Introducción. Definiciones


Clasificación de los receptores por su localización



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Clasificación de los receptores por su localización

Pueden ser generales o somáticos si se encuentran por todo el cuerpo y especiales si se les encuentra tan solo en la cabeza (olfato, visión, gusto, audición y sensibilidad vestibular). Los receptores generales están al servicio de un sentido que es designado como somestesia (del griego: conocimiento acerca del cuerpo): presión, dolor, calor, frío y la cinestesia (sentido de la posición y movimientos del cuerpo a partir de los músculos y de las articulaciones)



Clasificación de los receptores por sus funciones.
Es una clasificación muy confusa. Se clasifican en exteroceptores, interoceptores y propioceptores, según la localización de sus estímulos y como nociceptores si señalan estímulos nocivos.
Los exteroceptores están en la superficie del cuerpo o cerca de ella y señalan acontecimiento que tienen lugar en el medio exterior: Están al servicio de los sentidos cutáneos generales de presión, calor, frío y dolor. Los sentidos especiales de la visión, audición, olfato y el gusto también son exteroceptores. Los interoceptores detectan acontecimientos que tienen lugar en el interior del organismo; por ejemplo los receptores viscerales. Los propioceptores son los que perciben el estado físico del cuerpo, incluyen sensaciones de tendones y músculos, y sensaciones de presión de la planta del pie, incluso sensación de equilibrio que en general se considera una sensación “especial” más que una sensación somática. Los nociceptores son receptores para el dolor, independientemente del lugar en el que se encuentren: hay receptores dolorosos cutáneos, receptores dolorosos de órganos y receptores dolorosos cinestésicos.

Atributos de la sensación



ay cuatro características o atributos mensurables comunes a todos los sentidos: 1) cualidad, 2) intensidad, 3) extensión y 4) duración.
Cualidad sensorial: es aquél atributo que distingue a una modalidad sensorial de otra. Distingue así mismo cualitativamente, diferentes atributos dentro de una sensación, tales como matices en cuanto a la visión, y sabores por lo que se refiere al gusto. Los sentidos que poseen más de una cualidad tienen cualidades primarias y cualidades secundarias. Las primarias son las respuestas básicas del receptor. Su combinación produce todas las demás diferencias cualitativas, o cualidades secundarias, de la sensación. Por ejemplo el color rojo es una cualidad primaria; el naranja es una mezcla de los primarios rojo y amarillo.
La somestesia o sensibilidad sensorial y cutánea posee cuatro cualidades primarias que parecen ser cuatro clases de modalidad sensorial: presión, calor, frío y dolor. Las cualidades somestésicas secundarias tales como el hormigueo están producidas por combinaciones de estas cuatro cualidades primarias. El gusto posee cuatro cualidades primarias: dulce, ácido, amargo y salado. El resto de sabores es mezcla de ellos. El olfato posee siete cualidades: floral, pútrido, acre, etéreo, mentolado, almizclado y canforáceo. La audición tan solo posee una cualidad: el tono. La visión posee las cuatro cualidades primarias cromáticas: rojo, amarillo verde y azul.
Intensidad: es la “fuerza” con la que se aplica un estímulo. No existe una relación lineal entre la intensidad sentida y la intensidad de la energía física con la que se aplica el estímulo. Es decir un aumento de la energía física no da lugar a un aumento igual en cuanto a la intensidad de la sensación. A bajan intensidades un pequeño aumento de la energía del estímulo da lugar a una diferencia mucho mayor de en la intensidad sentida, que un gran aumento en el estímulo a intensidades elevadas; un murmullo es oído en una habitación silenciosa, pero hay que gritar para hacerse oír por encima del ruido que produce un reactor. La intensidad auditiva es la fuerza de un sonido y la intensidad cromática es la brillantez.
Cuando la intensidad del estímulo aumenta, se descargan más receptores y por lo tanto más neuronas sensoriales. Además cada neurona se descarga co mayor frecuencia.
Extensión: es el “área” del campo perceptivo cubierta por el estímulo. Por ejemplo el tamaño del área de presión, dolor, calor o frío en la piel o en las vísceras, para la somestesia. La extensión de la lengua ocupada por un sabor es otro ejemplo. La extensión visual es la proporción del campo visual ocupada por un estímulo.
Duración. Es el período de tiempo durante el cual persiste una sensación. Depende de la persistencia de la excitación del receptor y por tanto de la duración de la excitación de un área proyecta cerebral.


Atributos sensoriales y ley de la energía nerviosa específica

La presión somestésica y cierta propiocepción alcanzan el área de proyección somestésica; hay razones para pensar que la mayoría del dolor y quizás la excitación térmica terminan en centros inferiores. La modalidad sensorial parece depender de la parte del cerebro que resulta estimulada.




Umbrales

Umbral absoluto (o simplemente umbral) es el mínimo de energía que da lugar a una sensación (que estimula a un receptor).



Adaptación, habituación y localización



Adaptación4
En ciertos receptores el aflujo constante de energía durante un período de tiempo da lugar a una disminución en cuanto a la intensidad percibida. Si esta disminución resulta de una disminución de la sensibilidad del receptor, el fenómeno se designa como adaptación. Esto ocurre por ejemplo al entrar en una floristería; al principio el olor es muy intenso pero al cabo de varios minutos (20 aprox.) el aroma casi desaparece. La razón es que los receptores se han tornado insensibles para el olor a flores.
La extensión con la que los receptores se adaptan difiere según la modalidad sensorial. La adaptación a un estímulo constante es casi total para el olor. La adaptación al gusto es casi siempre tan solo medio completa. La adaptación para moderadas intensidades de temperatura es casi completa (bañera). Con respecto a la vista y al oído se da cierta adaptación. En cuanto a la presión, el dolor, la cinestesia o los sentidos vestibulares, la adaptación es muy reducida. Si se adaptasen los receptores cinestésicos, perderíamos las sensaciones de posición y movimiento. Si se adaptasen los receptores vestibulares perderíamos el equilibrio.


Habituación

La cantidad de información que recibe el cerebro de los receptores es muy grande. No nos damos cuenta de muchos estímulos aferentes hasta que les prestamos atención. A este fenómeno se le denomina habituación5. Por ejemplo, no nos damos cuenta de los diversos ruidos del medio ambiente hasta que les prestamos atención. Los receptores no se han adaptado. La habituación depende de centros cerebrales elevados. Estos centros se ocupan tan solo de un limitado número de estímulos aferentes que bombardean en el cerebro en un momento dado.


Consecuencias de la adaptación: efecto de contraste y postimágenes. Cuando un órgano sensorial se adapta a un estímulo de una determinada cualidad sensorial, su sensibilidad para otras cualidades puede no resultar alterada, incluso aumenta. Por ejemplo la estimulación continuada del ojo a la luz roja, disminuye la sensibilidad al rojo, pero aumenta la sensibilidad al verde. Un estímulo continuado para el sabor dulce aumenta el umbral para este sabor, pero disminuye el umbral para el sabor ácido. A este fenómeno se le denomina contraste. Cuando ambos estímulos se hallan presentes al mismo tiempo, tiene lugar un contraste simultáneo. Así por ejemplo, una tarjeta mitad pintada de rojo y mitad de verde , el área roja situada junto al verde aparecerá como más roja que el resto del área del mismo color, y el área verde.... Los chinos juegan con este efecto en su cocina con los sabores agridulces. Si los estímulos que se acentúan mútuamente son presentados de un modo sucesivo, en lugar de simultáneo, tendrá lugar un contraste sucesivo. Por ejemplo se presenta una tarjeta roja hasta que los receptores visuales se hayan adaptado parcialmente y luego se contempla una verde, ésta aparecerá más verde que si se la hubiese mirado en primer lugar, ya que el ojo ha aumentado su sensibilidad al verde. Limón...caramelo dulce.
Las postimágenes tienen lugar cuando los receptores continúan respondiendo tras haber cesado de actuar sobre ellos el estímulo. Las postimágenes positivas resultan generalmente de una estimulación breve e intensa. El receptor continua respondiendo, durante cierto tiempo, lo mismo que lo hacía durante la estimulación. Si se mira una bombilla encendida durante cierto tiempo y luego se mira a una pared blanca, se continuará viendo durante cierto tiempo el filamento de la bombilla.
Las postimágenes negativas resultan de una estimulación prolongada, moderada, de una determinada cualidad. Los receptores se adaptan a ésta y disminuye el umbral para otra cualidad, de modo que esta última se percibe cuando no es ya sentida la primera. Cuando cesa el estímulo, los receptores continúan respondiendo, no con la misma cualidad, sino con una cualidad opuesta. Por ejemplo, si se contempla una tarjeta verde durante uno o dos minutos y luego se fija la vista en una pared gris, se percibirá sobre ésta última la imagen de una tarjeta roja.





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