Identidad e historia constituyen los núcleos básicos a partir de los cuales pretendo mostrar en esta categoría, cómo los profesores universitarios van creando formas de representación particulares en cuanto a la profesión que desempeñan


Cultura – Prática social como objeto de investigação



Descargar 215.21 Kb.
Página2/2
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño215.21 Kb.
Vistas100
Descargas0
1   2

Cultura – Prática social como objeto de investigação


Culture – Social practice as object of investigation

Las practicas sociales y la construccion de la identidad profesional

Rosa Martha Romo Beltran, Universidad de Guadalajara, México



En este trabajo pretendo mostrar algunas interpretaciones sobre la construcción de la identidad social y profesional de un grupo de profesores de la carrera de psicología (ROMO: 1999). Mi aproximación teórico-metodológica ha sido desde una mirada socio-antropológica e histórica, con el objeto de posibilitar la reflexión, en este caso, de las representaciones (MOSCOVICI: 1986) que sobre la profesión de origen, la historia curricular e institucional han construido los profesores fundadores y 15 académicos de la carrera de Psicología en la Universidad de Guadalajara.1
Abordar los procesos de construcción de la identidad, me permitió aproximarme a esas formas de representación que sobre su propia vida profesional elaboraron mis informantes. Fue importante tener en cuenta que la creación de la identidad es filtrada por procesos de institucionalización, lo cual permite “significar” a alguien lo que es, tanto en la dimensión social como personal. Dicho proceso de institucionalización es relevante pues no sólo confiere nominación a los sujetos, sino que les impone un lugar y constituye un espacio que favorece, a la vez, una definición frente a los otros.
Desarrollé la noción de constitución identitaria desde la idea de creación cultural, como la posibilidad con la que cuentan los sujetos sociales para hacer cosas, para otorgar significado en forma particular o general a la sociedad, de nombrar y nombrarse, de reconocer y reconocerse, en fin, de desconocer y desconocerse. Entiendo entonces la conformación de la identidad, como una construcción inacabada, un continuo que incluye procesos tanto de reconocimiento como de desconocimiento, de ubicación y reubicación, a través de lo cual los sujetos se incluyen en un orden simbólico y en un imaginario institucional.
La constitución de la identidad aparece a la vez, marcada por una serie de tensiones entre lo instituido y lo instituyente, a este último plano corresponden las creaciones que los mismos sujetos aportan, en tanto que el primero incluye el conjunto de significados, formas de organización e imaginarios institucionales.
Las implicaciones metodológicas, vinculadas al trabajo de las diferentes formas de construcción cultural de los sujetos, requiere, por un lado, reconocer la carga ideológica e histórica con la que nos ubicamos como investigadores y que se manifiesta incluso en el tipo de preguntas a través de las cuales tratamos de interrogar y comprender la realidad.
Se advierte desde las primeras preguntas, en la definición del objeto de estudio, los momentos de escucha y recuperación de información. Está presente en el proceso de interpretación y en la escritura. Es preciso, por otro lado, tomar en cuenta que lo que nuestros informantes producen, son interpretaciones que en la interacción investigador-informante, se transforman como una tierra intermedia entre diversas culturas.
El objeto de la investigación consistió en destacar los procesos de constitución de la identidad social y profesional de los académicos de psicología. Mi universo de investigación lo conformaron en total, veinte profesores de la licenciatura mencionada, “quienes han hecho del trabajo universitario su profesión” (LANDESMAN: 1997), pues aun cuando realizan prácticas profesionales correspondientes a su formación de origen, no han perdido el vínculo con la universidad. Son todos ellos profesores de tiempo completo. Reconstruir dichos procesos, requirió un trabajo de aproximación metodológica que me permitiese entender cómo los sujetos construyen sentidos acerca de su ser como psicólogos y académicos universitarios.
Lo anterior implica, en primer lugar, incorporar en el análisis la intervención de la dimensión subjetiva, significa que el investigador interactúa con estructuras imaginarias –tanto las propias como las de los informantes- con deseos, miedos, dudas y certezas que son las que confieren significado a las interpretaciones.
En segundo lugar, nos demanda como investigadores, reconocer que las creaciones identitarias se conforman mediante la relación con los otros: colegas, autoridades, alumnos, por lo tanto, no me era posible eludir la recuperación de historias personales, así como trayectorias profesionales de mis informantes. Un tercer nivel, metodológicamente diferenciado, pero que en realidad se intersecta, lo constituyó el rescate de la historia tanto institucional, como de la profesión y del gremio.
Incorporo también al análisis, la noción de imaginario social desde la perspectiva de Castoriadis (1998; p.68), quien lo representa como el lado creativo de las significaciones, como el elemento instituyente. La institución de la sociedad -señala- es el espacio donde se instituyen y se crean los significados, donde se determinan los elementos reales y no reales, lo que tiene sentido en contraste de lo que no lo tiene, de tal forma que la institución de la sociedad crea un sistema de interpretaciones, de construcción de ese mundo.
La noción de imaginario social, presente en mi proceso de análisis, tiene que ver con el conjunto de significaciones a través de las cuales los sujetos se instituyen como tales, pues reitero, hablar del imaginario desde esta perspectiva, es hacer alusión a la capacidad imaginante, creadora, de invención y producción de significaciones colectivas.
Tratar de rescatar las significaciones como productoras de sentido, requiere reconocer las dos dimensiones en las que se realiza este proceso, pues incluye tanto determinantes sociohistóricas como subjetivas, a través de las cuales el sujeto interpreta, organiza y representa la realidad.
Este posicionamiento, me permitió incluir dos tipos de aproximación que en el proceso analítico se vinculan, el historiográfico y socioantropológico. Ambos desde una perspectiva interpretativa, la cual abre el espacio a nuevas miradas. Me posibilitó, parafraseando a Geertz (1995), que lo extraño aparezca como familiar, hacer visible lo invisible y perceptible lo desconocido.

Ethos del psicólogo
La socialización de una serie de preceptos éticos que avalan las prácticas profesionales de estos profesores, me acercaron a la noción de ethos trabajada por Bourdieu (1972), en el sentido de que nomina aquellas situaciones que se han sobrevalorado, es decir, que transforman una necesidad en virtud.2
El destacar actitudes de servicio, de ayuda para los demás y para sí mismo, se convierte en lugar común en la definición de la identidad profesional de este grupo de académicos, de tal forma que el ethos gremial adquiere las características del habitus, pues se manifiesta como un “conjunto de disposiciones generales y transferibles” (BOURDIEU: 1972; p. 181).
En estas representaciones identitarias, se olvidan condiciones objetivas como la evolución que ha tenido la profesión de origen y las nuevas prácticas profesionales, las cuales se han encaminado en forma privilegiada hacia la psicología laboral y la actividad independiente.
Cuando se alude al ethos profesional se ignora la experiencia, se olvidan estas situaciones concretas. El “ser psicólogo” se transforma en idealización, en utopía, remitiéndonos así al plano del imaginario. Un imaginario colectivo, pues gran parte de los profesores entrevistados, al definir las características de su profesión de origen, comparten la misma utopía. Visto así, el ethos representa una forma de producción cultural del gremio, cuyos significados han sido transmitidos a través de la convivencia y en este caso también de la escolarización.
El compromiso con la sociedad, la familia, el trabajo, es ineludible. El psicólogo se instaura en todos estos espacios como el modelo, el prototipo de afinidad y concordia con los demás, ello obtura la posibilidad de reconocer la complejidad de las relaciones y del entorno social.
Resulta entonces que la experiencia no es recuperada para modificar este tipo de percepciones, es por ello, por lo que he incluido tales representaciones en la categoría del ethos; ya que nos explica la razón por la cual permanecen ciertos atributos de la profesión como ineludibles y constantes, tales como la capacidad de apertura, sensibilidad y comprensión, a pesar de la variabilidad de las circunstancias o conflictos que se enfrenten en el plano real.
Observemos un fragmento de entrevista:
"... el psicólogo fundamentalmente es el que está más comprometido con la sociedad, incluyendo a su familia, el trabajo, etc., y que debe ser un modelo, un prototipo... (...) el psicólogo pues debe ser, repito, un prototipo, debe ser un modelo en donde... pues eh, no debe tener problemas con sus vecinos, con sus amigos, con sus compañeros de trabajo, es decir, debe ser inclusive, eh... pues... un pivote para que la salud en ese sentido se genere alrededor de él, en torno a él, porque con eso trabajamos ¿verdad?".3
Encontramos otro conjunto de tendencias, que pretenden impactar todas las esferas en las que se desenvuelven estos profesionistas. El privilegiar, por ejemplo, el valor del consenso, la falta de imposición, la apertura a la presencia del otro en las relaciones más cercanas: la pareja, los hijos, los amigos, cobra también institucional y curricularmente una dimensión muy importante.
El protagonismo del alumno, tanto en el plano académico entre maestros y estudiantes pretende ser de igual a igual, la relación educativa se establece a partir de la participación colectiva de los estudiantes en la construcción del conocimiento.
Es en función de los aportes de los alumnos que el maestro interviene jerarquizando dichas contribuciones, evaluándolos, privilegiando el criterio de intervención de ellos, "más que aportes de los autores".4
La relación pedagógica se establece con base en la comunicación, es decir, a través de la relación personal, los intercambios cara a cara, no derivan en el salón de clase de un trabajo con el contenido académico. En este mismo plano académico, la autoevaluación estudiantil es fundamental, se establece tanto en el curriculum formal como en la práctica en el salón de clase.
En el aula se presentan situaciones en las que el grupo solicita cambio de profesor, al no estar de acuerdo con los criterios de evaluación que el primero propone.5
Se genera así una tensión constante entre un curriculum permisivo por un lado y la actuación magisterial por otro, pues las posibilidades de evaluación académica al desempeño de los alumnos se encuentra obturada ante una propuesta curricular que apela a la autoevaluación estudiantil. El laus, o bien, el reconocimiento docente, así como la importancia de la palabra, el verbo y los libros, como mitos fundadores del trabajo académico, han cambiado, desde la valoración inicial con la que surgen al ser considerados atributos a través de los cuales el profesor universitario fincó su practica, hasta la actualidad, en la que al imperar este tipo de propuestas “alternativas de educación”, se relativiza el conocimiento del profesor, a la vez que decrece la importancia de libros y se otorga mayor importancia a la voz, a la opinión y evaluación de los estudiantes. Este dilema es más frecuente en las posturas educativas que aparecen como antagónicas al predominio magisterial, por lo tanto se vuelve relativa la importancia del conocimiento, de la palabra y el reconocimiento docente.
Retornando al ethos del profesor de psicología, el plano social de convivencia con los discípulos es muy valorado, la organización de fiestas con los estudiantes forma parte de estos estilos de relación de pares entre profesores y alumnos.
Veamos otra entrevista con un profesor:
"Esta escuela tiene una peculiaridad, la peculiaridad es que el docente... plantea que el buen docente debe ser como el estudiante... entonces... igual pero no nada más en la relación, que me parece correcto, ¿no?, sino iguales en todo, en comportarse incluso como estudiante, chacoteando ahí en los patios y en los salones, haciendo fiestas con ellos..., entonces yo creo que eso hasta cierto límite es bueno, pero hay ocasiones que se exceden ¿no?. Entonces la valoración que hacen de quien no entra en esos excesos, pues es de que le falta ¿no?. Tal vez haría falta que estuviera ahorita en las canchas de basquet-boll, tomándome una cerveza con los estudiantes o... cantando ahí, la banda, una cosa así... porque eso lo hacen algunos maestros, y yo soy muy serio, muy duro, yo... je, je, je... (Termina riendo)".6



Prevalece la camaradería con los alumnos, la ausencia de formalismo ante las autoridades, manifiesto, por ejemplo, en una apertura total para acercarse a la dirección (no median secretaria ni obstáculo alguno para llegar con los directivos). Se concreta así en el plano de la práctica, ese "ethos" profesional, que se convierte en un estilo institucional y a la vez en la postura política ideológica y académica dominante.
Por otro lado, la percepción de pobreza en el ejercicio académico y profesional de los psicólogos de la institución está presente en la voz de profesores disidentes a la administración actual; lo cual alude no sólo a una postura política diferente, también evidencia la "diversidad en la homogeneidad" (BOURDIEU: 1988; p.273), característica de grupos disímiles -aun cuando homogéneos en la profesión-, los cuales constituyen prácticas que van acompañadas a la vez de otras visiones de la realidad.
Como postura antagónica a la expuesta, encontré gran énfasis y consenso por destacar la capacidad creativa, la autonomía intelectual y moral de los alumnos, así como la disposición para el trabajo comunitario; conformando un conjunto de prácticas y representaciones que se manifiestan en forma regular al enunciar las características de la profesión de base. El ethos del psicólogo, como forma de percepción y acción compartida, se conforma también por la certeza de que la diversidad de disposiciones señaladas, se acompañan por una formación crítica que permite el análisis concienzudo de cada evento y situación en que se participa, sea éste escolar o profesional.
Las relaciones de colaboración, amistad, consenso y de participación de los otros, con quienes se relaciona el psicólogo: amigos, estudiantes, familia, colegas de trabajo, etcétera, ya decíamos, va a conformar parte de las utopías colectivas que sedimentan y permiten preservar ciertos atributos "ideales" de estos profesionistas. Dichas cualidades constituyen un imaginario colectivo en relación al cual se sostiene la figura profesional.
Este movimiento de "identificación ficticia" -recurriendo a la nominación que le otorga Gallisot- (1987)7, para señalar las utopías bajo las cuales se funda la identidad, constituye también un referente y como tal es cambiante y puede llegar a ser contradictorio. Los procesos de adhesión pueden ser mayoritarios o minoritarios. Encontramos así posturas que, al hacer referencia a las nuevas generaciones de psicólogos, destacan atributos básicamente en dos planos: personal y académico. Los "nuevos psicólogos y estudiantes de la carrera, -desde la perspectiva de los primeros maestros egresados de la licenciatura- cuentan con mayores habilidades para el trabajo social, mejor información, es gente con mayores posibilidades de proponer..."8.
Podemos apreciar aquí la utopía que "distingue" a estos nuevos profesionistas, representación que se construye con referencia a los otros imaginarios representados por la vieja guardia de profesionistas, es decir, los psicólogos actuales son en tanto se diferencian de las primeras generaciones.
En segundo término, el "imaginario" optimista que subyace en estas nuevas construcciones identitarias, tiene que ver con el momento histórico de la carrera. En este momento, es una profesión que busca ampliar rumbos, perspectivas y definiciones, tanto en el plano de la práctica como en las construcciones teóricas. Actualmente la lucha simbólica está orientada a sostener y ampliar la profesión, pero no así a la definición identitaria de los inicios, en la cual la carrera se funda bajo el auspicio de la medicina.
Las cualidades de estos nuevos profesionistas integran parte del imaginario que sostiene el ethos de la profesión, sin embargo, los imaginarios, como construcciones sociales, difieren, pues los referentes con base en los que se elaboran son también cambiantes. Esto nos permite encontrar otro tipo de representaciones, es así como frente a estos psicólogos emprendedores, con autonomía intelectual y moral, vamos a encontrar percepciones que los definen en forma antagónica:
En otra entrevista:

...como que veo poca sugeribilidad (sic) de la mayoría de los profesores de la facultad... cosa que contrasta con otras universidades y con otras escuelas de psicología... Hay también, eh... en los maestros más antiguos y por tanto mucho se reproduce en los nuevos... como pobreza de, de encuentro de significados dentro de la psicología? ¿Sí?. Que no hay gente que se meta deveras (sic) a fondo y a, a poner las cosas más... en una producción de verdadero conocimiento, sino en reproducir superficialmente algunas cosas...9.
La conformación de este ethos alude a otra figura profesional y profesoral, se desdibuja la importancia de la palabra, del saber docente. La presencia magisterial pierde importancia al ser identificada como la voz que "...reproduce superficialmente algunas cosas..."10
Por otro lado, los círculos de pertenencia desde los cuales se establece la construcción identitaria van a determinar esta varianza en las representaciones, de aquí que la biografía y el tipo de adscripción institucional definan la diversidad de percepciones.
Los referentes simbólicos varían entre los que no se formaron dentro de la institución y cuyo contexto laboral rebasa también los ámbitos de ésta, de tal forma que para ellos, la percepción del psicólogo "Udegeista"11 se construye a partir de referentes externos, "...contrasta con otras universidades y con otras escuelas de psicología...” 12
La construcción de significados está vinculada al contexto social y en este caso laboral de pertenencia. El lugar de ubicación en la institución influye en dichas construcciones, el docente es determinado también por su lugar de origen. Esto posibilita distinguir diversas categorías profesionales al interior de la facultad:
Los de "fuera", son psicólogos de formación, quienes ingresan aproximadamente entre los años de 1977 al 80. En su incorporación representaron, para los entonces estudiantes, "los modelos" con los cuales identificarse académica y profesionalmente, pues su llegada se debió al hecho de que fueron "los especialistas" en el campo. Los aspectos comunes son haberse formado en instituciones ajenas a la Universidad de Guadalajara.
Frente a la otra variedad de profesionales que impartían clases: ingenieros, médicos, psiquiatras, veterinarios, odontólogos; los psicólogos marcaban ya la especificidad de la profesión, y por lo tanto el nivel de reconocimiento era alto, fueron quienes permitieron una primera definición profesional. Actualmente y a través del proceso de consolidación de la carrera, los de fuera, aun cuando permanecen, son considerados diferentes y en estos momentos, representantes de los viejos profesionistas.
Los de dentro, son los psicólogos formados en la Universidad de Guadalajara, sus integrantes son egresados de las primeras generaciones, así como los discípulos de aquellos. Este grupo es el que consolida el proyecto académico, político e ideológico de la profesión, son quienes tienen más presencia en la vida académica y una mayor jerarquía identitaria entre los estudiantes.
Los otros son el resto de profesionales que integran la planta docente, permanecen en la carrera, la gran mayoría son maestros fundadores, su representatividad es baja, pero marcan la aparición de la profesión en la Universidad.
Ya señalábamos que la diversidad de ubicaciones institucionales determina también la variedad de significados construidos en torno al psicólogo "Udegeista". Es así como los de dentro lo perciben como emprendedor, crítico, con facilidad de proponer y los de fuera lo representan por las carencias académicas y profesionales.
Para los otros, el psicólogo de la institución ha tenido poca iniciativa en su proyección laboral.
Ante los estereotipos profesionales aún vigentes tales como considerarlos como "cura locos", por ejemplo; argumentan la falta de compromiso gremial e institucional, así como la carencia de proyectos dentro de la institución que permitan revalorizar las prácticas que realizan e incrementar el prestigio de la profesión.13

Del imaginario a la realidad en la profesión
El proceso de reconocimiento de la práctica del académico de psicología transita, marcando ya su presencia, desde un imaginario social que permite otorgar un lugar a la profesión. Es así como es posible encontrar en las apreciaciones de sentido común ciertas intuiciones acerca de la dimensión inter e intra subjetiva que aborda la psicología aún cuando colectivamente se desconozcan las prácticas concretas de este especialista.
Veamos:
... ya se ha acabado con esta mala información que se tenía de que el psicólogo era para... pues casi para leer la mano o para adivinar el futuro...14
Ese movimiento de desconocimiento/reconocimiento permite la conformación de una red de significaciones, bien coherentes o contrapuestas que se comparten socialmente, otorgando existencia a la profesión: "... poco a poco se ha ido aceptando y requiriendo más al psicólogo, en forma continua." 15
Otro tipo de representación, presente entre quienes eligieron la psicología como profesión, la ubica como una práctica intimista no orientada hacia el afuera, sino dirigida al sí mismo, al deseo de obtener a través del conocimiento de la disciplina una superación personal.
Al abordar la dimensión subjetiva del ser humano, estas prácticas profesionales adquieren diversos significados, tanto para quienes se forman dentro del campo, como desde el entorno social. Se genera así, parafraseando a Sciolla (1983; p.68), una coexistencia de diversos sistemas simbólicos que, aunque escasamente relacionados entre sí, constituyen un rasgo común de nuestra situación histórica.
Desde esta perspectiva es posible apreciar formas de representación diferenciadas en cuanto a la práctica profesional del psicólogo, como podemos verlo en el siguiente fragmento:
... hay estratos socio económicos de la población de Jalisco que ya le, valora adecuadamente..., se le da una valoración social... aceptable a la profesión del psicólogo, eh... sin embargo, esto no es generalizado, todavía al psicólogo se le considera como cura locos ¿no?16.
La feminización de la carrera subsiste como otra forma de representación, creando un estereotipo profesional que la vincula a prácticas de servicio familiar, cercanas a las " cuestiones domésticas, caseras, más de la crianza de los hijos y de la comunicación"17. Desde la percepción de ciertos grupos docentes, este estereotipo explica el alto porcentaje de población femenina que accede a la carrera.
La noción de servicio por otra parte, parece trastocar también el proceso de institucionalización de la profesión en la Universidad de Guadalajara, pues son médicos y especialistas en psiquiatría quienes le otorgan un espacio a la psicología dentro del espectro de las ciencias de la salud. Es así como este conjunto de significados referidos a la capacidad de ayuda va a constituir uno de los factores de diferenciación más importantes entre el campo psiquiátrico y el psicológico.
Veamos la opinión de un maestro fundador: 18
... creo que (en la psicología), se pueden hacer muchas cosas, y ahí sí directamente con las personas... con la gente, ahí no va a haber injerencia de pastillas o de inyecciones, sino que creo que aquí (en la psicología), es la capacidad que tu desarrolles y lo que realmente puedes desarrollar con la otra persona... tratar a la otra persona, y cual es la ayuda que tu puedes dar...19
Dicha noción de servicio nos remite también a los mitos fundadores de la profesión magisterial, en cuanto es posible vincularlo con el sometimiento presente en los primeros profesionistas universitarios a los poderes públicos. A través del avance disciplinario y el cambiante prestigio de las profesiones, los psicólogos se caracterizan por moverse en el plano de la rebeldía y la subordinación. Rebeldía hacia las administraciones centrales de la universidad, lo que se evidencia en la asignación de recursos limitados a la carrera. La subordinación se hace presente especialmente en cuanto al origen de la profesión, por su dependencia frente al campo médico.
El movimiento de diferenciación disciplinar, profesional y espacial ha caracterizado en forma permanente la constitución identitaria de este profesionista. El otro disciplinar frente al cual se han afirmado, es frente al campo de las ciencias médicas. Es así como cobra importancia para los psicólogos conformar el ethos20 profesional sobre la base de un conjunto de significantes que destacan actitudes tales como " la capacidad de apertura hacia la vida y el humanismo hacia los demás". Dicha diferencia permite la distinción frente al trabajo médico y una mayor cercanía a las ciencias sociales y humanidades.
La diferencia profesional y disciplinar se encuentra tensada a la vez por los orígenes espaciales de la carrera. El Hospital Civil constituyó, en 1975, la primera morada para la recién creada Escuela de Psicología. Es así como físicamente surge también al abrigo de la medicina.
Posteriormente se traslada con instalaciones propias a los terrenos de las profesiones de Ciencias de la Salud, lugar en el que actualmente permanece, conviviendo con médicos, odontólogos, médicos veterinarios y estudiantes de enfermería.
En esta zona se encuentra el Centro Médico, dependencia del Instituto Mexicano del Seguro Social (I.M.S.S.)21 y el "Nuevo Hospital Civil", institución que pertenece tanto a la Universidad de Guadalajara (U. de G.) como al Gobierno del Estado y se encuentran ubicados en el mismo espacio. Este conjunto de instalaciones convierte el Área de las Ciencias de la Salud en una de las más importantes -del campo médico- en el Occidente del País.
Enclavada en el terreno médico ha permanecido la Facultad de Psicología a pesar de que históricamente se ha mantenido un constante movimiento por consolidar e institucionalizar la profesión diferenciándola del área médica. Aún los profesores fundadores, formados tanto en la medicina como en la psicología, coinciden en mantener las diferencias, veamos:
"...el invitar a psicólogos (como docentes a la recién creada Escuela de Psicología) fue iniciativa del Dr. Wenceslao22. Él estaba muy sensibilizado a eso, pero también fue por eh..., inquietud de los estudiantes. Los estudiantes querían comenzar a, a identificar lo que era el perfil del psicólogo, a su vez, identificarse profesionalmente con el tipo de prácticas que realizaba, no había con quien identificarse en ese sentido, y yo creo que por ahí fue la inquietud." 23
Trabajar esta dimensión del ethos me ha permitido evidenciar la existencia de un plano imaginario que funciona como elemento constitutivo de la identidad. Dicho plano al ser imaginario no por ello es menos simbólico, es decir, los rasgos expresados lingüísticamente por los actores a través de las entrevistas les permite representar y representarse dentro de una profesión particular. Son precisamente estas definiciones personales las que se sedimentan y permanecen aún con el paso del tiempo.
Si bien los cambios históricos, disciplinares, institucionales y los nuevos campos laborales, van integrando diversos grupos de filiación identitaria, subsiste sin embargo, un ethos que permanece como percepción idealizada del ser del psicólogo.
Es entonces a través del ethos como podemos advertir la continuidad de las percepciones que son valoradas por el grupo profesional. Este acercamiento a los datos nos muestra que las actitudes que se legitiman son las de servicio, de apertura hacia los demás; la colaboración, así como la disposición para resolver problemas. El ethos constituye una producción simbólica y cultural que da sentido a la vida y las prácticas de estos académicos de la psicología. A través del ethos, se comparten visiones del mundo. El ethos profesional se va construyendo y adquiriendo a través del proceso de socialización escolar y laboral.
En diversos testimonios de mis informantes aparecen construcciones imaginarias, las cuales se muestran como referentes importantes en la construcción de la identidad. Las representaciones que elaboraron este grupo de académicos, integran un diálogo permanente entre planos de la realidad tanto objetivos como subjetivos, lo que me orientó a trabajar la categoría de ethos, con el objeto de recuperar esas construcciones imaginarias.

Referencias bibliográficas



ACEVEDO, Jorge et al (1988). Las profesiones en México. No.1, México, Universidad Autónoma Metropolitana - Unidad Xochimilco.

ACOSTA, Salvador (Coord), et al (1988). Jalisco desde la revolución. La expansión educativa 1940-1985. La Universidad de Guadalajara y la educación superior., XI, Tomo II. Guadalajara, Gobierno del Estado de Jalisco-Universidad de Guadalajara.

BOURDIEU, Piére (1972). Esquisse d’une théorie de la practique. Librarie Droz, Paris-Ginebra, pp.174-189.



BOURDIEU, Piérre (1985). ¿Qué significa hablar?. Madrid, Akal.

BOURDIEU, Piérre (1988). La distinción. Criterios y bases sociales del gusto. Madrid, Taurus/Humanidades.

BOURDIEU, Piérre (1991). El sentido práctico. Madrid, Taurus - Humanidades.

BURKE, Peter et al (1993). Formas de hacer historia. Barcelona, Alianza Editorial.

BUSTOS, Guillermina. "Expansión de la Educación Superior Pública y su Política de Financiamiento. La Universidad de Guadalajara 1960-1985" en Acosta, Salvador (Coord,) et al (1988). Jalisco desde la revolución.

CARDOSO de Oliveira, Roberto. Identidade, etnia, estructura social, Livraria Pioneira, Sao Paulo. s.f. Traducción ms.

CASANOVA Cardiel, Patricia (comp.) (1990). Las profesiones en México, Num. 6 Psicología, México, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.

CASTORIADIS, Cornelius (1988). Los domionios del hombre. Las encrucijadas del laberinto. Barcelona, Gedisa.

CLEAVES, Peter (1985). Las profesiones y el estado. El caso de México, México, El Colegio de México.

COMISION para la modificación del Plan de Estudios de la Escuela de Psicología (1985). Plan de Estudios de la Escuela de Psicología de la Universidad de Guadalajara. Guadalajara, Escuela de Psicología, (Edición en Mimeógrafo).

CHAPOULIE, Jean-Michel (1973). "Sur l'analyse sociologique des groupes professionnels" en Revue Francaise de Sociologie, XIV, (pp. 86-114)

DUBAR, Claude (1991). La socialisation. Construction des identités sociales et professionnelles, Paris, Armand Colin Editeur.

ELLIOT, Philip (1975). Sociología de las profesiones, Madrid, Ed. Tecnos.

ESTATUTO DEL PERSONAL ACADEMICO Y REGLAMENTO DE INGRESO, PROMOCION Y PERMANENCIA DEL PERSONAL ACADEMICO DE LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA. (Con las modificaciones aprobadas en el Dictamen No.19558 por el H. Consejo General Universitario el día 5 de agosto de 1995), (s.f.) Guadalajara, Universidad de Guadalajara.

FERRY, Gilles (1990). El trayecto de la formación. Los enseñantes entre la teoría y a práctica. Paidós - ENEPI, México.

FOUCAULT, M. (1996). El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica. Siglo XXI, México.

GALLISOT, René (1987). "Bajo la identidad, el proceso de identificación" en L'homme et la société. Revue internationale de recherches et de syntheses sociologiques, núm. 83 Nouvelle Série, pp. 12-27, Paris, Editions L'Harmattan, Tr. Gilberto Giménez.

GEERTZ, Clifford (1995). La interpretación de las culturas, Barcelona, Gedisa.

GIMENEZ Montiel, Gilberto (1987). La teoría y el análisis de la cultura. Guadalajara, SEP-UdeG-COMECSO.

HARRSCH, Catalina. (1985). El psicólogo ¿qué hace?. México, Alhambra.

LE GOFF, Jacques (1987). Los intelectuales en la Edad Media. Barcelona,Gedisa.

LANDESMAN, Monique (1997). Identites academiques et generation. Le cas des seignants de biochimie de l’Université Nationale Autonome du Mexique (UNAM), Paris, Univeristé de Paris X-Nanterre. Vol. I y II.

LE GOFF, Jacques (1983). Tiempo, trabajo y cultura en el occidente medieval. Madrid, Taurus.

LE GOFF, Jacques (1992). Pensar la historia. Madrid, Taurus-Humanidades.

LEVI, Giovanni (1993). "Sobre microhistoria" en Peter Burke et al. Formas de hacer historia. México, Alianza Editorial.

LÓPEZ, Hernández Rosa María (1990). “Desarrollo de la psicología en México” en Las Profesiones en México No. 6. Psicología. México, AM-X.

MACOTELA, Flores Silvia y Alejandro Espinoza Sobreyra (1992). “Un estudio exploratorio sobre la imagen del psicólogo en la opinión pública” en El psicólogo. México, UNAM/Fac. de Psicología.

MANERO, Brito Roberto (1990). “Los psicólogos y la implicación” en Las profesiones en México, No. 6, Psicología. México, UAM-X.

MARTIN-MORENO, Jaime y Amando de Miguel (1982). Sociología de las profesiones. Madrid, Centro de investigaciones sociológicas.

MELUCCI, Alberto (1982). "Sobre la identidad" en L'invenzione del presente. Movimenti, identitá, bisogni individuali, pp.61-72, Boloña, II Mulino, Tr. de Mónica Mansour, ms.

MOSCOVICI, Serge, et al. (1986). Psicología social y problemas sociales. Barcelona, Ediciones Paidós.

NORBERT, Elías (1982). Sociología fundamental. Barcelona, Gedisa.

PEREZ-AGOTE, Alfonso (1986). La identidad colectiva. Una reflexión abierta desde la sociología en Revista de Occidente No. 56, Enero, pp.76-90. Madrid, (Fundación Ortega y Gasset).

ROMO Beltrán, Rosa Martha (1993). Interacción y estructura en el salón de clase: negociaciones y estrategias. Guadalajara, Universidad de Guadalajara.

ROMO Beltrán, Rosa Martha y Elba Noemí Gómez Gómez. (1997). Identidad y docencia, Guadalajara, Universidad de Guadalajara-CUCSH, (Cuadernos del CUCSH).

ROMO Beltrán, Rosa Martha (1999). Curriculum, cultura académica y producción magisterial, México, UNAM/Facultad de Filosofía y Letras. (Tesis doctoral).



SANTONI Rugiu, Antonio (1996). Nostalgia del maestro artesano. México, Porrúa, CESU.

SCIOLLA, Loredana (1983). "Teorías de la Identidad" en Identitá, Turín, Rosemberg & Seller, pp.7-60 Tr. por Gilberto Giménez, ms.

URBINA Soria, Javier (Comp.) (1992). El Psicólogo: formación, ejercicio profesional y prospectiva, México, Facultad de Psicología-UNAM.

VALDERRAMA, Iturbe Pablo y Jorge Molina (1990). “Cinco tesis sobre el desarrollo de la Psicología como ciencia y profesión en México” en Las profesiones en México No. 6 Psicología. México, UAM-X.


1 Guadalajara, Jalisco. México.

2 “...ethos, necesidad hecha virtud...” (BOURDIEU 1972; p. 174)

3 Entrevista I, pp. 14 y 15

4.- Registro de observación de clase No.1, Marzo de 1993, p.12

5.- Registro de observación de clase No. 2, abril 12 de 1993.

6 Entrevista IV, p. 105

7 René Gallisot. "Bajo la identidad el proceso de identificación" en L'homme et la société. Revue internationale de recherches et de syntheses sociologiques, Num. 83-Nouvelle série, 1987, pp. 12-27. París, Editions L'Harmattan, tr. de Gilberto Giménez, ms.

8 Entrevista III, p.82.

9 Entrevista II, 1 y 5 de julio de 1994, p.44

10 Entrevista III, 22 de junio y 6 de julio, 1994, p.78

11 Formado en la Universidad de Guadalajara.

12 Entrevista III, p.82

13 Entrevista IV bis, p.17

14 Entrevista I, p.21

15 Entrevista III, p. 78

16 Entrevista No. IV bis, p.17

17 Entrevista IV bis, p. 13

18 Entrevista I, pp. 5 y 6. Médico General, Psicólogo y Maestro de Tiempo Completo.

19 El subrayado es mío.

20 En el sentido de transformar la necesidad en virtud. Bourdieu, Pièrre, en Gilberto Giménez, op.cit. p. 65.

21 Institución de salud que pertenece al gobierno federal.

22 Dr. Wenceslao Orozco, Médico - Psiquiatra, Director promotor y fundador de la Escuela de Psicología.

23 Entrevista IV, bis, p.8






Compartir con tus amigos:
1   2


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos