identificación de la información sensitiva de procesamiento superior y las regiones corticales frontales participan en la guía de la conducta compleja mediante la planificación de las respuestas a la estimulación continua o a la información recordada, correspondiendo así a esas conductas a las demandas de una situación en particular. La figura Nº 2, señala las partes que tienen que ver con las distintas áreas del cerebro y su función, tomando en cuenta que la corteza cerebral es la estructura en la que se concentra gran parte de las capacidades de procesamiento de información de los humanos abarca tanto el prosencéfalo como el mesencéfalo, La corteza alcanza una proporción cercana a las tres cuartas partes del total de las neuronas del cerebro, se encuentra dividida en dos hemisferios izquierdo y derecho que a su vez se encuentran divididos en lóbulos frontal, parietal, temporal y occipital .


Figura Nº 2. Estructura del cerebro, sus partes y sus cortezas. Fuente: www.islam-guide.com/es/ch1-1-d.htm 2.006.
De acuerdo con las distintas investigaciones realizadas en la neurociencia se cree que el procesamiento de información en la corteza cerebral es estratificado; los datos pasan de áreas primarias a áreas secundarias y, de ahí, a otras áreas de asociación mas elevada” (Purves, Dale. & Col. 2004). Los lóbulos frontales son los encargados del análisis y la toma de decisiones con respecto a la información que recibe el cerebro. Los lóbulos frontales nos permiten recordar, sintetizar datos sensoriales e información emocional, interpretar información y manejar series de datos previos y establecer propósitos. Algunos científicos creen que la esquizofrenia y la senilidad, que distorsionan el pensamiento, son causadas por niveles reducidos de dopamina, un neurotransmisor que se interrelaciona con los lóbulos frontales (Purves, Dale.2004). Ya que a los lóbulos frontales se los relaciona con la transmisión de impulsos jugando un papel importante en los juicios positivos o negativos de las experiencias de los seres humanos, también este lóbulo procesa información auditiva. Los lóbulos occipitales procesan principalmente información visual corteza visual primaria y participan en funciones más generales del procesamiento de informaciones. El tálamo es un conjunto de cuerpos celulares ubicados en el prosencéfalo encargados de recibir casi la totalidad de la información esteroceptiva a excepción de la información olfativa que tiene su propia ruta hacia la corteza y transmitirla hacia las zonas primarias de la corteza. Los lóbulos parietales registran y analizan la información y proveniente de la superficie o esterocepcion y del interior o propiocepción; este tipo de funciones se les conoce a su vez como de sentido sensorial o somatosensoriales. Los lóbulos parietales se encuentran intercomunicados con los lóbulos frontales a donde conducen la información para sus análisis. Los lóbulos temporales deciden que parte de la información ambiental se registra y se almacena; también tienen la responsabilidad de archivar esa misma información. El sistema central del procesamiento humano es el cerebro. Una intricada estructura de neuronas interconectadas que ocupa cerca del 5% de la masa corporal, pesa alrededor de kilo y medio y consume cerca del 15% de la sangre que bombea el corazón. Existen tres partes principales que independientemente cumplen con procesamientos definidos aunque no independientes: el prosencéfalo en los humanos procesa la información sensorial del cuerpo analizándola e integrándola con la información previamente analizada de experiencias anteriores; también intervienen en necesidades tales como el sueño, la termorregulación, el alimento, hidrorregulación y funciones reproductivas; por su tamaño y proporción en los seres humanos se les asocia con la inteligencia. El mesencéfalo tiene una función de apoyo en el control de las funciones motoras y sensoriales (Purves, Dale & Col. 2.004). El romboencéfalo ejerce un control directo sobre las funciones digestivas, respiratorias, circulatorias y sobre el equipo corporal. Las estructuras nucleares del tronco del encéfalo desempeñan un papel cuantitativo crucial en el sostenimiento de cualquier forma de conciencia, pero atribuye la génesis de la cualidad consciente en sí misma a la memoria, la distinción entre sistemas generadores de conciencia corticales y subcortical proponen que la conciencia debería subdividirse en dos categorías amplias: “cognitiva” y “afectiva” o “somática” y “visceral”, generadas por distintos sistemas dorsal-neocortical y ventral-límbico respectivamente. Como todos sus constructos topográficos, en un modelo funcional, que permeabilizan las amplias neurodinámicas los trabajos en los animales han demostrado que tienen sistemas generados subcorticalmente lo que requeriría un procesamiento adicional en el telencéfalo. La neurociencia ha diferenciado constructos funcionales que incluyen: Los “sistemas de mando” de emociones básicas, que otorgan sentido a la disposición a la acción intrínseca tan evidente en las emociones. Todos estos constructos más circunscritos pueden asociarse empíricamente con la anatomía, fisiología y química de varios sistemas cerebrales específicos. Sin embargo, al mismo tiempo, hay que tomar muy en serio la petición de parcelar conceptos tan generales en un rango de constructos más específicos que se presten más fácilmente a la investigación científica detallada. Una consideración de estos aspectos podría empezar por la observación de algunos síndromes neurológicos estándar, también para elucidar los correlatos anatómicos y fisiológicos de algunos conceptos metapsicológicos básicos. Por ejemplo, además de aportar nueva luz a los mecanismos neuropsicológicos los densamente imbricados y comprimidos mecanismos límbicos y del tronco cerebral que subyacen a las funciones afectivas centrales. En este sentido, como sugiere, algunas intervenciones farmacológicas tienen efectos más focalizados en estos sistemas neurales, lo cual supone una buena razón para el uso de agentes psicofarmacológicos, seleccionados como sondas experimentales, en los diversos sistemas de mando afectivos. Para no empezar a hacerlo con el gran número de pacientes que ya reciben tratamiento farmacológico por razones clínicas independientes. Una investigación descriptiva sistemática en estas líneas proporcionaría una información extremadamente valiosa de un tipo que no puede ser obtenida por otros métodos. (Farré Martí José. 2.003)
Neurociencia y salud neurológica-emocional.
El conocimiento del cerebro permite comprender y tratar mejor las enfermedades que afectan al sistema nervioso, tanto psiquiátricas como neurológicas y emocionales. Esto facilita nuevos tratamientos más eficientes e inequívocos para enfermedades de enorme impacto social como depresión, demencia, esquizofrenia, enfermedad de Parkinson o accidentes cerebro-vasculares. Los tratamientos han dejado de ser empíricos y no ocasionan tantos efectos adversos. En los próximos años vamos a asistir a nuevas formas de tratamientos que van a implicar, además de nuevos fármacos, el transplante de células progenitoras de neuronas o modificadas genéticamente para que cumplan la función de neuronas faltantes y la terapia génica, es decir, la intervención directa en el genoma de las células nerviosas con fines terapéuticos siendo el sistema límbico importante para comprender la aplicación de estas terapias cognitivas describiéndose como: el conjunto de neuronas que incluye el hipocampo, la amígdala, el septum y el cíngulo, además de porciones del hipotálamo y el tálamo. Estas estructuras fueron las primeras en evolucionar; y guardan una cierta relación con el procesamiento de olores y juegan un papel central en las emociones y motivaciones. Controla a la par de la corteza la sed, el apetito, el sueño y la vigilia, la termorregulación, el sexo, la agresión, el miedo y la docilidad, confianza como se refirió anteriormente, además permite el “rescate” de recuerdos, la representación del entorno y la ubicación espacial. El sistema límbico ejerce control sobre las características afectivas y el modo de relacionarnos con los demás; de ahí que se pueda decir que contribuye a la preservación de la especie y a la supervivencia personal. Ya se ha hablado del sistema límbico y de su influencia en las emociones, pero no se ha especificado la crucial influencia de una pequeña estructura conocida como la amígdala. En los seres humanos, la amígdala es un racimo de células interconectadas que se asientan sobre el tronco cerebral; son dos y se ubican a cada lado del cerebro. En el ser humano, la amígdala es relativamente grande si se le compara con la de otros animales. Estas estructuras límbicas se encargan principalmente del aprendizaje y del recuerdo del cerebro es el depósito de la memoria emocional (Goleman Daniel. 2.000); si se separa la amígdala del resto del cerebro, esto desencadenará una incapacidad para apreciar el significado emocional de los acontecimientos es lo que se denomina como“ceguera afectiva”. De la amígdala dependen las emociones primarias. Las lagrimas en los seres humanos, por ejemplo son desencadenadas por la amígdala. Las investigaciones realizadas por el neurólogo Joseph Ledoux han demostrado que la amígdala puede ejercer el control sobre lo que hacemos, aun mientras el cerebro racional procesa una solución. La amígdala funciona como una especie de central de monitoreo de alarmas, y en caso de presentarse una situación de emergencia, se conecta con los centros cerebrales mas importantes y ordena el desencadenamiento de todas las funciones de la respuesta defensiva y localiza la atención cerebral en la elaboración de estrategias de supervivencia. Las investigaciones de Ledoux han demostrado la sorprendente eficiencia del sistema perceptivo humano (Purves, Dale & Col. 2.004); las señales del ojo y del oído viajan primero al tálamo y luego a la amígdala; una segunda señal viaja hacia el cerebro pensante. Este proceso permite generar respuestas inmediatas sin tener que depender de los cuidadosos cálculos y razonamientos del cerebro racional. “La amígdala puede albergar recuerdos y repertorios de repuestas que efectuamos sin saber exactamente porque lo hacemos, porque el atajo desde el tálamo hasta la amígdala evita completamente la neocorteza. Este desvió parece permitir que la amígdala sea un deposito de impresiones y recuerdos emocionales de los que nunca fuimos conscientes” (Goleman Daniel. 2.000).



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad