Introducción: exposición de la problemática



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PONENCIA: LA VIOLENCIA INVISIBLE COMO UN FACTOR DE ALTO RIESGO. ABORDAJE JURÍDICO DE LA VIOLENCIA SICOLOGICA.-

Por Andrea M. Lobo.

Abogada especialista en violencia familiar y de género.-

Miembro del Equipo Interdisciplinario del Centro de Violencia Familiar del Ministerio de Seguridad de la Provincia.-

Introducción: exposición de la problemática:

Este trabajo está pensado sobre la base de las relaciones desiguales de poder donde la mujer resulta la principal perjudicada por su posición cultural, social y económica, sobre una base de avance en el estudio y la discusión de la perspectiva de género y en la superación del reconocimiento de los diferentes tipos y modalidades de violencia receptado en la legislación internacional y nacional, por lo que pretendo focalizar en un tipo especifico de violencia que en la práctica resulta complicado determinar sino es minimizado o negado.-

Cuando abordamos un caso de violencia doméstica donde la víctima es la mujer en su función de esposa, novia o madre, desde su propio discurso, valga cualquier ejemplo, esperamos ansiosamente encontrar en el relato de los hecho el punto de violación del derecho que sea lo más parecido y determinante de un tipo penal para poder obtener sin obstáculos una medida de protección, realizar una correcta orientación, se nos facilite la prueba, entre otros.

Y desde los propios dichos, o escucha activa nos sorprendemos que hayan mujeres que aún suponen que un golpe de puño en el cuero cabelludo no puede ser denunciado y esperan a tener “marcas para que les puedan tomar la denuncia”, incluso, nos sorprendemos ante el discurso de una víctima de violencia domestica que considera que se animó a denunciar porque se superó un límite: *la intensidad del golpe: “-Mire como me dejó”; “-Antes no me pegaba como ahora” * el escenario de la violencia: “Ahora me pegó delante de mis hijos”, son algunos ejemplos comunes y no por ello menos relevante de los que resulta fácilmente identificable para el operador del derecho tanto el tipo de violencia como la figura penal que inclusive podría aplicarse, independientemente de que la víctima identifique la violencia en su complejidad o continúe en su propia creencia, y elaboramos informes de riesgos o planteamos demandas por violencia con los mayores detalles y no dudamos en la protección legal que el caso se merece por lo sensible, el riesgo que implica o el daño causado.

El tema que vengo a plantear es mucho más problemático desde el punto de vista del derecho y su efectiva prueba y protección: y es sobre el tratamiento jurídico de la violencia invisible, esa violencia que a simple vista no se la advierte, esa que la prueba resulta compleja, y que fácilmente el operador puede caer en el pecado de los estereotipos de género, esa violencia que el legislador la determino a través de sus “consecuencias síquicas o emocionales” o “forma de exteriorización” y que la denominó ambiguamente “síquica, sicológica o moral”, que nos obligó a acudir a textos de sicología para atender el significado y realizar una valoración subjetiva desde nuestra preparación sobre todo cuando no contábamos con una prueba cierta, y que no fue hasta el advenimiento de la ley 26.485, cuyo art 5 inc. 21, que nos trajo mayor luz a un concepto sumido en la incertidumbre jurídica, en un ámbito en el que ni siquiera la propia víctima la identifica como un tipo de violencia, como surge de los ejemplos ut supra, hay víctimas que ni siquiera llegan a identificar situaciones de violencia sicológica como una forma de violencia contra la mujer ergo, que puedan ser denunciadas. Pero aún cuando se denuncia alguna forma de violencia sicológica, tenemos el obstáculo del preconcepto del tipo penal, y cuando no puede ser ubicado en alguna figura, caemos en el dilema de la minimización del hecho por parte de los operadores jurídicos, con notables y graves consecuencias para la victima de este tipo de violencia.-

La violencia invisible es el título elegido para esta ponencia, porque pese a estar legislada, continua siendo minimizada o negada tanto por la propia víctima ante su vulnerabilidad y naturalización de la situación de la violencia, como por los propios operadores del derecho que deben dar la protección integral que manda la ley 26.4852 en cumplimiento de los diversos tratados de derecho internacional que rigen en la materia.-



El tratamiento legal del término “Violencia Sicológica”. Criterios de determinación.- El análisis que pretendo realizar en el presente capitulo se limitará a desentrañar el concepto de violencia sicológica desde la normativa internacional, nacional y provincial que tratan a la violencia doméstica o familiar, como así también las que se refieren a la protección de la mujer, validándose la teoría y sus conclusiones en especial en los casos de violencia contra la mujer en el ámbito familiar o doméstico.-

Buscando en los textos normativos encontré, que no hay una unidad de criterio para expresar el concepto de violencia sicológica, así, hay textos normativos donde el concepto viene expresado como sinónimo de “consecuencia de daño”, come en la Convención de Belem do Pará, receptada en nuestro derecho interno el 13 de marzo de 1996 por la ley 24.6323 expresa que “…debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer…” (Art. 1 de la Conv.). Ahora bien, la primera observación para demostrar lo complejo y amplio del tema resulta el siguiente análisis, en principio el término “psicológico” antecedido por la conjunción disyuntiva “o”, está denotando la autonomía de las consecuencias del daño o sufrimiento: físico, sexual o sicológico, ocasionado por toda acción o conducta basada en su género por el cual se entienden las situaciones de violencia contra la mujer, incluso supone una interpretación amplia de la acción o conducta limitada a la característica que sea basada en su género, y que ocasione algunas de esas consecuencias, pero a poco de sentar ese principio parecería que Art. 2 de la convención viene a sentar una premisa más completa pero utiliza el criterio de la forma de exteriorización:“…Se entenderá que violencia contra la mujer incluye la violencia física, sexual y sicológica… Acá se advierte que hay tres formas de violencia (física, sexual y sicológica) incluidas en el concepto de violencia contra la mujer, ya no se usa la conjunción disyuntiva “o” sino por el contrario se usa la conjunción copulativa “y” unificando los términos en un mismo sistema de valoración para completar la conceptualización de lo que se entenderá por violencia contra la mujer.-

Pero a continuación el Art. 2 determina los ámbitos y hechos a que se refiere la primera parte… a) Que tenga lugar dentro de de la familia o unidad domestica o cualquier relación interpersonal (…) y que comprende entre otros violación, maltrato y abuso sexual: b) Que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier persona, y que comprende entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual (…).-

En este punto parecería que la violencia sicológica a la par de los otros tipos de violencia (físico y sexual) resulta de la exteriorización de los hechos como: la violación, maltrato o abuso sexual, dentro de la familia o unidad domestica, o en la comunidad, en este ultimo inc. b) se suman la tortura, trata de persona, prostitución, secuestro y acoso sexual. Pareciera que la violencia sicológica se limitaría a estos tipos de hechos, sin embargo considero que las conclusiones entorno al art. 1 son validas y se reafirman en el art. 2 al contener el término “entre otras”, pese a que a simple vista pareciera que este último art. tiene un espíritu limitador por su exposición terminológica limitada a los hechos, el término,- entre otras-, deja abierta la puerta para que otras situaciones de violencia contra la mujer que no sean las enunciadas en el art. A y B del art. 2 y en consonancia con el art. 1 De la convención puedan ser tratadas a los fines de las consecuencias del daño en la cual se encuentra el daño sicológico a raíz de la violencia contra la mujer.

Otra referencia normativa a la violencia sicológica la encontramos en la ley nacional 24.4174 de 1994, donde el concepto se presenta no ya como una consecuencia del daño, sino, como una forma de exteriorización …ART. 1º — Toda persona que sufriese lesiones o maltrato físico o psíquico por uno de los integrantes del grupo familiar(…), Se puede criticar a este articulo que las palabras “maltrato síquico” no tiene mayor conceptualización de los hechos que deben entenderse como tal, lo que deja a criterio del operador jurídico determinar que hechos podrían incluirse, con el perjuicio que la valoración subjetiva implica, sumando los mitos y la estereotipación en la problemática de la violencia y la posibilidad de que el operador no tenga una perspectiva de género para trabajar la violencia doméstica y en contra de la mujer, sobre todo si el daño no es evidente.-

En nuestra provincial la ley 7.2645 del 2003 trata a la violencia sicológica a través del criterio de “consecuencia del daño” ut supra referido al decir en el art. 1 “…se entenderá por violencia familiar toda acción, omisión o abuso, que afecte la integridad física, emocional, sexual y/o la libertad de una persona en el ámbito familiar…” en esta ultima la ley da un paso más al limitar la valoración cualitativa del operador jurídico al determinar que la consecuencia del daño sicológico está limitada a la afectación de la integridad emocional de una persona, no obstante es el operador del derecho quien debe determinar que hechos implicarían una acción, omisión, o abuso que afecten esa integridad emocioal de la víctima.-

Igual criterio se sigue en las leyes provinciales de Salta por ejemplo, la ley 7.4036 del 2004 en su art. 1 establece “…Toda persona que sufriere por acción, omisión, o abuso un daño síquico o físico, maltrato moral, financiero o económico (..), sexual y/o en su libertad por parte del algún integrante del grupo familiar…Este ultimo parecería agregar a la par del daño síquico otra forma diferenciada de maltrato, el moral.-

Antes de avanzar en las referencias normo-lógicas con el dictado de la ley 26.4857 es importante exponer que hasta el dictado de la ley de protección integral para prevenir, sancionar, y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, el criterio de determinación de la forma de violencia estaba limitada a la forma de presentación probatoria del hecho denunciado o demandado, es decir resultaba indudable y menos complicado a los fines probatorios la violencia física, no así la valoración de la violencia sicológica, donde se recurría por lo general a probar con informes de profesionales del área de salud mental (siquiatras, sicólogos, o miembros del gabinete sicosocial) ante la falta unificada de criterio, y más cuando se seguía el sistema de las consecuencia del daño, el operador del derecho debía valorar sobre pruebas ciertas que denoten la consecuencia del daño en la integridad síquica ante la falta de un norte legal.-

La ley 26.4858 del 2009 vino a completar y dar luz a ese panorama confuso y puramente axiológico del intérprete jurídico, utiliza a mi criterio y con buen tino un sistema mixto de referenciación a la violencia sicológica, utiliza el criterio de la consecuencia del daño y el de la forma de exteriorización como lo utiliza la convención de Belem Do Pará, logrando una redacción directriz y de aproximaciones ciertas para el operador del derecho independientemente de la prueba que pueda recabarse en tal sentido, ante situaciones fácticas que escapan a nuestra formación técnica como es la valoración o determinación de las situaciones que generan violencia sicológica, pero nos permite a través de la escucha activa en la intervención de casos de violencia evidenciar los casos de violencia sicológica: ya el art. 49 deja en claro que es una forma de violencia contra la mujer, toda conducta, acción u omisión, que de una manera directa o indirecta, basada en una relación desigual de poder, afecte, (…) su dignidad, o integridad (…) sicológica…

Y el art. 510 inc. 2, viene a completar el art. 4 al establecer el tipo de violencia contra la mujer: …2.- Psicológica: La que cause daño emocional y disminución del autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descredito, manipulación aislamiento. Incluye también la culpabilizacion, vigilancia constante, exigencia de obediencia o sumisión, coerción verbal, persecución, insulto, indiferencia, abandono, celos excesivos, chantaje, ridiculización, explotación y limitación del derecho de circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a su salud psicológica y a la autodeterminación.-

Si bien el artículo no es taxativo, sino que es ejemplificativo ya que en la parte final utiliza la expresión “Cualquier otro medio que cause perjuicio a su salud sicológica, agrega el término “autodeterminación” contemplando lo que ya venían legislando las provincias como otra forma de perjuicio de la mujer cuando se hacía referencia a la afectación de la libertad, como en nuestra ley de violencia familiar por ejemplo.

La finalidad lograda por el artículo que se comenta, sin ser exegético, podría recibir la crítica de ser casuista, pero para los operadores del derecho les presenta marco de referencia de indudable importancia a los fines de fundar un otorgamiento de protección a la luz de que esta ley, recepta el principio de amplitud probatoria, y que a diferencia de las legislaciones superadas que imponían la interpretación subjetiva de las situación concreta de violencia sicológica, el inc. 2 del art. 511 nos refresca de parámetros y situaciones a tener en cuenta en el tratamiento de la violencia sicológica. La importancia de detectar y proteger a la victima de todo tipo de violencia, y en especial la que sufre la violencia sicológica resulta de mayor importancia. Es que teniendo una víctima empoderada es más factible que pueda salir del círculo de violencia. He asistido casos donde la victima recibe una protección (restricción perimetral inaudita parte) por violencia física, pero la mujer sigue sometida en un circulo de violencia sicológica al agresor, porque controla sus acciones a través del contacto de vecinos, de sus hijos, a través de llamadas, tonos de voz, o amenazas económicas, son algunos ejemplos que se dan en la mayoría de los casos con obtención de medidas judiciales. Otras situaciones que se plantean comúnmente son mujeres que si bien no sufren la problemática de violencia física en ninguna forma, si sufren de control, celos intensos, la víctima se estresa al no poder cumplir con los horarios impuestos por el agresor, y les degenera en sentimientos de disminución, sometimiento, llegando a las ideas suicidas de la víctima.

Los ejemplos citados, y que se fundamentan en mis intervenciones y en la práctica de la atención de mujeres víctimas de violencia domestica, tienen por resultado una auto-percepción desvalorizada reforzando la adaptación a las circunstancias de maltrato y a su naturalización.-

El art. 512 inc. 2 nos aporta un horizonte a tener presente en la escucha activa como ya advertí y poder evaluar la situación concreta y completa para determinar la evaluación de riesgo. Siguiendo en este punto y completando con los aportes de María Inés Amato en su libro “La pericia psicológica en violencia familiar”13, donde me permito incluir ejemplos de mi práctica cotidiana de intervención en casos de violencia, la autora afirma que “la violencia sicológica reiterada lleva a la mujer a desarrollar una sintomatología organizada acompañada de vivencias o perturbaciones como las que se detallan seguidamente:



-Agotamiento físico. En este punto he atendido un caso donde se advertía un grave deterioro físico (bajo peso, ojeras) La victima manifestaba su cansancio crónico por su obligación de trabajar de empleada domestica, y en su hogar y evitar compartir lecho con el agresor por los abusos sexuales que sufría por lo que solo dormía 4 hs. Diaria.-

-Dificultades respiratorias y ahogos, vinculados con la experiencia de pánico y situaciones límite, tales como los intentos de estrangulamiento o las violaciones. Es común escuchar a victimas que adquirieron asma nerviosa.-

-Palpitaciones y pulso alterado, por el estado de ansiedad constante, el terror y el condicionamiento orgánico y sicológico en los horarios que regresa el marido violento. Transcurrido un periodo luego de instalada la violencia, estas alteraciones se producen en cualquier momento o ante el recuerdo de situaciones de violencia. –las victimas evitan hablar, les piden a sus hijos silencio y retiro a otro ambiente de la casa, se encuentran en tención y temor permanente si deben realizar trámites fuera del hogar o surge un percance fuera de su alcance.-

-Abusos sicológicos por medio de insultos, humillaciones y criticas, todo lo cual produce daño y deterioro de la personalidad. Esta conducta genera desgaste emocional acentuado y sensación de enloquecimiento.-Sobre este punto debo admitir que un gran número de víctimas no reconoce la violencia verbal en forma de insulto, humillación, o descalificación como una forma de violencia, manifiestan una naturalización al maltrato verbal.-

-Temblores incontrolables, -resultante de los abusos anteriores-, producen estados de pánico y parálisis, con la sensación de que nada de lo que haga puede modificar su situación. Desarrolla una situación de fracaso y de impotencia. Pierde la confianza en su propia capacidad de entender lo que experimenta y hallar una salida. En esa confusión, se instala en la pasividad. Aumenta la ansiedad y la depresión. En estos casos es común escuchar “él dice, él dice que nadie me va a creer, él dice que nadie lo va a sacar a sacar de su casa, él no le tiene miedo a la policía”, la victima desconfía de su capacidad de acción, tiene incredulidad en el sistema de justicia ante la voluntad de su agresor.-

-Incontinencia-puede orinarse de día o de noche, o sufrir diarreas espontáneas-; ello constituye otra de las señales de terror subyacente, de su impotencia ante los ataques y la vivencia de pérdida de control de su vida. He asistido a mujeres que degeneraron en anorexia nerviosa por las situaciones de tensión y violencia.-

-Desorientación; después de un episodio de violencia (pelea, ataques físicos, gritos, insultos, rotura de objetos, etc.) puede llegar a perder la noción de lugar y tiempo.- En situaciones límites van acompañada de la creencia de que la victima también es violenta porque no se contuvo y agredió no recuerda donde al agresor.-

-Estado de letargia; necesidad imperiosa de dormir, somnolencia, a causa del desgaste físico.- ídem primer ejemplo.-

-Abuso sexual; generalmente después de los episodios de violencia, sobreviene el ataque sexual. El hombre se arrepiente de lo que le ocasiono a su compañera, le pide perdón y quiere poseerla; ella se niega y entonces la viola. Este hecho le acarrea síntomas de depresión a confusión, desorganización y pánico, acompañado de incredulidad, llanto e insomnio.- En la actualidad aún hay mujeres que consideran que el debito conyugal conlleva una relación sexual no consentida porque él es su marido, incluso no perciben el hecho como un abuso ante su falta de negación.-

-Rumia mental: la mujer no puede dejar de pensar en las situaciones vividas, continuamente se repite asimismo que esto es producto de sus defectos, que ella tiene la culpa de lo que le sucede. No consigue relajarse, esto la lleva a un estado de tensión cada vez mayor, está más irritable, no encuentra solución a su problema y aumenta su frustración. Siente miedo, venganza, rabia, surgen ideas de suicidio o de homicidio. Un gran número de víctimas tuvieron al menos una vez ideas suicidas, durante la relación violenta, dejadas de largo por sus cargas de familia.-

-Culpa; la baja autoestima la lleva a pensar que ella hizo algo malo, para que esto le esté sucediendo, si no lo puede frenar es porque merece el castigo. Son los típicos casos que se presentan con mujeres que sienten culpa por tener un entorno social, salir a trabajar, o pensó por si misma respecto de una situación como aceptar una invitación familiar y eso la enfrentó al agresor, sintiendo culpa de su accionar.-

Para sobrevivir a la violencia, desarrolla mecanismo de defensa que distorsionan la realidad, deforman los hechos. Niega el peligro que corre; (…) no registra el dolor (anestesia emocional); racionaliza los hechos. Estos mecanismos le insumen energía y la dejan muy vulnerable.”14. Generalmente en estos casos en su mayoría es un tercero o familiar que denuncia el caso de violencia, cuando la víctima es citada a las oficinas de violencia para la elaboración del informe de riesgo o a las salas de los estrados para la ratificación o audiencia, minimizan las situaciones de violencia a un solo suceso a lo largo de la relación, o niegan las situaciones de violencia verbal o sicológicas en la pareja.

Prestar especial atención al discurso de la víctima no solo de los hechos de violencias exteriorizantes de un tipo penal manifiestos sino también aquellos hechos en lo que ni la victima los considera, teniendo presente la casuística del inc 2 art. 5 de la ley 26.48515 como un norte de interpretación, que aún sin contar con informes técnicos sicológicos, podemos entender en mayor medida el riesgo imperante para la víctima, su posibilidad de contar con mecanismos propios o solicitar un apoyo de empoderamiento sicológico con otra institución a fin para poder en definitiva superar la situación de violencia, sin que se pretenda a la orden judicial de protección como la única salvadora.-



La visibilización de la violencia sicológica en los últimos años. Su crecimiento exponencial.-

El crecimiento del tipo de violencia que tengo en estudio, conforme lo demuestras las fuentes de consultas y registros públicos y oficiales como el RUCVM16 Registro Único de casos de Violencia contra las Mujeres que expuso recientemente el INDEC como una suerte de registro unificado a partir de los datos proporcionados por parte de los organismos publico que registran casos de violencia contra las mujeres recopilados entre los años 2013-2017 inclusive, (y sin desconocer que solo demuestran una parte minúscula de la población a tratar).-

Informa el Registro en la sección 8.8 de su Informe, que “…la violencia psicológica, presente en la mayor parte de los casos recopilados en el RUCVM (86, 9%), causa daño emocional, y perdida de la autoestima por parte de las mujeres que la padecen, y suele ser utilizada para vulnerar y someter a la victima mediante la perdida de la autoconfianza. Este tipo de violencia en algunos casos va acompañada de la violencia física, la cual se emplea contra el cuerpo de la mujer produciéndole dolor, daño o incluso riesgo de vida. La violencia física se encuentra en el 67,4 de los casos registrados en el RUCVM y ocupa el segundo lugar…(ver grafico 10 del informe), Asimismo se aclara que la los tipos de violencia pueden darse simultáneamente en dos o más, resultando un 35, 5% y donde prevalece la violencia sicológica presente en la mayor parte de los casos (Ver grafico 11 del informe); Por ultimo traigo a colación la preponderancia que la mayor cantidad de casos de violencia prevalecen en el ámbito domestico, recopilando el organismo un porcentaje del 97% (ver grafico 12 del informe)”.-

Coincidente con el informe estadístico nacional en la provincia la estadística tomada de la fuente de la OVD17 informa una prevalencia del 97,14 % del tipo de violencia sicológica sobre el 81,9 % del tipo físico, en el informe estadístico correspondiente al año 2015.

Con esto se evidencia la prevalencia del tipo de violencia que es materia de estudio y que sin embargo continua con escaso tratamiento y resistencia a la hora de generar por si sola una orden de protección fuera del tipo penal de amenazas o amenazas de muerte o sin que esté estrechamente relacionada de una agresión o lesión física, y sin que se le tilde de atípico bajo el mote de “Su Denuncia”, se le reste importancia, o credibilidad a la exposición del relato de la víctima, o ella se tope con un operador jurídico sin la debida preparación en la perspectiva de género y niegue la problemática a la víctima o no preste una escucha activa para determinar la importancia a la forma de exteriorización o la consecuencia de los daños ocasionados en la integridad sicológica de una mujer víctima de violencia doméstica. Por ello insisto en la importancia que nos provee en la materia el art. 5 inc 2 de la ley 26.48518 que debe completar y complementar como un criterio directriz las expresiones contenidas en las otras leyes nacionales o provinciales en la materia a los fines de entender a la violencia de tipo sicológico.-

Conclusiones: Necesidad de la visualización de la violencia sicológica como un factor de riesgo constante por los operadores de la justicia.-

Como surge de los informes estadísticos la violencia sicológica prevalece ante otro tipo de violencia, incluida la física, que es la indudablemente protegida. Así también surge que, la violencia sicológica acompaña por lo general otro tipo de violencia, y sin embargo aún sigue siendo invisibilizada por la propia víctima, producto de su misma sumisión por la propia situación de violencia, llegando como consecuencia extrema, a anularse en la percepción propia como persona y que decir como sujeto de derecho, como dice Amato 19 en esta relación, el hombre tiene un poder excesivo y la mujer disminuye cada vez más el propio;(…) La dependencia emocional se vuelve destructiva porque la posibilidad de salir de esta situación es más reducida, en la medida que la dependencia reforzada por la omnipotencia del hombre y por la mezcla de miedo de la mujer. Sin embargo cuando la víctima acude a un servicio de justicia in latu sensu, (llámese policía, servicios de violencia domestica, fiscalías o juzgados), tiene la mínima ilusión de que su situación se modifique, por lo general este momento está cargado de desborde emocional de la víctima, y es ahí que nosotros como operadores del derecho en la intervención en casos de violencia de género tenemos que tener una mirada amplia del hecho que se plantea, sin quitarle valoración e importancia a las situaciones de violencia sicológica que cargan los hechos concretos de violencia contra la mujer, tener una escucha activa para determinar a simple criterio y conforme al inc. 2 del art. 5 de la 26.48520 para elaborar indubitablemente la valoración del riesgo con mayor razón cuando la violencia sicológica se presenta como tipo único y determinante de violencia contra la mujer, y no se obstaculice su protección, sobre todo cuando se presenta en el ámbito cotidiano, como el doméstico, sin perjuicio de un informe sicológico que complete esa valoración pero que no sea el determinante para la protección contra la violencia sicológica.-



Andrea M. Lobo

RESUMEN:

Teniendo como análisis las estadísticas de los organismos públicos oficiales, los últimos tres años, donde se manifiesta la prevalencia el tipo de violencia sicológica a la mujer, y preocupada que en el abordaje a mujeres victimas existe un gran número de ellas, que no visibilizan la problemática como un tipo de violencia fuera del físico, y que a ello se suma la complejidad del sistema de judicial, al momento de valorar y brindar protección inmediata cuando ese tipo de violencia se presenta como una forma autónoma de violencia, llegando a requerirse informes técnicos periciales en la mayoría de los casos para su justificación, me surge la necesidad de una respuesta creativa y válida desde el punto de vista del derecho, a través de las fuentes normativas, (internacionales, nacionales y provinciales), especificas en la materia, sin perjuicio de la complementación de los textos sicológicos, pero que sirva de guía para determinar a través de una escucha activa, la valoración axiológica del riesgo, en el caso concreto de violencia sicológica, a los efectos de brindar una protección adecuada, efectiva y eficaz y sin que el requisito de la prueba específica sea un determinante para la obtención de esa protección legal. Del análisis de la normativa expuesta desde la Convención de Belem do Pará a las leyes aplicables, en el presente capitulo, donde se evidencia la falta de una unicidad de criterios cuando se trata a la violencia sicológica, sea como consecuencia de un daño o como exteriorización de una forma sin ahondar en mayores casos, es con el advenimiento de la ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres (…) en cuyo Art. 5 inc. 2 de la Ley 26.48521 viene a echar luz a los operadores del derecho con su casuística necesaria, para una respuesta inmediata, efectiva y tutelar.-



Andrea M. Lobo



1 Vea la ley 26.485 “De protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en desarrollan sus relaciones interpersonales”.

2 Idem ut supra.-

3 Ver Ley 24.632 que aprueba la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer “Convención de Belém do Pará” del 13/03/1996.-

4 Ver Ley Nac. 24.417 de Protección contra la Violencia Familiar del 07/12/1994.-

5 Ver Ley de la prov. De Tucumán 7.264 de violencia familiar.-

6 Ver Ley de la prov. De Salta 7.403 de protección de víctimas de violencia familiar.-

7 Idem Ut.S. 1

8 Idem Ut.S. 1

9 Idem Ut. S. 1

10 Idem Ut S. 1

11 Idem Ut S. 1

12 Idem Ut S. 1

13 Ed. La Rocca, Bs.As. 2007 pág. 115-116. Cap. Maltrato hacia la Mujer.-

14 Ver María Inés Amato, La pericia sicológica en violencia familiar, Ed. La Rocca, Bs. As. 2007, pág. 116/117. Cap. Maltrato hacia la mujer.-

15 Idem Ut S.1

16 Ver informe PDF Rucvm-Indec https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/rucvm_03_18.pdf

17 Ver https://www.ovd.gov.ar/ovd//archivos/2016/AR_24.pdf

18 Idem Ut S. 1

19 Ver María Inés Amato. La pericia psicológica en violencia familiar. Ed. La Rocca. Bs. As. 2007. Pág.117/118. Cap. Maltrato hacia la mujer.-

20 Idem Ut S. 1

21 Idem Ut S. 1




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