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INSTITUTO TIMOTEO


Espacio Curricular: Psicología Profesor: Pablo Carrizo Saavedra Fecha: 11 de agosto de 2016

TEORIA PSICOANALITICA (…1900…) CONTEXTOS DE SURGIMIENTO

• Había una concepción positivista de la ciencia en el siglo XIX.

•Una medicina que buscaba los orígenes de la enfermedad desde una base orgánica, era necesario localizar la enfermedad.

•Las Ciencias Naturales y el apogeo de la “ciencia” con el método científico experimental y un objeto observable, medible.

•Psicología junto a las ciencias naturales como forma de adquirir prestigio y validez (paradigma positivista dominante)

•Primeros estudios relacionados con estudio de reflejos en animales, auge de la neurofisiología

•Helmholtz estudio del sistema nervioso, los impulsos, la percepción. Invención del Oftalmoscopio (1850), Gall intenta localizar las áreas cerebrales: “el cerebro es el órgano de la mente” (1800).


  • Los Psicofísicos: Buscan relacionar el mundo físico con el de la mente. Se los reconoce como los primeros psicólogos experimentales. (Weber, Fechner, Wundt).

  • James en EEUU, escribe en 1890 “Principios de Psicología”, define a la conciencia como un flujo continuo que no puede descomponerse. Es mejor estudiar su utilidad y no pensar en su estructura. Demostró interés por los fenómenos paranormales.

  • Watson, (1900, EEUU). Crítica a la psicología experimental. Negación ontológica de la mente, mantiene el método científico experimental.

  • LOS MOVIMIENTOS CULTURALES (FRANCIA, ALEMANIA: SIGLOS XVIII Y XIX) LA ILUSTRACIÓN: (1730…..)

Culto a la razón, ideal del hombre como ser social. La ciencia al servicio de la humanidad y para el progreso. “Los ideales revolucionarios”: principios de igualdad, justicia social, libertad de expresión, bienestar, educación, etc.

  • ROMANTICISMO (1800-1830) Sensibilidad por la naturaleza, las emociones, lo espiritual.

EVOLUCIÓN DE PENSAMIENTO DE FREUD

Primer período (1895 – 1909): Sus obras literarias son la descripción de los terrenos en los que se desarrollará el psicoanálisis y los métodos que le servirán para explorar la vida psíquica:

OBRAS:

Psicopatología de la vida cotidiana



La interpretación de los sueños

Ensayos sobre la sexualidad

Freud 17

Segundo período (1909 – 1917) Época de divulgación del psicoanálisis y de deserción de sus primeros seguidores:

OBRAS:

Tótem y tabú



Estudio sobre Leonardo da Vinci

El Moisés de Miguel Ángel

Tercer período (1917 – 1923) Aparecen las grandes obras de teoría profunda en las que desarrollará las hipótesis explicativas. (Metafísica del Psicoanálisis)

OBRAS:


Metapsicología

Más allá del principio del placer

Psicología de las masas

El yo y el Ello

Cuarto período: Interés filosófico.- obras de investigación sociológica, antropológica, religiosa...

OBRAS:


El porvenir de una ilusión

El malestar en la cultura

Moisés y el monoteísmo

EL ESTUDIO DE LO INCONSCIENTE

Las investigaciones de Sigmund Freud descubrieron la existencia de lo inconsciente en el psiquismo humano y dieron lugar a un método para estudiarlo: el psicoanalítico: Esto abrió un enorme campo de estudio a la psicología, pues hasta comienzos del siglo XX se estudiaban solamente los procesos conscientes, desconociendo los de carácter inconsciente y la influencia de los mismos en la conducta. La idea que se tenía de lo Inconsciente hacía referencia a Vida invisible del universo, la inspiración poética y artística como algo desconocido, “lo no racional”. Luego de sus intensos estudios, Sigmund Freud llegó a numerosas conclusiones respecto del inconsciente; comenzaremos mencionando las siguientes:

1-El hombre al nacer, trae tendencias instintivas que podrían calificarse como impulsos de búsqueda de placer. Dichas tendencias exigen satisfacción.

2-El hombre es un ser social, y para poder vivir en sociedad e integrarse a ella, se ve obligado a sacrificar, en mayor o menor grado, dichas tendencias de búsqueda de placer. El primer grupo social al que el hombre pertenece es la familia que, por el proceso de la educación, irá modelando su conducta según las normas de conducta del grupo. Así, los padres apelarán frecuentemente a premios para consolidar ciertas conductas en los niños, y a castigos para eliminar otras.

3-Por lo mencionado en los puntos 1 y 2, el sujeto quitará de su conciencia ciertos recuerdos o experiencias que le resultan molestas y perturbadoras para su adaptación al grupo. Le resultará ventajoso “olvidarlas”. En realidad, no las olvida ni las destruye, sino que continuarán presentes con carácter de inconscientes. Este “olvido” no es voluntario, sino que es un mecanismo de autodefensa de la conducta.

4-Estas experiencias no se “borraron”, sino que continúan actuando fuerte y eficazmente, determinando muchas de nuestras conductas presentes e incluso originando trastornos mentales.



El proceso de la represión: Existen experiencias –acciones, pensamientos, imágenes, etc. – que aportan al sujeto satisfacción de su impulso de placer, pero que impiden su adaptación al grupo social, ya que éste las considera indeseables. ¿Cuál será el destino de dichas experiencias? Será necesario reprimirlas. Se denomina represión al proceso por el cual se rechaza de la conciencia o se mantiene en el inconsciente a las experiencias que representan un peligro para la adaptación del sujeto al grupo social. Dichas experiencias permanecerán en el inconsciente por un mecanismo de autodefensa como ya ha sido señalado.

El proceso de sublimación: Pero las tendencias instintivas no satisfechas y reprimidas en el inconsciente siguen actuando, en busca de su satisfacción. Son, en sí mismas, fuerzas vitales, como todo lo que es vivo, tienden a crecer, manifestarse, producir. Estando, entonces, reprimidas, buscarán surgir de algún modo. Una de las maneras de hacerlo será el proceso de sublimación, por el cual se aplicarán como energía creativa a las actividades del hombre. Por la sublimación se derivará la energía vital hacia fines socialmente valorados. De esta manera, el sujeto logrará desarrollar conductas aceptadas por el grupo social y, por lo tanto, el reconocimiento por parte del mismo. Dicha energía podría encaminarse hacia el trabajo, la investigación científica o la actividad artística, haciendo sentir al sujeto socialmente útil.

OBSERVACIÓN DE CASOS DE HISTERIA E IMPORTANCIA DE ESTAS OBSERVACIONES PARA LA CONSECUCIÓN DE LA TEORÍA.

Para la psiquiatría del siglo XIX la Histeria no obtiene respuesta para una cura desde la concepción tradicional de Enfermedad, es más, no es considerada una enfermedad (Se pensaba que las pacientes simulaban)



  • Generalmente mujeres que padecían: desmayos, parálisis de miembros, ataques parecidos a la epilepsia, estados de ausencia.

En 1885, Freud, obtiene una beca y se va a París a estudiar con el neurólogo Jean Martin Charcot, conocido por el uso de la sugestión hipnótica en el tratamiento de la histeria. La relación con Charcot fue básica en el camino hacia la intuición y descubrimiento del inconsciente. En el año siguiente regresa a Viena, comienza su práctica clínica, toma relieve la amistad, con el psiquiatra vienés Joseph Breuer, con quien conjuntamente van escribir y publicar Estudios sobre la histeria (1895).

Breuer intercambia ideas con Freud entorno al caso de una paciente histérica a quien llamarán Ana O.

¿QUÉ OBSERVA BREUER EN SU PACIENTE?

Parálisis de miembros, anorexia. Murmura palabras en sus estados de ausencia. El médico las repite en la hipnosis y la paciente recuerda el hecho triste que le ocurrió. Queda luego liberada por varias horas y desaparecen los síntomas. Ana le llamó “Talking cure” o “limpieza de chimenea”, un deshollinamiento del alma.



HIPÓTESIS QUE SURGEN DE ESTE CASO:

  • Importancia de los afectos para contraer la enfermedad (recuerdos de angustia sobre el padre, su enfermedad, la muerte)

  • Relación entre ciertos sucesos “aparentemente olvidados” y la aparición de los síntomas.

  • Cuando el afecto no puede exteriorizarse en el momento, sigue un camino distinto y carga un órgano: Conversión histérica: Trasposición inusual de las emociones.

  • Hay una relación entre el síntoma y algo que no es orgánico. Aparece una relación entre lo psicológico y lo corporal

  • Freud hablará al comienzo de una “Doble Conciencia”: escisión en dos estados anímicos: a) el consciente el más cercano a la conciencia, del que podemos dar cuenta b) el Inconsciente: el más alejado, del cual no sabemos nada por voluntad pero que si ejerce determinación en el consciente.

ESTRUCTURA DINÁMICA DEL APARÁTO PSÍQUICO
Freud elaboró dos esquemas explicativos del aparato psíquico. Dichos esquemas no son opuestos sino complementarios, uno ayuda a comprender al otro y viceversa. En esta explicación se contempla al citado aparato en dos sentidos.

a) Descriptivo: Como está estructurado

b) Dinámico: Como funciona, como se moviliza

Al describirlo se apela frecuentemente a gráficos, esquemas o comparaciones con objetos físicos para hacer más claro su estudio, pero es conveniente tener en cuenta que estas comparaciones tienen la función de hacer más comprensible la vida psíquica, ésta, no tiene forma, ni se divide en sectores, ni ocupa un lugar en el espacio. Por el contrario, es inmaterial y se da en un proceso dinámico, donde cada aspecto está estrechamente ligado al otro.


Primer esquema del aparato psíquico o Primera tópica: (Características)

M

U E

N X

D T

O E

R

I

O

R





INCONSCIENTE


PRECONSCIENTE


CONSCIENTE

1er CENSURA 2da CENSURA

Llamamos CONSCIENTE a las representaciones mentales que provienen del exterior, es decir, a las imágenes mentales de lo que percibimos de la realidad. La conciencia es como la corteza o la cáscara del aparato psíquico, es el aspecto del mismo que está en directo contacto con el mundo exterior. Decimos entonces: “soy consciente de lo que veo… de lo que hago… de lo que pienso…” Con esto significamos que tenemos el poder de organizar esos datos, de actuar sobre ellos, de explicarlos, etc. Pero por debajo de la conciencia, se hallan las otras representaciones que no están actualmente en ella: las representaciones inconscientes, que están presentes pero latentes, es decir, no directamente manifiestas.

En sentido descriptivo, hay un solo inconsciente –lo que no está en la conciencia–; pero en sentido dinámico –en cuanto a su funcionamiento– existe un preconsciente y un inconsciente. Llamamos preconsciente a las ideas latentes que pueden volver a la conciencia cuando resulte necesario. La experiencia nos demuestra que, cuando percibimos un suceso que ocurre en el exterior, somos conscientes de que lo percibimos. Luego, dicha representación desaparece de la conciencia y, más tarde, después de un intervalo, emerge nuevamente como un recuerdo. ¿Qué pasó entonces? ¿Dónde estaba la representación cuando desapareció? Estaba latente en el preconsciente. Los datos de los recuerdos son necesarios y útiles para la integración social; la conducta necesita de ellos. Por lo tanto, pueden volver a la conciencia.

En cambio, llamamos inconsciente en sentido estricto a las ideas o experiencias latentes que no pueden volver a la conciencia por vía directa, pero de las que existen pruebas de todo orden que permiten afirmar su presencia. Estas representaciones latentes, como ya dijimos, no tienen que ser indefectiblemente débiles, sino que pueden ser fuertes y eficaces hasta el punto de determinar nuestras conductas.


  • PRECONSCIENTE: puede volver a la conciencia, voluntaria o involuntariamente.

  • INCONSCIENTE: no puede volver a la conciencia por vía directa.

El inconsciente no se muestra directamente a nuestro conocimiento, sino que se manifiesta por otras vías, como, por ejemplo, el sueño, la fantasía, los chistes, lapsus linguales, los actos fallidos. Puede ser estudiado por el método psicoanalítico iniciado por Sigmund Freud. La barrera que impide el paso de lo inconsciente a lo consciente se llama CENSURA.

En nuestro esquema encontramos una primera censura que separa lo inconsciente de lo preconsciente; luego existe una segunda censura que regula el paso de las representaciones del preconsciente a la conciencia. Obsérvese que decimos que la primera censura “separa”, es decir, impide el paso; la segunda, “regula” es decir, permite el paso de las representaciones o ideas cuando es necesario.

Haciendo la experiencia nosotros mismos, notamos que recordamos fácilmente algunas experiencias pasada, pero que debemos vencer una resistencia para volver a la conciencia otras. Esta resistencia es la defensa que la conciencia opone a lo inconsciente por el proceso de REPRESIÓN, y que llamamos censura. La conciencia funciona como adaptadora al medio social y naturalmente tiende a defenderse y a impedir el paso de representaciones que la perturben, regulando por la censura la aparición de las mismas. Es importante destacar que la censura no es el resultado de un acto consciente: es, en sí misma, el producto de un proceso inconsciente, como la represión. Nadie se “olvida” porque quiere, sino que resulta conveniente para lograr la adaptación al medio.

Segundo esquema del aparato psíquico o Segunda Tópica: (Características)

De lo que hasta aquí hemos dicho, deducimos, entonces, que en la vida psíquica hay cuatro tipos de procesos:




1


2

  1. Procesos psíquicos conscientes………………………………………………………………...

  2. Procesos psíquicos no conscientes: PRECONSCIENTES……………………………………

Accesibles a la conciencia.

Pueden ser evocados voluntariamente.



3

INCONSCIENTES: Represores…….




4
Inaccesibles a la evocación voluntaria (Censura)

Reprimidos…….

Freud completa el esquema primero y lo reformula al presentar el segundo, según el cual, la vida psíquica está constituída por tres procesos: EL YO, EL SÚPER-YO y EL ELLO (ID). Estas tres áreas o provincias de la vida psíquica no se presentan aisladas y ordenadas entre sí; por el contrario, se mezclan e interactúan.
Corresponde al punto 3 del cuadro, Corresponde al punto 4 del cuadro

Es decir, inconsciente represor (Censura) sinóptico, inconsciente reprimido






Corresponde a los procesos 1 y 2 del cuadro anterior,

Conscientes y Preconscientes

El ello: Representa el inconsciente reprimido. Es la naturaleza instintiva y está gobernado por el principio de placer. Las tendencias instintivas exigen satisfacción, no reconocen lógica alguna y son netamente activas. La vida psíquica del recién nacido es totalmente inconsciente: así, el bebé no razona y exige satisfacción de sus tendencias buscando aquello que le brinda placer, como el alimento, el calor del cuerpo de la madre o de quien esté a su cuidado, el afecto. Es decir, en el comienzo la vida psíquica está regida por el ello. La fuerza vital e instintiva que gobierna éste dirige la conducta hacia el placer y es denominada LIBIDO. A media que el bebé crece y se desarrolla, se va conectando e integrando al mundo, por lo que sufre un proceso de adaptación a la realidad del medio ambiente. Es decir, va diferenciando de su ello al yo. Éste, por lo tanto, tiene su origen en una transformación del ello.

El yo: Tiene como función imprimir una copia de la realidad, obtener las percepciones del mundo exterior al sujeto, y reprimir los accesos del ello, destituyendo el principio del placer por el principio de la realidad, que asegura más éxito en la integración al mundo social. El yo tiende a la síntesis de los contenidos que recibe del medio, los orden ay organiza, unifica los proceso anímicos. Necesita este alto grado de organización para rendir y cumplir su función; domina y controla los instintos –impulsos del ello– para integrarlos al sistema total. Pero el yo es débil en sí mismo: todas sus energías le son prestadas por el ello de los impulsos vitales, que guía los intereses del sujeto. Para controlar mejor al ello, necesita del tercer elemento constitutivo de la vida psíquica: el súper-yo.

El súper-yo: Representa el “vigilante” de los actos del sujeto. Es el ideal moral que todos tenemos dentro y que sea ha formado en nosotros por la educación que nos dieron nuestros padres y por la influencia social en general. Es el que indica lo que deber ser, el ideal al que el yo debe tender, y colabora con él para reprimir los impulsos del ello que no adecuen a ese ideal. Representa el “padre” interior que reúne las valoraciones del grupo social que se transmiten de generación en generación.
Relaciones internas entre el yo, el súper-yo y el ello:

De este modo, el “yo” sirve a tres severos amos:

El ello: con sus impulsos o energías que buscan el placer.

El súper-yo: que lo controla y lo fuerza a seguir el ideal que le plantea.

El mundo exterior: que le da estímulos para que organice y ordene.

El yo debe equilibrar estas tres fuerzas e integrarse en función de la síntesis que logre alcanzar.

El súper yo funciona como colaborador en la censura y represión del ello. Cuanto más estricto sea el ideal que impone, más conflictos se presentarán para el yo. El problema reside en que el ello, inconsciente y reprimido, no cesa de actuar. Todas las energías vitales vienen de él, y es imprescindible para la acción humana. El ello necesita satisfacer sus tendencias o canalizar estas fuerzas de acuerdo con el ideal impuesto por el súper-yo, en creaciones culturales, estéticas, etc., por el proceso llamado de sublimación: encauzamiento de las fuerzas instintivas en obras elevadas y espirituales, socialmente aceptadas.

Si volvemos a observar el gráfico anterior, veremos que la mayor parte de nuestra vida psíquica es inconsciente:



Ello: De naturaleza inconsciente, activa, instintiva.

Súper-yo: Ideal inconsciente internalizado, represor, selecciona las experiencias, no permitiendo pasar al yo las que considera indeseables de evocar.

Yo: a) Componentes conscientes en relación con el mundo (corteza protectora de lo inconsciente); b) Componentes inconscientes del preconsciente. (Recuerdos y experiencias que pueden ser evocados voluntariamente); c) Componentes inconscientes de censura que controlan al ello.
Esquema de síntesis: Superponiendo los esquemas 1° y 2° (Primera y Segunda Tópica) de la estructura psíquica en la teoría psicoanalítica de Freud, podemos sintetizarlos de la siguiente manera:

ETAPAS EVOLUTIVAS DE LA ENERGÍA (libido) PSIQUICA

-El origen de la vida psíquica es inconsciente. Freud denominó libido a la energía que mueve la actividad psíquica. Su origen es sexual, o sea todo aquello que implica placer.

-La libido sufre un proceso de evolución a medida que el sujeto crece y se desarrolla, localizándose en distintas partes del cuerpo, en las zonas erógenas. Este proceso de evolución de la libido, o de la energía se inicia con el nacimiento y tiene el siguiente desarrollo libidinal.





EDAD



ETAPA


ZONA


CARACTERÍSTICAS

0 a18 meses



Oral



Boca y tracto digestivo




El mayor placer consiste en chupar, absorber, morder, tragar, etc.

18 meses a 3 años



Anal



Ano y tracto intestinal




El mayor placer consiste en la retención y expulsión de las heces.

Relacionado con la posesión.



3 a 5 años

Fálica


Pene en el varón.

Clítoris en la mujer.


Onanismo infantil.

Complejo de Edipo. Pene y vagina como centros de placer.

Miedo a perder el pene en el varón y pérdida del amor  en la mujer.


6 a 12 años



Latencia




Disminuye el interés sexual y aparecen sentimientos como el

pudor, el asco y aspiraciones morales y

estéticas

Búsqueda en la resolución del complejo de Edipo.



De los 12 años en adelante.




Genital

Genitales de ambos sexos.



Los impulsos  se subordinan a la genitalidad, en la búsqueda del sexo opuesto. Resolución del Edipo, acto sexual.


COMPLEJO DE EDIPO

Freud estudió el complejo de Edipo, y se inspiró en el mito griego para su denominación. El mito cuenta que al nacer Edipo, el oráculo predijo a su padre el rey Layo, que el niño lo mataría y desposaría a su madre Yocasta. El padre, en un intento por evitar la profecía, manda matar al niño, pero el plan falla, y Edipo retorna a Tebas siendo adulto y cumple la profecía.

Freud describe el complejo de Edipo, como una etapa del desarrollo del niño, y resulta fundamental en la configuración psíquica del sujeto. Freud se sirvió de esta obra para explicar una de las primeras etapas del desarrollo psicosexual del niño, que ocurre entre los tres y los cinco años de edad, en la cual se produce una modificación de su conducta, de tal modo que idealiza a la madre, aflorando hacia ella un sentimiento de amor, y mostrándose acaparador con ella, en competición con cualquier otro varón que le quite su atención y rivalice con su cariño, normalmente el padre, quien se convierte en objeto de sentimientos de alejamiento y odio. Los sentimientos positivos orientados hacia la madre se expresan con mayores atenciones, con un comportamiento ejemplar, buscando tenerla siempre contenta, y compartir más tiempo juntos, casi como un enamorado, con expresiones como “Soy quien más te quiere en el mundo” o, dirigiéndose al padre, “El novio de mami soy yo, no tú”, además de darla regalos hechos por él mismo, cartas y notas con corazones, o flores que recoge en el parque de camino al cole. Por el contrario, muestra profundos sentimientos negativos hacia el padre, que es el competidor más directo del cariño de su madre. Estos sentimientos se expresan en forma de enojos y rabietas, sin hacerle caso y con comportamientos de desobediencia que buscan provocar y enfadar al padre, todo ello para expresar su desacuerdo con que le esté quitando protagonismo delante de la madre.

Este complejo, según el padre del psicoanálisis, es universal y afecta a todos los pequeños entre los tres y cinco años de edad, y su resolución se produce de forma natural con el paso del tiempo, despareciendo en torno a los seis años, sin mayores consecuencias. Es por ello que con un correcto conocimiento de esta etapa por parte de los padres se evitarán malos entendidos y preocupaciones innecesarias.

Freud describe dos constelaciones distintas en las que se puede presentar el conflicto edípico:

Complejo de Edipo positivo: odio o rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo y atracción sexual hacia el progenitor del sexo opuesto.

Complejo de Edipo negativo: amor hacia el progenitor del mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto.

La teoría de Freud distingue en el desarrollo psicosexual de los niños tres etapas principales: la oral, la anal y la fálica. El período de manifestación del complejo de Edipo coincide con la llamada fase fálica (pregenital) del desarrollo de la libido, es decir aproximadamente entre los 3 y los 6 años de edad y se acaba con la entrada en el período de latencia. De acuerdo con la teoría freudiana, el complejo se revive en la pubertad y esta reaparición declinaría a su vez con la elección de objeto, que abre paso a la sexualidad adulta.



Bibliografía:

  • Psicología General – Davini; G. de Salluzzi; Rossi – Ed. Kapeluz – 1988.

  • Facultad de Psicología – Universidad Nacional de La Plata (Argentina) – 2012.

  • Psicoanálisis: Fuentes Varias – 2010-2015

  • Teoría Psicoanalítica. PsicoEdu.Uy. – 2011



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