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CAPÍTULO XIV




LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XVIII

El siglo XVIII es el siglo pedagógico por excelencia. En él la educación ocupa el primer plano de las preocupaciones de los reyes, de los pensadores y de los políticos. En él surgen dos de las figuras mayores de la pedagogía y la educación: Rousseau y Pestalozzi. Y en él se desarrolla la educación pública estatal y se inicia la educación nacional, Filosóficamente, es el "siglo de las luces", de la "Ilustración", de la "Aufklärung". En este movimiento aparecen mezcladas las ideas del sensualismo y del idealismo, del empirismo y del racionalismo de siglos anteriores.


Políticamente, es en su primera parte la época del absolutismo y más concretamente del "despotismo ilustrado" que desea el bien del pueblo pero sin el pueblo.
Pedagógicamente, es el signo de la instrucción sensorialista y racionalista, del naturalismo y del idealismo en la educación, así como de la educación individual y la educación nacional.

Sintetizando, podríamos decir que en la educación del siglo XVIII se observan los siguientes movimientos:


1º El desarrollo de la educación estatal, de la educación del Estado.
2º El comienzo de la educación nacional, de la educación del pueblo por el pueblo.
3º El principio de la educación universal, gratuita y obligatoria en el grado de la escuela primaria.
4º La iniciación del laicismo en la enseñanza
5° La organización de la instrucción pública como una unidad desde la escuela primaria a la universidad.
6º La acentuación del espíritu cosmopolita, universalista que los pensadores y educadores de todos los países.
7º Sobre todo, la primacía de la razón la creencia en el poder racional en la vida de los individuos y de los pueblos.
8º Al mismo tiempo el reconocimiento de la naturaleza y de la intuición en la educación.

1. LA EDUCACIÓN ESTATAL


La tendencia estatista en la educación se desarrolla principalmente en Alemania, y particularmente en Prusia, que en este siglo desempeña ya un papel de gran importancia en la historia europea. Esa tendencia comienza con el rey Federico Guillermo I, llamado el Rey Sargento, por ser el creador del fuerte ejército prusiano y con su sucesor, Federico II llamado el Grande, por el poder que con él alcanza su Estado. El primero estuvo inspirado principalmente por las ideas religiosas pietistas; el segundo, por las ideas racionalistas de la Aufklärung. Pero ambos coincidieron en reconocer a la educación como una función del Estado, no con fines pedagógicos, naturalmente, sino puramente políticos en vista del engrandecimiento del Estado y de la necesidad de contar con súbditos dóciles, buenos soldados y funcionarios idóneos.
Federico Guillermo I (1668-1740) es el autor del Decreto de 1717 por el cual se aplica por primera vez en un gran Estado el principio de la obligación escolar, al disponer "que en lo futuro en todos los lugares donde existan escuelas, los padres deben ser obligados, bajo riguroso castigo, a enviar sus hijos a ellas, mediante el pago de dos dreier como retribución escolar a la semana, asistiendo diariamente en invierno y una o dos veces a la semana en verano para que no olviden completamente lo que han aprendido en invierno”.
El mismo rey dictó una medida de gran importancia administrativa, los Principios regulativos o Plan general de Escuelas, de 1736, en la que se organizaba la vida de las escuelas conforme a los principios estatales, pero sostenidas por las parroquias Y las sociedades escolares creadas al efecto.
Federico II (1712-1786) sigue la tradición de su antecesor, pero con otro espíritu, inspirado en las ideas "filantrópicas" de Basedow, un discípulo de Rousseau. Ahora se realiza la completa secularización de la educación, haciéndola independiente de la iglesia, aunque conservando la enseñanza religiosa en ella. Su inspirador inmediato fue el ministro Baron von Zedlitz (1731-1793), uno de los más ilustres estadistas de la época, quien escribió una obra importante: Proyecto para la mejora de la educación pública, en la que pide la reforma de las escuelas y los maestros. A aquél se debe también la creación de un tipo nuevo de escuela, la Bürgerschule o escuela media.

La educación pública no comienza propiamente en Francia sino en este siglo XVIII. Hasta entonces la educación había estado en manos de las congregaciones religiosas.


El motivo para el comienzo de la educación pública estatal en Francia fue la supresión de la Compañía de Jesús en 1762. Ésta había llegado a absorber la enseñanza secundaria y superior, y contra ella se habían levantado muchas protestas en diferentes sectores del reino. Según Compayré los parlamentos provinciales de Francia "denunciaban la formidable organización de una Compañía que, bajo pretexto de servir al Papa, pretendía regentar al mundo; que acaparaba la religión, de la que hacía cosa propia; que gobernaba a los reyes por los confesores que les daba, cuando no los suprimía por la mano de algún fanático: que sustituía la idea de patria por una especie de cosmopolitismo religioso". etc. 1.
El hombre más representativo de este tiempo para el desarrollo de la idea de la educación pública en Francia, fue el procurador en el Parlamento de Bretaña, La Chalotais (1701-1733). quien además de contribuir a la supresión de los jesuitas, es el autor de una memoria que publicó en 1763 con el título de Ensayo de nacional, que es la primera de este género en Francia y que fue acogida con gran entusiasmo por hombres como Voltaire, Diderot y Turgot. De ellas nos ocuparemos después al tratar de la pedagogía de este siglo.
Aparte de La Chalotais, hay que contar en Francia como defensor de la enseñanza pública al presidente del Parlamento de París, Rolland d'Erceville (1734-1793), quien en 1763 presentó a aquél un Informe, en el que después de atacar también a la enseñanza de las órdenes religiosas, expone su sistema de educación pública, de carácter más técnico y profesional que el de La Chalotais.
Otra personalidad importante en este sentido de la creación de mi sistema de educación pública es el gran economista Turgot ( 1727-1778), quien presenta en 1775 un Memorial al rey en el que se exponen ideas parecidas y pide la creación de un Consejo de Instrucción nacional que dirigiera las universidades, los colegios y las escuelas según principios uniformes y sobre todo con "vistas nacionales y públicas".

2. LA EDUCACIÓN NACIONAL

A fines del siglo XVIII la educación europea sufre un cambio radical con la Revolución francesa. La transformación política que ésta introduce hace que la educación estatal, la educación del súbdito, propia de la monarquía absoluta y del despotismo ilustrado, se convierta en educación nacional, en la educación del ciudadano, que ha de participar en el gobierno de su país. Aquélla era la educación para la obediencia; ésta la educación para la libertad; aquélla tenía un carácter intelectual e instrumental; ésta un carácter cívico y patriótico; aquélla se cumplía como un deber impuesto; ésta se ex¡ '-e como un derecho, como uno de los derechos del hombre y del ciudadano.


La educación nacional comienza en Francia, pero poco después se extiende a todo el mundo civilizado, Europa y América. La Revolución francesa deja en efecto asentadas las bases de la nueva educación, aunque no pudo llevarla a la realidad por su corta duración -diez años y por las dificultades políticas exteriores e interiores.
Después, la educación aparece tratada en los tres momentos esenciales de la Revolución francesa: la Asamblea Constituyente, la Asamblea Legislativa y la Convención.

Si nos preguntamos ahora por las ideas básicas que orientaron la Revolución francesa y que dieron origen a la educación nacional, podemos sintetizarlas en la forma siguiente:

1º La orientación cívica y patriótica, inspirada en principios democráticos y de libertad.
2º La educación como función del Estado, independiente de la Iglesia.
3º La obligación escolar para la totalidad de los niños.
4º La gratuidad de la enseñanza primaria correspondiente al principio de la obligatoriedad.
5º El principio de laicismo o de la neutralidad religiosa y su sustitución por la educación cívica.
6º El comienzo de unificación de la enseñanza pública en todos sus grados y el acceso a los superiores de los más capaces.

Es interesante observar que aunque la Revolución se ocupó principalmente de la educación popular, sus creaciones fueron esencialmente en las ciencias y las artes. Así creó el Conservatorio de Artes y Oficios, el Museo de Historia Natural, la Escuela de Lenguas Orientales, el Conservatorio de Música, la Biblioteca Nacional, las Escuelas Politécnicas, de Ingeniería, de Minas, etc.




3 LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA Y EN HISPANOAMÉRICA

Durante el siglo XVIII el hecho más importante en la educación de España es la supresión de, la Compañía de Jesús por Carlos III, que dio origen también a la educación pública española. En la Real Provisión de 1767 dictada por aquél, atendiendo a lo recomendado por el Consejo Real, por los pueblos mismos y por varios prelados "en razón de fomentar la enseñanza de la juventud, particularmente en lo tocante a las primeras Letras, Latinidad y Retórica que tuvieron en sí como estancadas los citados Regulares de la Compañía, de que nació la decadencia de las Letras humanas se ordena la sustitución de sus enseñanzas por maestros y preceptores seculares nombrados por oposición y la creación de internados en casas de educación, seminarios o pupilajes para maestros y alumnos en las casas o colegios de los jesuitas.

En la América hispánica repercuten las ideas de la Metrópoli durante el siglo XVIII. En su primera parte continúa el espíritu de los siglos anteriores en el sentido de una educación religiosa con el desarrollo de otra de carácter más cultural. Los jesuitas fueron los principales agentes de esta labor. Pero su expulsión en 1767 cambia el panorama de la educación americana en un sentido más seglar y civil. Por otra parte, la difusión a fines del siglo de las leas de la Ilustración y de la Enciclopedia da un carácter cada vez más intelectual y crítico a la enseñanza. Al mismo tiempo se crearon nuevas instituciones docentes, especialmente de carácter técnico y realista.

En esta época se destacan diversas personalidades en la educación de Hispanoamérica, como el venezolano José Miguel Sanz (1764-1814), autor de un "Informe sobre la instrucción pública", inspirado en las ideas críticas de la época; el chileno Manuel de Salas (1754-1841) a quien Amanda Labarca lo llama "un precursor" de la educación vocacional, fundador de la Academia de San Luis; el mexicano don José Antonio Alzate (1729-1790), fundador de la "Gacela de Literatura" y propulsor de las ciencias; y el argentino fray Javier de San Alberto (1727-1804), inspirado en las ideas progresistas del siglo de las luces, autor de varias Pastorales, en las que presenta un plan completo de instrucción pública.


4. LA EDUCACIÓN EN NORTEAMÉRICA

Durante el siglo XVIII la educación de las colonias inglesas de América fue perdiendo su carácter marcadamente religioso y adquiriendo un aspecto cada vez más civil. Los asuntos escolares pasaron poco a poco de manos de Lis iglesias a las de los municipios y Estados. Al declararse, la Independencia, la Constitución federal de 1787 consideró a la educación asunto di, los Estados particulares. Pero aun así su influencia fue considerable en el desarrollo ulterior de la educación nacional, al asentar los principios democráticos y al establecer la libertad religiosa. Por otra parte, todos los Estados excepto dos, redactaron sus nuevas Constituciones internas conformes al espíritu de la Constitución federal y aprobaron nuevas leves escolares.

CAPÍTULO XV


LA PEDAGOGÍA EN EL SIGLO XVIII

En su primera parte predominan las ideas intelectualistas y sensorialistas representadas por la ilustración; en la segunda parte lo hacen las ideas naturalistas de Rousseau, y en su último tercio, el idealismo de Pestalozzi. A estas direcciones hay que añadir el movimiento filantrópico representado por Basedow y la pedagogía política desarrollada por La Chalotais y Condorcet principalmente.


Los elementos pedsag{ogicos d emayor relevancia en el estudio de la educación del siglo XVIII podemos mencionar:
1ª La creencia en el poder absoluto de la razón, que debe gobernar a los hombres y a los pueblos,.
2ª La aspiración a la libertad, suprimiendo todas las trabas políticas y religiosas, así como las convenciones sociales, y de aquí el individualismo en la educación.
3ª El reconocimiento de la naturaleza y de las leyes naturales en el universo y la sociedad.
4ª Un sentido activo, progresista, optimista en la vida, que hace de la educación un instrumento valioso.
5ª El despertar del espíritu social, de ayuda y cooperación, que produce una nueva concepción de la educación.
6ª La progresiva secularización de la educación, reduciendo cada vez más la influencia eclesiástica y acentuando la del Estado.

1. LA PEDAGOGÍA SENSUALISTA CONDILLAC, DIDEROT, HELVETIUS


Condillac (1715-1780) es uno de los más altos representantes de la corriente sensualista o sensorialista. Consecuente con su filosofía, Condillac basa su educación en la observación de los hechos, en el estudio de la naturaleza, conforme el método analítico. Considera también que el niño debe seguir en su educación el mismo proceso que ha seguido en su desarrollo la humanidad, aunque naturalmente en forma abreviada. Insiste particularmente en la formación del juicio personal, en el pensar independiente y crítico, no aceptando nada que no haya sido elaborado intelectualmente por el propio alumno.
Diderot (1713-1784). Para Diderot, la educación es un factor decisivo en la vida del hombre y de la sociedad, y el Estado debe desarrollarla independientemente de la Iglesia. En la educación deben predominar los conocimientos científicos sobre los literarios. Finalmente Diderot se expresó refutando las teorías optimistas de Helvetius sobre la educación.
Helvetius (1715-1771) representa el máximo optimismo pedagógico. Para él la educación todo lo puede; todas las diferencias en el género humano proceden de la educación. En el hombre lo decisivo son las sensaciones, y la educación tiene que basarse sobre todo en ellas. Helvetius defiende también la secularización de la educación y la necesidad de una educación moral independiente de toda religión.

2. LA PEDAGOGÍA NATURALISTA ROUSSEAU
Juan Jacobo Rousseau, es, como se ha dicho, una de las personalidades más salientes de la historia de la pedagogía. A diferencia de Comenio, Pestalozzi o Froebel, no fue propiamente un educador, pero sus ideas pedagógicas han influido decisivamente sobre la educación moderna. Nació en 1712, en Ginebra (Suiza), de una familia calvinista.
Se. ha dicho que la pedagogía de Rousseau es naturalista, que predica el evangelio de la naturaleza frente a la cultura y la sociedad. Y aunque hay mucho de verdad en esta calificación, no es toda la verdad. La naturaleza, en efecto, es lo primordial en la teoría de la educación rousseauniana; pero la naturaleza se interpreta en ella de diversos modos. Externamente la naturaleza es lo opuesto a las convenciones sociales tan desarrolladas en su época; es lo contrario de lo artificioso y mecánico; en este sentido, Rousseau busca al hombre primitivo, natural, anterior a todo lo social. Pero ello es sólo el aspecto externo, negativo de su concepción de la naturaleza. Lo primitivo y valioso en ésta es !a naturaleza corno equivalente a lo esencial del hombre, lo que tiene un valor sustantivo y permanente, En este sentido, hay que hablar del humanismo, más que del naturalismo, de Rousseau.
Ahora bien, esta educación humana lo primero que exige es la libertad, la independencia respecto a los demás hombres. "El único que hace su voluntad es aquel que no tiene necesidad para hacerla., de poner los brazos al extremo de los suyos, de donde se sigue que el primero de todos los bienes no es la autoridad, sino la libertad." Pero este, libertad no es limitada; está reglada por la necesidad, por la fuerza de las circunstancias naturales, que sustituyen al mandato y la obediencia sociales, artificiales.
Otro principio esencial de la pedagogía de Rousseau es el de la actividad, el aprender por la propia experiencia, en vez de por la enseñanza de los demás. "Haced a vuestro alumno atento a los fenómenos de la naturaleza, bien pronto le haréis curioso; para alimentar su curiosidad, no os apresuréis jamás a satisfacerla, Poned a su alcance las cuestiones y dejádselas resolver. Que no sepa nada porque se lo habéis dicho, sino porque lo ha comprendido él mismo: que no aprenda la ciencia, que la invente". En este sentido Rousseau es también uno de los precursores de la escuela activa moderna, íntimamente unida con estos principios está el de la psicologización de la educación. Rousseau ha sido, el primero que ha visto claramente la diferencia entre la mente del niño y la del adulto, el primero que ha reconocido a la infancia como una edad propia, como una etapa con caracteres peculiares, que hay que estudiar y respetar.
Se ha considerado a Rousseau como el representante típico del individualismo en la educación, y así lo es también en cierto modo, ya que su alumno se educa solo con un preceptor. Pero los fines de su educación no son individuales, sino también sociales, sólo que distintos de los que tenía, la educación convencional de su tiempo contra la cual reaccionaba.
Finalmente, para Rousseau la educación religiosa no debe ser confesional y debe realizarse, no en la infancia, sino en la edad de la razón, basándose en una concepción deísta de la religión.

Como en todas las teorías, en la de Rousseau hay también sus puntos débiles. Entre ellos se cuenta su idea de la educación de la mujer, que la reduce a ser la compañera del hombre y que subordina todo a esto, asimismo falta en Rousseau la idea de la educación popular, de la educación de la masa, aunque en otro trabajo se haya ocupado someramente, como se dijo antes, de la educación nacional. También es excesiva su concepción optimista de la acción de la naturaleza, del desenvolvimiento espontáneo sin la acción directa de la educación. Finalmente, no es admisible el papel que asigna al educador de mero acompañante del educando, limitado a un solo alumno.



3. LA PEDAGOGÍA FILANTRÓPICA, BASEDOW

Las ideas pedagógicas de Basedow se basan en las ideas de Rousseau, como se ha dicho. En tal sentido, la educación para él ha de ser eminentemente intuitiva y activa, aproximándose lo más posible a la naturaleza. Para ello creó diversos procedimientos, juegos y grabados, que hacían la enseñanza interesante y atractiva. La educación física debe ser particularmente atendida así como la educación estética. En las materias de enseñanza predomina la idea de la utilidad, acentuando su carácter realista sobre el humanista. La religión debe enseñarse en la escuela, pero sin carácter confesional al cuidado de las iglesias. Todos los niños deben aprender, como Emilio, un oficio y visitar los lugares de trabajo, fábricas, campos, etc., pasando en ellos unos días al año.

Pero las ideas de Basedow no eran sólo didácticas, sino también sociales, nacionales. Por ello pide que la escuela y la educación sean misión del Estado, y no de la familia o de la iglesia. En este sentido influyó también en las reformas escolares de Prusia, primero por medio del Barón von Rochow (1734-1805), quien inspirado en las ideas de Rousseau y Basedow trató de reformar la educación de los campesinos, creando una escuela en sus tierras y escribiendo una obra, del carácter nacional de las escuelas públicas, cuyo título indica ya el tipo de educación que pide. Asimismo, éste y Basedow influyeron en el gran ministro de educación de Prusia, Barón von Zedlitz, de quien ya se ha hablado.

4. LA PEDAGOGÍA POLÍTICA. LA CHALOTAIS Y CONDORCET



Durante el siglo XVIII se desarrolla una dirección de la pedagogía que podemos llamar sintéticamente la "pedagogía política", entendiendo por ella, no la que se refiere a la lucha de los partidos, sino a las relaciones del Estado con la educación. En tal sentido, fue Francia la que suscitó este movimiento en el que participaron algunos de sus más grandes pensadores, como Montesquieu y Turgot, que, hemos citado antes. Además de ellos se distinguen dos, especialmente: La Chalotais y Condorcet.
En el Ensayo de educación nacional, de La Chalotais (1701-1785), que hemos mencionado anteriormente, se trata sobre todo de secularizar la educación, de hacerla una función del Estado. "El bien público -dice-, el honor de la nación exigen que se sustituya la enseñanza religiosa por una educación civil, que se prepare a cada generación para desempeñar con éxito las diferentes profesiones del Estado". Y más adelante advierte: "Yo pretendo reivindicar que [la educación] sólo depende del Estado, porque aquélla le pertenece esencialmente, porque todo Estado tiene un derecho propio, inalienable e imprescriptible a instruir a sus miembros porque finalmente los niños del Estado deben ser educados por miembros del Estado".
El otro representante de la pedagogía política de la época, aunque posterior en el tiempo, es, como se dijo, Condorcet, autor del famoso Rapport y proyecto de decreto presentado en 1792 a la Asamblea Legislativa de la Revolución francesa. Influido también por los enciclopedistas y por Rousseau, sus ideas se refieren principalmente a la educación nacional, de la que fue uno de sus principales creadores. Por ello pide la universalidad y gratuidad de la enseñanza. La primera finalidad de la instrucción nacional debe ser, en efecto: "Ofrecer a todos los individuos de la especie humana los medios de proveer a sus necesidades, de asegurar su bienestar, de conocer y ejercer sus derechos, de comprender y cumplir sus deberes; asegurar a cada uno la facilidad de perfeccionar su industria, de capacitarse para las funciones sociales a las que, ha de ser llamado, de desarrollar toda la extensión de las aptitudes que ha recibido de la naturaleza, y establecer de este modo entre los ciudadanos una igualdad de hecho y dar realidad a la igualdad política reconocida por la ley" .


  1. LA PEDAGOGÍA IDEALISTA.


KANT

Immanuel Kant (1724-1804) ejerció como preceptor actividades educativas. Pero en general su contribución pedagógica es puramente teórica. Fue influido en ella principalmente por Rousseau, y ya hemos dicho cómo le interesó la obra de Basedow.
Para Kant la educación es tan importante que "únicamente por la educación el hombre puede llegar a ser hombre. No es más que lo que la educación le hace". Y añade: "Tras la educación está el gran secreto de la naturaleza humana". La razón es que las disposiciones del hombre no se desarrollan por sí mismas, sino que tienen que desarrollarse. Kant divide la educación en: disciplina, cultura, civilidad y moralización. Éste es el fin último de toda educación. A su vez reconoce en la educación dos aspectos: los cuidados y la formación. Aquellos se refieren a la parte física y éstos a la espiritual, interna. Kant, a pesar de su concepción idealista, quiere que la educación sea comprobada. Por ello dice: "Hay que establecer escuelas experimentales antes de que se puedan fundar escuelas normales".

Kant defiende también el principio de la actividad en la educación. "Es de la mayor importancia -dice- que los niños aprendan a trabajar. . . ¿Y dónde mejor que en la escuela debe cultivarse la afición al trabajo?"


Finalmente, Kant es partidario de la educación religiosa pero extraconfesional. "Hay que mirar -dice- a que no estimen poco a los hombres por el cumplimiento de su religión, pues a pesar de la diversidad de religiones, hay una unidad de religión en todas partes".


PESTALOZZI

El genio mayor, la figura más noble de la educación y de la pedagogía, el educador por excelencia y el fundador de la escuela primaria popular, Juan Enrique Pestalozzi, nació en Zurich (Suiza), el 12 de enero de 1746.


Las ideas de Pestalozzi han repercutido en la educación y la pedagogía modernas de un modo extraordinario. Influyó en personalidades de la talla de Kant, Herbart, Fichte y Froebel, sin contar otras no menos importantes como Karl Ritter, el fundador de la geografía moderna, y Guillermo de Humboldt, uno de los más grandes humanistas alemanes.
Pestalozzi es, en efecto, el creador de la escuela popular, no en sentido puramente caritativo, sino en un espíritu social. La familia es para él el núcleo primordial del cual surgen las demás instituciones sociales. Pero la familia no es suficiente como agente educador; necesita del complemento de la escuela y de las demás instituciones educativas. Éstas representan el medio vital social en el que hay que educar al niño.
Dentro de este espíritu general, la educación tiene una finalidad propia, que no es otra que la humanización del hombre, el desarrollo de todas las manifestaciones de la vida humana llevándola hacia su mayor plenitud y perfección. "La educación verdadera y natural -dice- conduce hacia la perfección, hacia la plenitud de las capacidades humanas."
Las capacidades humanas a que Pestalozzi se refiere se revelan en la triple actividad de "espíritu.. corazón y mano", es decir, de la vida intelectual, la vida moral y la vida práctica o técnica, las cuales han de ser cultivadas integral y armoniosamente, y no de un modo unilateral y parcial. "Es una verdad universal -dice- que sólo es esencial y realmente educativo lo que afecta a los hombres en el conjunto de sus capacidades, esto es, del corazón, el espíritu y la mano. Todo lo que no afecta a la totalidad de su ser no le afecta naturalmente y no es humanamente educativo en toda la extensión de la palabra."

Respecto a la educación familiar, doméstica, ya hemos dicho que Pestalozzi considera a la familia como el punto de arranque de la educación. "Las relaciones domésticas de la humanidad son las primeras y más excelentes relaciones de la naturaleza ... Casa paterna, eres la escuela de las costumbres y del Estado. Por eso eres, hogar paterno, el fundamento de toda pura educación natural de la humanidad." En la vida familiar predominan el amor y el trabajo en común, y éstos son la base de toda educación.


En cuanto a la escuela, Pestalozzi no ha dado una definición precisa de sus fines. Lo más importante aquí es su actividad misma al frente de las diversas instituciones por él fundadas, y que tienen como características comunes su idea de la actividad manual unida a la intelectual, la vida en común de maestros y alumnos y su finalidad social. La escuela era para él, sin embargo, esencialmente educativa, aunque le faltó la idea de la escuela nacional, que corresponde más bien a los pedagogos y educadores franceses.
Otra idea esencial de Pestalozzi es la de la actividad en la educación. Como hemos dicho, en las escuelas que creó, los niños trabajaban al mismo tiempo que aprendían, o mejor aprendían trabajando, haciendo. "Los conocimientos sin las actividades prácticas constituyen el don más funesto que un genio enemigo ha hecho a nuestra época."
En este sentido. Pestalozzi ha establecido una serie de principios de valor permanente que pueden sintetizarse en los siguientes:
1º Trae a tu espíritu todas las cosas esencialmente relacionadas en la precisa conexión en que se hallan realmente en la naturaleza.
2º Subordina las cosas no esenciales a las esenciales.
3º No, des a ninguna cosa más importancia en tu representación que la que tiene relativamente para tu especie en la naturaleza misma.
4º Ordena también según su semejanza todos los objetos del mundo.
5º Fortifica la impresión de los objetos importantes en ti mismo, haciéndoles obrar sobre ti por distintos sentidos.
6° Trata de ordenar una seria acción en todo arte del conocimiento de modo que cada nuevo concepto sea sólo una pequeña adición apenas perceptible a conocimientos anteriores profundamente impresos y hechos para ti casi indelebles.
7º Advierte que cada juicio exacto ha de ser resultado de una intuición realizada en todas sus partes del objeto a juzgar.
8º Reconoce ante todo la gran ley del mecanismo físico, a saber, el encadenamiento general y firme de sus acciones a las relaciones de la proximidad o lejanía de su objeto a tus sentidos.
Pestalozzi reconoce constantemente el valor de la educación religiosa, sólo que para él no tiene un carácter dogmático y confesional; su religiosidad es más bien amor, aspiración al perfeccionamiento más que sumisión a una secta o un dogma.
Resumiendo, las principales ideas de Pestalozzi que tienen un valor positivo para la educación son:
1º La idea de la educación humana basada en la naturaleza espiritual y física del niño.
2º La idea de la educación como desarrollo interno, como formación espontánea, aunque necesitada de dirección.
3° La idea de la educación partiendo de las circunstancias en que se encuentra el hombre.
4° La idea de la educación social y de la escuela popular frente a la anterior concepción individualista de la educación.
5° La idea de la educación profesional, subordinada a la educación general.
6° La idea de la intuición como base de la educación intelectual y espiritual.
7° La idea de la educación religiosa íntima no confesional.

CAPÍTULO XVI
LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XIX

Como en todas las épocas anteriores, la educación del siglo XIX ha estado íntimamente unida a los acontecimientos políticos y sociales. Así la Revolución industrial que empezó a fines del siglo anterior se desarrolla ahora intensamente y da lugar a la concentración de grandes masas de población y a la necesidad de atender a su educación.

Del siglo XIX proceden los sistemas nacionales de educación y las grandes leyes de instrucción pública de todos los países europeos y americanos. Todos ellos llevan la escuela primaria a, los últimos confines de sus territorios, haciéndola universal, gratuita, obligatoria y, en su mayor parte, laica o extraconfesional. Se puede decir que la educación pública, en su grado elemental, queda firmemente establecida durante este siglo, con la adición de dos nuevos elementos: las escuelas de párvulos para la primera infancia y las escuelas normales para la preparación del magisterio.
Por lo que se refiere la educación secundaria, queda fundada también en sus líneas generales, pero sin alcanzar el desarrollo de aquélla, por estar limitada a una sola clase social, la burguesía, y ser considerada sólo como una preparación para la Universidad. Ésta, por su parte, adquiere un nuevo carácter como centro de alta cultura y de investigación científica, frente al sentido puramente profesional y docente de las épocas anteriores.
Durante el siglo XIX deben distinguirse dos grandes períodos, que pueden separarse por su mitad, o mejor por el año 70, en que después de las luchas de] primer período. quedan establecidos los sistemas nacionales de educación de la mayoría de los pueblos europeos y americanos.

En suma, la educación se adapta a las condiciones históricas de los diversos países que en este siglo establecen sus sistemas nacionales de educación. Pero todos ellos tienen una característica común: su nacionalismo. Así como en el siglo XVIII y en los anteriores, la educación tenía un carácter general, en éste se afirma su aspecto nacional. Se trata ahora de dar un carácter cívico a la enseñanza de cada país, en forma de educación patriótica y se preparan los acontecimientos bélicos de este siglo y del nuestro.



1. FRANCIA

La educación francesa, conmovida hasta sus cimientos por la Revolución, sufre un cambio radical con el nuevo siglo. Al movimiento popular y democrático de aquélla sigue la tendencia autoritaria y monopolizadora del Imperio napoleónico. A ello contribuyeron las circunstancias políticas de la época y las ideas del propio Napoleón. Éste quiso asegurar su Imperio, a y para ello utilizó la educación. Así en 1806 dictó una ley por la cual organizó la instrucción pública en su forma centralista bajo el nombre de "Universidad Imperial", ley que fue completada por el Decreto de 1808 en el que se dice: "La enseñanza pública de todo el Imperio está confiada exclusivamente a la Universidad. Ninguna escuela, ningún establecimiento cualquiera de instrucción, puede formarse fuera de la Universidad Imperial, y sin la autorización de su jefe".


Con la llamada Restauración, que va desde 1815 a 1830, no mejoró grandemente la situación de la educación pública francesa: la época, inspirado. en las ideas regresivas del Congreso de Viena Y de la Santa Alianza, no tenía mucho interés por la enseñanza Con el advenimiento de la Monarquía de Julio, de espíritu liberal, cambia la situación en la época que va de 1830 a 1848 sobre todo por contar con un gran ministro de instrucción pública, el historiador Guizol (1787-1874), quien inspirado por el filósofo Víctor Cousin (1792-1867), pone las bases de la organización de la enseñanza primaria ¡a francesa con la ley 1833 y crea las llamadas escuelas primarias superiores, amplía la acción de los Colegios secundarios y reforma 'a Escuela Normal Superior de carácter universitario.
Con el fracaso de la Revolución de 1848 se produce un movimiento reaccionario que tiene corno expresión la ley Falloux, de 1850 por la cual se acentúa el carácter autoritario y confesional de !a educación, se favorece a la enseñanza privada frente a la pública, se suprime la gratuidad de las enseñanzas y se restringen las garantías que tenían los maestros.
Hay que esperar hasta el último tercio del siglo, después de la derrota de Francia en 1870 por las armas de Prusia para que la educación llegue a tener el lugar que le corresponde en la vida nacional. A partir de entonces se realizan en efecto una serie de reformas, el principal autor de las cuales fue el ministro Jules Ferry (1832-1893), quien con sus leyes de 1880 a 1883, reorganiza totalmente la enseñanza francesa. estableciendo la escuela laica, gratuita y obligatoria que la caracteriza.
Aparte de estas reformas, se crearon millares de escuelas por todo el país; se organizaron las Escuelas Normales y se crearon las dos Escuelas Normales Superiores para la formación de profesores e Inspectores; se introdujo en la enseñanza secundaria la llamada "enseñanza moderna" con ciencias y lenguas vivas y se concedió la autonomía a las universidades.

2. ALEMANIA

Con la derrota de Alemania por Napoleón se viene abajo el edificio de la educación levantado el siglo anterior por los reyes del "despotismo ilustrado". Pero entre las ruinas del Estado prusiano, algunos de los mejores espíritus de la época se disponen a reconstruir el edificio público destruido, asentándolo en bases más amplias y nacionales que las anteriores y transformando la antigua educación estatal en una educación verdaderamente nacional.

Los pasos que se dieron para la reforma de la educación prusiana comienzan con los célebres Discursos a la nación alemana de Fichte pronunciados en medio de la ocupación de Berlín por las tropas de Napoleón en 1807-1808, que se estudiarán después, y en los que se afirmaba que la salvación del pueblo alemán estaba en su educación. La reorganización propiamente dicha de la enseñanza se inicia con las reformas de Humboldt en la educación secundaria en un sentido humanista y con la introducción de las ideas de Pestalozzi en las escuelas primarias. Pero su creación más importante fue la fundación de la Universidad de Berlín, en la que se reunió a las personalidades científicas y filosóficas más importantes de la época, y que fue como el símbolo de la nueva cultura germana.
En los años que siguen a este despertar pedagógico de Alemania varios educadores prosiguen la labor de reconstrucción en el, campo de la escuela primaria, entre los cuales se destacan Dinter. Harnisch y Diesterweg; los tres influidos por las ideas de Pestalozzi llevan a cabo la reforma del magisterio.
Al terminar el siglo, la educación pública alemana queda organizada como una institución del Estado, dotada de una gran eficiencia desde el punto de vista didáctico y administrativo. En ninguna parte se cumplía con más rigor la obligación escolar y en ninguna parte era menor el número de analfabetos. Su enseñanza secundaria y superior había alcanzado también un nivel intelectual no superado por las de ningún otro país.
Pero al mismo tiempo, esta educación estaba inspirada por un espíritu autoritario y disciplinario. No había en ella el menor atisbo de libertad y autonomía. La Iglesia, por otra parte, estaba siempre en pugna con el Estado, queriendo dominar la enseñanza. Contra ese espíritu regresivo lucharon sus maestros, educadores y pedagogos más distinguidos, pero sin mucho éxito, por la autoridad casi omnímoda de las personalidades oficiales.

3. INGLATERRA

En Inglaterra se había considerado - y aún hoy lo consideran muchos- que la educación era una función de la sociedad más que del Estado. En este sentido, las actividades educativas habían quedado en siglos anteriores en manos de entidades como las iglesias o de fundaciones particulares, con carácter benéfico o humanitario. Al comenzar el siglo XIX existían en Inglaterra dos grandes sociedades de carácter religioso y benéfico que desempeñaban funciones educativas, la "National Society for Promoting the Education" de orientación conservadora y ortodoxa anglicana, y la "British and Foreing School Society" de tipo liberal y disidente. De ambas surgió el tipo de enseñanza mutua o simultánea implantado por Bell y Lancaster, mediante el cual unos niños enseñaban por grupos a otros de edades homogéneas.


Todo ello dio por resultado que el Estado comenzara a intervenir poco a poco en la educación, aun sin suprimir la participación social, espontánea en ella. Esa intervención comenzó en 1833 mediante una subvención concedida por el Parlamento a las Sociedades antes mencionadas para ayudarlas a la construcción de edificios escolares. Otro paso en este camino se dio con la creación, en 1839. de un "Comité del Consejo Privado para Educación" integrado por tres ministros de la Corona y que fue el germen del actual Ministerio de Educación. La intervención creciente del Parlamento y del Gobierno en la educación se revela en las leves de 1870 Midas al ministro Forster (1818-1885) del Gobierno liberal de Gladstone, que forma la base de la educación primaria inglesa. La ley constituye una transacción o compromiso entre la enseñanza privada y la oficial (municipal). En 1876 el Gobierno conservador de Disraeli completó la acción del anterior introduciendo la obligación
Al terminar el siglo XIX queda constituida definidamente, la autoridad superior de la educación inglesa, al fundarse en 1899 el Board of Education, hoy Ministerio de Educación.
Todos estos movimientos educativos estaban inspirados por personalidades de gran renombre. Así lo hicieron Dickens, Carlyle Y John Stuart Mill. Entre ellas se destacó Lord Brongham, quien luchó durante más de veinte años por la creación de un sistema nacional de educación, y que es autor de un sugestivo trabajo. Observaciones sobre la educación del pueblo, publicado en 1825. Otra gran personalidad defensora de la educación nacional fue el historiador Lord Macaulay y además los dos grandes líderes antes Gladstone y Disraeli.

Así, al terminar el siglo, Inglaterra contaba con un sistema de educación basado en los organismos locales y en las confesiones religiosas. El Estado intervenía más como sostenedor que corno director, aunque exigía un mínimo de condiciones materiales y pedagógicas para el apoyo económico que prestaba. Tal política es la que ha seguido hasta nuestros días, como veremos oportunamente.



4. ESPAÑA

La educación en España sigue durante el siglo XIX el mismo camino que las demás naciones del Continente en el sentido de nacionalizar la enseñanza. Al comienzo del siglo se introducen en ella las ideas de Pestalozzi, llegándose a crear en 1806 un "Instituto pestalozziano" apoyado por la realeza y la nobleza. Otro movimiento de interés fue el representado por las ideas de Lancaster de la enseñanza mutua, que dio lugar a la creación en Madrid, en 1818, de una Escuela central lancasteriana, y a la que prestó también apoyo la nobleza, sin duda influida por las ideas de la "época de las luces".


Pero el movimiento más importante para el desarrollo de la educación nacional es el surgido por influencia de la Revolución francesa, reflejada en la Constitución de 1812, que hace de la educación un asunto del Estado, convirtiéndola en realmente nacional y pública.
Otro paso Importante en este camino de la nacionalización de la educación lo constituye el Informe redactado en 1813 por el poeta don Manuel José Quintana (1772-1837) e inspirado en el "Rapport" de Condorcet antes mencionado. Según este Informe, la educación debe ser universal, total e igual, así como pública, gratuita y libre. La reacción política que siguió a la vuelta del rey Fernando VII impidió que las ideas de la Constitución y del Informe pudieran llevarse a cabo.
En general, el siglo XIX ha sido en España, como en toda Europa, de lucha entre los elementos reaccionarios y los progresivos en la política y la educación. Así, en el período de 1820-23. de tipo liberal, se hacen nuevos progresos en la educación, que se detienen otra vez en 1825 a la vuelta del mismo reaccionario rey, inspirado por su no menos reaccionario ministro Calomarde.
Otro momento favorable a la educación lo representa, a la muerte de Fernando VII, la vuelta de los desterrados liberales a España entre los cuales se destaca la personalidad de Don Pablo Montesino (1781-1849) que inspiró la creación de las primeras escuelas de párvulos y las primeras escuelas normales en España así como la 1ey provisional de primera enseñanza", de 1838, que supuso un gran progreso en la educación elemental. Ésta fue sustituida por la ley fundamental de la instrucción pública, de 1857, inspirada por otro emigrado ilustre Don Antonio Gil de Zárate (1796-1861) y firmada por el ministro Moyano.
El último momento del siglo favorable a la educación nacional está representado por la Revolución de 1863 y el movimiento krausista, iniciado por el profesor de la Universidad de Madrid don Julián Sánz del Río (1814-1869) y continuado entre otros en la educación por don Francisco Giner de los Ríos (1839.1915). a quien debe considerarse como el iniciador del movimiento pedagógico moderno en España. Fue el fundador de la "Institución Libre de España", que inspiró ese movimiento y a la que se deben las ideas progresivas de la educación española.
En el campo de la educación católica continúa durante este siglo la acción de las órdenes religiosas sobre todo de los jesuitas en el grado de la enseñanza secundaria. En el de la primaria hay que mencionar a don Andrés Manjón (1846-1932) fundador de las "Escuelas del Ave María", en Gianada don Rujino Blanco (1860-1.936) autor de diversas obras pedagógicas, entre ellas una extensa Bibliografía Pedagógica y a don Ramón Ruiz Amado (1861-1934), inspirado en parte en la pedagogía germánica y autor también de numerosas obras sobre educación.

5. ESTADOS UNIDOS

Durante el siglo XIX se organiza la educación pública en los Estados Unidos, siempre sobre la base de los diversos Estados. En la primera parte del siglo se luchó en todos ellos por el establecimiento de sistemas de educación pública. A favor de éstos se hallaban los elementos liberales y los trabajadores y en contra los conservadores y los eclesiásticos.


El Estado de Nueva York fue el primero que organizó en 1812 la inspección de las escuelas por el Estado. Pero el primero que creó un Consejo de Estado para educación (State Board of Education), con un secretario que ejercía las funciones de superintendente de escuelas, fue el de Massachussetts en 1837. Esta creación fue de extraordinaria importancia, pues para tal cargo se nombró a quien originó la reforma fundamental de la educación norteamericana, a Horacio Mann.
Horacio Mann (1796-1859) figura con derecho entre los más grandes reformadores político-pedagógicos. Movido por su espíritu humanitario, se dedicó a una profunda labor reformadora durante doce años, en los que realizó "campañas" anuales para explicar al pueblo el sentido y la importancia de la educación pública. Su acción no se limitó a su Estado, sino que trascendió a todos los Estados septentrionales de la Unión. Publicó además sus doce famosos Informes (Reports) en los que exponía los principales problemas y resultados de la educación.
Horacio Mann publicó su famoso Cammon School Journal, revista en la que trataba los temas que afectaban a las escuelas. Fundó la primera Escuela Normal de maestros de los Estados Unidos; introdujo las ideas pestalozzianas en la educación; estableció la enseñanza religiosa extraconfesional; mejoró la situación del magisterio; protegió a los niños de la explotación del trabajo, y otras muchas cosas que le valieron la oposición de los elementos regresivos, pero el aplauso de todos los espíritus democráticos.

Otra personalidad de singular importancia en la educación pública de la época fue Henry Barnard (1811-1900), quien fue también de un Consejo de educación, el del Estado de Conecticut, en 1839, y después Comisario de escuelas en el Estado de Rhode Island, realizando en ambos reformas radicales en la educación pública, que también trascendieron a los demás Estados de la Unión.


Hacia 1850 quedó establecida la escuela primaria pública en los Estados Unidos. Restaba por hacer lo mismo con la escuela secundaría y esto se logró también, sobre todo después del caso llamado de Kalamazoo, en el que la Corte Suprema del Estado de Michigan autorizó la imposición de impuestos para el sostenimiento de escuelas secundarias. Desde entonces el número de éstas aumentó extraordinariamente por todo el país hasta llegar a constituir parte del sistema escolar de todos los Estados, lo mismo que las escuelas primarias.

6. REPÚBLICAS HISPANOAMERICANAS



Una vez conseguida la Independencia a comienzos del siglo XIX, las Repúblicas hispanoamericanas se disponen a organizar su educación. Sin embargo, la inestabilidad que sigue a los primeros momentos de vida independiente impide que se puedan llevar a cabo reformas sustanciales en la instrucción pública. Hay que esperar a la consolidación política de las Repúblicas, en la segunda mitad del siglo, para que puedan realizarse aquéllas. En la imposibilidad de exponer los movimientos educativos de cada una de las Repúblicas, nos limitaremos a señalar sumariamente los más significativos, lamentando no poderlo hacer en forma más extensa.
En la Argentina predominan al comienzo del siglo las ideas de Manuel Be1grano (1770-1820) y de Mariano Moreno (1778-1811), ambos inspirados en la ideología de la Ilustración. Después de Bernardino Rivadavia (1780-1845), que introduce el sistema lancasteriano de enseñanza mutua, hay que llegar a la época constitucional, a partir de 1852, en que se inicia la gran labor educativa con las tres llamadas presidencias educadoras de: Bartolomé Mitre (1821-1906), Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) y Nicolás Avellaneda (1836-1885), El primero organiza la enseñanza secundaria Argentina, el segundo la primaria, y el tercero la universitaria. De ellos sobresale la gran figura de Sarmiento, que fue el Horacio Mann de la Argentina y una de las personalidades más sugestivas de Hispanoamérica. Sus obras pedagógicas son numerosas pero sobresale entre ellas su Educación popular (1848).
En Chile se destaca la personalidad de don Manuel Salas, ya mencionada, que da a la enseñanza un carácter realista; los hermanos don Miguel Luis y don Gregorio Víctor Amunátegui, propulsores de la educación chilena, don Diego Barros Arana (1830-1907), reorganizador de la enseñanza secundaria y don José Abelardo Núñez, reformador de la primaria. A estos educadores chilenos hay que añadir el argentino Sarmiento que crea en Chile la primera Escuela Normal hispanoamericana y el sabio venezolano don Andrés Bello (1781-1865), que inspiró la vida universitaria chilena.
En México sobresalen don Valentín Gómez Farías (1781-1858), que secularizó la enseñanza y creó la Dirección de Instrucción pública; don Manuel Baranda, autor del Plan general de estudios de 1858, que reorganizó la educación mexicana, don Gabino Barreda, reformador de la Escuela Nacional Preparatoria, de tanta importancia en la educación mexicana e introductor de la enseñanza objetiva en México, y don Joaquín Baranda (1840-1909), ministro de 1. P., creador de las Escuelas Normales para profesores e inspirador de la ley de 1888 que, significó un progreso en muchos aspectos.
En Uruguay surge la gran figura de don José Pedro Varela (1845-1879), llamado el Sarmiento uruguayo, creador de la enseñanza, popular uruguaya, autor de dos obras pedagógicas notables La educación del pueblo (1874) y La legislación escolar (1876) e inspirador de la ley orgánica de enseñanza de 1877.
En Venezuela hay que destacar a Simón Bolívar (1783-1830) el fundador de la nacionalidad y patrocinador de la educación pública en un sentido nacional y espiritual; a don Simón Rodríguez (1771-1834), su maestro y pedagogo y educador original de tipo roussoniano y al sabio don José María Vargas (1786-1854) rector de la Universidad Central do Venezuela y reformador de la enseñanza científica.




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