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INFORME DE SEMINARIO: JOSÉ INGENIEROS

La conducta del hombre como todos sabemos, desde tiempos remotos siempre ha preocupado a los estudiosos. La lucha del delito y la preocupación científica de este fueron objetivos que las ciencias normativas trataron alcanzar y se dio durante la antigüedad y la edad media. Tal fue la importancia que se dio a esos problemas que ilustres filósofos de la época dieron su opinión al respecto del problema de los delincuentes y el castigo que a estos se le debieran de aplicar, para mencionar algunos de los filósofos tenemos por ejemplo a HESIODO, PITAGORAS, HERACLICO, PROTAGORAS, SOCRATES, PLATON Y ARISTOTELES. Lo que si falto en esta época fue el sentido científico realista que es un presupuesto para la investigación criminología, por falta de este sentido científico realista no se pudo coleccionar sistemáticamente las experiencias. Solo en el siglo XIX, es aquí que los fenómenos reales entran en investigación, estos fenómenos abarcaban tanto el plano físico y psíquico que están en conexión con el delito. Podemos mencionar como un gran criminólogo a JOSE INGENIEROS, puesto que fue el primero en Hispanoamérica.

A través de la presente se hará entonces, un recorrido histórico sobre el período comprendido entre 1900-1916 porque son las variaciones del paisaje conceptual e institucional, en el encuadre político y social, las que permiten demarcar y diferenciar momentos cruciales en su conformación, en cuanto a las definiciones y las prácticas de la psicología, para poder así contextualizar los grandes aportes a la criminología hechos por el Dr. José Ingenieros en lo que respecta a la criminalidad en la simulación por la lucha en la vida. Para abordarlos se utilizarán dos de sus obras tales como: Simulación en la lucha por la vida (1902) y Criminología” (1913).

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La etapa que se inició en 1880 y se extendió hasta 1916 se caracterizó por profundas transformaciones que sentaron las bases de la Argentina moderna. A este período se lo reconoce por su estilo político (como el régimen conservador y oligárquico); por su vinculación con el mercado externo (como la Argentina agroexportadora) y por los cambios en la composición demográfica (como la época de la inmigración masiva).



En 1880 accedió al poder Julio Argentino Roca, inaugurándose una etapa que pretendió alcanzar la estabilidad institucional y se prolongó hasta 1916. Según las ideas de la época, el desorden político constituía un obstáculo para la expansión económica; el orden se transformó en un requisito indispensable que debía garantizar aquel que gobernara. El presidente Roca, a través del lema Paz y Administración, reflejó estas ideas.

En lo económico, con el modelo agroexportador, la Argentina se insertó en la economía mundial sobre la base de la exportación de productos agropecuarios. La concreción de ese proyecto implicaba la puesta en producción de las tierras fértiles de la Pampa húmeda a través de la llamada “campaña del desierto”, la apertura al capital extranjero, la creación de una infraestructura ferroviaria y portuaria adecuada para la vinculación comercial con el exterior, y la implementación de una política migratoria que facilitara la llegada de mano de obra en abundancia para cubrir el déficit de un país poco poblado. Así, el Estado tuvo un activo papel que abarcó desde la promoción de la inmigración hasta las inversiones ya que forjó una alianza con Gran Bretaña, cuyos capitales participaron de manera privilegiada en el tendido de las vías férreas, pero también en el sistema financiero y en empresas como frigoríficos, aguas corrientes, tranvías, etc. De esta manera es que en parte de la región del Litoral (Entre Ríos, Santa Fe) donde la producción podía trasladarse fácilmente por los ríos, se impulsó el desarrollo de la agricultura en algunos casos por medio de la colonización. En la provincia de Buenos Aires, tras la aparición del frigorífico, se dedica a la explotación del vacuno destinado a la exportación por lo que a partir de la necesidad de pastos artificiales las tierras terminaron entonces destinadas a cereales, forrajes y pastoreo, concretándose la vinculación entre agricultura y ganadería.

Estas transformaciones, centradas en la provincia de Buenos Aires, Santa Fé, Entre Ríos y Córdoba, acentuaron las diferencias con el interior, limitado para incorporarse al nuevo esquema de funcionamiento del mercado mundial. Hubo, sin embargo, algunas excepciones: Tucumán prosperó alrededor de la producción de azúcar y Mendoza a partir de la elaboración de vino. Apuntaladas por el Estado, estas actividades regionales se expandieron abasteciendo a los mercados del litoral.

En dicho período, el régimen conservador significa, en lo político, una democracia de participación fuertemente restringida (el régimen republicano y representativo queda establecido con la Constitución en 1813 sin embargo, ante cada elección se montaba un aparato institucional destinado al fraude electoral). La inmigración, considerada factor de dinamización económica, carece de posibilidades de participación y de una fluida integración laboral, dentro de un panorama de grandes restricciones. A pesar de que la legislación argentina brindaba a los inmigrantes los mismos derechos civiles que a los nativos, les negó participación política. Sin embargo, éstos en un principio no tenían interés en participar políticamente, ya que consideraban que su estado en la Argentina sería transitorio hasta lograr una ganancia suficiente como para regresar. La frustración de este objetivo impulsó a muchos trabajadores inmigrantes a organizarse en las nuevas organizaciones obreras. Las primeras organizaciones obreras nacieron entre 1870 y 1880. Las corrientes principales fueron Anarquista ( quienes sostenían como estrategia la huelga general para obtener la caída del Estado capitalista que colapsaría a causa de la desorganización económica) y Socialista (quienes procuraban la facilitación de la acción política para permitir cambios graduales en las condiciones de vida de los trabajadores), pero a principios del siglo XX surgen corrientes sindicalistas. El anarquismo y el Partido Socialista fueron los principales canales de participación política de los obreros inmigrantes. Las fuerza de adhesión de estas corrientes se basó en las malas condiciones de vivienda de los inmigrantes en la ciudad y de arrendamiento del campo. La reacción del Estado ante estas organizaciones fue la represión, como la Ley de Residencia de 1902, que habilitaba la deportación de extranjeros que “atentasen contra el orden social”. La estrategia del Partido Socialista fue el reformismo que consistía en llevar sus propuestas de mejora de las condiciones laborales y sociales al parlamento.

Acompañada, por lo tanto, en lo social, por los drásticos cambios demográficos de la gran inmigración europea. La nueva realidad del país al iniciarse el siglo XX, mostraba las dimensiones de los cambios: de menos de 2 millones de habitantes censado en 1869 se pasó a casi 8 millones en 1914, con una alta proporción de extranjeros. La tasa media anual del creciiento de la población, fue de 3,4 por ciento, un verdadero récord internacional. En 1889, ingresaron al país 260.909 inmigrantes; en 1896 lo hicieron 135.205, y en 1912 la cantidad fue de 379.117. Así, en 1914, del total de la población, 70% eran argentinos y 30% eran extranjeros. De estos últimos, 12% eran italianos y cerca del 11% eran españoles. Entre 1881 y 1915, la Argentina recibió el 11.6% de la inmigración internacional, superando a países como Australia, Nueva Zelanda, Brasil y Canadá.

El gran crecimiento poblacional urbano provocó una crisis habitacional. Una de las reacciones populares fue la huelga de inquilinos de 1907. A partir de entonces, el Estado tuvo una leve intervención en el problema de la vivienda. Así se sanciona la Ley Nacional de Vivienda, autorizando a la Municipalidad la construcción de viviendas obreras en terrenos fiscales. Una salida al déficit habitacional fueron los conventillos, originados a partir del loteo de las antiguas casas de familias ricas de Buenos Aires que emigraron de la zona Sur de la ciudad ante la epidemia de fiebre amarilla. En cada ambiente de estas casonas vivían diferentes familias obreras.

Fue el auge de las epidemias la que obligó al Estado a implementar una política sanitaria con la prevención de enfermedades infecciosas, con políticas de inspección de las viviendas obreras y la construcción de obras de infraestructura (agua potable, cloacas, etc.) Los trabajadores, se organizaron en mutuales financiadas por los obreros.

En la primera década del siglo XX, la desocupación, los bajos salarios y las largas jornadas laborales impulsaron el desarrollo de luchas obreras. Estas luchas preocuparon a los políticos de la clase dominante, que comenzaron a legislar sobre las condiciones de trabajo.

Afrontar el problema de las poblaciones exige una política institucional, la misma apunta a ordenar la sociedad según criterios de “ingeniería social”. Al compás de la expansión económica y de la inmigración masiva se conformó una sociedad nueva, abierta y flexible, con una clase media numerosa. El Estado fue el responsable del rumbo tomado por la sociedad, a partir de la adopción de un aserie de medidas fundamentales: la Ley de Registro Civil y de Matrimonio Civil; la Ley de Servicio Militar Obligatorio, y la Ley 1420 de enseñanza laica, gratuita y obligatoria. De esta forma se concretó el control directo sobre los ciudadanos y se trató de asegurar la integración de la enorme masa de inmigrantes. La construcción de una identidad nacional fue una operación de envergadura a la vista de la heterogeneidad de los componentes de la sociedad argentina.

La Ley Sáenz Peña, en 1912, anticipa un inminente cambio en la lógica de participación política. Si bien es cierto que el sufragio constituye el mecanismo por excelencia de la representación política, no era tal, ya que el voto no era obligatorio ni secreto; los que iba a votar estaban vinculados a algún caudillo barrial o rural, en las que circulaba dinero, influencias, presiones y cargos públicos. En realidad, los votantes constituían una proporción muy pequeña de ciudadanos. En la ciudad de Buenos Aires se desarrollaron entonces otras maneras de actuar en la escena política, se generaron otros mecanismos de vinculación como la prensa escrita, la actividad asociativa, la cultura de la movilización política (reclamo, petitorio, mitin público o concentración masiva) se instituyeron como instancias de mediación entre el poder político y sectores de la sociedad civil, especialmente entre los que conformaban esa franja heterogénea producto del rápido proceso de modernización.

Ante esta situación de descontento, que perjudicaba los negocios y expandía el temor, es entonces que el presidente electo en 1910, Roque Sáez Peña, promulgó dos años más tarde la ley que lleva su nombre, que instauraba el sufragio universal secreto y obligatoria para los varones sobre la base de padrones elaborados con los registros de matriculación militar. Así, se aseguraba la representación de las minorías. Las primeras elecciones legislativas realizadas en el mismo año depararon una sorpresa para quienes habían llevado a delante la reforma, que lejos de constituir una modesta minoría, el radicalismo se impuso y en los años siguientes, la UCR amplío su base de apoyo e Hipólito Yrigoyen pasó a ser un líder de dimensión nacional Los radicales triunfaron en los comicios de 1916, punto de partida de una nueva etapa. Hipólito Yrigoyen fue entonces el primer presidente elegido por medio del sufragio masculino, obligatorio y secreto.

La universidad, en este momento, es funcional a ese proyecto de estado. Provee, como herramientas conceptuales, precisos diagnósticos que permiten –al diferenciar lo normal de lo patológico, lo atinente a la clínica y o criminológico- la consecuente derivación institucional. En la universidad predomina una concepción de la psicología como ciencia objetiva, positiva, natural y de fundamento fisiológico o neurológico. Se respalda en la validez experimental del laboratorio, en los enfoques patológicos dentro del ámbito clínico y en los genético-funcionales en el área criminológica.

La población es concebida, por el gobierno, como un recurso pasivo y manipulable de la escasa o nula participación política. Dichas características se dan por tanto por la condición de inmigrantes sin derechos políticos, en muchos de los nuevos habitantes, como por las restricciones del sistema imperante en sí mismo; esto genera un tenso clima de lucha por las reivindicaciones sociales y políticas. Las poblaciones se articulan en una racionalidad positiva que, partiendo de la suposición de un sujeto determinado por un orden natural, administra criterios de orden y selección social.

La psicología de clara inspiración biológica –con enfoques objetivos y positivos- resulta funcional a la política de Estado, en tanto sus precisos diagnósticos -en su distinción entre lo sano y lo patológico, lo clínico y lo criminológico- detectan los déficit que impiden la integración laboral, permitiendo una certera derivación institucional (escuelas, hospitales, hospicios, cárceles). A esto apuntan los enfoques patológicos clínicos de la escuela francesa y los genético-funcionales, en criminología, de José Ingenieros para un tratamiento de las disfuncionalidades del sujeto, no ajeno a cierta intención de ordenamiento social al problema de la inmigración, con ausencia explícita de una planificación que oriente la integración económica.

José Ingenieros, Personalidad polifacética. Médico argentino, criminólogo, teórico de la ciencia, sociólogo y psiquiatra, descendiente de inmigrantes italianos. Su nombre original Giusepe Ingegneri. Nació en Palermo (Italia) el 24 de abril de 1877. Murió en Buenos Aires el 31 de octubre de 1925. Fue un importante referente intelectual de su tiempo en los campos de la filosofía -a quien se le deben numerosos trabajos en el campo de la psiquiatría y la criminología y la psicología y un gran divulgador de los más grandes pensadores argentinos.

Estudió Medicina, carrera en la cual tuvo como maestro a José María Ramos Mejía. A la hora de especializarse Ingenieros eligió la psiquiatría y la criminología y se centró fundamentalmente en el estudio de las patologías mentales. En 1899, y aún sin diploma integra las cátedras de Neurología y Medicina Legal, cátedras respectivas de Ramos Mejía y Francisco de Veyga en la Universidad de Buenos Aires. En 1902, funda a instancias y propuesta de De Veyga los Archivos de Criminología, Medicina Legal, Psiquiatría y Ciencias afines, continuidad de una anterior publicación Criminología Moderna, dirigida por Pietro Gori, y de la cuál también participó entre 1898 y 1900. Desde 1896, había ya publicado varios ensayos de Sociología y Antropología Criminal. Su primer artículo llevaba por título “Valor de la psicopatología en la Antropología criminal”. Se recibe de médico en 1900, con su Tesis Simulación en la lucha por la vida

Su tesis, La simulación de la Locura -premiada por la Academia de Medicina de París y ganadora de la Medalla de Oro de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires- fue su carta de presentación como científico descollante. Enseguida fue que obtuvo un importante puesto en la Cátedra de Neurología de Ramos Mejía y también pasó a desempeñarse en el Servicio de Observación de Alienados de la Policía de la Capital. Tenía entonces 23 años y ya era un destacado psiquiatra, sociólogo y criminalista.

Sus trabajos en el ámbito de la psicología -disciplina de la que fue un gran impulsor- comenzaron en 1904, cuando ganó por concurso la suplencia de la Cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Filosofía y Letras.

En 1908 fundó la Sociedad de Psicología de Buenos Aires y dio término a su obra Principios de Psicología que sería el primer sistema completo de enseñanza de esa materia en el país; cuyo primer presidente fue Horacio Piñero y siendo el mismo Presidente entre 1908 y 1911. La Sociedad llega a publicar tres volúmenes de Anales de Psicología, considerándose la primera publicación argentina dedicada enteramente a la Psicología.

Se hizo cargo del Instituto de Criminología de la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires, que concreta su idea de constituir un Gabinete de Psicología Clínica y experimental destinado al estudio del delincuente; fue cuando tuvo la gran oportunidad de llevar a la práctica sus saberes científicos

A partir de esta actividad fue modelando lo que sería sus tres textos principales de este período: Principios de Psicología (1911), Criminología (1913) y Sociología Argentina (1913)

Ciento cuarenta y cuatro obras escritas por los más grandes pensadores argentinos formaron la colección La cultura argentina, esta serie fue editada por Ingenieros, que más o menos al mismo tiempo fundó la Revista de Filosofía, un periódico bimestral guía del pensamiento argentino de la época durante diez años.

Además de su obra clínica y sociológica, Ingenieros fue el responsable de la expresión filosófica más sistemática e importante de toda Latinoamérica, sosteniendo una posición que adhería al positivismo de principios de siglo.  Sus libros han merecido la traducción a varios idiomas lo que convierte a Ingenieros en muy conocido en el exterior. En 1918, fue vicedecano reformista en Filosofía y Letras. En 1919, Siendo aun muy joven se alejó de la vida universitaria, renuncia a sus cargos docentes y se dedica a la actividad política fundando el mensuario Renovación y en el mismo año la Revista de Filosofía. Cuando José Ingenieros murió, en 1925, era uno de los intelectuales de mayor peso en la cultura argentina y latinoamericana.

 La historia del Servicio Penitenciario Federal se construyó a partir del esfuerzo de muchos hombres y mujeres. Desde los inicios de la Colonia y el primer gobierno patrio comenzaron los intentos de organización de los sistemas carcelarios, obedeciendo a las ideologías, costumbres y necesidades de cada época.


En toda historia surgen protagonistas que dan un salto de calidad y acompañan un proceso histórico a partir de la innovación, la inteligencia, de una especial percepción y concreción de teorías que sirven de base a nuevos adelantos. En la nuestra, esas personas fueron: Rómulo Paez, José Ingenieros, Juan José O’Connor y Roberto Pettinato.

Los aportes de José Ingenieros refieren al estudio de los aspectos psicopatológicos y psicogenéticos del delincuente siguiendo las contemporáneas teorías de Lombroso y Ferri. Lombroso escribió la famosísima obra “El hombre delincuente” en el año 1876, dónde establece una relación entre los delincuentes y los animales inferiores y expresa la tesis de que la delincuencia es una cuestión hereditaria. También estableció las características degenerativas de los delincuentes en la relación del peso con la altura, en la capacidad del cráneo y en ciertos detalles externos (mirada extraviada, orejas grandes, labios leporinos, asimetrías); constituyendo la llamada antropología criminal. Lombroso debió ir corrigiendo sus postulados cada cierto tiempo, ante los nuevos hallazgos médicos como así también ante la falta de comprobación de sus propias premisas teóricas. Por su parte Ferri, diputado socialista que adscribió luego al fascismo, se opuso denodadamente a la Escuela Clásica de Derechos Penal refutando la idea central de aquella en sostener el libre albedrío de las personas (por ende del delincuente), al considerar que las personas se hallan condicionadas por distintos factores (físicos y morales) que llevan a que no puedan elegir sus comportamientos libremente, en una suerte de sociologismo criminal. Ingenieros llega a la conclusión que la actividad psíquica constituye un proceso biológico, unitario, pero con tres aspectos funcionales diferenciados: afectividad, inteligencia y voluntad, que pueden ser predominantes o estar equilibrados en cada individuo. Reúne estos conceptos en su libro Criminología (1913). La actuación de Ingenieros en el Instituto Frenopático, sus observaciones clínicas en el Hospital San Roque, su trabajo en el Servicio de Observación de Alienados de la Policía, logran delinear su práctica. Ingenieros encaró como nadie en Argentina la misión que cumplieron los criminólogos en el mundo al deslindar la locura de la delincuencia criminal.

En 1913 aparece la primera edición de su obra “Criminología”, allí señala que el objeto de esta disciplina es el estudio del delincuente, concebido esto como un ser anormal, psíquicamente, y peligroso. Llama a su escuela psicopatológica.

Trata sobre la evolución de las instituciones jurídicas por no existir principios inmutables y absolutos, anteriores a la experiencia.

Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones del medio….la simulación es el medio preferido en la lucha por la vida1.

Considera la criminología como la ciencia del delito concebido como un acto que resulta de un proceso psicológico, en el cual el individuo debe adaptarse a su medio próximo en que los factores biológicos y orgánicos siempre son coexistentes dentro de lo físico enmarcado en lo social. El delito es una transgresión de las limitaciones impuestas por la sociedad al individuo en la lucha por la existencia, en que lesiona directa o indirectamente el ajeno derecho a la vida, cuyas condiciones son establecidas por la ética social y tienden a fijarse en fórmulas jurídicas, variables según las circunstancias de tiempo, modo y lugar referidas al contexto. El concepto ético del bien y el mal, el concepto jurídico de honestidad y delincuencia, no son realidades estables, sino representaciones colectivas incesantemente renovadas.

Los hombres forman su personalidad dentro de la sociedad en que viven; la educación es un proceso continuo de adaptación del individuo a la sociedad. La herencia biológica constituye el temperamento y se traduce por tendencias; la educación constituye la experiencia individual. La personalidad es el resultado de las variaciones de la herencia mediante la educación, y es siempre un producto social; está representada por el carácter y se manifiesta por la conducta.2.
El Derecho penal es una formación sociológica natural; en cada momento de su evolución tiende a reflejar el criterio ético predominante en la sociedad. En él se coordinan, bajo el amparo político del Estado, las funciones defensivas contra los individuos antisociales, cuya conducta compromete la vida o los medios de vida de sus semejantes. Constituye una garantía recíproca para el libre desenvolvimiento de la vida.
La adaptación de la conducta individual al medio social depende del equilibrio entre los elementos constitutivos del carácter. Cuando falta ese equilibrio, la conducta es inadaptada, y el individuo comete actos antisociales. Las diferencias de aptitudes y de educación determinan la desigualdad de los caracteres. La anormalidad del carácter se traduce por la anormalidad de la Conducta3.

Asegura que la legislación penal debido a fundar la pena en la responsabilidad del delincuente, no asegura una eficaz defensa social, resulta peligrosa y motiva errores judiciales porque no ejerce la defensa contra los delincuentes, por lo que son ineficaces ya que los delincuentes más degenerados con estados de son declarados por el Código como irresponsables y libres de penalidad al igual que los delincuentes alienados.

El reconocimiento de la locura como causa de irresponsabilidad y eximente de pena, es el motivo principal de la simulación de la locura, considerada como un recurso defensivo del delincuente en su lucha contra el ambiente jurídico4.

Se impone una reforma penal substantiva del Código Penal que exige una reforma esencial de la ley de procedimientos y la reorganización de los actuales sistemas penitenciarios. La aplicación de criterios científicos al estudio del delito tiende a reemplazar al Derecho Penal clásico por otro fundado en los datos de la criminología. El estudio de las causas determinantes del delito evidencia que junto a los factores sociales y físicos existen siempre factores antropológicos del delito, representados por anormalidades de los delincuentes.

Ingenieros pone el acento en las características psicopatológicas del delincuente, buscando en ella los estigmas de peligrosidad a los efectos de diagnosticarla antes de que esta se exprese a través del delito, es un diagnostico virtual y a futuro a los efectos de prever la conducta del sujeto. Para Ingenieros el delito pasa a segundo plano, lo importante es el autor del mismo, el delincuente, el cual debe ser diagnosticado y clasificado. Continúa y profundiza la teoría de la degeneración de Lombroso, con un programa para el estudio del delito interesado en la simulación de la locura para obtener la irresponsabilidad penal.

De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida5.

Demarca dentro de la criminología tres campos de estudio: la etiología criminal, la clínica criminológica y la terapéutica del delito; con causas internas (endógenas, orgánicas y psíquicas) y externas (mesógenas, medio circundante, los factores sociales) de delito, sus distintas formas y características físico-psíquicas de delincuente, los tratamientos preventivos y las instituciones adecuadas para cada tipo de caso. En base a esto se postula que, del estudio de los fenómenos psicopatológicos humanos y sociales, se desprenden tres líneas: sus causas, sus manifestaciones y su tratamiento; con la idea de que la patología puede ser revertida. Ya no se trata de causas biológicas frente a las cuales no hay solución lo cual no implica dejar de lado los factores biológicos y orgánicos ya que es necesaria su coexistencia. El delincuente puede verse empujado hacia tal condición por el medio social. En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre adapta maneras especiales de simulación y disimulación porque según sus palabras “saber vivir” equivale a “saber simular”; sólo algunos individuos superiores, dotados de especiales condiciones para la lucha pueden imponer su personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para adaptarse. Los hombres, en general se adaptan mejor al medio en que luchan por la vida cuando más desarrollada tienen la aptitud para simular.

Los hombres de carácter luchan intensamente por la vida y están diferenciados de la masa compuesta por los sin carácter. La mayor intensidad en la lucha por la vida implica intensificación de los medios de lucha6.

Postula que la inadaptación social de los actos es el resultado de desequilibrios diversos entre la personalidad y el medio en que actúa; desequilibrios de alguna de las funciones psíquicas que componen el carácter. En los diversos delincuentes se observa un predominio de “deficiencia del sentido moral” (congénita o adquirida), o “trastorno intelectual” o anormalidades de la inhibición volitiva”; donde todas las funciones psíquicas están perturbadas hay un carácter patológico completo o también de tipo combinado en que predominan simultáneamente diversos modos de desequilibrio funcional. De tal forma se comprueba la diversidad humana en cuanto a la constitución fisiológica y psíquica, puesto que no hay individuos cuyas condiciones sean idénticas. La actividad anormal queda entonces definida en términos de acto antisocial, debido al mal funcionamiento de la psiquis. Lo patológico entonces se trata de conductas antisociales, inadaptadas al medio social, de lo que se deduce que el delito es un fenómeno de carácter social.

El “Petiso Orejudo” encuadraba perfectamente en el estereotipo del delincuente de la Criminología Positivista por entonces muy en boga. Cayetano Santos Godino fue detenido en la ciudad de Buenos Aires en el año 1912, autor confeso de 4 homicidios (3 de estos a niños), 7 tentativas de homicidios o lesiones a niños, 7 incendios intencionales, 8 mutilaciones de animales y diversos hurtos. No todos estos hechos pudieron ser comprobados por la policía y los jueces capitalinos. Era un “monstruoso asesino” que percibía un cierto goce sexual ante el sufrimiento y la agonía de los niños a los que mataba.

Cayetano Santos Godino nació el 31 de octubre del año 1896, y según las pericias de la época fue clasificado como débil mental, con insuficiente desarrollo físico, y con una personalidad altamente perturbada y agresiva. Hijo de campesinos pobres provenientes de Calabria, vivió en un conventillo hacinado entre sus numerosos hermanos, y padeció las golpizas de su padre alcohólico: 27 cicatrices en la cabeza daban cuenta de los golpes que le dio su progenitor, y aparentemente otros niños en distintas peleas callejeras. También sufrió una infección intestinal (enteritis) que lo tuvo muy grave en varias ocasiones. A los 12 años de edad sus padres decidieron internarlo en la Colonia Marcos Paz, cansados de sus reiteradas expulsiones de los colegios a los que asistía, lo que lo llevaría a nuevas peleas con los otros niños allí alojados, además de la separación de su familia. Luego de su paso por la Penitenciaria Nacional (lugar en el que mantuvo conducta ejemplar) fue trasladado al mítico penal de Ushuaia, dónde finalmente según las autoridades carcelarias perdió la vida por una hemorragia interna, aunque hay indicios de que fue asesinado por sus propios compañeros, dejando huérfano el bombo de la banda del penal que solía tocar. Fue en el año 1944, Cayetano Santos Godino tenía la edad de 48 años y había pasado encarcelado alrededor de 35, es decir, más de dos tercios de su vida7.

Entre las causas determinantes que llevan a delinquir se pueden encontrar factores individuales y familiares en la reincidencia. La pobreza es un determinante influyente. Cayetano vivió en un conventillo hacinado entre sus numerosos hermanos, y padeció las golpizas de su padre alcohólico, lo cual seguramente le generó sentimientos de venganza, codicia, ira, orgullo que pueden llevar a la violencia; pudiendo de esta forma impactar sobre la conducta del sujeto. Otro causante podría ser una alimentación inadecuada en la etapa de formación que pudiera ocasionar insuficiente desarrollo físico o mental y con una personalidad altamente perturbada y agresiva como bien pudo ser el caso de este individuo. También lo es la falta de educación ya que forma a los sujetos en lo que respecta a la ética y la moral. Así mismo, el ámbito social de un internado o penal a una edad tan temprana tampoco es beneficioso al desarrollo físico-psíquico.

En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre adapta maneras especiales de simulación. La simulación como fenómeno general tiene sus orígenes en mecanismos biológicos antiguos; estas manifestaciones se observan desde especies animales inferiores, representadas por falsas apariencias equivalentes a lo que en el hombre sería el fraude o la simulación, pero utilizado de manera instintiva y natural como rol biológico para preservar la supervivencia, como una variante de la selección natural de las especies, que es el resultado de la lucha por la vida de los más adaptados.

La criminología es la ciencia del delito concebido como un acto que resulta de un proceso psicológico, en el cual el individuo debe adaptarse a su medio próximo social con factores biológicos y orgánicos que son coexistentes; es el delito por lo tanto una transgresión de las limitaciones impuestas por la sociedad al individuo en la lucha por la existencia.

El mundo de la criminología y su investigación es de vital importancia en los tiempos que corren, puesto que nos ayudan a comprender mejor el funcionamiento de la sociedad en la que vivimos y las influencias de nuestra cultura; por lo que se debe analizar la delincuencia desde los diferentes aspectos que la abarcan como: la individualidad, atravesada multicausalmente por factores internos (biológicos y psicológicos) y externos (educación, contexto socio-histórico y económico) puesto que participan a la hora “determinación” de las conductas delictivas mas allá de que se determine alguna lesión física a nivel cerebral, algún rasgo fisiológico o una patología psicológica, no se puede dejar de considerar que el sujeto no es sino en relación con los otros y con el medio físico.

Ya que las condiciones que generan delincuencia es el incumplimiento de las normas, a consecuencia de la industrialización, la urbanización, el incremento de la movilidad física y social y los efectos de las infravivienda, el desempleo, las crisis económicas y las guerras; una prevención efectiva del delito requiere instituciones y programas que aporten guías de actuación y el control realizado, tanto en el plano teórico, como en el que atañe a la tradición, por la familia y por la fuerza de la costumbre social; y, para solucionar el problema de la delincuencia es importante el arresto y condena de los delincuentes a la vez que plantear la alternativa de su reinserción.



BIBLIOGRAFÍA

  • Rossi Lucia A. y colaboradores (2001), Psicología: su inscripción universitaria como profesión. Una historia de discursos y de prácticas”, Buenos aires, Eudeba,



  • María José Billorou, Ana María Rodríguez, Laura Sánchez (2002)” De la oligarquía roquista al peronismo” Sociedad y Estado; Buenos Aires, Eudeba.



  • González Lebrero, Rodolfo (2002) “Sociedad, política y economía en la Argentina contemporánea “, Buenos Aires, Montaldo ediciones



  • Diccionario biográfico de la biblioteca virtual en psicología de la Universidad de Buenos Aires

Disponible en:

http://bvs.psi.uba.ar/php/level.php?lang=es&component=17&item=118

  • Servicio Penitenciario Federal Argentino

Disponible en: http://www.spf.gov.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=27:jose-ingenieros&catid=16:personalidades&Itemid=18

  • Ingenieros, José,(1902) Simulación en la lucha por la vida”, Buenos Aires



  • Ingenieros José, (1913) Criminología” , Madrid , Daniel Jorro Editor



  • Bompadre, Francisco María. El "Petiso Orejudo" y la criminología positivista; en Revista electrónica Derecho Penal Online [en línea].

Disponible en:

http://www.derechopenalonline.com

http://www.derechopenalonline.com/derecho.php?id=15,261,0,0,1,0

  • Daniel Navarro, Psiquiatria y Nazismo, “El positivismo en la Argentina. Primeras publicaciones de criminologia”, Ed. Madres de Plaza, de próxima aparición

Revista electrónica disponible en:

http://psiquiatriaforense.wordpress.com/el-positivismo-en-argentina-las-primeras-publicaciones-de-criminologia/

1 Ingenieros, José,(1902) Simulación en la lucha por la vida”, Buenos Aires


2 Ingenieros, J.(1913); Criminología, Daniel Jorro Editor, Madrid,.

3 Ídem.

4 Ídem..

5 Ingenieros, José,(1902) Simulación en la lucha por la vida”, Buenos Aires


6 Ídem

7 Bompadre, Francisco María. El "Petiso Orejudo" y la criminología positivista; en Revista electrónica Derecho Penal Online [en línea].



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