Indice primera parte. El análisis funcional de los deportes como base del trabajo psicológico


Hacia un modelo trabajo de la concentración en el deporte



Descargar 13.01 Mb.
Página18/32
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño13.01 Mb.
Vistas959
Descargas0
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   ...   32

9.2. Hacia un modelo trabajo de la concentración en el deporte

A continuación se presenta el modelo teórico y organizativo del cual partimos y en el que iremos profundizando según se avance en este capítulo:



Factores externos

Puesto de juego



Estado emocional




CONCENTRACIÓN

Conocimiento del juego

Autoconfianza




Resistencia a la fatiga

( física y mental)

Motivación

Nivel de activación

Gráfica 9.2. Principales variables que se encuentran relacionadas con la concentración.

Como se puede ver en este modelo, la concentración puede entenderse como la variable más directamente observable de una serie de aspectos psicológicos que se pueden encontrar en su base y que pueden explicar los déficit que se encuentren en los jugadores e incluso en el equipo.


Por un lado, dentro de las variables que engloban el factor conocimiento del juego, profundizaremos en los tres mecanismos necesarios de la ejecución motriz y nos detendremos brevemente a considerar porqué son importantes, destacando la asociación que hasta hace poco tiempo se hacía del entrenamiento en concentración con la mejora en el dominio de los focos de atención y en la rapidez de su cambio. Esta vinculación se encuentra precisamente enmarcada dentro de ese primer nivel del conocimiento del juego, es decir, en el nivel del dominio perceptivo más elemental y que hunde sus raíces en el mecanismo posterior de toma de decisiones, en donde la complejidad táctica es su componente más definitorio.
A partir de aquí se pasa, en última instancia, a saber responder de un modo óptimo ante acciones del juego que exigen de un dominio técnico importante, en donde la ejecución de la acción también tiene mucho que ver con lo concentrado que se encuentre el jugador y, lo que es más importante, la bidireccionalidad de estas relaciones, es decir, que si un jugador no domina bien estos principios del juego tiene más probabilidades de perder la concentración y, al mismo tiempo, si no se está concentrado en el juego, la percepción, la toma de decisiones y la ejecución de las acciones empeoran de un modo considerable.
En segundo lugar, el dominio del nivel de activación, como veremos en el siguiente capítulo, va a permitir que el jugador esté más concentrado durante el partido que si no sabe cómo controlarlo. Así, está experimentalmente comprobado que si existe un nivel elevado de activación, el foco de atención se estrecha y viceversa, lo que demuestra la importancia de realizar un análisis integral del comportamiento deportivo más que uno particular.
El tercero de los aspectos, por su parte, se centra en la relación existente entre la concentración y la resistencia física y mental que se experimenta en el partido. Este factor consideramos que posee una vital importancia porque es una de las variables que mejor podemos manipular a la hora de trabajar y entrenar la concentración con el jugador de fútbol. Todo jugador que sea capaz de mantener un nivel de rendimiento adecuado en condiciones de fatiga física y mental, será un jugador con mayores probabilidades de llegar lo más arriba posible en su carrera deportiva.
El cuarto de los aspectos, sobre el que tampoco nos detendremos demasiado porque ya se le dedica un capítulo por entero, es el de la motivación como variable determinante del nivel de concentración que posean los jugadores. La motivación, al igual que ocurre con el resto de las variables de este modelo, tiene una enorme capacidad de influencia sobre cualquiera de los aspectos recogidos en este modelo, de manera que hay que saber vertebrar perfectamente el entrenamiento para que se mantenga siempre en un nivel lo más óptimo que sea posible.
El quinto aspecto, la autoconfianza, podría definirse como la necesidad que tiene un jugador de sentirse capacitado para responder ante las demandas que un partido de fútbol le generan. En este sentido, es lógico que en algunos partidos que son aparentemente muy importantes y que poseen una trascendencia esencial, haya jugadores que no manifiesten un buen rendimiento ni una buena capacidad de concentración mientras que, en otros partidos en donde los rivales son “teóricamente asequibles”, la concentración es adecuada y el rendimiento óptimo.
La sexta de las variables a considerar son los factores externos que condicionan y en parte regulan la actividad del jugador. Este modelo se debe analizar como un sistema condicionado por las características situacionales a las que se enfrenta el jugador y, por lo mismo, un modelo abierto en el que las condiciones del medio pueden tener un papel importante en la concentración de los jugadores. El análisis de este tipo de condiciones, así como su posible anticipación deben facilitar que el rendimiento de los jugadores mejore notablemente.
El sétimo de los factores se refiere a la importancia que tiene la especificidad del puesto de juego que ocupe cada jugador para ser capaces de analizar las demandas a las que se enfrenta, de manera que un análisis que no considere esta variable puede considerarse, al menos en ciertos aspectos, “cojo”.
El último de los factores es el que se refiere al estado emocional del jugador que puede interferir de manera evidente en su concentración posterior y, por lo mismo, en su rendimiento. Un jugador que acabe de sufrir la pérdida de un ser querido, tiene más probabilidades de perder la concentración que aquél que se encuentra motivado para el partido y que tiene emociones positivas. El control y dominio de las emociones constituye también una nueva vía de trabajo y entrenamiento para la psicología del deporte que, como señalaba José Abando en el último Congreso Internacional de Fútbol celebrado en Salamanca con motivo de su capitalidad cultural europea, es uno de los campos abiertos más interesantes para profundizar en la actualidad y del que aún no sabemos con certeza que se puede esperar en el terreno deportivo.

9.3. Análisis de las variables esenciales del modelo propuesto.
Antes de comenzar a destacar cada uno de estos factores, consideramos que resulta pertinente hacer una mención especial a la interrelación que existe entre todos ellos y que viene identificada por el doble sentido de las flechas que les unen. La importancia de este aspecto radica en que no puede comprenderse la concentración sin hacer un análisis pormenorizado de cada uno de los factores y del peso que, en una situación concreta, tiene cada uno de ellos para explicar el resultado final que se ha obtenido.
Así, podremos afirmar, por ejemplo, que un jugador ha perdido la concentración esencialmente porque no estaba motivado para afrontar el partido, que esto, a su vez, le ha provocado que su nivel de activación fisiológica y cognitiva sea baja, propiciando un bajo rendimiento. Este rendimiento, según pasaban los minutos y se acumulaba el esfuerzo físico, iba descendiendo cada vez más con la consecuencia evidente de que el entrenador le exige que dé más de sí y le amenace con perder la titularidad en el equipo. Esta cadena, a su vez, continua provocando un déficit en la capacidad para controlar las emociones, que desemboca en pensamientos negativos y en un paso repentino de un aparente pasotismo a una serie de acciones muy impulsivas que genera, al mismo tiempo, que no se procese la información pertinente y que en acciones complejas del juego el jugador se vea desbordado una y otra vez por los contrarios con la consiguiente pérdida de la autoconfianza.
9.3.1. El conocimiento del juego y su relación con la concentración: los mecanismos de la acción motriz.
Desde un punto de vista práctico, los deportistas deben conocer la existencia de distintos estilos atencionales que ponen en conexión los diferentes focos de atención y las distintas situaciones de ejecución. Esta diferenciación es importante porque cuando hablamos de atención nos estamos refiriendo, en realidad, a varios niveles en los que puede manifestarse, de manera que distinguirlos es absolutamente necesario debido a que un jugador puede dominar adecuadamente uno de estos estilos, pero tener más dificultades en dominar los demás.
Nideffer (1976) definió cuatro estilos o tipos atencionales basados en una clasificación referida a dos dimensiones: la amplitud y la dirección. La amplitud se refiere a la cantidad de información a la que debe prestar atención el deportista en un momento determinado; es reducida cuando presta atención a un número limitado de estímulos y amplia cuando la presta a un gran número. Por otro lado, la dirección se refiere a la capacidad para dirigir la atención hacia objetos externos al propio deportista (atención externa) o para dirigirla hacia sí mismo (atención interna).
De la combinación de las dos dimensiones y de sus posteriores divisiones resultan cuatro estilos diferentes de concentración, que se corresponden a los cuatro modos principales de focalizar la atención:


  • Atención amplia-externa. Se produce cuando el jugador centra su atención en un importante número de estímulos y en estímulos fuera de él mismo. Se corresponde, sobre todo, con situaciones de evaluación, es decir, es la adecuada para reaccionar a las situaciones rápidamente cambiantes del juego. Es el tipo de atención que se requiere, por ejemplo, cuando un jugador trata de recuperar su posición tras una pérdida de balón y debe analizar, aunque sea de manera superficial y rápida, la colocación de los compañeros y de los contrarios y, en especial, la del contrario que posea el balón.




  • Atención amplia-interna. El deportista se fija en su estado físico o mental. Es el tipo de atención adecuado para analizar y planificar mentalmente una estrategia de juego ante una situación dada.




  • Atención estrecha-externa. El deportista focaliza su atención en un estímulo concreto del entorno (por ejemplo en la escuadra derecha en el lanzamiento de una falta). En el ejemplo anterior del jugador que recupera su posición, en un momento concreto de su carrera, si el balón sale de la bota del contrario dando un pase en profundidad, su atención deberá dirigirse a la posible trayectoria del balón para ser capaz de anticiparse y de recuperarlo para su equipo.




  • Atención estrecha-interna. Se produce cuando el deportista dirige la atención sobre sí mismo. Es la adecuada para prepararse para ejecutar una acción mediante el repaso mental o para examinar el nivel de tensión. La mente del jugador está centrada en algún pensamiento o estrategia concreta. Este tipo de foco atencional es el que con frecuencia menos dominan los jugadores y el que más suele llegar a afectarles debido a que no se fijan en los datos externos y se dejan llevar por los pensamientos internos que, por su gran importancia (pensemos, por ejemplo, en un grave error ofensivo en el último minuto de juego de la primera parte o en una oportunidad desaprovechada cuando el entrenador ha ofrecida una oportunidad de ser titular después de varios partidos sin jugar), pueden descentrar totalmente al jugador y disminuir gravemente su rendimiento.

A continuación presentamos una tabla en la que se explicitan algunos ejemplos para cada uno de los focos atencionales para comenzar a destacar, a continuación, la importancia de cada uno de los mecanismos y su relación con el entrenamiento de la concentración.







EXTERNA


INTERNA


AMPLIA

Cada vez que el jugador decide enviar el balón a algún otro compañero y debe escoger la mejor opción posible para sacar el mayor beneficio de esa situación.

Cuando el jugador, en un periodo de descanso o de interrupción prolongada del juego, trata de centrarse en sus sensaciones corporales.



ESTRECHA

En una situación de uno contra uno ofensivo en la que el jugador busca desbordar al defensor en función de sus características de juego.

Cada vez que un jugador siente molestias o tensión en una parte de su cuerpo e intenta cerrar los ojos y relajarse empleando una técnica como la relajación mente - cuerpo de Schultz.





Gráfica 9.3: Ejemplos de cada uno de los focos atencionales.





EXTERNA


INTERNA


AMPLIA


Uno de los aspectos más importantes de la atención en el fútbol es la capacidad de percibir una buena amplitud del campo visual.

Un desplazamiento es un buen momento para analizar las sensaciones que se tienen para afrontar el partido.

ESTRECHA


Resulta esencial que el portero en los saques de esquina focalice su atención en el balón y esté entrenado para superar los contactos que se producen en este tipo de acciones.



Es importante que el jugador centre su atención en algún pensamiento puntual o en su misión táctica en el partido para que salga concentrado.



Compartir con tus amigos:
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   ...   32


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos