Introducción a la sociología de la educacióN


LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN



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1.2 LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN
Del encuentro que se produce entre la Sociología y la Pedagogía al abordar un terreno común, la Educación, surge una nueva rama del conocimiento científico: la Sociología de la Educación. Es un hecho que esta ciencia ha tenido diferentes denominaciones, en dependencia del aspecto concreto que los especialistas desean subrayar de su investigación teórica o su acción práctica. Así, por ejemplo. además del término que ya conocemos, son comunes en la literatura especializada los de Sociología Pedagógica, Pedagogía Social, Pedagogía Sociológica, Sociología de la enseñanza y otros. Urge entonces aclarar las diferencias, a veces poco significativas, entre estas denominaciones.

La Sociología Pedagógica, también llamada Sociología Educativa o Educacional, constituye un tipo particular de Sociología de la Educación, espúreo según P. Carreño,(20) que se desarrolló en las primeras décadas del siglo XX, con notable éxito entre los pedagogos y algunos aportes inobjetables para el desarrollo posterior de los estudios sociológicos de la educación. La Sociología Pedagógica se entendía como el estudio de los problemas sociales de la Educación, no desde la Sociología, sino a partir de la Pedagogía y para la enseñanza.(21) Desarrollada fundamentalmente por pedagogos, busca mejorar la calidad de la educación (escolarizada) y comprender los problemas sociales que la afectan, por lo que profundiza en los factores familiares y comunitarios de la educación. En esta dirección se pronuncia también el movimiento de la "educational sociology" norteameri­cana, muy en boga en los años 20 y 30, que tuvo una enorme influencia en toda América Latina y particularmente en Cuba a partir de la difusión de las obras de D. Snedden y W.R. Smith.

La Pedagogía Social (o sociológica) es una rama de la Pedagogía que se dedica a la educación social, o sea a la integración del individuo a la sociedad. Entre sus propios cultivadores existen discrepancias en cuanto a su contenido; así por ejemplo los investigadores oeste alemanes Krierk y Kerschensteiner la entienden como doctrina de la formación política y nacionalista del sujeto, en tanto que el italiano Agazzi la concibe como teoría de la acción educadora de la sociedad. Por su parte Mollenhauer y otros autores eurooccidentales consideran que la Pedagogía Social es una doctrina de beneficencia en favor de la infancia y la juventud.(22)

Otra forma de expresar el contenido de la Pedagogía Social es la de P. Natorp, que consideraba como único objeto de la educación el logro de la socialización del individuo. El único medio para lograrlo sería la sociedad y el único contenido las ideas sociales. Desde este punto de vista la Pedagogía queda subordinada a la Sociología en cuanto a la concepción de los fines, las normas y valores de la educación. En esta dirección se pronunciaban tanto el citado P. Natorp. como E. Durkheim, Bergermann y otros.(23)

En cuanto a la Sociología de la Educación esta debe entenderse no como "sociología aplicada", sino como una Sociología Especial, al igual que cualquiera de las otras ramas de la Sociología. Aún cuando para algunos especialistas la investigación y el estudio de los problemas sociales de la educación sólo debiera ser abordado por sociólogos,(24) entendemos que el pedagogo tiene aquí un amplio campo de trabajo, donde su experiencia y la vinculación directa con el objeto de estudio (del cual él mismo forma parte) es de vital importancia. Naturalmente, los maestros y profesores que se introducen en este universo de problemas, motivados por la necesidad de conocer mejor la realidad educativa para actuar sobre ella, deberán disponer de los conocimientos teóricos y del instrumental para efectuar investigaciones y elaborar alternativas verdaderamente científicas, lo que no siempre se ha asegurado durante su preparación profesional y debe, por tanto, resolverse, bien mediante la superación postgraduada, bien mediante el trabajo en equipos multidisciplinarios en que se combinen los conocimientos y habilidades de diferentes especialistas: pedagogos, sociólogos, psicólogos, etc.
La definición de sociología de la Educación es abordada por el teórico inglés Ottaway como "el estudio de las relaciones entre educación y sociedad", ocupándose por tanto del origen social de la educación, de sus manifestacio­nes y contenidos, sus instituciones y condicionamientos, sus repercusiones, funciones y objetivos, sus posibilidades y los agentes sociales que en ella participan. H. Janne, por su parte, la define como el "estudio de las instituciones y las relaciones sociales referentes a la educación", en tanto W.B. Brookower la caracteriza como "análisis científico de los procesos y regularidades sociales inherentes al sistema educativo". El brasileño F. de Azevedo, autor del primer texto latinoamericano de Sociología de la Educación (1940) define esta ciencia como el "estudio sociológico de los hechos y las instituciones de la educación", en tanto el español V. García Hoz prefiere identificarla como el "estudio científico de los factores sociales de la educación". En todos los casos es fácil observar la preocupación de los autores por remarcar el vínculo y la interdependencia entre sociedad y educación como cuestión esencial a la que se dirigen sus estudios.(25)

De cualquier modo, hoy resulta indiscutible el lugar que la Sociología de la Educación ocupa dentro del sistema de las Ciencias de la Educación(o Pedagógicas). Si bien es cierto que aún sus investigaciones y aportes se encuentran en un estado embrionario (sobre todo en países del Tercer Mundo) cada día es mayor el reclamo de estudios sociológicos que contribuyan a elevar la eficiencia de la educación, y a resolver los muy diversos problemas que esta confronta en todo el mundo.

Fue el francés Emilio Durkheim (1858-1917) quien en 1902, con su discurso "Pedagogie et Sociologie", elaboró el primer trabajo dedicado a la Sociología de la Educación. En 1922 Durkheim publicó la obra en que exponía sus ideas sobre este tema, bajo el título "Education et Sociologie. Sin embargo, los antecedentes de esta ciencia ya aparecen en los trabajos del filósofo, sociólogo y pedagogo norteamericano John Dewey (1859-1952) que en 1899 había publicado "Escuela y Sociedad", donde presentaba sus reflexiones acerca de la relación entre el medio social y la escuela en la educación de la niñez y la juventud. Dewey, fundador de la llamada "Pedagogía Experimental" y defensor de los conceptos de "libertad regulada" e "igualdad de oportunidades" que según él brindaba la educación, rechazaba cualquier forma de transformación revolucionaria de la sociedad, a la que contraponía el mejoramiento social mediante las reformas pedagógicas. Así en sus concepciones pedagógicas hacía énfasis en el desarrollo de la destreza individual, la iniciativa y el espíritu emprendedor, incluso por encima de los conocimientos científicos.

La influencia de Dewey en el desarrollo posterior de la Sociología de la Educación es notoria, particularmente en los EE.UU, donde dio origen a la corriente llamada "Educational Sociology”, traducida al español como "Sociología pedagógica", cuyos principales representantes fueron H. Suzalle, D. Snedden y W.R. Smith. Como ya mencionamos, esta corriente es la que llegó a Cuba, y las obras clásicas de estos autores sirvieron de base a R. Martínez Vivanco para la redacción del primer texto de "Introducción a la Sociología Pedagógica (en 1937) para cumplimentar la docencia de esta asignatura en la Escuela de Educación de la Universidad de La Habana.(26) Dicho texto se mantuvo vigente en los programas de estudio de la carrera de Pedagogía hasta la Reforma Universitaria de 1962.

En la actualidad el panorama de la Sociología de la Educación se caracteriza por la gran cantidad de autores e investigadores que participan en los estudios, oficiales o privados, sobre los problemas sociales de la educación, así como por la diversidad de corrientes que ellos representan.

En EEUU, p. ej. se destacan, entre otros W.A. Brookower, P.H. Combs y P. Goodman. En Europa occidental son muy conocidos los trabajos de los oestealemanes H. Schelsky, C. Weiss y K. Mollenhauer (a los autores de la ex RDA nos referiremos más adelante). Entre los ingleses se destacan Musgrave, Ottaway, Elvin, Vaizey y Bottomore, entre los italianos A. Ardigó, V. Cesareo, E. Cerquetti y A. Merler.

En Francia sobresalen los trabajos de investigadores de formación marxista: P. Bordieu y J.C. Passeron, Ch. Baudelot y R. Establet, autores estos últimos de una demoledora crítica del sistema escolar francés, con el título de "La escuela capitalista en Francia" (publicado en 1976).

En España, donde la Sociología de la Educación tuvo un despegue algo más tardío, han aparecido autores muy divulgados en los últimos años, como p. ej, J. López Medel, C. Aguila, A. de Miguel, J. Paredes, Pablo Carreño, José M. Quintana-Cabanas, Dino Salinas, Francisco Fernández y el más conocido entre ellos: Mariano Fernández Enguita. En toda Europa, como en EEUU y algunos países de América Latina, existen hoy revistas especializadas que abordan temas de la Sociología de la Educación, con un buen nivel científico, donde se recogen tanto los últimos trabajos teóricos como las experiencias de avanzada en los más diversos terrenos de la investigación socio-educativa.

En nuestro continente la Sociología de la Educación estuvo, durante muchos años, condicionada a la influencia exterior, primero norteamericana y más tarde este europea, cuestión que aún no ha sido resuelta completa­mente. Desde el texto de Introducción a la Sociología Pedagógica del cubano Martínez Vivanco (1937) y el de Sociología de la Educación del brasileño de Azevedo (1940) no hay muchos libros dedicados específicamente a esta ciencia en nuestro contexto educativo. En los últimos años, coincidiendo con la 3ra etapa del desarrollo de la sociología latinoamericana (véase epígrafe 1.1.) y muy cercanos a la "sociología crítica" un gran número de pedagogos e investigadores han incursionado en temas de la Sociología de la Educación, dando lugar a una gran profusión de artículos, ponencias en eventos científicos y documentos que han servido de base a diversas proyectos pedagógicos.

La variedad de enfoques y la riqueza de las propuestas caracteriza esta última producción científica en nuestro continente, que contrasta con la difícil situación que atraviesa el sistema educacional latinoamericano, reflejo de la crisis estructural de la sociedad. En estos trabajos convergen tanto autores procedentes de la Educación Popular: Paulo Freire, Jorge Osorio y Carlos Núñez, como también los promotores de nuevos modelos de escolarización: Enrique Pérez Luna, Pablo González, José Tamarit y José A. Huergo entre otros.

Por último hay que señalar en este mismo contexto los trabajos auspiciados por la UNESCO y la CEPAL, encaminados al análisis de los problemas de la política educativa en el continente, que tuvieron como principal resultado la publicación en 1962 del libro "La Sociedad y la Educación en América Latina", redactado por un equipo bajo la dirección del catedrático norteamericano R.J. Havighurst.(27) Más recientemente la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe (OREALC), y particularmente quien fuera su director J.C. Tedesco, ha venido realizando un sistemático estudio de la realidad educativa latinoamericana, que se expresa en los documentos del Proyecto Principal de Educación para América Latina y el Caribe. Entre las muchas publicaciones de nuestra área que abordan con frecuencia los problemas de la Sociología de la Educación no pueden dejar de citarse la revista chilena "La Piragua", la mejicana "Educar" y las argentinas "Integración Educativa" y "Revista Argentina de Educación", de amplia divulgación en el continente.

1.3. LUGAR DE LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN DENTRO DE LAS CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
Para establecer con claridad el lugar de la Sociología de la Educación es preciso resolver previamente una cuestión esencial, que se resume en lo siguiente ¿son Ciencias de la Educación o Ciencias Pedagógicas? El asunto es en extremo polémico, dada la gran variedad de opiniones contrapuestas y la solidez de los argumentos que manejan los defensores de uno u otro criterio.

El término de "Ciencias Pedagógicas", a nuestro modo de ver, parece más relacionado con el ejercicio de la docencia, con la tarea de enseñar propia de maestros y profesores, partiendo de la connotación que usualmente se da al término de Pedagogía. Quiere esto decir que cuando utilizamos el concepto de "Ciencias Pedagógicas" nos dirigimos concretamente hacia los problemas del proceso de enseñanza-aprendizaje, dentro del sistema escolarizado, centramos la atención en las estrategias, métodos y técnicas que se utilizan en la escuela y, por tanto, en la relación maestro-alumno. Por supuesto que puede realizarse un estudio de los factores sociales que influyen en esa relación y esto es lo que da argumentos a los partidarios de la Sociología Pedagógica.

Por otro parte el término de "Ciencias de la Educación" parte de una concepción más amplia y generalizadora, que abarca no sólo el aspecto concreto de la enseñanza-aprendizaje, ni se limita al sistema escolarizado, sino que se extiende a todo el sistema de influencias e interdependencias que se establecen en el proceso de formación y desarrollo de la personalidad de los sujetos, encaminado a la socialización plena del hombre. En este sentido la educación sobrepasa el marco de la escuela, del maestro y los alumnos, para abordar, como una extensión natural y necesaria, a la familia, la comunidad, las organizaciones sociales y políticas, los medios masivos de difusión, la sociedad civil en general, por lo que el espectro de agentes, factores, y medios de acción se multiplican tanto cuantitativa como cualitativamente, dando lugar a la aparición e intervención de diversas ciencias especializadas, entre ellas la Sociología de la Educación.

Naturalmente, adscribirse a una u otra definición es el resultado de asumir una u otra dimensión del fenómeno educacional: o circunscribirse a lo estrictamente pedagógico, o abrirse a una perspectiva más general, lo educativo.

Otro asunto en discusión es lo referente al contenido de este sistema de ciencias, en lo que también existen opiniones divergentes.(28) Un intento de conceptualización del contenido de estas Ciencias (llámense Pedagógicas o de la Educación) nos llevaría a formular el siguiente cuadro:
CRITERIOS DE CONCEPTUALIZACIÓN DE LAS CIENCIAS:


  1. Concepción "Parceladora": considera a las ciencias (pedagógicas o de la educación) como una serie de disciplinas derivadas de otras generales, que atienden desde su objeto de estudio específico el comportamiento de una clase de fenómenos en situaciones educativas o implicados en ellas. Como resultado de esta concepción aparecen la Psicología Pedagógica, la Historia de la Pedagogía, la Sociología Pedagógica o de la Educación, etc. Dentro de estas concepciones se ubican tres posiciones en cuanto a la definición de la Pedagogía como ciencia:




  1. aquellos que la consideran como ciencia general de la educación: p. ej. Ricardo Nassif.(29)

  2. los que consideran que es la única ciencia de la educación, con ramas derivadas de ella: E. Planchard.(30)

  3. los que niegan el carácter de ciencia de la Pedagogía: p. ej. E. Milaret y R. Dobero.(31)

2. La concepción "teórica": prefiere utilizar el término de Ciencia en singular (no como sistema de ciencias interrelacionadas) con lo que se propone, según Brezinka "entender los fenómenos educacionales y establecer las relaciones entre ellos, descubrir las leyes que los rigen".

Según A. Van Dalen la "Ciencia de la Educación" es "ciencia social que emplea su propia metodología sin derivar jamás hacia el campo filosófico o hacia la pedagogía práctica". De acuerdo con esta definición la "Ciencia de la Educación" (o "Educología", como algunos pretenden nombrarla) tiene como fin elaborar aportes teóricos y formulaciones explicativas, pero nunca dirigir la práctica educativa.

3. La concepción "tecnológica": muy ligada al positivismo filosófico tradicional considera que la ciencia es saber analítico-causal (la relación entre los medios disponibles y los fines propuestos) por lo que en última instancia se transforma en tecnología, o sea, en sistemas de técnicas para indagar y explicar la realidad.

Según esta concepción la Pedagogía se encuentra a mitad del camino entre la Ciencia y el Arte (el arte de enseñar, en lo que coinciden con cierta expresión muy utilizada por algunos maestros). Su tarea entonces no es generar teorías, sino utilizar los aportes teóricos de otras ciencias, como la Psicología, la Sociología, la Historia, la Economía, etc, en la práctica escolar. Cercanos a esta posición, aunque con diversos matices, se encuentran O. Williams y el conocido E. Durkheim.

4. La concepción "integradora": de más reciente formulación, considera que todos los fenómenos del proceso educativo son susceptibles de estudio y análisis científico por la vía investigativa, y por tanto accesibles a las acciones transformadoras. Para arribar a esta conclusión los defensores de la concepción integrada parten de tres presupuestos esenciales:




  1. el reconocimiento de la existencia de obstáculos que impiden la solución de los problemas: estos son los que se definen como Problemas Educativos o Problemas científicos.

  2. las soluciones son formulables y aplicables, siempre que se tomen en cuenta todos los factores que intervienen en el mismo problema: esto es el estudio integral del problema.

  3. el estudio integral de los factores de un problema requiere del concurso de ciencias particulares, que aportan sus enfoques y metodologías al análisis y solución del problema.

Esta concepción ha ganado innumerables adeptos entre los especialistas del Diseño Curricular, o sea los encargados de la elaboración de planes de estudio y programas de asignaturas en los diferentes niveles de enseñanza.(32) En los últimos años, y sobre todo en América Latina y España, los defensores de la concepción integradora la han complementado con la metodología de la investigación acción, que amplía el espectro de los participantes en los proyectos investigativos otorgándoles el rango de expertos o especialistas, a la vez que reducen la utilización de los métodos cuantitativos en beneficio de los cualitativos.(33)

La polémica sobre el asunto, como vemos, es muy amplia y no puede darse por resuelta. La cuestión de si la Pedagogía es una ciencia general que contiene a otras, o si por el contrario es sólo una ciencia particular dentro de un conjunto de ciencias de la Educación, no es asunto novedoso.

El origen se encuentra en la ubicación, por E. Durkheim, de la Pedagogía dentro de las Ciencias de la Educación, con lo que le daba la posibilidad de convertirse en "ciencia positiva" o lo que es lo mismo, recopiladora de datos para la elaboración de teorías explicativas de la realidad. Esta ubicación se oponía por completo al criterio que consideraba a la Pedagogía como "Ciencia normativa", definición establecida por el filósofo y pedagogo francés J.F. Herbart (1776-1843), para muchos considerado el padre de la Pedagogía Moderna(34), cuya opinión había sido dominante hasta entonces.

Durkheim, en su diferenciación entre Educación y Pedagogía, considera a la primera como sistema de acciones prácticas y generales para la transmisión de valores y normas a las nuevas generaciones (socialización del individuo), la segunda entonces es "una determinada forma de pensar respecto a los elementos de la educación".(35) Concibiendo a la Educación como un fenómeno social, Durkheim identificó en ella tres "dimensiones":




  1. La Acción de educar

  2. El Proceso de educación

3. La Institución encargada de regular la educación, a esta última dimensión corresponde la Sociología de la Educación, como elemento integrante de las Ciencias de la Educación. Colocando en primer término la posibilidad de clasificar los datos obtenidos en las investigaciones empíricas Durkheim diferenció las Teorías educativas de las Teorías pedagógicas; con las primeras alude al ser de la educación esto es las descripciones explicativas de la realidad pasada y presente; con las segundas relaciona a las aserciones teóricas especulativas que apuntan a lo que hay que hacer, así mientras las Ciencias de la Educación descansan, según este autor, en la investigación histórico-comparativa, la Pedagogía se dirige hacia la práctica educativa, como citamos a continuación: "... Una vez establecidos - los tipos de educación - todavía quedaría explicarlos, es decir, averiguar de qué condiciones dependen las propiedades y características de cada uno de ellos, y cómo han derivado los unos de los otros. Así se obtendrán las leyes que rigen la evolución de los sistemas educacionales”.(36)
El enfoque de E. Durkheim representó una ruptura con el pensamiento pedagógico de la época, dominado por la herencia de Herbart. Este último había subrayado el supuesto carácter Normativo de la Pedagogía, entendido por tal su sentido teórico-generalizador, desvinculado de la práctica. Semejante separación, originada en la esencia idealista de la filosofía Herbartiana, fue criticada por algunos de sus contemporáneos y más aún en los inicios del siglo XX, en que se hizo evidente la inconsistencia (para cualquier ciencia) del divorcio entre la teoría y la práctica. La formulación de Durkheim, mucho más coherente, pasó a ocupar, al menos en el marco de la Pedagogía occidental, el lugar preferencial. Debe tomarse en consideración que a pesar de las diferencias sustanciales entre ambas concepciones, tanto el punto de vista de Durkheim como el de Herbart adolecían de una insuficiencia común: ambos rehuyeron el análisis del origen y la connotación clasista de la educación, y por tanto del carácter ideológico de la Pedagogía, cuestión que sólo fue resuelta por los investigadores que partieron desde una concepción dialéctico-materialista de la sociedad.

De todo lo antes expuesto es necesario realizar algunas conclusiones.

En primer lugar, admitir la existencia de la Sociología de la Educación como ciencia particular, con un objeto de estudio definido y un sistema conceptual propio, como es hoy una realidad aceptada por la inmensa mayoría de los teóricos de la Educación, significa, admitir la existencia de un conjunto o sistema de Ciencias de la Educación, que incluye también a la Pedagogía. Dentro de este sistema la Sociología de la Educación es un apartado, no menos importante que cualquiera de los otros componentes, sean estos psicológicos, epistemológicos o puramente pedagógicos.

En segundo lugar, resulta imposible admitir, para ninguna de las Ciencias de la Educación, el calificativo de "normativa" o "práctica". Es un principio elemental de la Ciencia el que la teoría debe asumirse desde, en y para la práctica, de no cumplirse así todo el trabajo se convierte en especulación sin sentido y carente de significado social. En esté ámbito de articulación entre teoría y práctica deben abordarse los estudios de Sociología de la Educación, no como la asimilación de contenidos ni la recopilación fría de datos sobre la realidad educativa, ni siquiera como el intento de explicar esa misma realidad, sino mucho más allá: trabajar para la formulación de alternativas y soluciones a los problemas educativos, experimentar de manera creadora. Y esto sólo puede lograrse a partir de una identificación acertada de las causas y factores que inciden en el problema y de la acción científicamente argumentada sobre ellos hasta alcanzar el resultado esperado.

En el tercer lugar, las diferentes posiciones acerca de la conceptualización de Ciencias Pedagógicas o de la Educación requieren de un análisis crítico, que nos permita reconocer cada uno de sus aspectos positivos y sus limitaciones. En cualquier caso, e independientemente de que nos adscribamos a uno u otra concepción, no debe cometerse el error de extrapolar lo que es una concepción sobre el terreno de la práctica pedagógica cotidiana, a la docencia. Existe una notable diferencia entre Ciencia y Asignatura; esta última es sólo un arreglo metodológico que resume los contenidos de una ciencia particular, pero que no la abarca en su totalidad.

Esta cuestión es de suma importancia en cuanto al diseño curricular de los planes de estudio de cualquier nivel de enseñanza, grado o carrera. Particularmente la concepción "integradora" nos puede inducir al error de reformular disciplinas incluyendo esquemas de integración de asignaturas que resultan sino imposibles al menos muy difíciles de realizar en la práctica escolar, porque en última instancia quienes deben integrar los conocimientos son los maestros y alumnos, y no siempre existen las mejores condiciones para lograrlo. Una concepción "parceladora" nos llevaría, por el contrario a formular curriculums escolares muy amplios y profundos, pero con muy poca o ninguna articulación entre sus componentes, con evidente detrimento de la comprensión integral de la realidad. Valgan estos ejemplos para comprender la importancia de conocer en detalle las particularidades de cada eslabón específico del proceso de enseñanza- aprendizaje y de educación en general, de manera que podamos elaborar la estrategia más adecuada para cada momento, sea este la enseñanza elemental, la técnico-profesional, la de nivel superior o la de postgrado.

Por último, no pretendemos aquí dar por terminada una discusión que continúa en los círculos de especialistas de diversos países, sino únicamente estimular el sentido crítico del lector, de manera que completa su informa­ción con todas las fuentes posibles antes de adscribirse a una u otra posición. En tal sentido es válido recordar las palabra del eminente pedagogo venezolano Luis A. Bigott, que fuera presidente de la Asociación de Educadores de América Latina y el Caribe (AELAC); "... Para muchos epistemólogos la Educación -ese conjunto complejo y variable- es el objeto real de la Pedagogía, para otros constituye el campo epistémico de las Ciencias de la Educación, con sus expresiones disciplinares: Historia de la Educación, Sociología de la Educación, psicología de la Educación, Economía y Antropología de la Educación, etcétera. A su lado, como estructura más que disciplinar, metacientífica: la filosofía de la Educación. Yo, desde acá me atrevo a decir que en los actuales momentos no existe una Pedagogía constituida como ciencia, acepto que puede encontrarse en vías de constitución."(37)




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