Indice primera parte. El análisis funcional de los deportes como base del trabajo psicológico



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Gráfica 10.1. En la imagen aparece el mejor piloto de la historia de la fórmula 1, el malogrado Airton Senna, regulando su nivel de activación en los momentos previos a una competición del mundial.


10.3. Teorías más representativas sobre la ansiedad y su aplicación al deporte.
Al igual que en capítulos anteriores hemos ido presentando diferentes aproximaciones que trataban de dar respuesta al modo en el que se conforma y se consolida la habilidad que estuviéramos tratando, al acercarnos al concepto de nivel de activación siempre hay un constructo teórico inevitable que no es más que la consecuencia de la incapacidad de la persona para controlar esa activación de la que ya hemos hablado.
En realidad, la ansiedad puede conceptualizarse como un estado emocional negativo al cual se asocia un estado de activación fisiológica y cognitiva elevado, lo que quiere decir que la persona se encuentra preocupada, en un estado de vigilia y de tensión que se conoce popularmente como nerviosismo.
La ansiedad, por otra parte, debe entenderse como una respuesta influida por las características personales de la persona tanto como por las características de la situación, diferenciando claramente entre lo que sería un tipo de ansiedad rasgo o tendencia general a manifestarse ansioso en las diferentes situaciones de la vida, y otro tipo de ansiedad estado más dependiente del momento concreto ante el cual la persona tiene que responder.

A la hora de plantear las relaciones existentes entre el nivel de activación y el rendimiento, ya en la segunda mitad del siglo pasado Spence y Spence (1966) abogaron por una relación lineal entre la activación y el rendimiento que vendría a enfatizar que cuanto mayor es la primera, tanto mejor sería la segunda. Esta relación lineal, que podría expresarse de la siguiente forma, no ha recibido apoyo empírico suficiente y, de hecho, no resulta creíble hoy en día que cuanto más se mentalice a un jugador para la disputa de un partido, mejor rinda y esta es, precisamente, una de las principales creencias que manejan los entrenadores cuando trabajan con sus equipos, de manera que tratan de activarles al máximo elevando su arousal inicial sin darse cuenta que la relación de lo que están haciendo con el rendimiento no es lineal.




+

Rendimiento___-___-_+___Arousal_Gráfica_10.2._Relación_lineal_entre_el_rendimiento_y_el_arousal'>Rendimiento

-

- +

Arousal
Gráfica 10.2. Relación lineal entre el rendimiento y el arousal
A partir de este marco teórico inicial surgieron diferentes líneas de investigación muy interesantes y con un gran interés para el deporte como es la que inició Zajonc (1965) y que se preocupaba por encontrar la relación existente entre la presencia de público y el rendimiento deportivo. Como es bien sabido, la presencia de personas observando el juego puede favorecer el rendimiento y servir como aliciente al jugador de manera que se implica más, o puede actuar como inhibidor y disminuir el rendimiento. La presencia de público, en realidad, lo que añade es un componente evaluador a la propia actuación que puede facilitar el rendimiento en algunas ocasiones, mientras que puede llegar a reducirlo en otras pero la pregunta a la debemos tratar de ofrecer una respuesta es a la que se refiere al análisis causal de los factores que influyen en que suceda una cosa u otra.
La respuesta, según Zajonc, estaría en la relación que se establece entre el arousal que genera el público, el nivel de dominio que se posea del juego y el rendimiento posterior, de modo que, con un nivel de habilidad pobre como puede ser el de los jugadores que están aprendiendo, o que están perfeccionando una serie de técnicas, la presencia de público lo que hace es inhibir el rendimiento mientras que, por otra parte, en situaciones en donde los jugadores poseen las habilidades bien dominadas y aprendidas, la presencia de público eleva el arousal y hace que el rendimiento se vea beneficiado. Las siguientes gráficas mostrarían esta relación:




+

Rendimiento____-___-_+__Presencia__de_público'>Rendimiento


-

+ -

Presencia

de público

Gráfica 10.3. Relación entre el rendimiento y la presencia de público en tareas poco familiares o difíciles para los jugadores



+
Rendimiento


-

- +

Presencia

de público

Gráfica 10.4. Relación entre el rendimiento y la presencia de público en tareas bien aprendidas

Para continuar profundizando en la influencia del nivel de activación sobre el rendimiento, se formula la ya clásica teoría de la “U” invertida que postula que, a medida que el nivel de activación va aumentando, llega un punto donde es óptimo el rendimiento y a partir del cual, si la activación continua elevándose, el rendimiento comienza a disminuir y se ve perjudicado por la excesiva activación. Según esta teoría sería importante y necesario contar previamente con el nivel de activación que se considera óptimo (N.O.A.) en el jugador porque, siempre que se encuentre por debajo deberá activarse, mientras que en los momentos en los que esté sobreactivado deberá relajarse para alcanzar niveles óptimos de rendimiento.




N.O.A.

+

Rendimiento


-

- +
Nivel de activación
Gráfica 10.5. Relación entre el rendimiento y el nivel de activación
Ante la insatisfacción general con la teoría del impulso que supone la base del trabajo de Zajonc y de algunos aspectos concretos de la teoría de la “U” invertida, los investigadores fueron profundizando en la relación que existía entre el arousal y el rendimiento estableciendo diferencias entre los diferentes deportes y sobre el estado precompetitivo de activación que debía presentar el competidor para realizar una buena actuación. En este sentido, según señala Oxendine (1970), los niveles elevados de activación precompetitiva serían necesarios en tareas que exijan fuerza, persistencia y rapidez como puede ser una carrera de 100 metros lisos, un levantador de pesas o un boxeador; mientras que en deportes en donde las habilidades que se deben poner en práctica son finas y exigen un elevado nivel de concentración y de coordinación el nivel de activación debería controlarse y no sobrepasar un cierto límite.
Por otro lado, Hanin (1980, 1986) muestra su disconformidad con la teoría de la “U” invertida en dos puntos esenciales que marcarán la base de su modelo teórico que establece por un lado que, en realidad, el punto más elevado de la curva que se corresponde con el N.O.A. no tiene por qué ser un punto intermedio y, de hecho, dependerá del deportista y del tipo de deporte que se practique el que este punto se encuentre antes o después de esa zona y, por otra parte, que la zona de rendimiento máximo no es un punto único, sino más bien una banda ancha de activación que el jugador debe detectar y establecer en función de sus actuaciones exitosas pasadas. A partir de estas correcciones al modelo de la “U” invertida, Hanin formula su teoría de las “Zonas de Funcionamiento Óptimo” (ZOF), que estaría fundamentada en los principios que acabamos de establecer.
Como última aproximación teórica sobre el nivel de activación y el rendimiento vamos a tratar de desgranar un modelo que ya enunciamos brevemente en el capítulo en el que hablamos de la autoconfianza y que consideramos que posee una gran utilidad para explicar el rendimiento deportivo y cuya aplicación al deporte consideramos que se ajusta bastante bien a la realidad. Este modelo es el de “Catástrofe” de Hardy (1990).
Para comprender este modelo es necesario que volvamos por un momento a la diferenciación que establecimos al comienzo en donde resaltábamos la diferencia entre la activación fisiológica y la cognitiva. La activación fisiológica, según Hardy, llevaría asociado un patrón de relación con el rendimiento muy similar al que establece la hipótesis de la “U” invertida, pero sin embargo la activación cognitiva o nivel de preocupación mostrado por una tarea no tendría este tipo de relación, sino más bien una más similar a la que ya mencionamos al tratar el tema de la autoconfianza y que estaría en la línea de afirmar que, a medida que la activación cognitiva aumenta, se alcanza un nivel máximo de rendimiento que se corresponde con el óptimo de activación que, si continua aumentando, daría lugar a la manifestación más evidente de la ansiedad cognitiva que provocaría que descendiera poco a poco el rendimiento hasta que se llega a un punto en donde éste es catastrófico y cae “en picado”. Esta bajada tan drástica es la que da origen al nombre de la teoría con la que, personalmente, nos sentimos más identificados en la actualidad.
La representación gráfica del modelo sería la siguiente:







+


Rendimiento


-


- +

Nivel de activación cognitiva

Gráfica 10.6. Relación entre el rendimiento y un nivel de ansiedad estado cognitiva elevada
Pensemos un instante en los momentos críticos de un partido en donde parece que algunos jugadores se quedasen bloqueados y que no reaccionaran ante acciones muy claras como puede ser la posibilidad de conseguir un empate tras un balón que el jugador no se espera y que se encuentra a un metro de la portería, el penalti clásico del que ya hemos hablado al introducir el capítulo o una especie de apatía generalizada en la que se observa que el equipo no trabaja al máximo y que simplemente deambula por el campo. ¿Qué le sucedía a algunos de los jugadores del Atlético de Madrid en la temporada 2000/2001?, ¿qué le pasó a Djukic cuando se dispuso a lanzar el penalti que le daba la posibilidad de ganar un campeonato de liga y de ser recordado para siempre por su afición?, ¿qué le sucede al Bayer de Munich en la final de la Liga de Campeones contra el Manchester United en donde, tras obtener una clara ventaja, acaba perdiendo el partido de una manera increíble?.
Para responder a estas preguntas y a otras muchas que nos podemos encontrar cada semana, parece que la teoría de la Catástrofe nos puede aportar claves importantes porque, en el momento en el que la activación cognitiva pasa a un nivel excesivo y se comienza a manifestar como ansiedad que no se puede dominar, se produce un descenso tan brusco y evidente en el rendimiento que pareciera que se está presenciando la actuación de dos jugadores diferentes o de dos equipos totalmente distintos.
Por último, nos parece interesante destacar dos aspectos: por un lado, que este fenómeno se presenta también con una claridad meridiana en el ámbito laboral y académico, en donde un alumno universitario que se encuentre en convocatoria de gracia u otro que acuda al examen de selectividad, pueden “quedarse en blanco” en los momentos iniciales del examen hasta que son capaces, con el paso de los minutos, de relativizarlo y de centrarse y, en segundo lugar, que este patrón de ansiedad estado cognitiva parece que se extiende con mucha facilidad dentro del equipo y que, tras un estímulo desencadenante en el que con anterioridad se han producido fracasos, la mayoría del equipo acaba manifestando esa ansiedad y cayendo en el bloqueo pertinente.
Las líneas futuras de investigación deberán ir aportando datos al respecto de todos estos trabajos pero, hasta entonces, parece muy recomendable que los entrenadores aprendan la importancia de regular el nivel de activación y de responder a las demandas de los partidos controlando esta variable.


Gráfica 10.7. Ser capaz de mantener el control de la actuación en los momentos ante cualquier adversidad es fundamental para lograr el máximo rendimiento deportivo.

10.4. El estrés competitivo
Uno de los aspectos que más han interesado a la psicología desde hace décadas y cuyo marco de investigación principal fue, y sigue siendo, el mundo empresarial, es el que hace referencia al descenso en la productividad que puede tener un empleado como consecuencia del estrés.
En la actualidad no resulta extraño que las grandes empresas envíen a sus más altos directivos a excursiones organizadas y a viajes de aventura en donde tratan de alejarse de las preocupaciones cotidianas para relajar su mente con actividades que no son frecuentes pero que parece que les permite recuperar, una vez que regresan a su actividad cotidiana, las energías necesarias para rendir al máximo nivel que se espera de ellos.
Al igual que sucede en este ámbito, en el deporte actual es cada vez más frecuente observar a jugadores y equipos que, tras pasar algunos momentos conflictivos de la temporada, deciden ir juntos a realizar actividades como carreras de “mini coches”, pequeñas concentraciones donde el peso principal son las actividades lúdicas, etc. Pues bien, la lógica que subyace a este tipo de actividades organizadas es la de considerar que el jugador o el trabajador se encuentran en un momento en donde no rinden como debieran porque están estresados pero, ¿en qué consiste realmente el estrés?.
Para dar respuesta a esta pregunta, vamos a realizar un breve análisis sobre cómo surgió este concepto y cuáles son sus manifestaciones más importantes sirviéndonos, para ello, del ejemplo ilustrativo del fútbol.
En 1935 Hans Selye comienza a realizar una serie de investigaciones con ratas a las que les inyectaba un preparado advirtiendo una serie de modificaciones constantes en todas ellas como son las úlceras gástricas y duodenales, la hipertrofia de las glándulas suprarrenales, la atrofia del timo, del bazo y de los ganglios linfáticos y, como consecuencia, una disminución de linfocitos en sangre (principales representantes del sistema inmunológico). Como consecuencia de estos datos y de las investigaciones posteriores en las que se utilizaron otros preparados orgánicos diferentes y se obtuvieron los mismos resultados, Selye definió el que se conoce como “Síndrome General de Adaptación” y que consistiría en un conjunto de respuestas que ofrece el organismo ante cualquier agente externo agresivo que vendría acompañado de una serie de reacciones estereotipadas y controladas por las glándulas suprarrenales.
Para Selye existirían tres fases en el desarrollo del SGA que nos resultarán muy familiares si pensamos en las distintas fases por las que suele atravesar un jugador lesionado. Estas fases del SGA serían las siguientes:


  • Fase I. Reacción de alarma. Esta fase pondría en marcha un sistema orgánico de respuesta ante la agresión externa de manera que se garantice la supervivencia del organismo.




  • Fase II. Adaptación. Es una fase en donde el organismo se trata de recuperar de la agresión externa aumentando sus defensas y adaptándose a las condiciones en las que está desenvolviéndose.




  • Fase III. Agotamiento. Si la agresión externa continua, el organismo termina por claudicar y su sistema inmune acaba por ceder.

Tal y como señala Rivolier (1999), Selye pasará de una concepción estrictamente biológica del SGA, a una mucho más psicológica en donde establecerá que es el propio individuo quien determina en realidad el estrés por la interpretación que realice de los acontecimientos que le rodean y a la reacción que manifiesta. Como consecuencia de estos trabajos se pasará a considerar el estrés como una manifestación que engloba componentes biológicos, cognitivos y conductuales que se presentan en el momento en el que una persona percibe que es incapaz de responder a las demandas del medio con suficiente autonomía y, tras un periodo de ansiedad inicial, ésta tiende a generalizarse formando lo que se considera en la actualidad como estrés. Una vez establecidos los primeros comentarios acerca de en qué consiste, vamos a pasar a señalar las principales consecuencias que suele llevar asociadas a nivel biológico, cognitivo y conductual.


Gráfica 10.8. El deporte de alta competición conlleva un marcado componente de estrés que puede perjudicar gravemente el rendimiento de los deportistas.


Nivel biológico
Existen dos tipos de niveles de respuesta que el organismo puede llagar a ofrecer en función del estímulo que se le aplique. Por un lado, estaría el nivel correspondiente a estimulaciones breves recibidas y que exigen una rápida respuesta y, por otro, el nivel que representa el eje hipotálamo–hipófiso-suprarrenal.
Respuesta a corto plazo
Si seguimos el análisis que realiza Rivolier (1999) en este primer tipo de respuesta, la estimulación neuronal de la médula suprarrenal produciría la secreción de adrenalina y de noradrenalina, neurotransmisores implicados en la regulación emocional de los organismos vivos y que, ante cualquier situación estresante sus índices de concentración tienden a dispararse.
En concreto, el índice de adrenalina se encuentra relacionado con la intensidad emocional del estímulo que se ha aplicado, mientras que la noradrenalina se encargaría de los ajustes neurovegetativos y cardiovasculares que deben producirse tras la situación estimulante. Pensemos, por ejemplo, en una de las atracciones de un recinto ferial en el que hacen que la persona ascienda a 50 metros de altitud para provocar, a continuación, la caída libre. Este tipo de situaciones son, precisamente, en las que se produciría este tipo de respuesta a corto plazo que, sin llegar a los extremos de la caída libre, también podemos encontrar en el terreno deportivo.
Eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal
Cuando el hipotálamo responde ante una situación potencialmente amenazante, lo hace secretando corticoliberina (CRF) que a su vez estimula al lóbulo anterior de la hipófisis que produce, al mismo tiempo, ACTH de la cual dependen las glándulas suprarrenales que liberan una serie de hormonas que actúan sobre todo el proceso descrito con anterioridad.
A su vez, el sistema límbico, considerado como el sistema emocional por excelencia, sería el encargado de regular, gracias a la amígdala y al hipocampo, el conjunto de los mecanismos endocrinos relacionados con el estrés.12
Nivel cognitivo
Al igual que señalamos en el caso de la ansiedad, componente básico que configura el estrés, éste último no puede llegar a entenderse de una manera completa y total si no se hace referencia a las manifestaciones cognitivas que presenta.
Cuando un sujeto, ya sea deportista o no, se enfrenta ante una determinada tarea, la demanda cognitiva le exige que la interprete y que la afronte en función de, como ya vimos al comienzo de este libro, unas expectativas previas originadas por la propia historia de aprendizaje de la persona. Con demasiada frecuencia, el procesamiento de esta información puede estar distorsionado interpretando de manera errónea los sucesos y hechos que acontecen y polarizando en exceso las conclusiones que se obtienen.

Nivel conductual
Es importante conocer en qué medida las conductas típicas de las personas se encuentran afectadas por el estrés porque a un nivel conductual es frecuente encontrarnos con personas y con jugadores que no poseen las habilidades necesarias para enfrentar diferentes tipos de situaciones y que, por lo tanto, tienen una mayor probabilidad de manifestar los síntomas prototípicos de la ansiedad que, si no se aprende a controlar, puede degenerar en estrés.
En el caso del deporte, la mayoría de los deportistas carecen de estas técnicas o habilidades adquiridas de manera formal, pero sin embargo han aprendido una serie de estrategias que, si bien no son muy ortodoxas, les han ayudado a afrontar las competiciones con más confianza. En este sentido, es frecuente encontrar que algunos deportistas utilizan técnicas de respiración y de relajación desarrolladas por ellos mismos antes de los partidos, o el empleo de ciertas supersticiones que le dan más seguridad en su juego (como por ejemplo el jugar con las medias dadas la vuelta o con un amuleto. Un ejemplo claro de este tipo de supersticiones lo tenemos en el guardameta del Real Madrid, Iker Casillas que, en el momento en el que tenía que salir al campo para sustituir a su compañero en la final de la Liga de Campeones 2001/02, tuvieron que cortarle las mangas porque él juega siempre con camisetas de manga corta). La labor del psicólogo deportivo consistirá en valorar las que manejan (puesto que en muchas ocasiones son realmente efectivas), proponer otras que hayan demostrado su eficacia experimentalmente y entrenarlas.



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