Informe de ponencia para segundo debate



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INFORME DE PONENCIA PARA SEGUNDO DEBATE

Proyecto de Ley 063 de 2017 cámara “por medio de la cual se garantizan los derechos de la madre, el padre y el hijo o hija que está por nacer en el trabajo de parto, parto y postparto y se dictan otras disposiciones” o “ley de parto humanizado”

Bogotá, D. C., Octubre de 2018


Doctora

María Cristina Soto

Vice Presidenta Comisión Séptima Constitucional

Cámara de Representantes

Ciudad
Señor Presidente, cordial saludo:


En cumplimiento de la designación que nos hiciera la Mesa Directiva de la H. Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, presento informe de ponencia para segundo debate del Proyecto de Ley 063 de 2017 cámara “por medio de la cual se garantizan los derechos de la madre, el padre y el hijo o hija que está por nacer en el trabajo de parto, parto y postparto y se dictan otras disposiciones” o “ley de parto humanizado” en la Secretaría de la Comisión.
Cordialmente,


JAIRO CRISTANCHO TARACHE CARLOS ACOSTA LOZANO

Representante a la Cámara Representante a la Cámara

Coordinador Ponente Ponente


JUAN CARLOS REINALES AGUDELO

Representante a la Cámara

Ponente

I. SOBRE EL PARTO HUMANIZADO
Esta Ley de Parto Digno, Humanizado y Respetado es una iniciativa pendiente para las mujeres que ejercen la maternidad en Colombia. Se hace necesario para todo el territorio nacional establecer los mínimos derechos que deben ser garantizados por el Estado, sus instituciones y la sociedad, para las mujeres en proceso de gestación, parto, postparto, duelo gestacional o perinatal, con fin de garantizar maternidades seguras y satisfactorias, siendo respetuosos de la diversidad cultural de las mujeres que habitan nuestro país, respondiendo al significado social del parto y el nacimiento de acuerdo a las diferentes formas de habitar cada territorio.
Se presenta esta iniciativa como una herramienta jurídica y legal que facilite una adecuada atención en salud y acompañamiento psicosocial para las mujeres gestantes hasta el periodo postparto, sin que esto represente la reproducción de las desigualdades sociales existentes y que además, fortalezcan la relación entre las mujeres en proceso de gestación, parto, postparto, duelo gestacional o perinatal con los agentes de salud que prestan sus servicios a lo largo y ancho de nuestro país, con el fin de mejorar las condiciones en que los recién nacidos y sus madres son atendidos en Colombia.
Esta propuesta se fundamenta en aspectos ya reglamentados en Colombia, como la Ley Estatutaria No. 1751(2015) por medio de la cual se regula el derecho fundamental a la salud, la Política Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (2003), el Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021 (2012), los lineamientos del Ministerio de Salud de Colombia relacionados con la calidad y la humanización en la atención en salud (2015, 2018).
Según la Política Nacional de Salud Sexual y Reproductiva para Colombia (2003), la salud sexual y reproductiva se comprende como “un estado general de bienestar físico, mental y social, y no a la mera ausencia de enfermedades o dolencias en todos los aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción”. Desde esta perspectiva los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos 1.

Dicha perspectiva se ratifica desde el Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021 (2012) que en su “dimensión sexualidad, derechos sexuales y reproductivos”, plantea desde el componente “Prevención y atención integral en Salud Sexual y Reproductiva desde un enfoque de derechos” los objetivos de “Garantizar el nivel


más alto de la Salud Sexual y Reproductiva a través de la prevención y atención integral, humanizada y de calidad, desde los enfoques de derechos, de género y diferencial, por medio de la articulación de los diferentes sectores que inciden en los determinantes sociales relacionados con los derechos sexuales y reproductivos y desarrollar e implementar estrategias para garantizar el acceso a la atención preconcepcional, prenatal, del parto y del postparto, por personal calificado, que favorezca la detección precoz de los riesgos y la atención oportuna, en el marco del sistema obligatorio de garantía de la calidad y estrategias de atención primaria en salud”.2
De tal manera que esta ley se armoniza y respalda la apuesta que como país ha hecho Colombia para incidir positivamente en la salud materno perinatal desde la garantía de los derechos sexuales y reproductivos; derechos que trascienden la prestación de los servicios de salud como únicos responsables del cuidado de los procesos vitales de embarazo, parto, posparto y lactancia, comprometiendo a otros actores sectoriales, transectoriales y comunitarios en el abordaje integral de estas etapas.
En el Plan Decenal de Salud Pública se promueve igualmente la “Política Nacional de Humanización de los Servicios de Salud” la cual “implica incorporar los enfoques de derechos, de género y diferencial, y estrategias dirigidas a fortalecer el acompañamiento de la pareja o un integrante de su red social de apoyo durante el proceso de gestación, parto y puerperio”. Así mismo es relevante fomentar el “empoderamiento de los grupos, organizaciones y redes en el ejercicio y exigibilidad de los derechos sexuales y reproductivos, así como en su participación social y política en los diferentes espacios de toma de decisión, para ejercer la veeduría y control sobre las políticas públicas y los recursos públicos que garanticen el ejercicio de dichos derechos”. Por último, se requiere fortalecer las instituciones y el “desarrollo de capacidades del talento humano para la atención integral y de calidad de la mujer” durante el proceso de gestación, parto y postparto 3
Según el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia (2015) la humanización es una dimensión fundamental para mejorar la calidad en la atención en salud. En este sentido se define humanización como “la condición esencial que garantiza que los servicios de detección temprana y protección específica dados a las mujeres gestantes” se fundamenten en el “respeto a la dignidad y condición humana de sus creencias, costumbres, credo, raza y todo aquello que hace al ser humano único e irrepetible” 4
Según el LINEAMIENTO TÉCNICO Y OPERATIVO DE LA RUTA INTEGRAL DE ATENCIÓN EN SALUD MATERNO PERINATAL del Ministerio de Salud y Protección Social (2018) se reconoce a las mujeres en edad fértil como sujetos de la atención en salud, en el marco de la garantía de los derechos consagrados en los tratados internacionales de derechos humanos, específicamente encaminados a proteger la salud y garantizar el derecho a una vida libre de violencias. Por ello insta a los prestadores de los servicios de salud para que no incurran en conductas que configuren violencia contra la mujer, “ello implica erradicar conductas institucionales como el trato indigno, violencia psicológica, omisión en la atención, negligencia, discriminación por razones de género, clase social, etnia, discapacidad u otra condición o situación” y centra sus lineamientos en organizar la gestión y la prestación de los servicios en una lógica centrada en las gestantes y sus familias5
Según la Ley Estatutaria de la salud 1751 (2015) el derecho a la salud es un derecho fundamental por lo cual el Estado tiene el deber de adoptar medidas políticas para “asegurar la igualdad de trato y oportunidades en el acceso” a las actividades realizadas en los servicios de salud. Lo anterior implica cumplir con el mandato constitucional sobre la prestación de un servicio de salud público “esencial obligatorio, que se ejecuta bajo la indelegable dirección, supervisión, organización, regulación, coordinación y control del Estado” 6
La garantía del Derecho a la Salud en el marco de las consideraciones objeto de este proyecto, parte de comprender que la gestación, parto y postparto son

considerados como eventos de transición del estatus social de la mujer (Truissi, Argpte, Bejarano, Cárdenas y Rodríguez, 2004)7; proceso en el que se evidencia

una sobrecarga emocional sobre la psiquis materna en estos periodos (Piccinini, de Cássia, Schneider y Marin, 2009)8.
El significado del parto está directamente relacionado con las condiciones socioeconómicas, el nivel educativo y el apoyo familiar recibido (Cáceres, 2012)9, las creencias, los valores culturales, los diferentes estilos de vida y el parentesco del acompañante de la mujer en el periodo postparto son factores altamente influyentes en la vivencia del parto (Prieto y Ruiz, 2013)10. El apoyo emocional y familiar es un asunto crucial en el momento del parto (Piccinini et al., 2009)11.
Los cambios generados en estos procesos atraviesan la sexualidad, de hecho la gestación, el parto y el postparto son considerados como eventos que hacen parte de ella (Salim et. al., 2010)12. El miedo primal en relación al parto, el desconocimiento y la sobredimensión otorgada al dolor en el parto influyen directamente en la forma como se experimenta el proceso perinatal (Tabek, 2014)13.

El postparto, así como la gestación y el parto, son considerados socialmente como eventos de transición del estatus social de la mujer, y se ha visto que en diferentes


culturas conlleva un rito apoyado por una mujer de la familia o un agente de salud que procura ciertas pautas de cuidado hacia la mujer que se encuentra en un periodo de labilidad, garantizando el estado físico y mental a futuro (Trussi et. al., 2004).
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el “parto es un proceso fisiológico que se puede llevar a cabo sin complicaciones para la mayoría de las mujeres y los bebés”, sin embargo, “en las últimas dos décadas, se ha producido un aumento considerable en la aplicación de diversas prácticas de trabajo de parto que permiten iniciar, acelerar, terminar, regular o vigilar el proceso fisiológico de dicho proceso con el fin de mejorar los resultados tanto para las mujeres como para los bebés. Esta medicalización creciente de los procesos de parto tiende a debilitar la capacidad de la mujer de dar a luz y afecta de manera negativa su experiencia de parto. Además, el mayor uso de intervenciones en el trabajo de parto sin indicaciones claras continúa ampliando la brecha sanitaria en cuanto a la equidad entre entornos con muchos recursos y aquellos con pocos recursos”14
Es más humana la atención del parto si se le pide la opinión a la mujer en trabajo de parto en los aspectos que no interfieran en la calidad técnica de la atención como el uso de medicamentos, la adopción obligatoria de una posición, o la participación de algún familiar, así se modificaría la “cosificación” de la mujer en manos del personal que le atiende (Darras y Jiménez, 1992)15; se ha encontrado que el apoyo emocional y físico reduce significativamente la duración del parto y disminuye la necesidad de intervención médica e instrumentalizada generando un impacto positivo en el postparto por cuenta de la disminución de los síntomas asociados a depresión, el aumento de los niveles de autoestima, el establecimiento y mantenimiento de la lactancia materna exclusiva y una sensibilidad intensificada por parte de la madre hacia las necesidades de su bebé (Scott, Klaus y Klaus, 1999)16.
En ese sentido la Organización Mundial de la Salud, (201517, 201818 ) usando la investigación científica y las prácticas en salud basadas en evidencia (recomendaciones GRADE), estipula que existen prácticas medicalizadas que no muestran evidencia científica y que afectan los derechos sexuales y reproductivos de la mujeres en embarazo, parto y postparto. Cuando la salud de la mujer y la del feto o recién nacido no están comprometidas, estas prácticas institucionales no están recomendadas:


  • Negar el movimiento de la mujer en el trabajo de parto y limitar este trabajo a la cama.

  • Usar la monitoria fetal de manera permanente sin diagnóstico de enfermedad en el feto.

  • No ofrecer alimentos y líquidos durante el trabajo de parto.

  • No ofrecer la posibilidad de acompañamiento por una persona elegida por la mujer.

  • Realizar inducción artificial del trabajo de parto.

  • Colocar analgesia peridural cuando la mujer no la ha solicitado por dolor.

  • Realizar rotura de membranas uterinas de manera artificial (amniotomía).

  • Realizar episiotomía rutinaria.

  • Parto en posición horizontal o de litotomía sin facilitar las necesidades de la mujer en este momento.

  • Limitar los tiempos naturales del trabajo de parto cuando la mujer y el feto presenten una adecuada salud.

  • Hacer tactos vaginales de rutina por horarios pre establecidos y sin el consentimiento de la mujer.

  • Presión física por parte del personal de salud en el fondo del útero (maniobra de Kristeller).

  • Controlar, dirigir, presionar el pujo de la mujer en la fase expulsiva del parto, sobre todo cuando ella no tiene anestesia peridural, ignorando el proceso fisiológico en este momento.

  • Usar fórceps solo por profilaxis o prevención.

  • Después del nacimiento cortar inmediatamente el cordón umbilical sin esperar a que deje de pulsar lo cual afecta la salud del recién nacido.

  • Separar a la mujer del recién nacido después del nacimiento ignorando la importancia del contacto piel contra piel y la lactancia materna temprana en la primera hora de vida.

  • Dar fórmula láctea al recién nacido cuando no sea necesario médicamente y sin el consentimiento de la mujer.

La mayoría de las anteriores prácticas medicalizadas se continúan realizando en Colombia como lo muestran varias investigaciones realizadas en nuestro país desde diferentes ámbitos académicos y científicos. Entre ellos vale la pena resaltar los trabajos realizados por la Maestría en Estudios de Género y Estudios Interculturales de la Universidad Nacional19, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Javeriana20 la Facultad de Ciencias de la Salud, Programa de Enfermería de la Universidad del Cauca21 y la Facultad de Enfermería22 y el Postgrado de Obstetricia de la Universidad de Antioquia23.


Esta problemática evidencia igualmente tensiones en las relaciones de las mujeres gestantes y en trabajo de parto con las instituciones y los agentes de salud, lo que visibiliza situaciones de maltrato emocional y abuso de medicalización en ciudades como Bogotá y Cartagena24, así mismo, se evidencia insatisfacción de las mujeres que hicieron parte de estas investigaciones a causa de los efectos de estas experiencias, sobre su salud o la de sus hijos recién nacidos.
En Colombia se ha evidenciado una excesiva medicalización y patologización de los embarazos y los partos, que va en aumento en el país. Según cifras del DANE25, en el año 2016, la cesárea alcanzó el 45% de los nacimientos en todo el territorio nacional. En los departamentos de Atlántico (68%), Bolívar (60%), Cesar (59%), Córdoba (67%), La Guajira (50%), Magdalena (64%), Nariño (52%), Norte de Santander (53%), Santander (53%), Sucre (73%) y San Andrés (76%), los nacimientos tipo cesáreas superaron el número los nacimientos espontáneos.
Las anteriores son cifras preocupantes y lejanas a las recomendaciones que ha realizado la OMS26, pues “a nivel de población las tasas de cesárea superiores al 10% no están asociadas con una reducción en las tasas de mortalidad materna y neonatal” y “las cesáreas pueden provocar complicaciones y discapacidades significativas, a veces permanentes o incluso la muerte”.
Lo anterior se relaciona con la propuesta de Michel Odent, obstetra e investigador reconocido a nivel nacional e internacional, precursor del parto humanizado y quien hace énfasis en la necesidad de disminuir el índice de cesáreas innecesarias pues este es un procedimiento quirúrgico invasivo que tiene efectos secundarios a corto y largo plazo y por lo tanto solo se debe usar para salvar la vida de la mujer y el feto. Según Michel Odent es fundamental promover el parto natural y fisiológico cuando la madre y el feto o recién nacido presenten una adecuada salud. 27
Referente al parto fisiológico Michel Odent argumenta que “ el proceso de parto es un proceso involuntario” que “implica la actividad de estructuras cerebrales arcaicas. Un proceso involuntario no se puede ayudar” pues esto puede “perturbar” y bloquear el proceso. “Esto nos lleva a pensar que las mujeres en trabajo de parto no necesitan ayuda activa directa. Necesitan sobre todo, la protección contra cualquier factor que pueda incrementar los niveles de adrenalina o estimular el neocórtex”28.
Michel Odent identifica en su práctica médica que la medicalización puede tener consecuencias cuando no es necesaria, la posición de este investigador está
basada en los conocimientos de la neurofisiología del parto que fundamentan los riesgos de las cesáreas programadas sin que la salud de la mujer y el feto estén en riesgo. Al respecto dice: “Cuando una cesárea prematura ha sido programada, no existe garantía de que el bebé - en especial sus pulmones- esté perfectamente maduros” pues el binomio madre hijo produce hormonas naturales “asociadas con el progreso del parto” que “contribuyen a alcanzar la maduración de los pulmones. Por lo general, una cesárea programada implica que el feto no ha participado en la iniciación del parto. También implica que el feto no ha tenido la oportunidad de poner en práctica su sistema de hormonas de estrés. Las dificultades en la lactancia materna son más probables después de una cesárea programada. Además, las oportunidades de un parto vaginal exitoso después de una cesárea son mejores en el caso de una cesárea no programada”29.
La preparación al parto debe ser con información dada durante todo el periodo de gestación (Darras y Jiménez, 1992)30, pues las mujeres tienen la necesidad de ejercer poder decisorio sobre la manera como quieren vivir el momento del trabajo de parto y parto, para disminuir su ansiedad (Santos, Barros y Menezes, 2012)31, esto incluiría, además de los cursos sobre los aspectos físicos y fisiológicos del embarazo que permiten la autoafirmación de la mujer como sujeto activo y actriz principal del proceso, la percepción positiva del parto mismo (Sort, Beltrán y Mens, 2010)32, e información sobre formas de asistencia humanizada, pues cuando la información no se ofrece, la autonomía de la mujer se ve restringida, especialmente en los momentos de trabajo de parto, parto y amamantamiento (Santos et al., 2012).
Esta iniciativa busca no solo reconocer la diversidad étnica, sino también contribuir a la operativización de las adecuaciones culturales de los servicios de salud, particularmente en la atención del embarazo, parto y post parto, de tal manera que se favorezcan los diálogos de saberes entre el sistema de salud y el sistema médico tradicional, buscando incidir positivamente en los indicadores de mortalidad materna y perinatal de los grupos étnicos minoritarios, disminuir las tensiones entre los sistemas médicos, garantizar el derecho a la salud para los grupos étnicos
minoritarios desde su atributo de aceptabilidad; entre otros, considerando que “la operación del enfoque diferencial constituye una estrategia central para lograr las garantías del derecho a la salud y los derechos en salud sexual y reproductiva. Las instituciones del Sistema General de Seguridad Social en Salud deberán brindar los espacios formación y capacitación de sus funcionarios en el manejo de este.

Se recomienda contar con las organizaciones de los respectivos pueblos indígenas para el desarrollo de los procesos formativos a los funcionarios”33.


Al respecto existe un marco jurídico nacional e internacional que “reconocen la necesidad de implementar acciones afirmativas, dada la existencia de grupos poblacionales que por situaciones específicas de vulnerabilidad, por desigualdades en la estructura social, mayores posibilidades de enfrentarse a riesgos y la imposibilidad de autosostenerse requieren protección diferencial”34. De tal manera los modelos de atención para el cuidado materno perinatal de las minorías étnicas en Colombia, deben reconocer que en estos procesos la pareja, la red familiar y sus sabedores ancestrales cumplen un papel fundamental en la prevención e intervención de riesgos biopsicosociales, cumpliendo un rol relevante en la referenciación desde el ámbito comunitario35.
Teniendo en cuenta lo anterior se evidencian la necesidad urgente de implementar políticas públicas encaminadas a: garantizar un trato humano, con respeto y dignidad para todas las mujeres; privilegiar la fisiología natural del proceso de gestación, parto, postparto y lactancia materna; garantizar el derecho de recibir acompañamiento que la mujer elija como el más idóneo para ella; proporcionar método farmacológicos y no farmacológicos basadas en la evidencia científica
actualizada para el alivio el dolor y/o la ansiedad; evitar la utilización de prácticas y procedimientos potencialmente perjudiciales al ser implementados de manera rutinaria sin justificación médica; proveer cuidados que sean parte de una constante colaboración interdisciplinaria entre los agentes de salud, instituciones y el estado; que los servicios que presten atención humanizada y respetada estén ampliamente financiados, equipados, accesibles para todas las mujeres36.
Desde la Federación Colombiana de Obstetricia y Ginecología la anterior problemática ha sido reconocida 37 y desde este gremio también se promueve la importancia de un parto humanizado y respetado. Al respecto un artículo38, publicado por la Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología (Cáceres-Manrique and Nieves-Cuervo 2017), la atención humanizada del parto (AHP) comprende el cuidado de la gestante a partir de la observación de una serie de atributos con el fin de permitirle la vivencia satisfactoria del trabajo de parto y el parto. Entre dichos atributos se cuentan: respetar la fisiología del parto; intervenir sólo lo necesario; identificar, comprender y respetar los aspectos socioculturales de la gestante; brindarle apoyo emocional; respetar su poder de decisión y garantizar su autonomía y privacidad, protegiendo siempre la vida, integridad y salud de la mujer y el recién nacido, con la más actualizada medicina basada en la evidencia científica y humanística.
Por su parte la Organización Colegiada de Enfermería considera que “El nacimiento es un momento crucial para la vida de todo ser humano y tanto el embarazo, el trabajo del parto, el parto y el puerperio son decisivos para el desarrollo emocional, intelectual y social del niño, con una influencia central de la madre o familiar significativo; generar un ambiente respetuoso, cálido, seguro y sobre todo que garantice los derechos humanos de la mujer; sienta sin duda las bases para la construcción de una nueva sociedad que acaricia la esperanza de un país en paz”39.
Se espera que esta ley contribuya a disminuir las inequidades sociales en torno al acceso a los servicios de salud de calidad y a la garantía de los derechos humanos de las mujeres y de las redes sociales que apoyan a la mujer. Se espera que sea una base para redireccionar los servicios de salud y la pronta adaptación de los protocolos de atención de acuerdo a las últimas recomendaciones que sobre el tema ha realizado la Organización Mundial de la Salud.

II. TRÁMITE LEGISLATIVO

Consideramos importante resaltar, que esta iniciativa se ha presentado en varias oportunidades ante el Congreso de la República, consultada la base de datos del buscador legislativo de la Cámara de representantes se evidencia que:




  1. Fue radicado ante el Senado de la República en la legislatura 2012-2013, alcanzando solo tres debates de los cuatro reglamentarios por la ley 5 de 1992.

  2. En la legislatura 2016-2017, la entonces Representante a la Cámara Clara Rojas, radica la iniciativa en marzo de 2017, la cual fue archivado por no alcanzar primer debate.

  3. En la legislatura 2017-2018, la entonces Representante a la Cámara Clara Rojas, nuevamente radica la iniciativa, la cual fue aprobada en primer debate el 17 de mayo de 2018, y continua su trámite en la legislatura 2018-2019.

El presente proyecto que hoy se pone a consideración de la Plenaria de la Cámara de Representantes, es de origen parlamentario; fue radicado por la Ex Representante a la Cámara Clara Leticia Rojas, publicado en la Gaceta del Congreso número 664 del 2017 y aprobado en Comisión Séptima el 17 de mayo de 2018.


El día 2 de agosto de 2018, mediante oficio de la secretaria de la Comisión se nos informa de la designación como ponentes del proyecto a los Honorables
Representantes, Jairo Cristancho Tarache, Juan Carlos Reinales Agudelo y Carlos Eduardo Acosta Lozano, fijándonos un plazo de quince (15) días para rendir informe de ponencia, términos que fueron suspendidos a solitud de los ponentes, pues debido a la complejidad del tema se solicita a la Comisión realizar una Audiencia Pública con el fin de escuchar todos los actores involucrados y especialistas en el tema de Parto Humanizado.
La audiencia se realizó el día 22 de agosto y participaron como invitados, el Ministerio de Salud y Protección Social, la Federación Colombiana de Obstetricia y Ginecología, PROFAMILIA, las universidades Nacional, de la Sabana y organizaciones sociales que expusieron sus diversos puntos de vistas y recomendaciones ante los ponentes.
El Ministerio de Salud y Protección Social, manifiesta su apoyo a la iniciativa, pero aclara que lo que el proyecto busca actualmente está reglamentado por la Guía de atención materna expedida por la entidad.
Tanto la universidad Nacional, como PROFAMILIA, proponen tener en cuenta el carácter natural del parto, el contexto del embarazo y todos los determinantes de mortalidad para el análisis de la iniciativa.
Las organizaciones de partería, proponen el respeto por las tradiciones de cada cultura, hacen un llamado a la búsqueda por la simetría del Sistema de Salud pues actualmente es desigual.
La organización de doulas hace un llamado al buen trato, y al acompañamiento emocional de la mujer materna.
A continuación, se resumen las propuestas modificatorias al articulado realizadas por los participantes.



Texto definitivo primer debate

Propuesta Instituto de la Familia

Propuesta Vida por Colombia

Título: “POR MEDIO DE LA CUAL SE ESTABLECEN LOS DERECHOS DE LA MUJER EN TRABAJO DE PARTO, PARTO Y POSTPARTO Y SE DICTAN OTRAS DISPOSICIONES” O ¨LEY DE PARTO HUMANIZADO¨


Título: “POR MEDIO DE LA CUAL SE RECONOCEN LOS DERECHOS DE LA MADRE, EL PADRE Y EL HIJO O HIJA QUE ESTA POR NACER EN EL TRABAJO DE PARTO, PARTO Y POSTPARTO Y SE DICTAN OTRAS DISPOSICIONES” O “LEY DE PARTO HUMANIZADO”




Artículo 1°. Objeto de la ley. La presente ley tiene por objeto garantizar el derecho como madre a vivir el trabajo de parto, parto y posparto con libertad de decisión, consciencia y respeto, así como los derechos de los recién nacidos.


Artículo 1°. Objeto de la ley. La presente ley tiene por objeto garantizar el derecho de la madre, el padre y el hijo o hija que está por nacer a vivir el trabajo de parto con libertad de decisión, conciencia y respeto.




Artículo 2º. Ámbito de aplicación. La presente ley regirá para todo el Sistema General de Seguridad Social en salud-SGSSS, a las Empresas Promotoras de Salud (EPS), a las Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS), a las Empresas Sociales del Estado del nivel central o descentralizado, a los hospitales públicos o privados y a las entidades responsables de la prestación del servicio de seguridad social en salud de los regímenes especiales, tanto a los afiliados del régimen contributivo como subsidiado.


Artículo 2°. La presente ley regirá para todo ser humano, sea madre, hija o hijo desde la concepción, durante la el embarazo, trabajo de parto, parto y postparto, en el lugar y circunstancias en que esté en el territorio nacional incluyendo el Sistema General de Seguridad Social en salud-SGSSS, a las Empresas Promotoras de Salud (EPS), a las Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS), a las Empresas Sociales del Estado del nivel central o descentralizado, a los hospitales públicos o privados y a las entidades responsables de la prestación del servicio de seguridad social en salud de los regímenes especiales, tanto a los afiliados del régimen contributivo como subsidiado.





Artículo 3º. Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, tiene los siguientes derechos:


  1. Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la madre o de la persona por nacer.




  1. A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.




  1. A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas.




  1. A ser informada sobre el riesgo materno y perinatal derivado del embarazo y las posibles complicaciones durante el proceso del parto, de cualquier tipo de procedimiento, pronóstico y atención del recién nacido; con el fin de que pueda optar libremente cuando existen diferentes alternativas.




  1. A ser tratada con respeto, de manera individual y protegiendo su derecho a la intimidad y confidencialidad.

  2. A ser considerada, en su situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.




  1. A recibir atención integral, adecuada, oportuna y eficiente, de conformidad con sus costumbres, valores y creencias.




  1. A recibir asistencia psicosocial cuando así lo requiera.




  1. A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.




  1. A estar acompañada, por un familiar o una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto. Bajo ninguna circunstancia se podrá cobrar para hacer uso de este derecho.




  1. A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.




  1. A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.




  1. A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.




  1. A recibir información después del embarazo sobre los diferentes métodos de planificación familiar que estén acordes a su condición clínica.




  1. A recibir, según el caso y de acuerdo a las posibilidades de existencia del recurso, analgesia o anestesia obstétrica adecuadamente aplicada por un Médico Especialista Anestesiólogo para buscar una maternidad segura, feliz, no traumática ni para la madre ni para el recién nacido.




  1. A que, a partir de la semana 32 de gestación, los controles prenatales sean realizados en el sitio donde se atenderá el parto, a fin de obtener el reconocimiento y adaptación a la institución médica.




  1. A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.







Sugerir la aclaración del párrafo final del literal “c” del artículo 3 del texto del proyecto de ley 063 de 2017 “ley de parto humanizado”, que dice “con el fin de que pueda optar libremente cuando existen diferentes alternativas” refiriéndose a la opción de la mujer en el caso del parto y embarazo, es una frase ambigua y que da lugar a múltiples interpretaciones, entre ellas la acción inconstitucional de abortar. Por ello se hace necesario que se suprima este párrafo.
A ser informados sobre las distintos intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante el embarazo, el trabajo de parto y el postparto.

Artículo 4º. Todo recién nacido (a) tiene derecho:


  1. A ser tratado con respeto y dignidad.




  1. A ser inscrito en el Registro Civil de Nacimiento y afiliado al Sistema de Seguridad Social en Salud.




  1. A recibir los cuidados y tratamientos necesarios, acordes con su estado de salud y en consideración a la supremacía de sus derechos fundamentales.




  1. A tener a su lado a su madre durante la permanencia en la institución médica, siempre que el recién nacido o la madre no requiera de cuidados especiales.

  2. A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.













Artículos nuevos:
Artículo 5°. Las decisiones que se relacionen con el derecho de cada ser humano al reconocimiento, sin discriminación o exclusión alguna, de su integridad, salud, vida y pleno desarrollo integral, incluyente y sostenible, y de cada uno de todos los miembros de su familia nuclear de los que es más directamente responsable serán siempre acordes con que:
a. El genoma humano es la base de la unidad fundamental de todos los miembros de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad intrínseca y su diversidad.

b. Cada individuo tiene derecho al respeto de su dignidad y derechos, cualesquiera que sean sus características genéticas. Esta dignidad impone que no se reduzca a los individuos a sus características genéticas y que se respete el carácter único de cada uno y su diversidad.



c. Nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas, cuyo objeto o efecto sería atentar contra sus derechos humanos y libertades fundamentales y el reconocimiento de su dignidad.
PARAGRAFO: Estos literales, correspondientes a los Artículos 1, 2 y 6 la Declaración Universal del Genoma Humano y los Derechos Humanos, serán interpretados según los considerandos de la misma Declaración y teniendo en cuenta que ninguna disposición de la presente Ley podrá interpretarse como si confiriera al Estado, a un grupo o un individuo, un derecho cualquiera a ejercer una actividad o a realizar un acto que vaya en contra de los derechos humanos y las libertades fundamentales de cualquier ser humano, de modo independiente a las etapas y circunstancias de su ciclo vital que inicia con la concepción y termina con la muerte natural.
Artículo 6°. Se prohíbe toda conducta que atente contra los derechos humanos fundamentales a la integridad, salud y a la vida, de cada uno de todos los seres humanos durante el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto.
Artículo 7°. El Estado garantiza, que los contenidos de educación en sexualidad y afectividad, desde Preescolar hasta Doctorado inclusive, se actualicen al menos cada año, al ritmo de los mejores y más recientes resultados de la investigación humanística, científica y social, haciendo énfasis en que, por su igual dignidad intrínseca deducida de la perfección de ser miembro de la familia humana, cada ser humano es propietario de su derecho fundamental a su integridad, salud y vida, y a ser acogido, ayudado y amado, durante su ciclo vital completo, desde su concepción hasta su fin natural.
Artículo 8°. El Estado delegará en las instituciones nacionales educativas, lideradas por las universidades como centros actualizados de producción, enseñanza y socialización del conocimiento, la investigación humanística, científica y social, relacionada con la educación y atención en sexualidad y afectividad, para que sus resultados y respectivas aplicaciones garanticen el ejercicio del respeto incondicional y la promoción del pleno desarrollo integral, incluyente y sostenible, de cada uno de todos los seres humanos dentro del territorio nacional, durante su ciclo vital completo.
Artículo 9°. Por los efectos del aborto, cada vez más evidenciados por la investigación científica, que son mortales para los hijos durante el embarazo, el trabajo de parto, parto y nacimiento –por ejemplo, con el aborto por nacimiento parcial y el infanticidio–, y lesivos física y psíquicamente, para la salud y para la vida de las mujeres, se prohíbe el aborto directamente procurado como alternativa que no es terapéutica sino lesiva para salud y la vida de las mujeres y sus hijos, y que afecta negativamente las relaciones entre los miembros de la familia como unidad básica de la sociedad, y a la sociedad misma.
Artículo 10°. El Estado promoverá especiales facilidades para ampliar el número de profesionales altamente preparados en medicina embrionaria y fetal, y en naprotecnología, con el fin de aliviar y paliar, las enfermedades propias de las etapas de crecimiento y desarrollo embrionario y fetal, y las del embarazo de la mujer.

Artículos nuevos:
Artículo 5°. establezca la protección especial de las mujeres menores de edad en estado de embarazo, para obtener la especial atención integral y gratuita durante su periodo de gestación, parto y lactancia, así como las terapias físicas, sicológicas y espirituales que ella requiera, su bebé y su entorno familiar e integración a su medio ambiente social y cultural.
Artículo 6.° la misma entidad de salud que atendió el parto o la que elija la madre, realice el seguimiento, acompañamiento y atención médica, nutricional, psicológica y espiritual para las madres e hijos durante los primeros 5 años de vida, así como proveer a las mujeres de estratos 0, 1, 2 y 3 durante la atención del parto, los implementos básicos tales como una pijama, toallas higiénicas y papel higiénico.


Artículo 5º. El incumplimiento de las disposiciones de la presente ley por parte de los profesionales de la salud, sus colaboradores o de las instituciones en que éstos presten servicios, será considerado como falta a los fines sancionatorios, sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal que pudiere corresponder.








Artículo 6º. La presente ley rige a partir de publicación.










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