Instituto de Estudios Superiores “Clara J. Armstrong” Cursillo Introductorio Profesorado en Lengua y Literatura



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Instituto de Estudios Superiores “Clara J. Armstrong”

Cursillo Introductorio

Profesorado en Lengua y Literatura

2018

Introducción

Nuestro mundo contemporáneo exige un buen desempeño discursivo y social. Distintas situaciones comunicativas, con diversos propósitos y con ciertos requisitos ponen en juego las capacidades de las personas para relacionarse con los otros, en una sociedad exigente, competitiva, crítica y polémica. El logro de la competencia comunicativa requiere una práctica continua en situaciones de comprensión y producción de textos y el conocimiento creciente y reflexivo de nuestro idioma, de sus posibilidades y convenciones.   Por esta razón, es necesario atravesar por un proceso gradual de adquisición de capacidades en la que se combinan aspectos cognoscitivos, éticos, lingüísticos y socio- culturales. Comprender críticamente y producir textos coherentes y cohesionados es tener una herramienta útil no sólo para actuar exitosamente, sino – y sobre todo – profunda para crecer constantemente como personas pensantes.  

El lenguaje constituye un medio privilegiado de representación y comunicación, ya que posibilita la expresión del pensamiento, los intercambios y la interacción social y, a través de ellos, regula la conducta propia y ajena.     Es por ello, que se debe tener presente  a la lectura, escritura y a la oralidad como prácticas fundamentales para el desarrollo de las capacidades de los alumnos de Nivel Superior como futuros educadores y profesionales formadores de niños y jóvenes. Los tres caminos de desarrollo de la competencia comunicativa conducen a la apropiación de herramientas de acceso al conocimiento y al crecimiento personal y social.    La lectura y la escritura son competencias socio-culturales que requieren de la complejidad e interacción de procesos intelectuales y que deben ser enseñadas desde su práctica social, con el fin de comunicarnos, entender, analizar la realidad y participar en la sociedad utilizando la palabra impresa y oral.    Le lectura en el Nivel Superior requiere un alto grado de reflexión sobre los materiales que se leen, que la diferencian de otras lecturas. El estudiante deberá avanzar en el proceso de producción de sentido que implica la lectura  de diversos textos escritos como así también reflexionar sobre las propias prácticas de escritura con el propósito de lograr un afianzamiento como escritor autónomo y crítico reconociendo las huellas que le enunciado deja en la materia significante.     Desde la oralidad, el ser humano combina lo lingüístico y paralingüístico, por lo que esta práctica requiere de un usuario de la lengua activo y participativo en el mejoramiento de las exposiciones de las ideas y opiniones, evitando muletillas y defectos que contaminan la expresión y los gestos. Junto con los tres procesos que integran el taller se reconoce  a la comprensión lectora y a la metalingüística como pasos necesarios en la apropiación de estrategias y recursos propios de cada tipo textual, además de considerar las propiedades inherentes del tejido del mensaje: coherencia y cohesión.

     Este  taller está pensado como un espacio para comenzar a desarrollar, sistematizar, profundizar y reflexionar sobre la apropiación de las prácticas de lectura, escritura y oralidad en el Nivel Superior para que a través del abordaje de distintos textos escritos, variedad de portadores y multiplicidad de prácticas lectoras, el alumno pueda decodificar las ideas, interpretar el significado de las palabras, construir significados, leer entre líneas, reflexionar sobre los propósitos o intenciones expresadas, relacionar las ideas u opiniones con el contexto y con otros textos, valorar y jugarlas, comprenderlas y usarlas para construir otras ideas, nuevas y diferentes que sustenten la producción discursiva personal.

 Expectativas de logro: 

  • Desarrollar la competencia comunicativa a través del trabajo sistematizado de las prácticas de lectura, escritura y oralidad.

  • Comprender y producir discursos orales y escritos coherentes y adecuados acerca de variados temas reconociendo sus finalidades y las situaciones de comunicación en que tienen lugar.

  • Asimilar y aplicar las estrategias para la producción escrita y oral, de textos académicos y tipologías básicas.

  • Poner en práctica los conocimientos del sistema lingüístico y comunicativo en situaciones específicas de comprensión y producción de mensajes orales y escritos propios y ajenos revisando y reajustando su proceso de lectura y escritura (monitoreo).


El presente documento combinará textos teóricos y consignas prácticas para desarrollar individualmente o en grupo tanto oralmente o por escrito, guiados siempre por el docente de la cátedra. La intención es fortalecer mediante la reflexión cada uno de los contenidos y establecerlos como prácticas cotidianas y transversales para todos los ámbitos discursivos.

Desde la cátedra buscamos generar en ustedes la necesidad de mejorar sus prácticas como hablantes, lectores y escritores en el ámbito formal.

La modalidad de trabajo que hemos elegido es la de taller. Por eso, les pedimos que se comprometan, desde el principio, a trabajar con empeño para superar todas aquellas falencias discursivas que pudieran tener. La intención es ir reflexionando sobre cada una de ellas, sistematizando su uso y auto corrigiéndonos.

No es una tarea fácil, requiere tiempo, repetición, ensayos y errores. Las clases serán teórico- prácticas y requerirá de ustedes la participación oral constante para que entre todos construyamos el conocimiento. Implicará además, dinamismo a la hora de trabajar individualmente o en grupos.

Para que nuestra tarea sea más productiva y amena, es necesario recordar lo siguiente:




  1. Ser respetuoso con los docentes, con sus compañeros, con la institución y con todas las prácticas que en ella se realicen.

  2. Preguntar.

  3. Leer, siempre y mucho.

  4. Leer con atención.

  5. Estar atentos a los horarios de clase. No llegue tarde y no se vaya temprano. La clase es un proceso y debe hacerse completo.

  6. Dedicarse al estudio.

  7. Cumplir con cada ejercitación que se le proponga.

  8. Antes de resolver una consigna de trabajo, interpretarla correctamente y estar seguro de lo que se pide.

  9. Si se equivoca, intente aprender.

  10. Consígase un diccionario de bolsillo y tráigalo a todas las clases





Desde esta cátedra, usted adquirirá herramientas que le serán fundamentales para poder afrontar la carrera en el nivel terciario. Los textos con los que trabajaremos siempre estarán relacionados con la profesión docente, con la cuestión de la cultura o con algunas problemáticas del mundo contemporáneo. Se los instará siempre a opinar sobre ellos, defender sus puntos de vista, brindar ejemplos, formular hipótesis, etc.

Esta primera parte está destinada a ahondar en algunos contenidos primarios sobre estas prácticas para comenzar a desarrollar la observación crítica sobre cuáles son nuestras carencias discursivas.



Introducción a la cuestión de la lectura
Consignas:

Antes de leer:

Reflexione y responda:

  1. ¿Qué tan buen lector se considera?




  • Regular

  • Bueno

  • Muy bueno




  1. ¿En qué basa su respuesta?

  2. ¿Qué es para usted leer?

  3. ¿Por qué considera que la lectura es importante en la vida del Nivel Superior?

Lectura:
A- Lea el siguiente detenidamente el siguiente texto:


Dolor de espalda

Cuando nuestros antepasados andaban de árbol en árbol y usaban tanto las patas como las manos para desplazarse, el peso del cuerpo estaba bastante distribuido. Pero desde que a alguno se le ocurrió caminar en dos patas, ya nada volvió a ser igual. Se puede decir que el dolor de espalda nos acompaña desde que nos vimos expulsados de ese paraíso que era la selva y obligados a correr sobre nuestras piernas por las llanuras africanas.

Pero no es la única consecuencia desagradable de este proceso de verticalización. Los pies planos, las várices, la tendencia a las hernias abdominales son otros de los precios que pagamos por desafiar la gravedad con nuestra posición bípeda.

La columna se llevó la peor parte, pobrecita: debe soportar el peso de todo el cuerpo. Y tuvo poco tiempo para adaptarse: los tres millones de años que pasaron desde esos primeros pininos son un suspiro en el reloj evolución.

Los músculos y los nervios de la espalda nunca descansan. Si los primeros se relajaran, nos convertiríamos en verdaderos muñecos de trapo, incapaces de mantenernos en pie, de llevar la cabeza erguida. Para poder comandar todos nuestros movimientos, el cerebro necesita información; por eso, las regiones más móviles de nuestra columna tienen muchas terminaciones nerviosas y están llenas de sensores que transmiten datos sobre nuestra posición. Las vértebras lumbares, que soportan más peso, son más gruesas que las del cuello, que sólo tienen que mantener la cabeza. Las de la región dorsal se encuentran soldadas para formar una caja que protege los órganos del tórax. La movilidad queda entonces restringida a las lumbares y a las cervicales, por esta razón estas dos regiones son también las más frágiles y las que nos provocan más molestias. Pero las vértebras no podrían moverse unas sobre otras si no tuvieran los discos intervertebrales- cartílagos que recubren sus superficies en contacto- y que actúan como amortiguadores.

Esta compleja estructura muchas veces obstaculiza el diagnóstico de un dolor de espalda. Puede ser la ruptura o el desplazamiento de un disco intervertebral o simplemente contracciones musculares que irritan los abundantes filetes nerviosos. Otras veces, la causa ya desapareció pero las células nerviosas quedan dañadas y siguen enviando señales de un dolor fantasma. Y todo está bastante sazonado con el famoso componente psicológico: las tensiones y preocupaciones pueden originar terribles dolores en toda la columna. Mientras pensamos en el dolor de espalda, no nos ocupamos de nuestros problemas.

Muy pocos estamos a salvo: los especialistas aseguran que siete de cada diez humanos sufriremos algún tipo de dolor de espaldas en algún momento de nuestras vidas.

Extraído de la Revista Nueva, año III, N° 107, del 1-8-93

Después de leer:

Resuelva las siguientes consignas:



  1. ¿Por qué crees que el hombre se vio obligado al proceso de verticalización?

  2. ¿Qué hace posible mantener el cuerpo erguido?

  3. ¿Qué quiere decir bípedo en el texto?-

  4. Según el texto ¿quiénes crees que eran nuestros antepasados?

  5. en opinión del autor, ¿qué efectos produjo para el hombre el comenzar a caminar erguido?

  6. ¿A qué alude el autor al hablar de “dolor fantasma”?

  7. ¿Por qué la estructura de la columna es compleja?

  8. ¿Cuáles son las vértebras cervicales?

  9. En pocas líneas resumí el texto.

  10. En tu opinión, ¿ se puede prevenir el dolor de espalda? fundamenta tu respuesta.


¿Qué es leer?

Antes de leer:

  • ¿Qué entienden por ‘leer’? Defínanlo en cinco renglones.

  • ¿Cómo entienden la palabra ‘metáfora’?


Lectura:

  • Lean el siguiente texto:


Metáforas de la lectura
El término "leer" tiene su origen en el latín legere, que significa "recoger". Metafóricamente, la operación de lectura está además asociada a la acción de espigar en la superficie de un campo. Esta concepción de lectura explica su resultado: el lector junta, reúne, recoge... ¿Qué? Materiales que lo entretienen o que lo tornan más sabio, más erudito, porque la lectura es también un modo de asimilar el saber de otro. La actividad del lector varía, por supuesto, según la naturaleza del texto leído. Se examina un contrato, se devora una novela, se recorre una revista o se hojea un diario.

El trabajo de lectura también se compara a menudo con el modo en que la abeja liba, se apropia del polen y lo transforma en miel. Pero la noción de apropiación del saber por la lectura puede tomar formas menos pacíficas. Así, para Válery, la lectura es una operación de fuerza por la cual se extrae en dos horas la poca sustancia de un libro, de modo de no dejar más que un cadáver exangüe:

Un hombre de valor (en cuanto al espíritu) es en mi opinión un hombre que ha matado sobre él un millar de libros, y que leyendo, en dos horas, bebe solamente lo poco que yerra en tantas páginas. Leer es una operación militar. (p. 29-30).
Con la reproducción del escrito y la puesta en circulación cotidiana de millones de palabras en la Web, el modo extensivo de lectura va a encontrar nuevas metáforas. Se sabe que hoy no se lee un hipermedia: se navega o se surfea en él. Parece, en efecto, difícil encontrar términos más apropiados para describir la acción del cibernauta que surfea en la cresta de una ola de información permanentemente renovada o que navega de un nodo a otro en un océano de documentos interconectados. La navegación supone un desplazamiento aproximado en un espacio sin balizas, en el que no existen señales estables ni rutas trazadas con precisión. Es una actividad que presenta también peligros y sorpresas: uno puede perderse, llegar a tierras nuevas, encallarse en un arrecife (durante muchos años, esto correspondió al famoso Error 404). Viejas direcciones desaparecieron o se transformaron, surgieron nuevas: la información se posa en un vasto y constante movimiento de marea.

¿Pero puede decirse del intrépido navegante que lee aún? Ciertamente, está obligado a leer para trasladarse de un nodo a otro. Pero, en la medida en que navega, su lectura será recortada, rápida, instrumental y enteramente orientada hacia la acción. Como quien hace surf, el cibernauta se desliza sobre la espuma constituida por millares de fragmentos textuales.

En materia de escritura, la metáfora de la navegación es mucho más antigua de lo que deja sospechar su reciente popularidad. Curtius nos enseña que los poetas romanos tenían la costumbre de comparar la redacción de una obra con la travesía en barco. Para Virgilio componer era "zarpar, hacerse a la mar". Más tarde Dante alertará a sus lectores: "¡ Oh vosotros que, deseosos de escucharme, habéis en una pequeña barca seguido mi nave que boga cantando, regresad a vuestras riveras, dejad el camino de alta mar!"2. Se encuentra también un eco de esta metáfora de la navegación en Céline: "El lector (...) es un pasajero .Él pagó su boleto, compró el libro. (...) No sabe cómo se conduce la nave. Quiere gozar. La delectación. Tiene el libro, debe deleitarse..."3

Para Céline, Dante o Virgilio, el principal trabajo de navegación recae sobre el autor, el lector sólo sigue, con deleite, como un simple pasajero, al capitán de un barco que pensó y escribió para él. En la Web, el lector se transformó en su propio capitán porque en este caso no hay un texto único y, para avanzar, el lector necesita tomar decisiones constantes, a merced de nodos que se ofrecen a su vista y que él recorre con una mirada rápida sin jamás detenerse en ellos.

Notemos que el término de navegación combina la noción de desplazamiento entre documentos con el hecho de adquirir conocimientos de ellos. De modo que, en la civilización de la imprenta, el hojear era considerado secundario en relación con el leer, en materia de hipermedia, por el contrario, la operación de leer es marginal en relación con la de surfear. El hipermedia tiende así a engendrar un nuevo modo de consumación de signos, situado a mitad de camino entre el libro y el espectáculo. En la acción de surfear, se reencuentra, por cierto, el movimiento de la lectura, cuyo principio reposa en el usuario, quien decide el nodo que recorre y el tiempo que consagra a la página visitada. Pero, al mismo tiempo, ese lector capta apenas más que imágenes o fragmentos textuales. Y privado del movimiento dado por el texto sobre todo bajo su forma narrativa corre el riesgo rápidamente de girar en redondo o de cansarse. Esta forma de lectura no podría entonces satisfacer las necesidades a las que responde el modo tradicional de lectura ficcional.

Otras series metafóricas se han propuesto para definir la actividad de lectura. Mark Heyer distingue tres posturas fundamentales: el pastoreo, en la que el lector avala sistemática y puntillosamente todo lo que le es propuesto; el husmear, en la que recorre una gran masa de información sin tener un objetivo bien determinado; y finalmente la caza, en la que el lector está en busca de una información precisa.

Aún cuando estos modos diversos son evidentemente susceptibles de coexistir en un mismo individuo, corresponden a conquistas intelectuales sucesivas, y el modo más reciente, la caza, exige herramientas muy sofisticadas. El lector en busca de una información disponía ya de instrumentos complejos como son el índex, el diccionario, la enciclopedia y las bases de datos. Pero la computadora ha permitido refinar aún más esas operaciones, al ofrecer la posibilidad de buscar todas las apariciones de una palabra en un documento dado.

Más recientemente, hicieron su aparición herramientas que permiten al lector encontrar sólo los elementos mínimos de información, dejando ocultos elementos no deseados. Este modo ha sido particularmente explotado por los sitios Web que ofrecen índices a los amateurs de juegos de aventuras4. Con el fin de asistir al jugador bloqueado ante un enigma, esos hipertexto especializados destilan las informaciones en dosis infinitesimales, de modo de aportar justo las indicaciones necesarias como para que el lector pueda continuar progresando, sin privarlo del placer del descubrimiento. Si el jugador no encuentra el modo de jugar el juego después de haber recibido el primer indicio, solicita un segundo, después un tercero, hasta descubrir completamente el enigma. La metáfora más apropiada a este tipo de lectura sería la de operación de excavación en capas concéntricas o de desembalaje de muñecas rusas.

Christian Vandendorpe, Du Papyrus á l' hipertexte, París: La Découverte, 1999.5

POS LECTURA

1) ¿Cuáles son las metáforas sobre la lectura que explica el texto? Márquenlas en el texto y luego sinteticen su significado.



2) ¿Se sienten identificados con alguna de las formas de lectura referidas metafóricamente? ¿Con cuál?

3) El autor del texto tiene una postura asumida sobre el tipo de lectura que se realiza en la web. Diluciden su posición y señalen si están de acuerdo o no con su punto de vista.

4) ¿Cuál de estas metáforas analizadas consideran que refiere a una forma de lectura que puede resultarles útil para sus estudios terciarios? ¿Por qué?

¿Qué implica leer en el nivel superior?




Leer en el Nivel Superior es indispensable. El principal mecanismo de transmisión de conocimientos que emplea el campo de la ciencia es el texto escrito. Sin embargo, leer en el Nivel Superior no es tan fácil como se podría suponer, ya que implica adquirir, mediante la ejercitación y el hábito, una serie de competencias, sobre todo procedimentales, para enfrentar correctamente el texto.

Desde la Didáctica de la Lengua se reconocen tres maneras de leer:

Lectura literal: el lector lee lo que está escrito. Se trata de una decodificación de los signos gráficos que construyen al texto. Es el nivel más básico de lectura.

Lectura inferencial: el lector es un poco más activo. Realiza suposiciones, inferencias, a partir de lo que está escrito. Es leer entre líneas. Es un nivel intermedio de lectura, que se supone se debe adquirir al finalizar en el Nivel Medio de educación.

Lector crítica: es un lector experto, identifica el pensamiento profundo de quien escribe, su ideología. Tiene una percepción mucho más profunda sobre lo que lee. Puede opinar a favor o en contra del texto con argumentos sostenibles.

Actualmente, los estudiantes están acostumbrados a “leer de un tirón” los textos que se les asignan y, en consecuencia, descuidan información del texto, obteniendo una lectura pobre. ¿Cómo sabemos si nuestra lectura es pobre? En principio, no podemos hablar con soltura del texto leído, tenemos “lagunas” en el pensamiento lógico, hay inseguridades a la hora de exponer el punto de vista del autor, no se pueden reconocer voces citadas, etc. Desde las investigaciones realizadas con se ha reconocido que superar este tipo de dificultades implica aprender a leer, nuevamente.

¿Cómo se debe leer? Por etapas. Quien lee debe realizar un proceso que le permita establecer una interpretación eficaz. Este proceso implica:



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