Indice primera parte. El análisis funcional de los deportes como base del trabajo psicológico


Gráfica 11.2. El entrenamiento en imaginación permite que el jugador se familiarice con los aspectos técnico-tácticos específicos de su puesto de juego



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Gráfica 11.2. El entrenamiento en imaginación permite que el jugador se familiarice con los aspectos técnico-tácticos específicos de su puesto de juego.
La metodología que seguimos es la siguiente:


  1. Explicación del trabajo a realizar y de todas y cada una de las postas del circuito.




  1. Ejecución real de la acción, desde la primera posta hasta la última, interrumpiendo la acción entre cada una de ellas para poder evaluar la capacidad de imaginación.




  1. Evaluación de cada una de las postas.




  1. Análisis e interpretación de los resultados obtenidos.


Fase 1. Explicación del trabajo a realizar.
Antes de comenzar cualquier tipo de trabajo resulta necesario que el jugador comprenda cuál es el objetivo y qué tipo de ejercicios va a tener que realizar. Hacerlo de esta manera permite que el jugador se implique en mayor medida y que responda con un nivel de motivación adecuado optimizando los resultados que se pueden alcanzar en los ejercicios. Un aspecto importante es que en ningún momento les debemos señalar que vamos a controlarles el tiempo de ejecución puesto que, si lo hacemos, el jugador puede estar contando en silencio para obtener un mejor resultado en esta variable.
Fase 2. Ejecución real de la acción.
Una vez que el jugador conoce lo que debe realizar, pasa a ocupar la primera posta del circuito y comienza, durante el tiempo que tengamos estipulado que suele ser de un minuto, a realizar las acciones que correspondan.
Para cada uno de los ejercicios que componen el circuito, el psicólogo deportivo irá introduciendo una serie de estímulos, que pueden ser visuales, como por ejemplo levantar un dedo y solicitar que el jugador lo diga en voz alta, o auditivos, de manera que nos sirvan como tarea de distracción en la que impedimos que se esté contando al tiempo que se actúa. De la misma manera, con posterioridad, si contamos con la lista de números que hemos señalado, podemos solicitar también su recuerdo para ver si incluso en esta variable su capacidad de imaginación y de recuerdo es elevada.
Un ejemplo de circuito con el que estamos entrenando y realizando una serie de investigaciones sobre su efectividad es el que presentamos a continuación:
Primera estación: Habilidad estática por el aire. Durante un minuto el jugador está realizando golpeos de balón con las diferentes partes de su cuerpo impidiendo que caiga al suelo. Comenzamos por el trabajo de representación más sencillo, en el que no existe oposición ni colaboración.
Segunda estación: Habilidad dinámica por el aire. El jugador debe realizar un recorrido sin que caiga el balón al suelo (p.e. entre dos conos situados a diez metros de distancia). La complicación respecto al ejercicio anterior es el movimiento que realiza el jugador.
Tercera estación: Acciones combinadas sin oposición. Se sitúa a dos jugadores realizando acciones dentro de un espacio de juego (p.e. cuatro conos dispuestos en forma de cuadrado en una superficie de 6 m2). Los jugadores deben realizar acciones de habilidad combinada por el suelo y por el aire con recepciones, controles orientados, pases, etc. En esta situación comenzamos a introducir la colaboración de un compañero, por lo que la representación también es más compleja.
Cuarta estación: Acciones combinadas en espacio libre sin oposición. Se puede disponer de dos jugadores o más (en función de la complejidad del trabajo que se quiera realizar) que realicen progresiones hacia una portería con movimientos libres, es decir, que el recorrido del jugador que no se está evaluando deberá ser coherente con la jugada pero, al mismo tiempo, imprevista de antemano por el jugador que realiza la prueba. El jugador evaluado finaliza con un golpeo a portería. El objetivo de este ejercicio consiste en tener que representar situaciones más próximas al propio juego en el que el nivel de incertidumbre es mayor y ya existe una clara finalidad similar a la que posee el propio juego: la progresión.
Quinta estación: Acciones combinadas con oposición. Se sitúa a dos jugadores realizando acciones dentro de un espacio de juego (p.e. cuatro conos dispuestos en forma de cuadrado en una superficie de 6 m2), con la oposición activa de un defensor que, siempre que recupere el balón, lo devolverá para comenzar a ponerlo en juego. Los jugadores deben realizar acciones de habilidad combinada por el suelo y por el aire con recepciones, controles orientados, pases, etc. El objetivo que se persigue es el análisis de la representación mental del jugador en presencia de contrarios que, supuestamente, añaden una complejidad evidente.
Sexta estación: Acciones combinadas en espacio libre con oposición. La situación de partida es la misma que la de la cuarta estación pero utilizando ahora un defensa activo que trata de robar la posesión del balón y que, si lo consigue, lo devolverá para que se inicie de nuevo el ataque hasta que se complete el tiempo preestablecido. El papel activo del contrario acerca en mayor medida la acción a la realidad del fútbol.
Séptima estación: Acciones reales con todo el equipo y con los contrarios. Para evaluar esta situación debemos esperar a la realización de un partido de entrenamiento, que se disputan con mucha frecuencia, de manera que, tras alguna situación de partida como puede ser un saque de portería, tratemos de cronometrar el tiempo empleado hasta que la acción finaliza y, de la misma manera que hicimos en las estaciones anteriores, evaluemos la representación mental que posee el jugador. La integración de los movimientos complejos de todo el equipo supone el tipo de representación imaginada más compleja de esta secuencia de realización de acciones reales.
Octava estación: Un último punto que consideramos importante es la génesis o invención e una jugada real que pueda suceder en un partido, que el jugador considere atractiva y que le gustaría que le saliese en su próxima intervención. En este caso, como es lógico, tan solo podremos evaluar la interpretación subjetiva de la acción, estableciendo una estimación aproximada que nos servirá como punto de partida para la evaluación.
Fase 3. Evaluación de cada una de las postas.
La evaluación de cada una de las postas se realizará atendiendo a los siguientes parámetros:


    1. Tiempo real de ejecución y tiempo de imaginación.




    1. Puntuación subjetiva, en una escala de uno a diez puntos, sobre la claridad de la representación.




    1. Puntuación subjetiva, en una escala de uno a diez puntos, sobre la viveza de la representación.




    1. Puntuación subjetiva, en una escala de uno a diez puntos, sobre el control de la representación.

Fase 4. Análisis e interpretación de los resultados obtenidos.


En esta fase tratamos de analizar los resultados que se han encontrado en la prueba, estableciendo un programa básico y una planificación adaptada a grupos de trabajo relativamente reducidos o a jugadores individuales, en donde se destaquen las principales carencias encontradas y se pueda integrar un trabajo específico en el entrenamiento para potenciar el rendimiento en esta habilidad.
Uno de los datos que también nos aporta esta prueba es el de la capacidad de toma de conciencia que tienen los jugadores sobre las diferentes dimensiones que componen la imaginación aplicada al deporte, de modo que podemos encontrarnos un tiempo de ejecución imaginada muy inferior al real y, si las puntuaciones subjetivas en control, claridad y en viveza son muy elevadas, pues se denotará una ausencia de toma de conciencia y se tendrá que establecer un programa básico en donde se expliquen los principios más elementales en los que se asienta esta técnica.
E.2. Fases del entrenamiento en imaginación.
Una vez que hemos realizado el proceso de evaluación sobre esta capacidad, pasamos a enumerar cada una de las fases siguientes que debemos diferenciar en su entrenamiento :
I. Demostración de la importancia de entrenar la imaginación
Uno de los primeros puntos que tenemos en cuenta para comenzar a implicar a todos los jugadores que trabajan con nosotros es el de darles información sobre la técnica que vamos a entrenar. Para hacerlo, ponemos un énfasis especial en su base científica, para lo que debemos adaptar dicha información a la comprensión de cada uno de los jugadores y, al mismo tiempo, a la importancia que tiene el entrenamiento para su mejora y puesta en práctica en el momento de la competición mostrando, además, los beneficios obtenidos en el rendimiento si se utiliza de manera correcta. A cada uno de los jugadores resulta aconsejable que se les entregue una bibliografía muy básica y sencilla sobre el tema (bibliografía que puede estar realizada por nosotros mismos), en la que se explique cómo funciona la técnica y se consiga implicar al jugador.
En este mismo sentido y siguiendo en la línea de tratar de otorgar a nuestro trabajo un sentido práctico, y gracias al trabajo con un EMG, podemos realizar una sesión práctica de demostración en donde los jugadores sean quienes experimenten en su propia piel los efectos que tienen sus representaciones mentales y emociones, en relación con su nivel muscular y orgánico.
Un ejemplo de esta sesión práctica que hacemos normalmente es entrenar, durante cinco minutos, que servirán para reforzar la representación mental del jugador y tenerla "fresca" en la memoria, los lanzamientos libres de falta en el campo real de juego, de manera que, inmediatamente después y una vez que llegamos a los vestuarios o en el propio terreno de entrenamiento y una vez que le ponemos el EMG en el gemelo de la pierna con la que el jugador haya realizado los lanzamientos, le incitamos a relajarse tranquilamente durante el tiempo que desee y necesite para, a continuación, imaginar con todo tipo de detalles los mismos lanzamientos que minutos antes ha realizado.
Indudablemente este ejercicio le hacemos en grupo, intentando que no supere los 4-5 jugadores incluido el que imagina y tiene conectado el EMG, ya que éste durante los primeros momentos del trabajo y de la toma de contacto con la técnica lo va a realizar con los ojos cerrados y él no va a ir percibiendo como el EMG va a ir fluctuando de acuerdo a lo que esté imaginando en cada momento, sino que quienes mejor lo van a percibir van a ser sus compañeros. En este ejercicio práctico siempre procuramos, en la medida de las nuestras posibilidades, que todos los jugadores lo pasen como observadores y como sujetos que están imaginando.
Los resultados resultan evidentes y muy sorprendentes para la mayoría, de modo que se comprueba la efectividad de la imaginación sobre la tensión muscular debido a que se observa perfectamente mediante el indicador visual del aparato (no utilizamos normalmente el feedback auditivo para no afectar a la concentración del jugador que imagina), que cada lanzamiento se corresponde con un aumento considerable de la tensión muscular, efecto esperado y buscado y que, sin duda alguna, sirve de base para todos los jugadores en el sentido de comprobar ellos mismos la importancia de dominar sus representaciones mentales y las sensaciones que éstas evocan para conseguir lograr un mejor y más óptimo rendimiento.

II. Entrenamiento en Relajación
Este tipo de entrenamiento es opcional, de forma que si los jugadores no dominan ninguna técnica de control de la activación, más concretamente de relajación, es necesario entrenarlos en alguna de ellas antes de empezar a entrenarlos en imaginación. Los estudios experimentales preocupados por el estudio de esta técnica psicológica muestran como es mucho más efectiva y se consiguen mayores resultados cuando el sujeto realiza la imaginación precedida de relajación porque es cuando el cerebro produce ondas alfa, estado en el que se produce una alteración de la conciencia y un aumento de la sugestionabilidad.
El jugador, o en su defecto nosotros para su entrenamiento, podemos utilizar cualquier técnica de relajación, ya sean las técnicas de respiración, la Relajación Progresiva de Jacobson o el entrenamiento autógeno de Johannes Shultz; lo importante en este caso es que el deportista domine o alcance un cierto dominio rápido de este tipo de técnicas de cara a empezar el entrenamiento en imaginación.
Como señalamos en el capítulo anterior, debido a la importancia que tiene su dominio, cuando un jugador no ha trabajado nunca con un psicólogo deportivo, suele ser la primera técnica psicológica en entrenarse porque sobre ella se asentarán las demás y permitirá potenciar el nivel de rendimiento que se alcance.
III. Intervención en el Aprendizaje y Mejora de la Capacidad de Imaginación
A continuación se presenta el trabajo específico desarrollado para cada una de las dimensiones que acabamos de mencionar y que se encuentran relacionadas con la imaginación:


  • Para trabajar en la mejora del tiempo de imaginación incidimos en varios aspectos:




  • En la toma de conciencia de la importancia de esta variable para conseguir una correcta imaginación y para obtener, posteriormente, el rendimiento real al trabajo psicológico que se está realizando.




  • En la importancia que tiene para el correcto uso de la imaginación el captar todos los detalles que nos sean útiles. Si un jugador no es capaz de captar estos detalles, seguramente tampoco pueda captar la secuencia temporal de sus acciones porque obviará una gran cantidad de información importante y trascendente17.




  • El comienzo del entrenamiento en esta dimensión se compone de ejercicios sencillos, sin mucho tiempo total de juego y parecidos a los que realiza en un entrenamiento habitual, donde tratamos de resaltar la importancia de ciertos aspectos relevantes (en el ejemplo anterior de la conducción en zig-zag serían el número de estímulos que intervienen, la distancia que debe recorrer el jugador, el ritmo que le pedimos que lleve en la realización del ejercicio, el color destacado de los conos, etc.).




  • Es importante que al principio se vayan dando referencias constantes al jugador para que preste atención y se vaya aproximando el tiempo real de ejecución al de la imaginación.




  • Progresivamente iremos retirando estas referencias y también iremos dando paso a que sea el propio jugador el que, sin nuestra ayuda, se fije en los detalles de las acciones que realiza.




  • La última fase de entrenamiento que proponemos para esta dimensión consiste en trabajar secuencias de juego real para visualizarlas posteriormente y evaluar los resultados obtenidos18.




  • Para trabajar en la mejora de la claridad de la imaginación, debemos incidir en varios aspectos:




  • En la toma de conciencia de la importancia de la variable "claridad" para lograr una correcta imaginación y así poder obtener el rendimiento real al trabajo psicológico que se está realizando.




  • Por su parte, el acento esencial en el trabajo de esta dimensión debemos ponerlo en conocer el nivel inicial del jugador y en establecer el encadenamiento de respuestas más apropiado para él. Si el dominio es nulo comenzaremos por focalizar su atención en la importancia de las diferentes formas y contrastes de figuras muy llamativas y chocantes para él (como puede ser el cuadrado negro cuyo centro es blanco), en el fenómeno de la post-imagen como fenómeno de recencia perceptiva, en el uso de objetos muy familiares para el jugador y en la descripción clara y detallada de sus características más elementales y distintivas (características que permiten su clasificación).




  • Una vez que se perciben claramente estos objetos, debemos pasar paulatinamente y de forma gradual a presentar situaciones simples del juego, primero aisladas de la intervención de compañeros y muy sencillas en su esencia (como pueden ser pases rasos entre dos compañeros), para pasar después a ir complicando las acciones de manera que también se vayan incluyendo ciertas complejidades19.




  • El estadio final de la intervención en esta dimensión de claridad es, como siempre, la imaginación de situaciones reales de juego y de competición, lo que supone la parte más esencial de nuestro trabajo psicológico. Nuevamente el seguimiento periódico (mediante evaluaciones y autorregistros), nos asegurará que hemos realizado un trabajo correcto y adecuado (de no ser así deberíamos modificar nuestros planteamientos y analizar en qué momento se encuentra el fallo).




  • Para trabajar en la mejora de la viveza de la imaginación los aspectos a incidir son:




  • La toma de conciencia de la importancia de la variable "viveza" para una correcta imaginación y para sacar el mayor rendimiento al trabajo psicológico que se está realizando.




  • La importancia e implicación de todas las sensaciones en cada una de las situaciones de nuestra vida. Este punto es imprescindible puesto que nuestra propia experiencia personal nos hace ver que los jugadores cuando comienzan el trabajo en imaginación suelen considerar que tan sólo consiste en ver o en visualizar una imagen, concepto claramente erróneo que puede provocar que el entrenamiento con esta herramienta sea improductivo para lograr los objetivos que pretendemos. Si no existen los sentidos, no existe representación posible ni fiel a lo que sucede en la realidad y, por lo tanto, no hacemos más que teatro de la realidad, un teatro que nos servirá para poco y que está muy alejado de nuestras verdaderas aspiraciones. Si ponemos tanto énfasis en este aspecto es por la necesidad de comprender la importancia de esta técnica y de la seriedad de los planteamientos que se formulan, de no ser hacerlo así tan sólo se captarán datos aislados que no permitirán vislumbrar todo el potencial que posee.




  • El trabajo por mejorar la viveza de las representaciones es un trabajo realizado, en primer lugar, para eliminar las barreras y los absurdos complejos que existen para expresar y sentir plenamente las sensaciones que nos despiertan las cosas y las situaciones. En esto el ámbito deportivo es sumamente rico y por eso mismo deberemos potenciar nuestro trabajo para aumentar la sensibilidad, muy a menudo dormida, de cada uno de los jugadores.




  • La continuación de nuestra intervención en este sentido apunta en la dirección de planificar situaciones en donde se despierten los cinco sentidos del jugador y que sean, preferiblemente, asociadas al fútbol y a las representaciones que se pueden formar. Se nos pueden ocurrir aspectos tan simples como la humedad de la tierra o del césped, las sensaciones de la ropa y de la equipación deportiva cuando los jugadores se visten, la salida al campo y los sonidos que se producen, las sensaciones de nervios o de tranquilidad que recorren nuestro cuerpo en esos momentos, etc.




  • Progresivamente, y ayudándonos de los autorregistros, iremos ampliando estas situaciones a otras más complejas y mucho más similares a las que se producen en una competición real o en un entrenamiento.




  • Como en las dimensiones anteriores, cada vez que las pruebas de evaluación lo indiquen, podremos ir progresando un peldaño en nuestra planificación hasta llegar a los objetivos que nos proponemos.



  • Para trabajar en la mejora del control de la imaginación son varios aspectos en los que hay que incidir:




  • En la toma de conciencia de la importancia de esta variable una correcta imaginación y para obtener el mayor rendimiento posible al trabajo psicológico que se está realizando.




  • La lógica en el planteamiento es idéntica a la establecida para las anteriores dimensiones, es decir, utilizar el encadenamiento de respuestas como punto de referencia. En un principio debemos pensar en aquellas secuencias que supongan un control relativamente fácil de las situaciones (siempre en función de la evaluación previa y del dominio que posea el jugador) y de los objetos. Ejemplos en este sentido aplicados al fútbol serían controlar la imagen visual de un balón que se rota, de unos cordones que se abrochan, de la secuencia del jugador al vestirse, etc.




  • Progresivamente iremos complicando la secuencia, haciéndola dinámica, integrando el movimiento con balón (como conducciones, habilidad, pases...), hasta llegar a integrar otros compañeros, adversarios y situaciones cada vez más semejantes a las que pueden producirse en el desarrollo de un partido de fútbol.




  • El seguimiento podemos realizarlo con los autorregistros y con el EMG (en la misma línea que explicamos al introducir la evaluación de este aspecto), de manera que nos aseguremos el éxito en la intervención.

Una vez que el jugador ha realizado este entrenamiento, se encuentra en condiciones de sacar y de obtener un rendimiento óptimo de sus representaciones mentales, lo que irá en beneficio de su rendimiento y redundará, sin duda, en una mayor eficacia en su juego20.






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