Indice primera parte. El análisis funcional de los deportes como base del trabajo psicológico



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Refuerzo


positivo

Castigo


positivo
Recompensa Estímulo Aversivo

Presentación


Castigo



negativo

Refuerzo negativo


Retirada


Gráfica 5.1. Diferenciación de los diferentes tipos de castigos y de refuerzos en función de la aplicación/retirada de estímulos aversivos/apetitivos.
Como se puede apreciar en la gráfica superior, las diferencias principales serían:


  • El refuerzo negativo, como ocurre con el positivo, se aplica para aumentar la probabilidad de que ocurran esas conductas que se refuerzan, mientras que el castigo se aplica para disminuir la probabilidad de que vuelvan a ocurrir esas conductas que se castigan.




  • El refuerzo negativo se ofrece cuando el deportista emite una respuesta correcta, mientras que el castigo se realiza cuando emite una conducta inadecuada.




  • Para que señalemos que el entrenador ha aplicado un refuerzo negativo, el deportista tiene que estar bajo una estimulación aversiva -lo que el entrenador hace al dar un refuerzo negativo es retirar un estímulo aversivo-; mientras que esto no tiene porque ocurrir al aplicar un castigo.


5.5. El valor subjetivo de los refuerzos y de los castigos.
Como mencionamos anteriormente, nada tiene valor fijo de refuerzo o castigo, para uno lo que puede actuar como reforzador, para otro lo puede hacer como castigo. La mejor forma de saber qué funciona con cada jugador es a través del conocimiento de lo que les gusta y lo que no les gusta. Y una forma de obtener esta información es a través del cuestionario que presentamos a continuación:
CUESTIONARIO DE REFUERZOS EN EL DEPORTE
Recompensas sociales

Marca con una señal los tipos de aprobación que te gustaría que tu entrenador mostrara contigo:

( ) Signos faciales (sonrisas, inclinaciones de la cabeza, guiños, etc)

( ) Señales con las manos y el cuerpo (aplausos, señal del pulgar hacia arriba, etc)

( ) Contacto físico (palmada en la espalda, abrazo, apretón de manos, etc)

( ) Alabanzas (eres muy listo, eres una persona simpática, etc)

( ) Elogios de las destrezas deportivas (tienes un buen regate, tiras muy bien, etc)

( ) Otras _____________________________-


Recompensas de actividad

¿Qué actividades te gustaría hacer más a menudo en los entrenamientos?

1. ____________________________ 3. __________________________

2. ___________________________ 4. __________________________

(Ejemplos pueden ser jugar partidillos después de los ejercicios de entrenamiento, cambiar las posiciones del equipo, etc)

Excursiones como recompensas

Marca con una señal lo que te gustaría hacer con tu equipo

( ) Ir al cine

( ) Ser visitados por deportistas profesionales

( ) Ir a ver partidos de fútbol de los profesionales

( ) Ir a ver entrenamientos de futbolistas profesionales

( ) Organizar fiestas de equipo

( ) Pasar un día juntos en algún sitio que todos quisiéramos ir

( ) Ir de acampada

( ) Otros acontecimientos y actividades ______________________


Recompensas materiales

Marca con una señal lo que te gustaría tener

( ) Sudadera del equipo

( ) Copa o trofeo

( ) Todo tipo de ropa deportiva identificativa del equipo

( ) Foto del equipo

( ) Otros ________________________
Gráfica 5.2. Cuestionario de refuerzos en el deporte (Tomado de González, 1996)
5.6. Consecuencias del uso de los refuerzos y castigos en los deportistas.
Estas consecuencia pueden verse, sobre todo, en dos variables esenciales: en el aprendizaje de las destrezas deportivas y en la motivación de los deportistas para seguir practicando su deporte favorito.


  • Aprendizaje. En cuanto al aprendizaje parece que funciona mejor la administración de refuerzos que de castigos. De hecho, anteriormente hemos mencionado que los castigos no deben utilizarse cuando los deportistas cometen errores de ejecución.

El entrenador debe tener en cuenta que al principio, cuando un deportista está aprendiendo una habilidad nueva, va a cometer muchos errores y, por tanto, se hace necesario reforzar todos los aciertos e ignorar algunos fallos. En habilidades más complejas, lo que parece ofrecer mejores resultados es dividir la habilidad en pequeños pasos e ir recompensando esos pequeños pasos. Una vez que la habilidad concreta ha sido bien aprendida ya no tiene sentido recompensar al deportista cada vez que ejecuta la respuesta bien aprendida, pero sí la utilización de refuerzos intermitentes cada cierto número de aciertos (de cara a que la respuesta bien ejecutada no se extinga y si permanezca en el tiempo).


Por otra parte, el efecto del castigo sobre el aprendizaje de las destrezas deportivas es bastante negativo. El castigo funciona activando el miedo al fracaso o al fallo del deportista, de ahí su efecto indeseable: el deportista necesita aprender de sus errores y no exactamente aprender a temer la reacción del entrenador cada vez que los comete. Si un deportista solo hace las cosas que sabe hacer muy bien por miedo a que el entrenador le critique, dejará de intentar otras que no domina y parará en cierta medida su progreso deportivo.


  • Motivación. El refuerzo es una herramienta o técnica que el entrenador puede utilizar para motivar a sus deportistas, eligiendo aquellos reforzadores que resultan más eficaces con ellos.

En este punto es importante hacer algunas puntualizaciones. Si un deportista está motivado extrínsecamente, indudablemente son los refuerzos externos que recibe su principal causa o razón de práctica del deporte y, por tanto, si no los recibe dejará de competir. Por el contrario, si un deportista está motivado internamente (por ejemplo el que compite por puro placer o por demostrarse su competencia a si mismo) ¿qué pasa con él?.


Los primeros investigadores consideraron que las recompensas harían que esa motivación interna se incrementase y, por lo tanto, que el deportista se implicaría aún más. Si bien este razonamiento parece lógico y coherente, posteriores investigaciones mostraron efectos contradictorios y parecían encontrar que la motivación interna disminuía en los deportistas si recibían recompensas por su práctica deportiva. Veamos con un excelente ejemplo ilustrativo, tomado de Weinberg y Gould (1996), qué es lo que sucede:
Un viejo vivía en una finca en el campo. Allí quería vivir en paz y tranquilidad, pero algunos jóvenes venían a jugar al béisbol a su magnífico terreno y lógicamente hacían mucho ruido. Después de echarles una y otra vez de su propiedad, el hombre eligió una táctica distinta. Un día cuando aparecieron los chicos en lugar de echarles, pidió hablar con ellos. Les dijo que era una persona solitaria y que, en realidad, le gustaba que vinieran a jugar al béisbol, hicieran ruido y se divirtieran. Así que les ofreció pagarles 25 centavos a cada uno cada vez que jugaran en su propiedad, ante lo cual los chicos pensaron que era demasiado bonito para ser cierto: ¡Cobrar por jugar al béisbol!. Al cabo de un par de días el viejo apareció y pidiendo excusas, les explicó a los jóvenes que no tenía suficiente para pagarles a cada uno un cuarto de dólar (vivía sólo de lo que cobraba de la seguridad social), pero que con mucho gusto les pagaría 15 centavos. Los chicos siguieron pensando que esto todavía era estupendo, pero unos días más tarde el hombre tuvo que reducir la asignación de nuevo hasta llegar a 10 centavos. Por último después de algunos días, les dijo a los chicos que no podía pagarles más de cinco, a lo que éstos, indignados respondieron: “¿pero quién se ha creído que es?, ¡No vamos a jugar en su finca por sólo 5 centavos!”. Y se fueron enfadados para no volver nunca más.

(Tomado de Weinberg y Gould, 1996)
Al principio, los chicos que jugaban al béisbol en la finca del anciano estaban motivados intrínsecamente, sólo por el placer de divertirse, pero esta motivación se transformó en extrínseca cuando éste les ofreció dinero por ello. En cierto sentido, el dinero acabó controlándolos en la medida en que se convirtió en la razón principal de la actividad, sustituyendo al simple disfrute del juego. Como consecuencia, lo más representativo de este ejemplo es la necesidad de conocer los efectos positivos o negativos que tienen algunos reforzadores, como por ejemplo el dinero, sobre la motivación de los deportistas. Lo que en principio puede resultar grato porque se percibe como un reconocimiento al trabajo realizado, puede pasar a convertirse en algo indeseado por la interpretación de que quieren controlar lo que se hace y sentirnos controlador, como es lógico, no suele gustar.

PREGUNTAS DE AUTOEVALUACIÓN


  1. Cita un ejemplo que muestre las diferencias que existen entre los dos tipos de refuerzo analizados, y los dos tipos de castigo.

  2. Pon un ejemplo real que te hayas encontrado, en el que consideras que se ha utilizado de un modo equivocado alguno de los tipos de refuerzo o castigo presentados. Justifica tu respuesta.

  3. Cita las principales consecuencias, a nivel del aprendizaje y de la motivación, que encuentras en el uso adecuado/inadecuado de los refuerzos/castigos.


TERCERA PARTE

TÉCNICAS BÁSICAS DE EVALUACIÓN EN PSICOLOGÍA DEL DEPORTE
CAPITULO 6. LA OBSERVACIÓN

6.1. Consideraciones previas
Un aspecto muy relevante a la hora de establecer el modo en que debe desarrollarse el proceso de evaluación de las principales destrezas psicológicas implicadas en el deporte, es el que hace referencia a tratar de profundizar, aunque sea de forma breve y escueta, en las herramientas básicas con las que trabajan los profesionales para conocer cómo funciona un equipo deportivo o en deportista en sus diferentes niveles y manifestaciones, es decir, desde un nivel más “macro” o global, hasta un nivel más “micro” o individual.
Como señalamos en el primer capítulo, abogamos por un proceso de evaluación completo, y al mismo tiempo lo más sencillo posible, de la realidad psicológica que acontece en un deporte y, como no podía ser de otra manera, esta evaluación debe comenzar siempre por la observación científica y rigurosa de los hechos y fenómenos que se desean evaluar.
El objetivo de este capítulo va a centrarse en el establecimiento de unas bases sólidas sobre las que asentar el trabajo de observación intervención –que suele realizar el psicólogo deportivo, pero que pueden emplear perfectamente los técnico-, para poder pasar, a continuación, a comentar otras herramientas al servicio de los profesionales y especialistas en deporte que deseen maximizar sus recursos y el rendimiento de su trabajo.
Como es bien sabido, la observación como método científico de análisis y de obtención de datos relevantes ha sido empleada, desde hace décadas, por los más prestigiosos psicólogos dedicados a la investigación y profundización en las diversas ramas que componen este ámbito de conocimiento. La Psicología del Deporte, como ciencia que estudia el comportamiento humano en las diferentes manifestaciones que puede llegar a tener la actividad física, ha asumido los principales postulados de este método para adaptarlo a su fines concretos que van, desde la observación y análisis de los procesos de grupo, hasta la codificación de aspectos individuales que manifiestan los propios deportistas.
Para poder aclarar la realidad a la que se enfrenta un psicólogo del deporte que trabaje, a continuación presentamos un cuadro resumen con los principales aspectos psicológicos relacionados con el rendimiento deportivo y con la productividad (Adaptado a partir de Katz y Kahn, 1989):


NIVEL ORGANIZACIONAL

NIVEL GRUPAL

NIVEL INDIVIDUAL

Estructura de la organización.

Diseño del trabajo.

Ambiente físico.

Sistema de evaluación del desempeño.

Premios.

Cultura organizacional.



Normas de grupo.

Cohesión de grupo.

Estilo de liderazgo.

Nivel de conflicto.



Características de personalidad.

Dominio de las habilidades psicológicas básicas.

Aceptación del rol dentro del equipo.

Adecuación con los objetivos generales del equipo.

Entorno inmediato del deportista (familia, estudios, etc.).


Gráfica 6.1. Relación existente entre niveles de análisis del comportamiento humano y manifestaciones psicológicas que se producen.
Como se puede apreciar, la realidad psicológica que se encuentra oculta dentro de un deporte, puede llegar a ser muy compleja e intrincada de forma que, como ya sabemos, la aparición de problemas o déficits en alguna de ellas suele traer como consecuencia la aparición de otros problemas en ese mismo nivel en el que surgió y en los niveles colaterales. Pensemos, por ejemplo, en un entrenador que comienza a detectar cierta desgana en uno de los jugadores que considera claves del equipo. Tras un par de derrotas consecutivas, solicita un trabajo de intervención con él porque, un problema que él considera que es individual, ha pasado a afectar al grupo por su influencia como líder y, al mismo tiempo, ha despertado la “voz de alarma” en el club que, a su vez, ha comenzado a inquietarse con la situación del equipo y se empieza a plantear la sustitución del técnico.
6.2. Medidas fundamentales del proceso de observación
En la línea de las ideas expresadas por Pino y Moreno (2000), cuando se realiza una estimación de una conducta, el valor que le concedamos dependerá de la confianza que nos merezca la medida que se utilice y esto depende, a su vez, de sus características. En este sentido, es importante que distingamos entre cinco medidas fundamentales que nos sirven para diferenciar entre cada uno de los casos que observamos. Estas medidas son:


  1. La ocurrencia. Consiste en la aparición o no del fenómeno o suceso que observamos.

  2. La frecuencia. Informa del número de veces que aparece uno de los sucesos que queremos observar.

  3. La latencia. Es el tiempo que pasa desde que aparece un estímulo hasta que se reacciona ante él.

  4. La duración. Es el tiempo durante el cual se manifiesta el fenómeno que estamos observando.

  5. La intensidad. Es la fuerza con la que aparece el fenómeno que se observa.

A partir de un tema ya abordado como es el relativo a la toma de decisiones en cuanto a las unidades de observación se refiere, podemos tratar la clasificación de los tipos de datos. Esta clasificación obedece a un doble criterio: ocurrencia y base (Bakeman y Dabbs, 1976; Bakeman, 1978; Anguera, 1988; Anguera et al., 1993). De acuerdo con la ocurrencia, los datos pueden ser secuenciales y concurrentes y atendiendo al criterio base se originan el evento y el tiempo. De la combinación de todos ellos resultan cuatro tipo de datos:






OCURRENCIA

Secuencial

Concurrente

BASE

Evento

Tiempo

I

III

II

V



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