Ii. La base de las nominalizaciones (1). Las nominalizaciones deverbales


Algunas consideraciones sobre la morfofonología



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5. Algunas consideraciones sobre la morfofonología

Pasamos ahora a considerar la forma de los exponentes que lexicalizan cada una de las estructuras. Veremos brevemente en esta sección que existen fenómenos de variación que apoyan la aproximación estructural que hemos defendido aquí, siguiendo lo que se espera conforme al Principio del Superconjunto y su corolario *ABA.

Comencemos por el caso más simple de todos: aquel en que la base utiliza el mismo exponente en la nominalización –incluyendo varias de las distintas lecturas observadas– y en su versión verbal.
(130) a. degener(a)- algo

b. la súbita degenera-ción de las muestras por la acción del ácido (evento)

c. la completa degenera-ción de las muestras durante dos horas, para después recuperar su estado inicial (estado)

d. la gran degenera-ción de la sociedad (cualidad).


Esto es un caso de sincretismo donde el mismo exponente lexicaliza una serie de estructuras relacionadas pero no idénticas. Ya hemos visto las estructuras que corresponden, en cada caso, a las tres lecturas de la nominalización. Ahora tenemos que proponer la estructura para la versión verbal de la base. Nuestra sugerencia es que en la versión verbal, cuando el verbo léxico está dominado por proyecciones de aspecto, tiempo y modo, el exponente verbal lexicaliza, junto a las proyecciones correspondientes al verbo léxico, un nudo de aspecto gramatical.
(131) SAsp <---> cant(a) [verbo]

Asp SInit


Init SProc


Proc SEst


Est √
Proponemos que este nudo de aspecto externo es la proyección que enlaza el verbo léxico con el dominio temporal; por sí mismo no está especificado ni como aoristo, ni como imperfecto, ni como perfecto. Su función es la de convertir un evento en una situación (Zucchi 1993, Ramchand & Svenonius 2013), y por lo tanto funciona como un adaptador que permite el anclaje del evento al dominio temporal.

Dentro de la nominalización en español, ya que no se proyectan proyecciones de tiempo sobre el verbo léxico, esta proyección debe estar necesariamente fuera. Por encima de ella se introducirán las proyecciones de imperfecto, aoristo y perfecto (García Fernández 2000), que se realizan sea con piezas morfológicas independientes (-ba), sea con formas cumulativas que afectan a la base (pus-, de pon(e)-) o a la flexión de persona (-ste).

Un caso como degener(a)- es una situación en que hay un solo exponente para materializar la estructura completa de (131), como se ve en (132). El exponente está anclado, en su posición jerárquicamente más baja, a una raíz que lleva un índice determinado –el 1936–. La condición del ancla permitirá, pues, que este exponente se extienda más o menos hacia arriba en la estructura, pero siempre que esté asociado a la raíz. Esto impide que otros exponentes con distintas raíces compitan con él aún si están asociados a un número más pequeño de proyecciones. Dado que no hay otros exponentes que tengan la raíz 1936 como ancla, la Condición de Panini no bloqueará que se produzca esta lexicalización.


(132) SAsp <---> degener(a)-

Asp SInit


Init SProc


Proc SEst


Est SPred


Pred √1936


Ya que solo hay un exponente para lexicalizar la raíz 1936 en un contexto verbal, cuando se acorte la estructura funcional de la base seguirá empleándose el mismo exponente. Esto sucede en una nominalización de evento (133a) –donde falta SAsp–, de estado (133b) o de cualidad (133c). La condición del ancla garantiza que ningún otro exponente, incluyendo el que corresponde a un adjetivo, pueda sustituirlo.
(133) a. [N [SInit Init [SProc Proc [SRes Res [SPred Pred [√1936]]]]]]

[-ción[ degener(a)- ]]


b. [N [SProc Proc [SRes Res [SPred Pred [√1936]]]]]

[-ción [ degener(a)- ]]


c. [N [SRes Res [SPred Pred [√1936]]]]

[-ción [ degener(a)- ]]


d. [N [SPred Pred [√1936]]]

[-ción [ degener(a)- ]]


Veamos ahora un caso en que compiten dos exponentes de la misma raíz: uno que se usa en la versión verbal y otro que se usa en la versión nominal, para varias o todas de sus lecturas.
(134) a. interrump(i)- la sesión.

b. la interrup-ción de la sesión por parte de los manifestantes

c. una temporal interrup-ción de varias horas
En este caso, tenemos dos exponentes anclados a la misma raíz –a la que ponemos el índice 1453–.

(135) a. SAsp <---> interrump(i)-


Asp SInit


Init SProc


Proc SEst

Est √1453


b. SInit <---> interrup-

Init SProc


Proc SEst


Est √1453


En la versión verbal, el Principio de Lexicalización Exhaustiva impide que (135b) se emplee, porque ese exponente no identifica Asp. Este exponente se usa en los contextos en que falta SAsp, y en tales casos por la Condición de Panini vence al primer exponente. Cuando falta SInic y SProc, en la versión estativa, este también es el que vence, por el Superconjunto y por Minimización, ya que tiene menos nudos no identificados que el primer exponente.

Por exhaustividad, consideremos ahora el caso de una raíz que tiene asociados dosexponentes: uno en una versión verbal con aspecto externo, sin especificar su valor (136a); otro cuando el aspecto está dominado por un valor concreto, aoristo (136b).

(136) a. pon(e)-
SAsp <---> pon(e)-

Asp SInit


Init SProc


SProc SEst

Est √65


b. pus-o algo
SAor <---> pus-

Aor SAsp

Asp SInit

Init SProc


Proc SEst


Est √65



5.1. La alomorfía en la variación

Veamos ahora unos datos de variación donde se muestran diferencias en la lexicalización de los distintos tipos de nominalización, y veremos que estos muestran al Superconjunto en acción.

Comencemos con el par antendición vs. atención. Aunque no se usa en el español general, atendición se documenta en Perú, Argentina, Colombia y otras zonas de América, como se ve en (137).14 Otros hablantes parecer usarlo como nominalización de atender en su sentido de ‘asistir a una reunión’, es decir, cuando no implica un estado mental.
(137) a. Excelente atendición al cliente (Cuzco).

b. ineficiencia en la prestación de los servicios y de falta de atendición de las necesidades de los usuarios

c. su atendición fue exelente [sic] desde los médicos, enfermeras, enfermeros y personal de vigilancia (Argentina)

En estos casos, atendición se usa siempre como nominalización de evento: la actividad de atender a un enfermo o atender una reunión, no el estado mental que se asocia con prestar atención, ni tampoco la cualidad de ser atento o estar atento. Lo que esto indica es que para estos hablantes, la distribución de los exponentes de la raíz correspondiente a atender es la siguiente:

(138) Léxico A
a. SAsp <---> atend(i)-

Asp SInit


Init SProc


Proc SEst


Est SPred


Pred √2001


b. SEst <--> aten-

Est SPred


Pred √2001


Para estos hablantes, pues, que falte SAsp no es motivo suficiente para usar el exponente aten-, sin vocal temática asociada. En la versión del léxico estándar –llamado así por falta de un mejor término–, esto sucede así, porque el exponente aten- está asociado también a SInic y SProc, por lo que la falta de SAsp para los hablantes estándar implica necesariamente usar aten-: la Condición de Panini descarta el exponente asociado a una estructura mayor.
(139) Léxico B
a. SAsp <---> atend(i)-

Asp SInit


Init SProc


Proc SEst


Est SPred


Pred √2001


b. SInit <---> aten-
Init SProc

Proc SEst


Est SPred


Pred √2001


Pero los hablantes de la variedad en que atend(i)- se usa también en las nominalizaciones, dadas las entradas de (138), no pueden usar aten- cuando está presente SInic o SProc, porque en tales casos dejarían sin identificar estos dos rasgos y la derivación sería agramatical por el PLE.

Lo que esperamos, dado el Superconjunto, es que estos hablantes no usen aten- para las nominalizaciones de evento y de cualidad, dejando, en cambio, atend(i)- para las nominalizaciones de estado y la versión verbal de la raíz. Esto implicaría un patrón ABA. Y en efecto, no se encuentran casos de atendi- que indiquen estados en los hablantes que usan aten- para la versión eventiva. Incluso los hablantes de una variedad estándar admiten marginalmente atendición como nominalización de evento de ‘atender una reunión’, como en (140).


(140) la atendición a la reunión por parte de todas las partes implicadas
Sin embargo, en el significado de ‘atender a un enfermo’, estos hablantes toman aten- como exponente.
(141) la atención a los enfermos por parte de los médicos de guardia
El dato crucial es que nunca admiten atendición como nominalización de estado, en el sentido de ‘estar atendido por los médicos’.
(142) a. *la continua atendición de los enfermos durante toda su recuperación

b. la continua atención de los enfermos durante toda su recuperación


Es decir: cuando en un significado los hablantes usan aten- en la nominalización de evento, no pueden admitir atend(i)- en la de estado, incluso si atend(i)- es aceptada en otra acepción para la nominalización de evento. Los hablantes rechazan de forma intuitiva un patrón ABA donde la versión menor (estado) y la mayor (verbo) son iguales entre ellas pero diferentes de la versión intermedia (nominalización de evento).

Veamos otro ejemplo. Algunos hablantes admiten absorbi-ción como nominalización de evento, especialmente en lenguaje médico, para referirse a la adquisición de sustancias.


(143) a. afecta la absorbición de nutrientes presentes en nuestras dietas

b. terminan por resolver estas oposiciones mediante la absorbición de los no occidentales en un occidente victorioso y en expansión


Debido a la escasez de datos, hemos conducido un experimento en el que le pedíamos a hablantes de distintas variedades que evaluaran oraciones con estas formas no estándar de las nominalizaciones. Algunos hablantes aceptaron absorbición como nominalización de cualidad (‘ser absorbente’):
(144) la gran absorbición de ruidos, tanto interiores como exteriores [del mármol]
Las reacciones de los hablantes vuelven a mostrar un rechazo intuitivo al patrón ABA. Quienes rechazan absorbición como nominalización de evento (143), también rechazan su uso de cualidad (144). Nadie acepta el uso de cualidad de absorbición sin aceptar necesariamente también (143). Esto, de nuevo, se explica con nuestra propuesta estructural. Algunos hablantes –los que siguen el patrón más habitual– tienen la representación de (145) para los dos alomorfos: cuando se nominaliza, se pierde SAsp y comienzan a usar absor-; los hablantes que admiten absorbición para la nominalización de evento, pero no la de cualidad, tienen las entradas de (146). Los que admiten absorbición también como cualidad, solo tienen un exponente asociado a la raíz (147). Ningún hablante puede tener absorb(i)- para el verbo y la cualidad, pero absor- para la nominalización de evento, porque esto implicaría tener exponentes que no lexicalizan constituyentes sintácticos continuos.
(145) Léxico A

a. [SAsp Asp [SInit Init [SProc Proc [SPred Pred [√1812]]]]]


absorb(i)-
b. [SInit Init [SProc Proc [SPred Pred [√1812]]]]
absor-

(146) Léxico B

a. [SAsp Asp [SInit Init [SProc Proc [SPred Pred [√1812]]]]]
absorb(i)-

b. [SPred Pred [√1812]]


absor-

(147) Léxico C

[SAsp Asp [SInit Init [SProc Proc [SPred Pred [√1812]]]]]
absorb(i)-
Ya que absorbición no es una palabra muy usual, su documentación es abarcable. No encontramos casos, dentro de una misma variedad, donde absorbición funcione como nombre de cualidad y absorción aparezca como nombre de evento, que sería un patrón *ABA que está descartado por nuestro sistema.

Se documentan otros pares en los que se usan varios exponentes en la nominalización: mantenición vs. manutención (148), suscribición vs. suscripción (149), o infectación vs. infección (150).


(148) a. diseño, programación, mantenición y actualización del sitio web

b. En general, los candidatos para un Mini Estiramiento de la Cara son jóvenes, con un enfoque en la mantenición de la apariencia

(149) a. el plan vencería todos los días a las 23:59PM ya que realiza una suscribición diaria de Q5.00

b. [el acuerdo en Tegucigalpa] entró en vigor este mismo viernes, fecha de la suscribición por ambas delegaciones

(150) a. Los frutos infectados presentan una variedad de síntomas, dependiendo del método de infectación y de la edad del fruto

b. El trabajo describe la infectación progresiva con hematozoarios de un grupo de terneras Hereford importadas por Corea del Su


Los hablantes que aceptan estas palabras a veces establecen diferencias entre ellas y otras más usuales: manteni-miento –con otro sufijo, pero la misma base– se usa a menudo para hablar de la acción no dinámica de mantener algo en cierto estado, mientras que manteni-ción se especializa para la acción activa de guardar y velar por el buen funcionamiento de algo. No tenemos casos en los que los hablantes acepten suscribición como evento, pero usen suscripción para el estado de ‘estar suscrito’.

Muchos hablantes aceptan infectación como la acción de infectar algo y extender una infección en un territorio, pero la rechazan como ‘estar infectado’, para lo que prefieren el sustantivo infec-ción. Otros aceptan infectación en todos sus usos, pero ninguno acepta infectación como ‘estar infectado’ y la rechaza como ‘acción de infectar’.

Un último caso es el de contenición vs. contención (151). Se documentan casos donde se usa contenición como la acción dinámica de contener (151a, b), pero también casos en que se emplea como nombre de estado y cualidad.
(151) a. [...] junto a Per Mertesacker fueron la pareja ideal de contenición de Alemania

b. Son los empresarios los que fomentan la contenición (si no bajada) salarial mientras andan explotando al personal

c. Con este procedimiento se consigue arriostrar el sistema de contenición de tierras a la vez que se va excavando en profundidad.

d. Se trata de la gelidez de las emociones, de las mentiras y la contenición de los actos.


De nuevo, no se encuentran en los mismos textos usos de contenición como cualidad o estado y contención como evento.

Debemos admitir inmediatamente que una buena parte de los argumentos a favor de nuestro análisis particular se apoyan en qué no se ha encontrado en corpus o qué cosas rechazan los hablantes particulares que aceptan otras. Esto tiene siempre un peligro: podrían encontrarse otros textos en los que aparecieran los patrones que estamos considerando agramaticales. Por esta razón, y para facilitar que investigaciones posteriores sepan qué patrones apoyarían o rechazarían el análisis, presentamos aquí las predicciones básicas que otros podrán tratar de falsar en el futuro.

Cuando hay más de un exponente, lo que esperamos es esencialmente que el que se use para una forma compleja no se use para la forma más simple si no se usa también para las intermedias. Consecuentemente, esperamos casos en que haya un solo exponente para todas las formas (152a), casos en que haya un exponente para el verbo y uno para todas las nominalizaciones (152b), casos en que hay un segundo exponente que afecte a estados y cualidades pero no a eventos, verbales o nominales (152c), y casos en que haya un exponente para la nominalización de cualidad y se empleen otros para las nominalizaciones de estado y el verbo (152d; este sería el caso de cualquier verbo deadjetival y el adjetivo correspondiente). Lo que no esperamos es que la nominalización de evento tenga un exponente, pero la versión verbal use otro que también se emplee con estados, cualidades o ambos (152e); también esperamos que no haya un exponente para la versión de estado si el verbo y la nominalización de cualidad utilizan un mismo segundo exponente (152f), y en general, siempre que haya un exponente que envuelva a otro distinto. Recuérdese que todas estas predicciones se pueden comprobar siempre y cuando el nominalizador sea siempre el mismo en todas las nominalizaciones que se comparan, para evitar que interfieran los núcleos que distintos nominalizadores pueden estar identificando.
(152) [Asp [Inic [Proc [Est [Pred [Raíz]]]]]]

a. [ A ]


b. [A ][ B ]

c. [ A ][ B ]

d. [ A ][ B ]

e. *[ A ][ B ][ A ]

f. *[ A ][ B ][ A ]
En nuestra investigación no hemos encontrado ningún caso que ilustre (152e) o (152f), como predice nuestra teoría.

Conviene observar una última posibilidad lógica que tampoco hemos documentado: aquí no hemos documentado casos en los que dos exponentes se distingan por la presencia o ausencia de Init –como podrían haber sido casos en que la nominalización anticausativa fuera distinta a la nominalización pasiva–. Si no existen estos casos, y no es solo que no los hayamos encontrado en esta investigación, esto querría decir o bien que no hay suficiente base empírica para dividir Init de Proc –y por tanto que ambos núcleos deben ser tratados como uno solo, como en Harley (1995) y contra Ramchand (2008)– o que por motivos independientes la presencia o ausencia de Init en una nominalización no es opcional. Futuras investigaciones determinarán si efectivamente faltan estos casos de alternancia en español o no.



6. Las nominalizaciones de participante

Cerramos este capítulo con el caso de las nominalizaciones de participante, que tienen problemas adicionales, descriptivos y teóricos, distintos a los casos que hemos considerado detalladamente hasta ahora.

Las nominalizaciones de participante son aquellas que dan nombre no a una eventualidad –estado o evento– o a una cualidad, sino a una de las entidades que de alguna manera participan en dicha eventualidad o en dicha cualidad. Sistemáticamente rechazan argumentos, y ellas mismas denotan en cierto sentido argumentos; admiten con facilidad el plural y rechazan modificadores temporales.
(153) a. la construcción del puente por los albañiles durante varios meses

b. *las enormes construcciones del puente por los albañiles durante varios meses

c. las enormes construcciones de piedra que hay cerca del puente

Se ha sugerido frecuentemente en los últimos tiempos (cf. por ejemplo Alexiadou 2001, Alexiadou & Schäfer 2008, Borer 2010, 2013) que la diferencia entre una nominalización de participante y los casos que hemos visto hasta ahora tiene que ver con que en aquella la estructura funcional de la base está enormemente empobrecida. El hecho de que rechacen argumentos y modificadores aspectuales puede analizarse, para muchos autores, simplemente determinando que en el interior de su estructura faltan las proyecciones de aspecto (sean las que sean en su propuesta) y estructura argumental que sí tendrían las demás clases. Una primera visión sería asociar estas nominalizaciones a la estructura de (154), donde el nominalizador selecciona directamente una raíz. Si suponemos que las raíces no pueden en absoluto introducir argumentos por sí mismas y no tienen información aspectual plena, el resto de propiedades se seguirían.


(154) SN

N √
Borer (op.cit.) señala que (154) es una estructura demasiado corta, porque no deja lugar para introducir, por ejemplo, los verbalizadores explícitos –como -ific(a), -iz(a)...–; su estructura también supone que la nominalización de participante es más ‘corta’ que la de eventualidad o cualidad, pero en su caso lo que falta es una proyección funcional SF (tal vez identificable con el aspecto interno, cf. Borer 2005b) que es responsable de introducir el argumento interno.


(155) a. Nominalización de evento b. Nominalización de participante
SN SN

N ...SF N SV


SD F V √

F √

Aunque esto se ha propuesto, hay varios motivos para sospechar que este análisis no hace las predicciones correctas. El fundamental de ellos es que un análisis como (154) o (155) predice que entre la lectura de evento y la de participante debería haber diferencias morfológicas: los morfemas asociados a (parte de) las proyecciones verbales deberían perderse, ya que (154) y (155b) carecen de ellas, y esperaríamos que se usaran exponentes distintos con cierta frecuencia para diferenciar superficialmente las nominalizaciones de participante de las de evento. No parece que ninguna de las dos afirmaciones sea cierta; lengua tras lengua, las nominalizaciones de participante conservan la misma forma morfológica exacta que la versión de evento, estado y / o cualidad (Bader 2010). Esto no es cierto tampoco en español.


(156) a. la rápida calcificación del tejido

b. las blancas calcificaciones que hay en este tejido

(157) a. la rápida cristalización de la muestra

b. las brillantes cristalizaciones que hay en la muestra


El español no es un caso excepcional. Por tomar lenguas distintas, en francés, serbio o inglés sucede lo mismo.
(158) a. construction (acción de construir u objeto construido)

b. rešenje (acción de resolver o resultado de la solución)

c. building (acción de construir o resultado de la construcción)
La segunda razón que nos lleva a rechazar el análisis de las nominalizaciones de participante como falta de estructura verbal es que, como se discute en NGRAE (2009: §5.1l), la diferencia entre la lectura de participante y la de eventualidad es a menudo escurridiza. Se parece más, a menudo, a lo que un semantista llamaría acepciones distintas de un término que a lo que esperamos de dos estructuras radicalmente distintas. Un ejemplo claro es el de las nominalizaciones que proceden de verbos que indican la desaparición de algo, o resultados abstractos que no implican un producto concreto. Compárese las dos nominalizaciones de (159). Es plausible que la diferencia se deba a que el verbo de (159a) designa la creación de algo, mientras que el de (159b) designa un producto que implica la desaparición de algo que antes existía (cf. Melloni 2007).
(159) a. las construcciones de piedra

b. *las destrucciones de piedra


La tercera razón es que las nominalizaciones de participante pueden interpretarse como argumentos de nominalizaciones de evento, estado o cualidad. En la estructura de (154) o (155b) no se captura que estas nominalizaciones puedan establecer relaciones con cualquiera de estas tres clases que, como vemos, sí parece posible distinguir mediante complejidad estructural de la base; si acaso, esperaríamos que la interpretación de las nominalizaciones de participante estuviera más próxima a las de estado o cualidad, que serían las más parecidas a ellas: deberían ser siempre participantes en un estado o en una cualidad. Los casos anteriores mostraban nominalizaciones de participante relacionadas con otras de evento, pero podemos tenerlas relacionadas con estados (160).
(160) a. la preocupación de Juan durante todo el verano

b. las preocupaciones de Juan (*durante todo el verano)


(160b) designa las entidades, concretas o abstractas, que causan preocupación en Juan. La nominalización equivale, pues, al causante del estado psicológico. También podemos tener nominalizaciones de participante relacionadas con cualidades.
(161) a. la gran abstracción de este problema matemático

b. las abstracciones que se encuentran en los problemas de matemáticas


(161b) se refiere a las entidades específicas que muestran abstracción dentro de un problema, no a la cualidad en sí.15

Nuestra propuesta, que no implica eliminar estructura de la base con respecto a la versión que no es de participante, es que en una nominalización de participante el afijo nominalizador se introduce primero en una posición argumental, o de cualquier otro participante, dentro de la estructura verbal. Si en una nominalización de evento, estado o cualidad el nominalizador se introduce por primera vez sobre la estructura de la base (162a), en una nominalización de participante el mismo elemento se introduce dentro de la base y desde allí reproyecta (o se desplaza, dependiendo de las suposiciones técnicas) para convertirse en el núcleo de toda la estructura (162b).




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