Informes periciales en el contexto jurídico penal



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INFORMES PERICIALES EN EL CONTEXTO JURÍDICO PENAL

Raúl Reyes Jiménez, Coyhaique, Primavera de 2004



Concepto de perito

Para el diccionario de la lengua española el concepto perito(ta) proviene del latin peritus, y significa: entendido, experimentado, hábil práctico en una ciencia o arte, y respecto del derecho en particular se entiende al perito como una persona que, poseyendo determinados conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos, informa, bajo juramento, al juzgador sobre puntos litigiosos en cuanto se relacionan con su especial saber o experiencia.


Desde el punto de vista jurídico el concepto de perito contenido en el Código Procesal Penal (CPP) da cuenta de un informante que permitirá apreciar un hecho o circunstancia relevante para la causa en juicio, informante que debe tener conocimientos especiales de una ciencia, arte u oficio (art. 314, CPP). Este conocimiento además debe ser acreditado o comprobado mediante antecedentes que lo certifiquen, tales como experiencia laboral en el área periciada, lo que se puede comprobar a través de un currículum con la historia laboral de este y, la idoneidad profesional del perito, antecedente que se obtiene de sus antecedentes académicos, sus certificados y los niveles alcanzados en su carrera profesional.
Además, en este mismo artículo del CPP se hace referencia a cualidades especiales que pueden o no tener relación al conocimiento de tal ciencia, arte u oficio, y que reflejan más bien requisitos propios a la tarea que se le encomienda al perito. Entre estas cualidades se señalan: la existencia de una relación de confianza entre quien solicita el peritaje y el perito, confianza que se refleja en el hecho de que muchas veces tanto los fiscales como los defensores cuentan con peritos distintos e independientes. Por otra parte se señala un aspecto fundamental en la función pericial cual es la imparcialidad en la emisión del informe, esto implica una consideración cuidadosa del perito respecto de los principios y reglas que gobiernan su profesión, arte u oficio, consideración que garantizaría la objetividad del peritaje realizado, dándole además un fundamento científico, implicación que fundamenta el aporte que realiza el perito al sistema de administración de justicia.

De este modo el perito se constituye como un técnico que auxilia al juez en la constatación de los hechos, proporcionando una descripción de causas y efectos. También se suele definir su rol en base al discurso que debe presentar ante el juez, señalándose que el perito debe declarar en base a conclusiones sobre hechos que son contrastados con normas de experiencia propias a su ciencia.


Lo anterior se hace más necesario si se considera que el perito, en el sistema de administración de justicia enmarcado en el nuevo proceso penal no se puede desligar de su informe. El informe pericial y el perito, o más bien su declaración ante el tribunal son necesarios como medios para que los jueces se formen convicción acerca de las conclusiones que se emiten. De este modo el perito es “la persona física..., que expondrá su dictamen técnico y experto..., en forma oportuna y con las formalidades legales, en el curso del procedimiento penal...”1, y por lo tanto se considera para todos los efectos del proceso penal que un informe sin el profesional que lo respalde, no se puede incorporar como prueba ante los jueces.

Un análisis de estas consideraciones nos lleva a señalar que para la emisión de un informe pericial, se requiere de una formación especializada en un área. Desde el punto de vista de la disciplina psicológica, una formación en el área clínica es importante, pero a esta se debe agregar conocimientos forenses, conocimientos que son especializados y propios a la práctica de la psicología en contextos judiciales. Sin embargo se debe hacer una precisión. En el nuevo sistema penal, cualquier persona que sea experto en una ciencia, arte u oficio tiene capacidad de peritación, y para todos los efectos legales un experto es quien puede acreditar un título o grado en una determinada área. Esto marca una diferencia respecto del antiguo sistema en el cual el perito debía ser propuesto de un listado de peritos que era confeccionado en las cortes de apelaciones de cada jurisdicción. Con esto queremos decir que, si bien se requieren conocimientos específicos para que el peritaje sea idóneo, basta con que una persona tenga un título reconocido como para que actúe como perito. Las excepciones a esta situación están contempladas los artículos 302 y 303 del CPP y dicen relación a incompatibilidades como el vínculo de parentesco (cónyuge, conviviente, parientes colaterales hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, pupilo o guardador, adoptante o adoptado) y relación profesional (personas que por su estado, profesión o función legal como el abogado, médico o confesor, tuvieren el deber de guardar el secreto que se les hubiere confiado). Así, tanto vínculos familiares, como vínculos terapéuticos invalidan al profesional en su rol de perito, aunque se contempla la excepción de que el terapeuta sea relevado de su secreto, situación en la cual no debería comparecer como perito aunque sí como testigo y previa autorización de su paciente, persistiendo aún así consideraciones éticas en contra de este tipo de actuaciones.



Rol del perito en el sistema jurídico penal


El perito cumple una labor auxiliar al sistema jurídico. Es auxiliar por tanto no tiene parte en el conflicto y no toma decisiones jurídicas.
La labor de éste es la de explicitar y hacer comprensible una cuestión que de hecho es observable y que representa algo que no es comprensible bajo los criterios de la experiencia y de la lógica de un observador inexperto o del sentido común. Su relación, por tanto, con el sujeto periciado es en gran medida limitada en el tiempo, encuadrada a responder a una solicitud de un Fiscal, juez o defensor y por tanto distinta de los objetivos del sujeto periciado.

Lo anteriormente mencionado hace que el rol de perito sea incompatible con el de terapeuta. El terapeuta busca fundamentalmente la comprensión y la solución de un determinado cuadro psicopatológico, aportando al bienestar del sujeto de atención y respondiendo a su demanda de atención. Es por este motivo que entre ambos roles existen incompatibilidades fundamentales, y que son contempladas en el CPP en sus Artículos 317 y 303. Además hay que considerar que, en caso de que no exista una relevación del secreto por parte de la persona que es sujeto de atención y aún así el profesional declarase sobre hechos que están bajo secreto, se le puede perseguir penalmente por el delito de revelación de secreto profesional.


En consecuencia el rol del perito se circunscribe a dar respuesta a una consulta hecha por un determinado interviniente, aportando explicación y conocimientos técnicos que le permitan al juzgador formarse una opinión sobre un hecho determinado.

Informe pericial psicológico

El informe pericial psicológico alude a la realización de informes que aporten antecedentes relevantes para el jugador acerca de la dimensión psicológica de un sujeto dado. Esta formulación recurre a la idea de que es un experto en el área psíquica quien puede aportar más claridad acerca de cómo se expresan en un determinado individuo un conjunto de variables que pueden explicar un comportamiento observable.

A partir de estos supuestos y con el correr de los años se ha ido decantando en el ámbito pericial ciertos aspectos relevantes a ser informados respecto de las víctimas de un determinado hecho de difícil análisis. Nos referimos en particular a eventos de abuso sexual. Esto debido a que es poco frecuente que se realicen pericias a víctimas de delitos como robos, lesiones, estafas u otros. Esto es así por la particularidad de los delitos sexuales. La conducta sexual es una conducta normal en la esfera conductual del ser humano, sin embargo, se debe tener consideraciones respecto a la evolución de esta conducta en forma paralela al desarrollo psicosexual del individuo. Con esto queremos señalar que hay conductas propias a las distintas etapas del desarrollo y otras que nos son propias o son incomprensibles en caso de presentarse en etapas determinadas. Por ejemplo, uno esperaría que un adolescente presentara una exploración sexual distinta a la de un infante y a la de un adulto. A raíz de estas consideraciones y gracias al aporte de la psicología en el estudio del testimonio de testigos es que se han ido configurando ciertas áreas de evaluación o valoración del peritaje psicológico.

Haciendo una síntesis se puede señalar que los peritajes psicológicos se pueden dividir en tres grandes grupos, a saber, los peritajes de veracidad o credibilidad del testimonio, los peritajes de validez del testimonio y, los peritajes de daño.

Respecto de los peritajes de veracidad del testimonio dicen relación con la valoración de la veracidad, a través de metodologías cualitativas, del testimonio dado por el testigo comparándolo con criterios. Estos criterios incluyen aspectos como: la evaluación de las características individuales del testigo considerando aspectos evolutivos, la evaluación de las posibles motivaciones secundarias para la declaración y, el análisis del contenido de la declaración misma. Respecto del primer nivel de análisis o análisis de las características individuales a la luz del desarrollo evolutivo, para este análisis se requiere un conocimiento acabado de la psicología evolutiva así como de sus postulados y autores más relevantes, lo anterior deberá señalarse en el informe pericial de modo de permitir un análisis crítico de los postulados contenidos en el informe. En cuanto a la valoración de las motivaciones secundarias para realizar una declaración, el profesional debe prestar atención a dinámicas familiares alteradas que promuevan este tipo de situaciones como pueden ser la presencia de una historia de violencia intrafamiliar, la presencia de conflictos intergeneracionales, la existencia de conflictos conyugales con relación a la tutoría o tenencia de los hijos entre otros factores que pueden incidir en la motivación del denunciante. Finalmente en lo relativo al análisis del contenido de la declaración se debe tener presente la coherencia del testimonio con respecto a los hechos que constan en la carpeta de investigación, como son exámenes médicos, declaraciones de otros testigos entre otros. Cabe señalar también que para la evaluación de la validez del testimonio, se han desarrollado metodologías específicas que basan su análisis en la comparación de el testimonio con criterios de validez. Una de las metodologías más conocidas a este respecto es la desarrollada por el psicólogo Max Steller, cuya metodología se conoce como Criteria Based Content Análisis (CBCA). Este tipo de análisis requiere una explicación más profunda que no se realizará en el presente artículo.

En cuanto al análisis de la validez del testimonio prestado por el testigo, existe cierta coincidencia entre los autores en cuanto a que para poder hacer un análisis válido de un testimonio se requiere el cumplimiento de ciertos prerrequisitos. Uno de los factores más discutidos y que más se ha estudiado es el relativo a la independencia u objetividad del perito. A este respecto se hace mención de la necesidad de asegurar que el perito no esté predispuesto o sesgado al momento de realizar el peritaje, factor que se puede controlar a través de la implementación de un peritaje conjunto en el que participen dos o más profesionales, la supervisión del peritaje, la filmación de la totalidad del peritaje, la realización del peritaje en cámara Gesell, el acompañamiento de los protocolos y los resultados de los instrumentos aplicados al informe pericial, entre otras modalidades de control. Por otra parte, y considerando ahora la variable sujeto peritado, se pueden mencionar la consolidación de funciones psíquicas mínimas en cuanto a capacidad cognitiva, capacidad de memoria y, manejo del lenguaje del testigo. Por otra parte se sostiene que en el desarrollo de la evaluación pericial se debe cumplir con ciertas condiciones mínimas, entre las que se consideran, el establecimiento de una relación de confianza, la aplicación de una entrevista semiestructurada o estructurada, la aplicación de instrumentos idóneos y que aporten información validada en la disciplina, además del uso adecuado de ciertas metodologías diagnóstcas. El análisis del conjunto de estos factores permitirá la valoración crítica del proceso pericial.

Respecto del peritaje de Daño Psíquico haremos un análisis más profundo en base a la experiencia y la bibliografía disponible a este respecto.
El daño psíquico corresponde a “…las consecuencias traumáticas que devienen del impacto que produce en la integridad de un individuo un hecho súbito, violento e inesperado; vivenciado como un ataque que desborda la tolerancia del sujeto y sus capacidades de controlar y elaborar psíquicamente el flujo excesivo de excitación que representa la desorganización de sus mecanismos defensivos, derivando en trastornos patológicos por un lapso indeterminado, pudiendo remitirse o no.”2Esta definición nos introduce en la complejidad del concepto de daño a través de un análisis de sus efectos, que como se puede anticipar, son múltiples.
Al referirnos a daño psíquico queremos señalar primero la ocurrencia causal de un detrimento o deterioro cuya causa se encuentra fuera del sujeto u objeto dañado. Considerando la definición anterior y vinculándola al ámbito denominado psíquico, un daño de esta índole correspondería a la presencia en una persona de “...un deterioro, disfunción, disturbio, alteración, trastorno o desarrollo psicogénico o psicorgánico que, afectando sus esferas afectiva y/o intelectiva y/o volitiva, limita su capacidad de goce individual, familiar, laboral, social y/o recreativa”3. La complejidad de la anterior definición hace necesaria algunas aclaraciones. Cuando se hace referencia aun deterioro dado, se remite a una dimensión psicorgánica, o a ciertas funciones psicológicas que requieren de un correlato orgánico para su adecuado operar. Por otra parte cuando se utiliza en concepto de desarrollo, se atribuye una causa tanto psicorgánica como psicógena, o en otras palabras, la etiología y conformación de este deterioro puede encontrarse tanto en una explicación de mecanismos psíquicos como anatomofisiológicos. Cuando se habla de trastorno, debemos recurrir a la definición presente en el CIE-10 o manual internacional de clasificación de enfermedades que señala un trastorno como la presencia de un comportamiento o grupo de síntomas identificables en la práctica clínica que en la mayoría de los casos se acompaña de malestar o interfieren con la actividad normal de la persona.

Ahora bien, esta descripción debe acompañarse de una definición más exhaustiva que permita operar con la conceptualización de una manera práctica. Para ello siguiendo a Castex coincidimos en que elementos constitutivos del daño psíquico son:



  1. Existencia de un Cuadro Psicopatológico: En este sentido el perito debe estar entrenado en psicopatología en general y en diagnóstico en particular. Ambas áreas de conocimiento le permitirán una aproximación para luego llegar a la clasificación semiológica. Se hace necesaria la clasificación pro una cuestión de fondo, esto es, la posibilidad de comparación y de objetivación que requiere una pericia. Para este objeto existen manuales ampliamente conocidos como son el CIE –10 y el DSM –IV. Se debe tener presente que aunque se siga fielmente los procedimientos de entrevista de un determinado manual, no basta el acto clasificatorio de por sí, dado que el cuadro señalado debe ser comprensible a la luz de otros antecedentes conocidos por el perito.

  2. Constatación de la novedad del cuadro observado: Se debe determinar con cierta certeza clínica la ubicación temporal del cuadro especificando probable período de inicio y presencia, remisión parcial o total actual, o agudeza o cronificación del cuadro. Lo anterior permitirá delimitar temporalmente y hacer una valoración pronostica del cuadro. De determinarse la ocurrencia del cuadro anterior a la supuesta causa señalada se estaría frente a un cuadro que no refleja el daño causado.

  3. Limitación del psiquismo: Debe observarse en forma objetiva una disminución en la capacidad de goce de una persona, tanto en un nivel individual, como en el familiar, en el nivel laboral, social y el recreativo. Lo anterior debe estar respaldado tanto por una medida objetiva de la limitación y por una explicación exhaustiva de su expresión particular en el sujeto peritado.

  4. Existencia de un nexo causal entre evento dañoso y secuela: No basta con tener como antecedente la existencia de indicadores objetivos que den cuenta de la ocurrencia de un evento traumático, pues puede caerse en el error de suponer que esta es la causa sin un proceso de constatación respaldado por el análisis psicológico. Esta constatación requiere de consideraciones del curso del cuadro psicopatológico (período de inicio de la patología), consideraciones del nivel de invasividad del evento traumático (profundidad, tipo de vínculo con el perpetrador, entre otros factores). Es en este nivel en el que el perito introduce el factor de certeza o probabilidad de que la ocurrencia del evento traumático haya ocurrido atendiendo a los efectos observados dando cuenta de la consistencia o concordancia ideoafectiva de la sintomatología y el evento vivenciado. En este elemento es crítico el análisis en profundidad de antecedentes que consten en carpeta de investigación, fichas médicas y anamnesis previas a la ocurrencia del evento, ya que este análisis permitirá la valoración en específico de los factores preexistentes, aquellos factores que inciden en forma concurrente y otros que pueden ser posteriores y no necesariamente relacionados al evento traumático.

  5. Irreversibilidad de lo observado: Desde el punto de vista del curso del cuadro se hace necesario constatar su incidencia en el sujeto, dando cuenta de si se trata de un cuadro agudo, transitorio, en evolución, cronificado, en remisión parcial o en remisión total. En este sentido hay quienes sostienen que para que se valore como un real daño psíquico se debe constatar la presencia de sus efectos a lo menos durante dos años. Creo que con esta postura se limita en demasía la posibilidad de dar cuenta de cuadros psicopatológicos que evolucionan mucho mas rápido, por lo que se aceptará su presencia en tanto el cuadro cumpla con los criterios diagnósticos presentes en los manuales descriptivos a este respecto.

  6. Factor agresógeno con entidad suficiente: Este elemento constituyente del daño implica la consideración de el evento traumático en su real dimensión, atendiendo a las especificidades de cada situación traumática (tipo de agresión, vínculo con el sujeto agresor, experiencias previas de victimización, factores protectores, etc.), en el sentido de poner la dimensión objetiva del evento traumático por sobre la dimensión subjetiva del evento en el análisis de sus efectos en el individuo.

En cuanto al contenido de un informe de daño, este debiera incluir aspectos como:



  • Consideraciones evolutivas e interferencia evolutiva: Informar acerca de características evolutivas del sujeto evaluado aportando antecedentes sobre el curso de su desarrollo y los cambios actuales producto de la interferencia del evento dañoso.

  • Evaluación de aspectos cognitivos, emocionales y sociales: Se debe informar la presencia de alteraciones en estas áreas y evaluar en más profundidad cuando se detecte alguna, clarificando el período de inicio o su calidad más estructural. Lo anterior se puede lograr considerando antecedentes aportados por la entrevista con los padres, registros escolares y fichas clínicas de servicios de salud, y comparándolos con la aplicación de instrumentos de screening e instrumentos específicos en caso de detectar alteración en algún área.

  • Presencia de sintomatología propia a cuadros psicopatológicos: Se debe considerar, en caso de que surjan, los indicadores y síntomas, mencionarlos y eventualmente y en caso de que desde un punto de vista clínico se configure un cuadro psicopatológico, se deberá mencionar en las conclusiones.

  • Conclusiones: Se debe señalar en las conclusiones entre otras cosas una síntesis descriptiva de la información aportada por el sujeto periciado haciendo comprensible lo relatado por éste. Por otra parte se deben reseñar los indicadores y síntomas en caso de que existan y dar cuenta de la presencia de un cuadro psicopatológico en caso de que exista especificando el curso y la gravedad de acuerdo a los criterios del DSM IV o del CIE 10. En caso de que sea posible se debe hacer también un pronóstico del cuadro observado. Finalmente pero no por ello menos importante se debe realizar un pronunciamiento acerca de la coherencia ideoafectiva entre el relato realizado y la sintomatología observada.


Consideraciones éticas

La labor del perito se enmarca en una actividad investigativa con seres humanos, por lo que se debe tener presente consideraciones eticas respecto a la intervención.

En primer lugar se debe tener presente que el peritaje debe basarse en el respeto por la persona y la protección de los derechos humanos. En este sentido se prohibe el uso de prácticas que atenten contra la integridad psíquica de una persona, como por ejemplo obligarlo a declarar. En este sentido se debe procurar además informar oportunamente del alcance u objetivo del peritaje, los derechos que le asisten a la víctima en tanto víctima y en tanto testigo, las consecuencias legales del peritaje, los destinatarios o quienes tomarán conocimiento de éste. Especial atención se debe poner en señalar la inobservancia del secreto profesional, ya que por regla general la relación entre psicólogo y sujeto atendido se fundamenta en tal secreto. Las consideraciones anteriores se deben tener presentas a la luz del desarrollo evolutivo del sujeto periciado, ya que en caso de que su etapa evolutiva le dificulte la comprensión del alcance del peritaje, las actividades mencionadas se deberán realizar también respecto del adulto responsable o tutor del niño(a).

Se debe evitar la victimización secundaria, apara ello se debe tener consideraciones especiales en la práctica pericial respecto de niños y respecto de los adultos. Respecto de niños se debe utilizar mecanismos de registro audiovisual de las entrevistas y declaraciones realizadas por el menor de modo de evitar la repetición de entrevistas. También se debe utilizar en tanto estén disponibles medidas como el uso de la cámara Gesel. Por último, se debe evitar la confrontación niño/adulto.




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1“La prueba en el proceso penal oral”, Aguilar, C., 2003, pp. 163.

2 Niños víctimas de delitos sexuales. Verde, C. et al., Anales 1er congreso Iberoamericano de Psicología Jurídica, 1995, Santiago.

3 El daño en psicopsiquiatría forense, Castex, M.N., Ed. Ad – Hoc S.R.L., 2003, Buenos Aires, Argentina., p.p. 36 –37




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