Introducción a Teun Van Dijk: Análisis de Discurso



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Introducción a Teun Van Dijk: Análisis de Discurso

Cynthia Meersohn (aenelyn23@yahoo.com) Antropóloga. Magíster en Antropología y Desarrollo. Universidad de Chile.

Abstract


Teun van Dijk, despite he initiated his academic path on linguistics, and more specifically, in the area of grammars; he has developed over his academic whereabouts the idea that we cannot elucidate the mysteries of discourse by its purely structural analysis. More so, in time he has explored the fields of psychology and sociology to find a way of making an account of the "living discourse", principally in text and speech, and by that means observe the mutual influences that language and society exercise on each other.

Key words : Teun van Dijk, discourse analysis, qualitative research, text

Resumen


Teun van Dijk, a pesar de haber iniciado su vida académica en la lingüística y más particularmente en el área de la gramática, ha ido desarrollando durante su trayectoria académica la idea de que no podemos elucidar los misterios del discurso mediante su análisis puramente estructural. Más bien, con el tiempo ha ido explorando en los campos de la psicología y la sociología para poder encontrar una forma que de cuenta del "discurso vivo", principalmente en el texto y el habla y así poder observar las mutuas influencias que ejercen entre sí el lenguaje y la sociedad.

Palabras claves : Teun van Dijk, análisis del discurso, investigación cualitativa, texto

Recibido el 24-10-2005.

Introducción a la Introducción

La principal motivación para escribir este artículo, fue que a pesar de los diversos materiales de estudio en referencia a las metodologías cualitativas que existen a disposición de académicos y estudiantes, hay una cierta carencia de escritos que hablen de esta materia desde una perspectiva interdisciplinaria. Teun van Dijk, en sus más de treinta años de trayectoria académica ha ido construyendo un método de análisis de discurso, armado paso a paso, con mucha solidez, y en el cual ha ido definiendo con mucha precisión los conceptos que forman parte de un trabajo todo en sí articulado y coherente.

No es mi pretensión discutir aquí las ideas de este autor, es más, debo dar cuenta con toda honestidad que este artículo es más el intento de mostrar de manera sucinta su trayectoria académica y su pensamiento, que parten desde la gramática a fines de los años sesenta, y continúan hasta hoy, pero bajo el prisma del análisis de discurso crítico, línea teórico-metodológica que lo acerca a la acción política.

Es con este fin, que luego de revisar la extensa producción bibliográfica de van Dijk (la mayoría de ella disponible en su página personal; ver las referencias bibliográficas al final del artículo), he seleccionado algunos artículos que me han parecido, reflejan con la mayor claridad el recorrido de estas décadas en el sentido del desarrollo del pensamiento que ha tenido el autor, y destacando también los conceptos centrales que componen su método, de los cuales también he excluido muchos, simplemente porque son muy numerosos y específicos como para exponerlo en un escrito de esta naturaleza. Espero así haber logrado una producción, que sin tener la pretensión de presentar ideas originales propias, más bien busca ser una suerte de apunte académico que logre acercar al lector a los niveles subyacentes del método de análisis de discurso de Van Dijk.

El Camino Teórico

Teun A. van Dijk fue profesor de estudios del discurso en la Universidad de Amsterdam hasta el 2004, y actualmente es profesor de la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona. Luego de su trabajo en poética generativa, gramática del texto y la psicología del procesamiento textual, desde 1980 toma una perspectiva más crítica y se ha ocupado del racismo discursivo, las noticias en la prensa, la ideología, el conocimiento y el contexto. Este autor posee dos doctorados honorarios y ha dado charlas en una gran variedad de países, especialmente en América Latina.

Los primeros trabajos de van Dijk se encuentran en el campo de la teoría literaria, especialmente en el tema del lenguaje literario, con miras a responder la pregunta de si la literatura podía ser caracterizada específicamente por su uso típico del lenguaje. Este fue el primer paso hacia el interés que desarrolla a fines de 1960 y principios de 1970 por la gramática del texto. Bajo la influencia de la gramática transformacional-generativa de Noam Chomsky, empieza a preguntarse entonces por el conjunto de reglas especiales que describen estructuralmente los textos literarios. Sin embargo, la gramática transformacional-generativa no había sido desarrollada para dar cuenta de las estructuras del texto, por lo que su primer interés por una poética generativa fue pronto reemplazado por la meta de construir una gramática generativa del texto que fuera capaz de proveer una descripción explícita de las estructuras gramaticales de los textos. La primera tarea a abordar en este sentido era el dar cuenta de las relaciones de coherencia semántica entre oraciones, entre otros aspectos del discurso. Los estudios de la coherencia del discurso, tanto a nivel local como global pudo ser estudiada más sofisticadamente a través de la psicología, pero adoptando también terminología de la semiótica formal y la filosofía, como por ejemplo, la noción de que la coherencia está determinada por la relación referencial a los hechos de un mundo posible.

Sin embargo, sus incursiones en el área de la psicología no fueron bien recibidas por sus colegas lingüistas, así pues van Dijk, prosigue por su cuenta en este terreno, y ahí donde conoce a Walter Kintsch, un psicólogo norteamericano, que en 1974, por primera vez había afirmado explícitamente que el objeto de estudio de la psicología cognitiva del entendimiento, no debía ya comprender oraciones individuales, sino textos completos. De ahí se despenden sus estudios de la pragmática del discurso. Entiende la pragmática como el estudio de los actos de habla y sus consecuencias. Es decir que mientras la sintaxis tiene que ver con las formas, la semántica con el significado y la referencia, la pragmática tiene que ver con la acción, o sea, formula las condiciones en que son apropiados los actos de habla. En el caso de nuestro autor, sus estudios pragmáticos se centraron el discurso, y no en la pragmática de oraciones aisladas.

En 1980 su trabajo adopta una orientación diferente. A raíz de su estadía en países subdesarrollados, mientras daba un curso en México, decide que si bien la gramática del texto y las teorías psicológicas son fascinantes como áreas de estudio, ellas tienen poco que ver con los problemas del mundo real. Esto lo mueve a trabajar en problemas de índole más política y social. Uno de estos temas fundamentales, especialmente en Europa, era el racismo. Entonces, empieza a interesarse en las formas en que el racismo se expresa, reproduce y legitima a través del texto y el habla. A partir de esto, escribe artículos en relación a las conversaciones, la prensa, las noticias como discurso, los libros de texto, los debates parlamentarios y otros debates de las elites, los discursos corporativos y también sobre las consecuencias de hacer investigación anti-racista.

Paralelamente a sus investigaciones acerca del discurso y racismo, a principios de 1990 se requería una extensión de este trabajo hacia un estudio más general del discurso, el poder y la ideología. En diversos artículos se examina las maneras en que es distribuido el acceso a los discursos entre varios grupos de personas. Se ve que este acceso es escaso para la gente, es decir que la elites pueden ser deificas entre otras cosas por su acceso preferencial (si no control) al discurso público. Estos antecedentes dieron paso a que se enfatizara que el análisis del discurso debía tener una dimensión crítica. Es decir, a través de su orientación, tópicos, problemas, temas y métodos, el análisis de discurso debiera participar activamente, a su manera académica, en debates sociales, y debe realizar investigaciones que estén al servicio de quienes más lo necesitan.

Uno de los puntos centrales de esta orientación hacia los estudios críticos del discurso, es el estudio de la ideología, el cual comienza alrededor de 1995. Este concepto ha sido definido en términos de las creencias cognitivas fundamentales que están en la base de las representaciones sociales compartidas por los miembros de un grupo. Así, las personas pueden tener creencias ideológicas racistas o sexistas que están en la base de los prejuicios racistas y sexistas compartidas por los miembros de su grupo y que condicionan sus discursos y otras prácticas sociales.

Entonces, necesitamos entender cómo se relacionan estas formas diferentes de cogniciones compartidas socialmente, tales como el conocimiento y las ideologías. Todos estos proyectos tratan de elucidar cómo el discurso se relaciona a la sociedad y las cogniciones sociales. Además se interesa por saber qué avances teóricos influencian y son inspirados por el trabajo crítico, por ejemplo, en el área del racismo, los medios de comunicación de masas, la política y otros discursos sociales importantes que producen el poder y el abuso de poder (Van Dijk 2004).

Un Punto de Partida

El problema que preocupa a Teun Van Dijk en relación a la forma en que se ha tratado el discurso, es que si bien la Pragmática sería una aproximación adecuada para su estudio, ella ha sido una cuestión más bien filosófica y lingüística, en que los actos de habla han sido considerados en términos más bien teóricos. Sin embargo, él piensa que la producción, comprensión y efectos de los actos de habla en la comunicación debieran ser estudiados desde una perspectiva más empírica (Van Dijk 1981).

Las condiciones de los actos de habla en el discurso, relativos a contextos pragmáticos, son usualmente formuladas en términos de deseos, preferencias, conocimiento, creencias o evaluaciones de los hablantes y escuchantes (hearers). Estas condiciones son abstracciones de la situación comunicativa: como los hablantes y escuchantes van planeando, ejecutando, entendiendo, guardando en la memoria, aceptando y en general, cambiando su parecer respecto a los actos de habla, son tópicos que no son usualmente considerados o dejados a la psico- y sociolingüística. Sin embargo, los actos de habla requieren de un modelo que de cuenta de las maneras en que los usuarios individuales del lenguaje manejan los actos de habla en un contexto social (Van Dijk 1981).

En este sentido, la Psicología Social se presenta como un punto de partida adecuado para la comprensión de los actos de habla y del discurso, subsumidos en su contexto social, puesto que es un dominio híbrido que por una parte se enfrenta a problemas y fenómenos que parecen pertenecer a la Psicología Cognitiva, y por otra parte, tiene que ver con temas más bien sociológicos. Entre estos dos campos, nos encontramos con el terreno de la Psicología Social, pues a través de ella podemos ocuparnos de fenómenos y eventos como el entendimiento mutuo, la interacción comunicativa y las estrategias de persuasión, entre otros (Van Dijk 1981).

Sin embargo, el contexto socio psicológico de los actos de habla, no sólo tiene ciertos factores relevantes, sino su dinámica formal, o normas que los organizan. Esto es, existen principios sociales y cognitivos básicos, convenciones, leyes o tendencias. Necesitamos modelos cognitivos para la planificación, ejecución, entendimiento y memorización de los actos de habla, y sobre todo modelos socio-psicológicos que den cuenta de los muchos factores presentes en una exitosa y efectiva interacción de habla. Los actos de habla no son sólo abstractamente apropiados con respecto a un contexto Pragmático, sino aceptables (o no) en una real situación comunicativa (Van Dijk 1981). En el presente artículo intentaremos abordar los diversos elementos que intervienen en una adecuada aproximación a los actos de habla discursivos, así como su tratamiento, mediante estrategias y perspectivas analíticas, centradas en el problema de encontrar el real dominio de los actos de habla en el discurso, pero del discurso vivo, es decir, en el acto mismo en el que interactúan sus componentes psico- socio- lingüísticos. Sólo a través de la conjunción de estos elementos nos encontramos frente a una real situación comunicativa, y por ende, en el campo de la Pragmática empírica que interesa a Van Dijk.

¿Qué es el Discurso?

Un estudio empírico de los actos de habla, nos conducirá necesariamente a observarlos en la dimensión específica del discurso, puesto que se entiende por discurso, tanto una forma específica del uso del lenguaje, como una forma específica de interacción social. Así, el discurso se interpreta como un evento comunicativo completo en una situación social. Lo que distingue el análisis de discurso de la gramática de la oración es que el análisis de discurso en la práctica se concentra específicamente en los fenómenos detrás de la oración. Obviamente, las palabras y oraciones declaradas son una parte integral del discurso, pero el discurso no se encuentra en sí mismo sólo en el conjunto de palabras y oraciones expresadas en el texto y el habla. Como empíricamente hablando, el significado del discurso es una estructura cognitiva, hace sentido incluir en el concepto de discurso no sólo elementos observables verbales y no verbales, o interacciones sociales y actos de habla, sino también las representaciones cognitivas y estrategias involucradas durante la producción o comprensión del discurso (Van Dijk 1989). Es decir que nos interesa observar el discurso como un factor dinámico de nuestras interacciones sociales, pero dicho dinamismo no implica una falta de esquematización o normas identificables en él, y que nos permitan encontrar modelos para su interpretación y análisis.

Un estudio adecuado de las relaciones entre el discurso y la sociedad, presupone que el discurso se localiza en la sociedad como una forma de práctica social o de interacción de un grupo social. Estos estudios deben profundizarse a través de la explicación de qué propiedades del texto y el habla condicionan cuáles propiedades de las estructuras sociales, políticas y culturales, y viceversa (Van Dijk 1993a).

Entonces, en primer lugar, podríamos comenzar por un análisis del discurso de tipo semántico, el cuál nos facilitaría observar cuál es el lugar que le asignamos a las propiedades presentes en nuestras estructuras sociales, y como el situar a los demás, a lo demás y a nosotros mismos dentro del esquema social en que estamos insertos, se refleja en las estructuras discursivas manifestadas en el texto y el habla.

En el sentido más extenso, la semántica es un componente teórico dentro de una teoría semiótica más amplia acerca de comportamientos significativos simbólicos. El concepto más general utilizado para denotar el objeto específico de la teoría semántica es el concepto de "interpretación". Las interpretaciones son operaciones o procesos de atribución. Lo que es atribuido por las operaciones de interpretación son objetos semánticos de varios tipos. Un objeto semántico es el significado. Así, la interpretación de un discurso es la atribución de significados a las expresiones del discurso (Van Dijk 1985a).

El tipo de interpretación mediante la cual el significado es atribuido a las expresiones es usualmente llamado intencional. Además de estas interpretaciones intencionales, también tenemos interpretaciones extencionales las cuales dependen de las interpretaciones intencionales, es decir, las expresiones con un significado dado (significado intencional) pueden referirse o denotar algún objeto o propiedad en el mundo (significado extencional) (Van Dijk 1985a).

Como ya hemos adelantado, el análisis discursivo, no sólo tiene, sino que requiere de ciertas normas y principios que faciliten su comprensión, y en este sentido, la semántica, como uno de los niveles de análisis, contiene sus propias reglas para una adecuada aproximación a las atribuciones significativas.

Un primer principio de la semántica es la funcionalidad, que dice que el significado de las expresiones del discurso es una función de las expresiones que lo componen. Entonces el significado de una oración debe ser calculado sobre la base del significado de sus palabras componentes. Un segundo principio es el estructural, que sostiene que las estructuras de las expresiones son interpretadas como estructuras de significado. Así, un primer aspecto del análisis de discurso semántico es investigar cómo las secuencias de las oraciones de un discurso están relacionadas a secuencias de proposiciones subyacentes y cómo el significado de estas secuencias es una función del significado de las oraciones o preposiciones constituyentes (Van Dijk 1985a). Con esto se quiere explicar en primer lugar, el significado de las palabras y oraciones en un contexto dado, y como también se le atribuye un significado a la manera como ordenamos las secuencias de palabras y oraciones.

Al mismo tiempo, el análisis de discurso semántico tiene una dimensión extencional o referencial. Esto es, a qué se pueden referir las secuencias de oraciones en un discurso. Aquí, la semántica del discurso tiene la misión de asignar un valor de verdad al discurso como un todo sobre la base de los valores de verdad asignados a oraciones individuales. En este sentido, asumimos que los objetos de referencia para oraciones significativas son hechos, objetos que constituyen un mundo posible. Una teoría pragmática especificará si estos hechos son parte de un mundo dado o no, si tales hechos son pertinentes o no, de acuerdo al acto de habla, observado en el momento cuando se realiza y usa el discurso en un contexto social específico (Van Dijk 1985a).

Estos dos principios, de funcionalidad y referencialidad nos proporcionan una base para un análisis de discurso más profundo. Si sabemos que somos capaces de entender el contenido de un discurso y que a su vez, este ha sido emitido en una situación adecuada, podemos ahora especificar qué nociones son relevantes en la interpretación semántica del discurso. A manera de pregunta, esto sería ¿qué aspectos del significado y referencia del discurso no pueden ser simplemente descritos en términos del significado de las palabras, frases u oración aisladamente? (Van Dijk 1985a).

Entonces, el siguiente paso es reconocer que un discurso no es sólo un conjunto de oraciones sino una secuencia ordenada, con restricciones convencionales sobre los posibles ordenamientos para que sea significativa y para que represente ciertas estructuras de los hechos. Pero no es sólo esto, su contenido, es decir, sus significados conceptuales y referencia, también está sujeto a ciertos principios y reglas. La secuencia de proposiciones que subyacen un discurso aceptable debe satisfacer varias condiciones de lo que es llamado coherencia (Van Dijk 1985a).

Se distinguen dos grandes clases de las condiciones de la coherencia semántica: coherencia condicional y coherencia funcional. Una secuencia de proposiciones es condicionalmente coherente si denota una secuencia de hechos condicionalmente relacionados, mientras que una secuencia de proposiciones en funcionalmente coherente si las respectivas proposiciones tienen en sí mismas una función semántica definida en términos de la relación con proposiciones previas. Debemos considerar que la coherencia siempre debe estar definida en términos de proposiciones completas y los hechos que ellas denotan y que, por otra parte, la coherencia es relativa al conocimiento del mundo que poseen el hablante y el escuchante (Van Dijk 1985a).

La forma en que comprendemos los significados de los hechos y en que adquirimos y procesamos la información y conocimiento del mundo que poseemos no depende sólo de las operaciones semánticas realizadas al producir, escuchar o comprender un acto discursivo, sino que estas mismas operaciones están a su vez ligadas a otras operaciones de orden cognitivo, mediante las cuales organizamos mentalmente dicha información y los significados que le atribuimos. Estas operaciones de orden cognitivo, recordemos, estarían formando parte de la tríada psico- socio- lingüística, de la cual extraemos los elementos para un análisis interdisciplinario del discurso.

Cogniciones, Contextos e Interacción

Las cogniciones sociales son estrategias y representaciones mentales compartidas que monitorean la producción e interpretación del discurso. Si estos conocimientos y creencias son compartidos por los participantes del discurso, debemos hacerlos explícitos para explicar cómo tales presuposiciones afectan las estructuras del discurso (Van Dijk 1993a). La forma de hacerlos explícitas es observar estas cogniciones en el momento en que están actuando, es decir, en el momento en que se conjugan los procesos psicológicos individuales y universales, lo cual sucede a nivel de la interacción y de los grupos, instituciones y otras estructuras sociales.

Así, las personas no sólo forman sus modelos mentales de los eventos de los que hablan, sino también de los eventos en los que participan. Estas representaciones mentales subjetivas de los eventos comunicativos y la situación social actual, y sus restricciones en el discurso, serán llamados modelos de contexto o simplemente contextos (Van Dijk 2001). Los contextos nos dan cuenta de cómo la significatividad del discurso no sólo reside en su nivel micro estructural, sino también en su globalidad, es decir, en las reconstrucciones que hacemos de la situación general de manera intuitiva, como por ejemplo, rescatar el tema de un discurso. Esto quiere decir que frente a un evento comunicativo nos situaremos en las condiciones generales en que dicho evento se presenta, y desde ahí construiremos modelos mentales personales referentes a la situación general. Un contexto explica lo más relevante en la información semántica de un discurso como un todo. Al mismo tiempo define su coherencia global (Van Dijk1985a). Definen lo que es relevante para los participantes del discurso en una situación social dada, y de acuerdo a estos criterios de relevancia los participantes van actuando en relación a como se va dando en la práctica el evento comunicativo.

Obviamente, estas macro reglas sólo pueden operar sobre la base del conocimiento del mundo: debemos saber o tener nociones acerca de lo que es relevante e importante en un contexto comunicativo, debemos saber agrupar individuos y propiedades, y debemos saber qué aspectos estereotípicos están implicados en eventos globales tales como accidentes o viajes en tren, para que podamos, como escuchantes, activar los guiones adecuados y obtener una representación global del contexto comunicativo y las metas del hablante. Así, los hablantes y escuchantes no sólo siguen reglas de coherencia local y global, sino que usan varias estrategias eficientes para hacerlo. El escuchante en una conversación debe analizar e interpretar dichas estrategias semánticas. Debe determinar no sólo lo que se quiere decir proposicionalmente en una expresión, sino también por qué dicha proposición es expresada en un punto particular de la conversación (Van Dijk 1985a).

Entendemos entonces que los contextos no son elementos externos, sino internos, puesto que son constructos mentales de los participantes del discurso acerca de la situación social en curso, y que varían individualmente, es decir, cada participante puede llegar a tener un modelo contextual diferente al de los demás participantes, y por esto mismo, son parciales, muestran opiniones personales, pero también incluyen sus opiniones como miembros de grupos sociales, los cuales poseen cogniciones compartidas.

Los contextos no son representaciones mentales estáticas, sino estructuras dinámicas. Son construidas y reconstruidas en el momento por cada participante en un evento, y cambian con cada cambio en la interpretación de la situación. El discurso cambiará dinámicamente el conocimiento que los participantes tienen del conocimiento del otro. Así también la acción en curso, los roles de los participantes, objetivos y otras creencias pueden cambiar durante la interacción (Van Dijk 2001).




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