Introducción a la teoría psicoanalítica



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El problema se presenta cuando los mecanismos que se activan son mecanismos inconscientes, lo que ocurre por ejemplo en la hipnosis realizada a histéricos. A partir de mecanismos inconscientes se activan mecanismos conscientes que producen somatizaciones y efectos, sin que el paciente reconozca la verdadera causa de ellos. En este proceso se sustituyen los deseos de la causa real, que son inaccesibles, por los deseos de la causa aparente, activada por la causa real, y cuyos deseos son accesibles. Esto es una falsedad, una primera mentira: con la causa aparente queda escondida la causa real hasta tal punto de que si estas causas crean traumas, esos traumas se solucionan si se disuelve esa falsedad, es decir, si la causa real se introduce en el proceso consciente y se reconoce. Freud añade que las ideas que representan, que están interfiriendo continuamente en el proceso consciente, son ideas hipertensas que han quedado caracterizadas con una energía muy fuerte que hay que liberar. Estas ideas hipertensas generan conductas compulsivas incomprensibles, diferentes a las conductas compulsivas claras o fáciles de entender, en las que comprendemos la conducta y la causa de la conducta.

En el proyecto de psicología para neurólogos, Freud expone un caso semejante al de Ana O. Es el caso de Emma: ella no podía entrar a una tienda si iba sola, necesitaba ir acompañada de cualquier persona para poder entrar. Ella misma relaciona este hecho con una experiencia que tuvo al entrar en una tienda cuando se encontraba en la pubertad. Cuando entró dos dependientes, de los cuales uno de ellos le pareció atractivo, se estaban riendo, y ella inexplicablemente huyó. Emma asocia el hecho a que se reían de sus vestidos. Sin embargo, en esta experiencia no aparece una causa clara del trauma. En la terapia aparece otro recuerdo, de cuando Emma tenía ocho años. Entró en una tienda y el pastelero le pellizcó los genitales por encima del vestido, sonriendo. Debido a que Emma no lo achacó a algo relacionado con la sexualidad por ser muy pequeña, llegó a entrar otra vez, hecho que siempre se reprocharía. Aunque por sí solos los dos recuerdos no están relacionados con el trauma, poseen punto de unión. Ella misma enlaza hipotéticamente la risa de los dependientes con la mueca del pastelero en el momento del atentado. Otra similitud es el hecho de estar sola en la tienda. Aunque, como se ha dicho, en el momento del atentado Emma no entiende el desencadenamiento sexual que conlleva el atentado, con el paso a la pubertad, en el recuerdo de este hecho si se comprende, lo que produce angustia, y por ello llega a pensar que los dependientes repetirán el atentado y huye.

Estos dos recuerdos son procesos Psi enlazados intrínsecamente. Los dependientes de la tienda, la risa, la posibilidad de risa de sus vestidos, y el desencadenamiento sexual tanto del acto del pastelero como de la atracción del dependiente, son procesos sensibles que ella misma recuerda. El desencadenamiento sexual ingresa en la conciencia por el hecho de parecerle atractivo el dependiente, y por la relación con el atentado sexual del pastelero, y las demás asociaciones que ella no reconoce, se crea la función primaria o refleja de huida por miedo a un nuevo atentado. Es importante reconocer que el recuerdo de Emma posee dos conexiones falsas: las risas por el vestido, y la huida por estas risas ante su vestido. Se habría producido, por tanto, una represión inconsciente hacia todos los elementos relacionados con el recuerdo que ella reconoce como causante del trauma, unida a la simbolización de los dependientes, risa y vestidos. La similitud entre los dos procesos crea una conexión entre los dos recuerdos. Aunque este sistema de relaciones y asociaciones es hipotético, si la comprensión de la posible causa- efecto soluciona el problema, podemos aceptar el sistema. El elemento clave del sistema es la desencadenación sexual, que une los dos recuerdos. En el momento inicial con el pastelero, no se identifica del mismo modo que más tarde en la pubertad, donde se convirtió en causante del trauma por su verdadera identificación, es decir, se ha desplazado un trauma a un trauma posterior, en el que a partir de un estímulo semejante, la risa de los dependientes, se genera un proceso primario, la huida. En este momento Freud comienza a asimilar la tesis de Fliess de que en los niños hay sexualidad. Sin embargo, si relacionamos este sistema de procesos histéricos con los sueños, los primeros se diferencian de los segundos en que en los procesos histéricos se realizan sustituciones de deseos a través de procesos y asociaciones complejas, mientras que en los sueños la relación del deseo con la causa es clara e inmediata en la mayoría de los casos.

Los mecanismos de represión y los mecanismos de sustitución son funcionamientos defensivos de nuestro sistema hedonista frente a la amenaza que representa el dolor y displacer contra el funcionamiento normal de la conciencia, cuyo temor crea ansiedad. Los mecanismos de ansiedad informan del temor ante el dolor, con lo que los mecanismos de represión efectúan una acción defensiva. Estos mecanismos defensivos están relacionados íntimamente con la sexualidad. Al igual que los sueños satisfacen deseos, los sistemas neuróticos satisfacen represiones. Una vez fijado el sistema psicológico patológico, Freud intenta representar en este sistema procesos Psi normales: de atención, de memoria, de cognisción y de lenguaje. Estos procesos Psi son secundarios, pues entrañan una elaboración mental compleja de una respuesta ante un estímulo. En la respuesta elaborada que proporciona el yo, hay que tener en cuenta todo el sistema asociacionista que lo forma.

¿Qué es la atención? Los mecanismos atencionales atienden a funciones de lo real que invaden nuestra percepción. Si son reales ponen en marcha nuestro sistema omega, es decir, las señales del yo se orienta hacia las señales omega. Este mecanismo es así porque es biológicamente útil. ¿Qué es la cognición? Un proceso cognitivo es aquel en el que aparece un cierto x, se atiende a él, se produce una tensión que define que es x, y se responde que x es p o q. Ese cierto x, que es una representación, cuando aparece tiene valor omega, por lo que se produce una catexización de atención hacia ese proceso x que, es del Edipo Psi-Omega. Las neuronas que atienden x están hipercatexizadas. La tensión producida por x relaciona ciertas neuronas Psi de similar contenido, gracias a las cuales puede identificar x. El mecanismo que identifica x es el lenguaje: los procesos Psi similares a x se verbalizan, aprovechándose de las ventajas del sistema asociativo ante las relaciones físicas, sonoras,… es decir, semánticas. Además en el momento en que decimos que x es p, aportamos a x el valor real omega, por lo que la verbalización de p conlleva que nos encontremos más en x que en p. El lenguaje real dirige nuestra atención; y en la medida en que el lenguaje conlleva realidad, la ejecución del lenguaje es un mecanismo de descarga de tensión energética. Por tanto cuando los histéricos verbalizan la emoción estancada, la están descargando. La verbalización de una respuesta ante un proceso crea una catexia que nos guiará cada vez que se nos presente el estímulo que produjo la respuesta. Si la respuesta es dolorosa, la catexización resulta represiva: si hay temor, la conciencia impide que se produzca un proceso doloroso.

El resultado terapéutico ante el trauma es el único modo de establecer como válido o verdadero todo este sistema y proceso de integración del trauma en la conciencia. Freud se da cuenta de que este sistema de traumas ya no puede identificarse con las neuronas, es decir, que la psicología general no se basa en la psicofísica; por lo que aparta el proceso neurológico para dedicarse a las experiencias biográficas. La relación de vivencias en su función semántica es tan importante que la terapia debe de ser control de análisis de sueños, y no un estudio de las neuronas. Antes de dedicarse por completo a ello Freud se somete a un auto-análisis decisivo de sus sueños, pues creía que para estudiarla experiencias ajenas de debe de tener como instrumento hermenéutico, la propia experiencia totalmente definida. De este auto-análisis Freud deduce datos interesantes, y experimenta un cambio esencial.


Los traumas adultos son causados generalmente por experiencias sexuales de la infancia, muchas de ellas relacionadas con sucesos padre-hijo. Freud admite que su padre le agredió sexualmente, que el sentía agresividad por su padre, y que se sentía atraído por su madre. Sin embargo, todavía no enlaza estos sucesos para formar el futuro complejo de Edipo. Además Freud Está seguro de que su experiencia sexual infantil no fue causante de ningún trauma, por lo que rechaza que la sexualidad infantil sea siempre origen de neurosis. Freud hace el análisis a los sueños porque en ellos se reproducen las vivencias y los objetos de sentido semántico y afectivo con un cierto con un cerito lenguaje que hay que interpretar en esos mismos términos. En este análisis se prescinde de una localización psicofísica para centrarse en un ámbito puramente psicológico. El análisis de los sueños es una vía regia para llegar al inconsciente. Y la terapia es el criterio de validez del análisis. En el análisis de los sueños, Freud recupera del proyecto neurológico datos y conclusiones, establece que todo proceso o símbolo onírico tiene una causa psicológica totalmente determinada.

Dentro del auto-análisis de Freud se produjo una esencial transformación en la investigación clínica representada en el abandono de la hipnosis. Con la hipnosis se daban problemas prácticos, pero lo importante para su abandono es la sustitución del método. Los sueños revelan y ayudan a entender problemas de los pacientes, y, contienen relaciones entre determinadas vivencias sin sentido satisfactorio y planteadas como un enigma a resolver. Pero si el sueño es como la neurosis, tal y como sostiene Freud, el sueño tiene que ser reanalizado e interpretado de tal manera que la conclusión del esquema obtenido sea la curación terapéutica. En la interpretación se deben encontrar los enlaces entre vivencias que no se le presentan al sujeto como posibles y que explican la totalidad del caso. Otro método que Freud empieza a utilizar, simultáneo a la interpretación, es el llamado método de las asociaciones libres realizadas por el paciente en una situación ajena a toda presión. En él Freud descubre que en ocasiones los pacientes se bloquean o se resisten a continuar con las asociaciones de vivencias, es decir, se interrumpe el análisis al encontrar resistencias. Estas resistencias psicológicas se identifican con las barreras neurológicas del proyecto. Dichas resistencias son los obstáculos dinámicos que impiden que surjan a la conciencia determinados contenidos, por lo que establece la separación entre lo que puede y lo que no puede penetrar en la conciencia. Es importante que el método de asociaciones libres se realice de forma espontánea y desinteresada para poder aportar información adecuada. Sin embargo como en la vigilia las presiones y las tensiones mentales están demasiado presentes, el sueño resulta el lugar ideal para interpretar las asociaciones puesto que dichas presiones disminuyen. Aún así se hace necesario una interpretación de los contenidos de los sueños para alcanzar los contenidos latentes que ocultan los contenidos explícitos. La espontaneidad a la hora de realizar el método es importante porque representa la respuesta idónea sin presiones de los contenidos súper-determinados de la mente, pues todas las asociaciones mentales se basan en una absoluto determinismo de causa-efecto, y una presión puede representar una resistencia en la asociación libre. Si, a pesar de la espontaneidad, las conexiones libres vacilan o se bloquean, es porque hay un factor de resistencia que impide seguir esas conexiones.

La mente posee un sistema complejo que produce funciones. Estas funciones están encaminadas a la adaptación al medio. Este sistema está constituido por un punto de entrada o percepción, un punto de salida o respuesta motora, y series de procesos internos, lo que provoca que el sistema sea un reflejo, es decir, la respuesta motora nunca va a ser indeterminada o incausada. Este sistema lo hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida con nuestros recuerdos. Los procesos internos son llamados sistemas Psi. Las memorias de los procesos internos representan huellas de memoria que se intercalan a partir de la percepción, y que determinan la respuesta producida.

Si el sujeto no reconoce el porqué de esa respuesta a esa percepción es porque algunas de las huellas de la memoria se encuentran en el inconsciente. Se diferencian las huellas de la memoria del preconsciente, que pueden acceder a la conciencia libremente, de las del consciente que no pueden acceder a la conciencia libremente. En los sueños, la respuesta motora está in-operativa, por lo que la respuesta a la actualización de las huellas de la memoria no se produce, y los impulsos que han ido actualizando las huellas, al encontrar la barrera al final del sistema, sufren una regresión hacia la percepción que los causó, actualizándola. Eso es el sueño: una cuasi-alucinación que traduce las huellas mentales que están enlazadas simbólicamente a una determinada situación. En ella se enlazan dos puntos realmente existentes a través de enlaces simbólicos que representan los verdaderos enlaces existentes entre esos dos puntos.

Este modelo es el primero específicamente psíquico que Freud hace público en un capítulo en Interpretación de los sueños. Dicho modelo posee tres instancias, o sistemas de modos, o niveles diferentes de ser realizadas las funciones psicológicas. Al ser sistemas, estos niveles poseen elementos interdependientes que funcionan en coordinación. Estos sistemas son la conciencia, el inconsciente y el preconsciente. Este modelo de sistemas contiene niveles o campos, no objetos ni un yo. Es importante el hecho de que la conciencia no es la única instancia, como afirmaba la psicología en tiempos de Freud. No solo eso sino que el inconsciente es la instancia decisiva para comprender en última instancia, los elementos de nuestra conducta, ya sea patológica o no. El último funcionamiento de este modelo es el reflejo; pero eso no quita que se estudie todo el proceso anterior a el, puesto que es el último causante de el. El comportamiento del hombre no solo está regido por la conciencia, sino también por lo no conocido del inconsciente, que además es lo verdaderamente decisivo. En ese inconsciente nos movemos a través de la hipótesis con información más o menos eficaz, ya que nos es imposible alcanzar pleno conocimiento del mismo: Una explicación del inconsciente nunca puede ser completa, sólo verdadera en la medida en que produce resultado terapéuticos. La conciencia es el órgano sensorial de percepciones y cualidades. Es el elemento con el cual percibo las vivencias y sus cualidades. En este modelo no hay definición de una separación entre conciencia e inconsciente, pues se evitan las localizaciones.

Los fenómenos de la regresión su proceso son fundamentales. La regresión es la base de alucinaciones. Esta regresión es tópica, en tanto que es movimiento dentro del sistema. Pero este fenómeno contiene otra división formal más importante, que representa formas de respuesta más primitivas o simples. Se regresa a formas de comportamiento más infantiles, es decir se experimenta una regresión a la infancia.

En los sueños ciertos deseos generan de forma refleja la activación de huellas de memoria que los satisfagan. Estos sueños protegen dicha satisfacción. Y el deseo representado en el sueño debe de ser infantil; es un deseo muy profundo del inconsciente, activado por una experiencia previa al dormir que satisface una situación sexual infantil superada o interiorizada en la madurez. Por otra parte, la explicación de las pesadillas es la existencia de deseos de liberarse de culpas que sólo se liberan en ellas.

Al mecanismo de la regresión le sigue el mecanismo que hace que los contenidos de los sueños sean diferentes de las asociaciones verdaderas que representan, es decir, que produce simbolización explícita de contenidos latentes. El contenido simbolizado debe de estar relacionado de algún modo con el latente, que no posee las notas que impiden al latente acceder a la conciencia. Por eso, podemos decir que la simbolización es una traducción de los contenidos latentes para que sean asumibles por la conciencia. La simbolización se realiza mediante el mecanismo de represión. La represión psíquica es una exclusión regulada de lo penoso en el proceso de la memoria. La conciencia funciona por un principio hedonista básico que excluye lo penoso y agresivo por la afirmación del placer. La represión no es un conflicto dinámico, simplemente evita que lo agresivo se presente en la conciencia. Estos contenidos aversivos pueden aparecer al actualizar los contenidos asociados a ellos. Estos contenidos asociados a algo aversivo se van tiñendo paulatinamente de aversión y representan señales de aversión. Cuando aparece el elemento aversivo se produce angustia, y su presencia es básica en la regulación del modo general del funcionamiento del modelo. En el análisis del inconsciente Freud busca aclara primero la incomprensibilidad de las asociaciones neuróticas, después los sueños debido a su semejanza y sus funciones, e inmediatamente después, por lo que se le presenta, quiere alcanzar la incomprensibilidad de la vida cotidiana. Esto se da porque Freud va incorporando nuevos campos de investigación, porque aprovecha la idea de que el psiquismo patológico es continuo al psiquismo normal. Esta idea se deriva del abandono de la hipnosis como método. Freud consciente de que la evolución metodológica ha sido efectiva. Primero, la hipnosis proporcionó conocimientos sobre el proceso interior del sistema psíquico que no se habrían alcanzado sin ella. Sin embargo, la cara negativa de la hipnosis es que no se descubre la situación dinámica de los contenidos de las huellas de memoria, ya que en ella el sujeto no opone resistencia alguna. Abandonar la hipnosis permite descubrir el elemento fundamental de la represión. La nueva metodología está abierta tanto al análisis consciente como al análisis de las asociaciones inconscientes. El primer problema que presenta este nuevo método son sus limitaciones; estas son: sólo se puede tratar a los sujetos que tienen valor individual subjetivo y personal, además de cultura y condiciones de carácter, pues las interpretaciones se basan en la persona y sus vivencias; el sujeto debe de ser capaz de una situación normal; no pueden estar en estado de confusión mental o profunda depresión, la edad no debe de ser próxima a los cincuenta años; y el psicoanálisis tampoco evita fenómenos amenazadores agudos como la anorexia. El fin del nuevo método es la destrucción de las represiones.

Freud introduce en la vida cotidiana hechos que aunque pertenecen a un psiquismo normal, incluyen las mismas notas que los sucesos patológicos. Se estudia en psicopatología de la vida cotidiana. La vida normal contiene elementos psicopatológicos, lo que demuestra el continuo entre el psiquismo normal y el patológico. La patología es un problema del funcionamiento del sistema normal de todos los individuos. Esta psicopatología cotidiana representa una separación de la psicología académica del momento. No existe el azar, como afirmaba la psicología, sino que todo proceso está sobredeterminado, lo que establece la dificultad del análisis y la no totalidad que este aporta. Además, cada caso se debe estudiar independientemente del resto. Los hechos de la vida cotidiana se caracterizan por el factor común de la motivación: El sujeto se comporta motivado por diversos contenidos. Por esto la vida normal está regida por una motivación dinámica, es decir, por un dinamismo psicológico. Cuando el sujeto sufre lapsus, equivocaciones y demás problemas incomprensibles, la base de estos está en el inconsciente. Todas las cosas sin sentido de los sueños y la vida necesitan una labor hermenéutica de interpretación. La privación de sentido es el recurso de la conciencia para poder vivir sin incluir los acontecimientos aversivos. Un elemento importante de esta interpretación es la vinculación de las vivencias a los valores y fonológicos del lenguaje. Los procesos de sustitución se basan en muchos casos en similitudes fonológicas. Dos discípulos de Freud, Jong y Bleuer, elaboraron un método prácticamente objetivo para analizar las asociaciones mediante palabras estímulo: qué respuesta dan los sujetos, cuánto tardan en darla, y si la recuerdan en una segunda asociación. Hay palabras estándar dentro de una sociedad, y sujetos con un dinamismo consciente responden rápidamente hacia ellas, mientras que los sujetos con una carga emocional responden más lentamente. Jung y Bleuer construyeron uno de los primeros tests. Pero aunque Freud reconoce la utilidad de este método, no decide utilizarlo, afirmando que lo más espontáneo e inintencional es lo más cargado intencionalmente.

En la vida cotidiana abundan los hechos supersticiosos, es decir, se rechazan comportamientos para evitar un mal futuro que no se conoce y no se puede evitar. Y los hechos religiosos reinan en la conciencia religiosa. Aún así Freud no estudia profundamente esta idea. Sólo afirma que la superstición representa una simbolización de actitudes con rechazo y aparece una estratificación o instancias superpuestas regidas por el principio hedonista. En el nivel de la vida normal, igual que en los sueños, existe un trasfondo sexual en la mayoría de los casos. La sexualidad se convierte en un elemento central hasta tal punto que las teorías freudianas son caracterizadas socialmente de pansexualistas. Ya en el proyecto de psiconeurología,



Freud hace notar que la regresión sólo ocurre con lo relacionado a lo sexual. Freud llega a definir la neurosis como una respuesta que sustituye o somatiza un trauma de índole vivencial en que hay un abuso sexual de un adulto a un niño, lo que se conoce como teoría de la seducción. Esta teoría indica que la sexualidad que funciona en el trauma viene aportada por el adulto, y la tensión emocional del niño se reinterpreta y asimila cuando alcanza plena madurez y significación de la sexualidad. Por consiguiente es una explicación que viene acompañada, en un primer momento, por las experiencias de los pacientes, que conlleva el problema de la veracidad de los testimonios. A Freud se le presentó la misma situación de abuso, primero, en el caso neurótico de su hermana, y, luego, a través de su auto-análisis, a partir del cual Freud cambia su tesis, afirmando que estas vivencias de abusos, al no poseer señales de realidad, pueden no ser verdaderas, sino recuerdos encubridores de la situación real, y establece que todos los hombres en su infancia se sienten atraídos por su madre y sienten celos de su padre. Existe la situación traumática del abuso, pero no siempre existe seducción, muchas veces sólo existen fantasías. Hay un elemento sexual en la neurosis, y el hecho de que los neuróticos conserven su sexualidad en estado infantil le lleva a Freud a estudiar la sexualidad infantil.
El problema de la sexualidad en Freud lo trata en sus tres ensayos sobre la teoría sexual. La primera cuestión planteada es qué significa una conducta sexual. Inicialmente el deseo es concebido como un tipo de conducta biológica que tiene una estructura compleja estereotipada con una finalidad: la generación de descendientes. Supone una conducta de interacción entre dos individuos perfectamente caracterizados sexualmente, pues los caracteres sexuales deben haber madurado y perfeccionado. El problema es que en la infancia no hay intención de procreación, y por eso Freud cambia el concepto de sexo antes sus necesidades. La conducta sexual está referida al instinto, es decir, tiene en su base un instinto sexual. Freud se refiere a los distintos instintos y también a la pulsión sexual. Según Freud, instinto es una representación psíquica de una fuente de excitación continuamente corriente o intra-somática, debiéndose considerar tan sólo como cantidades de trabajo para la vida psíquica.
Una representación psíquica de una fuente de excitación es un elemento psíquico que produce un incremento de cantidad en contar del principio hedonista. La excitación es corriente o intra-somática, siempre está funcionando y proviene de dentro, por lo que es inevitable. Por esto se considera como cantidades o energía de exigencias de trabajo para liberar el displacer de la vida psíquica. Los instintos poseen una función dinámica clara, y presentan modos estereotipados de resolución de la excitación, es decir, pautas de comportamiento descriptibles. Freud analiza este comportamiento instintivo, y dice que tienen una fuente, un elemento cuya excitación produce una carga. Esta excitación encuentra fin con un objeto que le satisface. Y justamente ese objeto lleva a cabo su función en la medida en que el organismo cumple un determinado fin. La excitación posee nivel de intensidad llamado ímpetu. Una vez realizado este análisis, se deduce que la conducta sexual tiene una excitación producida por los órganos sexuales, que encuentra fin en la realización de dichos órganos. La situación que pone fin a la excitación, según el principio hedonista, es una situación que produce placer. La libido es el hambre sexual. En los tres ensayos, Freud no estudia la sexualidad normal, sino que empieza estudiando aberraciones sexuales, pues esta son la prueba de que la concepción social de la sexualidad es errónea. Desde la comprensión de la patología sexual se sigue la comprensión de la sexualidad normal. La sociedad, mediante un mecanismo represivo, se niega a aceptar que en el niño haya sexualidad, además de la aceptación de que los hachos sexuales infantiles se olvidan. Por otra parte, existe el estereotipo de definición de sexualidad, que niega la sexualidad infantil. Freud admite la sexualidad infantil, pero con un concepto ampliado, vinculado por una parte a la puesta en funcionamiento de pulsiones o instintos, mecanismos en los que la excitación genera un comportamiento posterior que resulta placentero, y, por otra parte, a la sexualidad adulta no encaminada a la procreación, sino al placer, esto es, la perversa. Freud admite que esta sexualidad adulta perversa o deformada se presenta en todos los individuos. Con esto Freud delimita la sexualidad de la procreación de la madurez psíquica y del completo desarrollo de los órganos sexuales, ampliando su alcance. El fenómeno de la amnesia infantil respecto a la sexualidad está relacionado con el olvido histérico. La amnesia se produce por mecanismos represivos, que se dividen en adquiridos y biológicos; los adquiridos están relacionados con la moral y la intimidad. Y hay otros mecanismos que producen movimientos en los mecanismos que producen placer.

La sexualidad tiene un origen biológico en las zonas erógenas, en las que el cumplimiento de la excitación produce placer. En estos mecanismos que producen placer Freud introduce la libido o hambre sexual. La cantidad de libido varía de unos momentos a otros y de unos individuos a otros. Y las zonas erógenas varían a lo largo del tiempo, es decir, hay fases en el desarrollo de la sexualidad. La zona o el foco erógeno es una parte mucosa dotada de mucha sensibilidad, cuya interacción produce una excitación muy potente. Fase oral: La primera zona erógena es la boca: es el elemento explorativo del niño, la boca permite el chupeteo, que es un comportamiento que inicialmente el niño lo realiza en el pecho de su madre, donde obtiene alimento y placer por satisfacer el hambre.




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